Disclaimer: "Jujutsu Kaisen/呪術廻戦" y sus personajes son propiedad de Gege Akutami, esta obra es sin fines de lucro, únicamente recreativos.
Por Lala Dmo a la plataforma de Fanfiction. Cualquier modificación o re-subida a un sitio diferente sin autorización será reportada. Todos los derechos reservados.
Advertencias: AU, capítulos muy cortos, contenido R-18 con adolescentes, vocabulario no apto para menores, historia sin mucho contexto, smutt, Ooc, mezcla de shipps como: GoYu, SukuFushi, SukuIta, GoFushi y FushIta-ItaFushi, infidelidad, etc.
Este capitulo en especifico contiene solo GoYu.
No recomiendo leer si no te gusta separar a sus shipps o no les gusta el GoYu.
Bueno, aquí la segunda parte, que me costó un montón.
Y desde ya les digo que es solo una parte con mucho delicioso jajaja. Si no les gusta el GoYu, pues sin ningún problema se lo pueden saltar y esperar por la próxima parte.
En fin, espero les guste.
"Me quedo sin aliento, trato de luchar, pero no puedo escapar.
Tu toque familiar atormenta a todo mi cuerpo.
Incluso si trato de abrir mis ojos.
Este es todo tu plan, espero que me despiertes". —Super Junior - Ticky Tocky
Durante la espera por nuestros acompañantes, nosotros aprovechamos para ir a comprar víveres y después organizar las cosas.
Sin querer perder mucho el tiempo, descansamos un poco y tomamos un baño, y a la vez disfrutamos un poco de nuestro tiempo a solas.
Desde hace un buen rato Satoru había estado más atrevido de lo normal, pues no dejaba de meterme mano.
Y no es que me molestara, pero era bastante curiosa su actitud.
Estaba tranquilo revisando mi celular, cuando siento la mano atrevida de Satoru que empieza a deslizarse libremente por mi pierna.
He de admitir que me sorprendió, pues estaba muy perdido que no había prestado atención a sus acciones.
No pude evitar soltar un pequeño gemido, pues las pequeñas caricias de Satoru me hacían estremecer. Mientras él seguía con su juego, por fin se dignó a hablar.
—Yuuji, aun tenemos tiempo para nosotros y tengo unas ganas tremendas de fóllarte —susurro cercas de mi oído.
Tras dichas palabras sentí pasar una pequeña corriente por mi espalda provocada por la excitación.
—¿Es así? —dije con el típico tono seductor que usaba con él — Y dime, ¿Qué te detiene?
Le dije mientras que él estaba entretenido besando mi cuello. Pero tras lo dicho se separó de mí, me miró y dijo.
—¿Debería tomar tu cuerpo ahora? —dijo en un pequeño tono burlón.
Él estaba jugando conmigo, pero yo también sabía jugar.
—¿Desde cuando Gojo Satoru ha preguntado? —dije mientras descaradamente frotaba mi mano contra su miembro.
Me miró con una ligera expresión de sorpresa y simplemente sonrió.
—Tu lo pediste —murmuró antes de inclinarse para así por fin poder besarme.
Tras esa charla, nuestros labios por fin se unieron, haciendo que el beso empezará a ser suave y tranquilo, pero este empezó a subir de tono, al grado de poder sentir el choque de nuestros dientes y el toque de nuestras lenguas.
Sentí su mano deslizarse por mi cintura, provocando que su toque me pusiera más sensible.
Sin romper el contacto, me acomode sobre él mientras que nos seguíamos besando, jadeé contra su boca, la saliva se deslizaba por lo salvaje y algo torpe de nuestro beso.
No puede evitar refregar mi culo contra su entrepierna, que deseaba despertar y así poder sentirla lo más pronto en mi interior.
Hizo lo posible por quitar mi playera, para así arrojarla a cualquier sitio, lo cual yo imité. Y rompiendo el apasionado beso, empezó a acariciar mis ya sensibles pezones; estaba jugando con ellos y no pude evitar soltar un fuerte gemido. Aquel toque solo hizo que mi cordura se empezará a perder.
Pude notar que él también estaba perdido por el placer, pues sin demora empezó a chupar mi pezón derecho y suavemente lo mordía, lo lamía.
Se sentía bien, y yo solo podía gemir como tonto, pues él no me dejaba hacer mucho.
Sentí como desesperado intentaba quitar mi pequeño short, así que lo ayudé y me deshice de aquello que nos empezaba a estorbar, y quedando casi completamente desnudo, le ayudé a deshacerse de sus bermudas.
Me las arregle para acomodarme entre sus piernas, para así poder tomar entre mis manos su miembro, que se encontraba más que despierto.
Por unos segundos no pude evitar admirar esa polla, que al final terminaría jugando en mi interior.
—¿La puedo probar? —dije sin pensarlo mucho, pues la excitación me nublaba por completo.
Me miró con una de sus tantas sonrisas traviesas y simplemente movió su cabeza a forma de confirmación. Tomé su miembro y lo lleve a mi boca, bajando y subiendo; era una especie de danza entre su pene y mi boca.
Mientras yo jugaba con él, este no dejaba de mirar mi trabajo, podía ver su rostro todo excitado mientras yo me seguía comiendo su polla. Para mi no era ningún problema, pues darle una mamada era algo que siempre hacía con él. Seguí con este juego unos minutos más, hasta que Satoru me detuvo y me hizo quedar encima suyo.
Él estaba sentado, mientras que yo estaba sobre él. Seguíamos besándonos y sentía como las grandes manos de Satoru recorrían mis glúteos. Yo simplemente me frotaba contra aquel miembro que tantas veces me había hecho sentir bien.
Una de sus manos fue hasta a mi boca y me sonrió descaradamente, lo entendí y metí sus dedos en mi cavidad bucal para así poder chuparlos. Sus dedos eran grandes y deseaba pronto tenerlos en mi interior. Gemí bajito, pues me excitaba solo el hecho de imaginarlo, así que Satoru sacó sus dedos y los llevó al lugar donde tanto deseaba que estuvieran.
Y como si me leyera la mente introdujo uno de sus dedos en mi cavidad anal. Respingé un poco, pero simplemente me dejaba guiar por aquel hombre.
Siguió jugando con mi interior y no sé en qué momento ya tenía sus tres dedos en mi interior, mientras que yo solo podía gemir por el placer provocado.
Me acerqué a sus labios y con todo el deseo a flor de piel lo volví a besar desenfrenadamente. Él seguía amoldando mi interior; entre jadeos, suspiros y mi respiración toda agitada, logré decirle.
—Te... necesito Satoru —dije totalmente perdido por la lujuria.
Llevé mis manos hasta su miembro que tanto necesitaba mi atención.
Sonrió de lado y como si hubiera sido una orden sacó sus dedos de mi interior, me acerco más a él y dijo.
—Cachorro, ¿Por qué no tomas lo que tanto quieres? —murmuró cercas de mi oído.
Podría haber jugado más conmigo y no me habría quejado, pero realmente lo necesitaba sentir, por lo que metí una de mis manos al bolsillo derecho de sus bermudas.
Y encontré lo que buscaba, era un condón, que curiosamente siempre lleva en el mismo bolsillo, me deshice del envoltorio y lo coloqué en la polla de Satoru. Este solo me veía con una sonrisa traviesa, pues le gustaba ver todo lo que hacía para montarlo.
Después de colocar el condón, volví a tomar su miembro para por fin intentar introducirlo en mi interior.
Lo acerqué a mi entrada, que ya estaba más que dilatada por el gran trabajo de Satoru, y empezaba a sentir la punta; así que seguí bajando para seguir introduciendo su gran miembro, pero lo hacía de forma lenta, pues no solo evitaría sentir dolor, si no que también lo hacía para que Satoru se desesperara.
El mencionado estaba jugando con mis pezones, pero sintiendo que me demoraba, por fin dijo.
—Sabes... que me encantan estos juegos — intentó decir lo más calmado posible, pero se notaba su desesperación, —pero no tenemos mucho tiempo cachorro, no si queremos tener más rondas.
Dijo mientras colocaba sus manos en mis caderas y de una sola estocada, por fin se encontraba en mi interior, aquel gran trozo de carne que se sentía demasiado bien. Dolió, sí, pero al no ser mi primera vez era soportable, era más excitante que otra cosa.
—Entonces será mejor que aprovechemos bien el tiempo, ¿no? —susurre cercas de su oído.
Una vez con su miembro en mi interior, me la pase jugando con él, pues lo estaba montando y me encantaba pues en esos momentos era yo quien tenía el control de todo.
Entre jadeos y gemidos, nuestros sudorosos cuerpos, nuestras mentes perdidas por el placer y mis manos apoyadas a su pecho, yo solo saltaba sobre su pene como si mi vida dependiera de ello.
Escuchaba los gruñidos de placer que soltaba Satoru, me encantaba escucharlo pues a la hora de follar, él era una persona completamente diferente.
De mi boca solo podían salir gemidos y solo me perdía por el placer de sentirlo en mi interior.
—Yuuji... —dijo bajito.
—Sí, sí, más... —murmuraba con cada salto que daba.
Solo podía gemir como tonto, pues él con una de sus manos tocaba mi miembro mientras yo seguía dando saltitos. Pero con la otra en ocasiones me daba pequeñas palmadas en el culo.
—Yuuji, te encanta, ¿verdad? —dijo mientras me seguía penetrando con fuerza.
—Ah, sí, ahí mm... Papi, dame más fuerte, más... duro, por favor...
Ante mis palabras lo escuché soltar un ligero gemido. Me miraba completamente excitado, con sus preciosos ojos, tan azules como el cielo y brillantes como la misma luna.
—Ah, ah... —detuve mis saltos, para así comenzar a mover mis caderas.
Podía sentir como mi interior se empezaba a comprimir y nuevamente lo escuché jadear, así que solo me incliné un poco para poder besarlo, pero no sin antes decir.
—Fóllame más duro Satoru... —dije completamente perdido.
Sabía que eso lo había prendido más, pues tras lo dicho, sentí como su polla se ponía más dura. Tomó mi cadera con ambas manos y me penetró con más fuerza. Solo pude emitir un gran gemido y él habló.
—Salta, salta Yuuji —dijo en mi oído mientras que él me volvía a embestir, —Yuuji, te voy a follar hasta que no puedas más...
—¡Sí, fóllame más!
Le dije eso, pero en realidad no sabía que esto iba a ser mi perdición.
Esto continúo un buen rato, hasta que quedamos completamente agotados, y solo pude gemir bajito pues Satoru estaba saliendo de mi interior y así poder quitarse el condón.
Pude ver cómo arrojaba aquel plástico al cesto de basura, y posteriormente regresó a mi lado.
Estábamos en la cama y simplemente se recostó junto a mi, pues de estar en el living, terminamos en la habitación cogiendo como verdaderos enfermos.
Medio adormilado le sonreí, me devolvió la sonrisa y así acomodarse para poder abrazarme.
—Descansa cachorro —dijo mientras dejaba un tierno beso en mis labios.
Fue lo último que supe, pues me quedé completamente dormido.
"¿Estás seducida? ¿Estás atraída?
Eso hace eco en mí, como si estuviera poseído, porque nos estamos amando.
Un poco más, un poco más, sí más, esta larga noche contigo". —Super Junior - Ticky Tocky
Bueno, ¿Qué tal?
La verdad que no me convencía mucho, pero bueno al final lo dejé así.
Me dio un montón de vergüenza escribir esto y más a la hora de revisar errores, porque utilice un lenguaje bastante atrevido para lo que suelo escribir.
Así que siento si lo notan raro, pero aun me resulta difícil escribir estas escenas.
La próxima parte ya está en proceso, y ya se hará mención a las otras parejas.
Y sí, es donde empieza lo bueno.
Ya lo verán.
Por cierto, edite un poco el primer capítulo, por si si lo desean volver a re-leer, ya está un poquito mejor.
Gracias por su apoyo y nos leemos en la próxima parte.
—Los quiere Lala.
