Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 19
—Te dije que no vinieras hoy si seguías sintiéndote enferma —me reprende Esme.
—No estoy enferma, tengo resaca.
—¿Una noche larga con Edward? —pregunta Esme, con una sonrisa engreída.
—Sí.
Me estoy arrepintiendo de ofrecerme a unirme a ella en el mayorista a las cinco de la mañana. Pero no sabía que Edward se quedaría hasta muy tarde. O que beberíamos mucho. O que pasaríamos el resto de la noche besándonos en mi sofá.
Pero hicimos todo eso.
Y me encantó cada segundo.
El recuerdo de él sobre mí, entre mis piernas, me hace querer morir. Puede que nos hayamos envuelto en el otro después de cenar. Pero él no dejó que fuera más allá. Yo quería. Lo hubiera follado, creo. Culpo al vino. También culpo a la forma en que él me hacía sentir. La forma en que me besaba, casi como si intentara decirme muchas cosas con su boca que no podía decir en voz alta.
Al final, de alguna forma fue lo suficientemente fuerte por los dos y detuvo las cosas antes que escalaran. Lo admiraría por eso si no estuviera tan frustrada sexualmente.
Esme me tiende un café y se ríe ante mi gemido de agradecimiento.
—¿Entonces? —Arquea una ceja, y entramos a la bodega.
—Entonces —repito, imitando su ceja arqueada—. Estoy arruinada —digo simplemente.
—¿Estás arruinada o te arruinaron? —pregunta en clarificación, y simplemente me río.
—¡Buenos días, Ruth! —digo, y saludo a la señora mayor que está sentada adentro. Nos escuchó—. No tuvimos sexo —le digo a Esme, bajando la voz solo un poco. Dudo que los cultivadores a nuestro alrededor quieran escuchar sobre mi vida sexual, o la ausencia de ella.
—Ir despacio no es malo.
Caminamos por unos pasillos, cada una haciendo una nota mental de lo que necesitamos comprar hoy.
—Sé que ir despacio no es malo —concuerdo—. Pero yo no quería ir despacio.
—Oh. —Está sorprendida—. ¿Él lo quiso?
—Quiero decir… Supongo que no le pregunté explícitamente si quería tener sexo, pero cada vez que intentaba avanzar las cosas, él me detenía. —Lo recuerdo mordisqueando mi oreja, succionando suavemente mi cuello. Cómo esperaba que dejara un chupón. Es asqueroso, pero lo quería. Una vez que se fue, inspeccioné mi cuerpo y nada. No había señal de que me haya tocado en absoluto, nada además del ardor en mis labios y el dolor en mi vientre bajo—. Supongo que al menos sé que no es de los que lo hacen y desaparecen —digo finalmente, dándole un sorbo a mi café.
Esme bufa.
—Sostuvo tu cabello mientras vomitabas, cariño. Él quiero algo más que tener sexo, te lo aseguro.
Sus palabras hacen que mi corazón se hinche. Espero que tenga razón.
—Mira quién está aquí —susurro, señalando a Esme en dirección a Carl. Él cultiva peonias en el norte y viene aquí tres veces al mes. La semana que no está aquí, su hija lo reemplaza. Casualmente, esa es la semana en que Esme me envía sola.
—Esme, Bella. Las dos lucen encantadoras hoy —saluda, su cabello plateado escondido debajo de una gorra de beisbol. Debe estar en sus cuarentas, quizás empezando sus cincuentas. Y simplemente es la cosa más adorable. Coquetea con Esme literalmente cada vez que ella está aquí, pero ella lo niega al punto donde creo que simplemente no se da cuenta.
—Hola, Carl. ¿Qué tienes para nosotras hoy? —pregunta Esme, echando un vistazo a su alrededor.
—Bueno, déjenme decirles que están por sorprenderse. —Analiza la variedad de peonias que trajo hoy. Son las variedades de siempre, pero entonces sus ojos se iluminan y saca una peonia de un cubo cercano y la acerca hacia Esme. Sus ojos se encuentran por un instante antes que ella se ría y acepte la flor—. Esta es rara.
—¿Oh? —Esme tiene curiosidad. Yo solo me quedo allí de pie, observando su interacción con corazones en mis ojos, de la misma forma en que Esme nos observó a Edward y a mí—. ¿Qué es?
—Se llama Philippe Rivoire —le dice Carl con confianza—. Esperaba que te guste. —Sus ojos se mueven hacia mí—. A las dos. Por supuesto.
—Por supuesto. —Sonrío, no creyéndole ni un poco. Trajo éstas sin dudas pensando en Esme.
Carl observa a Esme admirar la flor.
—Es casi de color carmesí. —Ella inspecciona en silencio—. Me encanta.
—También huelen a rosas.
Esme inhala y mantiene su rostro cerca de la flor, mirándolo.
—Tienes razón. Es divino.
¿Divino?
Dios santo. No puedo soportar su obvio coqueteo. Si uno de ellos no invita a salir al otro pronto, puede que golpee sus cabezas.
—Voy a buscar las hortensias —digo, dándoles el muy necesitado minuto a solas—. Carl, ha sido estupendo. Nos vemos la semana próxima.
Él asiente educadamente.
—De acuerdo, Bella.
Cuando Esme me encuentra de nuevo, simplemente sacudo mi cabeza, sin molestarme en ocultar mi sonrisa.
—¿Qué? —pregunta, dándome una mirada.
—¿Por qué no lo invitas a salir ya, tonta?
Esme vacila.
—Porque no.
Hago el sonido de una chicharra.
—Inténtalo de nuevo.
Bufa.
—Si lo invito a salir y dice que no, no puedo volver aquí, y ellos tienen buenos precios. Amo este mercado; he estado viniendo aquí por años. No puedo arriesgar a perder eso.
—¿Por qué diablos diría que no? Literalmente trajo unas raras peonias para ti. ¡Para ti! —reitero—. Obviamente no las trajo para mí. O para alguien más, ya que estamos.
Esme mira en dirección a él de nuevo.
—Solo recientemente dejó de usar un anillo de bodas.
—Recientemente, como en más de un año. Lo que no es reciente —le recuerdo—. Y quién sabe por cuánto tiempo lo usó después de que su matrimonio terminara. Te llevó mucho tiempo quitarte el tuyo.
—Lo sé, lo sé. Solo… ¿déjame por un tiempo? Ya me decidiré.
—Está bien. Pero si no haces algo, puede que yo sí —bromeo—. Es muy encantador.
—Ya tienes a Edward —resopla Esme—. No seas pretenciosa.
xx
Cerca de la hora del almuerzo, subo una foto a Instagram de mi café de Starbucks y nuestro nuevo botín de mercado de flores. Elijo un filtro sutil, añado unos gifs, y espero.
Le envié un mensaje a Masen anoche, después que Edward se fue. No fue de inmediato o nada, pero no podía dormir, y como sea. Quería hablar. Se había vuelto un tipo de rutina. Pero él no respondió. También le envié un mensaje el domingo temprano, antes de mi cita con Edward, solo para ver en qué andaba. Tampoco respondió.
Pero Instagram me dijo que él "vio" todos mis mensajes. Así que comencé a preguntarme qué diablos pasaba. Quiero decir, la última vez que hablamos, él admitió que le gustaba. Y si quería echarse hacia atrás, está bien. Lo entiendo. En estos momentos, estoy honestamente más interesada en profundizar las cosas con Edward, que es una entidad en mi vida hablante, caminante, y jodidamente sexy.
Pero mentiría si dijera que no quería una explicación de parte de Masen. Y quizás me gustaría una pista de quién diablos es antes de que desaparezca de mi vida. Porque esa mierda no es buena.
Diez minutos después de subir mi foto, Masen muerde el anzuelo.
Masenry: ¿Otra vez con Starbucks?
Sonrío a mi teléfono.
Swannie: ¿Cuál es tu problema, bro?
Masenry: ¿Bro?
Swannie: ¿Cómo te gustaría que te llamara? ¿Colega? ¿Compinche?
Masenry: … Entiendo que estés enojada.
Swannie: Claro. Un poco. ¿Me estás ghosteando?
Masenry: No. Solo estuve ocupado.
Swannie: Está bien. Y si me vas a ghostear, está bien. Simplemente dímelo antes.
Masenry: Eso anula el propósito de ghostear. No se supone que sepas que pasa.
Swannie: Entonces, SÍ intentas ghostearme.
Masenry: No. Solo… mierda. No lo sé. Creo que es confuso. ¿Quizás deberíamos dar un paso hacia atrás?
Swannie: ¿Un paso hacia atrás de qué? Literalmente nada ha pasado entre nosotros.
No es del todo verdad porque él fue capaz de generar sentimientos en mí que no he sentido en mucho tiempo. Así que eso no es nada. No para mí. Pero no voy a decirle eso. No cuando quiere echarse atrás.
Masenry: Tienes razón. Nada ha pasado.
Swannie: Lo que, supongo, significa que no debería esperar nada de ti.
Dios, tengo mucha resaca y estoy muy molesta para lidiar con esto ahora. Fue estúpido de mi parte hacer esto. Pero a veces soy confrontable cuando tengo resaca, y me estoy desquitando con Masen. Pero se lo merece.
Swannie: ¿Me dirías algo antes de ghostearme? ¿Por qué odias tanto a Starbucks?
Masenry: LOL, ¿eso es lo que quieres saber?
Swannie: Bueno, obviamente no me vas a decir quién eres. Eso es muy evidente. Así que… sí.
Masenry: Bella.
Swannie: Adelante. Dime.
Masenry: Solo creo que hay mejores cafeterías que deberías financiar. Eso es todo.
Swannie: ¿Sabes que Starbucks se originó aquí en Seattle?
Masenry: Estoy al tanto.
Swannie: ¿Entonces eso no es considerado local?
Masenry: De acuerdo. Bebe tu café quemado. ¿Quién soy yo para detenerte?
Toda esta conversación es rara. No es común en Masen comportarse como… Edward. Quiero decir, está siendo más abierto ahora, pero definitivamente me recuerda a las primeras interacciones con Edward. Honestamente, es la vibra que siento ahora mismo.
Swannie: Okey, bien, gracias por tu aprobación.
Masenry: ¿Estás bien?
Swannie: Estoy bien.
Masenry: ¿En verdad? Solo estoy bromeando contigo.
Swannie: Eso deduje. Simplemente tengo hambre, resaca y estoy cansada, y no me gusta sentir que me estás evitando. Podemos dejar de hablar, está bien. Solo dímelo primero.
Masenry: Lo siento.
Swannie: ¿Eso es todo?
Observo mi pantalla, pero Masen no responde después de eso.
Bien, bien, bien. Lo asusté.
—¿Galletas de mantequilla de maní como almuerzo de nuevo? —ríe Angela, entrando a la sala de descanso.
—Mi madre trajo un paquete de Costco, pero el colegio de mi hermano no permite maníes. Voy comerlas hasta el día que me muera.
Tampoco planeé muy bien. Edward se fue alrededor de la medianoche, y tuve que levantarme a las cuatro. Y soy demasiado vaga como para buscar comida ahora mismo.
Paso el resto de mi descanso en mi teléfono, tratando de no enfurecerme con Masen. Sigo indecisa en si jugar un juego o chequear mis MD para ver si respondió. Pero no hay nada, además del tonto "lo siento" que tipeó. Mi enojo se duplica.
La parte de mí baja en azúcar quiere que mandé al demonio a Masen con su misterio. Él no puede ignorarme. No puede meterse en mis MD y jugar al tipo vago. Al tipo bueno. Al tipo insinuante. Al tipo tatuado, grosero y potencialmente sexy.
Intento imaginarlo, y mi cerebro con resaca de repente está imaginando a… Edward.
Mi estómago se retuerce al pensarlo. Pero… no. Eso es estúpido. Eso no puede ser cierto. ¿Por qué Edward me hablaría como Masen cuando ya interactuamos personalmente?
—Oye, Bellaaaaa —canturrea Esme, metiendo su cabeza dentro del cuarto.
—¿Qué pasa?
—Alguien envió un montón de sándwiches y galletas del local de la esquina.
—¿Eso es bueno?
—¿Sabes algo al respecto? —pregunta, su sonrisa y su tono dejando saber que debería saber algo sobre ello.
—Eh… ¿no?
La sigo hacia el frente y veo una variedad de sándwiches, pasteles, y dos cafés.
—¿De dónde salió esto? —pregunto.
Esme me acerca una pequeña tarjeta blanca con una mirada sospechosa.
Prueba esto. Café de verdad puede que sea la clave para que te sientas mejor. —Masen.
Mis mejillas arden.
—Oh, mierda.
—"Oh, mierda" es correcto. Será mejor que cuentes todo —dice Esme, probando las delicias.
xx
Después de intentar explicarle todo a Esme —cómo Masen y yo comenzamos a hablar y este tipo de relación sin conocernos— ella se mantiene callada, analizando todo.
—Entonces, ¿este es el tipo que te ha tenido pegada al teléfono en las últimas semanas?
—Síp.
—Y no sabes cómo luce —anuncia, comiendo su segunda galleta—. ¿O quién es?
—Nop.
—No me emociona que le hayas dicho dónde trabajas. —Su voz es firme, maternal—. Bella, eso es, como, básico.
Pongo los ojos en blanco, pero sí me siento un poco estúpida por haber hecho eso.
—Pero recientemente le dije eso. Y también sé dónde trabaja. Fui allí, pero él no trabajaba ese día.
—¿Y no has vuelto?
—No. Él me pidió que no lo hiciera.
Noto lo sospechoso que suena esto. Pero cuando estoy metida en eso, no se siente sospechoso. La preocupación en Esme aumenta. Es por eso que mantuve en secreto a Masen con ella. Porque sabía que reaccionaría de esta forma.
—Podría estar usando el perfil de otra persona para hablarte —dice.
—No. No es que él me envió el perfil de Masen y dijo ser él. Estamos hablando desde esa cuenta. Además, no creo que sea raro.
—¿No ha intentado sacarte dinero o pedir nudes?
—Dios, Esme. No estoy tan desesperada. Si él hubiera hecho alguna de esas cosas, ¿pensarías que seguiría hablándole?
—¡Solo estoy preocupada! —exclama—. ¿No crees que te está engañando?
Tomo un bocado de un sándwich y cubro mi boca cuando hablo.
—¿Si creo que es un hombre de mediana edad viviendo en el sótano de sus padres? No.
—De acuerdo. —Ríe Esme, sacudiendo su cabeza—. No molestaré. Pero tengo que cuidarte.
—Y lo aprecio. Pero… está bien.
—Sí, sí. Comienzo a sentir vibras de Tienes un E-Mail, de todas formas —comenta con un brillo en sus ojos.
—Ojalá.
Después de tomar mi café y comer, le envío un mensaje a Masen.
Swannie: No tenías que hacer eso. De hecho, deseo un poco que no lo hayas hecho. Ahora mi jefa sabe sobre ti y me dio una reprimenda.
Masenry: ¿Una reprimenda sobre qué?
Swannie: Solo se aseguraba que no seas un raro o que intentabas sacarme plata.
Masenry: Jamás. Pero te iba a preguntar, ¿te molestaría darme tus datos bancarios? Quería enviarte algo de dinero, como regalo.
Swannie: lol, cállate. Entonces, ¿cuándo debo esperar a que desaparezcas de nuevo?
Masenry: No podría hacerlo incluso si lo quisiera, Bella. ¿Cómo estuvo el café?
Swannie: Delicioso, maldito. Pero en serio… gracias.
Masenry: No es necesario el agradecimiento. Escucharte decir que tenía razón es suficiente.
Swannie: Quiero decir. Jamás dije que tuvieras razón.
Masenry: Bueeeeno, como que lo hiciste.
Swannie: Guardemos nuestras diferencias. Oye, no me estás engañando, ¿cierto?
Masenry: No. Demasiado esfuerzo.
Swannie. Oh. ¿Yo no valgo el esfuerzo?
Masenry: Parece que estuvieras buscando un cumplido.
Swannie: ¿Yo? Jamás.
Masenry: Quizás tú me estás engañando.
Swannie: Ni siquiera es posible. Déjame que lo explique: 1. ¡Me has visto! 2. Tú fuiste el que se acercó primero. 3. Tienes razón, sería mucho esfuerzo fingir ser dos personas.
Masenry: Eres jodidamente adorable.
Agh. Casi odio las mariposas en mi estómago.
Swannie: Deseo poder decir lo mismo. Aun así… no sé cómo eres. Podrías lucir como Quasimodo por lo que sé.
Masenry: Comienzo a pensar que no te decepcionarás.
Swannie: ¿Por qué?
Masenry: Llámalo una corazonada.
Swannie: ¡¿Cómo el Jorobado de Notre Dame*?! Sé honesto: ¿solo eres amigos de las gárgolas?
Masenry: Me estoy riendo. En voz alta.
Swannie: Agh. Yo también.
Masenry: ¿Qué me estás haciendo?
Swannie: Claramente estás siendo deslumbrada por mi ingenio.
Masenry: Claramente. Debes saber que estoy muy deslumbrado.
Swannie: Entonces mi trabajo aquí está hecho.
Masenry: Hecho, ¿eh? Esperaba que acabaras de comenzar.
Swannie: ¿En serio? Pensé que querías dar un paso atrás.
Masenry: Sí. No. No lo sé.
Swannie: Bueno, nadie dice que debes estar resuelto.
Dice que está escribiendo. Pero se detiene. Luego, vuelve a comenzar. Y, finalmente, responde.
Masenry: Gracias a la mierda por eso.
«Ghostear» significa literalmente hacerse fantasma, hacer «puff» y desaparecer en una nube de humo. Y si estás en el mundo de las citas, sabes exactamente cómo se siente. Pensaste que tenías una conexión con esa persona y te pasas esperando que te escriba, pero nada.
*Cuando relaciona la corazonada con el Jorobado de Notre Dame es porque hunch es corazonada y hunchback es joroba.
Como fueron buenas con los rr, subo uno para cortar la semana jajaja. Ya tengo hasta el capítulo 25 traducido. ¿Qué piensan de Bella? ¿Estuvo bien al mensajear a Masen después que Edward se fuera? Creo que alguien se enojó jajaja. Y ya vieron que el papá de E no es Carlisle, muchas estaban decepcionadas que fuera tan malo.
Hasta el próximo :)
