Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 20
El miércoles, estoy vibrando de anticipación por ver a Edward.
Supongo que esta sensación no es exactamente nueva. He esperado verlo todos los miércoles y viernes por las últimas ocho semanas. Pero, hoy más tarde, cuando vea su boca, sabré cómo sabe. Cuando ojee su camiseta, que se extiende por su pecho, sabré lo firme que es realmente debajo de ella. Y cuando lo miro a los ojos, sabré que me desea tanto como yo a él.
Liam está hablando sobre algo que no estoy prestando atención mientras caminamos hacia Edward. Lo observo con curiosidad, y él me devuelve la mirada, su rostro completamente neutro para alguien que estuvo entre mis piernas hace solo unos días.
—Hola, amigo —dice Edward—. Recuerda buscar un compañero hoy.
Liam hace un puchero.
—Pero no me agrada nadie.
—Entonces elegiré a alguien por ti —ofrece Edward.
—Ah. El niño es igual a mí —remarco.
—Bueno, eso no es del todo verdad. Hay al menos una persona que te gusta —señala Edward.
Comienzo a sonreír, pensando que está siendo juguetón y sugiriendo que me gusta él. Pero cuando no sonríe u ofrece algo más que su expresión estoica, comienzo a leer su actitud de forma diferente. La forma en que me mira se siente… acusatoria. Sospechosa. Mi cuello comienza a arder. También puede que esté añadiendo mi culpa por Masen. Pero esa culpa no debería siquiera existir. Tengo permitido hablar con otras personas. Ni Masen ni Edward han dicho que quieren ser exclusivos.
—Tienes razón. Me gustas —admito suavemente, sintiendo la tensión en mi voz. Él no dice nada, y frunzo el ceño aún más—. ¿Qué está pasando ahora mismo, Edward?
Baja su mirada hacia mi rostro.
—Nada.
—Estoy confundida. ¿Estabas hablando sobre Jake?
Vuelve a encontrar mis ojos y se encoje de hombros como si diciendo "esta conversación terminó". Odio esta parte de él. Incluso si está tratando de no llamar la atención de Marcus, la forma en que me está tratando duele.
—¿Estamos bien? —pregunto, confundida.
Mantiene su mirada.
—Sí. ¿Por qué?
—¿Por qué? —Mi risa suena amarga—. ¿Estás actuando así por… Marcus? —Observo su expresión sin cambios. No me hace saber que esto es por Marcus o por Jake o lo que sea además del hecho que simplemente es un asno.
—No estoy actuando como nada.
—Exactamente. Actúas como… —Alguien pasa a nuestro lado y hago una pausa—. Como si el domingo no pasó.
Él baja la voz, frunciendo el ceño.
—Eso no es lo que intento hacer.
—Bueno, estás siendo algo frío conmigo. Pensé que habíamos superado eso —digo furiosamente. Lo miro y espero que diga o haga algo para demostrar que estoy equivocada. Porque quiero conocerlo. Ver su verdadero ser. Y que sea como fuimos el domingo.
Abre su boca, pero Marcus comienza a acercarse. Ni quiero intentar lidiar con esa mierda otra vez.
—Olvídalo. —Mi voz para Edward es baja—. Está bien —le digo a Marcus—. Todo está jodidamente bien.
Ups. Claramente, por mi reacción, nada está bien.
No miro a Edward antes de darme vuelta e irme. Él no me sigue, pero no esperaba que lo haga. En vez de esperar en mi coche, camino por el vecindario por un momento, esperando que el aire fresco y el sol alivien mi ira. Desafortunadamente, no le hace nada a mi humor.
¿Qué diablos quiso decir con "hay al menos una persona que te gusta"? ¿Qué intentaba conseguir con esa mierda? Si hablaba sobre Jake, entonces eso es mezquino. Edward sabe que terminé mi cita con Jake para ver su show. Para verlo. ¿Entonces por qué lo saca ahora?
No lo entiendo.
Cuando vuelvo a entrar en busca de Liam, decido que es mejor simplemente ignorar a Edward. No quiero sacarme con él y causar otra escena. Así que no lo miro. Puedo sentir sus ojos en mí. Es inquietante, y odio y ansío su atención. Firmo la salida de Liam, y simplemente nos vamos.
Resulta ser que ignorar a Edward es algo fácil de hacer cuando parece jugar el mismo juego.
Quizás fui estúpida al pensar que las cosas serían diferentes después del domingo. Pero juro que él se sintió diferente. Fue alegre. Abierto. Fue dulce y sexy y simplemente… una persona completamente nueva. No puedo seguir sus cambios de humor… simplemente no puedo.
Y estoy comenzando a pensar que quizás, solo quizás, él no quiera que lo haga.
xx
Más tarde esa noche, cuando dejo a Liam en casa, Renée me pide que me quede a cenar. Aparentemente, ella y Phil están probando algo nuevo en donde ellos están en casa al mismo tiempo para cenar como una familia. No le digo que no es un concepto realmente nuevo porque parece estar muy emocionada, y no intento reventarle el globo.
Comemos comida a domicilio, repartiendo diferentes cajas llenas de comida china. No es exactamente una comida casera, pero al menos lo intentan. Phil habla sobre un inminente viaje a Hawái con sus compañeros de golf. Renée balbucea antes de acordar ir con él.
—No quiero ir a Hawái de nuevo —se queja Liam.
Me río.
—Si te ofrecen ir a Hawái, niño, vas a Hawái.
—Ya he ido. Dos veces. Es aburrido.
Supongo que, si Phil está ocupado jugando al golf todo el día, y Renée está ocupada con lo que sea que hace, puede ser solitario. Y aburrido, para un niño de once años.
—Pasa el rato en la piscina. Haz algunos amigos. Acaramela a las damas —bromeo, porque no puedo dejar pasar el momento para avergonzarlo.
—¿Acaramela? ¿Qué significa eso?
—Coquetear —le digo.
—¿Así como acaramelas a Edward? —pregunta inocentemente.
Maravilloso.
Renée me mira.
—¿Edward?
—¿Qué? No. A penas lo conozco —digo demasiado rápido y me doy cuenta que ella no me preguntó nada.
Liam parece estar aburrido; Phil no está escuchando, y Renée contiene una sonrisa.
Termino el resto de mi vino de un trago.
Cuando Phil se retira hacia su oficina, y Liam está pegado a su Xbox, Renée y yo compartimos otra copa de vino en el patio trasero.
—Bien, mi amiga, María, va a contactarte por las flores de la boda de su hija. Puede que le haya insinuado que podría conseguir el descuento para amigos y familia.
—Oh, genial. Sí, podemos trabajar en algo, estoy segura. ¿Cuándo se va a casar su hija?
—En 2022.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Bueno, su novio no le ha preguntado todavía. —Renée intenta mantener su rostro neutro, pero comienza a reír.
—Eso es algo loco. —Me río con ella—. O sea… ¿hay siquiera una posibilidad de que vaya a proponerle o simplemente esperan que pase algún día?
—Supongo que quieren estar preparados —dice Renée, encogiéndose de hombros—. Es algo raro, lo sé.
—Jodidamente raro. Por favor, si alguna vez estoy así de loca por un hombre o por la idea de casarme… abofetéame.
Como ahora mismo, quiero decir. Necesito sacudir a Edward. Me muerdo la lengua y abro mi segunda galleta de la fortuna.
¡El amor de tu vida aparecerá frente a ti inesperadamente!
Qué disparate.
—¿Puedes conseguir a alguien para que recoja a Liam de su clase el viernes? —pregunto, bebiendo un trago de mi vino.
—Claro. ¿Está todo bien?
—Sí. Simplemente… no puedo hacerlo más.
Renée me estudia.
—Claro, puedo arreglar algo.
—Y quizás puedas hacer que su nueva niñera comience a estar los cinco días de la semana, en vez de solo los lunes.
—Por supuesto. Lo que sea que te venga bien. —Me está observando, pero yo me concentro en su patio super lujoso—. Sabes que aprecio que me ayudes con Liam.
—Lo sé.
—Y puedes hablar conmigo, cariño.
Eso también lo sé. Pero prefería seguir tomando mi vino.
—¿Esto tiene que ver con Edward?
Casi me ahogo en mi vino al llevar mi rostro hacia su dirección.
—¿Qué? ¿Por qué pensarías eso?
—Porque lo he visto. —Se ríe—. Es agradable a los ojos, eso es seguro.
Dime algo que no sé, diablos.
—¿Por qué piensas que esto tiene que ver con él?
—Soy tu mamá. Puedo sentirlo. ¿Por qué dejarías voluntariamente de llevar y traer a Liam? —Su sonrisa es gentil, comprensiva—. El día que estuviste enferma, Edward parecía realmente preocupado por ti. Le aseguré que probablemente estabas bien, pero estaba decidido en que alguien fuera a verte.
—Claro.
—Y cuando le dije que iba a ir a tu casa después de recoger a Liam, se ofreció a ir por mí. Incluso insistió. —No sabía esto—. Dijo que los dos eran amigos.
—Ajá. —Cualquier enojo por él se disolvió con esto. Era confirmación de que él era diferente. Que no lo imaginé. Simplemente no estoy segura por qué de repente decidió echarse atrás.
—¿Entonces? —Ella se alegra—. ¿Tengo razón? ¿Estás saliendo con él o algo?
O algo es más preciso.
—Nada pasa entre nosotros —le digo. No es necesariamente una mentira porque actualmente se siente así.
—Bella.
Hago pedazos mi fortuna.
—Nada pasa porque él es frío y caliente conmigo.
—¿Qué pasó?
—Él fue una persona completamente diferente cuando cuidó de mí. Y al día siguiente vino a pasar el rato y… —Gruño—. De nuevo, muy diferente. Seductor. Dulce. Tocó "Wonderwall" con la vieja guitarra de papá. —Casi me derrito de nuevo al recordar el sonido de su voz y la manera en que me miraba.
—¿Está en una banda? —pregunta Renée, algo divertida.
—Sí.
—¿Sabes? Cuando conocí a Charlie, tenía una regla sobre no salir con músicos. Claramente, no la seguí. —Ríe—. No tuve posibilidad.
—Yo no tengo esa regla. Solo tengo una regla de "no seas un imbécil sin razón".
—¿Le preguntaste qué le pasaba?
—¿Algo así? Le pregunté si estábamos bien, y él simplemente dijo sí. Pero ha sido así todo este tiempo que lo llevo conociendo. Distante. Frío. Sarcástico. —Bufo—. ¿Por qué tiene que ser tan jodidamente atractivo? —Dejo caer mi cabeza en mis manos—. Debería olvidarlo, pero no puedo. Debería mandarlo a la mierda, pero también espero que me mensajee o algo. ¡Lo que sea! Que solo me dé una pista.
—Las personas son complejas, cariño. Dudo que por lo que sea que esté pasando tenga algo que ver contigo. No lo excuso por ser frío contigo, pero… no sé si deberías simplemente olvidarte de ello. Especialmente si te tiene así de alterada. Me recuerda a… —Pausa y termina de beber su vino.
—¿Te recuerda a qué?
—A mí y a tu padre.
Lo extraño. Pero es muy difícil mantenerlo en mi memoria. Y entonces otras veces la angustia es demasiada que es difícil de quitártela.
—Charlie me volvía loca. Arriba, abajo, caliente, frío. Difícilmente solíamos estar en la misma sintonía. Pero cuando lo estábamos… —Sonríe cálidamente—. Era bueno. Demasiado.
Su mirada se vuelve distante.
—¿Por qué ya no vas más? —pregunto suavemente. No tengo que explayarme para que sepa lo que quiero decir.
—Porque tengo a Phil. En algún punto, lo sentí inapropiado.
Todos los años, en lo que sería el cumpleaños de Charlie, hacemos una parrilla en su memoria. Está llena de sus amigos y viejos compañeros de banda y es una completa locura llena de alcohol y música en vivo. Puede que sea raro de decir, pero celebrar el cumpleaños de Charlie se ha vuelto uno de mis días favoritos del año. Me encanta escuchar historias sobre él porque no tengo muchas de mí parte. A veces me hace sentir como si lo conociera.
—A Phil no le molesta si vas, mamá. Él entiende las circunstancias.
Me dedica una mirada cálida.
—Esa fue una vida diferente para mí, Bella.
Mi sonrisa es pequeña cuando pienso en las fotos que he visto de ella y Charlie. Ella realmente era diferente. Más maquillaje. Un estilo horrible. Cabello con permanente. Bella bebé constantemente en su cadera, si no me encontraba en los brazos de Charlie.
Phil también es genial. Él ha sido bueno para ella. Para nosotros. Ha sido consistente y leal y amable. Él llegó a nuestras vidas y tomó el lugar de Charlie en alguna forma. Pero como ella dijo: simplemente es diferente. Jamás será lo mismo, o mejor. Simplemente… diferente.
—Supongo que no debería usar a Phil como una excusa —admite—. Dejé de ir porque… porque me ponía muy triste.
Siento un pinchazo en el pecho, y tengo que apartar mi mirada o puede que llore.
—Bueno, sé que todos estarían felices de verte este año. Si quieres ir. Phil también. Al diablo, trae a Liam también. Puedo enseñarle cómo jugar al beer pong.
Renée ríe.
—Eres ridícula.
—Estoy muy segura que fue Emmett quien me enseñó el beer pong cuando tenía dieciséis.
—¡Bella Swan! —Sacude su cabeza, mirándome incrédula—. Emmett no te enseñó beer pong. —Él era el baterista en la banda de mi papá y un buen hombre. Cuida de mí. Y está bien, él no me enseñó beer pong, pero lo miré hacerlo lo suficiente que probablemente me enseñó de forma indirecta.
—Como sea. Solo ven. A todos les gustaría verte.
—Quizás. —Su sonrisa se esfuma y su expresión se vuelve más seria—. ¿Qué vas a hacer con Edward?
Suspiro. No lo sé.
—Lo consultaré con la almohada —digo después de un segundo.
—Creo que eso es inteligente. Sabes lo que siempre digo: si crees que odias a todos, necesitas comer. Y si crees que todos te odian, necesitas dormir.
—Literalmente jamás has dicho eso —suelto.
—Vi a alguien retuitearlo. Así que es mi nuevo dicho.
—¿Desde cuándo usas Twitter?
—Me gusta seguir a Ellen y a Michelle Obama.
—Está bien, está bien.
Me mira suavemente.
—Estarás bien. Siempre lo estás. Solo habla con él.
—¿Y si decide que no me quiere después de todo?
—Entonces él es un idiota. Pero, de nuevo… ¿qué puedo decir? El amor es una perra —Renée dice simplemente.
—Mamá. —Le doy una mirada. Pero entonces pienso en esa mañana con Edward, sentados en mi sofá. Quería que fuera más. Casi lo ansiaba. Pensé que él también lo quería.
—Sabes lo que quiero decir. El amor. Las relaciones. Las personas. Todo es una mierda y maravilloso y desastroso. Pero lo vale. —Le da un apretón a mi mano—. El vino suele ayudar.
Me río.
—Sí que lo hace.
xx
Realmente no sé qué hacer con mi nueva libertad el viernes en la tarde. Doy vueltas en el trabajo, intentando encontrar cosas que hacer. Luego voy de compras para la semana que viene, comprar cosas de más que parecen buenas, como una caja de macarrones con queso y Cheetos Flamin' Hot. No sé si agradecer o maldecir mi SPM por esta brillante idea.
Le mensajeo a Jess para ver si quiere venir, pero está con Paul. Pero mañana es su cumpleaños, así que supongo que no es mala idea tomarse esta noche con tranquilidad antes de volvernos un poco locas. En cambio, me descontrolo a mi forma: viendo un documental en Netflix y comiendo demasiado.
Es cerca de las nueve cuando me llega un mensaje de Edward.
Edward: Hola.
Me he estado preguntando cuándo, o sí, se comunicaría.
Bella: Hola.
Edward: ¿Dónde estuviste hoy?
Bella: ¿Ahora te importa?
Edward: ¿Qué pasa?
Bella: Fuiste muy distante conmigo el miércoles. Y no fue lindo.
No responde por cerca de diez minutos. Su demora al contestar me enfurece. Él es el que comenzó a hablar. Él es el que me dio una pequeña indicación que esto podría ser más el domingo.
Relleno mi copa de vino, soltando un suspiro exagerado y molesto.
Bella: Mira. Me estás haciendo enojar.
Edward: Esa no es mi intención.
Bella: Okey… entonces, ¿cuál ES tu intención?
No responde a esto. Pasa una hora y todavía nada. Voy casi una botella de vino cuando decido responder.
Bella: Mi mamá contrató una niñera para Liam, así que probablemente tú y yo no nos volvamos a ver. A menos que eso quieras. Sé que quiero verte y quiero seguir con lo que sea que esto sea. Pero me estás confundiendo demasiado, entonces… la pelota está de tu lado, amigo.
Releo mi mensaje, esperando no sonar muy resignada. Porque quiero volver a verlo. Me gusta, maldita sea. Pero no puedo hacer este ida y vuelta con él por siempre. Quizás ahora que sabe que ya no recogeré a Liam, tenga más libertad de pasar el rato conmigo.
Le daré un par de días.
Si no se contacta o intenta hacer algún tipo de plan para salir conmigo, entonces eso es todo.
Intentaré olvidarme de todo sobre Edward Cullen.
xx
El sábado por la mañana, Jess mensajea para ver si quiero juntarme para el brunch antes que todos se reúnan en la cervecería para celebrar su cumpleaños. Por supuesto, jamás le digo que no al brunch. Espero que Paul esté con ella, pero para mi asombro, está sola cuando la encuentro sentada en una mesa del patio.
—Feliz cumpleaños, perra.
Ella se ríe, poniéndose de pie.
—Gracias, perra.
—¿Paul no? —pregunto, abrazándola antes de sentarnos.
—Paul no. Te extrañaba —dice. Su tono es neutro, así como su rostro, así que no detecto problemas en el paraíso, lo que es bueno. Con suerte, eso significa que Paul no es el imbécil que pensé que era.
—También te extrañaba. —Le entrego su tarjeta—. Ábrela.
El mesero se acerca y nos trae dos aguas, y Jess rompe el envoltorio.
—Ya nos ordené las bebidas —me dice, abriendo la tarjeta—. Aw, diablos, sí. —Saca el certificado por un día de spa y masajes que le compré—. Me voy a relajar como la mierda.
—Ese es el plan.
El mesero vuelve con una jarra de mimosas.
—Las mimosas son sin fondo también —dice Jess, sonriendo—. Así que el número de jarras que podemos consumir es infinito.
—De hecho, tuvimos que cambiar eso por… razones, así que solo pueden consumir un máximo de dos jarras —intercede el mesero.
—El número de jarras que podemos consumir es dos —corrige Jess, y me río.
—Eso probablemente sea lo mejor —musito, y ordenamos algo de comida—. Entonces, ¿vas a darle duro hoy?
Ella nos sirve una mimosa a cada una.
—Darle duro sería si hubiera vodka en este jugo de naranja en vez de champaña. Al menos intento no descarriarme hasta después, si eso es a lo que te refieres.
—Me parece justo. Es tu cumpleaños, después de todo.
—Síp. Ahora, bebe.
—¿Entonces tú y Paul están bien?
—Sí. —Sonríe—. Estamos bien.
—¿Y él es tu novio ahora o…?
—Nada de etiquetas. Pero… no nos acostamos con nadie más.
—Eso es bueno —digo con cuidado. Realmente espero que ese no sea el caso con él.
—¿Qué hay de ti? ¿Has estado cogiendo a alguien nuevo recientemente?
—Nop. —El sol brilla más fuerte, así que saco mis lentes—. Sí me besé con alguien el fin de semana pasado.
Ella hace una cara.
—Pensé que estabas enferma.
—Lo estaba. Esto fue después.
—Bueno, sigue. ¿Quién era?
—Edward. El tipo de la clase de programación de Liam.
—¿El idiota?
Bueno, he dicho cosas no tan buenas sobre él en el pasado.
—Sí.
—¿Cómo pasó eso?
Le cuento todo, desde que lo vi en el bar hace un par de semanas con Jake a que lo vi tocar con su banda. Cómo me añadió en la lista de invitados y cómo me cuidó cuando estaba enferma. Entonces, termino recordando su actitud frívola del miércoles y cómo básicamente le dije que la pelota estaba de su lado.
—Bueno, ¿qué hay del tipo de Instagram?
Sonrío.
—Quieres decir Masen.
—Uh. Él tiene nombre ahora. —Jess bufa—. Masen. Suena bastante sexy.
—No lo sabría —murmuro, terminando mi vaso de un trago.
—¿Todavía nada?
—No nos hemos encontrado ni nada. Lo he intentado, pero él se contiene. Así que literalmente no sé lo que quiere.
—En serio. Sé que das una buena conversación, pero no puede ser tan buena —bromea Jess.
—Oh, vete al diablo —me río.
—¿Realmente no sabes quién puede ser?
—No. Esme cree que me están engañando, pero no lo creo. Pero, de nuevo, también piensa que es muy Tienes un E-Mail.
Jess parpadea.
—Jamás la vi.
—¡Oh, vamos! Si la has visto. ¿Tom Hanks y Meg Ryan?
Rellena nuestros vasos.
—Oh. ¿Y se encuentran en lo alto del Empire State?
—No, esa es otra en la que también actúan juntos.
—¡Oh! ¿La que son amigos por años y entonces follan? Y esa señora pervertida en la cafetería es tipo "Tendré lo mismo que ella".
—Esa es la que actúa Billy Crystal —digo secamente.
—Me encanta hacerte enloquecer. —Jess se ríe—. Sé cuál es Tienes un E-Mail. Es la película donde tienen un romance online anónimo, pero son enemigos en la vida real. Entonces él se entera que es ella y ella sigue sin darse cuenta. Entonces viven felices por siempre, bla, bla. —Jess piensa por un segundo—. Quiero decir, eso es lo que te está pasando. Tienes un tipo de relación online con Masen, y también está Edward siendo un maldito en la vida real.
Ah.
Le doy otro sorbo grande a mi mimosa.
—Sí. Es algo similar —concuerdo.
Demasiado similar.
—Excepto que, en la película, era un mismo hombre todo el tiempo, no dos personas diferentes —añade Jess—. Así que quizás no es exactamente lo mismo.
Resoplo.
—Bueno, Edward me está volviendo loca. No entiendo cómo puede ser tan amable y divertido y sexy en un segundo y todo un imbécil al siguiente. No concuerda nada. Es como si él fuera dos personas… diferentes.
Mierda.
Incluso con mi cerebro lleno de champaña, algo hace clic.
—¿Qué pasa? —pregunta Jess.
Pero la ignoro porque estoy rememorando la línea temporal de cuando conocí a Edward y cuando Masen se contactó. Claro, Masen comenzó a hablarme semanas después de que conocí a Edward, pero ninguno de ellos existía para mí hasta que conocí a… Edward.
Recuerdo algunas interacciones raras, y saco mi teléfono, releyendo mis conversaciones con Masen. Quiero decir, ha habido muchas conversaciones. Pero hay algunas cosas que resaltan en mi memoria. Como cuando dijo que le gustaba alguien más de lo que podía comprender… casi exactamente lo que me dijo Edward el domingo por la noche. Obviamente no lo entendí entonces porque estaba un poco distraída con su boca.
Pienso en otras cosas, como cuando Masen estuvo fuera de la ciudad, lo que coincidió con la desaparición de Edward. Cuando le dije mi apellido a Edward, y al día siguiente Masen dibujó un cisne. Edward de alguna forma sabía sobre el cumpleaños de Liam después de que yo se lo había mencionado únicamente a Masen. Los tatuajes y su trabajo como artista del cual Edward fue muy vago al declarar.
Mierda.
—Mierda.
Me siento como una completa y maldita estúpida por no haberlo pensado antes.
Mi teoría puede que sea errónea, pero… honestamente creo que Edward puede ser Masen.
Masen puede ser Edward.
Ese hijo de puta.
El próximo capítulo ya está cargado jajaja.
Besos
