Estoy al frente de su puerta. Estiro una mano para tocar el timbre, pero me detengo a medio camino. No puedo hacerlo. Tengo mucho miedo.
Inhalo y exhalo un par de veces mientras intento convencerme a mí misma de que esto es lo correcto, de que si no lo hago saldré más lastimada que si me rechaza en este momento. Hago un amague de nuevo para tocar el timbre y nuevamente me detengo. Dios ¿Por qué me es tan difícil? Entrecierro los ojos fijando mi vista a ese botón circular que se queda ahí burlándose de mi cobardía.
Pateo el piso frustrada y apoyo mi espalda en la puerta. Mis padres deben estar preocupados, y con razón, pues su hija salió en el medio de la noche a la casa de un "amigo", debería haber puesto una excusa mejor. Suspiro cansada. Comienzo a cantar una canción en mi cabeza para tranquilizarme: I want it that way, de los Backstreet boys. Es una costumbre que tengo.
De repente siento como mi espalda pierde el soporte que la sostenía y por segunda vez en el día me caigo hacia atrás. Ahogo un grito cuando alguien me agarra del brazo para evitar que toque el suelo.
Me incorporo con la ayuda de la persona que me atrapó, ya roja como un tomate, y me vuelvo a enfrentarla. A este punto, no me es ninguna sorpresa ver a Kou de brazos cruzados en su entrada.
Trago saliva y me miro las manos avergonzada. Esto es mucho peor de lo que esperaba. Además de confesarme, ya perdí toda la dignidad que me quedaba cuando se dio cuenta de que estaba esperando en su puerta, sin atreverme a llamar. Maldigo entre dientes por tercera vez en el día y dirijo una mirada furtiva al chico que se encuentra delante mío.
Kou tiene una expresión rara en su rostro. Se le mueven un poco las comisuras de su boca. Espera un segundo, ¿Este descarado se está aguantando la risa? Ya bastante con la humillación que pasé.
—No te rías — le advierto malhumorada.
—No pensaba hacerlo — me responde divertido levantando las manos con inocencia.
Muerdo mi labio inferior. Tengo que decirle lo que siento. No puedo alargarlo más tiempo.
—¿Por qué estás aquí, Yoshioka? — Su expresión es seria ahora.
—Yo… tengo… algo que quiero que sepas. — empiezo removiéndome en el lugar.
Me mira fijamente y asiente con la cabeza, esperando que siga con lo que tengo que decir. Tomo aire, me armo de valor y suelto:
—Me gustas, Kou.
Su rostro se convierte en uno de sorpresa, pero no por mucho tiempo, luego vuelve a su expresión seria de antes. Eso hace que me duela el pecho, ya sé cómo va a terminar esta conversación. Siento las lágrimas que comienzan a llegar a mis ojos.
—Yo… sé cómo te sientes con respecto al asunto de Narumi, y no puedo imaginar, incluso aunque lo quiera con todo mi ser, cómo debe ser verte reflejado en otra persona que está pasando la misma mierda que tú pasaste — Hago una pausa. Al ver que no dice nada prosigo —. Pero, por favor Kou, no digo esto por mí, lo digo por tí, no permitas que la situación de tu amiga haga que todos los esfuerzos que hiciste sean en vano.
Parpadeo para sacar las lágrimas, pero lo que consigo es que bajen por mis mejillas. Kou tiene una mirada indescifrable, parece como si se estuviese librando una batalla en su interior. Pasan unos minutos y se acerca a mí. Levanta una mano para secarme las lágrimas, pero se lo piensa mejor y vuelve a dejarla en su sitio.
—Yoshioka, yo… lo siento, pero… no puedo corresponderte — concluye finalmente.
En ese momento, algo dentro de mí se rompe, y más lágrimas aparecen.
—Lo sé, imaginé que dirías eso, pero aún así, quería que lo supieras. — Suelto una risita triste e intento evitar la mirada llena de lástima que me lanza Kou, mientras me limpio el agua de la cara. — Gracias. Ahora puedo comenzar a olvidar y seguir adelante. Siento haberte molestado a estas horas.
Ambos nos quedamos callados en un silencio incómodo.
—Ah, aunque me hayas rechazado, no me gustaría perderte como amigo, así que si no te importa, te seguiré hablando. — murmuro con la vista hacia abajo.
—Claro. — musita él.
Me despido de Kou con un gesto de la mano y me dispongo a caminar a casa de vuelta. Luego de alrededor de cinco pasos siento un tirón en mi brazo. Me doy vuelta bruscamente con mi corazón palpitando como nunca y me encuentro con un Kou de intensa mirada. Yo se la devuelvo con una esperanzada
Ninguno de los dos dice nada y nos quedamos así, observándonos a los ojos del otro por lo que se siente una eternidad. Entonces, algo cambia y Kou parece darse cuenta de su repentina actitud.
—De veras, lo siento. — me dice una última vez.
Yo sonrío con tristeza y me suelto de su agarre suavemente. Ahora sí, marcho hasta mi casa y esta vez, él no me detiene.
En el corto camino que separa nuestras casas dejo que salga todo. Lloro como nunca lo había hecho antes, con mi pecho en llamas. Para cualquiera que escuche mis sollozos los consideraría desgarradores, pero no me importa, necesito desahogarme.
Todas esas fantasías que imaginaba antes de dormir, de Kou y yo como una pareja oficial definitivamente son platónicas. Tomarnos de la mano como si fuera lo más natural del mundo, comer con ambas de nuestras familias en una mesa común, regalarnos chocolates en el Día de San Valentín y en el Día de Blanco, salir en citas y emocionarme hasta más no poder… todas esas cosas, no las haremos nosotros. Probablemente él las haga con Narumi, y quien sabe si yo podré seguir adelante y conocer a alguien más que ocupe su lugar. De solo pensar en que alguien reemplace a Kou en mi corazón se me forma un nudo en la garganta y siento ganas de vomitar.
Cuando termino de descargarme entro a mi casa, aviso a mis padres que estoy bien, y me meto en mi cama, donde lloro otra vez hasta dormirme.
