Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 10

El lunes pasa lentamente. Llueve todo el día, y no tenemos tantos clientes. Pero no me molesta, porque eso quiere decir que Esme y yo podemos ponernos al día con la otra. Ella nos hace una taza de té y nos sentamos en los taburetes detrás del mostrador, escuchando el aguacero.

—¿Cómo fue tu fin de semana? —pregunto, y ella se encoje de hombros.

—Fue una gran porquería. Me puse al día con unas series, eso es todo.

—Pensé que saldrías con el dentista el sábado por la noche.

—Tuvo que cancelar a último minuto —dice, para nada convencida de lo que él le haya dicho—. Pero veré a alguien nuevo esta semana. Un doctor.

Silbo.

—¿Un doctor? Eso es un nivel más alto que un dentista.

—Creo que también me gusta el doctor. Se siente muy fácil hasta ahora y nuestras conversaciones han sido constantes. Encontrarse cara a cara puede que sea otra historia, pero ¿qué tengo para perder?

—¿Además de tu virginidad? —bromeo.

Ella ríe.

—Oh, cállate.

Pero pienso en lo que ella dijo, y mi mente se encuentra en Masen. En cómo nuestras conversaciones se han vuelto más íntimas y más frecuentes. Nos mensajeamos al menos día por medio, y siempre es divertido y coqueto. Me encuentro sonriéndole al teléfono demasiado. ¿Y si toda esa atracción es nula en la vida real? No me había preocupado por eso hasta ahora.

—¿Cómo fue tu fin de semana? —pregunta Esme, sacándome de mis pensamientos. Apenas gruño en respuesta y dejo caer mi cabeza sobre el mostrador. Y entonces finjo golpear mi cabeza varias veces—. ¿Asumo por tu sutileza que no debería haber preguntado?

Le cuento sobre mi cita con Jake. Y en la misma oración le cuento que terminé mi relación con él. Ella no parece sorprendida. Aunque lo que sí le sorprende es cuando le cuento sobre este tipo nuevo llamado Edward.

Rápidamente le cuento todo sobre cómo lo conozco y lo que pasó el sábado, incluyendo cómo vi secretamente a su banda tocar. Me pongo nerviosa al hablar de todo esto, bufando enojada cuando recuerdo sus palabras y su tono brusco. Aunque no me detengo con lo del sábado. Le cuento de cada uno de los encuentros desagradables que hemos tenido en las últimas seis semanas. Cómo él siempre es un maldito cuando lo veo los miércoles y los viernes y lo condescendiente que su tono puede ser.

Pero también le cuento lo desafortunadamente atractivo que es. El cabello y los tatuajes. Su rostro enfurruñado y las sonrisas engreídas que dio el sábado en la noche fácilmente. El whiskey en su aliento cuando se inclinó y me dijo que me quedara… si quería. Como si él supiera que quería quedarme.

Y el maldito tenía razón.

Ella se mantiene callada todo el tiempo, dejando que me descargue. Y cuando termino, intenta no sonreír.

—Wow.

—¿Cierto? —concuerdo—. Odio a ese maldito.

Ella ríe.

—¿Estás segura de eso?

—¡Sí! Quiero decir, puedo admitir que es hermoso. No estoy ciega. Pero él es tan… jodidamente…

—¿Exasperante?

—¡Sí!

—¿Difícil?

—Exactamente.

—¿Totalmente atraído por ti?

—Completamente —digo, acordando con ella antes de darme cuenta de lo que ha dicho—. Espera, ¿qué?

Esme ríe, sacudiendo su cabeza.

—Le gustas.

—Pero… —Cierro la boca—. Si ese fuera el caso, está siendo infantil al respecto.

Esme me da una mirada compasiva. Una que fácilmente puedo leer que se encuentra feliz de haber superado el drama de los veinte.

—Te puso en la lista de invitados —señala—. Eso es algo importante, Bella.

—No sé si realmente fue él quién me puso en la lista. —Me dedica otra mirada. Esta vez una que dice: no seas una idiota—. De acuerdo. Definitivamente fue él. Pero eso es porque probablemente sea así con todas las chicas. Y es algo atrevido de su parte asumir que volvería.

Ella toma un sorbo de su té.

—Está bien, claro. Pero es un movimiento audaz por alguien que supuestamente no te agrada. Lo cual es la razón por la que estoy convencida que no te odia tanto como crees. Quizás solo es tímido.

Claro —digo para nada convencida—. Él jamás parece nervioso.

—Entonces quizás solo es un imbécil —dice finalmente—. Pero tiene cualidades a favor. Quiero decir, le gustas. Eso es un comienzo.

—Aw, Esme. Sabes que no me gusta cuando eres buena conmigo —bromeo—. Me hace sentir rara.

—Si no te gusta que sea buena, entonces parece que Edward sabe exactamente lo que hace contigo —bufa.

—Ja, ja —digo secamente—. Quizás solo necesite olvidarme de esto. No es como si Edward y yo vayamos a ser amigos o algo.

—Está bien —concuerda, pero puedo ver que no me cree.

xx

Cuando llega el miércoles, estoy algo nerviosa de ver a Edward. Nuestra interacción el sábado definitivamente fue rara, y siento curiosidad de cómo va actuar conmigo hoy.

Liam y yo giramos en una esquina del pasillo. Edward se encuentra de pie frente a la puerta como lo hace todos los miércoles y viernes. Tiene puesto un par de jeans negros, botas negras, y una camiseta manga larga gris. Pero hoy, sus mangas están levantadas sobre sus antebrazos tonificados, mostrando sus tatuajes.

Saluda a Liam primero, como siempre, pero cuando me mira no dice nada. Quiero decir, no esperaba una disculpa o algo, pero mierda. Un simple "hola" hubiera sido bueno. En cambio, me tiende la tableta sin decir una palabra. No sé cómo puede estar tan callado después del sábado en la noche. No sé cómo puede estar allí y fingir que no fue un completo imbécil conmigo, a pesar de insistir que no intentaba serlo.

Tomo la tableta y firmo la pantalla con algo de agresividad, devolviéndolo con la misma cantidad de frustración. No reacciona a mi agresión o el silencio entre nosotros, así que decido romperlo. El silencio, no la tableta.

—¿Tuviste un buen fin de semana, Edward? —pregunto, un poco animada.

—De hecho… sí —responde con la misma energía—. Tuve un fin de semana genial. ¿Qué tal tú, Bella?

—Fue interesante. Gracias por preguntar.

—De nada. —Estamos haciendo un buen trabajo al fingir ser amigables—. Cuando dices que fue interesante, ¿lo dices en el buen sentido o…?

Le ofrezco una pequeña risa falsa.

—Lo digo en cualquier sentido que quieras.

—¿Te divertiste en tu cita? —pregunta, su tono un poco menos respetuoso.

—Así es —miento—. Jake es buena compañía.

—También lo son los perros.

—Wow —digo, aun fingiendo un tono feliz—. Amargura. Nada que ver contigo.

—No es amargura. Solo hago una comparación fácil. —Ofrece lo que puedo asumir que es una sonrisa falsa—. Jake parece ser un… buen tipo para ti. —La forma en que dice "buen" lo hace sonar todo lo contrario.

—¿Oh? —Copio su sonrisa falsa, elevando mi tono animado—. ¿Y qué sabes tú sobre ser un buen tipo?

Su sonrisa desaparece, su boca es una línea plana.

—Sé que no soy uno —responde con calma.

—Bueno, bien —suelto, soltando mi tono amigable—. Al fin concordamos en algo.

—¿Está todo bien aquí? —pregunta el otro instructor, echándonos un vistazo. Parece ser que hemos estado hablando un poco fuerte y hemos interrumpido la clase porque diez pares de ojos de niños están sobre nosotros. Liam parece mortificado.

Mierda.

—Genial, sip. Perdón, me estaba por ir —digo débilmente, fulminando con la mirada a Edward antes de darme vuelta e irme.

Sigo encabronada en mi coche por una hora, agitada después de nuestro dialogo. Ni siquiera mencionó haber puesto mi nombre en la lista de invitados. Pero si él no me vio en el show, probablemente no mencionaría lo de la lista. De hecho, probablemente ni quiera que se sepa que hizo eso. Arruinaría su reputación, quizás. Al dejar que piense que es un buen tipo.

Que chorrada.

Pero entonces, no le dije que estuve en el show. No quería que sepa que estuve allí porque eso significaría que él gana. No estoy del todo segura qué ganaría, pero sé que cual sea que fuera el juego que estamos jugando es de alto riesgo y me niego a perder.

Mi furia eventualmente disminuye, y para cuando vuelvo por Liam, en la puerta se encuentra el otro instructor, no Edward.

—Hola —digo casualmente. Algo demasiado casual. Me siento como una idiota por no saber su nombre, y miro a su etiqueta identificatoria. Marcus. Hemos estado viniendo aquí por casi siete semanas ya, y solo he interactuado con Edward.

Firmo la salida de Liam y echo un vistazo por encima del hombro de Marcus.

Edward no está.

Entro a la sala y le digo a Liam que tenemos que irnos.

Todavía no hay señal de Edward.

Quiero preguntarle a Marcus dónde está, pero no quiero ser tan obvia. Especialmente no después de pasar vergüenza hace una hora. En vez de eso, le pregunto a Liam de camino a casa.

—¿Qué tal estuvo la clase?

Él está con su teléfono y los sonidos de su juego invaden el coche.

—¿Qué? —pregunta, distraído.

—Pregunté cómo estuvo la clase.

—Bien. ¿Por qué no te agrada Edward?

Le echo un vistazo por el espejo retrovisor, pero su cabeza está agachada, observando su teléfono.

—No es que no me agrade Edward. —Es lo mejor que puedo decir. Admitir directamente que me agrada Edward puede que sea una mentira. Y contarle a mi hermano de diez años que puede que me guste un tipo sexy y problemático sería demasiado—. ¿Por qué crees que no me agrada?

—Estaban gritándose.

No estábamos gritándonos. Pero nuestros tonos definitivamente eran altos comparado con las otras veces.

—Solo estábamos bromeando. —Cambio de carril, mi estómago ahora tenso—. Entonces, ¿Edward tuvo que irse o…?

—No lo sé. Supongo.

Este niño no es de ayuda.

Hay un nudo en mi estómago al recordar nuestra interacción sarcástica y frustrante. Pero es lo que hacemos Edward y yo. Aunque usualmente tenemos la posibilidad de elegir el dejar atrás las conversaciones intensas. Y jamás nos reconciliamos en realidad, pero uno de los dos típicamente es más amigable, y el otro simplemente… se rinde. Hasta el próximo comentario sarcástico. Y entonces el ciclo se repite de nuevo.

Aparto toda la confusión que siento y me recuerdo que no importa. Que no es importante... no es como si Edward se fue por mi culpa.

Y cuando no aparece el viernes, trato de recordar que está bien. No me importa.

No me importa Edward en absoluto.


¡Bellita, date cuenta, mujer! Ja, ja. Edward ya le dio muchas pistas.

Gracias por leer :) El próximo EPOV es en unos capítulos más