DISCLAIMER: Los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling, solo la historia es mía.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

CONDICIÓN SORTEADA: Un personaje debe ser huérfano o adoptado

PROMPT: snitch

Gracias a Milenrrama por betear la historia

HMP

El pequeño Peter de seis años se sentía solo y aislado en el orfanato donde vivía. Llevaba allí desde que era un bebé de un año después de quedar huérfano en un accidente de coche donde murieron sus padres. Su aislamiento se debía sobre todo debido a las cosas raras que sucedían a su alrededor al asustarse o al enfadarse porque le hacían bromas pesadas debido a las rarezas que los demás veían en él. Cuando se quejaba a los trabajadores, éstos lo mandaban a callar y lo encerraban en su habitación.

Peter aún tenía esperanzas de que alguien lo rescatara de ese lugar tan malo, aunque a medida que pasaba el tiempo sus esperanzas decaían un poco más. Hasta que llegó un golpe de suerte: un matrimonio apellidado Nichols decidió adoptar a un niño de ese orfanato y Peter era el principal candidato. Los trabajadores les dijeron que el niño era muy raro, que a veces pasaban cosas raras a su alrededor y él era el causante. Pero a ellos no les importó.

Finalmente, los Nichols adoptaron a Peter y se lo llevaron a casa, donde la pareja le prometió al pequeño que todo iría bien.

Pocos minutos después de llegar a casa sucedió algo raro en la habitación que sería de Peter, estando allí dentro el matrimonio y el crío, un muñeco que estaba en lo alto de una estantería empezó a levitar hasta llegar a manos del niño, quedando todos asombrados por lo que acababa de pasar. La pobre criatura, creyendo que lo castigarían, empezó a llorar porque sabía que había sido culpa suya, ¡pero no sabía cómo lo había hecho!

Después de recuperarse de la impresión, los Nichols supieron lo que había pasado realmente. Su recién estrenado hijo era mago. Para ellos no fue un shock, ya que el Señor Nichols era hijo de muggles y reconoció lo sucedido como magia accidental. Inmediatamente intentó tranquilizar al pequeño diciéndole que no pasaba nada, que simplemente era un mago y había realizado magia accidental.

El niño no se lo creyó al principio, pero cuando su padre sacó su varita mágica y empezó a cambiar el diseño de las paredes, la pobre criatura quedó fascinada. Dejó que su padre siguiera cambiando los dibujos hasta que éste hizo aparecer pequeñas snitches doradas sobre un fondo negro en una de las paredes, que fue cuando el niño le dijo que parara, que esos dibujos de pelotitas con alas le encantaban.

Su padre, encantado porque a su hijo le gustara, le explicó que esas pelotitas se llamaban snitch y que pertenecían a un juego llamado quidditch. El juego decidió explicárselo en otro momento, cuando todo estuviera más asentado en la familia. Peter aceptó su explicación y no preguntó más.