Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 7
Los sábados usualmente son una locura en la tienda durante la temporada de bodas, y hoy no es la excepción. Angela y un empleado de media jornada entregan los arreglos que armamos ayer, dejando que Esme y yo nos encarguemos de las ordenes online y lo que se pueda entregar a pie. Me olvido de almorzar y me maldigo por no acordarme de cargar el teléfono anoche. Intento mantenerlo apagado todo lo que puedo para poder salvar la carga de batería que tengo.
Cuando salgo de trabajar, mi plan es comer algo y hacer yoga antes de mi cita con Jake. En cambio, como un paquete de galletas de mantequilla de maní y accidentalmente tomo una siesta sobre mi colchoneta. Puede que haya tomado mi pose savasana demasiado en serio, pero necesitaba el descanso.
Me despierto una hora antes de encontrarme con Jake. Me lavo la cara, reaplico mi maquillaje, y encuentro algo lo suficientemente casual para vestir que no me haga lucir como si lo intentara demasiado. Porque no lo hago. En serio que no.
Antes de irme, desenchufo mi teléfono del cargador y abro mis mensajes privados y releo el mensaje que Masen me envió esta mañana.
Masenry: Soñé contigo.
Cuando lo leí, mi estómago se retorció. Había comenzado a tipear que también había soñado con él la otra noche. Pero antes de poder enviarlo, Esme me dijo que me concentrara porque un camión de entrega acababa de llegar, y teníamos que hacer inventario. Por lo que mi respuesta quedó en pausa.
Pienso responder ahora, pero una parte de mí se siente rara. Acabo de alistarme para salir con otro tipo, y ¿ahora le envío un mensaje a Masen? Incluso aunque Jake realmente no significa nada para mí, postergo la respuesta. En todo caso, puedo hablarle a Masen más tarde esta noche, así que retrocedo mis palabras hasta que desaparecen.
Mientras me subo a mi coche, Jake me envía un mensaje avisándome que puede recogerme, pero le digo que lo veré en el restaurante. Si voy por mi cuenta, hay menos posibilidad de que beba mucho. Además, si él me lleva a casa, querrá entrar. Y simplemente… no puedo.
Después de estacionar, Jake me llama.
—Hola —respondo, cerrando mi coche.
—¡Hola! ¿Estás cerca?
Ni siquiera son las siete.
—Sip. Acabo de estacionar.
—Genial. Hay una espera de cuarenta y cinco minutos. Puse nuestros nombres en la lista, pero pensé que podríamos ir a tomar algo en otro lugar antes.
—Me parece bien.
—Te veo —dice, y podía escuchar la sonrisa en su voz.
Lo veo cerca, así que termino la llamada. Cuando estoy lo suficientemente cerca de él, me toma en un abrazo fuerte, levantándome del suelo.
Odio cuando hace eso.
—Wow. Hola —reí un poco, reacomodando mi top.
Él sonríe, pero es demasiado amplio y muestra muchos dientes.
—Luces increíble.
—Gracias. ¿A dónde quieres ir?
—Por aquí a la vuelta. Es solo un bar, no lo conozco bien. Pero, oye, ¡me encanta ser aventurero!
Me río un poco, y nos dirigimos hacia allí. Me guía hacia adentro, manteniendo su mano en la parte baja de mi espalda mientras caminamos por el bar un poco sucio. Es ruidoso y con luces bajas. Definitivamente no es un lugar al que imagine a Jake. Puedo ver que no está cómodo, pero no quiere decir nada. Me subo a un taburete, ojeando las cervezas en la pared.
—¿Qué vas a tomar? —pregunta él. A pesar que no lo estoy mirando, puedo sentir sus ojos en mi rostro.
—Probablemente solo una cerveza.
Él asiente y ordena lo mismo. Chocamos nuestras pintas y, cuando aparto mi mirada, él me dice que es de mala suerte no mantener el contacto visual.
—De hecho, significa siete años de sexo malo —le corrijo.
Él alza sus cejas, en un intento de ser sugerente
—Con más razón hay que mantener la mirada entonces.
Aparto la mirada. Me río. No debería haber mencionado al sexo porque ahora está pensando en ello, y yo en formas de evitarlo.
Me disculpo para ir al baño rápidamente, me tomo un minuto para respirar. Pienso en enviarle un mensaje a Masen, pero dejé mi teléfono allá afuera, así que esa no es una opción. Me lavo las manos energéticamente, acomodo mi cabello, y salgo.
Jake y yo charlamos sobre nuestros días. El suyo fue un poco más relajado que el mío ya que tuvo el día libre. Entonces me cuenta que salió a correr cinco millas, fue a una clase de escalada, y llevó a su perro al parque. Estoy exhausta de tan solo escucharlo hablar de ello. No necesariamente paso mis días libres manteniéndome activa como él, y eso solo es una de las razones por las que sé que esto no va a funcionar. Él es muy activo, y aunque me mantengo en forma, no es mi mayor prioridad. Sin embargo, no puedo quejarme. Él es apuesto. Simplemente… deseo que fuera más alto. Con menos músculos. Y con cabello broncíneo y rebelde. Exactamente como el tipo que está sentado en el bar, mirándome.
Mierda.
Edward.
Está aquí. Y me está observando. Incluso ahora que he hecho contacto visual con él, se niega a apartar su mirada.
De reojo, puedo ver a Jake mirar en dirección de Edward y luego hacia mí. Cuando ni Edward ni yo hemos apartado la mirada, Jake se aclara la garganta.
—¿Lo conoces? —pregunta Jake.
—Sí. Algo así. —Sé que no es una oración coherente, pero es todo lo que puedo lograr. Especialmente después del sueño que tuve sobre Edward anoche.
—Está viniendo hacia aquí.
—Lo sé —murmuro, y respiro profundo al mismo tiempo que Edward se detiene detrás de nuestras banquetas. Me giro para verlo, ofreciéndole una sonrisa educada—. Hola.
Edward se encuentra en camiseta y jeans, nada cubre sus brazos. Tan discretamente como puedo, observo la piel que jamás he visto antes. Asimilo su cuerpo tatuado, su antebrazo tatuado que está cubierto con diseños que suben hacia su bícep. Estoy dispuesta a apostar que sus tatuajes siguen por debajo de la manga de su camiseta y por su hombro también.
—¿Qué haces aquí? —Es su forma de saludar, y supongo que no debería haber esperado nada menos. Edward jamás ha sido alguien amable. Me siento estúpida por pensar que nuestra especie de conversación cortes y algo insinuante de ayer hubiera cambiado algo entre nosotros.
—Solo… íbamos a cenar y… —Estoy nerviosa por su presencia inesperada y su tono gruñón, pero no le debo una explicación—. ¿Qué estás haciendo tú aquí?
—Toco aquí a veces —responde, llevando la mano que no contiene un vaso de líquido dorado adentro del bolsillo de sus jeans.
Esta pequeña información despierta mi interés.
—¿Y vas a tocar aquí esta noche?
—Sí.
—Oh. —Mi pecho se contrae en anticipación—. ¿Cómo se llama tu banda?
Él abre su boca, pero es interrumpido por Jake. Puedo ver que a Edward no le gusta esto. En absoluto.
—Hola, amigo —interrumpe Jake, ofreciendo una mano—. Soy Jake. —Edward espera un instante antes de tomarla, manteniendo sus ojos en mí todo el tiempo.
Su mirada es inquietante. Me hace sudar. Me hace sentir como si hubiera hecho algo malo, y no es así. Es molesto y me hace enojar.
—Cierto. Perdón. —Me río un poco—. ¿Dónde están mis modales? Aunque no es algo con lo que te sientas familiarizado, ¿no, Edward? —Juro que si alguien es capaz de sonreír sin mover su boca, acaba de ser él—. Edward es el instructor de programación de mi hermano —le digo a Jake, y Edward toma de su vaso.
—No sabía que tenías un hermano —dice Jake indiferentemente, llevando una mano a mi rodilla.
Miro a Edward, cuyos ojos bajaron, notando el gesto de Jake. Sé lo que está haciendo Jake, está marcando su territorio. Le dice a Edward sin palabras que está aquí conmigo y que me iré con él. Por un instante, puedo ver la mandíbula de Edward tensarse.
—Sí. Tengo un hermano —le digo a Jake—. Tiene diez años. —Muevo mi banqueta a un lado a propósito para tomar mi cerveza, rompiendo el contacto con la mano de Jake.
—Entonces… —comienza Edward—. ¿Cómo se conocen ustedes?
Jake me mira, ofreciéndome una sonrisa confiada.
—No conocimos en una aplicación de citas.
—Ja. —Es todo lo que dice Edward. Y por primera vez, su boca de tuerce a un lado, ofreciendo la sonrisa arrogante que he esperado mucho tiempo para ver. Excepto que no hay humor allí. De hecho, es algo condescendiente—. ¿Así que te gusta hablar con las personas en línea?
Entrecierro los ojos.
—No te sigo.
—Solo pregunto si prefieres hablar con las personas en línea en vez de cara a cara.
Abro mi boca, pero sigo completamente confundida. Lo que dice no es necesariamente algo malo, pero su tono es… duro. Está dando a entender algo totalmente diferente, y me deja algo inquieta.
Jake, siendo el típico tipo bueno que es, capta que algo pasa.
—Okey. Honestamente, no me gusta tu tono con ella y…
Edward ríe. Otra vez, el sonido que he esperado escuchar por mucho tiempo, y simplemente es… incorrecto. Todo está mal. No es suave ni melódica. Es oscura, brusca. Molesta.
—No estoy interesado particularmente en lo que te gusta o no a ti —espeta Edward.
—¿Tienes un problema? —pregunta Jake, poniéndose de pie.
—No que yo sepa —dice Edward, llevando su mirada a mí—. ¿Tengo un problema, Bella?
—Jake, está bien —digo, tironeando de su brazo para que vuelva sentarse—. Dios.
—Creo que deberías irte —ordena Jake.
—Está bien —dije nuevamente. Y lo está. Así es como Edward y yo somos entre nosotros. Es cómo interactuamos.
—No está bien —discute Jake—. Está siendo irrespetuoso.
Edward no parece inmutarse por la confrontación, quizás solo algo enojado.
—Bueno, no puedo exactamente irme a algún lado ya que vamos a tocar aquí a las diez. Pero, por favor, acepta mis más sinceras disculpas por ser un maldito irrespetuoso, y quédense para el show. —Casi me río por la forma en que lo dice, completamente desprovisto de sinceridad. Lo próximo que dice es algo más suave, y baja su cabeza para acercarse a mí, así puedo escucharlo yo únicamente—. No intentaba ser un maldito, ¿de acuerdo? Simplemente… —Hace una pausa. Puedo escucharlo exhalar. Tenerlo así de cerca hace que mi cuerpo se llene de cosquilleos—. Quédate para el show. Si quieres.
—¿Por qué debería hacerlo? —dije, apartándome un poco. Le devuelvo la mirada, dándole la oportunidad de ofrecerme una buena razón para quedarme.
Edward me observa por unos segundos, y siento que puedo llorar. No sé por qué tampoco. El sentimiento aparece y lo aparto. Él no me quiere aquí en verdad. Al minuto que me vio, comenzó a interrogarme. No hay razón alguna para quedarme.
—Está bien —dice, levantando su vaso antes de terminar el contenido—. Ten una linda noche. —Su tono es feliz a propósito, definitivamente no es su tono normal. Hago una mueca internamente, y él se va.
xx
Soy una cita mala. La peor. Estoy cenando con Jake, y mi mente está definitivamente en otro lado. Está en Edward y su manga de tatuajes negros. Su risa sin humor. La sonrisa engreída y arrogante, y la forma en que sus ojos se centraron en la mano que Jake tenía sobre mi rodilla.
Como si le importara.
Como si quisiera que le importara.
Jake intenta que la conversación fluya, y creo que mayormente las cosas van bien. Al menos eso finjo. Pero, en un punto, creo que sabe que pasa algo.
—Entonces, ¿cuál era el problema de este tipo? —pregunta Jake tranquilamente, y me encuentro en alerta de repente, ahora que ha mencionado un tema en el que estoy interesada.
—No lo sé. —No es una mentira—. Creo que quizás no lo entendiste bien. No creo que estaba siendo…
—¿Grosero? —interrumpe Jake—. Sí, lo estaba.
—Él está… bien.
Puedo notar que a Jake no le gusta que no esté de acuerdo con él. Y honestamente, suena un poco como si estoy defendiendo a Edward. Pero, otra vez, así es como somos entre nosotros. Jamás somos buenos con el otro, lo que es la parte divertida. Aunque Edward parecía algo más perturbado de lo normal. De hecho, casi lo sentí personal esta noche.
—¿Los dos salían o algo? —pregunta Jake finalmente.
Mi corazón late fuertemente en mi pecho.
—¿Qué? No. A penas lo conozco.
—En serio —dice sin humor.
—En serio.
—Entonces eso fue raro.
Asiento y termino el tema, ya no estoy interesada en esta conversación.
Después que se llevan los platos, Jake quiere ordenar postre, pero a penas toqué mi comida. Cuando rechazo otro trago, creo que sabe que esta noche no va a terminar de la forma que él quiere.
Llega la cuenta. Intento tomarla, pero Jake la agarra primero. Ni siquiera fingía hacerlo tampoco. Lo menos que puedo hacer es pagar por nuestra comida cuando he sido una cita horrible.
—Toma —digo, deslizando mi tarjeta de débito.
La devuelve.
—Yo me encargo.
—Jake, en serio. Podemos dividirlo. —Por favor, deja que la dividamos. No puedo lidiar con la culpa por decepcionarlo y hacer que pague mi cena también.
—Yo te invité, así que yo pago. —Está sonriendo mientras lo dice, y analiza mi rostro. Puedo ver cuando se da cuenta.
—Mira —comienzo a decir, y él gruñe, echando su cabeza hacia atrás.
—¿Déjame adivinar? ¿Es hora del discurso "no eres tú, soy yo"?
Suspiro, acercándome para tocar su brazo. Excepto que él piensa que busco su mano, así que intenta enlazar nuestros dedos. Es… incómodo. Le dejo sostener mi mano por un segundo antes de apartarme.
—Eres muy simpático. Casi el más simpático. Simplemente no… siento nada por ti. Al menos, románticamente.
—Está bien. —Odio la decepción en su rostro, pero ¿honestamente pensaba que esto iba hacia algún lado?—. De acuerdo.
—¿De acuerdo?
—Sí. —Realmente me ofrece una sonrisa compasiva. Él es la comprensión personificada y completamente lo opuesto a Edward—. Quiero decir, no estoy feliz de ello, pero no puedo forzarlo si no lo sientes.
Me lleno de alivio.
—Aprecio que seas muy amable al respecto.
Ríe un poco.
—Amable. Dios, jamás había odiado una palabra antes.
—Lo siento. —Deslizo mi tarjeta de debito por la mesa otra vez, y él la mira y la mete en el tarjetero junto a la suya.
Nuestra despedida es incómoda. Nos quedamos de pie afuera del restaurante por unos minutos, y él de alguna forma sigue la conversación con mínimo esfuerzo de mi parte. Pregunta si podemos seguir siendo amigos, y si podemos ir a la excursión que planeó para nosotros en unas semanas. Le digo que claro, pero pregunto si puedo llevar a Jess, es mi forma de mantener las cosas amigables.
Después de despedirnos por la noche y caminar en direcciones opuestas, me detengo y espero a que doble en la esquina. Porque no estoy volviendo a mi coche y no voy a volver a casa. Durante la última media hora, ya decidí cómo iba a terminar esta noche—en un bar zaparrastroso, viendo a la banda de Edward tocar su show.
Sí, otro capítulo a pedido de las chicas de mi grupo. Quería agradecer a todos los que leen la historia, sus comentarios me alientan a traducir y actualizar más seguido. A veces soy torpe y me olvido de decirlo, pero aprecio que lean y comenten. Me derrito por este Edward que es tan bruto y tímido jajaja ¡Hasta el próximo!
