Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 16

Edward

Estoy jodidamente arruinado.

Estoy más enganchado que antes.

Debería haberme quedado lejos. Debería haber mantenido mi distancia y no comenzar esto. Y aun así… aquí estoy. En su maldita cama. Ella está recostada sobre mí. Su cabeza sobre mi pecho, su brazo sobre mi estómago, y no parezco poder apartarme.

No sé qué voy a hacer.

Quiero decir, sé lo que debería hacer. Debería decirle que soy Masen. Pero no quiero. Se va a enfadar. Y tiene derecho.

Pero no es como si esto hubiera sido mi intención. Solo quería hablar con ella sin estancarme en mi cabeza. Así que lo hice. No esperaba que ella me respondiera en Instagram o que me atrajera incluso más. No esperaba que ella comenzara a hablarme. O que nuestras conversaciones duraran más y que ocurrieran más seguido. Realmente no esperaba que hablar con ella rápidamente se convirtiera en lo mejor de mi día.

Con ella acurrucada contra mí, intento pensar en una forma de que los dos salgamos de esto sin ser lastimados.

No estoy orgulloso de esto, pero mi primer pensamiento es que deje de hablarle. Podría bloquearla en Instagram y poner fin a su relación con Masen.

Pero, no. No puedo hacerle eso. Moralmente sé que es retorcido. Puedo ser un maldito, pero no soy malvado. Además, ignorarla solo funcionaría si tengo cero intenciones de realmente buscar algo con ella. Porque si seguimos interactuando, ella eventualmente sabrá la verdad. Alguien me llamará Masen frente a ella. O verá mi identificación y se dará cuenta que dice Edward Masen Cullen. Tampoco puedo esconder mi profesión de ella.

No hay forma que alguno de los dos salga ileso. Tarde o temprano, ella lo sabrá. Y me va a odiar.

No quiero que me odie.

Remuevo mi mano de su hombro y aparto un poco de su cabello. Ella se mueve, pero se aferra a mí.

Masen.

Me tenso. Después de unos segundos, me doy cuenta que ella sigue durmiendo.

Bueno, mierda.

Está soñando conmigo. Otra vez. Cuando ella me dijo que soñó con Masen la otra semana, no estuve seguro de qué pensar. Parte de mí pensó que ella podría haber dicho eso porque yo admití que había soñado con ella. Pero ella estaba diciendo la verdad porque Bella no es mentirosa. No como yo.

Ella se mueve de nuevo, pero esta vez está despierta. Levanta su mirada hacia mí. Me pierdo en sus ojos y disfruto del hecho que ella no se aparta rápidamente. Es como si quisiera estar aquí en mis brazos. Su mirada se centra en mi rostro. Quiero saber lo que está pensando.

Pasa un segundo, y ella se aparta. Mira su teléfono, y cuando la veo entrar en Instagram, me pregunto si está decepcionada de que Masen no le haya hablado. Pensé en mensajearle mientras dormía, pero eso parecía ser muy calculado. Honestamente, parte de mí solo quiere que ella se dé cuenta por sí sola. Así me salva de la conversación incómoda y la culpa por confesarme.

Pero cuando lo sepa, no querrá saber nada conmigo. Así que, egoístamente, quiero que siga sin saberlo.

Cuando termina de mirar sus mensajes y exitosamente añade mi número de teléfono en su teléfono, llevo mi mano a su frente. Es solo una excusa para tocarla. Sé que su fiebre ya bajó. Cuando ella cierra sus ojos ante mi toque, sonrío. Dejo que se esfume antes que sus ojos se reabran. Entonces ella me toma desprevenido y toca mi frente. Es muy raro y simplemente… no lo sé. Me gusta que lo haya hecho.

Ella se disculpa para ir al baño, y vacilo. Al no tenerla acostada a mi lado, dudo de estar aquí. En su cama. En su departamento. ¿Debería irme? Ella parece estar mejor ahora. Pero… No me quiero ir. No realmente.

Afortunadamente, ella vuelve, y la ansiedad desaparece. Parece ser que ella tampoco me quiere dejar ir. Así que me quedo.

—¿Puedo preguntarte algo? —pregunta, y asiento—. ¿Por qué te fuiste la semana pasada? ¿Te metí en problemas por nuestra rara pelea o algo?

—¿Consideras eso una pelea?

—Se sintió algo más personal que nuestras otras interacciones.

Tiene razón. Es porque dejé que los celos se apoderaran de mí.

Le digo que me metí un poco en problemas. No es una mentira. Fui llamado a la oficina del director y me "hablaron" sobre el profesionalismo. Él me preguntó si había algo que ellos necesitaran saber. Si algo pasaba.

Mantuve mi boca cerrada. Luego, media hora después, me fui temprano para dirigirme a Portland. Pero no le cuento esta parte. Porque soy un imbécil.

—Nada ha pasado entre nosotros de esa forma —dice ella, y sonrío un poco cuando sus mejillas se vuelven rosas.

¿De qué forma? Quiero decir. ¿Como si yo tomara tu rostro con mis dos manos y te besara? ¿Como si te recostara sobre la cama y me acurrucara entre tus muslos? ¿Que use mi boca y te haga correr?

Tengo que parar. No puedo pensar cosas así cuando estamos acostados en la cama juntos.

—Por lo que dijo Marcus, supongo que sonó así —digo, en cambio. Sí. Eso es mejor.

Sus mejillas se sonrojan de nuevo. Quiero saber lo que está pensando. Si su mente está yendo allí, imaginándonos haciendo… eso.

Ella cambia de tema, afortunadamente. Pregunta si me gusta enseñar la clase. Y así es. El dinero extra es genial, y los niños no son tan malos. Pero cuando menciono a Jasper y el show, ella se ilumina.

—¡Oh! Conocí a su novia, Alice.

Mi corazón se detiene.

Pero de alguna forma mantengo mi expresión neutra. Al menos, eso espero.

—¿En serio?

—Sí. La encontré en el show. Nos conocimos en…

Ella pausa, y me pregunto por qué. Entonces lo recuerdo. Ella me dijo que fue a la tienda de tatuajes, en busca de mí. Probablemente se la encontró a Alice allí. Ahora evita mencionarlo porque… bueno, no sé por qué. No estoy seguro de por qué necesitaría ser un secreto. No es que supiera quién es Masen. Pero me gusta un poco que tenga sus propios secretos, sus propias razones. Me hace sentir un poco menos imbécil por tener los míos.

Decido cambiar de tema esta vez y le pregunto a qué se dedica. Ya lo sé. Ella lo mencionó durante nuestras conversaciones en Instagram. Pero quiero que siga hablando porque me encanta escucharla hablar.

Ella me dice que es florista y explica su flor favorita. Su expresión es gentil, casi soñadora. Puedo ver que ella ama su trabajo y que es apasionada sobre lo que hace. Cuando describe las peonias, simplemente la observo. Es hermosa. No le digo esto. Tampoco le digo que sus peonias eran las flores favoritas de mi madre también. En cambio, hago una nota mental para dibujar algo con la flor en los próximos días. Quizás eso sea lo necesario para que se dé cuenta que soy Masen.

—Cuéntame sobre tus tatuajes —dice suavemente.

Me encanta que quiera saber sobre mí.

—¿Cuál?

Ella toca mi brazo. No espero que me vuelva a tocar, y hace que mi cuerpo vibre. Sus dedos son fríos sobre mi piel mientras inspecciona mi brazo. Ella lo acerca a su rostro, casi hacia su boca, y casi creo que va a besar mi rostro. Pero no lo hace.

Y entonces pienso en besarla de nuevo. En cómo se sentiría tenerla debajo de mí. Si tiene cosquillas.

Sus dedos se mueven hacia mi otro brazo y traza las letras tatuadas en mi piel. Es una sensación reconfortante, tener sus manos sobre mí. Acariciándome. Hay una ternura detrás de ello, algo que no he sentido en demasiado tiempo. Algo que no había notado que necesitaba o que siquiera quería.

No era así con Rose. Jamás fue así con… nadie.

—Este fue mi primer tatuaje —le digo—. Las iniciales de mi madre.

Elizabeth Masen.

Entonces le digo a Bella que ella ya no está. No le digo cómo escapé de casa por un tiempo después que ella murió. No le cuento que fui expulsado del colegio o que fui arrestado por vandalismo. O que le hice la vida un infierno a mi padre hasta que cumplí dieciocho y me mudé solo. Eso no es lo que la gente quiere escuchar. Ellos no quieren lo malo. Bella proviene de la clase alta. Quiero decir, yo también. Pero ella está acostumbrada a una vida diferente. No sé cómo reaccionará al escuchar esta parte de mí.

Su rostro se cae cuando le menciono que mi madre murió, y aparto la mirada. Es una reacción esperada. La empatía. El silencio incómodo. Entonces, ella me dice que también perdió a su padre, y me doy cuenta que Bella no estaba incómoda o sintiendo lástima por mí. Probablemente estaba reviviendo su dolor.

Estoy indeciso entre odiar que ella haya tenido que pasar por eso también, y sentir algo de alivio de que lo entienda.

Cuando pregunta si soy cercano a mi papá, intento recordar la última vez que siquiera hablamos. Quizás hace tres meses. Y la vez anterior, ¿quizás seis? Raramente hablamos. Pero no me molesta. Eso significa que no está molestándome con que encuentre una carrera real. Eso significa que no está menospreciándome y haciéndome sentir como la mierda por hacer algo que amo.

Cuando le digo que él no aprueba lo que hago, Bella parece sorprendida.

—¿No le gusta tu arte?

Cierto. Ella piensa que soy un artista. Quiero decir, supongo que lo soy. Técnicamente. Pero ella no sabe lo que hago realmente. Y es jodidamente irónico que quiera que esta chica me vea, que sepa quién soy realmente y aun así… Estoy ocultando cosas. Ocultándome de ella.

Es una mierda.

Cuando ella bosteza, yo también. Y cuando le digo que debería dormir, espero que ella me pida que me quede en la cama con ella de nuevo.

Ella me agradece por hablar con ella, y yo le agradezco por escuchar. Y cuando ella sonríe, mi pecho se abre completamente. Porque sé que ella no sonreirá por mucho tiempo. No cuando se entere de la verdad.

Como dije.

Estoy arruinado.