Este fic participa por entero en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años. La categoría que escogí fue Primera Guerra Mágica, de modo que lo que presento son 15 drabbles que giran alrededor de personas que vivieron ese conflicto, pero que oficialmente no formaron parte ni de la Orden del Fénix ni de los mortífagos (aunque pudieran simpatizar con ellos). En definitiva, como bien dice el título, civiles.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling.
Milenrrama me beteó las primeras seis historias, por lo que le doy las gracias.
Prompt: Mañana
El guardabosques
Ogg se levanta a primera hora de la mañana, mucho antes de que cualquier otro habitante de Hogwarts se atreva a abandonar su cama para enfrentarse a los fríos amaneceres de Escocia. Con una taza de té humeante en una mano y la varita en la otra, se dedica a distribuir abono por el huerto que se extiende ante su cabaña, mientras repasa mentalmente las tareas que lo mantendrán ocupado ese día. De vez en cuando envía un fogonazo de luz hacia los cuervos que insisten en picotear sus calabazas y en ocasiones se inclina para gruñirle a uno de los desperfectos del jardín. A cada movimiento que hace nota sus huesos crujir y se dice a sí mismo que este será su último curso en Hogwarts; una promesa que nace cada invierno y suele morir cuando llega la primavera.
Ogg se detiene en el limite del huerto y observa la silueta de los cuervos, que dan vueltas frenéticas sobre el Bosque Prohibido. Se comportan como si fueran animales atrapados en una jaula invisible y Ogg no tarda en adivinar la razón.
Más tarde, prepara de nuevo la tetera y se sienta a esperar en los escalones de su cabaña.
Él no tarda demasiado en llegar.
—¿Cuándo iba a decírmelo, Dumbledore? —Ogg es el único que se atreve a tratar al Director de una forma tan directa, ya que siempre lo recordará como el niño de once años y carita asustada al que llevó en barca por el Lago Negro.
—Es evidente que no necesitaba contárselo, puesto que usted lo ha deducido enseguida —contesta Dumbledore, sentándose a su lado en el escalón—. Lo levantamos anoche. Es lo sensato, tras los incidentes de la semana pasada.
—No había visto algo así desde Grindelwald. —Ogg se frota las manos en su pantalón, tan sucio por el trabajo que apenas se distingue el color original—. Nunca creí que ese tipejo de Voldemort llegase a tanto. Dice El Profeta que tiene seguidores; niñatos a los que debí echar una buena bronca en su momento, seguro.
—Apuesto a que cada uno de ellos le tenía miedo, Ogg.
—Pues será mi consuelo si algún día deciden volar el Castillo por los aires, como hacen con las casas de los muggles.
Dumbledore no responde. A Ogg se le retuerce el estómago. Grindelwald fue una sombra en la distancia; entonces, el escudo de Hogwarts fue una simple medida de precaución que Armando Dippet conjuró para evitar que los padres de sus alumnos se quejasen demasiado. Este nuevo mago oscuro ha nacido en su hogar y es su país lo que amenaza con quemar.
«En verano me jubilaré. Le pasaré el manto al joven Hagrid».
Quiere decírselo a Dumbledore y hacerlo definitivo, pero no se atreve. Sabe que las promesas, tanto aquellas que realmente quieren cumplirse como las que no, necesitan un mínimo de certeza.
Tal cosa no existe en tiempos de guerra.
NA.
En caso de que os lo preguntéis, Ogg es un personaje canon, el predecesor de Hagrid como guardabosques en Hogwarts. El fic está situado en los primeros momentos de la guerra, cuando creo que era lógico que algunas personas todavía usasen el nombre de Voldemort.
