Código Guardianes

Capítulo 114

Nota de autor: Para identificar a cada personaje, pondré un 910 o 911 entre paréntesis para identificar si es uno de los Guerreros o uno de los Guardianes, respectivamente.

Los Guardianes, junto a los arcángeles, Seriel, Noelia y Asmeya se sentaron a la mesa con el hijo de Dios, que tenía una sonrisa en la cara desde el momento al que habían entrado a aquel lugar mágico. Rápidamente vieron a varias personas poner platos, vasos, cubiertos y servilletas, incluido el propio Jesús, mientras insistían en que ellos se encargaban en cuanto alguien hacía el gesto de levantarse para ayudar a poner la mesa. Durante ese rato el grupo hablaba entre ellos entre murmullos, aunque duró poco pues rápidamente ya estaba puesta incluso la comida, y con el anfitrión colocado en la presidencia de la mesa. Tomo entonces un pan, lo partió a la mitad, y murmuró unas palabras, tras lo cual elevo su energía un poco, que se extendió a toda la mesa. Cuando toda la mesa estuvo emanando su poder, él abrió los ojos, la energía se disipó, y les indicó con un gesto que comieran.

-Espero que mis viandas os gusten, guardianes- comentó, mientras veía como Odd era el primero en lanzarse.

Este, pese al hambre, comió ligeramente. Por su rostro pareció gustarle pues puso cara de cierta impresión, pero se contuvo al comer.

-Os he traído aquí a todos, porque, como sabéis, tengo información que daros- comenzó, tras comer algo. Los demás permanecían en un respetuoso silencio, procurando hacer el mínimo ruido.

-Ya está en marcha el Apocalipsis, como ya sabéis, pero debéis saber una cosa: todo esto es la voluntad de mi padre. Él quería que pasara- eso sorprendió a los adolescentes.

Horas antes habían hablado con un serafín llamado Mazael, el cual les había dicho que el propio Dios le había permitido entrar a la dimensión de Jamily, que era inaccesible incluso para los arcángeles si no tenían el permiso de la hechicera. Pero ahora parece que la influencia de este era incluso superior.

-Él quiere que el Apocalipsis pase pues es consciente de que es la única forma de que sus dos hijos mayores, Miguel y Lucifer, se reconcilien- miró entonces a Yumi, que parecía estar conteniendo su ira.

Tenía los puños apretados, como el conjunto de los antiguos Guerreros Lyoko, incluyendo en ese grupo a Patrick y Aurora. Los demás simplemente escuchaban atentamente, sin creerse demasiado lo que Jesús estaba contando. Este se dio cuenta de ese detalle, pero antes de que pudiera continuar la guardiana de la naturaleza habló.

-¿Era necesario desatar todo este caos para eso? ¿No podían hablar de otra manera?- preguntó. El otro negó.

-Mis hermanos mayores me temo no se van a perdonar entre ellos hasta que no estén a punto de matarse mutuamente y no se den cuenta de que eso no es algo que ellos quieran en realidad- explicó- Además, no es sólo por que dos hermanos se lleven bien, eso no es lo más importante- Yumi le miró aún con cierta rabia en los ojos.

Seguían sin entender las palabras de su interlocutor- Como iba diciendo, esto es la voluntad de Dios, y es por una única razón: luchar junto a Él en la mayor batalla que el multiverso ha presenciado y jamás volverá a presenciar- eso impresionó a los demás.

-Se veía venir…- murmuró Gabriel entonces, mientras daba un puñetazo en la mesa. Azrael se acarició el puente de la nariz, nervioso.

-¡¿Cómo que se venía venir, de qué habláis?!- exclamó entonces Electra. Jesús entonces chasqueó los dedos y sentó a la chica, que estaba de pie para ese momento, y con apariencia de enfado.

-Lo que supongo que quieren decir mis hermanos, es precisamente la segunda parte: nuestra tía, la hermana mayor de Dios, Oscuridad. Aunque algunos la llaman Tinieblas, al menos así la llamaron los humanos en su momento- anunció.

Se instauró el silencio- Ella fue encerrada al inicio de los tiempos, cuando el primer universo material estaba en formación, y ahora Dios quiere que vuelva a ser libre. Por supuesto ella tendrá un enorme enfado, y queremos estar seguros de que ella puede ser contenida el tiempo suficiente como para que se pueda dialogar con ella- les explico.

Jesús entonces se colocó hacia delante, apoyando sus brazos en la mesa, mientras posaba su mirada en los Guardianes- Oscuridad es… es uno de los Seres Supremos, eso la coloca por encima de cualquier cosa que hayáis conocido, incluyéndome a mí, que tengo el poder de los arcángeles-

Sam alzó la mano, tenía una pregunta. Jesús asintió invitándola a hablar- ¿Por qué se la encerró?- Jesús sonrió por ello.

-Es complicado… Yo no viví esa época, nacía hace tan solo 2.000 años, Azrael o Gabriel os lo podrán explicar mejor- ante esa patata caliente, tuvo que ser el primero mencionado decidió hablar, pues el segundo miraba a Jesús con cara de querer fulminarle.

-Es complicado, como bien dijo él- comenzó- En realidad… Nosotros somos posteriores a lo que ocurrió entre ellos, pero sabemos lo que pasó, pues lo podíamos sentir- antes de continuar se lo pensó.

-En la realidad inmaterial, de la que venimos, aunque no haya sensaciones físicas, sí podíamos notar la energía que de aquella primera pelea emanó: notábamos tristeza, algo de molestia, y en cierta medida incluso arrepentimiento. Luego supimos que habían discutido por que Dios deseaba crear mundos y Oscuridad decía que no hacía falta, que no era necesario-

-Fue entonces que padre comenzó a hacer las leyes que regirían la realidad material: usando su poder, las fue elaborando junto a Tiempo y Espacio, pero eso a Oscuridad no le hacía gracia, consideraba que no iría a ningún lado, que era una pérdida de tiempo, y que si quería crear podía crear a criaturas de luz, como era él- suspiró entonces.

-Nosotros nacimos justo después de la discusión, y se notaba aún las grandes energías que surgieron de esa "pelea", y que sería el germen de la lucha que hubo un tiempo después, aunque como el tiempo aún no corría para ese momento en realidad bien pudo ser anterior, es complicado de entender para seres vivos- continuó.

-En cualquier caso, llegó un momento en el que los siete arcángeles, junto a Dios, luchamos contra la Oscuridad… se podía decir que los tiempos anteriores eran la crónica de una pelea anunciada- en ese momento, Gabriel decidió que era mejor idea continuar él.

-Después de ser creados, Dios, o Luz, y Oscuridad pelearon varias veces. Él deseaba crear, ella consideraba que no debía perder su tiempo en esas cosas, y por supuesto al final… bueno, mejor lo veis vosotros- les mostró entonces sus propios recuerdos.

Punto de vista de Gabriel.

Dos esferas de luz estaba una delante de la otra. Una de ellas era de color dorado, brillaba como una estrella. La otra, por su parte, era de color oscuro, pero también brillaba con fuerza, pero irradiaba tanto o más calor que la otra.

-Al final seguiste mi consejo, hermano mío- comentó la esfera oscura. La otra parpadeó un poco antes de responder- Sí, pero… aún me sabe a poco. Si pusiéramos en marcha lo que…-

Entonces la otra brilló con más fuerza- ¡No! Ya te he dicho que eso que pretendes hacer es… es… egocéntrico, hermano. ¿Acaso no somos tus hermanos e hijos suficientes? ¿No te sientes completo teniendo a tu familia a tu lado, que necesitas crear estrellas o planetas, sin ningún fin?- preguntó.

Una honda nació de esta, a modo de suspiro- No es eso, hermana… Siento que esas dimensiones, que esos mundos inferiores pueden albergar vida, tan bella como lo es la nuestra, Oscuridad. Dame la oportunidad de mostrarte la belleza que encuentro en ellas, y te aseguro que entonces, también querrás crear-

La esfera oscura no parecía demasiado convencida por los ideales de la otra, pero acabó cediendo. Las imágenes pasaron, y entonces vieron a ambas esferas girar entre ellas con violencia, mientras cada una lanzaba en torno a la otra fuertes chorros de energía. En torno a ellas, otras siete más pequeñas pero igual de luminosas que las mayores daban vueltas en torno a la oscura y le lanzaban también chorros de luz y energía muy potentes.

-¡Esto no quedará así, Luz! ¡Esta traición no la olvidaré nunca!- chilló la esfera negra con tanto odio que hizo estremecer a todos, y en ese instante, las otras ocho esferas luminosas lanzaron un rayo conjunto tan potente que cegó a todos los presentes, momento en el cual la otra esfera dejó de brillar y comenzó a tomar forma humanoide. Era una criatura andrógina, con pelo largo de color negro azabache, nariz aguileña, ojos del mismo color que su pelo, y la piel de un color negro tan profundo que parecía un abismo interminable.

Luz entonces también tomó cuerpo humanoide, y era idéntico a su hermana, salvo que en su caso brillaba y era de color blanco, pero por lo demás eran idénticos. Tomó el cuerpo de Oscuridad en brazos, y bajó el rostro.

-Se dejó vencer… prefería la derrota a seguir luchando, su corazón sufría… ¿Verdad?- Luz sabía perfectamente que su hermana no estaba cerca de ser derrotada, estaba actuando.

-Mátame, hermano. No quiero esto, prefiero desaparecer… ¡NO!- chilló al ver que su hermano creaba con su dedo un triángulo equilátero en su hombro.

Fue entonces que ella fue succionada por una dimensión que Luz había credo de forma especial para ella, tan blindada que nadie podría salir de allí. Justo antes de desaparecer del todo, ella le lanzó un último rayo de energía oscuro que le dio de lleno, pero fue más un golpe en su orgullo que físico.

Fin del punto de vista de Gabriel.

-Y así pasaron las cosas… Oscuridad fue encerrada al inicio de los tiempos por las disputas con su hermano, que deseaba crear pero ella no lo permitía. Los demás Supremos no se metieron en el combate, no al menos de forma directa. Tiempo y Espacio, al crear también junto a Luz, se puede decir que estaban en el mismo lado; por su parte, Vida y Muerte fueron realmente neutrales pues hasta que no apareció la vida no tomaron un rol determinado, simplemente estaban ahí pero no ayudaron a nadie, así que fueron cómplices de todo esto- les explicó.

-¿Y nosotros en qué entramos en todo esto?- preguntó Aurora. Jesús bajó algo la mirada, para después alzarla de nuevo, y les observó.

Dirigió su mirada a William- Vosotros sois esenciales en esto: sois la prueba de la belleza de aquello que nació de la pelea entre Luz y Oscuridad, pues no os confundáis: los millones de universos que existen no fueron creados, sino que nacieron de ese choque. Por eso hay un guardián de la luz y uno de la oscuridad, y el de la oscuridad será especialmente relevante: te aguarda un destino muy serio, muchacho, espero que estés a la altura- le dijo.

El tragó saliva un poco impresionado, pero no se dejó amedrentar- Además, si Oscuridad ve que las tres grandes razas, ángeles, demonios y seres mortales pueden convivir, será lo mejor. Pese a su encierro ha visto muchas cosas- les advirtió.

-¿A qué te refieres con que seré especialmente relevante?- preguntó serio. Jesús le miró entonces, sonriendo.

-Oscuridad ya digo que sabe qué ha pasado, al menos de forma general, en este tiempo. Y tiene agentes a su servicio, y entre ellos estarás tú, William Dumbar, pues serás tú el que la traiga de vuelta- afirmó.

Eran muchas preguntas y pocas respuestas, se dijeron los Guardianes, que no sabían muy bien cómo reaccionar. De hecho Asmae iba a preguntar pero su anfitrión la detuvo.

-Si os preguntáis si os voy a ayudar, la respuesta es no. Y no me convenceréis de cambiar de idea- se levantó entonces, serio.

-Yo simplemente he sido el mensajero, además, no deseo luchar en esta pelea por que ya lo hice en su día en el Infierno, cuando pretendí destruir a todos los demonios, y no lo logré, y no lo hice precisamente por llegar a este momento- les dijo entonces.

-Estoy cansado de luchar, ya pelee suficiente en el pasado, y sinceramente, no sé si realmente todo este esfuerzo de unir a ángeles, demonios y en este caso concreto humanos vaya a ser útil. En todo caso os deseo suerte, por vuestro bien- les dijo.

-Si todo se va a la mierda, en ese todo se incluye este pequeño vergel paradisíaco que te has montado, tío- le dijo Percy, serio.

Jesús sonrió de medio lado ligeramente con diversión- Como ya he dicho, tengo el poder de un arcángel. Ya me he asegurado que aquí no pueda entrar nadie que yo no quiera que entre, ni siquiera el propio Miguel o Lucifer podrían, y eso ayuda bastante- suspiró un poco entonces.

-No me malinterpretéis, quiero que ganéis, pero no participaré de forma activa. Pero aquí tenéis un refugio, si lo necesitáis. Y tengo preparada una zona para que entrenéis, si así lo deseáis. Podéis incluso luchar conmigo en algún momento- les ofreció.

Desde luego era una propuesta interesante. Ellos ya tenían la casa de la hechicera, Jamily, para vivir allí y poder entrenar adecuadamente, pues al lado tenía una gran explanada en la que podían explayarse lo que quisieran sin miedo a destrozar nada, y además, tenían ya preparada la casa para que todos pudieran vivir allí. De hecho ya estaban pesando en llevar allí a gente de sus familias, pero aún no sabían si era buena idea, debían tenerlo en cuenta.

-Pensáoslo, y mientras, comamos. No me gustaría que se os enfriara este delicioso cordero- fue entonces que Jesús puso una sonrisa afable en su rostro, rompiendo toda la posible tensión que hubiera en el ambiente.

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Mientras esto pasaba, Beatrice andaba por los pasillos de la casa en la que la habían metido los Guardianes. Era muy amplia, de madera color claro en pasillos y paredes, con las puertas también de ese material, y los nombres de los que ocupaban cada cuarto en un marco. Ella se fijó que los cuartos estaban unidos en dúos, conviviendo un chico y una chica. Ella supuso que sería por parejas, le era curioso que todos tuvieran una. La excepción era cuatro cuartos, que estaban unidos en forma de cuadrado y que pertenecían a los más jóvenes; y dos cuartos que pertenecían a dos chicas. Eso de todas formas no era lo que más le interesaba, sino lo grande que era por dentro la casa, y lo pequeña que por fuera era. Luego recordó que hablaba de los Guardianes, seres que serían dioses de haber aparecido doscientos años antes. Ahora eran súper héroes que tenían hasta grupos de fan. Por supuesto también tenían detractores, pero por ahora eran una minoría. Ella tenía dudas de si eso se mantendría durante mucho tiempo, y mientras pensaba en ello llegó hasta la cocina, donde vio allí a una mujer. Era hermosa, de largo cabello negro, ojos oscuros como la noche, piel morena, y alas de mariposa a la espalda. Tenía un báculo junto a ella, y parecía concentrada mientras cortaba rodajas de pan.

-Ho-hola?- saludó ella, mientras se acercaba lentamente.

Jamily se giró y le sonrió- Ya despertaste. ¿Cómo te encuentras?- le preguntó ella. La aludida miró entonces a un reloj cercano. Según el mismo eran las 8.

-En cuanto llegaste estabas tan nerviosa que casi te da algo. Tuve que dormirte durante toda la tarde para que te calmaras un poco, y que no afectara a tu pequeño- se le acercó con cautela, y le tendió una taza de café.

Ella lo tomó- Es por la tarde, ¿verdad? Lo último que recuerdo es volver a casa tras las clases- A eso la maga asintió.

-Te rescatamos, por petición tuya, y llegaste a media tarde aquí con ayuda de unos amigos. Aquí estarás a salvo, lo prometo- le aseguró.

La chica no parecía demasiado convencida, pero se notaba su agradecimiento, tanto en sus ojos como en su energía.

-Yo… tenía tan asumido que esos… seres no me dejarían sola nunca que incluso acepté tener a ese bebé, pero ahora… Me gustaría… bueno…- sentía muchos nervios.

Y Jamily lo notaba a la perfección. La invitó a sentarse, y ella así hizo. Tomó su mano en lo que parecía el gesto de una hermana más que de una desconocida. La rodeó con su energía de tal manera que calentó su cuerpo y si espíritu, provocando un suspiro en Beatrice.

-Yo no soy nadie para decirte qué hacer o qué no hacer. Sólo puedo aconsejarte, y, por lo que nos han dicho, lo que crece en tu vientre…- Beatrice la cortó.

-Es un monstruo, ¿verdad? Una aberración, un ser del Infierno…- murmuró. El llanto se agolpaba en su garganta.

-Yo no diría eso- Seriel apareció entonces. Jamily le miró entonces. En esa ocasión llevaba unos vaqueros, deportivas, una camiseta de manga corta, y una camisa de manga larga con cuadros. Su pelo rubio lo llevaba recogido en una coleta alta. Si no supiera que era un ángel la hechicera hubiera pensado que era una joven normal.

Se sentó entonces al lado de Beatrice, y ella se sintió extrañamente tranquilo. En su vientre de pronto notó una energía cálida y conocida para ella. Llevaba, desde horas después del ataque de aquel depravado Caballero del Infierno, notándola. Y de eso hacía ya unos dos días.

-Es una vida, te recuerdo- le dijo entonces- Su procedencia paterna es terrible, de eso no cabe duda, pero, ¿es culpa de esa criatura que su padre sea un ser deleznable?- le preguntó.

Viendo por donde iba, Jamily intervino- Que ella haga lo que considere. Si quiere abortar que lo haga, y si quiere seguir adelante que lo haga también, en todo caso la apoyaremos- dijo.

Fue entonces que los ojos coincidieron, así como sus miradas. La maga se sorprendió, le eran familiares esos ojos de alguna manera. Se quitó esa idea de la cabeza, pero por si acaso analizó su energía. Era de color violeta oscuro, tirando bastante al negro, recordándole a la energía de William y a la de…

-Si no supiera que es imposible, diría que eres la viva imagen de Arion…- comentó entonces. Seriel y ella la miraron sin entender.

-Él era el antiguo Guardián de la Oscuridad. Aunque en realidad… hace tiempo me hablaron del profesor de gimnasia, un tal Jim, que era la reencarnación de otro de los anteriores Guardianes- les explicó.

-De vez en cuando hablo con él, aunque su parte humana no sea consciente ese poco rato… es mejor así, en realidad- ella suspiró- En todo caso eso no es relevante, lo importante es: Beatrice, si consideras que lo mejor es abortar… te podemos ayudar- le dijo.

Seriel las miró con cierta animosidad en la mirada, no estaba de acuerdo con eso, al ser un ángel estaba en contra de esas cuestiones, aunque entendía los razonamientos de la chica. Esta se levantó, se disculpó, y fue a comer algo. Sentía un hambre atroz y en esos momentos estaba demasiado estresada y tensa como para hacer nada.

Se acercó a la nevera de la cocina, abrió su puerta, y arrampló con la leche, unos bollos, un par de manzanas, pan y cereales y los devoró en absoluto silencio, mientras ninguno de los otros dos intervino o dijo nada al respecto. Estos entendían bien por qué estaba pasando ella, al menos gracias a la energía que ella emanaba en esos momentos. Ser capaz de sentir y analizar la energía de un ser vivo en general era bastante útil, más en momentos así. Y ella en esos momentos quería estar en total solitario, y no deseaba ser molestada ni nada que se le asemejara. Quería estar sola, y los otros dos le concederían ese deseo.

Pese a la mucha gente que allí vivía, era un deseo relativamente fácil de cumplir, pues era una casa considerablemente grande. Mientras desayunaba, y sin ser molestada, Jamily se dedicaba a arreglar cosas del salón, mientras que otro hombre andaba por allí con un plumero. De vez en cuando ellos dos se miraban y se reían, e incluso se abrazaban y él daba besos en el cuello de ella, mientras esta se reía y era acariciada en la tripa. Para no molestar a lo que era evidentemente una pareja feliz decidió ir al piso superior de nuevo, tenía cosas que pensar. En cuanto llegaran los demás Guardianes, ella les pediría ayuda. Le daba igual si simplemente sería protección para poder abortar o que ellos mismos le hicieran el proceso, le era indiferente. Con esas ideas en mente, se metió en su cuarto. Olía a perro mojado y necesitaba una ducha, o incluso mejor, un largo baño. Tomó prendas limpias, y se dirigió al baño que tenía para ella sola. Una vez dentro, cerró el pestillo, y se desnudó. Se permitió contemplar su cuerpo. Apenas llevaba dos días de embarazo, pero al ir tres veces más rápido el proceso ya se le comenzaba a notar el aumento de tripa. Sus pechos también empezaban a aumentar de tamaño, y ligeras estrías se formaban en torno a su vientre. Suspiró y se dirigió a la bañera, que comenzó a llena de agua caliente. Se sorprendió de lo rápido que lograba el objetivo, así que sin más se introdujo en el agua, y sintió un agradable escalofrío, la primera sensación positiva que tenía en mucho tiempo. Notó de pronto que una energía la envolvía, una color púrpura intenso, con tintes negros, pero que era extraordinariamente pura. Pese a ella no poder sentir la energía de ser alguno, la de su vástago nonato sí podía, y ahora la sentía con especial fuerza.

-¡¿Pero qué…?!- su grito paró en el momento en el que sus ojos se volvieron color negro, pero estos eran brillantes, como si fuera un Sol oscuro.

Se miró al espejo en ese momento, y se empezó a marear un poco cuando empezó a ver imágenes en su cabeza. Se quedó quieta para evitar caer al suelo, y se metió en el agua, mientras su corazón latía con fuerza en su pecho. Las imágenes en su cabeza fueron desapareciendo, y se aterró cuando notó una voz en su cabeza.

-Discúlpala, aún no controla su fuerza- oyó. Giró su rostro para ver si había alguien allí que ella no hubiera visto, pero no era el caso.

¿Se estaba volviendo loca, acaso? ¿Estaba perdiendo la cabeza? De vez en cuando tenía dejavus muy potentes, sobre todo en épocas familiares, pero jamás había oído voces en su cabeza.

-No estás perdiendo la cabeza. Permíteme- entonces notó una segunda energía, que la envolvió. Y sintió como algo que siempre había estado dentro de ella se alzaba, pero lejos de tomar el control, la acompañaba en su interior.

-Yo… te he visto en sueños…- murmuró ella, entonces. Se podía ver en el agua, y su aspecto era como siempre, pero tenía un aura púrpura muy oscuro, y sus ojos seguían brillando.

Pero más allá también observó que delante de ella estaba, también desnudo, un chico que era idéntico a ella. Si se cortara el pelo y se le quitara lo que la hacía una mujer, serían como dos gotas de agua. Ella trató de levantarse y huir, eso le decía su parte racional. Pero sus instintos más básicos estaban calmados como un gato tirado al Sol.

-Eres… bueno, SOY yo, ¿verdad?- llegó a esa conclusión al instante, nada más verse a sí misma en aquel extraño individuo.

-Yo sólo soy un recuerdo de tu alma, Beatrice. Yo soy tú, y tú eres yo- ella le miró directamente a los ojos, y un nombre le llegó a los labios sin siquiera pensarlo.

-Arion, Guardián de la Oscuridad, el más poderoso de todos los de su generación, y el líder de los Guardianes originales- murmuró, más como un título que un nombre, y que le nació de forma natural.

-Así es. Como dije, somos uno, eres mi reencarnación en estas tierras… Lamento lo que te pasó. Pero era necesario, créeme- ella bajó el rostro entonces.

-Me violaron, tengo un crío en el horno, y ahora me dicen que soy la reencarnación de un héroe del pasado… ¿Algo más que deba saber?- Arion entonces se rio un poco.

Ella le miró con el ceño fruncido entonces- Bueno, tengo un compañero de mis tiempos por aquí también, pero eso ya lo sabes. Pero en mi caso, te ayudaré. Sé que sientes miedo, puedo notarlo, pero te apoyaré. En parte me siento responsable de lo que te pasó- ella le miró.

-No tienes culpa de nada, sino de ese cabrón que…- pero ella paró cuando él se lo pidió con un gesto.

-Como bien dijiste antes, yo era el más fuerte de mis coetáneos. Y como eres mi reencarnación, tienes acceso a ese poder, este vive en tus… ¿los llamáis genes, verdad?- meditó unos segundos y continuó con su explicación.

-En tus genes, como decía, está esa información. Y tu hija, porque es una niña, ha heredado ese poder. Además, al ser la hija mortal de un Caballero del Infierno, tiene las dos líneas de sangre poderosas, y eso, querida, la hace especial- ella asintió.

-Y dices… ¿Qué ella es poderosa? Eso… puede ser un arma de doble filo- argumentó ella. El alma de Arion asintió entonces.

-Ella será poderosa. Ya lo es, querida. Si lo deseas puedes abortar, pero buscarán a otra mujer para hacerle lo mismo que a ti, o cosas peores. Y tu has tenido la suerte de poder llamar la atención rápidamente de los Guardianes modernos. O peor, que te busquen de nuevo, te ataquen de forma más agresiva, y te dejen cual despojo- ella tragó saliva, con la boca seca.

Arion soltó aire lentamente entonces- O, si no lo haces, pueden pasar dos cosas: la primera, que ella se pase al lado del Infierno como su padre natural desea. La segunda, que decida unirse a los demás Guardianes. Creo que lo mejor para todos sería la segunda, ¿verdad?- ella asintió a eso.

El problema era lograrlo. A ella no le gustaba juzgar a la gente por su cubierta, pero los antecedentes de su hija no eran los mejores, la verdad. No le agradaba la idea, en absoluto lo hacía, pero ella estaba relativamente segura de que era lo mejor. Agradecía el apoyo por parte de Jamily, aunque Seriel estaba claramente en contra pero al menos respetaba la decisión. Pero igualmente era complicada la decisión.

-Déjame ayudarte a tomar la decisión- extendió Arion sus brazos entonces, tomando las manos de ella.

Ambos se vieron rodeados de una fuerte energía color púrpura con motas negras. La barriga de ella brilló también con una luz dorada, púrpura y negra, en un arcoíris que, visto desde fuera, sería hermoso.

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Jamily permanecía sentada en el patio aledaño a su casa, estaba meditando, mientras dejaba fluir su energía armoniosamente. Durante ese rato, había notado como la energía de Beatrice, la del bebé, y la de otra persona que ella creía conocer subía y subía, hasta que se calmó. Y notó también determinación en la joven, cosa que sorprendió y alegró a la hechicera. Lo importante es que había tomado una determinación, pues ahora seguramente había tomado una decisión, que sería relevante para el futuro que les esperaba. También había notado como su marido, Michaelis, se dedicaba a rellenar papeles de todo tipo, firmándolos al acabar, y a la espera que también plasmara su sello real Asmeya, pues eran decisiones importantes. Ya habían tomado la decisión el Gobierno del Reino Humano, pero era necesaria la firma de Asmeya, aunque era más burocracia que otra cosa.

Al menos las cosas iban mejor en ese asunto, pues en Asmara al menos estaban llegando a acuerdos y podían poner en marcha el país, no sin antes tener que dialogar, y mucho, con otros países, con los que no tenía las mejores relaciones pero con los que había que hablar. Si tuviera que hablar de eso, tendría para tres novelas por lo menos. Pero en esos momentos, y aunque no gustaba de menospreciar esas cosas, tenía cosas mayores de las que preocuparse. Precisamente uno de los focos de preocupaciones de sus problemas apareció ante ella.

-Hola- saludó una voz. Ella, lejos de abrir los ojos, se mantuvo en su sitio- Siéntate- pidió. Su acompañante así hizo.

-Tus muchachos lo han hecho bien, los Guardianes- comentó el desconocido. Ella suspiró- No deberías estar aquí, por suerte están fuera ellos- le reprendió.

El otro se rio un poco- Bueno, no es como si ellos pudieran hacer nada contra un servidor- comentó. Ella abrió los ojos entonces, y contempló a Mahasiel. El serafín, que horas antes había aparecido por allí también, había vuelto aprovechando que estaban a solas.

-Lo sé, por eso vine. Ya que estaba quería comprobar que estabas bien, ya sabes- le explicó. Ella gruñó un poco pero sonrió mínimamente.

-Llevabas meses sin contactar, ni fuiste a la boda, así que dudo que estés aquí por preocupación- el serafín suspiró un poco.

Su alumna llevaba bastante razón, pensó él, pero tenía buenas razones para no dejarse caer. Aunque eso no le impedía mandarle mensajes vía energía de vez en cuando, cosa que ni hizo. De vez en cuando su condición de ser celestial más antiguo que todas las estrellas de ese Universo juntas le quitaba perspectiva de que ella era humana y gustaba de cierto cariño e interés por parte de aquel que le enseñó a manejar sus poderes y de cómo hacer magia. Si, su primer maestro murió dando la vida en época romana, y le dio las bases de todas esas cosas y más, y siempre será SU maestro. Pero Mahasiel había profundizado en esos temas hasta unos límites insospechados para ella. Y no sólo eso.

-Los chavales ya casi han acabado de hablar con mi hermano mayor, Jesús. Es interesante, han aceptado bastante bien las cosas, sobre todo el caballero oscuro- comentó. Ella cerró los ojos de nuevo y se tumbó en el suelo.

-¿Cómo has podido entrar a ese sitio?- preguntó ella. Él se rio un poco- Mazael tiene a Dios detrás. Yo, tengo a Oscuridad- respondió.

Ella le miró con cierta sorpresa. Sabía que ese serafín no era el típico ser del Cielo. Lo supo cuando descubrió su verdadera naturaleza, en la época de la Conquista de América. Ella, por ese entonces, vivía en las cercanías de la ciudad hispana de Cádiz, que en esos tiempos, estaba rodeada de bosques y campos.

Durante un tiempo, la maga había hablado con un muchacho que a ella le parecía agradable pero que tenía un áurea extraña. Solían hablar y como el chico era orfebre de vez en cuando le regalaba joyas bastante lindas pese a lo ordinario de sus materiales. Hasta que un día ante ellos apareció un drakon, grande como varios caballos, con garras gigantes, ojos dorados, grandes dientes, y una armadura hecha a base de escamas y que escupía fuego como si fuera un volcán. Daba miedo, aunque Jamily no lo tuviera al verle. Pero se sorprendió de que al joven, que se interpuso cuando el animal soltó una ráfaga de su ardiente aliento. Ella no pudo evitar que él recibiera todo el fuego, y chilló al pensar que le habían calcinado hasta la médula, pero cual fue su sorpresa al verle perfectamente. De un gesto con la mano por parte de él, el animal se deshizo en polvo, y tuvo que reconocer ante ella que no era un humano corriente. No le dijo que era un serafín, pero sí que tenía poderes. Años más tarde, y tras investigaciones de ella y que la fueron llevando poco a poco a la verdad celestial del que creía que era su amigo, le acabó encarando para que tuviera el valor de decirle la autentica realidad, sin engaños ni información sin decir. Y ahora le decía que él era un heraldo de la Oscuridad.

-¿Desde cuándo?- le preguntó ella, seria. Mahasiel suspiró un poco- Desde hace mucho, la verdad. Ella me… reclutó, por así decirlo, hace muchos siglos. Y a ti también, por eso me acerqué. Me pidieron que te observara, deseaban saber si eras leal realmente o no, y la verdad, has aprobado con honores- fue entonces que sonrió un poco.

Ella giró el rostro. No le gustaba ocultar las cosas a su familia y amigos, y ese era un secreto que nadie más que, ahora ellos dos, conocían. Se lo había ocultado incluso a los Guardianes, a los que quería como hijos pero igualmente no se lo había contado. Y eso la apenaba, pero entendía que era por un bien superior, o eso quería decirse a si misma.

-Supongo que nos hemos ocultado cosas mutuamente… aunque en el fondo lo sabía, la verdad. Era demasiado extraño que alguien como tú se me acercara así- comentó ella. El serafín se rio un poco- Me acerqué por ti, y me quedé igualmente por ti- le dijo.

Puso entonces un rostro más serio- el Guardián de la Oscuridad ya sabe de su destino, y diría que lo ha aceptado, ya digo- le explicó- Todo va avanzando, y dentro de poco nuestra misión habrá llegado finalmente a su fin…- comentó.

Ella asintió, y observó al horizonte- Van a volver en cualquier momento, será mejor que te vayas- le pidió. Este simplemente se levantó, acarició la cabeza de ella como si de una niña pequeña se tratara, y desapareció en el aire en ese instante, justo en el momento en el que un portal se abría frente a Jamily.

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De vuelta con los Guardianes, estos ya estaban cerca de marcharse del paraíso en el que vivía Jesús. Este, sorprendentemente majo, les había contado bastantes historias y les había contado toda clase de chismes de personas famosas. Es curioso que uno de los seres más poderosos del multiverso fuera tan dado a los rumores.

-Para mi fue un placer, muchachos- comentó, a la salida de su aldea, Jesús. Los Guardianes le agradecieron la comida con un saludo.

-El placer fue nuestro, aunque aún tenemos preguntas…- murmuró Aelita, mientras se daban un apretón de manos.

-Es lo divertido de la vida, Guardiana de la Luz, no saberlo todo. Pero ahora tenéis la misión clara…- comentó el hombre.

-Primero reconciliar a dos hermanos que llevan peleados millones de años, para luego hacer lo propio con otros dos hermanos que llevan aún más tiempo a las malas. ¿Qué puede salir mal?- comentó Susan.

Jesús se rio con ganas entonces. En momentos así parecía el típico hombre de campo, con su frondosa barba, sus gruesas manos puestas en jarra y con su ropa de trabajo puesta y llena de tierra. Pero eso no le quitaba el aspecto imponente. Les dio entonces un abrazo a cada uno, cosa que, según los arcángeles, sólo hacía con aquellos a los que consideraba amigos.

-A los últimos hombres y mujeres que abracé fuera de mi familia fue a mis Apóstoles antes de irme a ver mundo, fijaos…- comentó pensativo, tras el último gesto de cariño.

Entonces negó, devolvió la sonrisa a su rostro, y les acompañó para pasar el portal que les devolvía a la Tierra, pues toda esa zona era un micro universo y que, al parecer, estaba en el mismo espacio que una zona yerma, pero que estaba separadas por un muro que dividía ambas realidades. Tras cruzarlo, y una vez que habían vuelto a su Tierra, el grupo se preparó para volver. Como ya no había ninguna razón para estar por separado, decidieron que los arcángeles volverían para quedarse a estar en la casa de Jamily, donde crearían sus propios cuartos, y donde ya de paso entrenarían para luchar contra lo que tuvieran que enfrentarse de ahí a en seis meses. Contar con ellos de nuevo sería algo positivo, sobre todo para la moral del grupo, y sobre todo, para dar información de gran relevancia para todos. Ellos podían saber las localizaciones de los diferentes Jinetes del Apocalipsis, así como entrenar a Aelita y Asmeya para no caer en las tentaciones que pudieran usar en su contra Lucifer y Miguel, respectivamente. Claro que estos aún no sabían sobre la visita de Mazael, eso sería importante.

-¿Sólo 6 meses…?- murmuró Azrael, serio. Gabriel gruñó, mientras se pasaba la mano por el pelo, nervioso- Bueno, no importa. Si debe pasar, lo hará, ya habéis oído a nuestro hermano- comentó este, mientras ponía cara de determinación.

Los Guardianes estaban sorprendidos por la actitud de los arcángeles. No es que les pareciera mal, es simplemente que parecían tener en alta estima a esos seres de los que les habían hablado, pese a ser menos poderoso, de menos edad, y, por lo general, más bien tirando a estirados. Al notar eso, Azrael les explicó.

-Ellos son nuestra familia, al fin y al cabo. Una que más bien está desestructurada, pero familia al fin y al cabo- les dijo.

Familia… Desde luego, era en lo que se debía apoyar ahora él más que nunca, se dijo William, mirando a sus compañeros. Buscó con los ojos a Electra, pero, en su lugar, su mirada topó con los ojos violeta de Aurora. Sus miradas se dieron de lleno durante unos instantes antes de que cada uno girara la vista para hablar con algunos de sus compañeros, que les estaban comentando alguna cosa. Sin duda, para el Guardián de la Oscuridad venían tiempos difíciles. Pero él tenía la determinación de que nadie más tuviera que pasarlo mal. Si él tenía que ser el que soportara este duro desafío, lo haría. Ya estuvo en las garras del mal una vez, una segunda no le haría daño a nadie. Era eso, o dejar que el mundo que él conocía y quería se fuera a hacer puñetas, y él no toleraría eso. Con esa determinación, cruzó el portal que les llevaba de vuelta a casa.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Marin, que pertenece a Doctor Who.