Código Guardianes

Capítulo 113

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Mazael avanzó en silencio hacia la casa que tenían en la dimensión de la hechicera angelida. Precisamente a unos metros de que el serafín llegara a la casa esta salió por la puerta, con su báculo en mano. Extendió sus alas y se rodeó de su energía.

-¿Qué haces aquí?- si las miradas mataran, Mazael estaría en serios apuros. Pero este se detuvo en el lugar en el que estaban. Se fijó en que un área de varios metros del suelo se cubrió de una ligera escarcha.

-Necesito hablar con tus guardianes -dijo el otro como si nada.

Ella entonces se rodeó de su energía, y se transformó en taelida, de tal forma que su energía había aumentado considerablemente. Pero aún estaba lejos del poder del serafín.

-¿Cómo has podido entrar? Esta dimensión está bajo la protección de los hechizos de Gabriel- añadió ella, mientras elevaba su energía.

Fue entonces que ella le lanzó un golpe de energía con el que ella esperaba ganar al menos unos segundos, pero cuando se disponía a moverse él la paralizó de un chasquido. La chica se quedó totalmente inmóvil, y solo pudo ver con impotencia como el ser celestial se acercaba con parsimonia.

-Una voluntad superior a la mía me ha permitido entrar- le dijo entonces. La miró durante unos segundos, y añadió- He de reconocer que tienes valor. Que en tu estado hayas decidido enfrentarme demuestra el gran coraje que tienes, pero…- fue entonces que con un toque en la frente la dejo dormida.

La sujeto para que no cayera al suelo, y la depositó en silencio- Insisto en que tengo que hablar con ellos, y me temo que no ibas a cooperar. La criatura que crece en tu vientre ahora estará sana y salva- colocó su mano en la tripa de Jamily, y esta se iluminó un poco.

Sin añadir más, se introdujo en la casa con intención de hablar con los jóvenes guardianes. Les podía sentir por la casa, y sabía que ya conocían de su presencia pues estaban todos agolpados en lo alto. Fue entonces que el serafín chasqueó los dedos y les hizo aparecer en frente de él. Pudo ver como varios de ellos, concretamente Sissi, Herb, Nicolas y Jhonny por delante de los demás, con grandes barreras de energía entre ellos y Mazael. Este sonrió un poco, y sus ojos brillaron un poco, haciendo caer todas las barreras sin dificultad alguna. Antes de que ninguno de ellos pudiera huir en desbandada, bloqueó la casa con una barrera que impediría que cualquiera de ellos pudiera salir. Ni siquiera el nefilim podría salir.

-¿No creéis que si os quisiera muertos, ya lo estaríais?- preguntó, mientras se apoyaba un poco en la pared, cruzando de brazos.

-¡Ya casi lo haces en una ocasión!- le espetó Noelia, mientras se preparaba para atacar en cualquier momento.

Mazael suspiró ligeramente, y creo tras de sí a una silla, en la que se sentó. Decidió, para que todos se sintieran algo más cómodo, retirar las barreras que había alzado, y abrió su energía para que ellos pudieran analizarla sin problemas. Los guardianes en primer lugar se habían sorprendido de esa actitud, y más de uno sintió deseos de salir de allí a la velocidad de la luz, pero en cuanto Aelita entró en su mente, junto a Asmae, para saber de sus intenciones, vieron ellas que efectivamente, estas no eran hostiles.

-Si os preguntáis cómo he entrado, ha sido Dios el que lo ha hecho posible. Ahora mismo yo hablo en su nombre- dijo, con voz solemne.

Los demás enmudecieron por la relevancia de lo que fuera a decir- El arcángel Lucifer ha sido liberado finalmente. Él y Miguel lucharán en seis meses, y lo que pase en esa lucha será determinante, Guardianes- fue entonces que frente a ellos, Mazael creó una esfera de luz.

De la misma se proyectaron unas imágenes- Tendréis que hacer frente a muchos peligros, entre ellos, la llegada del Anticristo, los Pecados Capitales, y los Jinetes. El Anticristo ya ha sido concebido, tendréis que buscarles pues los demonios están protegiendo a la madre- vieron una imagen de ella.

-Esa criatura… Cuidadla y será un poderoso aliado vuestro, Guardianes. Es una criatura híbrida entre un ser humano y un Caballero del Infierno, podría rivalizar fácilmente en poder con los altos mandos del Cielo, así que lograd que se una- la imagen cambió entonces y aparecieron siete imágenes, estas bastante más grotescas.

-Los Pecados no deberían ser un problema, son unos demonios de bajo rango, sólo tienen de relevante el nombre, lo malo es la influencia que puedan tener sobre los seres humanos, muy superior a la que tendría un demonio más, así que tendréis que detenerles- señaló a cada uno mientras daba los nombres.

-Son Ira, Pereza, Soberbia, Lujuria, Gula, Envidia y Avaricia. Están libres pero ahora tendrán acceso a todo su poder, y allá donde estén los humanos de ese lugar se verán influenciados por ellos- les explicó.

Cuando esa esfera desapareció, al terminar la explicación, apareció una nueva esfera, y entonces otras cuatro imágenes aparecieron- Estos son los Jinetes: Guerra, Muerte, Peste y Hambre. Traerán la desgracia allá donde estén, aunque en este caso su poder vendrá dado por unas pulseras que portan- les explicó.

Fue entonces que su vista se posó de nuevo en los jóvenes- ¡El destino de ya no solo este mundo, sino de toda la realidad física, puede estar ahora en vuestras manos! ¡Por vuestro bien espero que no falléis, Padre confía en vosotros!- exclamó, mientras irradiaba su energía y extendía sus alas de luz. Fue entonces que se dispuso a salir de allí, y elevó su energía para ello.

-Antes de irme…- los demás le miraron con interés evidente- Los arcángeles Gabriel y Azrael contactarán con vosotros en breve- sin más, desapareció de allí en un resplandor entonces.

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Beatrice se miraba en silencio al espejo. En su vientre crecía el Anticristo, y ella notaba a la perfección como su energía iba aumentando poco a poco. Desde que, horas antes, había quedado embarazada por la violación de Astaroth, el más poderoso de los Caballeros. Ella se encontraba en el baño de su piso, y aunque deseaba irse corriendo y desaparecer totalmente, en el salón estaba de guardia Lilith. Y ella ya había dejado bien claro antes, cuando llegó a buscarla al hospital, que ella no iba a ir a ningún lado sin ella saberlo y estar detrás de ella como una lapa. Eso la estresaba bastante, y sentía unas ganas tremendas de llorar. Su vida había dado un vuelco en menos de 24 horas, y deseaba que todo fuera una pesadilla. Lamentablemente no lo era, era totalmente real, y poco podía hacer al respecto Sorbió por la nariz, suspiró un poco, y se lavó la cara. Ese día tenía clases en la facultad, y si quería aparentar normalidad debía ir. No deseaba que nadie se preocupara o alarmara, y esa era la mejor manera, así que se lavó la cara, se retiró como pudo todas las lágrimas e intentó disimular unas incipientes ojeras con algo de maquillaje. Fue entonces que salió del cuarto de baño y fue a su cuarto, donde tenía su ropa y la mochila.

-¿A dónde vas?- Lilith estaba apoyada en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.

Sin darse la vuelta, Beatrice respondió- A la facultad. Volveré pronto- aseguró.

Era en cierta manera verdad. Tan sólo le quedaba una asignatura y el proyecto final, y entonces podría ser una abogada, como lo fue su padre. O jueza. O fiscal. Ahora eso le parecía extraordinariamente lejano. No sabía que sería de ella una vez diera a luz, que según los demonios sería en tres meses, en vez de los nueve normales. Eso la extrañó en un inicio y luego la espantó, pues se notaría muy deprisa su embarazo, y tendría que dar explicaciones, y… La superaba. Ella ya sabía que la culpa no era suya, pero aún así se sentía realmente culpable por todo aquello. Si hubiera sido más fuerte, si hubiera sido más valiente… Si hubiera, esa era la cosa. Ya no se podía cambiar nada.

-Te acompañaré. Será divertido- comentó, con voz burlona.

Desapareció en el aire, pero Beatrice sabía que seguía con ella. Así que cogió su mochila, las llaves de su coche y de casa, y, tras cerrar la puerta con llave, bajó a la calle a por su vehículo. Era uno con bastantes años pero que funcionaba bien, y para moverse por la ciudad le iba bien. Boulogne Billancourt era una ciudad en la que moverse en un turismo era sencillo, no era ni de lejos tan ruidosa o concurrida como lo era París. Pese a ser ciudades casi pegadas, estaban separadas por el Sena y una pequeña carretera que iba de una a otra, y por suerte para ella su facultad estaba a tan solo veinte minutos en coche de su casa, así que no le hacía falta madrugar demasiado. Efectivamente, llegó a la media hora a clase, donde sus compañeros sólo hablaban de un tema: los Guardianes. Ella recordó entonces lo impresionantes que eran, con esas armas, armaduras, y sobre todo sus poderes. Parecían héroes sacados de alguna peli de ciencia ficción, y si no les hubiera visto en acción en vivo y en directo pensaría que se trataba de la promoción de alguna película o serie nueva. Pero eran totalmente reales.

-Ese que lanza fuego es taaaan guapo, ¿verdad?- comentaba una de ellass, mientras sus amigas se reían.

-A mi me gusta más la de las plantas, parece muy fuerte- opinó una segunda, mientras dejaba sus cosas a un lateral.

-Pues las gemelas, las del pelo rosa, parecen las que mandan. Parece que guíen al resto, ¿no creéis?- Beatrice, intentando dejar de pensar por un momento en sus problemas, asintió.

Fue entonces que su profesor entró a la clase. Nadie más lo notó, pero a ella le pareció raro. Por alguna razón le veía brillar ligeramente, era desde luego raro. Fue entonces que miró a las demás personas, y también vio en ellas una intensa luz, en cada caso era de un color diferente del arcoíris. Se perdió en la belleza de los colores sin entender qué era o qué significaba, pero le recordaba bastante a las auroras boreales que a ella tanto le gustaban ver, aunque fuera por internet. Casi se olvidó de sus problemas hasta que la voz del maestro la sacó de su embelesamiento, y volvió a la realidad. Lilith, mientras ella tomaba apuntes, la observaba hacer en silencio. De vez en cuando se movía por la sala con aburrimiento en la cara, se paseaba por los bancos y miraba en los corazones de los humanos que allí se formaban. No había nada interesante, nadie a quien tentar o atormentar… Para ella era una perdida de tiempo, deseaba que pasaran esos tres meses, que el bebé naciera, matar a la humana, y volver con el Anticristo al Infierno y entrenarle rápidamente. Se estiró un poco y suspiró cuando aquello terminó, y sonrió un poco cuando Beatrice fue al baño. Parecía tener las primeras arcadas, y, en cuanto entró a uno de los urinarios, acabó vomitando en el váter.

-Bueno, ha sido un día productivo, ¿nos vamos ya?- preguntó la diablesa mientras se apoyaba en el baño y miraba a la chica bajar la cabeza para recuperarse un poco.

Con unos temblores se levantó, y salió como pudo del cubículo, y fue con cuidado hasta el lavamanos.

-Nos iremos cuando me recupere…- murmuró, mientras suspiraba. Lilith se miraba las uñas sin demasiado interés.

-Será mejor que te despidas de este sitio, paso de volver a este sitio, ¿vale?- le dijo. Beatrice le miró con cierto odio, pero poco podía hacer.

Oyeron entonces que entraban chicas, que resultaron ser las amigas de la joven, y Lilith, en un bufido, desapareció y la dejó sola. Cuando entraron, las chicas la miraron con cierto interés. Ellas habían oído la voz de Lilith, pero Beatrice dijo que era de una llamada. Las otras no la creyeron demasiado pero ante la cara de la otra de no aceptar más preguntas, decidieron dejarla tranquila. Fue entonces que decidió irse, ya no tenía más clases y quería relajarse algo en casa, si es que podía. Se despidió de sus amigas, y fue a los aparcamientos, donde tenía su coche. Tras montarse y arrancar, y después de ponerse la música al tope para no oír ni sus pensamientos, condujo de vuelta a casa.

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Una vez que desapareció de la casa, Mazael se disponía a irse de la dimensión, pero al notar a una energía que le era muy familiar, se posó en la parte trasera de la casa, donde le esperaba alguien a quien conocía perfectamente. Ante él, un hombre de pelo castaño rizado, ojos ámbar y piel morena. Pero lo más destacable era ver que se trataba de un serafín, y al igual que Mazael, sus alas eran plateadas, y destilaba un gran poder.

-¿Puedo saber qué haces aquí?- el otro sonrió ligeramente.

Pero rápidamente adoptó un rostro serio- Ya sabes que esa aelida está bajo mi protección, y ahora mismo está totalmente inmovilizada por tus poderes, hermano- Mazael se le acercó un poco.

-Mahasiel, ya sabes perfectamente cuales son mis intenciones- le recordó, mientras sus ojos brillaban ligeramente.

-Entiende que no me guste que una de mis protegidas, a la que yo mismo le di el don de la magia, haya sido atacada por tu mano en concreto- el otro serafín imitó el gesto, y encendió su energía.

-Dudo que hayas cruzado dimensiones enteras, con la ayuda de alguno de los Supremos, sólo para decirme lo evidente- Mahasiel entonces relajó su postura un poco, pero seguía sin bajar la guardia.

-Vengo a recordarte mi propuesta. Los arcángeles y su vanidad nos están conduciendo a una masacre a Cielo e Infierno. No tengo estima alguna por Lilith y su estirpe, pero la realidad física sufrirá una auténtica destrucción hasta sus más esenciales cimientos. Debemos pararles- Mazael suspiró un poco.

-Y yo te recuerdo la voluntad de Padre. Él quiere que esto ocurra, y aunque todos los serafines os pongáis en contra, yo, Mazael, lucharé contra el que se interponga en mi camino para cumplir su voluntad. Mi confianza en él es inquebrantable- le espetó.

Mahasiel suspiró un poco- Ya veo… ¿Qué harás con Seriel? Es un díscolo del Cielo- su hermano sonrió ligeramente.

-Ese pequeño ángel sin duda no tiene importancia para los arcángeles. Le recuerdan, obviamente, pero no es un objetivo prioritario. Dan por hecho que llegado el momento, morirá víctima de alguno de nosotros-

Mahasiel se rio ligeramente- Doy por hecho que tú y los que están contigo no participareis del bando del Cielo, ¿verdad?- a la pregunta de Mazael el otro asintió.

-Ya digo que estamos en contra. Eso de que Padre te lo dijera… no me lo creo demasiado, hermano. Por cierto- fue entonces que redujo su energía- ¿Es cierto lo que oí? Lo de nuestra tía- preguntó.

Mazael sonrió un poco, y desapareció de allí sin dar respuesta. Mahasiel gruñó un poco y decidió imitarle entonces, algo molesto por su actitud. Pero entendía las razones que tenía para no hablar de eso.

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Mientras, y tras la visita del serafín, los guardianes volvieron a sus cuartos en silencio, mientras pensaban qué debían hacer. Tenían, por así decirlo, tres misiones: una, encontrar a la mujer que en su seno llevaba al Anticristo; otra, derrotar a los Jinetes del Apocalipsis; y la última, que era destruir a los Pecados Capitales. Sin duda era una labor complicada, pero ahora que Lucifer estaba libre, él y Miguel intentarían convencer a Aelita y a Asmeya para ser sus cuerpos físicos definitivos, lo cual supondría para ellas dos un problema adicional, pues los arcángeles querrán ocupar sus envoltorios cuanto antes. Jamily, consciente de eso, y una vez que se despertó, habló con ellas para que tuvieran claro que en ningún concepto aceptaran. Claro que en palabras de Mazael, que aseguraba que aquello duraría seis meses, y que pasado ese plazo, sería la batalla final. Tenían miedo de eso, y se sentían culpables, pero lo único que podían hacer a esas alturas era asegurarse que el menor número de gente muriera. Precisamente en eso estaba pensando Noelia, mientras se miraba las manos. Estaba sentada en un banco del patio de la casa. Ni se fijó en que Percy se había sentado junto a ella, con una sonrisa. Este la pellizcó suavemente en la tripa, y pegó un respingo, provocando la risa del muchacho, que carcajeó divertido.

-¡Oye!- le exclamó, mientras se sobaba la parte afectada. El chico tardó un poco en recuperar la compostura, y, cuando lo hizo, habló.

-¿En qué piensas?- preguntó. La chica suspiró un poco, y alzó la vista al cielo.

-En condiciones normales estaría pensando en cómo sorprender a Asmae con un nuevo truco de magia- le contó.

La chica había avanzado bastante en el uso de la magia gracias a la ayuda de Utgarda, con quien entrenaba a menudo aún, aunque según el gigante poco le quedaba. Con ese pensamiento, ella suspiró.

-Pero ahora… Me preguntaba cómo lograremos vencer. Todos los enemigos son mucho más poderosos que nosotros- murmuró.

Percy simplemente la acarició en la cabeza como si fuera su hermana menor, con una sonrisa- Tal y como yo lo veo, más a nuestro favor, a más grandes y fuertes sean, más les dolerá la caída- le respondió entonces.

Noelia sonrió un poco- Además, mientras estemos juntos, todo estará mejor. Lo aprendí hace tiempo… La familia es lo más importante, y nosotros somos una familia, nunca lo olvides- añadió.

La chica perro sonrió por ello, sentirse valorada era algo importante. Cuando vivía en la antigua Roma, un año antes, estaba prácticamente sola. Únicamente tenía a su hermano menor, Regulus, de quien no sabía nada desde que había empezado todo el asunto de los sellos de Lucifer. Ella se había sentido mal por eso, creía que le había acabado de abandonar definitivamente. Sabía que, con los poderes de Susan, podía ir a verle el día siguiente a la última vez que le vio sin problema alguno, pero igualmente en su corazón sabía que a lo mejor habían pasado meses desde la última vez que ella le vio.

La dama del tiempo había asegurado que él ni se enteraría, y que modificar algo tan irrelevante no tendría consecuencia alguna en la historia. Pero, efectivamente, eso no quitaba el hecho de que, desde su perspectiva, le había abandonado, y por ello se sentía horriblemente mal. Pensando en eso, miró como los demás Guardianes se quedaban en sus cuartos, bien a meditar, bien a descansar, bien a lo que fuera que cada uno hiciera en sus ratos libres.

La hechicera les había dado el día libre, así que ella practicaría su magia, acompañada en silencio por Percy. Este, mientras la veía trabajar, veía en cierta medida a su hermana Sam. Claro, había diferencias, pues Noelia era calmada, en una parte infantil, y con una forma de pensar y actual muy… se podría decir que romana, pues era extraordinariamente meticulosa y perfeccionista, y era una gran amante del orden. En cambio, Sam era el desorden hecha persona, aunque misteriosamente siempre encontraba lo que esté buscando. También era más temperamental, no hasta al punto de Electra pero cuando sacaba su genio, lo que no pasaba demasiado a menudo, era tan o más temible que la guardiana del rayo. Pero lo más importante de ella es que nunca perdía la esperanza y siempre con una sonrisa en la boca, como Odd. Sin duda ellos eran la moral del grupo, pero incluso ellos tenían los ánimos por los suelos.

Sin demasiadas ganas bajaron a comer al comedor, donde se encontraba también Asmeya, quien esos días se había dedicado a sus labores de reina en Asmara. Claramente el tema del Apocalipsis era prioritario, pero ella no podía dejar a un lado sus obligaciones como monarca, que sobre todo era participar en actos internacionales, representado al Reino Humano de Asmara, y firmando las leyes que le llegaran por parte del Gobierno. Esos días estuvo bastante desconectada de lo que pasaba, y no estuvo al día hasta que se dedicó a ver la tele el tiempo que los Guardianes estaban de misión. No daba crédito al principio, hasta que vio a todos los programas de la televisión hablando de los nuevos héroes. Revisó las redes sociales y eran el tema principal desde hacía días, y el tema que más bajo estaba relacionado con ellos estaba en la posición vigesimoctava. Había fotos, videos, bromas, gente disfrazada… y por supuesto también críticas, algunas muy ácidas contra ellos, culpándolos de todos los males del mundo.

-Bueno… Al menos en Asmara las cosas se van encarrilando. Despacio, pero lo hace- murmuró Asmeya, mientras bebía algo de su vaso.

Habían comido sin hablar demasiado, aunque al final la cosa se fue animando gracias a que Aurora les contó que había logrado salvar a un gato en un rato que había salido a la calle. El típico gato que se quedaba atrapado en un árbol, el niño que lo estaba siguiendo se pone a llorar, y el valiente héroe que salva al animal de caer desde diez metros. Sin ella saberlo la habían grabado, así que rápidamente estaba por todos lados con cientos y cientos de menciones en redes. Claro esa anécdota en otro momento simplemente hubiera sido eso, una anécdota. Pero por cómo lo contó, les hizo tanta gracia en esos momentos, que rieron todos con ganas. Tras eso, y ya más animados, recordaron las palabras de Mazael, y cuáles eran sus nuevas misiones. Precisamente estaban determinando quienes se encargarían de investigar cada cosa, cuando Sissi notó en su energía una alteración. Frunció algo el ceño, y todos a su alrededor dejaron de hablar. Pero les veía claramente mover los labios, y la tele seguía encendida. Se asusto e intentó gritar, pero oyó una voz en su cabeza.

-¡Por favor os lo pido, ayudadme Guardianes!- era la voz de una mujer, llorando, la que hablaba.

De forma instintiva ella la buscó con su energía, y la encontró en una casa. Veía su energía, que era del mismo color que el de Sissi. Notó una segunda energía, en esa ocasión de color plata y marfil, el mismo color que el de la madre y el de la guardiana. Ella se sorprendió de eso, pero sintió segundos después un tirón energético que la sacó de ahí. Fue lanzada su esencia astral a la velocidad de la luz, pero le dio tiempo a reconocer la zona, estaba en las cercanías del área colindante con París. Cuando parpadeó volvió el sonido a su realidad, y entonces se levantó de golpe.

-¿Pasa algo?- preguntó Tamiya entonces, mientras la imitaba entonces. La chica se lo pensó unos instantes antes de responder.

-Creo… He visto a una mujer, debía estar embarazada porque sentía una energía muy poderosa en su interior, además de la suya- les explicó- Y bueno… algo me dice que es la madre de ese ser mitad humano y mitad demonio- añadió.

Susan no estaba demasiado convencida- Pero… el Apocalipsis es ya, y ese niño ni ha nacido, ¿cómo es posible?- preguntó.

Oyeron que alguien entraba por la puerta de golpe. Se giraron todos a una preparados para lo que fuera a venir, pero se relajaron al ver allí a Seriel. Como siempre, llevaba sus vaqueros, su camisa a cuadros, y una larga gabardina color crema. Llevaba el pelo recogido en una coleta, y parecí algo nervioso.

-Guardianes, ¿sucede algo?- preguntó, sin saber muy bien qué pensar de esa reacción de ellos.

Tras bajar las armas, le explicaron al ángel qué había pasado con Mazael. Sin duda la revelación de que había entrado por los poderes de alguien superior a él pese a estar vetado de esa dimensión le había sorprendido mucho, estaba bastante seguro de que podía tratarse del mismo Dios. Pero si estaba allí, además de para saber cómo estaban los jóvenes, era para hablar con ellos. Se había reunido con Gamma de forma urgente, y es que el demonio estaba bastante alarmado con todo el asunto de la reciente liberación de Lucifer. Si desde hacía tiempo era precavido y se solía esconder, ahora todas las fuerzas del Infierno se habían movilizado y estaban a cosas, desde su perspectiva más relevantes que un pequeño demonio que compraba y vendía almas al mejor postor. Precisamente algo parecido le pasaba a Seriel, había pasado de ser perseguido por el mismo arcángel Miguel a poder moverse por la Tierra sin dificultad. Por allí y por toda la realidad física, claro.

-No entiendo por qué os dejarían en paz, ¿para qué tanto esfuerzo, si luego nada?- preguntó entonces Sam.

Seriel asintió entonces -Tanto en el Cielo como en el Infierno, nuestra presencia era bastante negativa, se trataba de un atentado contra los poderes de esas dos dimensiones- les explicó- Ahora el problema principal es otro, y debemos aprovecharlo- les dijo.

Se acercó a la mesa en silencio, y abrió un mapa de Oriente Medio- Gabriel en persona me ha dado este mapa, fijaos en la cruz roja del mismo- así hicieron ellos.

El mapa, que era político, estaba también superpuesto con uno geográfico, que mostraba una serie de montañas que a Jeremy, Herb, y Aelita no le cuadraban. Se suponía que esa área era aja, pero en cambio, en ese mapa había una gran cordillera. Patrick, con sus poderes, pudo confirmar que, efectivamente, esas montañas estaban ahí, pero al ver en mapas geográficos en internet, estas elevaciones no estaban. Pero esas montañas eran reales y estaban en el mapa, así que definitivamente tendrían que ir hasta allí.

-Me ha pedido que vayáis allí, tiene cosas que contaros- les dijo. Cuando se dispuso a irse, Jamily le tomó del brazo- Creo que estamos todos de acuerdo en que queremos que estés con nosotros en lo que nos quiera decir él- le sonrió un poco.

Seriel la miró con algo de sorpresa, pero asintió, sonriendo por la confianza que en él depositaba- Antes de irnos, me gustaría investigar lo que os dije- pidió entonces Sissi.

-¿El qué?- preguntó el ángel- Creo haber encontrado al Anticristo- respondió la chica- O al menos a su madre-

El ángel se llevó los dedos al puente de la nariz- Gamma me avisó, la mujer que está gestando a esa… criatura, está en la Tierra, pero no me pudo especificar donde estaba o cómo localizarla-

La guardiana se lo pensó un poco- Dejadme ir, quiero cerciorarme de que es ella. Creo… sinceramente creo que me estaba rezando- aseguró.

Todos la miraron con interés- Ya os dije, sentí que ella me llamaba, y ni os oía hablar, fue bastante raro. Y además, sentí una gran unión con ella- Asmeya suspiró un poco.

-Voy a ir, siento que me ha llamado y debo ir con ella a salvarla- les dijo, seria. Al cruzarse de brazos vieron que no iba a ceder en su idea.

-Iré contigo. ¡Juro que nos uniremos con vosotros antes de que os deis cuenta!- exclamó Noelia.

Eso sorprendió a todos, menos a Asmeya, que ya conocía a su pareja lo suficiente como para saberla capaz de meterse en un lío si de esa manera podía salvar a un inocente. En parte eso fue lo que la llevó a amarla. Sin decir nada, la besó suavemente en la frente, le susurró algo al oído que por respeto nadie oyó, y la guardiana de la fe salió de la casa entonces. Los demás miraron a la chica perro no demasiado convencidos de sus palabras, pues cada vez que se separaban, cosas malas ocurrían, y era algo que habían aprendido a fuerza de caerse y volverse a levantar. Pero también era verdad que, cuando se guiaban por sus instintos, las cosas solían salir bien. Por eso, decidieron hacer un comando especial para el rescate: irían Sissi, Noelia, y Asmeya. Las tres mujeres, todas ellas muy preparadas, serían las ideales para no llamar la atención de los guardias que protegían a la mujer, y podrían escabullirse fácilmente con la magia de Noelia, que podía confundir a cualquiera. Jamily incluso empezaba a verla como una potencial aprendiz de ella, sería una experiencia enriquecedora para ambos dos.

-Preparémonos- dijo Sissi, mientras se iban a un cuarto. Allí, tomaron una mochila, donde metieron unas cuerdas y tres ganchos, que creó Noelia usando su magia.

La chica, además, había creado unas pinturas mágicas con las que quería pintar a las otras dos y que en teoría iba a ocultar totalmente la huella energética de las tres. Cuando se la probó en la piel, ella, efectivamente, no podía ser sentida a través de la energía, pero la chica perro no sabía cuanto iba a durar, así que se decidió que irían cuanto antes. Tras ponerse la crema a lo largo del cuerpo, sin dejar casi piel sin cubrir por la misma, se colocaron la ropa, con unos pasamontañas que tapaban hasta la altura de los ojos en los bolsillos, y se pusieron unas ropas oscuras que les prestaron los Guerreros Lyoko del universo 910, quienes se sorprendieron por saber que usarían unas habilidades como esas, que serían más propias de ellos que de los Guardianes.

-Cuidado, no creo que tengas nueve vidas como yo- se rio Odd (910) mientras las despedían en el patio de la casa de Jamily. Fue entonces que abrieron un portal que les llevó a la Tierra.

En condiciones normales Sissi las llevaría a la velocidad de la luz hasta el lugar indicado, pero no debían llamar la atención de nadie, y por supuesto tampoco de los demonios que por allí estuvieran. Es por eso que corrieron a velocidad normal por las calles, pero gracias a su mayor resistencia, podían hacerlo durante más tiempo del habitual, y claro sin tapar aún sus rostros, lo harían al llegar a la casa. Por suerte no fueron reconocidos por la calle, aunque sí que alguna persona se giraba a verles. Sólo unos pocos reconocieron a Sissi, pero esta ni paró cuando la llamaban.

-Será mejor que nos ocultemos, me están viendo demasiado- comentó, mientras paraban en un semáforo.

Asmeya la miró un poco, y tuvo una idea- ¿Y si haces espectáculo? Eso llamaría la atención de la gente y podríamos colarnos donde sea sin ser notadas. Si eres lo suficientemente llamativa podremos hacerlo- les explicó.

-Antes os daré la dirección, es algo más adelante, en las cercanías de un puente que hay más adelante y que tiene al lado una guardería- les explicó.

Noelia la abrazó entonces, mientras su cola se movía lado a lado, como si fuera un cachorro- Suerte, hermana mayor…- murmuró. La Guardiana la acarició, y miró con determinación a Asmeya, que sonrió un poco por la escena.

Sissi asintió entonces, un poco. Ella cerró los ojos, y se concentró en elevar su energía. La misma se incendió y creció espectacularmente, y empezó a emanar de su piel de golpe, como una ola que rompía y sobrepasaba absolutamente un dique. Su cuerpo se recubrió con su armadura, y se elevó en el aire.

Rápidamente su plan comenzó a funcionar y todo el mundo la grababa actuar, con sus ojos iluminados y volando cerca del suelo, yendo lo suficientemente lento como para que la gente la siguiera. Las otras dos se miraron y decidieron aprovechar. Noelia usó uno de sus trucos, y tomó una tela con la que cubrió a ambas, y desaparecieron de allí tras caer sobre ellas, reapareciendo al lado de un portal, que coincidía con el piso que había comentado Sissi. Con cuidado, ella colocó un hechizo sobre la puerta, y abrió lentamente, entrando al edificio. Estaba en un silencio algo tenso, y ahora tocaba la parte más complicada, pues debían entrar a la casa, sacar de ahí a la mujer, y ponerla en un lugar seguro. Para momentos como ese, estaban poco preparadas, pues los Guardianes entraban en un sitio con luces de colores y haciendo el espectáculo, pocas veces habían entrado a un sitio siendo sigilosos. Pero esas pocas veces, habían ocultado su presencia todo lo posible, y sin usar sus poderes se habían movido sigilosamente hasta que llegaban a su objetivo, donde ya mostraban su presencia. En ese caso, tendrían que hacerlo todo lo más silencioso posible.

-¿Sabes en qué piso es?- preguntó Asmeya en un murmullo. Noelia se paró entonces, e indicó en una dirección con el dedo.

La mujer miró en esa dirección, y vio una enorme energía oscura bastante violenta. Parecía llena de furia por lo que podía sentir, y tan densa que casi podría tomarla con las manos y moldearla. Miró a la chica perro, que asintió lentamente. Le indicó con un gesto que continuara, y subieron hasta la planta, para, con cuidado, colocarse cada una a un lado de la puerta. Llegaba un momento muy importante, así que Noelia se concentró, y sus ojos se iluminaron ligeramente, mientras en sus manos aparecían dos círculos concéntricos a sus muñecas. Las movió en silencio, y se convirtió en una corriente de aire. Asmeya sintió en ese instante que era ligera y que sus sentidos se extendían mucho más allá de lo habitual, y se alarmó un poco al verse a ella misma estar de pie en la puerta.

-Shhh…- la maga le indicó guardar silencio con un dedo. Podían oír como una voz femenina no paraba de gritar, mientras otra mujer parecía llorar, su energía estaba en mínimos, pero el poder que en su interior crecía parecía no entender qué pasaba.

Ambas se colaron en la casa, usando las rendijas de la puerta. Se estremecieron de ver a Lilith, estaba fuera de si, con su energía totalmente descontrolada, mientras gritaba a una aterrada mujer, que estaba colgada en la pared, siendo sólo sujetada por la energía de la diablesa, que tenía una mirada peligrosa contra ella.

-¡¿Cómo osas llamar a esos engreídos Guardianes, estúpida perra mortal?!- chillaba, mientras unas lanzas oscuras se colocaban peligrosamente.

-¡Ahora tendremos que irnos por que sabrán ya que estamos aquí, me extraña que no hayan venido ya!- exclamó. Miró entonces en la dirección en la que ellas estaban, y por un momento creyeron que sabía que estaban allí.

-¡Dante, maldito seas tú y tu estirpe, ven!- gritó de nuevo. Por la puerta apareció un segundo demonio. Se fijaron en sus ojos, estos eran de un color verdoso, pero al mostrar su energía oscura se volvieron rosas. La piel del humano que ocupaba era de un tono blancuzco, siendo su pelo largo y rubio, con alguna que otra trenza. Llevaba una camisa de manga larga color blanca, con unos vaqueros y unos mocasines.

-¿Qué puedo hacer por usted, mi señora?- preguntó entonces, con una ligera inclinación. La aludida gruñó molesta.

-Saca a la humana y llévala a algún piso franco, y esta vez asegúrate que ella NO reza- le espetó, haciendo especial énfasis en la negación.

Este asintió, y, lentamente, se acercó a la joven. La tocó en la frente, y la hizo desaparecer de allí en niebla, para luego hacerlo el propio demonio. Noelia le indicó con un gesto a Asmeya que la siguieran, y la primera entonces fue detrás de la energía del demonio, que apareció en otro piso diferente. Las chicas aparecieron por la apertura de una grieta, pues al ser viento, literalmente, colarse por cualquier rendija era pan comido. Fue entontes que el demonio se sentó al lado de la mujer, y la tomó de la mano.

-Ahora relájate… Mi señora es algo… dura, pero no se atreverá a hacerte daño, no teniendo en tu seno al que nos guíe en nuestro triunfo contra el Cielo- le dijo, mientras acariciaba su piel.

Su mirada se tornó peligrosa- Sin embargo, no creo que sea buena idea que intentes volver a contactar con los Guardianes, señorita Magné- le dijo.

Ese apellido sorprendió a las dos, era el mismo que el de Jhonny, pensaron ellas. Decidieron que, en cuanto saliera el demonio de allí, se la llevarían, debían ser lo más veloces posible. Pero este no la dejaba a solas en ningún momento, y tenían que darse prisa y reunirse con los demás, así que Noelia decidió jugársela a una carta. Le indicó con un gesto a Asmeya que permaneciera como viento, mientras la otra tomaba forma física de nuevo. En cuanto apareció, el demonio la lanzó contra la pared con sus poderes, y la estranguló por la zona del cuello.

Los ojos de Noelia brillaron ligeramente antes de hablar- ¡Libérame!- gritó entonces, mientras, impotente, veía como en el aire aparecían lanzas de energía oscura.

Dante, sonriendo, negó, y, con un movimiento de dedo, la empaló en todas las direcciones posibles a la chica perro. Rápidamente cayó sangre al suelo como si fuera una fuente, y tembló ligeramente antes de dejar de moverse definitivamente. Beatrice se tapó la boca para no vomitar ante la escena, y Asmeya, aguantando, decidió salir de ahí. Pero antes de retirarse a toda prisa, ante la perspectiva de también ser asesinada, vio con sorpresa como detrás de Beatrice aparecía una mano, y la hacía desaparecer de pronto.

-¡Malditos Guardianes!- chilló el demonio, mientras intentaba detener el escape, y, yendo a la velocidad de la luz, fue detrás de las otras.

Asmeya no sabia muy bien qué pensar, hasta que por una puerta apareció Noelia, y, de su mano, Beatrice, que tenía por encima una manta. La maga tomó la mano de Asmeya, tiró un poco, y ella entonces apareció ante las otras dos. Antes de que pudieran decir nada, Noelia lanzó por encima de ellas una tela, y en cuanto cayó sobre ellos desaparecieron, y justo en ese momento aparecían por la puerta Dante y Lilith. La última, sin mediar palabra alguna, atravesó el pecho del otro demonio con su mano, y retorció su alma. Este chilló de dolor, y a punto estuvo de destruirle, pero antes de que pudiera hacerlo, apareció por allí Abbadon. Este les contempló, con mirada seria, y entonces gruñó de molestia.

-Se la han llevado, asumo…- murmuró, mientras encendía su energía. Lilith le dio un puñetazo a Dante, tirándole al suelo.

-¡Ha sido este inútil, que se la dejó quitar!- gritó, con molestia. Abbadon la hizo callar con la mirada, y levantó al otro del suelo.

-¿Qué pasó?- preguntó entonces, serio.

El demonio de ojos rosas se atrevió a hablar entonces- Me engañaron con magia, mi señor…- murmuró entonces, mientras se ponía de rodillas, en una actitud de sumisión.

Abaddon simplemente le hizo desaparecer de vuelta al Infierno, y miró a Lilith entonces- Hablaremos luego sobre todo esto, con el señor Lucifer- ordenó entonces- Me envió precisamente para realizar el intercambio de guardia, pero veo que no hace falta- añadió, desapareciendo de allí.

Lilith entonces hizo explotar su energía, rabiosa, destruyendo la casa en el proceso. Estaba furiosa, no entendía que pasaba, y claramente la culpa no era de ella, sino de ese inútil de Dante. En cuanto le encontrara le haría pagar por su error, le destruiría hasta tal nivel que ni podría salir del Infierno en una larga temporada, se dijo entonces.

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Nada más aparecer de nuevo en la casa de Jamily, Beatrice vomitó en el suelo, teniendo que ser sujetada por las otras dos. La hechicera tuvo que acercarse a ella, y guardarle el pelo tras la nuca para que no se manchara, al mismo tiempo que Noelia iba a la cocina a prepararle un té, tenían muchas cosas que contarle a la joven.

-Vosotras id con los demás, yo le explicaré lo que pasa- aseguró Jamily, mientras la chica la miraba con pánico en la mirada.

-Suerte, nos veremos luego- dijo Noelia, y ante ella se abrió un portal, cortesía de la aelida, que las llevaría a donde estaban los demás, para reunirse con los arcángeles. No sabían qué querían exactamente, pero lo sabrían en breves instantes.

Cuando aparecieron allí, vieron a los demás Guardianes, acompañados por los dos arcángeles. Estos parecían estar mínimamente nerviosos, y las miraron al llegar.

-¿Encontrasteis a la madre del Anticristo?- preguntó Azrael entonces. Cuando Noelia asintió, esta parecía estar algo más calmado.

-Supongo que está en vuestra dimensión, ¿verdad?- preguntó, y se relajó algo más cuando Asmeya respondió afirmativamente.

Pero su rostro se quedó blanca cuando le dijeron que un serafín logró entrar con la ayuda de uno de los Supremos. Los Guardianes no sabían que era un "Supremo", pero suponían que debía ser algo incluso por encima de los arcángeles, y eso era decir mucho.

-Son seis en total: Nuestro padre, Dios; Muerte, Vida, Espacio, Tiempo, y Tinieblas, cada uno pertenece a un dueto, uno no puede existir sin los demás, su mera existencia mantiene el tejido del multiverso estable, y sus poderes y habilidades no conocen límites. Podrían destruirlo todo con solo un chasquido de dedos, y ni todas las fuerzas del Cielo, Infierno, y las criaturas que usan la energía en conjunto podrían hacer nada para evitarlo- los chicos no podían creer lo que oían.

-Y pronto conoceréis a… bueno, vosotros mismos lo veréis ahora- fue entonces que mostró sus alas de energía, teniendo los demás presentes, salvo Jhonny y Aelita, que taparse los ojos para no cegarse.

Se levantó ante ellos unas puertas, estas eran de madera cincelada con bellas decoraciones pero a la vez eran simples y austeras, pero irradiaban un poder como nunca habían notado. Aunque, pensándolo bien, sí que se parecía al poder de los arcángeles, al menos en cuanto a nivel. En el caso de esas puertas, notaban que se trataba de un poder que les recordaba a sus hermanos y hermanas guardianes, a lo que sentían cuando veían a sus seres más allegados. Eso les dio una paz y tranquilidad que no se esperaban, y cuando Gabriel les invitó a pasar, decidieron hacerle caso, y pasar a lugar al que llevaran. Tras un fogonazo de luz, se encontraban en un valle, rodeado por altas montañas, pero curiosamente no hacía frío, al contrario, hacía una temperatura realmente agradable. Grandes cosechas de trigo, cebada, arroz, y toda clase de cereales, frutas y verduras se extendían al horizonte, y, en las cercanías de un río que serpenteaba por la zona, podían ver animales de todo tipo, como vacas, conejos, ovejas y cabras. Había casas desperdigadas por allí, todas ellas de dos plantas, hechas de adobe y techos de paja, y con varios edificios algo más grandes, estos de piedra, en una zona algo apartada pero bien conectada por varios caminos, que recorrían toda la zona, llegando incluso a cruzar el río por varios puntos a través de puentes.

-Es un lugar bastante idílico…- comentó Jeremy, contemplando todo aquello.

Sin decir nada, los dos arcángeles les guiaron por el pueblo. Podían ver a ancianos tejiendo, a hombres y mujeres arando los campos, a otros en fraguas creando herraduras o lo que debían ser clavos, y, lo más curioso, a un grupo de ancianos viendo un partido de tenis por la televisión. Cuando pasaron por las cercanías de uno de los edificios de piedra, se fijaron en que era una escuela, bastante más amplia de lo que podría parecer, con muchos niños jugando y riendo en un amplio patio y con un césped bastante hermoso, y, al lado, lo que parecía un templo, en el que varios ancianos debatían algo que desde allí no quisieron oír, pero una de las mujeres allí presentes parecía tener una acalorada discusión con uno de sus compañeros, que hacía aspavientos, pero rápidamente se calmaron y volvieron a mostrar una apariencia tranquila, y no era solo fachada a juzgar por sus energías.

-Espero que mi pequeño Edén os esté gustando por ahora- dijo una voz masculina. Se trataba de lo que a simple vista parecía un obrero.

Llevaba unos guantes de forjador, y tenía la cara tapada por una mascara de herrero color negra, y unas protecciones contra el fuego. En una de sus manos tenía un soplete, y, a juzgar por el color que tomaba, justo acababa de terminar de trabajar con una mesa metálica, y, sin decir nada más, dejó sus herramientas en el suelo, se retiró la máscara, y tomó una caja de herramientas y unas maderas que estaban justo detrás del metal. Con maestría, tomó las mismas, y las colocó a modo de patas, teniendo en poco más de un minuto una hermosa mesa de madera labrada y con metal por dentro. Más pesada, pero más resistente y duradera, desde luego.

-Lo ha hecho con una maestría que ya me gustaría a mí…- murmuró Percy impresionado. El hombre se rio un poco, y entonces se fijaron en sus facciones.

Su frondosa barba, sus ojos marrones con unas ligeras patas de gallo que le daban un aspecto afable, y su pelo recogido con una pinza, sumado a su aspecto de hombre rural, rápidamente les dio a los demás una idea de quien era. También ayudaba el hecho de tener una energía tan o incluso mayor que la de los arcángeles allí presentes.

-No puede ser… ¿Es en serio?- Nicolás casi no se lo creía. Los demás tampoco daban crédito a sus ojos.

-¿Tengo que caminar sobre las aguas? ¿O hacer que el agua se vuelva vino? ¡Soy yo, Jesús!- exclamó, divertido. Como si no fuera nada relevante.

Azrael se llevó las manos a la cara, no creyéndose lo que veía, mientras Gabriel aguantaba la risa. De todos, su medio hermano era sin dudas el más jovial y divertido, al mismo tiempo que el más joven. Pero eso no le restaba poder.

-He oído maravillas de vosotros. Y os he visto en acción. Sois la gran esperanza para lo que viene, Guardianes, y os lo voy a explicar- entonces Jesús adquirió un tono serio, pero no daba miedo.

Irradiaba respeto y sabiduría, pero no miedo. Eso le dio bastantes puntos para los chicos- Dios ha comenzado todo este lío del Apocalipsis por un único motivo- se rodeó de su energía entonces, una luz tan pura y brillante que parecía una estrella ardiendo delante de ellos.

Pero no sólo eso les sorprendió. ¿Dios había comenzado aquello? ¿Cómo es posible que alguien así, que se suponía bueno y justo, podía hacer algo así? No entendían nada. Pero lo que les relevó les provocó más dudas aún.

-Y es, finalmente recuperar a su familia más cercana, a la que traicionó hace centenares de miles de eones, cuando vuestro universo no era más que un átomo dentro de la masa primordial de la que emergió todo-

Si ya tenían un lío, eso sólo acabó haciéndoles tener más dudas que respuestas. Al ver sus rostros, Jesús se rio, y con un gesto se disculpó.

-Por favor, os invito a comer conmigo en la mesa, y os explicaré todo como corresponde- aseguró, invitándoles a seguirle.

Llegaron a la conclusión de que ellos no eran nadie para llevarle la contraria al hijo de dios, así que sencillamente fueron con él. Aquello sin duda iba a ser interesante.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Marin, que pertenece a Doctor Who.