Prompt: Máscara
La prometida
—¿Mamá?
Su madre está en el jardín, junto a uno de sus preciados rosales mágicos, cuyas plantas cambian de color según la estación. Ahora son blancas, algo que armoniza con la nieve bajo sus pies.
—¿Sí, Cissy? —pregunta Druella, distraídamente.
—Necesito contarte una cosa —responde Narcissa. Andromeda se fugó hace años de casa y en Bella no confía lo suficiente como para hablarle del tema, así que solo la tiene a ella.
—Adelante. —Usando la varita, Druella corta una ramita del rosal.
—Es sobre Lucius. Hace unos días estaba rebuscando en su armario, buscando un collar que perteneció a su madre, cuando encontré…
Vuelve a ver entre sus manos la cajita de nogal y la tafeta blanca en su interior, envolviendo un rostro plateado.
—¿Qué, niña?
—Una máscara —dice Narcissa, apretando los puños—. Una máscara como la que apareció dibujada en los periódicos hace unos días. Esas que llevan…
—Calla. —Druella suelta las hojas del rosal y se vuelve hacia ella—. No hace falta que lo digas. ¿Es que no te lo imaginabas?
—Pues…
Lo cierto es que sí. Lo ha sospechado y temido todas las veces que Lucius desaparece sin dar muchas explicaciones; cuando vuelve cansado, con la mirada dividida entre la alegría y la vergüenza.
—Es una pena que lo hayas descubierto así —continúa Druella—. Si Lucius no te lo ha contado antes, es que no confía lo suficiente en ti.
—No le he dado motivos para que no lo haga.
—¿Ah, no? Mírate, pero si estás temblando. Como si descubrir que tu futuro marido se ha unido a la causa fuera un horror.
—Es…, Mamá, a veces pienso…, Lo que dicen en El Profeta...
—¡El Profeta! ¿El periódico del Ministro? Esos lo único que buscan es la ruina del mundo mágico, que nos mezclemos con muggles y sangre sucias, como ha hecho… —Su madre se detiene antes de pronunciar el nombre de su hermana—. ¿Qué es lo que necesitabas contarme? ¿Qué temes no estar haciendo lo correcto al casarte con un hombre valiente, que está arriesgando su vida por mejorar la de todos nosotros?
En realidad, Cissy quería hablarle de esos niños muggles muertos, de sus caritas inocentes salpicadas de la sangre de sus propios padres; pero ahora se pregunta si esa anécdota no fue un invento de la prensa. Una forma de mostrar como monstruos a unos hombres que, como dice su madre, solo tratan de mantener intactos sus linajes.
—No le des más vueltas. —Druella vuelve a cortar una hoja—. Siéntete afortunada, como debe ser.
Así que, cuando meses más tarde está ordenando las pertenencias de su nueva casa y encuentra de nuevo la máscara del que ya es su marido, Narcissa la guarda junto con todos sus miedos y preguntas.
Se promete dejar saber a Lucius que lo apoya, como debe ser.
