Los personajes no me pertenecen, créditos a Kouhei Horikoshi, yo solo hago que se amen XDD

Capitulo final, espero les guste; gracias a mi beta por su ayuda.


Desde que Izuku apareció en su vida, su mundo cambio a un hermoso color, él lo cuidaba como si fuera un tesoro estaba muy agradecido, porque llevaba muchos años sin sentirse apreciado, más específicamente desde que su madre fue alejada.

Empezó a comprarle hermosas joyas, vestidos y sandalias, cada noche bailaba para el de manera sensual, cada caricia ofrecida era recibida con amor también con respeto.

—Sabes – empezó a hablar mientras tenía a su esmeralda en sus piernas – me gustaría ir a ver a mi madre.

—¿Dónde esta ella Shou? – esas lindas manos se posaron en su pecho alejándose un poco, dando a entender que tenía toda su atención – si quieres puedo acompañarte.

—¿Has visto en el ala oeste la pequeña casa? – lo vio asentir, pero antes de continuar dejo un lindo beso en su nariz – pues mi pequeño, ahí está ella.

—Si deseas podemos ir mañana – llevó sus lindas manos al frente juntándolas con emoción – preparare unos deliciosos platillos que vi en uno de tus libros que se puede comer en la intemperie sobre unos manteles y también podemos llevarle unas lindas flores, no me molestaría bailar para los dos ¿debo llevar un traje un poco más formal? dime Shou ¿debo llamarte mi rey frente a ella o no es necesario? o ...

Posó sus labios en los que divagaban con emoción, aprendió que cuando su hermosa pareja se emocionaba solía decir todo lo que estaba en su mente, no importaba el orden todo lo decía, también sabía que si no lo callaba podía durar demasiado tiempo en ese estado no le molestaba, al contrario, amaba verlo así sus ojos brillaban con más intensidad, su sonrisa se ampliaba, su corazón se aceleraba de la misma forma que cuando lo hacían.

—Mi hermosa flor del desierto – le dijo al momento de separarse – no es tan fácil.

—¿Porqué? – sus lindos ojos perdieron brillo.

—No hay permisos para verla – se sentía impotente, tanto tiempo sin verla, hasta ahora le nació verla – mi padre lo ordenó, esta resguardada por guardias reales y si solo intentamos entrar seremos castigados.

—Pero eres el heredero al trono – ese joven siempre lo sorprendía, podía hasta hace poco empezar con los estudios, pero era muy inteligente.

—Para ser el nuevo rey debo tener un heredero y no...

Unos golpes hicieron que salieran de ese momento, dejándolo con un sentimiento de culpa al ver esos lindos ojos llenos de lágrimas, se alejó de su cuerpo luego abrió la puerta dando una reverencia.

—Déjanos – esa fuerte voz hizo que su amado saliera corriendo – tenemos que hablar hijo.

—Que... – se levantó salió a su jardín personal, entre más distancia mejor –

—Quiero un heredero – volvía con ese tema – quiero entregarte el trono.

—No – respondió de inmediato – no pienso casarme por conveniencia.

—¡Es tu deber! – con un gran golpe lo estampó contra la pared – no le dejaré a nadie más el puesto.

—Natsuo es el mayor – lo desafío con su mirada – él debe ocupar ese puesto.

—No me desafié jovencito, el dios Ra te ha elegido – el negó, trato de zafarse del agarre de su padre – cásate con la princesa Mina.

—Ya te he dicho que no – se alejó un poco, tomó demasiado aire, quería golpearlo – y si aceptara...

—Hijo es por tu bien y el reino – como siempre no lo dejaba terminar.

—Si aceptara – se giró se volvió a mirarlo con determinación – será con Izuku.

La fuerte mano de su padre se estampó en su rostro, haciendo un eco en el espacio, aun así, no apartó su mirada del mayor, lo iba a desafiar hasta el final de su vida; lo vio salir, entró a su pequeña piscina sin quitarse la ropa.

Odia la situación en la que se encuentra, antes de conocer a su flor del desierto habría aceptado todo lo que su padre le pidiera, pero ahora era diferente, Izuku era lo que el necesitaba, lo que él amaba, por eso él no cambiaría su felicidad por su reino.

Miró el cielo iluminado por la luna junto a sus fieles acompañantes, ellas eran hermosas y libres, por su parte tenía una cadena amarrada en todo su cuerpo, la cual le estaba costando trabajo eliminarla, recostó su cabeza cerró sus ojos, debía pensar en alguna manera de escapar de esa tortura.

—No te ves muy bien hermanito – la voz de su hermano mayor lo sacó de sus pensamientos – vino nuestro padre a exigirte que te cases ¿no es así?

—Si lo sabes no hagas preguntas estúpidas – volvió a cerrar sus ojos, luego dejó salir un suspiro lastimero – no quiero seguir en esta situación.

—Pero antes no te negabas a nada de lo que padre pedía – se sentó a su lado introduciendo los pies - ¿tanto lo amas?

—Más que a mi propia vida – sonrió levemente ya que a su mente vino ese hermoso rostro – hoy le dije que mi padre me exigía un heredero, al ver sus ojos llenarse de lágrimas sentí que mi ser se perdía, mi marca dolió como nunca antes y al alejarse se incrementó.

—¿Qué tienes en mente? – abrió sus ojos, su hermano solo le sonreía – oye, eres el más listo de todos nosotros, sé que siempre estás pensando en cómo mejorar las cosas que te molestan, una de las soluciones que has encontrado es no mostrar nada en tu rostro.

—Quiero huir con él y mi madre – el albino se impresiono tanto que su sonrisa desapareció – el piensa presentarme a la princesa dentro de poco no está en mis planes ver a Izuku servir los alimentos.

—Es arriesgado, lo sabes ¿verdad? – el solo asintió salió del agua para sentarse al lado del mayor – ¿de qué vivirás?

—Momo dice que puede ayudarnos a encontrar un lugar seguro – sintió la mano de su hermano apoyarse en su hombro para llevarlo a su cuerpo – llevaré joyas y las venderé, Izuku sabe hacer demasiadas cosas él puede enseñarme, estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de hacerlo feliz.

—¿Él lo sabe? – negó, hacía mucho no sentía una muestra de afecto por parte de sus hermanos – habla con él y pide su opinión.

—No quiero verlo llorar – sintieron pasos por lo tanto ambos se giraron a ver la entrada del lugar – Izuku ¿Qué traes ahí?

—Vi que Natsuo entró y preparé algunos alimentos – se los extendió, notó que esos bellos ojos estaban rojos – espero sean de su agrado.

—Gracias Izuku – dijo su hermano tomando dos de los alimentos luego salió – están deliciosos.

De igual manera tomó lo que quedaba, sin dudarlo se los comió, sabían delicioso, su pareja sabía hacer muy buenos platos. Cuando iba a agradecer sintió las manos en su rostro, las cuales acariciaron con mucho cariño la mejilla donde había sido golpeado.

—Tu padre – el solo asintió, se dejó consentir – mi rey.

—Lo siento – vio esos ojos abrirse con sorpresa – te hice llorar y nunca fue mi intención.

—No – deposito un beso en su mejilla – se de antemano que no serás solo mío, que como elegido del dios Ra, debes estar con una hermosa princesa que pueda apoyarte, que pueda darte hermosos hijos como tú, yo estaré siempre a tu lado, te serviré con devoción y mucho amor, jamás me alejare de ti ni de los pequeños.

—No podría hacer algo así – lo beso con deseo también con dolor en su ser, su marca dolía terriblemente – yo sin ti sería como ese cascarón vacío que viste esa noche.

—Yo siempre seré tuyo mi rey – esas finas manos acariciaron su cuerpo – no importa con quien estés, mi corazón, mente, cuerpo y alma te pertenecen.

Lo vio alejarse nuevamente, sin esperarlo sus ojos empezaron a dejar salir las lágrimas contenidas, odiaba verlo con esa sonrisa forzada, con sus lindas mejillas marcadas con una línea de lágrimas, debía hacer lo mejor por la felicidad de ambos.

Salió, se paró en la entrada de su cuarto viéndolo buscar sus finas toallas, un cambio de ropa, sabía que las lágrimas seguían cayendo; él se giró para cuando lo vio de inmediato soltó las cosas, corrió hacia él, sus manos buscaban alguna herida, esos carnosos labios temblaban por la angustia.

—Mi rey ¡dígame que le pasa! – le pedía con insistencia – iré por la señorita Momo.

Cuando lo vio girarse, de inmediato lo tomó de la mano atrayéndolo a su cuerpo, si lo veía alejarse de nuevo, su corazón moriría de nuevo.

—No me dejes – pidió suavemente sin hipar – soy Shouto, recuérdalo por favor, ¿Qué te dijo?

—Ella vendrá mañana – confesó, sus manos temblaron al momento de regresar el abrazo – me dio órdenes de servirla a primera hora; pero dime ¿Por qué lloras?

—Tengo miedo – sentía las caricias en su espalda eso le dio seguridad – de perderte, de esas palabras que has dicho hace un momento, de verte llorar por mi culpa, todo me tiene asustado.

—Pero mi rey – se alejó un poco para acariciar su rostro – usted será feliz.

—No lo seré sino es a tu lado – intentó besarlo sin embargo él se alejó – ¿Izuku?

—Iré a preparar las cosas para mañana – tomó de nuevo lo que había dejado caer, se las entregó – descanse mi rey.

De nuevo ese dolor desesperante, se dejó caer de rodillas para gritar con todas sus fuerzas, lentamente estaba perdiendo las esperanzas de ser feliz de verdad.


Escuchar ese grito desgarrador hizo que se detuviera, pero antes de regresar se sujetó la hermosa marca que tenía junto a su amado, aun así, había tomado una decisión, buscar que su rey obtuviera los beneficios de los cuales su padre hablaba.

Fue a la cocina, empezó a preparar los diferentes alimentos del día, sus lágrimas salían con desesperación, sabía que Shouto estaba sufriendo, lo sentía con fuerza.

—Pequeño conejito – escucho la voz de Momo por lo cual rápidamente se limpió las lágrimas – deberías descansar.

—Su majestad me dio la orden de tener todos los alimentos frescos – no podía verla a los ojos – ella estará llegando en un par de horas, así que debo ir a preparar la habitación para luego esperarla en la puerta.

—Pero ¿porque? – el solo levantó los hombros dándole a entender que no sabía – tu solo debes ver del príncipe.

—Fueron ordenes señorita Momo – sus manos temblaban su corazón se sentía oprimido – también debo ir por la reina.

—Izuku – sintió los brazos de la joven abrazarlo por detrás – ten calma, él te ama demasiado.

—Pero él no me pertenece – se giró a mirarla, ese lindo rostro mostraba tristeza – él le pertenece al reino y a nuestro dios, si debe casarse yo lo seguiré desde las sombras.

Tomó todo lo que había hecho, lo colocó en los diferentes sitios para refrigerarlo, salió para irse a la habitación que Enji le había dicho que arreglara, así lo hizo, lo dejo lo más limpio que pudo, fue a cambiarse para esperar que la joven princesa llegara.

Las horas pasaban, sentía que su cuerpo colapsaría por el cansancio, ahí vio como las puertas del gran palacio se abrían, por lo cual de inmediato se inclinó, esperó a que todos bajaran, ahí pudo verla era hermosa, demasiado, sin decir palabra alguna, tomó las maletas, luego la llevó hasta sus aposentos.

—¿El príncipe sigue despierto? – el negó, sintió como esa fina mano lo golpeaba en su mejilla, todas las joyas lo lastimaron – ¿no te han enseñado que no debes mirar a la realeza a los ojos?

—Lo siento mucho – se inclinó de nuevo sus ojos se posaron en el suelo – no volverá a ocurrir.

—Retírate – el asintió, al salir corrió en dirección al cuarto de su rey.

Iba a entrar pero antes de hacerlo se detuvo, soltó un suspiro lastimero, fue hasta el ala donde la reina estaba; unos guardias le pidieron el documento que aprobaba la entrada, al confirmar su autenticidad lo dejaron pasar, el lugar era muy hermoso, muy parecido al cuarto de su amado rey, al llegar la vio sentada en la ventana viendo al horizonte, se inclinó, luego entró, fue hasta el armario para buscar el vestido que Enji le había comentado, lo sacó, lo dejó en lo alto dando a entender que ese usaría.

Arregló la tina con las esencias que estaban, dejó que las jóvenes mozas entraran, que ayudaran dentro del baño, por su parte salió para descansar sentado en la puerta, su cuerpo y corazón se sentían débiles.

Pocas horas después las jóvenes lo llamaron, él entró por la albina era hermosa, sus ojos grises parecían dos hermosas lunas, la piel blanca le recordaba a su rey, se inclinó ante ella extendió su mano.

—¿Quién eres? – le tomo la mano, retiró la joya que cubría su marca – es muy hermosa, encontraste a tu destinado.

El solo asintió, pero no hablo, temía recibir otro golpe como lo hizo la joven y Enji.

—No te haré nada – la suave voz sonaba como la de Shouto cuando le susurraba en el oído.

—Soy Izuku – su voz temblaba, pero sabía que ella era muy amable por la forma tan dulce de tocarlo – sirvo al príncipe Shouto y si encontré a mi destinado, pero no podemos estar juntos.

—¿Enji vendrá? – agradecía que no preguntaría más, el solo afirmó – vamos es mejor no hacerlo esperar, se pondrá de mal humor y debe ser un momento importante si quiere mostrarme.

Ella volvió a color la joya, lo tomó de la mano, no sabía si eso estaba bien, pero ella aparentemente se sentía segura.

—¿Mi pequeño va a conocer a su prometida? – movió su cabeza rápidamente, su lágrima estaba a punto de salir – entonces tú serás como nuestro cuidador.

—Así es su alteza – llevo su mano libre al pecho, quería morir – también preparé los alimentos de todos, su hijo ha querido venir a verla, pero ...

—Que emocionante – sonaba emocionada, eso lo hizo feliz, su rey la amaba demasiado – deduzco que mi esposo se lo negó, era de esperarse.

Al llegar a la entrada el mayor estaba ahí con sus mejores trajes, la tomó de la mano, de esa forma empezaron a caminar, le dio la orden que fuera a cambiarse para ir a servir el desayuno; así lo hizo se arregló lo más rápido posible, vio su rostro notando las marcas del golpe, las tocó sintió el ardor.

Fue hasta el lugar que le había sido dicho, llevó los alimentos junto con Momo, empezaron a servir, podía ver el lindo traje de su amado rey, pero no levanto su rostro en ningún momento.

Vio cómo su rey extendía la taza sin molestarle mostrar su marca, por su parte sintió miedo de la reacción de Enji, su corazón galopaba ahí sintió esas fuertes manos sujetar su mejilla.

—¿Qué te paso? – la voz sonaba perdida, se dio cuenta que el volvió a ser el mismo ser sin sentimientos – y mírame cuando te hablo.

—Me tropecé mientras arreglaba el cuarto de la princesa – levantó suavemente su rostro, justo ahí sintió su corazón desaparecer, era una mirada fría, por eso su marca ya no le dolía – cuando termine mi servicio iré a curarme.

—Párense derechos – les exigió a todos, de inmediato cumplieron la orden – odio verlos como mesa decorativa.

La conversación fue muy tranquila, la joven invitada hablaba demasiado de todas las riquezas que su país contaba, los beneficios de casarse además del gran ejército que quedaría bajo sus órdenes, Enji se veía emocionado, su amado rey solo asentía.

—Podrían casarse lo más pronto posible – afirmó el mayor, sostuvo la mano de la joven – todos en el palacio podrían arreglar para este viernes.

—Pero Enji, eso es en tres días – la reina habló asustada por primera vez, tomando la mano de su hijo – ni se conocen bien para dar ese paso tan importante.

—Por mi está bien mi reina – la joven se veía emocionada – puedo informar a mis padres así llegaran, que dices Shouto.

—Estoy de acuerdo – empezó a respirar con dificultad, quería huir de ese lugar, pero le prometió estar a su lado – que empiecen a comprar lo necesario.

—¡Sirviente! – gritó el mayor, él solo dio un paso al frente – vístete con el mejor traje que tengas y ve al salón de fiestas, bailaras para nosotros.

Asintió salió del lugar, sus piernas temblaban, su corazón pedía a gritos correr, regresar con Bakugou a pedirle que se lo llevara lejos, se arregló como se lo pidieron, llegó a ese gran lugar donde sintió por primera vez el dolor en su marca.

Al entrar la música ya estaba presente, se inclinó, al levantar la vista lo vi sentado en su hermoso asiento, junto a su futura esposa, se esforzó en sonreír cuando la canción empezó a sonar, el inicio con sus movimientos.


Sabía que se había encerrado en su mundo de nuevo, al salir de este vio a su madre, sintió mucha felicidad, la beso en sus manos, la abrazó fuertemente, la joven era una arrogante, lo estaba matando de la desesperación, pero cuando vio el rostro del peli verde maltratado se movió por impulso, la excusa fue tonta.

Viéndolo ahí bailando para festejar por su boda, lo hizo sentir desesperación, pero no eran sus emociones, eran las del joven bailarín, sintió la mano de su madre llamarlo, sin despegar los ojos de la presentación se estiro para escucharla.

—Tu marca es hermosa – esa suave voz lo hizo sonreír un poco, la extrañaba demasiado.

—Gracias madre.

—Ese joven es increíble hijo – el solo asintió, sin mentirse quería correr para abrazarlo, amarlo – su danza es muy hermosa, aunque su rostro muestra dolor.

—Es un insolente – la peli rosa hablo, sin dudarlo la voltearon a mirar – se quedó mirándome cuando llegué, lo reprendí y aprendió la lección, pero debí quitarme las joyas antes.

He ahí la respuesta, Izuku le mintió para evitar problemas, ahora él quería matarla.

—Hijo – él se acercó más para que la entrometida no escuchara – él también tiene una marca hermosa y me dijo que no podía estar junto a su destinado, se le veía muy triste.

Ahí la canción termino, ese frágil y hermoso cuerpo estaba sentado en el suelo con la respiración bastante agitada, su piel le pedía a gritos sentir esas gotas de sudor, no podía negarlo lo amaba, verlo en ese estado era una maldición.

—¡Baila más! Y traigan la mejor bebida, estamos de fiesta – gritó su padre, el menor sin dudarlo comenzó a danzar de nuevo –

Los minutos se convirtieron en horas, él no se detenía, la ropa ya se le pegaba al cuerpo por tanto sudor, su débil sonrisa ahora se veía muy forzada. Su madre estaba también preocupada por el joven, pidiéndole a su esposo que se detuviera, pero este se negó.

A la hora del almuerzo la que trajo todo fue Momo, sabía que el peli verde ya no podía mover más sus piernas, vio como los sirvientes lo sacaban con delicadeza, su hermano se asomó en la puerta, con el movimiento de su cabeza supo que lo estaba reprochando.

Esa mujer no dejaba de hablar era exasperante, su madre, aunque sonreía sabía que estaba desesperada.

—Enji me gustaría ir a descansar – pidió vio como la sujetaba de la mano con fuerza – y agradecer al joven por su presentación, iré directo al cuarto.

—Yo la acompaño – se puso de pie, extendió la mano vio la mirada desaprobatoria de su padre, pero no le importo.

Ambos salieron, la llevaba de gancho mientras aprovechaba a darle tiernas caricias a su mano, seguían siendo igual de delicadas, el calor que salían de ellas era un hermoso recuerdo, se sintió en paz.

—Lo siento hijo – la miro, beso la coronilla de la cabeza – nunca fue mi intensión lastimarte, pero cuando has vivido bajo la mano de tu padre, creo que cualquiera enloquecería.

—Ni te disculpes – se detuvo la abrazó con fuerza – ahora lo entiendo a la perfección, porque las cadenas que el amarra en nuestros cuerpos son demasiado pesadas.

—Corre hijo – cuando la alejo la vio llorando – sal de aquí, se feliz no dejes que él manipule tu vida, ese joven no sobrevivirá.

—¿A qué te refieres? – sintió miedo ante esas palabras.

—Los destinados pueden morir de tristeza si son alejados – ahí entendió porque ella rompió el lazo – en mi caso cuando te lastime, el rompió el vínculo, sientes un dolor muy grande pero después solo fue tranquilidad.

—¿Izuku puede morir? – su mente giraba con desesperación, no podía vivir sin el – no, no madre todo menos eso, él es mi sol.

—Corre cariño, ya estoy cerca – levantó la mano los guardias llegaron – te doy todo mi apoyo.

Después corrió, sus pies sabían el lugar de su flor del desierto, cuando llegó vio a muchas jóvenes entrar.

—¿Qué ocurre? – pregunto a Momo, ella lo vio con tristeza - ¿está bien?, responde por favor.

—Mi señor – la voz de ella sonaba angustiada – la fiebre está muy alta, sus pies y parte de sus piernas se lastimaron, están sangrando la marca igual, no ha despertado.

Al escuchar eso entró, aparto a todas las jóvenes que estaban a su alrededor, vio a su hermano ayudando, cuando lo vio no puedo contener todo eso que lo estaba mortificando desde la noche anterior. Tomó la hermosa mano besándola con desesperación, lloró amargamente, él era el culpable de esa situación.

—Traigan todos los ungüentos que están mi cuarto – pidió sentándose en la cama.

Retiraba la ropa húmeda de su sudor, tomo la manta, cubrió sus partes íntimas, su rostro estaba pálido, sin dudarlo llevo sus labios a la marca que compartían la besó; las jóvenes llegaron empezaron a aplicar con rapidez.

—Momo – la joven se acercó, él solo la sujeto con la otra mano – inicia con los preparativos, debemos irnos antes de viernes.

Ella asintió saliendo de inmediato, colocaba los pañitos fríos en la cabeza de su amado, esos hermosos ojos ahora cerrados se movían con desesperación, se acercó a su oído, le susurro.

—Mi amor resiste, estoy contigo – depositó besos en las mejillas y su cuello.

—Mi señor – una de las jóvenes lo saco de su momento – la fiebre no baja, es recomendable bañarlo con agua fría y después arroparlo.

El solo asintió, lo alzo cubriéndolo en su totalidad con la sabana de la cama, pidió que llevaran todo lo necesario para el cuidado después del baño a su cuarto; camino lo más rápido que pudo, lo dejó en su cama, se desvistió, ahí lo tomó para entrar juntos a su piscina.

Con delicadeza vertía agua en los cabellos alborotados, lo abrazaba con fuerza, le decía con insistencia que lo amaba, que despertara, que le había prometido estar a su lado. Al poco tiempo las jóvenes llegaron para ayudarlos a salir, vio como envolvían a su amor, lo dejaban con cuidado sobre su cama, se secó, se acostó a su lado.

Esa tarde fue desesperante, el no abría sus ojos, su cuerpo se sentía un poco más fresco, acariciaba su cuerpo, sus cabellos hermosos, besos sus mejillas, su frente, sus oídos, quería ver esas esmeraldas, unos golpes suaves lo sacaron de su ritual.

—Pase – el cabello negro de Momo aprecio – cuéntame.

—Majestad – la vio inclinarse, cerró la puerta con llave – mi contacto los puede sacar esta misma noche, los llevara al sur de aquí, hay una pequeña aldea a final del rio Nilo y cuando Izuku este mejor los sacara del país.

—¿Quién es? – la vio sonrojarse, solo pudo enarcar una ceja.

—Es mi alma gemela – se retiró un poco el cabello, ahí vio la marca – es una joven muy astuta.

—Arregla tus cosas, vendrás también – se levantó para buscar los elementos que llevarían.

—Majestad – el la volteo a ver, se acercó – esto lo tenía Izuku.

Vio el documento del permiso de salida de su madre, la abrazo, le pidió que la sacara de ahí, ella sin dudarlo acepto, salió enseguida, a los pocos minutos llegó con dos maletas, la de ella y su madre. Le confirmó que la huida seria a la media noche, que arropara bien a Izuku, ella iría a buscarlos, primero sacaría a Rei.

Tomó la cobija que cubría su cama, con ella arropo al menor, esperó pacientemente, cuando fue el momento la azabache entró, tomó las cosas, los tres salieron del lugar, miraba a todos lados, rogaba a su dios les permitieran salir sin contratiempos. Ella lo llevo por diferentes pasillos que en su mente jamás se imaginó que existían, cuando vio el paisaje respiró profundo, siguió hasta el carruaje.

Al subirse su madre lo abrazo, lo ayudó con su novio, el camino fue silencioso, sus manos sujetaban con fuerza al joven, lo sintió removerse y susurrar un -¨demasiado calor¨-, retiro un poco el cobertor, vio como abría lentamente sus ojos.

—¿Mi rey? – lo beso, este trató de alejarse – no es apropiado, su boda ...

—No hay boda – sus lágrimas salieron, sentía mucha tranquilidad – vamos de camino al sur, luego saldremos del país.

Lo vio sobresaltarse, ahí empezó a inspeccionar el lugar, saco con dificultad una mano para abrir la cortina, efectivamente ya no estaban en el palacio.

—Debes descansar pequeño – escucho la voz de la reina, la sorpresa fue mayor – aun tienes un poco de fiebre.

Lo vio asentir para sujetarse en su pecho, dejó que Morfeo también actuara en su ser, finalmente pudo descansar.

Al llegar todo el lugar era tranquilo, vio a Momo abrazarse a la joven, de inmediato los llevaron a una pequeña casa, los cuartos eran pequeños, pero se sintió por primera vez tranquilo, su madre fue hasta uno de ellos, se acostó de inmediato, por su parte dejo a su amado en la cama, lo ayudó a salir de sus mantas.

—¿Te sientes mejor? – le pregunto mientras colocaba ungüento en los pies.

—Shou – al escuchar su nombre en esa voz, se sintió estar con su dios - ¿no te arrepentirás?

El negó, ahí vio como le extendía sus brazos, sin dudarlo se lanzó al cuerpo lo beso con pasión, todas esas emociones en solo un día, casi lo vuelven loco, extrañaba ese lindo cuerpo, su calor, su respiración sobre su oído.

—Te necesito – le dijo dejando besos en su oreja – creí que te perdería.

De un rápido movimiento tenia al menor encima suyo, su mirada demostraba todo el amor que sentía por él, lentamente bajo por su cuerpo acomodándose en medio de sus piernas, no pidió permiso, saco su miembro y empezó a estimularlo.

Esos hermosos ojos brillaban, el placer lo estaba consumiendo, antes de poder terminar lo levantó, esas manos empezaron a desvestirlo mientras el besaba ese dulce pecho, cuando ya están completamente desnudos, empezaron a tocarse con desesperación, mordió esos lindos botones rosados, los gemidos empezaron a aparecer.

—Te amo Izuku – susurro bajando por su vientre – se mío de nuevo,

—Hazlo – lo vio posicionarse sobre su miembro, con su ayuda empezó a bajar lentamente – Ngh ... me siento completo ... yo pensé que te perdería.

—Eso nunca mi hermosa flor del desierto – empezó a acariciar esas hermosas piernas – eres el ser que le dio luz a mi existencia.

Las embestidas fueron lentas, tenían que volver a reconocer cada parte de su cuerpo, el tocaba con desesperación cada rincón del cuerpo ajeno, mientras su pareja lo hacía con más tranquilidad, mordió el labio inferior, en ese momento sintió como la lengua de su amado se introdujo en su cavidad, la recorrió haciendo que su miembro se agrandara un poco más.

—Por Ra – gritó el peliverde doblando su cuerpo – Shou ... Shou por favor más rápido.

Su mente se llenó de esas sensuales imágenes, lo tumbo en la cama para embestirlo con fuerza, amaba verlo encorvarse, el sudor que tanto había deseado sacio su lengua ya que empezó a delinear cada una de esas deliciosas gotas.

Los suspiros que su pareja soltaba lo encendían más, mordió con fuerza uno de sus pezones, ahí esas manos lo sujetaron con fuerza la espalda, sabía que dejaría marca. Mordió su cuello luego sus hombros, al alzar las piernas dejó marcas en ellas, lo vio llevar esa linda mano a su miembro para estimularlo, sonrió dejando un beso en la nariz.

—Quiero ... quiero ... Shou ...

—¿Quieres terminar? – lo vio negar, eso lo sorprendió – entonces ¿Qué es?

—Podemos encontrar a una niña o niño que no tenga padres, acogerle y ser una familia – al escuchar eso dejó de moverse – me esforzaré en hacerlo feliz, ¿Por qué te detienes?

—Quieres tener una familia ¿conmigo? – lo vio asentir, sintió su corazón salirse, ese joven siempre lo sorprendía siempre de la mejor manera.

Él lo tomo en su rostro, con cuidado lo beso, reanudo los movimientos viendo esa tierna sonrisa, lo sujetó con fuerza de sus glúteos y acelero, necesitaba escucharlo más.

—Ngh Shou – los gemidos eran deliciosos, lo motivaban más – no voy a resistir por más tiempo.

El tampoco, esa propuesta era demasiado hermosa estaba de acuerdo, ya no era príncipe, no estaba atado, ahora podía ser feliz; en unas embestidas más ambos terminaron, estaba a punto de salir, pero las piernas contrarias no lo dejaron.

—Solo un poco más así – se giró, lo recostó sobre su cuerpo – te extrañe mucho.

—Y yo a ti – deposito un beso, sintió como se quedaba dormido.

Los días fueron pasando, cuando el ejército llegó los ocultaron muy bien, su madre había estado muy nerviosa, pero él la aferro, dándole tranquilidad, Momo temblaba como una hoja e Izuku la tomó de las manos.

Un mes debió pasar para que el ajetreo y la rabia de su padre cesara, al final su hermano fue coronado como el nuevo rey, ellos tomaron la decisión de quedarse en ese lindo lugar, su madre hacia vestidos hermosos para los aldeanos, por su parte empezó a enseñar en una pequeña escuela mientras su amado daba clases de danzas, su vida era plena.

Hicieron una pequeña ceremonia de bodas, se entregaron las argollas que él había mandado hacer antes de dejar el castillo, a él le pusieron un vestido blanco hermoso, él se veía increíble, cuando dieron el sí su marca tomo un relieve, la sensación fue placentera, ellos se complementaban a la perfección.

Semanas después

—Shou – lo vio entrar a su casa con una pequeña niña – amor mira, se llama Erin.

—¿Dónde están sus padres? – se acercó a ambos, acarició esa fina piel de la niña.

—Dice que los perdió hace unas semanas, venia caminando desde el este – le explicó su pecoso, dejando un casto beso en sus labios.

—Bueno Erin, ¿quieres vivir con nosotros?, ¿ser nuestra hija? – la pequeña sonrió, se abrazó a su pierna – arriba esta mi madre, se pondrá feliz.

La pequeña corrió, era hermosa, la sonrisa se parecía a la de su flor del desierto.

—Gracias – lo abrazó dejando un beso en su cuello – te amo Shou.

—Y yo a ti, mi hermosa flor del desierto.

Ahora podía asegurar que tenía una familia, se sentía más que feliz, estaba dichoso.

FIN


Bueno hasta aquí, espero de verdad les gustara, si es así díganmelo por favor.

Sin más, Ame las ama