Notas: Universo Alterno. Después del canon establecido.


"¿A qué te refieres con que pensabas que yo te odiaba?" Afrodita frunció el ceño, las palabras de Shaka lo habían confundido.

Shaka bajó la taza de té y la puso en la mesa, después movió los hombros y despreocupado, miró a Afrodita, quien estaba sentado en frente de el mientras compartían una taza de té. "Honestamente, yo era recién llegado al Santuario Afrodita, y por toda la sabiduría que había aprendido de Buda, no estaba acostumbrado que me vieran como tu lo hiciste."

Afrodita le dio un trago a su té, después, descansó la taza en la mesa, sujetándola fuertemente, mientras su otra mano movía sus dedos en forma rítmica, y no pudo evitar fruncir el ceño. "¿A que te refieres?"

Fue entonces que Shaka le dio una pequeña sonrisa. "Con toda la arrogancia que tenías. Me sentí juzgado y por primera vez en mi corta vida, me sentí hecho menos. Y honestamente, pensé que me odiabas."

El rostro de Afrodita se relajó un poco, ladeando la cabeza un poco miró a Shaka por un momento, para después dar un asiento pequeño con la cabeza. "Admito que era arrogante. Y no tengo problema en admitir, que te me hacías muy pequeño para tu puesto, claro está que esa impresión no duró mucho."

Shaka rió. "Supongo que no. La mía también cambió, supe que no me odiabas, simplemente, eras arrogante."

"Auch. Me la merezco, supongo."

"Si te sirve de consuelo, el hecho que seas capaz de matar con rosas, me helaba la sangre. Una flor tan bella, hecha toda un arma letal en tus manos, me puso el pelo de punta. No ayudó el hecho que fueras tan terrible."

"Si esa es tu idea de consuelo, Shaka, es bastante pobre." Afrodita arqueó una ceja, pero no pudo evitar que en sus labios se formara una media sonrisa. "Pero si estamos siendo francos, a mi no agrada la idea de perder mis sentidos uno por uno."

"No supongo que no," Shaka estuvo de acuerdo. "Pero supongo que todas nuestras técnicas deben ser letales, considerando nuestro deber para con Atena."

Afrodita asintió con la cabeza, "Así es." Afrodita tomó una de las galletas y le dio un mordisco, eran de sésamo. "Debo admitir, que antes de nuestra resurrección, no me hubiese imaginado que los dos nos sentáramos a tomar té con galletas."

Shaka sacudió la cabeza, dio un trago largo a su té. "Yo tampoco, supongo que necesitábamos entender que, últimamente, ambos estábamos del mismo lado."

"Así es. Pero debo admitir," Afrodita ladeó la cabeza y sus ojos se entrecerraron, y por un momento, dudó. Las cosas habían cambiado, todo era diferente ahora, con la nueva vida que Atena les había otorgado, todos había decidido ir hacia adelante y dejar tratar de mejorar entre todos, de ser más unidos y hacer lo mejor por entenderse y saber a ciencia cierta, que pasara lo que pasara, todos se apoyarían. Que los errores del pasado no volverían a cometerse. "Que mi curiosidad ha crecido. Si me presentara a ti hoy, si no nos conociéramos, creerías que no me agradas?"

Para la sorpresa de Afrodita, Shaka sonrió. Y su sonrisa era gentil y tierna. Shaka extendió un brazo y tomó la mano de Afrodita que estaba libre sobre la mesa.

Afrodita sorprendido por aquel gesto, solo atinó a mover su mano de tal manera que ambas manos estuvieran palma con palma.

La sonrisa de Shaka creció. "No," los ojos de Shaka brillaron con humor. "Al contrario, diría que te gusto."

Afrodita se rió. "Ahora quien es el arrogante?"


AN: Mil disculpas por no actualizar antes, pero casi no estoy subiendo mucho a ff. Pero aquí está este capítulo para aquellos a quienes les agrade.