La Luz de las Hadas

Por Fox McCloude

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Praderas de Hyrule…

Era una noche tranquila y silenciosa. Los únicos sonidos que se escuchaban eran chirridos de insectos, y los cascos de un caballo que caminaba tranquilamente por el sendero de la pradera, con dos jinetes sobre su espalda.

Esta no era ni de lejos la primera vez que Link y la Princesa Zelda se daban una pequeña escapada nocturna. Como habían resultado las cosas durante la guerra contra las fuerzas oscuras a través de las diferentes eras, muy rara vez habían tenido tiempo de visitar lugares y apreciar las cosas tranquilamente. Así que Zelda en ocasiones le pedía que la llevase a alguna parte para poder relajarse, conversar, o simplemente pasar un momento los dos solos, y él siempre estaba feliz de complacerla.

Sin embargo, sí era la primera vez que Link era el que le ofrecía a Zelda venir con él voluntariamente. La princesa se sorprendió un poco, pero aceptó gustosa, y así era como habían terminado montando sobre Epona. Aunque desde hacía un rato, había estado inusualmente callada, y recostada contra su espalda. No que a él eso le molestara en absoluto, por supuesto.

- Hmm… ¡ah, cielos! Lo siento, creo que me quedé dormida. – se disculpó, algo sobresaltada.

- Descuida. Es un poco tarde después de todo. – respondió él sin darle importancia.

La princesa volvió a reclinarse en su espalda mientras continuaban marchando. Ya no faltaba mucho para llegar a su destino, así que ninguno dijo una palabra por el resto del trayecto. Después de todo, no había necesidad.

Unos minutos más tarde, se bajaron de Epona y dejaron a la yegua pastar un poco, mientras Link se llevaba de la mano a Zelda hacia un pequeño claro en la pradera. Estaba rodeado de muchos árboles y en todo el centro había un pequeño estanque de aguas cristalinas iluminado por la luz de la luna.

Un bonito y tranquilo lugar, pero Zelda no veía nada especial en él.

- Y bien… ¿por fin me dirás por qué me trajiste aquí? – preguntó la princesa.

- Si te lo digo, arruinaré la sorpresa. – dijo él. – Descuida, deberían estar aquí como en un minuto.

- ¿De quién hablas? – insistió Zelda.

Link simplemente le sonrió y poniéndole una mano en el hombro, le indicó que cerrara los ojos. Ella dudó solo por un momento; lo conocía lo suficiente como para saber que podía confiar totalmente en él, pero estaba ansiosa por saber cuál era esa "sorpresa" que tanto quería enseñarle.

- Está bien. – asintió ella, cerrando sus ojos como le indicaron. – ¿Cuándo podré abrirlos?

- Pronto, pero no hagas trampa. – dijo él. – Créeme, valdrá la pena.

La princesa aguardó impaciente. La curiosidad se apoderaba de ella, preguntándose todavía qué podría estar tramando su caballero para sorprenderla. Ni siquiera sabía para qué había querido traerla; su cumpleaños había sido dos meses antes y él ya le había dado su regalo correspondiente a tiempo. Y tampoco el de él estaba cerca ni había alguna otra celebración especial.

- Muy bien, ¿estás lista? – le dijo tomándola de la mano, antes de chasquear sus dedos. – ¡Ahora!

La princesa finalmente abrió sus ojos, y soltó un gritillo de asombro al mirar a su alrededor. Varias diminutas lucecitas de color azul revoloteaban a su alrededor, iluminando todo el claro. Acercándose más distinguió sus alas y se percató que se trataba de hadas, una de las cuales se le acercó para saludarla.

- Gusto de verla de nuevo, Princesa Zelda. – dijo con una vocecita chillona que le sonó familiar.

- Tú eres… Proxi, ¿verdad? – dijo al reconocerla. – Ha pasado mucho tiempo.

- Sí, mucho. – replicó el hada. – Link vino de visita no hace mucho, y nos pidió de favor a mí y a mis amigas que le hiciéramos un regalo especial.

La princesa miró a su caballero, que simplemente le sonrió antes de guiñarle el ojo con algo de picardía, y dirigirse hacia su antigua compañera durante la guerra.

- Ahora, Proxi, si eres tan amable. – le pidió.

- ¡Como digas! ¡Muy bien, chicas, todas juntas!

Inmediatamente, las hadas comenzaron a volar alrededor de ellos, describiendo un patrón en espiral que dejaba tras de sí un rastro como de polvo de estrellas. La princesa lo siguió con la mirada, totalmente deslumbrada, y poco después se colocaron sobre el estanque. Durante varios minutos, las hadas adoptaron diversas formas, como si se tratase de una constelación de estrellas que cambiaba de forma: un ave, una mariposa, e inclusive en cierto momento hasta adoptaron la forma del emblema de la familia real, la Trifuerza enmarcada por un par de alas.

La princesa no tenía idea de que fuesen capaces de hacer todo eso; si Link buscaba hacerla sorprenderse, lo logró con creces.

- Wow, esto es… increíble. – fue lo que pudo decir mientras veía cómo las hadas adoptaban la forma de una enorme estrella de cinco puntas.

- Sabía que te gustaría. – dijo Link. – Me encontré con Proxi mientras patrullaba los campos hace unas semanas, y ella me mostró este lugar donde vive con sus amigas. Sabía que no podía guardármelo solo para mí, así que por eso…

- Bueno, no me quejo. – aseguró Zelda. – Aunque pareces haberte tomado un tiempo para contármelo. ¿A qué se debe?

- Acerca de eso… – Link la tomó de las manos – Hoy es una fecha muy especial para mí.

La princesa ladeó la cabeza, algo confundida. Hasta donde ella recordaba, no era aniversario del día que se vieron por primera vez (así fuese de lejos), ni tampoco el cumpleaños de ninguno. Y en el tiempo que habían estado juntos, prácticamente habían compartido todas las fechas importantes que ambos tenían; como por ejemplo los aniversarios de la muerte de sus padres, para presentar sus respetos juntos visitando sus lugares de descanso.

- No te preocupes si no lo recuerdas, las cosas estaban muy tensas en ese momento. – dijo él, probablemente notando su confusión. – ¿Recuerdas cuando peleamos para retomar el castillo de las fuerzas oscuras? Era la primera vez que peleábamos codo a codo después que revelaste tu verdadera identidad.

- Por supuesto, lo recuerdo bien, ¿cómo iba a…? – La princesa se detuvo. – Entonces, quieres decir que hoy es…

- Quizás para ti no fue la gran cosa, pero ese día, cuando te vi en el campo de batalla, moviéndote con esa gracia y elegancia mientras destruías a tus enemigos… me quedé hechizado. Jamás había visto a una mujer cuya fuerza realzara tanto su belleza.

- Link… – La princesa sintió que se le aceleraba el corazón. Ahora todo cobraba sentido; estaba tan enfrascada en la lucha que ni siquiera se fijó en que Link estaba mirándola mientras peleaba. Y era extraño que la estuviese halagando por algo como exterminar monstruos.

Por supuesto, no se quejaba. Especialmente siendo que ella también lo miró en combate en algunas ocasiones, empezando por su primer encuentro, y le atraía su fuerza casi tanto como su corazón valiente y buena apariencia.

- Creo que fue en eso que me di cuenta de lo que sentía. – dijo Link. – Hasta ese momento, todo lo que me habían dicho, sobre que tú y yo estábamos destinados a encontrarnos en cada vida… no lo creía. Pero cuando te vi pelear aquel día, algo despertó en mí. Empecé a creer que habría algo de verdad en ello, y ahora, después de todo lo que pasamos, estoy seguro de ello.

- Yo jamás tuve dudas. – dijo Zelda. – Incluso en mis premoniciones más oscuras, siempre había una luz que disipaba las tinieblas. Y esa luz siempre provenía de ti. La primera vez que nos vimos supe que había algo muy especial en ti.

Como si leyesen el ambiente, las hadas comenzaron a volar formando un enorme corazón. Los dos jóvenes se miraron uno a la otra, mientras el caballero tomaba suave, pero a la vez firmemente, las manos de su princesa.

- En este punto ya es redundante que lo diga, pero… Princesa Zelda, hoy quiero renovar mis votos como caballero. Antes juré lealtad a la heredera de la corona del reino de Hyrule. Pero esta noche, deseo ofrecerle mi vida y mis sentimientos a la persona que más amo y deseo proteger en este mundo.

La joven heredera se quedó sin aliento. Eran unas palabras muy simples, y aunque ella ya sabía de los sentimientos de su caballero por ella, y de los suyos propios desde hacía mucho, escucharlo de su boca hacía que fuesen todavía más intensos. Sumado a eso que él hiciera todo eso para compartir un momento tan especial con él en ese lugar, solo había una respuesta posible.

- Acepto tu vida y tus sentimientos, Link. A cambio te entrego los míos, en esta vida, en la próxima, y en todas las demás que nos volvamos a encontrar hasta el final de los tiempos.

La joven pareja se acercó lentamente, y bajo la luz de las hadas, cerraron los ojos y en un último gesto, sellaron ese pacto de amor con un dulce y tierno beso. Las palabras ya no eran necesarias; los recuerdos de esta y de sus anteriores vidas habían amasado un tesoro que para ambos valía mucho más que cualquier otra cosa en el mundo, y el lazo que los unía trascendía la vida y el tiempo mismos.

FIN.


Notas del autor:

¡Feliz año nuevo! Bueno, aquí estoy arrancando 2021 con un pequeño relato. El pasado diciembre mi querida compañera Goddess Artemiss me incluyó en su dedicatoria de uno de sus oneshots más recientes, así que quise hacer algo para corresponderle, y aunque no tuve oportunidad de hacerlo por Navidad, logré terminarlo a tiempo para hoy, luego de encontrar un video en YouTube de una animación muy similar titulada "The Fairies' Light" hecha por el YouTuber T.A.A. Entertainment que me sirvió como inspiración. Espero que haya sido de su agrado.

Ahora, sé muy bien que el hype actual está enfocado en Age of Calamity, mientras nos llega la secuela de Breath of the Wild, pero creo que no hay que dejar de lado al Hyrule Warriors original, ya que le debemos en parte tener el actual, ¿cierto? Para quienes leyeron mi novelización colaborativa con Artemiss de "Hyrule Warriors: Lazos del Destino", aclaro que este shot no va dentro de esa continuidad (más bien iría dentro del juego original), pero no descarto que Link haya llevado a Zelda a tener una cita de este tipo allí en algún momento.

En cuanto a mis planes para este año, decidí finalmente sacar una de mis ideas más antiguas del cajón, pero pienso terminarla antes de publicar. En cuanto a mi crossover con Fire Emblem, he dejado la publicación en pausa debido al poco interés, pero intentaré seguir adelantando para retornar a él eventualmente. Por supuesto, tendré otras historias fuera del fandom de Zelda, así que entre eso y mis responsabilidades en la vida real, puede que a veces los progresos sean algo cortos.

En fin, no hay más que decir excepto gracias por leer y no olviden decirme qué les pareció. Mis mejores deseos para todos y esperemos que este 2021 mejore por mucho lo que fue el 2020 para el mundo entero. ¡Hasta la próxima!