Aclaraciones: Tenten POV.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Cap. 5: Matrimonio

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La habitación era gigantesca y estaba dividida en dos, casi podía asegurar que su antigua casa cabía allí e incluso sobraría espacio, en la entrada había una sala con tres muebles rodeando una mesita de té, y al frente de la mesa había una hermosa chimenea. A un lado se veían otras puertas tras las cuales se veía un precioso tocador todo hacia juego en tono vino tinto. Lentamente empezó a soltar su peinado, el que había sido sumamente incómodo y ya era hora de librarse de él. Caminó hacia el tocador y sobre éste depositó todas las hebillas que iba retirando. Tal vez era porque la sangre volvía a circular por su cabeza o simplemente porque el reflejo del espejo mostraba exactamente aquello que había pretendido ignorar, detrás de ella estaba una gigantesca cama que ocupaba una buena parte de la habitación.

Estaba congelada frente a la imagen que le mostraba el espejo, al punto que no sintió a su esposo dirigirse hacia ella

- Te ves asustada – ella abrió los ojos pasmada – no deberías estarlo – lentamente se alejó y se dirigió a la cama, haciéndole señas para que se sentara junto a él, mecánicamente obedeció quedando de pie frente a él, incapaz de hacer algo más – tranquilízate – le habló con voz calma – no te haré nada – no podía evitar que cada musculo de su cuerpo se tensara y se preparara para correr - sé todo sobre ti, Tenten – ella lo miró atemorizada y él nuevamente le indicó que se sentara, así que acató

- ¿A qué se refiere Toshio-sama? – murmuró finalmente

- Sé que no quieres estar aquí – ella se sobrecogió con esas palabras – que naciste y creciste en la aldea de la Hoja pero tu familia no era de allí y según sus tradiciones antes no tenías apellido, que eran mercaderes y fallecieron en un incendio en otra aldea, que asististe a la academia ninja y que el sensei de tu equipo es Gai así como que tus compañeros de equipo son Lee y... Neji – dijo ese nombre con un raro tono – que tienes 22 años, pero no tienes la más remota idea de mi edad y por supuesto – hizo una pausa – que no eres virgen – ella desvió la mirada intentando ocultar su reacción ¿conllevaría algún castigo esto último? – te mandé a investigar, es natural que quisiera saber más sobre mi esposa

- Disculpe Toshio-sama, no sé qué decir – él empezó a reír – no sé nada acerca suyo

- No te preocupes, te prometo que tendremos tiempo para cambiarlo – tras decir eso se puso en pie y empezó a alejarse – por cierto, también sé el motivo por el que estas asustada y debería aclararte que no debes preocuparte, no te forzaré a tener relaciones esta noche pues aunque no lo creas no eres la única que fue obligada a esto y que tuvo un día extenuante; pero si debo decirte que tarde o temprano las tendremos – la observó de reojo y ella asintió levemente – ahora es tiempo de dormir.

Y sin más se retiró al baño dejándola sola para terminar de deshacer su peinado y quitarse el ostentoso y pesado kimono, mientras recordaba los consejos más importantes de sus rápidas clases de "etiqueta" antes de la boda.

- Siempre decirle Toshio-sama - No tutearlo hasta que él no la autorizara - Hacer absolutamente todo lo que él le pidiera sin objeción - Siempre estar sonriente - Nunca levantar la voz - Nunca hacer reclamos El mejor resumen para lo que le decían era ser la "perfecta esposa feliz"

Y en lo que más hicieron énfasis para que le quedara perfectamente claro fue lo relacionado al sexo

-Sin importar el lugar, la hora o su ánimo ella debía mostrarse siempre dispuesta

Sonrió ante ese recuerdo evitando reírse para no tener que dar explicaciones, se dirigió a la cama en el pijama designado para la noche de bodas y notó los ojos de su esposo clavados en ella, era innegable que había deseo en ellos.

- Tienes una linda sonrisa – hablo él desde el otro lado de la cama – espero verla más seguido – después de decir eso se metió en la cama y le dio la espalda, ella lo imitó y se acostó en su lado de la gigantesca cama y se dispuso a dormir – por cierto - murmuró él como si hablara consigo mismo – eres hermosa

A pesar de no sentir nada por él no pudo evitar sonrojarse.

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Al día siguiente empezó la que sería su rutina como la esposa del hijo del feudal.

Levantarse, bañarse, ponerse un kimono no tan elaborado como el de su boda pero casi igual de pesado o algún vestido elaborado, innegablemente hermoso pero nada cómodo especialmente si lo comparaba con su ropa de entrenamiento a la que no le permitieron volver, el cabello simplemente lo sostenía a los lados con un par de hebillas haciendo que cayera suelto y en ondas por su espalda o en una trenza hacia un lado y por último el maquillaje solía ser algo natural, en caso de alguna reunión importante le escogían el atuendo, le hacían algún peinado elaborado y un maquillaje más fuerte de lo que acostumbraba, al estar lista se dirigía junto a su esposo al comedor para desayunar con el feudal y en varias ocasiones uno que otro personaje importante de la aldea.

Tras eso tenía un corto tiempo libre en el que la llevaban a la biblioteca para que se entretuviera con el sinfín de libros sobre la historia de la aldea del Rayo, además por la posición que había adquirido debía conocer a la perfección dicha historia. Después era hora de almuerzo así que nuevamente iba al comedor, tras eso algunos días tenía que tomar el té con otras esposas de hombres importantes o acompañar a su esposo en un recorrido por la aldea o evento social, nuevamente tiempo libre que podía usar como ella quisiera, y como no sabía que más hacer iba de nuevo a la biblioteca, y finalmente la cena. Una que otra noche asistían a alguna cena de gala.

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2 meses habían pasado desde la boda y aunque su vida no era el infierno que imaginó no podía decir que estuviera feliz.

No podía evitarlo, sin saber el motivo una parte de ella se sentía vacía. Aunque tal vez sí pudiera explicarlo, la noche de bodas su esposo le prometió que se conocerían mejor, pero la verdad es que él escasamente la miraba o le dirigía la palabra y las pocas ocasiones en que lo hacía era cuando estaban en público además de uno que otro beso ligero en los labios o en la mejilla y tomarla de la mano o abrazarla por la cintura, pero esto era obviamente solo para aparentar frente a todos. Ella quería algo más, empezaba a necesitar sentirse querida, necesitaba atención. Rumiaba una y mil veces que no podía vivir así para siempre.

Era curioso pensar que muchas otras víctimas de matrimonios forzados eran felices al no tener que compartir tiempo en privado con la pareja asignada, pero ella era diferente, sabía que esa era su nueva vida y quería hacer lo posible por ser feliz, o al menos intentarlo. Comparaba con tristeza la "publicidad" de sus relaciones; con Neji aunque nadie nunca lo supo se sentía plena en cambio con Toshio todos lo sabían pero ella se sentía miserable. Aunque intentaba mantenerse entretenida no podía evitar que el Hyūga se inmiscuyera en sus pensamientos día tras día.

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Esa noche se sentía un poco más irritable de lo habitual, estaban en una celebración de gala y las bandejas con licor pasaban de lado a lado, ella aprovechaba cada que una pasaba por el frente para tomarse un trago, y no tenía ni idea de cuántos llevaba pero lo que sí sabía es que el alcohol empezaba a acumularse y hacerle efecto.

- ¡Toshio, viejo amigo! – saludó alguien apretando la mano de él – y esta es tu hermosa esposa – la miró de arriba abajo sin disimular ni un poco las áreas en las que detenía su mirada - ¡Vaya! Te sacaste la lotería

- Así es – contestó él riendo con su amigo mientras ella intentaba mantener la sonrisa y no dejar traslucir la ira por sus ojos, así era él, un mar de orgullo por su belleza pero a solas no le dirigía la palabra

- Brindemos por tu esposa y matrimonio perfectos – les dijo mientras les entregaba una copa a ellos para que brindaran, ella bebió la suya de un sorbo.

Aprovechó que la atención no estaba sobre sí y empezó a dirigirse hacia la salida para irse o iba a explotar, pero no contó con que Toshio la sostenía de la mano y en lugar de soltarla empezó a caminar con ella, otra bandeja con licor pasó por su lado y aprovecho para tomar otra copa antes de abandonar el recinto

- ¿Qué te ocurre? – preguntó él molesto tan pronto estuvieron afuera, ella ocultó su rostro mientras una lagrima se le escapaba - ¿Qué te ocurre? – su tono ahora era preocupado.

- Estoy cansada – contestó limpiando la traicionera lagrima

- ¿Quieres irte?

- No de la reunión, no es eso lo que me tiene cansada – dijo como si fuera obvio – Estoy cansada de fingir

- ¿Fingir? – sonaba sorprendido

- ¡Sí! Fingir – su tono de voz se elevó más de lo permitido y se ganó una mirada reprobatoria, pero no le importó – fingir que somos un matrimonio perfecto cuando ni siquiera hablamos, cuando ni siquiera siento que notes mi presencia al estar a solas... cuando ni siquiera... ni siquiera nos hemos dado un beso real

- Es el alcohol el que está hablando Tenten – concluyó él para darle la espalda – entraré a avisar que nos retiraremos y hablaremos de esto en la mañana

Cuando él dio el primer paso de vuelta al recinto ella lo tomó con fuerza de la ropa, atrayéndolo hacia sí misma y chocando sus labios.

La respuesta fue automática y la desconcertó un poco, pues él correspondió el beso de inmediato y con una intensidad que no se esperaba, tal vez fuera el licor en sus venas o simplemente no hubiera motivo, pero puso sus manos alrededor del cuello para acercarlo más y darle la profundidad que buscaba. Él puso las manos en la cintura haciendo que diera un par de pasos hacia atrás hasta chocar con una pared en su espalda, la fuerza del impacto hizo que ella abriera su boca para dejar escapar un ligero quejido cosa que él aprovecho para introducir su lengua.

Su mente le jugó una mala, ¿o tal vez buena?, pasada, pues de repente los labios que sentía no eran los de su esposo, eran los de Neji, era Neji quien intentaba devorarla con ese beso, quien lentamente estaba soltándole el obi para poder inmiscuir las manos entre su kimono, quien ahora le acariciaba la espalda.

Sintió como la tomaba del trasero y la levantaba para que enredara sus piernas en su cadera y así poder empezar un delicioso roce de intimidades, necesitaba respirar así que rompió el beso pero ahora él atacaba su cuello, ella tan sólo jugaba enterrando sus dedos en su cabello e intentando mantener sus gemidos silenciosos. Soltó su cabello para empezar a soltar el traje de él cuando la puerta se abrió dejándolos a ellos dos inmóviles en ese lugar

- L...L...Lo...Lo siento – se excusó rápidamente un hombre completamente rojo – Lo siento mucho – les dio la espalda para volver a entrar

- ¡Espera! – ordenó Toshio mientras la soltaba permitiéndole ponerse en pie e intentar rehacer su traje para cubrirse, aunque no se alejó de ella pues era obvio que tenía cierto problema en su entrepierna que debía ocultar – Espera – hablo ahora con voz calma – Es nuestra culpa, mi esposa y yo debimos irnos a nuestra habitación... ahora te solicito por favor que olvides lo que viste y que cuando vuelvas a entrar nos excuses con los otros invitados.

- No hay problema Toshio – contestó con una sonrisa mientras intentaba verla a ella que inútilmente intentaba esconderse – tengan buena noche – esa frase la dijo entre risas mientras se marchaba

Ahora estaba claramente confundida ¿Todo eso fue ocasionado por un simple choque de labios? Además su mente estaba difusa intentando aclarar exactamente con quien estuvo a punto de tener relaciones en medio del pasillo ¿Neji o Toshio? E intentaba determinar qué decisión tomaría él ahora, ¿seguiría o intentaría retractarse por lo ocurrido? Sin decir nada él empezó a caminar hacia la habitación y ella recogió el obi del suelo para empezar a seguirlo, cuando estuvieron frente a la habitación le abrió la puerta para dejarla entrar.

Ella entró y se giró para poder hablarle, pero tan pronto la puerta fue cerrada él atacó sus labios sin dejarla pronunciar palabra.

Su mente daba vueltas en una marea confusa y empezó a divagar de nuevo entre Toshio y Neji, pero cuando correspondió el beso supo exactamente por qué lo hacía, no lo hacía porque quisiera creer que era Neji sino por lo opuesto, porque NO lo era.

Y por eso, porque tal vez quería sentir que ya no era propiedad del Hyūga, porque tal vez quería sentir que alguien más podía amarla o simplemente porque era muy tarde para retractarse, empezó a desvestir al hombre frente a ella.

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"Y si he de romper las cadenas que me aten a la costumbre ¡Yo las partiré!"

Att: Sally K