Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 26
La cálida luz del sol entra por la ventana. El brillo de la habitación y el hombre durmiendo a mi lado son vistas completamente bien recibidas.
Me levanto rápidamente después de un segundo, entrando en pánico por haberme quedado dormida. Entonces recuerdo que Angela necesitaba cambiar de turno conmigo hoy, así que no tengo que ir hasta las once.
Vuelvo a acostarme contra mi almohada, pero no hay forma de que vaya a quedarme dormida ahora que me levanté de un susto. Y por mucho que quiera despertar a Edward con besos, lo dejo dormir.
Mientras el café se prepara en la cafetera francesa, miro mis mensajes con Jess de ayer. Tiramos ideas sobre cómo decirle a Edward que sé la verdad. Sus ideas iban desde algo super tranquilo, como simplemente decírselo, a algo increíblemente extravagante como contratar a un avión con un cartel que diga "¡te amo, Edward Masen!".
Sí… es no va a pasar.
En el fondo, sé que Edward jamás quiso hacerme enojar. Cuando descubrí que era Masen, fue fácil asumir que hizo esto para reírse de mí a mis espaldas. Ahora que lo conozco mejor, me doy cuenta que jamás haría algo así para lastimarme. O lastimar a alguien, de hecho.
Después de nuestra conversación en la cama anoche, él ha probado que es más compasivo de lo que podría haber imaginado. Sabiendo que él no muestra esa parte a muchas personas, pero permite que lo vea, me hace sentir especial. Incluso quizás amada. Y muy, muy afortunada.
Así que, claro. Podría directamente decírselo. Explicarle que solo quería llegar a conocerlo mejor, de la misma forma que él quería llegar a conocerme.
Y sí le diré exactamente eso.
Pero… no lo sé.
No quiero que todo este tiempo que hemos pasado hablando como Swannie y Masenry sea por nada.
Así que, vuelvo al comienzo, a como todo esto comenzó.
Primero consigo el contacto de Masen de su Instagram, luego creo un correo electrónico falso usando mi segundo nombre y le envío un mensaje.
Para: Masen
De: Marie
¡Hola! Me gustaría acordar un turno para tatuarme el boceto de peonias que vi en tu Instagram. ¿Puedes darme un presupuesto y tu disponibilidad? ¡Gracias!
Suerte,
Marie.
Presiono enviar.
Y entonces entro en pánico.
¿Y si se siente tomado por sorpresa? ¿Avergonzado? ¿Y si al admitir la verdad no se lo toma tan bien como yo?
Pero no. Estoy enloqueciendo por nada. Porque conozco a Edward. Y lo veo por quien es. En todo caso, estará aliviado de que yo sea la que haga esto—la que aclare las cosas entre nosotros.
En todo caso, estará agradecido.
Pero todavía tiene cosas que explicar.
Cualquier preocupación que tengo se esfuma cuando se acerca detrás de mí y envuelve sus brazos alrededor de mi cintura, presionando dulces besos al costado de mi cuello.
—Buenos días —murmura—. Por un minuto, pensé que te habías ido.
Me inclino hacia sus caricias antes de darme la vuelta para mirarlo.
—No. Ange necesitaba que cambiáramos de turno, así que no entro hasta las once. —Levanto mi barbilla para besarlo—. Hice café.
—Eso veo.
Me estiro hacia la cafetera francesa, prensando el café.
Él levanta el paquete de granos y silba.
—Y conseguiste algo bueno, de la tienda de la esquina.
—Sí. Sé que eres algo pretencioso con tu café —digo, bromeando.
Él parece divertido.
—No lo soy.
—Sí que lo eres —me río y tomo dos tazas de la alacena—. Pero está bien. Quizás seré pretenciosa sobre mi café también.
Sonríe.
—Entonces, ¿haces esto por mí?
—Síp. No pude pasar la oportunidad de tratar de impresionarte —digo con una sonrisa coqueta.
El jala de mi cintura, así estoy contra él, y baja su cabeza hacia mi oído.
—Eres jodidamente adorable —susurra y besa mi frente. Mi estómago da vueltas y vueltas—. Y realmente no tienes que tratar de impresionarme.
—¿No?
—Ya me has impresionado. Eres… —Su mirada me recorre antes de aterrizar en mi rostro—. Creo que eres increíble.
Le sonrío.
—¿Todo esto por un paquete de granos de café? —bromeo, restándole importancia a cómo me acaba de hacer sentir sus palabras.
—Yo… sí. Lo siento. ¿Fue raro?
Me doy cuenta que restarle importancia puede que sea el paso equivocado.
Así que le cuento cómo me siento en realidad.
Sacudo mi cabeza.
—Me encantó. Me encanta escucharte ser tan… abierto y honesto y coqueto conmigo —admito—. Me gusta saber lo que piensas, y cómo te sientes por mí. Es jodidamente sexy. Me también creo que eres increíble.
Su sonrisa es cariñosa.
—Entonces… ¿no es raro?
Lo beso.
—Definitivamente no.
Él llena nuestras tazas, tendiéndome una a mí primero.
—Sigue en pie la cena de esta noche, ¿sí?
Lo pregunta casualmente, como si, si dijera que no, estaría bien. Quizás eso esperaba.
—Por supuesto —le digo, preguntándome por qué quiere que lo confirme de nuevo. Nada ha cambiado en las últimas ocho horas—. Me encantaría ir contigo.
Le da un sorbo a su café y me sigue a la sala, al sofá.
—Hay una posibilidad de que mi padre no llegue, así que quizás seamos nosotros dos.
Oh.
Mi corazón duele un poco cuando me percato de por qué quiere que le confirme. Porque quizás no es capaz de confiar en nadie.
—Eso es… horrible. —Procedo con cuidado, viéndolo dejar su taza en la mesa del centro, junto a la mía—. ¿Eso pasa mucho?
—Él… —Edward pausa, frunciendo el ceño un poco. Me pone nerviosa por esta noche—. Es un hombre ocupado. A veces no. Es lo que es.
—¿Es duro contigo? Recuerdo que me dijiste que él no aprueba lo que haces.
—Él tiene… ciertas expectativas que no reúno —Edward admite suavemente, evadiendo mis ojos—. Y lo hace saber.
Mi pecho se llena de furia, y me inunda el deseo de proteger a Edward.
—Edward… lo siento. —Toco su mejilla para inclinarme, envolviendo mis brazos alrededor de sus hombros para abrazarlo.
—Está bien —dice él contra mi cabello—. Estoy acostumbrado.
Odio la forma en que le resta importancia, pero lo dejo pasar, porque puedo ver que ya no quiere hablar de esto. Él ha dicho suficiente, y estoy incluso más agradecida que me haya invitado a la cena así no tendrá que estar solo con su papá.
Nos apartamos un poco, pero mantengo mi rostro cerca.
Beso su mandíbula.
La comisura de su boca.
Sus labios.
—Bueno, si no llega a ir, yo estaré allí —le aseguro.
Puedo ver que sus ojos se suavizan.
—Gracias.
—¿Debería verte en el restaurante?
—No. —Se lame los labios y mis ojos rápidamente se mueven hacia su boca—. Quiero recogerte.
—¿Cómo una cita? —bromeo—. Aunque no. Es raro si tu papá está allí.
Se ríe.
—Deberíamos hacer eso. Alguna vez. Si quieres.
Sonrío engreídamente.
—¿Hacer qué? ¿Ir a una cita?
—Sí. Ir a cenar. O algo.
Parece nervioso y hace que mi corazón se derrita.
—Edward, me encantaría tener una cita contigo.
Sus ojos brillan, sus esquinas se arrugan cuando sonríe.
—¿Sí?
—Si no lo has notado, me gustas.
Su sonrisa se vuelve ligeramente tímida, pero su beso es todo lo contrario. La forma en que su boca se mueve contra la mía es apasionada. Necesitada. Tierna.
Y sé sin duda que me está diciendo que está igual de loco por mí.
xx
Es cerca del mediodía cuando Masen responde a mi correo.
Para: Marie
De: Masen
Estaría feliz de ayudar, ese tatuaje de peonias en particular no está disponible, pero podría dibujarte algo. Si tienes otros ejemplos, puedes enviármelos. Mientras tanto, ¿por qué no acordamos una consulta y hablamos en persona lo que te gustaría? El precio depende del tamaño.
Tengo disponible el viernes al mediodía y el sábado a las 3pm. Hazme sabe cual te funciona.
Saludos,
Masen
Para: Masen
De: Marie
Masen,
Quedemos para el viernes al mediodía.
Para: Marie
De: Masen
Marie,
Genial. Nos vemos entonces.
xx
—¿Pudiste responder a esa consulta online sobe un funeral para la próxima semana? —pregunta Esme mientras cierra la tienda.
—Diablos. Me olvidé.
Mi mente ha estado completamente en otro lugar hoy. Desde que Masen respondió y acordamos un turno para mañana, he estado distraída, imaginando cómo va a reaccionar y qué voy a decir.
Cómo yo voy a reaccionar.
Qué va a decir él.
—Les responderé ahora —le digo.
Abro la cuenta de correo de la tienda y le respondo al cliente mientras Esme termina de limpiar.
Cuando termino, apago la computadora y Esme se acerca al recibidor.
—¿Todo bien?
—Sí. Va a haber una sepultura el jueves. El director de la funeraria quiere una corona fúnebre de lirios. También quieren cinco docenas de rosas blancas de tallo largo para todos en el lugar para colocar sobre el ataúd antes del entierro.
Esme asiente.
—Gracias por encargarte de eso. Pero no estaba preguntando sobre el cliente, Bell. Estaba preguntando sobre ti.
—Oh. Estoy bien. ¿Por qué?
—Has estado algo callada hoy.
—He estado pensando.
—¿Sobre qué?
Después de un segundo en silencio, digo.
—Creo que tengo que terminar con Masen.
Ella se ríe.
—Recuerdas que él es Edward, ¿cierto?
—Lo sé. Pero en una hora voy a ir a cenar con él y su papá. Y mañana voy a decirle que sé la verdad. Simplemente… quiero a Masen fuera antes de todo eso.
—¿Le vas a contar?
Me muerdo la parte interna de mi mejilla.
—Sí.
Me sonríe compasivamente.
—No te preocupes.
—Solo estoy un poco nerviosa, supongo. Pero estoy lista para que salga a la luz.
—Ustedes dos son muy divertidos, con tus secretos y enamorados del otro. Es adorable.
Me río.
—No se siente como un secreto. Se siente como… como… algo especial entre nosotros —digo suavemente—. Me alegra haberme contenido de decírselo porque fui capaz de conocerlo un poco más así. Realmente se ha abierto a mí en los últimos días y yo solo… egoístamente quería mantenerlo así por un poco más de tiempo.
Los ojos de Esme están centrados en mi rostro, y una sonrisa amable y comprensiva aparece en sus labios.
—Lo amas. —Mis mejillas arden, y mi corazón intenta salirse de mi pecho. Pero ella lo deja pasar—. Entonces… ¿cena con el papá? ¿De qué va todo eso?
—Hoy hubiera sido el cumpleaños de su mamá.
Esme asiente con comprensión, entendiendo lo que quiero decir.
—Eso es duro.
—Lo sé. No parece que sea cercano a su papá, y necesita apoyo moral, supongo.
—Por horrible que suene, me encanta que se apoye en ti.
Sonrío suavemente.
—A mí también.
—Quizás podamos salir a cenar el próximo fin de semana o algo. Me gustaría conocerlo un poco… asegurarme que sea lo suficientemente bueno para ti —bromea.
Él es suficientemente bueno. Más que eso.
Él me complementa tan bien que no es gracioso.
¿Y eso sobre el amor?
Es aterrador. Y muy pronto. Pero podía verlo. Podía verlo todo con él.
—Bueno, ve con tu maldad y termina con Masen. —Ella hace comillas en el aire cuando pronuncia "termina", y se ríe y se ríe.
Así que le muestro el dedo del medio, conteniendo una sonrisa.
Lo que solo la hace reí aún más.
xx
Swannie: Oye… ¿estás ocupado?
Masenry: Un poco, pero puedo hablar por un minuto. ¿Estás bien?
Swannie: Algo así. Solo…
Masenry: ¿Qué pasa?
Es literalmente estúpido que me sienta algo nerviosa al hacer esto. Claro, estoy "terminando" con Masen, pero voy a seguir estando con Edward.
Comienzo a escribir y luego borro cada palabra. ¿Qué digo?
Swannie: No creo que deberíamos seguir hablando.
Masenry: Oh.
Swannie: Quiero decir… vas a estar detrás de la otra chica, ¿no? Y las cosas se están poniendo serias conmigo y el otro tipo. Solo quería ser sincera contigo.
Masenry: Ya veo.
Swannie: Sí.
Deseo saber qué está pensando ahora mismo.
Masenry: Supongo que no puedo decir que me sorprende.
Tomo la oportunidad para elevar su confianza un poco y hacerle saber lo mucho que me gusta.
Swannie: Sí. Este parece el momento correcto para dejar de hablar. Especialmente porque voy a conocer el padre del tipo esta noche. Puede que sea algo rápido, pero se siente bien con nosotros. Él es… realmente, REALMENTE me gusta. Como… asdfghjkl me gusta.
Lo observo tipear, dejar de tipear, y entonces volver a hacerlo una vez más por el próximo minuto.
Masenry: Vaya.
Swannie: De hecho, no. Es más que eso. Mucho más. Como ASDFGHJKL.
Masenry: Bueno, no puedo competir con eso.
Swannie: No, en serio que no. Él es perfecto para mí.
Masenry: Es un tipo afortunado.
Me río. Sí. Sí, lo es.
Pero yo también soy afortunada.
Swannie: Gracias por entender. Así que, supongo… ¿adiós?
Masenry: Espera.
Mi corazón comienza a latir rápidamente.
Swannie: ¿Sí?
Masenry: Solo… quería decir…
Swannie: ¿Decir qué?
Masenry: Quería decir que realmente me encantó hablar contigo y conocerte.
Swannie: A mí también, Masen. A mí también.
Por un segundo, pensé que iba a decir la verdad.
Pero lo entiendo.
Él probablemente no cree que estaré bien con ello. Probablemente esté nervioso y metido en su cabeza, pensando en cómo terminaría esto si supiera la verdad. Pero lo entiendo.
Swannie: Voy a extrañar esto.
Es verdad. Voy a extrañar esta parte de él. Era la primera parte de él que me permitió ver. Juguetón. Atrevido. Seguro. Él fue audaz y me dijo cosas que sé que Edward no podría haber dicho en voz alta. No al principio, por lo menos.
Pero las cosas son diferentes ahora. Veo la forma en que Edward se abre lentamente para mí con el paso de los días. Así que, a pesar de que vaya a extrañar esta parte de él, confío en que un día Edward se sentirá lo suficientemente seguro para ser él mismo conmigo.
Masenry: También extrañaré esto.
Swannie: Adiós, Masen.
Masenry: Hasta luego, Bella.
xx
EPOV
Observo mi teléfono, inseguro de qué mierda acaba de pasar.
Bella… ¿terminó conmigo?
No conmigo.
¿Pero algo conmigo?
No sé qué pensar.
Parte de mí pensaba que quizás, solo quizás, ella sospechaba de algo. Que ella sospechaba que era Masen. O al menos sospechaba que pasaba algo.
Ahora, no estoy muy seguro.
No sé qué pensar.
Vuelvo a leer nuestra conversación por segunda vez. Y cuando llego a la parte donde ella dice lo mucho que le gusto y lo perfecto que soy para ella, sonrío. Mi pecho se siente raro y pienso en su sonrisa y simplemente… mierda.
Mierda.
Ella me quiere. Soy lo suficientemente importante para que ella quiera ir de lleno.
Ella también es jodidamente importante para mí.
Ella es todo.
Ella es abierta, y de alguna forma me hace querer ser abierto con ella también. Ella es hermosa. Todo sobre ella lo es. Sus ojos, su sonrisa. Su corazón. Y sí, sus tetas también, pero ella es más que eso. Ella escucha y quiere aprender sobre mí. Ella es el tipo de persona que acepta una invitación de último minuto para una cena inevitablemente incomoda conmigo y mi papá, porque ella de alguna forma sabe que la necesito allí.
Y la amo por eso.
La amo.
Quizás es una locura.
O demasiado pronto.
Quizás no me la merezco.
Pero la amo.
Ella merece la verdad.
Parte de mí es egoísta y no quiere decírselo antes de la cena con mi papá esta noche. Porque por horrible que sea, sí la necesito allí.
Necesito su apoyo.
Simplemente la necesito.
Así que… mañana.
Le diré la verdad mañana.
No se esperaban eso, ¿no? jajaja Edward pobre me hace recordar a Tyler, el personaje de Rob en Remember Me
¡Hasta el próximo! :)
