Prompt: Duelo
La hermana
La sangre le revuelve el estómago; Molly tiene la absurda idea de que nunca va a poder quitarse un rojo tan intenso de la palma de sus manos. La herida es un boquete abierto en la carne que enseguida tiñe por completo el blanco del pañuelo que coloca sobre ella.
—Lo siento —dice Gideon—. No quería recurrir a ti.
—Prefiero que vengas aquí a que acudas al cuartel de la Orden. Vi el último desastre que te hicieron. —Molly no tiene muchos conocimientos de sanación, pero sabe hacer algo más que lanzar un hechizo a una herida y rezarle a Merlín para que cicatrice bien—. ¿Contra quién fue el duelo?
—Ni idea, nunca se quitan la máscara. Seguro que estaba en el Callejón Diagon.
Molly lloró cuando supo de la destrucción de la pastelería de Rose Lee; había esperado trabajar allí, pero nunca habían tenido tiempo de responder a su carta. Ahora la tienda es ceniza. El dominio de los mortífagos sobre el Callejón Diagon no duró más de dos días; el Ministerio fue capaz de expulsarlos de allí. En represalia, los seguidores del mago tenebroso se han hecho con York. Anoche estallaron varios edificios en Leeds; habrían ardido más, de no ser por la Orden del Fénix.
Molly coge un frasco de la estantería y regresa con su hermano; vierte su contenido en la herida y Gideon resopla.
—Serías una buena sanadora —dice Gideon, mientras su herida se cierra—, contando que no podemos ir a San Mungo, quizás debería ofrecerte el trabajo…
—La posición del Ministerio con respecto a la Orden es absurda —se queja Molly.
—Barty Crouch nos llama radicales.
—¿Entonces qué son los seguidores de Lord...? —Se detiene con un estremecimiento.
—No lo menciones —susurra Gideon. Cada vez había más gente que teme todo lo relacionado con él.
—Está bien. —Molly usa el pañuelo para limpiar los restos de sangre.
—Lo de ser sanadora iba en serio.
—Tengo que pensar en los niños —responde Molly, con algo de resignación. Si no tuviera una familia, tal vez se lo plantearía. Incluso buscar empleo parece peligroso; ella podría haber sido la dependienta que murió allí. Permanecer en La Madriguera es estar a salvo.
—También temo por ti, y por Fabian —añade Molly.
—Está muriendo gente que no ha hecho absolutamente nada malo. —Gideon niega con la cabeza—. Si no les ayudamos los sangre pura, que no tenemos nada que perder, ¿quién lo hará?
Molly quiere decirle que todo el mundo tiene algo valioso que perder: su propia vida. Si él muere, el dolor que sentirá será más del que puede expresar en palabras.
Pero calla, porque Gideon es su hermano y lo conoce bien. Sabe que no va a convencerlo, que solo conseguirá poner sobre sus hombros la carga de la preocupación de su hermana, y no necesita eso.
Por encima de todo, cuidará de él, aunque tenga que tragarse sus miedos.
NA.
Me gusta la idea de que Molly tuviera algún empleo de joven, o bien quisiera uno en algún momento de la vida, pero la guerra se puso en medio… así que os dejo este drabble jugando un poco con eso.
