Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 5
Me despierto de mejor ánimo de lo normal. Razono que es por ser viernes, pero eso solo es una excusa. Los sábados trabajo, así que no es como si los viernes sean necesariamente algo bueno como lo son para otros.
Estoy muy segura que mi humor tiene que ver con el tipo de Instagram, y el sueño sexy que tuve sobre él anoche. Entiendo que esta situación es super rara. Por Dios santo, él es un extraño. Un extraño gracioso. Pero simplemente… no lo sé. No puedo explicarlo.
Uno podría preguntarse cómo es posible tener un sueño sexy con alguien al que literalmente jamás has visto. Yo también me lo pregunto, y no tengo idea. Pero pasó. Él era solo una figura, y de alguna forma supe que era el tipo de Instagram. Sus manos tocaban todo mi cuerpo, y estaba tan desesperada por él; por más.
Me hace enloquecer.
Abro Instagram mientras bebo mi café matutino y ni siquiera finjo que no voy directo a su perfil. Inmediatamente veo que posteó una foto nueva hace una hora.
Es un boceto de un cisne. Las formas son todas geométricas, pero el cisne sigue siendo delicado. No hay un pie de foto en esta, pero… tiene que ser por mí. Tiene que serlo. ¿Cierto?
Me doy cuenta después de un momento que estoy ansiosa y tengo una sensación suave en el pecho. Estoy emocionada y molesta conmigo misma por sentirme así por el dibujo de un puto cisne. No significa nada. E incluso si lo hiciera, ¿por qué lo querría?
Doy dos golpecitos a la pantalla para poner "me gusta" a la foto, y luego me voy a nuestra conversación.
Swannie: Qué publicación interesante la de hoy.
Son las seis de la mañana así que dudo que responda. Pero la subió hace una hora, por lo que hay posibilidad. Mantengo mi teléfono en sonido mientras me preparo, pero no es hasta que llevo varias horas armando arreglos florales que responde.
Masenry: ¿Te gustó entonces?
Swannie: Mmm. ¿Otro dibujo inspirado por mí?
Masenry: Sí.
Swannie: ¿Por qué?
Masenry: Porque te encuentro interesante.
Swannie: Interesante, ¿eh? Cuando me refiero a una persona como "interesante", no siempre es por algo bueno.
Masenry: Entonces cuando comenzaste esta conversación con "qué publicación interesante la de hoy", ¿quiere decir que debo tomarlo como algo malo?
Swannie: No. Digo que cuando te refieres a una persona como interesante (en su apariencia), a veces puede significar que no son atractivas.
Masenry: Pero no dije que lucías interesante. Solo dije que eras interesante. ¿Eso lo aclara o debo hacer un gráfico?
Swannie: LOL, vete al diablo.
Masenry: ¿Realmente te reíste en voz alta?
Swannie: No. Opté por mandarte al infierno en vez de reír.
Masenry: Alguien está de mal humor.
Swannie: Estoy algo cansada.
Porque tuve un sueño erótico sobre un extraño, y cuando me desperté a las tres de la mañana seguí repitiéndolo en mi mente, esperando volver al mismo sueño.
No fue así, por cierto. El sueño fue uno solo.
Masenry: ¿Estás trabajando?
Swannie: Sí. ¿TÚ estás trabajando?
Masenry: No trabajo hasta más tarde. Por lo que me preguntaba…
Swannie: ¿Qué?
Masenry: ¿Tienes algún tatuaje?
Swannie: No.
Masenry: ¿Por alguna razón en particular?
Swannie: No. No he sentido el deseo.
Masenry: ¿Y ahora? ¿Tienes el deseo?
Mierda. Trago saliva, sacudiendo mi cabeza hacia la pantalla. No puedo decir si dice cosas así a propósito para fastidiarme, o si realmente no tiene idea de cómo me hace sentir.
Swannie: Siento curiosidad, supongo.
"Supongo" es quedarse demasiado corto.
Masenry: Quizás pueda tatuarte algún día.
Sonrío hacia mi teléfono, y mi estómago se tensa con sus palabras.
—Dios, Bella, ¿qué está pasando allí? —pregunta Esme, riéndose suavemente de mí.
—Lo siento. Solo…
Escribo rápidamente una respuesta para él.
Swannie: Vuelvo a trabajar. Y sí… quizás.
—Has estado pegada a tu teléfono por los últimos días —señala Esme—. ¿Hay algún tipo del que no me has mencionado? ¿Es Jake?
—No. —Ella se cruza de brazos, incrédula—. Quiero decir, algo así. Sí es un tipo, pero no Jake. Es una larga y rara historia.
Ella sonríe.
—Soy toda oídos si quieres compartir.
—Quizás. Pero… no ahora. —Todos es muy raro, no sabría cómo explicarlo. Y me gustaba tenerlo como mi pequeño secreto—. Me mantendré lejos del teléfono, lo juro.
Golpea mi brazo con una rosa.
—No me preocupa eso. Siempre terminas el trabajo. Solo estoy siendo metiche. Déjame vivir a través de ti.
Tomo un cubo de hortensias verdes y las ubico la mesa de trabajo.
—Tengo una cita con Jake mañana. Pero… meh.
Ella suspira.
—Sé todo sobre meh.
Esme se divorció hace dos años y ha estado algo estancada con las citas. Apenas tiene cuarenta años y es una mujer con el corazón más tierno y el mejor estilo. No sé por qué ella podría saber algo sobre meh.
Después del almuerzo, el día pasa lentamente. Chequeo para ver si el tipo de Instagram ha dicho algo, pero no. Sí dice que ha visto mi último mensaje, pero quizás pensó que mi retirada repentina fue porque lo que dijo me espantó.
Pero no fue así. Si acaso, despertó aún más mi interés. Y ahora estoy curiosa por saber exactamente lo que se sentiría ser marcada por él.
xx
Por alguna razón, Liam no pelea conmigo a la hora de ir a su clase de Programación.
—¿Por qué el repentino cambio de pensamiento? —pregunto mientras caminamos hacia el edificio, esperando no despertar al oso o arruinar su humor.
—No lo sé.
—Okey —digo, estirando la palabra—. Bueno, gracias por estar listo a tiempo hoy. —Revuelvo su cabello.
Él gruñe, moviéndose a mi lado.
—Edward me dijo que debería ser más bueno contigo.
—¿Qué? —¿Por qué haría eso? Él me odia. A menos que esta es su forma de psicología inversa, y Liam de alguna forma decida ser peor conmigo. Eso tendría sentido, de hecho—. ¿Por qué diría eso?
—No lo sé.
—Vamos. ¿Dijo algo más?
Abro la puerta, y él murmura.
—No lo sé.
Acompaño a Liam como siempre, pero hoy siento curiosidad de ver a Edward. Quizás esta vez reconozca mi presencia de forma educada. ¡Oh! O quizás fruncirá el ceño a otro lado en vez de hacia mi dirección. Pero entonces, quizás sea como el tipo sonríe. No lo sabría decir.
—¿Cómo va, Liam? —saluda Edward, sin mirarme.
—No lo sé —responde Liam. Sonrío, apreciando la consistencia del niño.
Giro mi mirada hacia Edward y lo observo con curiosidad. Él lo nota y junta sus cejas por un instante antes de aclararse la garganta.
—¿Está todo bien? —pregunta, algo respetuoso.
—Sí. Liam se encuentra genial hoy.
Vacila.
—Hablaba de ti.
Ni siquiera me molesto en esconder el asombro en mi rostro.
—¿Me estás preguntando cómo estoy?
Tironea incómodamente de su cuello.
—Sí… supongo que sí.
—¿En serio?
—¿Qué?
—Es raro porque jamás me has preguntado eso antes —suelto antes de poder detenerme—. Jamás.
—No sé si eso sea verdad —responde, tomando un puñado de su cabello. Él está vestido de negro hoy. Jeans negros, chaqueta de jean negra que cubre una camiseta gastada negra. Me atrapa observándolo, pero me niego a apartar la mirada.
—Es verdad —le digo.
—¿Y recuerdas todas las conversaciones que hemos tenido? —pregunta, probándome. Si digo que sí, soy una psicótica. Si digo que no, soy una mentirosa.
—Liam dijo que le pediste que sea bueno conmigo —digo en cambio, porque ¡al diablo! Puedo jugar a este juego también.
Luce enojado ahora, como si esperaba que Liam no lo delatara.
—Solo dije que quizás debería tratarte bien.
—¿Por qué? —Se encoje de hombros—. ¿Intentabas ser quizás… bueno?
Lo piensa por un segundo.
—Claro. Bueno.
Casi pongo los ojos en blanco ante lo para nada bueno que suena al decirlo. Sin mencionar que el adjetivo no se adapta a él en absoluto. Pero no voy a pensarlo de más.
—Está bien. Bueno, gracias. Supongo.
—No te preocupes. —Nos quedamos mirándonos el uno al otro hasta que él murmura—. Toma. —Me tiende la tableta, sus dedos rozando los míos en el intercambio—. ¿Te veré luego entonces?
—¿Para qué?
Me mira extrañamente, casi entretenido.
—¿Para recoger a Liam? ¿O viene otra vez Renée?
—Oh. Yo lo pasaré a buscar —le digo, y él se lame los labios. Mis ojos instintivamente se mueven hacia su boca. Puedo sentir mis mejillas arder y rezo a Dios que no se dé cuenta.
Espero en mi coche la hora. A veces hago recados, otras escucho un audiolibro. Hoy, miro cada una de las fotos del tipo de Instagram. Estoy segura de que tiene que haber una foto de él en alguna parte, pero no la hay. Y todas las fotos en las que está etiquetado son de sus clientes, mostrando los tatuajes sanados.
Hay una persona que ha tatuado varias veces. Ella lo ha etiquetado en muchas fotos, y ahora tengo curiosidad. Su nombre en Instagram es Rosethorn, y comienzo a mirar sus fotos. Ella es hermosa con su cabello color lila y enormes pechos que muestra en casi todas las fotos. Ella está tatuada y es alternativa y la odio.
Cuando son cerca de las cinco, vuelvo a recoger a Liam. Edward está en el medio de una charla con una madre, que parece estar demasiado feliz de tener su atención. Ella incluso en un momento toca su brazo cubierto por jean, y lo veo fruncir el ceño sutilmente en… ¿disgusto, quizás? Me hace sonreír un poco. Pero, él no está sonriendo, o haciendo algo que sugiera que está siendo amigable. Me sentiría algo ofendida si tan solo fuera bueno con otras personas y frío conmigo. Así que quizás no me odia. Quizás no le agrade las personas. Quizás solo es tímido. Quizás estoy pensando de más.
Le ofrezco una sonrisa pequeña a Edward cuando finalmente camina hacia mí. Mi sonrisa es por hábito; no es necesariamente por él. Es la empleada de atención al cliente en mí. Pero él no es un cliente, y no voy a darle un servicio. Pero ahora pienso en servirle, y eso es… ¿raro? Noto que está observando mi boca y dejo que mi sonrisa desaparezca.
—Sobreviviste otro día —le digo.
—Sobreviví otro día —repite—. Bien por mí.
Escribo mi firma en la pantalla.
—¿A dónde ahora? —pregunto, levantando la mirada hacia él. Intento conversar amistosamente, pero sale más como una frase insinuante.
—Eh… bueno. —Levanta sus cejas como si no estuviera esperando a que le hiciera una pregunta sobre él—. Ahora tengo un ensayo con la banda.
—Estás en una banda —digo monótonamente.
—Sí.
—Por supuesto que sí.
Realmente necesitaba callarme.
—¿Qué se supone que eso significa? —Puedo notar que su tono es divertido, y crea un efecto optimista en mi pecho.
—Solo… tienes la apariencia. No sé por qué no noté esa vibra antes.
—¿Has estado intentando descifrar mi vibra? —pregunta, bajando su voz un poco.
Trago, de repente cohibida ante nuestra interacción. Lo que él dijo no fue tan raro; la forma en que la dijo lo fue. El sonido bajo de su voz, como si lo que estuviera diciendo fuera… ilícito.
Me encojo de hombros, fingiendo no sentir un cosquilleo en mi estómago.
—Supongo. No lo sé.
Ahí está. Eso es seguro. No puedo decirle exactamente que pienso sobre el algodón desgastado que abraza su cuerpo. Que me gusta lo alto que es y que su cabello es siempre un desastre. No puedo decirle que he estado intentando descubrir quién es o por qué ha sido frío conmigo desde el primer día. Eso sería demasiado. Probablemente se asustaría. Entonces Liam sería echado de este programa por mi imprudencia, y estaría atrapado conmigo tres días a la semana en vez de una. Nop, no va a pasar. No voy a hacer esto más raro.
—¿Qué tal tú? —pregunta.
—¿Qué? ¿Mi vibra?
Sus ojos se llenan de humor por un instante, y es casi mejor a una sonrisa.
—Quiero decir, ¿a dónde vas ahora?
No sé cómo lo hace sonar más respetuoso y menos una frase seductora, pero estoy impresionada.
—Tengo que llegar a Liam a casa, y entonces probablemente me vaya a mi casa. Trabajo algo temprano los sábados.
—Eso veo —dice suavemente.
Siento que la conversación está por terminar, pero no estoy lista para eso todavía.
—¿Tu banda da muchos shows?
Otra vez, parece sorprendido de que esté preguntando sobre él. También estoy sorprendida. Mayormente de esté hablando conmigo.
—Tocamos en la ciudad una vez al mes.
—¿Son algo buenos?
Él hace ese soplido con la nariz de nuevo. Quiero escuchar a su risa real. Estoy tan desesperada por ella que es estúpido.
—Somos decentes —me dice.
Estoy por preguntarle cuál es el nombre de la banda, pero somos interrumpidos cuando el padre del último niño llega, y necesita hablar con Edward. Estoy segura que mi rostro está lleno de decepción, y estoy aún más segura que Edward lo nota. Me está observando muy detenidamente como para no notarlo. Le dice al padre que ya estará con él, y damos un paso al costado, así estamos un poco más solos. Él es el que hace eso —movernos a un lado— tomando de mi codo con su mano, para tener así algo de privacidad. Mi corazón late rápido en mi pecho, y parte de mí piensa que va a hacer algo —decir algo— que requiera privacidad.
Pero no lo hace.
—Bueno, supongo… eh. —Hace una pausa, y me cuelgo de cada palabra mientras observo a sus profundos ojos verdes—. Te veré la semana que viene.
—Sip —digo con tranquilidad, sintiéndome completamente decepcionada. Creo que siente mi decepción, pero no intenta salvar el momento—. Nos vemos. Liam, vámonos. —Le señalo para que se acerque, y mantiene sus ojos en su teléfono mientras se arrastra en mi dirección.
—Disfruta de tu noche, Bella —dice Edward cuando llegamos a la puerta.
Me giro una última vez con sus palabras, decidiéndome por un asentimiento suave en vez de una sonrisa o agitar mi mano. E intento todo lo posible ignorar el repiqueteo desesperado en mi pecho al haberlo escuchado decir mi nombre por una segunda vez.
Gracias por leer :)
