Notas: Un año después traigo el segundo capítulo, lamento tanto la demora, espero sea de su agrado, es aconsejable que escuchen la melodía (Liebestraum- franz Liszt) una y otra vez mientras leen para mayor deleite

Liebestraum

Sueño de amor

Hermione sostenía en sus brazos a su recién nacida hija Rose Granger Weasley, aquella pequeña vida dormía plácidamente en su seno, la luz que penetraba los cristales de aquella amplia habitación iluminaban la escena haciendo brillar como fuego dorado los cabellos de la bebé, rasgo inconfundible del linaje Weasley, Hermione admiraba cada rasgo de su pequeña viendo los milagros de la genética en su descendencia, no podía ver ni un solo rastro de su ser en la bebé salvo el género que compartían. Rose era el nombre que había elegido, ya que aquel pequeño ser humano, para ella, representaba la flor más hermosa que había visto en toda su vida, por unos segundos imaginó si aquella bebe tuviese su cabello más cercano a la noche de luna llena, el opuesto al fuego que irradiaba ahora y sus ojos como un par de esmeraldas similares a los de…

Sacudió rápidamente su cabeza "No puedo permitirme recordarlo cuando sostengo al fruto de mi amor con Ron" Hermione se reprendió mentalmente por permitir a su mente imaginar imposibilidades que desafiaban no solo su felicidad sino la de sus seres más queridos.

Por su parte Tom en su presente ya se había hecho un renombre y tenía sus súbditos por toda Europa, había logrado victoriosamente fabricar su último Horrorcrux en Albania usando la diadema de Ravenclaw, lo que causó no solo la partición de su alma sino la desfiguración de su rostro, él ya no necesitaba usar sus encantos juveniles para manipular sutilmente a las personas, lo hacía directamente usando su poder, inclusive, sus emisarios solo con pronunciar su nombre doblegaban a cualquiera que estuviese en su camino. Aquel Horrorcrux lo había debilitado aspecto que ninguno de sus súbditos podría imaginar pero él lograba mantener bajo control, los paisajes de Albania lograrían cautivar y dejar sin aliento a cualquier persona, por su parte, Tom estaba hipnotizado por su reflejo en aquel monumental lago, el dolor recorría cada parte de su cuerpo como fragmentos de vidrio fluyeran en lugar de sangre cortando cada fibra de su ser a su paso, el aire que inhalaba quemaba su cuerpo como si respirase fuego, su semblante era apacible y dominante, pero su interior era consumido por el dolor, cerró sus ojos y al abrirlos nuevamente, aquel lago reflejaba aquello que más amaba, Hermione, ella cada vez lucia más hermosa y entre sus brazos sostenía una pequeña criatura, aquella imagen era mucho más dolorosa que el dolor físico que sentía, ella jamás seria de él, apretó tan fuertemente sus ojos que al abrirlos nuevamente todo se había desvanecido a su alrededor .

De repente Hermione sentía una hostigante presencia a su alrededor que por unos segundos le hacía difícil respirar, abrazo a su pequeña protegiéndola con su ser, podía percibir tristeza y dolor de aquella presencia, su desesperación era contagiosa, logró poner la bebé en brazos de Ron antes de desvanecerse inconsciente en la cama donde se encontraba.

Una oscuridad como la de una noche sin luna ni estrellas la embargaba, aunque Hermione extendiera su mano no podía verla, esos sentimientos negativos tan fuertes que había percibido con anterioridad aun la hostigaban, ella había decidido respirar y calmarse, con cada respiro, poco a poco aparecían más estrellas en el cielo, su propia magia comenzaba a influir en el campo donde se hallaba, la oscuridad que la había embargado provenía de un mismo punto, decidida a confrontar su fuente, caminaba suavemente, cada paso le indicaba que se encontraba sobre hierba y la brisa otoñal acariciaba su cuerpo, detrás de ella aparecían luciérnagas mostrando el rastro de su andar.

Tom estaba estático siendo devorado por aquellas imágenes que había visto y el dolor que negaba abandonar su cuerpo, su mente divagaba en todo lo que nunca fue con Hermione, un hijo de los dos seria la criatura más prodigiosa del mundo e indudablemente poseería la belleza de su progenitora, su dominio del mundo habría sido más amable, sin derramar la preciada sangre mágica que el respetaba, el dolor físico no era nada, lo que dolía con cada Horrorcrux era su alma y al separarla cada vez más, la agonía de su alma era profunda, desgarrando cada sentimiento que había tenido, doblegándolo y torturándolo con su debilidad, aquella que nadie conocía, su debilidad era aquello que jamás podría poseer, las visiones lo enloquecían ese camino de felicidad que le fue negado desde su nacimiento y que solo podría haber recorrido de la mano de ella.

Sus pasos se detuvieron ante aquella tétrica figura, no era Tom, sino Lord Voldemort quien se encontraba frente a Hermione, de repente comprendió que se encontraba nuevamente en un sueño, un poco temerosa al notar que sus suaves facciones se habían desvanecido dejando lugar a un rostro que comenzaba a deformarse por el hambre de poder, se atrevió a posar su mano en su endurecida mejilla, causando que Voldemort saliera de su estupor y la viera fijamente, aquella mirada penetrante se suavizaba al percatarse que era ella, nuevamente era su Tom aunque su apariencia eran los inicios de Voldemort, como en su anterior encuentro, una hermosa melodía comenzaba a sonar suavemente una vez se percataban de la presencia del otro.

Su mano se posó sobre la de ella y un par de lágrimas se formaron en aquellos ojos revividos, poco a poco su apariencia se regeneraba, dejando ver a Tom sin el efecto de su odio y su alma intacta, Hermione conocía todo lo que había ocurrido en este momento de su vida.

"Eres madre ahora" La voz de Tom sonaba quebrada como si pronunciara lo más aterrador del mundo, Hermione acorto su distancia sin dejarle de ver a los ojos, ahora entendía todo lo que él sentía.

Silenciosamente Hermione lo rodeaba con sus brazos, ahora con la magia que una madre poseía, con el deseo de protegerlo y evitarle cualquier sufrimiento a quien más había amado "Así es" Ella susurro suavemente hundiendo su frente en el pecho de Tom. Su cuerpo congelado cobraba vida nuevamente y el dolor desaparecía ante su contacto, Tom la abrazaba también disfrutando de aquel nuevo milagro producto de su agonía.

"Es el destino que elegimos y el destino que no podemos cambiar" Hermione acariciaba su ancha espalda, que aunque estuviera orgullosamente erguida internamente Tom se derrumbaba ante la realidad de sus palabras.

A él le dolía el pensamiento, su semblante mostraba su sentir "El solo hecho de permitir formar en mi mente una sutil imposibilidad por menos de un segundo me desgarra el alma…Una vida fruto de los dos" esta última frase fue dicha por Tom de una forma casi inaudible cuyos oídos de Hermione lograron captar a la perfección, él se aferró mucho más a ella, con el miedo de no verla nunca más, que el darle voz a su deseo más profundo lo castigara con no solo perderla físicamente nuevamente, sino de olvidar todos lo relacionado a ella, sus recuerdos, su aroma, su voz, toda su existencia como si nunca la hubiese conocido por el hecho de ser indulgente con sí mismo.

"Un ser tan extraordinario cuya perfección no tiene cabida en nuestro mundo" Hermione admitía que también había imaginado la imposibilidad de un hijo de los dos, ahora ella era quien tenía su visión nublada por las lágrimas

"Soy feliz de saber que no soy la única que lo pensó…" Hermione sonreía, abrazándolo y dejándose embriagar con su varonil, único e inolvidable aroma, el dolor que sentían, era de los dos, ambos sentían la agonía de saber que sus vidas transcurrían tan separadas, pero sus sentimientos eran solo de los dos. Tom por primera vez en muchos años sonreía, únicamente Hermione lograba transmitirle la serenidad que su alma necesitaba.

Podían sentir nuevamente los latidos del corazón del otro, de repente al percatarse de su entorno, estaban en una hermosa noche iluminada por la luna y un sinfín de estrellas, alrededor de ellos el brillo de cientos de luciérnagas llevaban la luz como lámparas suspendidas, que danzaban con la brisa de otoño y cuyo reflejo proyectaba aquel magnifico lago de Albania en que Tom se encontraba momentos antes de entrar al mundo de los sueños.

El paso del tiempo era notable en ambos, nuevamente se habían reunido, pero un gran lapso había desde su último encuentro, aunque este milagro ocurriese nuevamente, su vida habría cambiado aún más, pronunciándose el destino que ambos habían elegido y que no podían forzar, ambos eran conscientes de ello y aunque cada vez fuera más difícil recuperar a Tom, estarían allí intentándolo.

"Estoy muy orgulloso de ti Hermione" Tom lo decía no solo por sus logros como mujer y hechicera, sino también por el don de dar vida "Ese hombre es el más afortunado del mundo…Aquella vida que creaste es tan maravillosa y lo será toda su existencia" Aquellas palabras sonaban con tan dulce amor entremezclada con la amarga tristeza de no ser él quien estuviese con ella. "Mi deber es ser feliz por ti, vivir una vida donde aquello que te fue negado lo tengo en plenitud" Ella le respondía mientras se hundían nuevamente en un abrazo.

Estaban tan felices disfrutando del otro que poco a poco sus cuerpos comenzaron a desvanecerse en medio de aquel nocturno refugio, con sus palabras en mente, ambos despertaron en su presente.

Hermione al ver a su esposo y a su niña en sus brazos sonreía, era cierto, que era su deber vivir una vida normal en honor a él, acaricio la mejilla de Ron y contemplo a su bebé, por su parte, Tom había reaccionado, finalmente su cuerpo había terminado de asimilar la perdida de aquel fragmento, el soportaría el castigo por su sed de poder sabiendo que ella lo lograría derrotar para tener un futuro feliz, aquellos recuerdos se desvanecerían nuevamente por la maldad de su alma.