Como fue que hicimos un desastre nuestro cielo

Volviendo nuestro paraíso un infierno

Pero es donde nos gusta estar

No repitas nunca que te quieres escapar

Porque voy a prender fuego todo si te vas

Porque si no es conmigo no es con nadie mas

Yo sé que suena enfermo

Y no me obligues a que esto termine mal

Éramos amigos de la juventud. Por asares del destino la amistad de nuestro círculo llego a ser de los más cotizados, muchas personas añoraban formar parte de nuestro pequeño grupo selecto. No es que fuéramos elitistas o esnobs de ningún tipo, era simplemente que juntos habíamos enfrentado calamidades y suertes que muy pocos podrían siquiera soñar y habíamos sobrevivido, en especial por mi parte no pensé que me encontraría aquí luego de la vida de mierda que me toco.

Desde enfrentamientos en el mundo shinobi hasta la luna, el mundo de los ninjas se vio envuelto en una oscuridad que nos hizo madurar y tomar las riendas siendo solo adolescentes. En el presente aun quedan secuelas, para el mundo éramos héroes y para nosotros mismos no éramos más que amigos. Amigos de los buenos eso sí. De esos que se llaman en la madrugada cuando uno está en aprietos y todos están levantados por muy tarde que sea para ayudar al otro. De esos que se conocen los secretos mas íntimos y se ríen de las estupideces que no dejan de cometer pero que también saben llorar contigo cuando estas deprimido. Con la manía de no dejar de verse por miedo a que el mundo terminara con ello y con la prudencia de vivir tan apartados los unos de los otros como era posible para no asfixiarnos.

El grupo está compuesto por dos parejas y dos solteros, algo no muy común pero que para nosotros funciona más que bien. Boruto y Sarada se habían casado al terminar la guerra una pareja demasiado joven para el gusto de muchos, mas sabiendo el peso que llevan ambos por quienes son sus padres. A pesar de tener ya tres años de casados habían decidido no traer al próximo heredero Uchiha Uzumaki por el momento y dado que recientemente Sarada asumió su rol de Hokage, aun tienen muchas aspiraciones que llenar.

La otra pareja formada por Mitsuki y Chocho decidiendo conocerse más antes de tomar las riendas del matrimonio, de los solteros del grupo solo quedamos Himawari y yo. Nuestra relación empezó de forma singular en ese momento no sabía lo que me esperaba cuando el séptimo me llevo a su casa para acogerme y enseñarme el significado de tener una familia. Por accidente al querer escapar volqué la mesa estropeando uno de los objetos que me unirían a la familia Uzumaki y a Konoha, solo recordar el rostro afligido de Himawari al ver como quedo el regalo de su madre que hizo con empeño y amor comprendí que había cometido un grave error y algo dentro de mí se removió así que pedí perdón por mi exabrupto.

Himawari con esa personalidad extravagante y soñadora la verdad que es la más madura emocionalmente a pesar de ser la más joven del grupo, con esa mente sagaz y su visión abierta al mundo la hace una persona única y emocionante de tratar, eso si no se dejen llevar por su apariencia porque sabe poner en su lugar aquellos que quieran llegar a sobrepasar su cordialidad.

Estamos reunidos en la sala de la casa de Boruto y Sarada para llevar a cabo la noche de juegos de mesa, como se había hecho costumbre hacer todos los viernes. Una de las tantas actividades que creamos para no perder contacto. Aparte de las comidas de los domingos en mi casa ya que con el tiempo logre independizarme y obtener un pequeño apartamento en una zona tranquila de la aldea.

-Es tu turno rubio.- le dijo Sarada a Boruto cuando la partida de "rescate al aldeano" se detuvo de pronto.

-Este juego no me gusta…- dijo tirando el dado sin ganas.

-Siempre dices eso porque pierdes.- le atajo Mitsuki con su sonrisa peculiar.

-Por favor amigo no empieces o le diré a mi esposa que te envié a una misión por tres meses.- objeto Boruto con altanería.

-Boruto ni creas que haga algo parecido soy una Hokage que se toma en serio su trabajo.- le regaño Sarada.

Boruto solo se cruzo de brazos y miro hacia la pared con pose ofendida, el trió amaba discutir así como en sus años en el comienzo del equipo 7, aunque no lo hicieran en serio hasta yo a veces me uno a ese juego solo para ver la cara de Boruto al enfadarse.

Hima se apresura a leer una de las cartas consecuentes para cortar un poco la contienda.

-Te ha encontrado uno de los Otsutsuki regresa a tu punto de partida.- intento no reír por la "suerte" en el juego que siempre le toca a su hermano.

-Mejor juguemos a otra cosa.- reniega Boruto como un niño pequeño.

-No seas tan mal perdedor baka rubio. - continuo Sarada picando un poco más a su malhumorado esposo.

-Si rubio no seas un quejoso.- reí tirando el dado puesto que era mi turno.

Hima toma la carta correspondiente y lee.

-Has obtenido un Karma puedes guardarlo o cambiar por una pista para ganar a Kaguya.

-Quiero la pista.- digo convencido que puedo ganar ya que tengo dos pistas acumuladas a mi favor.

Hima lee la pista.

-Felicidades has logrado sellar a Kaguya.

-Entonces uso mi pista así que ja! Gane!- restriego mi victoria en la cara de Boruto.

-Sigue sin gustarme este juego.- se queja cruzándose de brazos ahora apoyando su cabeza en el hombro de su esposa, es cómico verlo hacer ese tipo de comentarios y monerías.

-¡Llorón!- le sonrío con superioridad cantando mi triunfo en su cara, por estas cosas amo los viernes.

-Tal vez si deberíamos intentar jugar a cosas diferentes como dice mi hermano.- ah ahí está la parte tierna de Hima cuando sale a flote queriendo salvar un poco el orgullo de su hermano.

-Estoy de acuerdo- acotó Chocho ya que también iba perdiendo y creo qué somos un grupo muy orgulloso que no nos gusta aceptar una derrota. -Yo conozco un juego.- riendo con una sonrisa picara que me da mala espina.

-No sé si quiero saber tu idea Chocho.- declara Sarada al reconocer en su mejor amiga la expresión que normalmente hace cuando empieza a contar de sus aventuras intimas con su amigo Mitsuki y que terminaban incomodándola.

En ese momento todos presentimos que no se trataba de algo bueno.

-Di.- dijo Mitsuki sintiéndose maravillado cuando su novia se le ocurren novedades.

-Muy bien.- dijo ella levantándose de la silla y sentándose en el suelo.- Primero necesitamos movernos hacia la alfombra y sentarnos en círculo.

-Me suena familiar.- murmura Himawari no muy segura de querer participar en el juego.

-Haremos unas variaciones dado que se juega con prendas pero vamos a una versión más ligera.-

-Prefiero la ligera.- dice Boruto sonrojándose aparte de que también está en presencia de su hermana.

-A mi me da igual.- digo ya que estoy empezando a impacientarme con tanta ceremonia.

-En fin.- suspira Chocho continuando con la explicación.- La versión ligera del juego se llama "verdad o castigo". Yo pongo a girar una botella y aquel que apunte el pico deberá decir una verdad o recibir un castigo.

-Suena divertido.- se alivia Hima al saber que no corre peligro su decoro.

-Pero hemos sido amigos por mucho tiempo.- contradice Sarada.- No hay ninguna verdad que no sepamos ya los unos de los otros.

El silencio en la sala dice lo contrario.

-Oh vamos ¿somos amigos o no? ¿Que podríamos decirnos entre nosotros que no podamos soportar? Pasamos por la peor de las guerras, un par de verdades no matan a nadie ¿O sí?

Debo reconocer que la Akimichi es buena para persuadir a las personas. Y digo esto porque todos aceptamos un poco intimidados y un poco chantajeados en el nombre de la amistad.

-¡Gira!- dice con entusiasmo Chocho al dar con todo a la botella de sake que habiamos terminado de beber antes de empezar con este juego, tal vez también por eso estamos un poco eufóricos aunque la única que no bebió fue Hima ya que aun no llega a la mayoría de edad con solo 17.

Mientras la botella gira mi instinto de supervivencia me dice que no quiero que el pico de la botella me señale. Para mi suerte señala justo a Boruto. Todos esperamos a la pregunta. Quién se anima a preguntar es Chocho.

-¿Te gusta que Sarada sea Hokage?-

- Si.- contesta sin pensarlo y Sarada sonríe ya que sabe el trasfondo de esa pregunta.

La botella vuelve a girar esta vez tirada por Boruto y le toco a Mitsuki.

-¿Estuviste con alguien antes de estar con Chocho?- Ja este Boruto se veía venir que de alguna forma iba a cobrarse las burlas que le hicimos.

-¡Boruto!- le reprende Chocho.

-No.- contesta Mitsuki con su habitual tono calmo.

- Chocho esto fue idea tuya así que no te sulfures.- dice sonriendo de manera prepotente y ahí va otra que se lo cobra a la Akimichi.

Esta vez la boca de la botella se detiene frente a Chocho. Era mi oportunidad.

-¿Te sentiste atraída por algunos de nuestro grupo de amigos?- le pique con toda la intención.

Ahora fue ella quien me miro de forma amenazante ya que no esperaba el asalto.

-Antes era de las que me enamoraba con facilidad pero ahora que conocí lo bueno no lo cambio por nada.- no respondiendo con claridad, evade mi pregunta ya se empiezan a caldear los ánimos.

Hima se mantiene en silencio seguro se debe estar sintiendo tan incómoda como todos. La botella vuelve a girar y dio a Sarada. Hima pregunto.

-¿Alguna vez le diste la oportunidad a uno de tus admiradores?

Ya alguna vez le habían hecho esa pregunta pero Sarada nunca hablo del tema.

-No ya que en ese momento mis sentimientos por Boruto empezaron a crecer así que acepte que solo él podía gustarme.- se sonroja y Boruto le giño el ojo con esa sonrisa que solo le dirige a ella.

Con la botella dando vueltas varias veces más logrando que Sarada confiese que el lugar más extraño en el que habían hecho el amor había sido en el buró de su recámara en la casa de sus padres una de las tantas veces que fueron para una cena. Luego Mitsuki confesó que le gustaba el BDSM que ponen en práctica los martes a las diez de la noche a menos que haya alguna misión. Y las cosas se ponen cada vez más vergonzosas, cuando la boca de la botella me apunta sé que no tengo escape al ver que es Chocho la que me preguntará, sé a lo que me enfrento así que decido cambiar de estrategia.

-Prefiero un castigo.- digo creyendo ilusamente que eso es mejor que una pregunta de mis amigos que por la manera que me miran están esperando para sacarme el cuero.

-¿Estás seguro?- me advierte y creo que esta alardeando.

-Si.- digo sin saber en los aprietos que me meto.

-Muy bien, pues el castigo es un beso.-

Me esperaba de todo menos eso.

-¿Un beso? Pero si todos aquí tienen sus respectivas parejas.- refuto con obviedad sin darme cuenta que solo somos dos en esa sala que no contamos con pareja y tampoco quiero mirar a Hima me imagino que debe estar pensando lo mismo.

El dedo de Chocho efectivamente apunta a Himawari. Me quedo estupefacto, miro a Boruto que se empieza a poner de los mil colores y luego a Himawari que aun no se voltea a mirarme solo la veo pasar saliva y removerse en su lugar tal vez lista para emprender huida de ser necesario.

-¡Pero si son como hermanos!- declara Boruto como siempre protegiendo a su hermana intentando sacarla del aprieto en el que se encuentra.

Miro a Himawari a mi izquierda, parece tan desconcertada como yo. Por primera vez no puedo leer su rostro y saber lo que está pensando. ¿Esta asqueada? ¿Está interesada? Personalmente para mí es mi mejor amiga la primera que hice en mi vida de hecho, la primera persona en la que confié, amiga, consejera, siempre confiando mis secretos dudas o preocupaciones, sé que ella no me juzga y siempre me comprende. Pero nunca pensé en ella de esa forma en que Chocho pretende hacernos experimentar.

-Corrección.- interrumpe Chocho. – tú y Hima si son hermanos de sangre, en cambio con Kawaki no hay lazo sanguíneo.

-Tiene razón.- dice Mitsuki igual o más emocionado que su novia. – ¿Es que acaso ambos tienen miedo que algo cambie entre los dos?

Incluso Sarada parece bastante divertida con todo esto, me lleva el demonio estamos entre la espada y la pared.

-El público los aclama.- nos alienta Chocho una vez más.

Miro a Boruto buscando su aprobación y asiente aunque desviando la mirada para no ver.

Me acerco a Hima y beso su mejilla. Chocho protesto.

-¿Llamas a eso un beso? ¡Debe ser un beso verdadero!

-¿Quién dice?- protesto sintiendo como mis latidos se aceleran.

-Digo yo y así debe ser como que es mi castigo.

Miro a Hima una vez más. Parece tan nerviosa o más que yo. Sin embargo en su mirada me urge a que lo haga de una vez. Seguramente ansiosa porque todo esto termine y no puedo estar más de acuerdo. Me acerco lentamente a ella incluso siento temor cosa que no se da por lo general en mi persona, adentrando en un terreno que no creí pisar jamás. Hima cierra los ojos cuando mi proximidad es demasiada e hice lo mismo aguantando mi respiración.

Mis labios tocan los suyos levemente y puedo sentir su calor corporal. Abro un poco la boca deslizando mi lengua para probar la comisura de sus labios. No sé si pueda explicarlo propiamente, solo sé que sabe bien. Como a miel y canela, mi lengua me traiciona se me olvida en donde me encuentro y me pierdo en esa fuente de sabor. Himawari accede.

No sé cómo o porque ni siquiera me doy a la tarea de pensarlo. Nuestras lenguas se encuentran en este beso intensificando el sabor. Me muevo un poco más. Es un sabor adictivo, algo que nunca antes había probado y que no puedo dejar de saborear.

De pronto la magia se acaba. Siento como ese sabor se aleja de mi, abro los ojos y veo a Boruto quien es el culpable de arrebatarme lo que acabo de descubrir. Busco la mirada de Hima para saber lo que está pensando parece seguir confundida y apenada con lo ocurrido.

-Así no se besan los hermanos.- señala Chocho orgullosa de probar su punto.

Sarada y Mitsuki aun están estupefactos.

-Espero que ahora estés feliz.- dice Boruto sin soltar a su hermana. Como si creyera que en cualquier momento saltara a mis brazos. Y la verdad es que lo deseo. ¿Qué demonios había pasado? Me preocupa que todos hayan visto o percibido lo mismo que yo. Era un tabú, algo que no debe ser nombrado. Miré a Boruto y parece más molesto con Hima que conmigo o Chocho.

-¡Cálmense vamos a seguir jugando!- Nos invita nuevamente Chocho, pero tres de nosotros ya estamos de pie y nadie parece dispuesto a regresar a ello.

Al menos ellos no, por mi parte no puedo estar totalmente seguro.

-¿Cómo se te ocurre que vamos a seguir jugando a eso?- la reprende Boruto abrazando aun a Hima como si estuviese asegurando un bien preciado.

-¡Oh vamos! ¡Si nos estamos divirtiendo! ¿No?

-No es gracioso Chocho.- acota Sarada cruzando sus brazos y con el ceño fruncido.

A Chocho se le cambia el semblante. – En primer lugar estamos entre amigos, en segundo lugar Kawaki y Hima no son hermanos así que no hay nada ilegal en eso. Y si ambos son buenos besando y les dio buena impresión no es mi culpa. Estoy segura que para ellos no fue nada más que un simple beso ¿Verdad Kawaki?

Chocho me mira y luego todos los demás. Me siento entre la espada y la pared, pero ahora debo usar mi mejor cara de indiferencia y mentir, me dispongo a usar esa arma como si mi vida dependiera de ello.

-Por supuesto.- digo intentando olvidar ese sabor que aun vive en mi boca. –Solo…un simple beso ¿verdad Hima?

Himawari parece despertar del shock al oír mi voz y se apresura a respaldarme, como suele hacer.

-¡Por supuesto! ¡No pasa nada! ¿Vamos a pelearnos por esta tontería?

Con esa declaración el semblante de Boruto cambia y se lo ve más aliviado al oír la opinión de su hermana.

-Creo que lo mejor es dar por terminada la noche de juegos.- sugiere Mitsuki poniéndose de pie.

-Sí, eso es lo mejor, supongo.- contesta Chocho.- esperemos que para la comida del domingo ya se les hayan bajado los humos y puedan reírse por fin de lo divertido de esta situación.

-Está bien.- suspiro ya que deseo que esta situación acabe, no soy de tener mucha paciencia, pero hoy estoy haciendo mi mejor esfuerzo.

Dicho esto comenzamos acomodar y a limpiar lo que hemos usado, Hima evade mi mirada todo el rato hasta que llega la hora de despedirnos. Cuando es ella la ultima en salir por la puerta por una fracción de segundos nuestras miradas se conectan, no sé como describir lo que su mirada transmite pero de lo que estoy seguro es que algo ha cambiado entre nosotros.

Espero que me acompañen, aun no sé cuantos capítulos llevara esta historia.