Los personajes no me pertenecen, créditos a Kouhei Horikoshi.

Feliz cumpleaños a nuestro lindo Todoroki Shouto! sigue así de sensual XDD


Desde que tenía uso de razón pudo darse cuenta que su padre no era esa persona que admiraba, que era un rey déspota y bastante manipulador con respecto a su familia, con los impuestos que le cobraba al pueblo y de igual manera como trataba a su personal y las mujeres que lo rodeaban.

En la actualidad su padre era denominado como el rey más tirano y el Todoroki Shouto la esperanza del pueblo, pero para ser honesto su confianza estaba perdida en esa cálida arena que adornaba el paisaje de su país, él vivía en donde la lluvia escasa, los árboles se ven solo cuando estas sufriendo de insolación y las personas usaban delgadas prendas de ceda o lino para cubrir sus cuerpos, la sagrada tierra del dios Ra.

Pero no podía quejarse del todo, su palacio cumplía con las necesidades básicas y las que su padre había llegado a llamar como importantes, como ese hermoso pozo a espaldas de su habitación, cubierta de arena, aunque pensándolo de la manera más lógica era una prisión de bellos adornos, donde desafortunadamente él era el prisionero y su padre el guardia.

Odiaba su vida, su madre cuando era aún pequeño en un ataque de locura tomo una tetera con agua hirviendo y se la lanzo al rostro, sufriendo quemaduras graves en su ojo izquierdo y lógicamente fue castigada por su viejo y mandada a un calabozo donde no tendría el placer de volver a ver la luz de su dios.

Cuando su padre salía a conquistar otras tierras él iba a visitarla junto con su hermana mayor, pero era difícil entablar una conversación con ella pues al paso de los años se dio cuenta que su padre la había enloquecido con su fuerte carácter y por consiguiente por algún tema que era un tabú ser comentado en su presencia.

Sus días eran una tortura corporal, emocional y sobre todo un deseo incesante de acabar con su vida, su padre lo sofocaba en todo sentido y estaba tan agotado que todo le importaba muy poco, con decir que ver como su pueblo se moría de hambre desde su balcón dejo de tener un significado importante.

Desde su balcón podía ver un salón de danzas donde los jóvenes se esforzaban en mejorar sus pasos, movimientos y entre ellos había una cabellera verde con una sonrisa esculpida por su dios, verlo desde ahí era tranquilizante y desde que lo vio unas leves picadas aparecieron en su muñeca, no eran dolorosas, pero si llegaban a rascarle un poco.

Los días pasaron y olvido por completo a los bailarines y se concentró en sus diferentes clases y ejercicios corporales diarios.

—Príncipe Todoroki – escucho a su profesor Iida llamarlo – debe concentrarse o seremos regañados por el rey.

—Estoy cansado de todo – respondió y vio la preocupación en los ojos de su maestro – Quiero salir huir y jamás ser encontrado.

—Mi príncipe, debe olvidar eso, si su padre se entera será castigado fuertemente – sabía que esas palabras eran ciertas, pero de verdad quería dejar todo – He escuchado al rey decir que esta noche traerán a bailarines como festejo a nuestro dios.

Soltó un suspiro lo suficiente fuerte para demostrar que todos esos temas no le importaban, aunque en ese mismo instante el rostro del joven peli verde apareció en su mente, se emocionó y por primera vez se alegró de ser el príncipe porque debía asistir; se esforzó en terminar sus deberes e ir a su cuarto y nadar un rato antes de tener que hacer presencia en el salón de eventos.

Al llegar se paró en su balcón mientras se retiraba sus joyas de las manos y observaba la devastación de su pueblo y en un momento vio como un imbécil golpeaba con fuerza al joven de cabellos verdes que rogaba que se detuviera, su piel era tan blanca como sus ojos le permitían ver y sus lágrimas parecían cristales muy radiantes, sintió rabia pero era una misión imposible tratar de hacer algo así que dio media vuelta y se fue a cumplir con sus deseos, pero un malestar más fuerte empezó a surgir en su muñeca derecha siendo ignorada al momento en que el agua toco su piel.

Al terminar sus concubinas le colocaron una túnica negra con un collar de oro, en sus muñecas manillas gruesas, sus dedos adornados con anillos y sus pies con zapatillas que combinaban con todo el asqueroso oro que lo rodeaba.

—Príncipe, se ve maravilloso – lo adulo la joven Uraraka y el solo cerro sus ojos y salió con rumbo al cuarto de eventos.

Todos los consejeros de su padre iban con sus trajes más relucientes y su padre iba desbordando poder en cada paso y con todo lo que llevaba puesto, su hermana igual de delicada y bella como siempre y él se unió al grupo, en ese momento quería dormir o ir a jugar con su tigre albino, pero no, debía estar rodeado de viejos ostentosos y orgullosos.

Como era costumbre su padre ingreso de primeras seguido por él, luego los consejeros y de ultimas su hermana, que por ser mujer su viejo no la respetaba en absolutamente nada así ella se esforzara en sus deberes; ella lo tomo de la mano y le sonrió tiernamente mientras él se acercaba para besar su frente.

—Te he extrañado hermanito – sus palabras siempre lo reconfortaban y hacían que su corazón sintiera un poco de calor.

—Yo también hermana – quería sonar con un poco de afecto, pues le costaba demostrarlo – Tratemos de vernos cuando el viejo se duerma, quiero que me cuentes como van tus estudios y tu vida.

—Hay hermanito voy a casarme – al escuchar eso sus ojos se abrieron más de la cuenta y sintió eso mismo que cuando su madre lo lastimo – Se hará publico el día de hoy, espero que él lo diga.

Los tambores empezaron a retumbar por todo el salón, su hermana se veía radiante bajo las bellas luces que la noche proporcionaba en ese instante junto con los vitrales que adecuaron para el evento, sabía muy en el fondo que esa posibilidad la libraría del sufrimiento que su viejo le proporcionaba, pero él se quedaría solo y sin alguien en el palacio en quien confiar.

Cuando el prometido de su hermana fue presentado él no estaba prestando atención, solo veía la sonrisa radiante de ella y como el sujeto la tomaba por la cintura con tanto aprecio que sabía que estaba en buenas manos, la verdad no le importaba saber el nombre del idiota que le estaba arrebatando a su amada hermana, pero si eso la hacía feliz él la apoyaría para que saliera de ese infierno que llamaban hogar.

La vio sentarse junto a la familia del joven y ahí entro el representante del grupo de danza y el silencio que se hizo le dio permiso de comenzar su presentación personal.

—Buenas noches su alteza – se inclinó hacia su padre y después lo volteo a ver – mi príncipe y demás invitados, me presento soy Bakugou Katsuki y soy el dueño de todos los jóvenes que le darán esta noche la mejor presentación de sus vidas y con ellos honrar a nuestro dios Ra.

Los aplausos no se hicieron esperar y un grupo de jóvenes empezaron a ingresar al lugar, había entre hombres y mujeres, todos muy atractivos y con cuerpos muy esbeltos, sus cinturas eran delgadas y su flexibilidad era sorprendente; y como el puerco espín había prometido cada movimiento que generaban era un imán para los que estaban presentes, pero había alguien que llamaba más su atención y era el joven que estaba al frente de todos los demás, su tierna sonrisa le daba a entender que disfrutaba lo que hacía y al abrir sus ojos los vio un poco rojos, empezó a detallar su cuerpo cuando se paraba en una luz natural y cuando acabo ese baile agradeció a su dios de dejarlo donde necesitaba.

Sus ojos se abrieron cuando supo que era el mismo joven que observaba a la distancia y el que estaba siendo maltratado hace un par de horas atrás y quedo perdidamente enamorado de esos ojos esmeralda, que brillaban más que todas las joyas que estaban a su alrededor, su sonrisa era encantadora y supo que ese joven tenía una belleza única y brillaba por sí solo.

—Hijo – escucho a su padre y aunque no quería verlo sabía que debía prestarle atención – De los que están ahí debes escoger a alguno para que te sirva en todo lo que te plazca.

—¿Tengo concubinas para que necesito más? – odiaba ese pensamiento egoísta y ese sentir de su viejo que todas las personas eran solo para ser usadas – No me interesa y...

Sus ojos se encontraron con el peli verde y de nuevo ese dolor en su muñeca, esta vez era más intenso, vio a su padre acercarse a los bailarines y tocar su rostro con depravación y una mirada llena de lujuria, los demás invitados empezaron a salir y él estaba perturbado por las acciones de su viejo.

—Quiero a esta joven y al de ojos esmeralda – le pidió al cabeza de puerco espín y este solo sonrió antes de hablar –

—La joven es Yaoyorozu, es extremadamente obediente, su cuerpo está bien dotado y es muy inteligente, aprende muy rápido – explico mientras la sujetaba por detrás – Deku es extremadamente flexible y su cuerpo atrae a la lujuria de cualquiera.

Escuchar eso del joven y ver como temblaba cuando este se le acerco hizo que sintiera rabia y desprecio, ahora quería cortarle la cabeza y evitar que se expresara de esa manera del de ojos esmeralda.

—Padre yo quiero al joven – se puso de pie y no apartaba la mirada de ese frágil cuerpo – Quédate con la mujer y déjamelo, a cambio pido que ninguna otra mujer me atienda.

—Ahora estas entendiendo – lo vio sonreír y eso le molesto aún más – a tus concubinas las mandare a tu salón privado.

Lo tomo de la cintura y lo acerco a su cuerpo sintiendo la respiración en su pecho, en sus 28 años de vida era la primera vez que sentía algún tipo de atracción y esa suave fragancia le agradaba aún más, ese cuerpo era suave al tacto y se permitió acariciar los brazos desnudos del menor.

Vio a su padre generar la transacción y dar la orden de ir a cenar, el llevaba a ¨Deku¨ de la mano y eso hacía que su corazón latiera a un compás algo errático, de reojo lo vio y noto que estaba sonrojado y de igual manera debajo de su vestido tenia moretones, ahí sintió su rabia aparecer.

—Tu esclavo – lo llamo su padre y su acompañante se inclinó y contesto con un débil -¨a la orden¨- Ve a la cocina y sigue las ordenes, desde este momento servirás a tu príncipe en todo.

El menor soltó su mano y se dirigió a la puerta que su viejo había señalado, quería correr y volver a sujetarlo para que el dolor de su muñeca que había regresado se detuviera y que su corazón sintiera ese agradable calor. Pero hacerlo en presencia de su viejo seria generar un castigo al menor innecesario y bastante doloroso, nadie debía ir en contra de su rey.

Su viejo se ausento con el prometido de su hermana, ahí aprovecho para preguntarle sobre el joven.

—¿Dónde lo conociste? – tomo un sorbo de su vino y apoyo la cabeza en su mano libre - ¿lo amas de verdad? ¿No te lastima? ¿Eres feliz?

—Lo conocí en una de las fiestas de conquista – empezó a contestar con una hermosa sonrisa – es un príncipe del lejano occidente, socio comercial de nuestro padre y cuando lo vi supe que era mi alma gemela, me hace feliz cada día y me trata como lo más especial de su vida.

—No creo en las almas gemelas – sentía que su hermana era torpe al hablar de ese modo, pero eso era lo que la hacía tan especial.

—Pero es verdad hermano, no todos tienen el placer de encontrar a su alma gemela – la vio acercársele y retirarse de su cuello el gran collar que llevaba – ¿ves esto? Es la marca que apareció cuando lo vi, se intensifico cuando nuestros ojos se encontraron y cada momento importante hace que la forma se materialice en su totalidad, con esa simple acción debes saber quién es tu alma gemela.

—¿Por qué nadie me lo dijo? – estaba impresionado pues la forma era un corazón con hermosas flores adornándolo – Me siento como un imbécil sin saber algo así.

—Nuestro padre prohibió que se te comentara – suspiro con pesadez y lo acaricio con cariño – El motivo es simple, nuestros padres también eran almas gemelas, pero cuando nuestra madre vio la verdadera naturaleza de su amado, la quemo y eso genera un gran dolor porque no solo se juntan dos personas, se juntan las almas, el corazón y los pensamientos.

Al escuchar todo eso entendió porque de la desesperación de su amada madre y comprendía porque había ciertas partes de los cuerpos de los que le servían que estaban cubiertos con grandes joya o elementos oscuros, su padre le oculto algo que era un tema vital en el día a día, en ese momento entro su joven con una tierna sonrisa y al dejar los platos al frente de él sintió como su muñeca dejaba de doler.

—Gracias Deku – dijo su hermana y le sonrió amablemente.

—Con gusto alteza – su sonrisa era hermosa y esas pecas que adornaban su rostro le parecían lindas constelaciones – Estoy para servirles.

Su corazón de nuevo volvió a sentir una paz que llevaba años sin sentir, vio que su muñeca izquierda estaba muy roja y una forma empezaba a formarse, le dirigió la mirada a su hermana y por medio de señas le pidió que memorizara la forma que tenía y ella solo asintió. Cuando salió ella de inmediato le sonrió y sin esperar que la pregunta naciera contesto.

—Desde que lo vi sentí un dolor en mi muñeca derecha – comento y puso sus ojos en los de la mayor – Desde que empezó he sentido un dolor desesperante pero cuando me acerque a él...

—Ese malestar ceso ¿verdad? – el solo asintió y ella le quito la manilla que lo adornaba – Pues hermanito probablemente él es tu alma gemela, trátalo con cariño.

La vio ponerse de pie y regresar a su asiento, su padre y el joven ingresaron, tomaron su asiento y de inmediato los sirvientes ingresaron con la cena, se sentaron detrás de lo que su viejo llamaba ¨amos¨; le desgastaba esas conversaciones donde discriminaba a su hermana frente a su futuro esposo y el joven defendiéndola con respeto para no llegar a insultarlo.

—Solo espero que esta buena para nada pueda darte un hijo barón de inmediato – empezó a reír con fuerza y él ya estaba a punto de matarlo – Solo úsala bien y ...

—Ya basta – se puso de pie y golpeo con fuerza la mesa – solo la desprecias porque te ha dado las mejores tácticas de conquista, porque te ha cuidado en tus momentos de rabia o porque no acepto que dejaras a nuestra madre en esa asquerosa mazmorra, o porque es más inteligente que nosotros dos juntos, solo la criticas por su género, pero si dejáramos este reino en sus manos seriamos mas prósperos, tu solo eres un ...

Un puño lo dejo en los brazos de ¨Deku¨ y la sangre salía de su labio inferior, la rabia aun corría por sus venas y ahora si estaba dispuesto a proteger solo por esa vez a su hermana.

—Tu no vuelvas a levantarme la voz o te hare castigar – la mirada de Endeavor soltaba fuego de sus ojos por la rabia que estaba sintiendo – Eres mi hijo y me debes respeto.

—Primero respeta a la familia – le contesto de inmediato – has abusado de tu poder hasta con nosotros, ahora por lo menos respeta la unión de ellos y déjalos marchar tranquilamente.

Se puso de pie, tomo a su joven y salió del lugar, sabía que se había sobrepasado, pero estaba harto de toda esa mierda que su padre escupía de las mujeres que lo habían ayudado; al llegar a su cuarto soltó a Deku y con una señal le pidió que se sentara en la cama. Después de calmarse un poco lo vio ahí frágil y hermoso.

—¿Podrías bailar para mí, por favor Deku? – se arrodillo al frente y acaricio sus pecas con toda la delicadeza que pudo.

—Mi nombre es Midoriya Izuku y será todo un placer su majestad – él se paró y lo dirigió a su pozo.

—Lindo nombre Izuku – se dejó llevar y verlo sonreír a sus palabras lo hacía sentir bien.

Esas manos empezaron a retirarle su vestido y joyería, lo dejo ahí dentro del agua, encendió las antorchas y al compás de las estrellas empezó una danza hermosa, suave, sensual, su sonrisa combinaba tan perfectamente con sus ojos que se sentía perdido en ellas, sus pies levantaban la arena que rodeaba el pozo, cuando ese idiota había dicho que era flexible lo había dudado, pero verlo tan concentrado y generando esos movimientos imposibles lo felicitaba por haber resaltado esa cualidad.

—Majestad yo ya lo conocía – lo escucho decir mientas que su cuerpo parecía una bella flor – donde era castigado podía ver este lugar. Siempre con esa mirada triste mi señor y yo quería verlo con otra expresión.

Al volver a una posición erguida se sentó lentamente y vio que sacaba de un pequeño bolso elementos de curación, hizo un movimiento delicado con su mano pidiéndole que se acercara y así lo hizo, esas manos eran delicadas con muchas cicatrices, pero trabajaban con precisión.

—Me gustaba verlo cuando se sentaba a leer en el balcón y cálidas sonrisas aparecían – la voz era tan tranquilizadora que quería descansar con ella en sus sueños – Lo escuchaba decir que su padre nos estaba matando y que tu solo eras su marioneta, pero sabe majestad creo que usted sería un excelente rey sabrá guiarnos con sabiduría y nuestro dios lo llenara de más bendiciones.

—¿Por qué él te llamo Deku? – pregunto para saber más del joven – Pensé que era tu nombre real y hace unos minutos te he llamado así en mi mente.

—Bueno, Bakugou me lo puso, diciendo que era porque soy un inútil – lo vio sonreír y alejarse un poco lo cual no permitió – Perdí a mis padres cuando era muy pequeño, el me compro en el mercado negro y me enseñó a danzar, los ensayos eran muy difíciles, mis manos, pies, rodillas y codos sangraban constantemente y cuando no hacia las cosas como quería me golpeaba o me encerraba.

Sabía que el cuerpo de Izuku estaba lastimado y alejándose del borde lo llevo con él para que se sumergiera.

—Y esas cicatrices tan profundas de tus manos, ¿es a causa de los ensayos? – pregunto sintiendo como el menor se sujetaba como un koala a su cuerpo - ¿No sabes nadar?

—No majestad, aparte de bailar no se nos permite aprender algo mas – afirmo y él lo sujeto con fuerza – Y sobre la primera pregunta si se lo digo podría enojarse más – susurro en su oído un ¨cuéntame, prometo no enfadarme¨ - Hace un par de meses el rey fue para hacer el contrato, al verme su deseo salió a flote y trato de poseerme, pero me resistí no quería que nadie me tocara y aunque no lo parezca soy muy fuerte y lo lance lejos de mí y corrí, eso a Katsuki no le gusto y me rompió las manos.

—Los matare, juro que ...

—No majestad, usted es mucho mejor que ellos – lo silencio y acaricio sus cabellos – sabe majestad siempre me han gustado sus ojos, su cabello, sus manos, sus tiernas sonrisas y diariamente pedía a Ra que le diera a alguien que de verdad lo hiciera feliz.

—Llámame Shouto – le pidió mientras lo alejaba un poco – Izuku, tus plegarias fueron escuchadas.

Vio la cara de sorpresa, luego pasar a la tristeza más infinita y con una adolorida sonrisa lo felicito, se dio cuenta que el joven no se había dado cuenta de su nuevo lazo y eso hizo que le gustara mucho más.

—Lo felicito se majes... perdón Shouto, espero que sea muy feliz y ...

—Muéstrame tu mano izquierda – así lo hizo y el levanto su mano juntándolas – Eres mi alma gemela y hasta hoy me entere de ese tema lo siento.

Esas perlas empezaron a brotar de sus hermosos ojos y recorrer las constelaciones por pecas que tenía, lo abrazo más fuerte y sentía esa paz que solo llego a sentir en su niñez, ese joven podía asegurar le enseñaría a ser de nuevo feliz.


Al salir del pozo Shouto lo llevo en brazos hasta el baño interior y le entrego una toalla para que se secara, desde que lo había visto en esa fría ventana había quedado fascinado con ese cuerpo tan bien desarrollado, su rostro tan maduro y esas manos que acariciaban con delicadeza sus libros, ahora verlo ahí tan cerca que si estiraba la mano lo alcanzaría pero que por vergüenza prefería seguir observándolo, agradecía a Ra por escuchar su única suplica.

—Sécate rápido o podrías resfriarte – su voz le erizaba la piel y sentía como mariposas en su vientre bajo – iré a pedir que te traigan ropa nueva y desde mañana te enseñare muchas cosas, para que me puedas apoyar.

—Pero Shouto eso es inapropiado, solo estaré detrás de ti – esas palabras le hacían feliz pero igual su príncipe no debía ofuscar al rey – Creo que su padre se pondrá de mal humor y ...

—Quiero conocerte más y amarte como debe ser, no solo porque seas mi alma gemela, sino por la persona que eres – sintió como sus mejillas se acaloraban y su corazón estaba a punto de salirse – Eres alguien muy especial, espérame en la cama.

Cuando salió se sentó y vio el lugar donde observaba a su majestad, ahí apareció en las sombras su anterior dueño, corrió y se escondió detrás de la enorme puerta, le temía, no podía negarlo y saber que desde ahí podría verlos le daba nauseas. Las puertas se abrieron y él no podía moverse, sentía la mirada de Katsuki y su cuerpo temblaba; escucho su nombre varias veces salir de la voz de su príncipe, pero su voz no salía y cuando lo encontró de inmediato lo abrazo y llevo en brazos hasta la cama.

—Dime que pasa – le pidió dulcemente mientras repartía besos sobre sus mejillas - ¿Me temes? ¿quieres dormir solo?

Negó con fuerza y se aferró de nuevo a ese cuerpo que le brindaba confianza, seguridad y calor, también tenía miedo de tanta felicidad.

—Katsuki puede vernos – y con dificultad señalo la ventana – Le temo majestad, le temo demasiado.

Y sintió esos finos labios sobre los suyo, el fuerte cuerpo se dejó caer sobre el suyo y sintió su cuerpo estremecerse por un placer jamás experimentado. Las caricias empezaron a subir de nivel, el calor estaba inundado todo su ser y su mente se perdía en cada movimiento de esas manos fuertes.

—Entonces mostrémosle que me perteneces en cuerpo y alma – esa voz estaba llena de placer y le gustaba – te deseo demasiado Izuku, déjame hacerte mío.

—Shouto soy todo tuyo – y volvió a robar esos labios y marcarlos como suyo.


Empezó a descender junto con la ropa de Izuku, vio los moretones y empezó a lamerlos con fuerza y morderlos para que ahora cada vez que su niño los viera entendiera que ahora tenían un nuevo significado y esos dulces jadeos lo despertaban más.

—Majestad, Ngh por favor deténgase, no debería estar haciendo esto y yo ...

Llevo tres dedos hasta esa linda y sensual boca, el menor entendió lo que pedía, sintió como esa lengua jugaba con ellos y el sonrojo estaba más fuerte que nunca, empezó a estimular el pene del peliverde y vio como ese lindo cuerpo se doblaba tan sensualmente y sin pensarlo retiro los dedos de la boca y los llevo a la entrada donde se conectaría con su alma gemela.

—Grita si deseas – pidió pues quería ver todas las facetas – También dime si te duelo y me detendré.

—No te detengas – esa voz era de ensueños – me gusta, mmm, ahí majestad, se siente muy bien.

—Es Shouto – le llamo la atención y lo volvió a besar mientras seguía estimulando – Dilo.

Veía como la saliva del menos salía por su linda boca, retiro sus dedos, levanto esas finas caderas y se colocó en medio de las piernas llevando una de ellas a su hombro, cuando empezó a ingresar mordía suavemente los muslos para distraer el posible dolor, iba lentamente cuando esas lindas manos lo empujaron a la cabecera de la cama y se posiciono sobre él.

—Lo necesito ahora Shouto – y se sintió el agradable calor del interior del peliverde – Ngh, duele un poco, pero se siente muy bien.

Las caderas empezaron a moverse a compás, se sentía de maravilla, sus manos recorrían el cuerpo de Izuku y este soltaba con más fuerza sus gemidos y eso lo motivaba más, sus pezones eran tan rosados que solo lo tentaban a comerlos y sin esperar a que la cordura le diera permiso los sujeto en sus labios y empezó a estimularlos, las manos contrarias enredaban sus dedos en su cabello y cada movimiento ahora era más salvaje, con una sensación de necesidad y el sudor de ambos cuerpos empezaban a mezclarse.

Sin salir del cuerpo de Izuku lo acomodo de nuevo pero esta vez frente suyo mostrándole su linda espalda, ambos se movían desenfrenadamente, empezó a besar el cuello y mordió con fuerza a lo que su compañero soltó un grito lleno de placer y con su hermoso cuerpo flexible se dobló para comerse sus labios con pasión y dejando mordidas en sus labio y lengua.

—Shou ... ya casi ... ¡ho por Ra! ... no resistiré mucho más ...

Y al escuchar esas palabras tomo el miembro con una de sus manos y empezó un vaivén agradable para su compañero, con la otra mano jugaba con sus pezones escuchándolo gruñir, sus embestidas aumentaron generando un sonido bastante agradable con el choque de sus caderas y cuando el menor lo oprimió supo que ya era el momento, se sintió tan delicioso en su miembro y en su mano sintió la esencia del peli verde derramarse, después de unas estocadas más él se corrió dentro de su niño.

—Se... se me durmieron los pies ... estoy con nuestro dios, soy tan feliz – salió lentamente y lo acomodo a su lado.

—Enséñame a amar Izuku – le pidió dejando un beso en su frente.

—Lo hare mi amado príncipe – y ambos quedaron dormidos en los brazos del otro.


Espero les guste, creo que tendrá otro cap, gracias por su apoyo incondicional, sus lindos mensajes y votos.

Sin mas Ame las ama.