Disclaimer: Los personajes y la trama original son propiedad de JKR.

La historia le pertenece a Lovesbitca8 y yo sólo la traduzco con su permiso.

¡Disfrútenla!


Todos los días, una pequeña muerte

"Every Day, a Little Death"

De Lovesbitca8


Cuando Draco la encontró en la biblioteca el domingo por la noche, ya se había masturbado dos veces ese día. Y tenía un nuevo plan.

—Fui demasiado arrogante ayer.

Estaba encorvada sobre un texto, con la pluma corriendo en sus notas. Ella levantó la vista cuando él habló y parpadeó.

—De Verdad —contestó ella, rotundamente.

—Sí. Dejé que mi orgullo se interpusiera en el camino del proyecto —Se sentó rápidamente a su lado y encontró su mirada—. Pensé que podría hacer que terminaras en quince minutos, en la biblioteca, en una posición de pie. Y si lo hubiera hecho, estaría extasiado, claro. Tendría todo eso, cómo lo llamaste, fama y gloria, pero esa no es la forma de hacerlo.

Ella apretó los labios.

—¿Cuál es la forma de hacerlo?

—Bueno, leí un poco esta mañana de los pocos libros de sexo que tiene la biblioteca y decía algo sobre disfrutar el viaje, no concentrarme en el destino —Él le sonrió brillantemente, como si hubiera resuelto todos los problemas en Europa. Casi podía ver sus labios sonreír antes de que ella se alejara de él.

—Lo he escuchado antes. "Es un maratón, no una carrera", ¿no? —Arqueó la ceja.

Él frunció el ceño hacia ella.

—Esas deben ser frases muggles.

—Sí, lo son. Significa lo mismo, supongo.

—Bueno, independientemente —Agitó su mano como si estuviera reiniciando el aire—. Tengo algunas técnicas nuevas para probar.

Granger tragó saliva e intentó concentrarse en sus notas—Nunca dije que podrías tener un período de prueba y error —Ella lo miró y cepilló su cabello detrás de la oreja—. De hecho, recuerdo que dijiste que lo harías bien la primera vez.

Él parpadeó.

—Estás bromeando.

Ella arqueó una ceja.

—¿No recuerdas haber dicho eso?

Entrecerró los ojos.

—¡Te estoy ofreciendo investigación estadística, análisis de datos, prueba y error, y, lo más importante, un compañero dispuesto!, ¡debería ser tu sueño húmedo!, ¡cómo no estás batiendo tus bragas ahora mismo, Granger!

—¡Baja la voz! —Miró alrededor de la biblioteca vacía—. Si bien todo esto me parece bastante interesante, debes haber notado que tengo muchos "socios dispuestos" —Ella lo miró a los ojos—. Tal vez estoy realizando mis propios experimentos.

—¿Sí?, ¿cómo va eso para ti? —Le disparó. Ella cerró la boca y lo fulminó con la mirada. Regresó a sus notas. Acercó su silla a ella poniendo una voz algo como suave y astuta— Granger, ¿te gustó lo que hicimos anoche?

Dio un salto y su pluma rayó el libro de la biblioteca que estaba leyendo. Murmuró el encantamiento de inversión de tinta y la marca desapareció. Se mordió el interior de la mejilla.

—Sí, estuvo bien —Mantuvo los ojos en sus notas.

—Si 10 es un orgasmo y 9 es lo más cerca que has estado, ¿dónde aterrizó anoche en esa escala? —le susurró a ella.

Ella frunció el ceño.

—Mmm, 6 tal vez —Lo miró, probándolo.

La fulminó con la mirada.

—8 al menos. Me aventuraría con un 8.5, ¿no?

—Me conformaré con 7.75 —contestó.

—Bien —Puso los ojos en blanco—. ¿Y cuánto tiempo ha pasado un tipo contigo?

Miró a su alrededor en busca de otros estudiantes cerca de ellos y se sonrojó cuando dijo:

—Veinte minutos. Treinta tal vez —Puso la vista en sus notas.

Él le sonrió.

—Brillante. Encuéntrame en la Sala de los Menesteres en media hora —Se levantó de su silla con floritura.

Le frunció el ceño.

—¿Para qué?

Él se volvió y le sonrió.

—Te voy a dar un 7.75 por una hora, tal vez dos si tienes suerte —Le guiñó un ojo y su mandíbula se abrió cuando se dio la vuelta.

—Malfoy. Estoy estudiando. Estoy muy ocupada…

—Trae tu libro, Granger —Le sonrió de lado—. Me tomaré mi tiempo.

Salió de la biblioteca, sonriendo para sí mismo.

Cuarenta minutos después apareció en la Sala de los Menesteres. Tenía una cama tendida para ella y un cojín en el borde para arrodillarse.

Ella dudaba sobre acostarse, pero él le masajeó las piernas y los músculos de la cadera. Pasó un cuarto de hora besando y chupando sus piernas, sus caderas y su estómago. Cuando finalmente puso su boca sobre ella, estaba mojada. Comenzó lentamente sobre ella, lamiendo y presionando ligeramente. Ella le pasó los dedos por el cabello y trató de montar su cara nuevamente, pero cada vez que trataba de empujar contra él y tomar el control, él le apartaba suavemente las manos. Ella jadeó y se retorció, y como no estaban en la biblioteca, Draco escuchó todo tipo de ruidos salir de su boca. Ella cerró los muslos sobre sus orejas en un punto e intentó que se moviera más rápido, y él los separó hasta que estuvieron quietos contra la cama nuevamente, y continuó moviéndose en pequeños ochos sobre su clítoris. Ella le maldijo, lanzando obscenidades por la habitación, y le agarró del pelo, tratando de apartar su rostro de ella. Él se aferró a sus muslos y finalmente movió su lengua más rápido. Él sujetó sus manos a ambos lados de su cuerpo, ella gimió y se sacudió contra su boca mientras él movía su lengua contra ella, rápido y firme durante diez minutos. Diez minutos de ella empujando sus caderas contra su boca, sus jugos resbaladizos continuaban saliendo de ella. Diez minutos de sus pequeños gemidos, suplicándolo. Diez minutos de su respiración irregular, y diciéndole que continúe Diez minutos de ella empujando sus caderas contra su boca, sus jugos resbaladizos continuaban saliendo de ella. Diez minutos de sus pequeños gemidos, suplicándolo. Diez minutos de su respiración irregular, diciéndole que continúe Diez minutos de ella empujando sus caderas contra su boca, sus jugos resbaladizos continuaban saliendo de ella. Diez minutos de sus pequeños gemidos, suplicándolo. Diez minutos de su respiración irregular, diciéndole que continúe solo así y no lo cambies y ¡por favor, Malfoy!

Soltó una de sus manos y empujó dos dedos dentro de ella. Ella lloró y le dio las gracias, él curvó sus dedos contra ella, buscando, presionando y escuchando mientras encontraba el lugar dentro de ella que lo haría. Solo pudo tomar cinco minutos de eso antes de que finalmente agarrara su cabello con su mano libre y alejara su rostro de ella.

—Detente. Por favor, detente.

—¿Estás segura? —jadeó contra su estómago.

—Por favor, para.

Su cabello era un desastre. Ella se veía completamente follada. Solo que no lo estaba. No se había venido.

Él se apartó de ella, limpiándose la boca y liberando su otra mano que había inmovilizado en la cama junto a su cadera. Ella lo apretó antes de levantarlo para recorrer su rostro.

—Dime. Dime cómo se siente. ¿Qué crees que necesitas?

Jadeó y se pasó los dedos por el pelo, mirando al techo.

—No lo sé—dijo.

—¿Qué más podría haber estado haciendo?, ¿tus tetas?, ¿o podríamos conseguir un juguete vibrador que usan los Muggles?

—No lo sé—dijo.

—¿Fue mejor esta vez? —preguntó, incorporándose para ver su cuerpo tendido en la cama.

—Sí —jadeó—. 9.5 en realidad —Ella sonrió al techo.

Draco sintió el calor fluir a través de sus extremidades y su dolorida mandíbula cayó.

—¿Quieres que siga?

—No, por favor, no lo hagas —dijo. Cerró las piernas por si acaso—. Está empezando a doler, en realidad.

Asintió con la cabeza.

Cubrió su cara con las manos.

—No puedo creer que te haya dicho que era un 9.5. Ahora nunca me libraré de ti.

Él le sonrió, dejando que sus ojos recorrieran su mitad desnuda. Habían dejado su camisa sola esta vez.

Ella se sentó y se bajó la falda sobre las caderas. Sus ojos volvieron a su rostro. Ella estaba mirando su entrepierna. Sabía que estaba duro. Sus ojos se deslizaron hacia él y antes de que ella pudiera preguntarle si había terminado, él se inclinó, agarró sus bragas (algodón blanco nuevamente), las guardó en su bolsillo y dijo:

—Hasta mañana, Granger.

Ella lo miró boquiabierta y él sonrió con todos los dientes.


Se vino en un aula vacía del primer piso, con las bragas envueltas alrededor de su erección. Luego las quemó.


Cuando regresó a la sala común, Blaise y Theo estaban jugando al ajedrez mágico.

—Parece que te divertiste —dijo Blaise.

Draco frunció el ceño y miró su reflejo en el espejo sobre la chimenea. Su cabello estaba despeinado donde ella había retorcido sus dedos. Su rostro todavía estaba rosado por sus esfuerzos. Su corbata estaba suelta y los botones superiores deshechos.

—Y así lo hice —dijo Draco. Se dirigió hacia las escaleras hacia los dormitorios, con la intención de congelar su mandíbula.

—¿Quién es el pájaro de la suerte? —lo llamó Blaise, mientras su pieza destrozaba una de las de Theo.

Draco se detuvo, su pie en las escaleras.

—Una Ravenclaw.

Blaise lo miró y levantó las cejas.

—¿Cuál de ellas?

Theo levantó la vista. Draco hizo una pausa.

—No sé su nombre —Draco sonrió. Comenzó a subir las escaleras nuevamente.

—¡Ey! Draco —llamó Theo—. ¿Vas a darle una oportunidad a Granger?

Se congeló en los escalones, apenas pasando de su línea de visión, cerró los ojos y respiró hondo.

Saltó de nuevo por las escaleras.

—Suena un poco desesperado, ¿no es así? Ningún tipo ha sido capaz de hacerla venir —Se dejó caer en un sillón.

—Pero esa parte realmente no importa —dijo Blaise, inclinando la cabeza hacia él—. El punto es que ella está todavía tratando de terminar. Con el que quiera una oportunidad —Levantó una ceja altiva. Draco se concentró en su cara divertida mientras algo hervía bajo su piel—. Casi como un pase gratis, ¿no es así? No tienes que preocuparte por hacerla llegar antes que tú.

Draco tragó saliva. Pensó que vio la esquina de los labios de Blaise tirar hacia arriba. Necesitaba apartar la mirada de los inteligentes ojos de Blaise.

—¿Y tú, Theo?, ¿dijo que te daría otra oportunidad? —preguntó Draco, pasándose la mano por el pelo.

—Sí, dije que tal vez el próximo fin de semana —Theo tenía la cabeza en la mano mirando al tablero de ajedrez.

Draco parpadeó. Cinco días. Si él pudiera hacerla terminar en cinco días, no tendría que acostarse con ningún otro…

Draco sacudió la cabeza.

—Bueno, mucha suerte allí —Se puso de pie y se estiró—. Suena como un montón de problemas para un tipo. —Les dirigió una sonrisa y se encaminó a las escaleras.

—Maldito polvo fantástico, sin embargo—dijo Theo distraídamente.

—Absolutamente lo es —dijo Blaise, más fuerte de lo que Draco pensó que era necesario.


Como octavo año, pudieron tomar una variedad de asignaturas optativas, siempre que pudieran realizar la prueba de las clases obligatorias de séptimo año. Esto significaba que sus horarios semanales podrían ser bastante extraños. Por ejemplo, Draco no tenía clases antes del mediodía los lunes, pero tenía días completos los martes, solo clases matutinas los miércoles, solo clases nocturnas los jueves y días completos los viernes.

Granger, después de haber probado varias asignaturas ella misma, tampoco tenía clases los lunes por la mañana. No es que Draco ya lo supiera, por supuesto. Dio la casualidad de que sabía que ella se quedaba después del desayuno en el Gran Comedor, leyendo, comiendo y tomando café

Draco generalmente se saltaba el desayuno los lunes, pero ese día subió las escaleras y atravesó el concurrido vestíbulo cuando los estudiantes se dirigían a sus primeras clases. Cuando entró en el Gran Comedor, echó un vistazo hasta que la encontró, a mitad de camino de la mesa más cercana a la pared Este, frente a la habitación, leyendo un libro y untando una tostada.

Solo había unos quince estudiantes repartidos por las mesas, algunos de séptimo y octavo año con horarios similares, uno de primer año que se había quedado dormido junto a sus huevos y algunos de tercero que habían aprovechado el sistema electivo y encontraron la manera de no tener clases a primera hora los lunes.

Todos los profesores se habían ido a clases o para sus rondas.

Era perfectamente seguro acercarse a ella, sin causar sospechas.

Se dejó caer a su lado en el banco, a su izquierda, balanceando las piernas una por una.

—Investigué más —Metió la mano en su bolso y sacó un libro de la biblioteca, pluma y pergamino.

Ella respiró profundamente contemplativa a su lado.

—Buenos días, Malfoy —Sus dientes rasgaron su tostada.

—¿En qué piensas cuando estás en un 9, o como anoche en un 9.5? —Alistó su pluma y esperó.

Sus ojos se desorbitaron ante su libro. Ella apretó los labios.

—¿En qué pienso?

—Sí, ¿qué te pasa por la mente? ¿Hay alguna fantasía que tengas conforme estás a punto? ¿Una cara? ¿Quizás un Gilderoy Lockhart sin camisa anunciando tus puntajes de EXTASIS al grupo de elfos domésticos que has liberado?

Su mandíbula se abrió y ella frunció el ceño, mirándolo a los ojos por primera vez.

—¿Crees que así es como me excito?

—No, estoy pensando que no lo haces, así que tal vez deberías intentarlo —dijo con naturalidad.

Cerró su libro de golpe y comenzó a empacar sus cosas.

—Granger, siéntate. Solo intento darte un orgasmo.

Ella giró la cabeza hacia él.

—¡Tienes una forma divertida de hacerlo! —siseó.

—¿Qué, quieres decir, de rodillas con la lengua dentro de ti durante hora y media?

—Oh, no te hagas ilusiones —se rio—. No pudo haber pasado más de una hora.

—¡Hubiera ido por dos si me hubieras dejado!

Ella resopló y puso los ojos en blanco.

—¿Cuál es tu plan maestro esta vez, Malfoy?

—Bueno, estaba leyendo un pequeño libro exquisito que no tiene por qué ser encontrado en la biblioteca de una escuela —dijo tocando el libro frente suyo—, y detallaba varias posiciones sexuales que son beneficiosas para lograr el orgasmo.

Granger se sonrojó intensamente.

—¿Y qué encontraste?

—¡Me alegra que hayas preguntado! —Abrió el libro con un gran gesto—. Tenemos el siempre popular estilo de perrito —Señaló la página donde se manifestaban los dibujos animados en movimiento. Pasó la página y dijo—Y luego el hipogrifo. Y el hipogrifo inverso...

Granger acercó el libro hacia ella.

—¿El hipogrifo? —Observó los dibujos animados moverse—. Esa es la Vaquera y la Vaquera Inversa —Entrecerró los ojos.

—Entonces, ¿puedo deducir que conoces estas posiciones? —preguntó Malfoy, demasiado alegre.

Ella lo fulminó con la mirada.

—Sí. Son muy normales.

—¡Maravilloso! —Escribió sobre el pergamino frente a él, Hipogrifo e Hipogrifo Inverso .

Lo miró escribir y se mordió el labio.

—¿Para qué es esta lista?

—Posiciones para que lo intentemos —respondió Draco.

Ella respiró hondo a su lado. Pasó las páginas, mirando las caricaturas.

—Muchos de estos son estándar, simplemente les han dado nombres más mágicos —Giró una página—. Aunque no estoy segura de qué tienen que ver las mandrágoras con este…

—¿Así que has probado muchos de estos? ¿tienes favoritos? —Los ojos de Draco brillaron cuando ella lo miró desde las caricaturas haciendo "La Mandrágora".

—Eh, sí —dijo ella—. Algo así.

—Maravilloso. Puedes agregarlo a esta lista.

Ella tragó y asintió.

—Entonces, ¿quieres ... empezar con esto? Tengo clase de astronomía esta noche, así que no... eh, no estaré libre—tartamudeó.

—¿Entonces mañana? —preguntó Draco. Y sus ojos se deslizaron hacia él—. Después de la cena. Te veré en la Sala de los Menesteres de nuevo. Ahora —continuó—, hay otro obstáculo que creo que debemos saltar para tener realmente éxito —La miró con los ojos muy abiertos—. Tu fantasía.

Bajó la mirada hacia su plato, mordisqueando su tostada a medio comer.

—¿Mi fantasía?

—Eres increíblemente brillante y tu cerebro probablemente viaja más rápido de lo que tu cuerpo puede mantener el ritmo —dijo—. Necesitamos estimular tu mente, Granger.

Ella parpadeó hacia él.

—Vale.

—Entonces, cuando estás en un 9, ¿en qué piensas? —La miró, esperando.

—¿Qué bueno sería estar en un 10? —respondió secamente.

—Y ese es exactamente el problema —Él sonrió, como si supiera que ella iba a decir eso. Le frunció el ceño—. Recuerda, es el viaje, no el destino. Cuando llegas a un 9 (o un 9.5)—sonrió—, ¡comienzas a pensar en el destino!

Granger frunció el ceño.

—No tienes idea de lo que está pasando en mi cabeza, Malfoy y te ruego que no asumas nada sobre mí.

—¡Entonces hablemos! —Agarró la pluma—. Entonces, ¿con qué fantaseas cuando estás sola? ¿qué te ha acercado?

Llevó su pluma al pergamino y la miró expectante.

Ella soltó una risita y miró alrededor del Gran Comedor, buscando estudiantes cercanos. Tenía un sonrojo subiendo por su mandíbula.

La miró de reojo. Tan rara. Podía hablar libremente en la biblioteca un sábado por la noche, pero estaba sonrojada y tartamudeando aquí sin que nadie escuchara.

—Supongo... supongo que cuando estoy sola, pienso en un hombre conmigo.

—Genial. Continúa —Draco anotó hombre sobre el pergamino—¿Cómo es él? —La observó arquear una ceja ante sus "notas".

—Eh, nada específico, de verdad... —Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja.

—Pero alto y ancho, ¿no? —dijo, recordando sus preferencias discutidas el sábado por la noche.

Ella lo miró a los ojos. Sus pestañas revolotearon brevemente antes de asentir. Él escribió alto y luego ancho debajo.

—¿Músculos duros? ¿dijiste que preferías eso a las curvas suaves de las mujeres?

—Sí, supongo —Tomó un trago de su café, mientras él escribía músculos duros en la lista.

—¿Qué más?

Miró el pergamino y se encogió de hombros, abriendo y cerrando la boca.

—Granger. Esta es la lista más genérica. Quiero decir, podría acercarme a todas las chicas heterosexuales en Hogwarts en este momento y todas dirían: "¡Síp, esas son mis cosas básicas también!"—Granger resopló—. ¡Luego, me dirás que lo reduzca a "alto, sombrío y guapo"!

—¡Son clichés por una razón! —Lo fulminó con la mirada y se volvió hacia su tostada, rodando los ojos—. ¡No... no sé qué decirte, Malfoy! ¡no me imagino a nadie en específico!

—Bueno, ¡déjame ayudarte a ser específica! —Se acercó a ella, balanceando una pierna sobre el banco, sentándose a horcajadas y enfrentándola. Giró el torso para seguir escribiendo sobre la mesa—. ¿Qué pasa con los ojos?

Suspiró, resignada a que Malfoy estropeara su desayuno.

—¿Qué hay de ellos?

—¿Claros u oscuros?, ¿o colores estúpidos como los de Potter?

Ella arrugó la nariz.

—No tengo preferencia.

—Granger, estamos construyendo al hombre perfecto. Con la varita-en-la-cabeza, ¿preferirías tener un tipo de ojos azules empujando dentro tuyo, u ojos oscuros mirándote mientras están comiendo tu deliciosa vagina o un poco de naranja loco, púrpura, verde esmeralda feo…

—¡Claros! Ojos de color claro. ¿Estás feliz? —Ella le gruñó, asegurándose de mantener la mirada en su tostada.

—¡Excelente! ¡Este es un excelente progreso, Granger!

Garabateó ojos claros debajo de músculos duros con alegría.

—¿Color de pelo?

—Oscuro —ladró de inmediato—. Y rizado —Había comenzado a arrancar pequeños trozos de su tostada y luego a hacer trozos más pequeños.

Draco estaba menos extático al escribir estos detalles. Miró la lista.

—Granger, has creado una combinación perfecta de Weasley y Potter.

—¿¡Qué!? ¡No, no lo he hecho! —Dejó caer la tostada que estaba destrozando y le quitó el pergamino—. ¡De ninguna manera!

—Ojos claros y cabello rizado como Weasley. Oscuro como Potter —Draco sonrió, pero sintió sus entrañas retorciéndose—. Weasley tiene la altura y Potter tiene los hombros anchos. Aunque estoy seguro de que ninguno de ellos tiene los músculos que estás buscando…

—Esto es... Esto está mal. Ni siquiera tengo preferencia por nada de esto. Solo dije lo primero en mi cabeza para callarte —se quejó.

Draco se encogió de hombros.

—Está bien si estás fantaseando con los dos. ¿Posiblemente al mismo tiempo?

—¡No! —El grito resonó por el Gran Comedor y varias personas los miraron antes de que Hermione les diera una sonrisa nerviosa. Volvió a mirar a Draco y encontró sus ojos por primera vez desde que comenzaron esta lista—. Harry es como un hermano para mí. Nunca he tenido ningún tipo de fantasía sobre él.

—¿Y Weasley? —Draco siseó el nombre, como si fuera asqueroso en su boca.

—Ron... Bueno, he llegado a descubrir que Ron tampoco es alguien con quién fantasear —Volvió a mirar su tostada.

Draco sonrió. Después lo soltó y volvió a enfocarse.

—Entonces, ¿han estado juntos?

—Sí. Solo el verano pasado. Intentamos salir, después de la Batalla, después de que todo se calmó. Fue... Agradable, por un momento —Se encogió de hombros y él observó cómo sus dedos despedazaban el pan en pequeñas migajas.

—¿Y empezaron a dormir juntos?

Ella asintió y respiró hondo.

—La primera vez fue agradable. Como volver a casa después de un largo día —dijo, sonriendo un poco—. Pero la segunda vez fue la misma. Y la tercera. Y cuando finalmente le pedí que probara algo nuevo, que tal vez cambiara de posición o que lo intentara en la ducha en lugar de en la cama... Le dije que esas son cosas que me habían gustado en el pasado —Apretó los labios—. Y el…

Draco observó sus ojos vidriosos y sus labios se movieron sin sonido.

—¿Pensó que era el primero?

Dirigió sus ojos brillosos hacia él. Amplios y marrones, casi inocentes. Ella asintió.

—Fue... una gran pelea. Aparentemente, debería haberle dicho. Lo cual supongo, claro. Tal vez —Sacudió su cabeza—. Entonces, le conté sobre Krum, lo que lo molestó. Entonces McLaggen, que lo molestó más…

—¿Cormac McLaggen? —Las cejas de Draco se alzaron y sintió una repentina familiaridad con Weasley en su estómago.

—Mm-Ajám, sexto año, lo que me recordó que también era cuando él había estado durmiendo con Lavender Brown —descanse en paz— así que por qué era un gran problema —Su cuello estaba enrojecido y sus dedos desmigajaban otra pieza de pan. Se detuvo y respiró hondo.

Draco vio que la ira la abandonaba y la echó de menos.

—Entonces, superamos eso —dijo—. Pero entonces el sexo aún era...

—¿Vainilla?* —le facilitó Draco.

Ella lo miró y él vio que sus ojos recorrían su rostro rápidamente.

—Peor que la vainilla.

Draco sintió el orgullo hinchándose en su pecho, sabiendo que ella claramente no creía que sus encuentros hasta ahora habían sido "vainilla".

—Entonces, traté de decirle lo que quería de nuevo. Sugerir cosas. Llevando sus manos a los lugares que me gustaban y mostrándole cómo tocarme…

Draco estaba caliente. Quería que ella le enseñara cómo tocarla. ¿Por qué no le había enseñado todavía?

—Pero él se molestó —continuó—. Dijo, "por qué necesitas sexo en la ducha, sexo en público y diferentes posiciones, y no me gusta bajarme**"—Tragó saliva—. Entonces, espeté y le dije, "¡porque no me has hecho venir!"—Ella se rio un poco, pero Draco vio que la discusión desarrollándose detrás de sus ojos.

—Y se enojó —dijo Draco.

Ella asintió y él escuchó sus palabras del sábado por la noche.

No puedes enojarte conmigo cuando no funciona.

—Lo intentamos un poco más —dijo, alcanzando su taza de café—. Pero cuanto más intentaba cosas diferentes y todavía no había llegado al orgasmo... más frustrado estaba —Sorbió su café—. Entonces, cuando regresé para el año escolar, él rompió conmigo. Me dijo que descubriera por qué no lo quería.

Los dedos de Draco hormigueaban. Se cerraron formando puños.

—¿Es eso lo que estás haciendo?, ¿resolverlo? —preguntó.

—Un poco. Aunque no para él. Para mí —Levantó la vista hacia el Gran Comedor, buscando fisgones.

—¿Volverías con él? ¿una vez que lo hayas descubierto? —Draco escupió la última parte. ¿Haría todo el trabajo duro para que Weasley pudiera cosechar las recompensas?

—No —dijo Granger. Ella lo miró con calma en los ojos. Lo relajó—. Él no sería lo que yo quiero —Sus ojos se posaron en sus labios antes de desviarse. Su mirada se posó en el pergamino—. ¿Qué más hay en la lista?

Draco apartó los ojos de su boca. Le acercó el pergamino y, en una columna diferente, escribió sexo en público y sexo en la ducha.

Granger se rio ligeramente.

—¿Qué hay de hablar? —preguntó Draco.

—¿Hablar?

—Durante el sexo. ¿Te gustan los cariños? ¿incentivos?

—Supongo que sí —Ahora estaba mucho más cómoda con estas preguntas, notó. Ella le sonrió—. Como, "Oh bebé, justo así. Bebé, ¿te sientes tan bien?" —lo dijo con un toque de sinceridad y la voz ligeramente rasposa, pero todavía sonriéndole. Burlándose de él.

Él arqueó una ceja.

—Estaba pensando más en la línea de "cariño" y "amor", pero si te gusta "bebé" … —Le hizo una mueca.

Bajó la vista hacia sus tostadas de nuevo.

—No, no —Se sonrojó—. "Cariño" y "amor" están estupendos.

Escribió cariño y amor en el pergamino.

—¿Te gusta mucho hablar? ¿Charla sucia?

Ella respiró hondo mirando las migajas.

—Posiblemente. No lo sé.

—Creo que el sábado por la noche dije algo como "Te ves hermosa goteando mi mano, follando mi cara y tocando tus tetas". ¿Te gusta eso?

—"Jugando con tus tetas" —lo corrigió ella, sonriendo—. Sí, me gustó eso —Le sonrió a su taza de café.

—¿Te gustaría escuchar más? —Escuchó su voz bajar a un registro que apenas reconoció, pero hizo que su sonrojo subiera de su cuello hasta sus mejillas.

Se humedeció los labios con la lengua y asintió.

—¿Ahora mismo? —preguntó.

Sus dedos se detuvieron en su patrón con el pan. Dejó que su mano izquierda se atravesara y tocó ligeramente su rodilla más cercana. Ella se congeló. Él golpeó su pluma contra el pergamino, justo contra las palabras sexo en público.

Se mordió el labio entre los dientes y levantó la vista hacia el resto del Gran Comedor. No había nadie cerca de ellos, pero todavía había estudiantes haciendo la tarea en la mesa.

—Yo... probablemente no me vendré. No creo que me sentiría cómoda teniendo un orgasmo en medio del Gran Comedor. No sé qué tan ruidosa soy...

—Está bien, Granger. Es un maragon, no una carrera, ¿recuerdas?

Ella sonrió y apretó los labios para no reírse—Un maratón, Malfoy —Draco sonrió.

—¿Bueno, cariño? —preguntó.

La sonrisa desapareció de su rostro y una respiración profunda salió de sus labios. Sus dedos trazaron círculos alrededor de su rodilla.

Ella parpadeó y asintió.

—¿Qué tipo de conversación sucia te gusta, amor? —Dejó que sus dedos viajaran más arriba—. ¿Solo un poco sucio? ¿O absolutamente guarro?

—No sé —exhaló.

—¿Estás mojada, Granger?

Era el camino correcto. Ella contuvo el aliento.

—¿Por qué no te enteras? —respondió y le lanzó una mirada que le prometía cosas.

—Oh, jódeme —susurró Draco para sí mismo, cerrando los ojos. Respiró hondo y cuando la miró de nuevo, ella estaba levantando el papel de pergamino y acercándolo a ella—. ¿Tomando notas, amor?

—Mm-Ajám.

Le pasó la mano por el muslo, debajo de la falda y la acunó sin previo aviso. Ella saltó. Sus bragas estaban húmedas. Probablemente de algodón blanco.

—¿Es todo esto para mí? —preguntó, pasando un dedo por su ranura, sobre el algodón mojado.

—No —dijo ella—. La mayor parte es para un niño con ojos azules y cabello oscuro y rizado —Sonrió. Y comenzó a tomar notas en el pergamino.

Draco resistió el impulso de dejar caer su cabeza sobre su hombro. Si ella iba a jugar ojo-por-ojo, entonces esto sería especialmente difícil para él.

—¿Y cómo quieres que te toque, amor? —La pluma se detuvo a media palabra. Ella tragó saliva—. ¿Te gusta ligero y suave al principio? —Le pasó los dedos por sus bragas y volvió a subir, girando suavemente sobre su clítoris.

—Sí —El sonido era muy pequeño. Comenzó a escribir en el pergamino nuevamente.

—Entonces, ¿qué quieres que haga?

Se mordió el labio y Draco quería morderlo por ella. Pero estaban en el Gran Comedor. Y suponía que no debería estar mirando su rostro así.

—Quiero que me toque —susurró. Su cara estaba caliente.

—¿Dónde? —Draco raspó, todavía pasando sus dedos ligeramente a lo largo de su costura.

—Debajo. Debajo de mis bragas.

Observó la piel de gallina erizarse en su brazo cuando salieron las palabras.

—Abre tus piernas, amor —dijo, y casi gimió cuando ella obedeció de inmediato. Se preguntó acerca de jugar roles dominantes y sumisos con ella. Qué rápido obedecería entonces.

Él movió sus bragas a un lado y pasó dos dedos por sus labios, deslizándose a través del resbaladizo calor y moviéndose hacia arriba y hacia abajo, solo faltando su manojo de nervios.

—¿Qué quieres que haga ahora?

La pluma golpeaba el pergamino, dejando borrones por detrás. Se quedó mirando la página, dejando que su respiración se volviera pesada y concentrándose en su inhalación.

—Toca mi clítoris —Sus ojos se abrieron tan pronto como lo dijo y levantó la vista para asegurarse de que nadie la hubiera escuchado.

Draco movió sus dedos hacia arriba y sonrió mientras simplemente la tocaba, sin moverse, sin frotar.

—¿Te gusta eso?

Ella fulminó con la mirada la mesa.

—No…

—¿Cómo? —susurró y observó el cabello en su cuello moverse con sus palabras.

Respiró hondo, apretó la pluma en su mano derecha y movió la izquierda debajo de la mesa. Pensó que estaba a punto de empujarlo, pero luego su mano corrió por su brazo, hasta su muñeca, hacia donde él descansaba contra su clítoris y ella presionó sus dedos allí.

Draco contuvo el aliento. Él pensó... pensó que ella solo se lo diría. Solo usaría palabras, pero...

Su mano comenzó a mover sus dedos debajo de los de ella, moviéndolos en círculos lentos alrededor del manojo de nervios. Mantuvo el movimiento lento y la presión ligera, pero no quitó la mano. Él observó cómo su lengua se asomaba por la comisura de su boca.

Ella comenzó a escribir en el pergamino nuevamente. Y se volvió para mirar cómo se formaban las palabras en lugar de centrarse en sus labios.

Estaba añadiendo a su lista de posiciones. Él presionó más fuerte contra ella por accidente, y ella chilló. Sus dedos se detuvieron cuando los de ella lo hicieron, y esperó a que ella continuara. Su mano derecha estaba apretando la tela de sus pantalones sobre su rodilla. Miró a su alrededor en busca de espectadores. Estaba de espaldas a la pared de piedra del Gran Comedor, no había otras mesas detrás de ellos. Él movió su mano derecha a su espalda baja y comenzó a frotar grandes círculos sobre su camisa.

—¿Cariño?

Ella cerró los ojos y suspiró en silencio. Entonces comenzó a mover sus dedos sobre ella otra vez. Pequeños círculos, pero un poco más firmes contra ella.

—¿Qué le harías si no tuvieras audiencia en el Gran Comedor? —Él tiró de la tela de su camisa, quitándola de donde estaba metida en su falda. Cuando su mano encontró la piel de su espalda, ella escribió algo en el pergamino.

—Probablemente me sentaría en su regazo —Suspiró. Ella hizo que los dedos de su clítoris cambiaran de dirección, moviéndose arriba y abajo ahora. Trazó patrones similares en su espalda baja, sintiendo la piel romperse en escalofríos.

—¿Hacia adelante o hacia atrás, amor?

Escuchó un golpeteo y la pluma señalaba las palabras que acababa de escribir. Horcajadas en silla.

Ella presionó sus dedos más fuerte contra su clítoris.

—Entonces, ¿qué le harías? —Dejó que sus ojos vagaran hacia las otras posiciones que ella había enumerado arriba.

De perrito, El Puente de Londres y Flor de Loto saltaron hacia él, a pesar de que no sabía a qué se referían la mitad. Pero sonaban bien.

—Yo... Yo...—jadeó, presionó más fuerte y movió sus dedos más rápido—. Me hundiría en ti. Y te montaría.

Draco podía sentir que le sudaba el cuello. Extendió su mano derecha libre alrededor de su espalda baja y la apoyó sobre su otra cadera, frotando círculos suaves allí.

—¿Qué quieres que haga? —Se dio cuenta de que se había acercado más a ella en el banco y todo era probablemente demasiado íntimo desde el exterior.

Se llevó el labio a la boca.

—Me gustaría que besaras mi cuello.

Se inclinó para hacerlo y se detuvo justo ahí. Un pequeño gemido salió de su garganta. No lo suficientemente fuerte como para distraer, pero claramente ya no estaba preocupada por los espectadores. Draco retrocedió un poco y desobedeció los pedidos de su mano contra su clítoris. Él movió sus dedos hacia su abertura, deslizándose y empujando un dedo adentro. Ella agarró su muñeca.

—¿Qué más, cariño?

—Me gustaría que besaras mis pechos —susurró.

Draco se sobresaltó cuando se dio cuenta de que se habían mudado de este hombre de fantasía suyo para hablar directamente de él. Él empujó otro dedo dentro. Ella cerró los ojos. Él metió y sacó los dedos, con la otra mano frotando su espalda y cadera, se sumergió debajo de la cintura de su falda y masajeó más abajo, hasta que presionó contra sus redondas nalgas.

Ella comenzó a mover sus caderas para encontrarse con sus dedos.

—Abre los ojos, amor. Concéntrate en la página.

Él la vio parpadear al abrir los ojos, vidriosos y muy lejanos. Miró a su alrededor, recordando dónde estaban. Su mano derecha comenzó a garabatear en la página, mientras que la izquierda le apretó la muñeca.

—¿Qué más debo hacer, cariño?

Ella suspiró.

—Más rápido.

—¿Estás segura, amor? —Y ella se mordió el labio, mirando a los otros estudiantes absortos en sus libros de texto—. Porque puedo ir más rápido. Puedo levantarte y dejarte sobre la mesa y follarte aquí donde los Gryffindor toman su desayuno —Ella jadeó—. Puedo golpearte, chuparte las tetas y puedes tirarme del pelo —Él curvó sus dedos dentro de ella y ella se mantuvo en silencio—. Y puedes gritar para que todo el castillo escuche.

Estaba a punto de alejarse, decirle que se encontrara con él en la Sala de los Menesteres más tarde. Intentó no dejar que su ego se interpusiera. Sabía que ella no se vendría aquí, así. Pero si esto era solo el calentamiento para más tarde... Mantuvo sus dedos bombeando, lentamente, curvándose.

La mano que le apretaba la muñeca desapareció. De repente, lo colocó sobre el bulto en la parte delantera de sus pantalones. Su mano se congeló dentro de ella. Ella frotó su palma sobre él, manteniendo sus ojos en el pergamino. Su mano era cálida.

Contra su mejor juicio, los dedos de Draco continuaron moviéndose dentro de ella. Ella se lamió los labios y su mano izquierda comenzó a encontrar los botones de sus pantalones. El tragó.

Esto... Esto no iba a terminar bien. Pero luego su mano se sumergió en sus pantalones abiertos y palmeó su carne. Él cerró los ojos cuando sus dedos se envolvieron alrededor de él, sus propios dedos continuaron bombeando en ella. Escuchó rasguños y levantó la vista para verla escribir algo, ¡cómo podía escribir en un momento como este!, y tal vez eso significaba que no estaba haciendo bien su trabajo con sus bragas.

Se acurrucó dentro de ella otra vez y giró la mano para que su pulgar pudiera alcanzar su clítoris. Él lo rozó y ella emitió un sonido hermoso, lo suficientemente bajo solo para él.

Ella sacó su miembro de sus pantalones y envolvió su mano alrededor de él.

—¿No eres tan hablador ahora? —susurró.

Levantó la vista de donde estaba paralizado por sus movimientos sobre él y la vio sonriéndole, sonrojada.

Quería besarla.

Draco retrocedió, quitando sus dedos de ella suavemente y usando su otra mano para quitarle la suya. Miró las vetas de madera del banco entre sus cuerpos, respirando lentamente. Cerró los ojos y, por difícil que fuera, se acomodó los pantalones y los abrochó de nuevo. Sin mirarla a la cara, agarró su pergamino, lo enrolló y se levantó de la mesa.

—Creo que... —Se aclaró la garganta—. Creo que tengo suficiente información aquí para seguir adelante —Él movió su túnica para cubrirse—. Te dejaré saber dónde encontrarme mañana por la noche.

Él la miró a la cara justo antes de darse la vuelta. Estaba sonrojada, el pelo de su cuello pegado por el sudor y le estaba sonriendo.

Casi salió corriendo del Gran Comedor.

Se detuvo en otro armario de escobas. Terminó demasiado rápido. Caminó el resto del camino hasta las mazmorras de Slytherin para tomar sus libros para su clase de la tarde y tomar una ducha fría.

En su camino a través de la sala común de Slytherin, una voz lo llamó.

—¿Tuviste un buen desayuno, Draco?

Se detuvo y se volvió para ver a Blaise sonriendo al libro que estaba leyendo.

Draco le sonrió y dijo:

—Delicioso.

Blaise rio hacia el libro y Draco se fue a clase.

No se permitió volver a leer el pergamino hasta esa noche.

Las posiciones que había agregado a su lista mientras él jugaba con ella: ***

Hipogrifo

Hipogrifo inverso

Estilo de perrito

El Puente de Londres

Flor de loto

La silla caliente

La tumbona

Horcajadas en una silla

Una columna de cómo se vería su hombre de fantasía:

Hombre

Alto

Ancho

Músculos duros

Ojos claros

Cabello oscuro y rizado

Luego en una columna diferente:

Hombre

Alto

Ancho

Músculos duros

Ojos claros

Cabello oscuro y rizado

Luego en una columna diferente:

Sexo en público

Sexo en la ducha

Amor

Cariño

Y en la parte inferior de la página, las palabras que había garabateado mientras su mano se envolvía alrededor de su erección y sus dedos aún estaban dentro de ella:

Quiero verte venir.


Vocabulario y otras anotaciones

* Sexo vainilla: nombre dentro del argot de la subcultura del BDSM al sexo convencional. Sin elementos de BDSM, parafilias o fetichismos. También suele usarse para referirse de forma peyorativa al sexo "aburrido".

**Bajarse/ Go down on you: término para referirse al sexo oral.

*** Intenté traducir las posiciones según los libros de kamasutra. Pero aquí las dejo en inglés por si no las encuentran (para fines académicos, como dijo Draco): Cowgirl, reverse cowgirl, doggy style, bridge, lotus, the hot seat, deck chair, straddle in chair.


¿¡Qué tal, qué les pareció!? Hace calor, ¿no?

Besos,

Paola