Notas: Universo Alterno: Fantasía.


"Déjame adivinar," La voz que salió del dragón fue profunda, pero a la vez, como un ronroneo de un gran gato. "Vienes a matarme y a salvar al príncipe en la torre."

Shaka dudó por un momento, pero después sonrió y sacudió la cabeza. "No, no vengo a matarte. ¿Por qué habría que hacerlo? Me pareces una criatura de inteligencia, así que te pregunto, ¿quiere ser rescatado el príncipe?"

El dragón lo miró por un largo tiempo, pero después soltó una risa alta de buen humor y bajó un poco la guardia. "Una excelente pregunta caballero, así que, aquí tienes la respuesta: No. El príncipe quiere ser libre de las cadenas que lo atan."

Shaka le devolvió la mirada al dragón, y en esos grandes ojos azules no encontró engaño alguno. Además, el aura del dragón era curiosa, era una llena de calma y deseos de libertad. Su aroma también era diferente, no olía a sulfura, sino a rosas. Ese dragón era una criatura en verdad curiosa. "Ya veo," dijo al fin. "Y dime, noble criatura, ¿podría hablar con el príncipe en persona?"

"No por el momento," Contestó el dragón inmediatamente. "No hasta que yo esté seguro que no tramas nada."

"No deseo herir al príncipe," Shaka se apresuró a decir, no queriendo arriesgarse a sentir la furia de tal bestia. No, a los dragones siempre había que tratarlos con respeto. "Solo quiero preguntarle, el por qué."

Una vez más, el dragón guardó silencio, observando a Shaka, tratando de buscar mentiras o la avaricia que llevaba a tantos caballeros a tratar de matarlo y rescatar al príncipe. "El príncipe simplemente estaba cansado," contestó con lentitud. "Cansado de todos aquellos falsos seres, aquellos que le prometían la luna y las estrellas a cambio de su mano en orden de ser herederos al trono de Piscis."

Shaka asintió lentamente, "De ser así, lo entiendo. Si bien es cierto que yo, simplemente soy un caballero al servicio de otro rey, encuentro la adulación cansada, no me imagino todo lo que el príncipe tuvo que tolerar."

"Fue mucho," contestó el dragón. "Pero, afortunadamente, su hermano comprendió sus deseos y lo dejó marchar a este castillo remoto. Desde entonces, ha habido varios caballeros que han venido a rescatarlo. No lo han logrado."

Shaka ladeó la cabeza y le dio una sonrisa al dragón. "Por que tu lo proteges?"

El dragón soltó una risa que sorprendió a Shaka. "No, claro que no," dijo entre risas. "Por que el príncipe no quiere ir. El príncipe es capaz de controlarme, pero no ha querido dejar este castillo. Ninguno de aquellos que ha venido, ha sido la persona adecuada."

"Entonces, ¿tu que haces?" Preguntó Shaka con el ceño fruncido.

"Soy su compañero, nada más. El príncipe es capaz de protegerse solo."

"Dime, ¿cómo decides alejar a aquellos que vienen?¿Cómo los juzgas?"

El dragón bajó la cabeza y se acercó a Shaka, hasta que este por reflejo se enderezó y su mano fue al puño de la espada que colgaba de su cintura. Lo olfateó, nunca quitándole los ojos de los de Shaka. Estuvieron en silencio por unos minutos, hasta que el dragón asintió con la cabeza y se separó de Shaka. "Justo así," dijo al fin. "Y aparte, que tengo buenos ojos. Puedo ver los corazones de aquellos que vienen. Todos han venido con deseos de gloria, en busca de una recompensa que no existe, de ser héroes, de matarme. Tu, curiosamente, no."

Shaka se relajó un poco y soltó la espada. "Admito que no, no niego que pensé que debía ayudar al príncipe, pero si pudiese evitar herirte, lo haría."

"Lo se."

"¿Crees que el príncipe querría hablar conmigo?"

El dragón asintió y después pasó algo que dejó a Shaka mudo de sorpresa. Empezó a brillar, hasta el punto que Shaka tuvo que cubrirse los ojos, y cuando la luz se apagó y Shaka pudo ver de nuevo, ahí, frente a él, estaba el príncipe. Quien le estaba sonriendo. Shaka tragó saliva, el príncipe era guapo. Muy guapo. "Buenas tardes alteza," le dijo.

La sonrisa del príncipe se ensanchó, "Buenas tardes caballero, mi nombre es Afrodita. ¿Te gustaría cenar conmigo?"

Shaka pudo sonreír entonces, llevó su mano derecha al pecho y la puso sobre su corazón, "Sería un honor alteza, mi nombre es Shaka."

"Bienvenido Shaka, ven, que hay comida de sobra en la mesa y estoy seguro que tienes más preguntas." Con otra sonrisa, Afrodita se encaminó de nuevo al castillo y con una mano lo llamó para que lo siguiera.

La sonrisa de Shaka creció y no dudó en seguir a Afrodita, después de todo, ¿cuantas veces, puedas hablar con el príncipe y el dragón?


AN: Espero que les guste este capítulo. Es el primero de los universos alternos fantásticos.