Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 14

Despierto temblando, pero cubierta de sudor. Cuando abro los ojos, la habitación está oscura. Y Edward está en mi cuarto.

Para ser justos, volvió a entrar después de escucharme despertar. No es como si estuviera siendo raro y me observaba dormir, cosa que aprecio.

—¿Qué hora es? —murmuro, frotándome los ojos.

—Pasadas las once.

—Oh. Mi teléfono sigue en el coche.

—Puedo tomarlo por ti —ofrece.

—Está bien. Gracias.

Cuidadosamente se acerca a la cama, sintiendo mi cabeza.

—No quería despertarte, pero necesitas tomar más ibuprofeno para tu fiebre.

Me da tres pastillas y las ingiero con más Gatorade. Estoy dócil. Agradable. Así que, claramente hay algo malo conmigo.

Ya no tengo puesta la sudadera que me puse antes, solo estoy con una camiseta grande. Lo que significa que él me la quitó. Lo que significa que puso sus manos sobre mí. A menos que yo lo haya hecho dormida, pero… lo dudaba.

—¿Cómo te sientes? —pregunta.

—Avergonzada —dije con voz ronca.

Recordar los eventos anteriores a quedarme dormida hace que mi cabeza de vueltas. Lo traté para la mierda. Y vomité frente a él… un par de veces. Y sostuvo mi cabello. O sea… ni siquiera sé si haría eso por Jess, y la amo. Y, aun así, Edward estaba aquí, haciendo eso por mí. Por mucho tiempo pensé que me odiaba, pero… ahora no sé qué pensar.

—No estés avergonzada —dice simplemente. Casi de forma cariñosa.

Gimoteo un poco, recostándome de nuevo.

Se queda cerca de la cama.

—Deberías intentar dormir un poco más.

—Espera —digo—. ¿Te quedarías aquí por un tiempo? ¿Me hablas?

La habitación está oscura, pero hay luz suficiente para ver su expresión. Parece vacilante, indeciso. Después de un largo momento, se sienta al borde de la cama a mi lado.

—¿Qué has estado haciendo mientras dormía? —pregunto, bostezando un poco.

Él está tan cerca, pero sin tocarme.

—He estado hurgando entre tus cosas.

Me río un poco.

—¿Encontraste algo bueno?

—Tu diario.

—Ja, ja.

—Pareces escribir sobre mí muchísimo.

—Eso deseas. —Me reí de nuevo, y él sonríe suavemente—. ¿Tienes que estar en algún lado? Quiero decir, ¿alguien te está esperando o…?

Creo que sabe lo que quiero decir.

—No.

—Okey —murmuro, moviéndome sobre la almohada.

Es su turno para hacer preguntas.

—¿Debería esperar que entre algún novio y encuentre esto como algo inapropiado o…?

—No.

—Okey.

—Pero mi esposo llegará pronto, así que probablemente deberías irte.

Se ríe entre esto. En serio, se ríe de una forma que jamás lo había escuchado antes. Es bulliciosa y profunda. Mi estómago da vueltas, y mi corazón se dispara. No sé si alguno volverá alguna vez. Así que me doy vuelta y entierro mi rostro en la almohada.

—¿Qué? —pregunta suavemente—. No vas a vomitar de nuevo, ¿cierto?

—No —digo, mi voz amortiguada.

—¿Qué pasa?

Lo miro.

—Solo que… me gusta escucharte reír.

Se queda en silencio. Estoico. Su mirada es más suave de lo que jamás había visto, pero quizás estoy imaginando cosas. Quizás toda esta noche con él siendo demasiado amable sea algo que inventé para lidiar con el hecho de que estoy eternamente sola.

Dios, espero que no.

—Realmente debes estar delirando —repite.

—Oh. —Me siento estúpida por decir eso en voz alta, pero—. No estoy delirando.

—Tienes fiebre —señala.

—¿Y?

—No sabes lo que dices.

—Sí lo sé. Me gusta tu risa y he esperado mucho tiempo para escucharla —digo audazmente—. Deberías hacerlo más seguido.

Creo que lo he dejado estupefacto porque solo me observa con una expresión casi cariñosa.

—Ni siquiera sé tu apellido —digo después de un momento—. Has estado en mi departamento mientras dormía, y no sé tu apellido.

—Es Cullen.

—Cullen —repito, probándolo—. Edward Cullen. Adorable.

—¿Adorable?

—El nombre —corrijo.

—¿Y la risa?

Definitivamente la risa.

—Sí —admito.

Su sonrisa es algo tímida antes de bostezar.

—¿Estás cansado? —pregunto.

—Un poco.

Me siento mal cuando pienso que se quedó aquí a cuidarme. Temprano le había dicho que tengo otras personas en mi vida que podrían hacerlo, pero no sé si eso es verdad. Supongo que Jess ayudaría si la necesitaba, pero no es buena con los vómitos. Renée está lo suficientemente ocupada con su propia vida y con Liam, así que esa no era una opción. Esme probablemente estaría aquí en un instante, pero no puedo pedirle eso. Especialmente no cuando su segunda cita con Aro, el doctor, era esta noche.

Y luego está Edward. Edward tímido, modesto, y a veces descarado que me está sorprendiendo con su amabilidad.

—Fui algo mala temprano —digo suavemente—. Lo siento.

—Está bien.

—Realmente aprecio que me estés ayudando.

—No hay problema. —Hace una pausa—. ¿Esa es tu forma de pedirme que desaparezca?

Me río.

—No. Quiero decir, puedes irte si quieres.

Me observa.

—¿Quieres que me vaya?

—No. Quiero que te quedes. Tenerte aquí ha sido…

—¿Qué?

—Reconfortante. —Inhalo, reajustando la manta así está debajo de mi barbilla—. ¿Quieres acostarte conmigo?

Vacila, su tono se llena de diversión.

—¿Y recostarme en tus sábanas llenas de sudor?

Buen punto.

—Solo dormí en mitad de la cama. Puedes acostarte allí.

Él sonríe engreídamente, moviéndose hacia el otro lado del colchón. Se sienta sobre la cama, de espaldas a mí mientras desata sus botas. Y entonces se recuesta de costado, sobre el edredón, mirando hacia mí.

—Honestamente, jamás pensé que estarías en mi cama —comento. Mi cabeza se siente liviana, así como mi cuerpo. Quizás estoy delirando. Pero me gusta no tener un filtro con él ahora mismo. Sigue callado, por lo que sigo hablando—. ¿Por qué pusiste mi nombre en la lista de invitados?

Su silencio persiste.

—¿Por qué crees?

—No lo sé. —Quiero decir, creo que lo sé. Pero quiero escucharlo a él decirlo.

—¿Así que admites que fuiste a mi show, entonces? —dice con una pequeña sonrisa.

Observo su boca.

—Supongo que sí.

—Entonces supongo que tengo que admitir que ya sabía eso.

—¿Cómo?

—Te vi.

Supongo que es posible. Quiero decir, él estaba en el escenario y tenía la habilidad de observar al público. Incluso aunque jamás lo vi mirarme, eso no significa que él no lo haya hecho.

—Jake no estaba en la lista —digo neutralmente.

Edward considera esto.

—No sabía su apellido.

Suelto una risa.

—Me dices que, si lo hubieras sabido, ¿lo hubieras puesto en la lista?

—No. Hacer que supiera que tú estabas en la lista y que él no, eso hubiera sido satisfactorio.

Sonrío un poco con esto.

—Jake no estaba conmigo cuando supe que estaba en la lista. Nos despedimos antes de que yo volviera al bar. Así que, ¿menos satisfactorio?

—Sigue siendo satisfactorio en alguna forma —murmura.

Estoy teniendo un deja vu. No necesariamente este momento, pero son sus palabras lo que me hacen detener.

Él observa con cuidado mi rostro.

—Estás siendo muy diferente esta noche —digo.

—¿Diferente a qué?

—A cualquier interacción que hemos tenido.

—Bueno, —Abre su boca para hablar, pero la cierra. Evade mis ojos, y tengo la sensación que quiere explicarse, pero no puede. O no lo hará—. ¿Eso es algo bueno o malo?

—No lo sé todavía —digo vagamente, y entonces me arrepiento de mi respuesta. Porque sí lo sé. Y creo que debería saberlo él también—. Es algo bueno, Edward. Algo muy bueno.

Él me sonríe, y hace que mi corazón se salga de mi pecho.

—Bien. También pienso eso.


También se viene un EPOV en el capítulo 16. Así que ya saben ;)