Título: De estrategias y pervertidos

Descargo de responsabilidad: HP no me pertenece en ningún país ni universo alternativo... soy solo una escritora de medio tiempo que disfruta hacer cosas locas, improbables y pues... raras

"Este fic participa en el minireto de diciembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Me tocó regalar a Estrella

Sorry si realmente no supe captar bien a Zach y Theo, no son los personajes con los que más trabaje y a Theo lo veo como alguien extremadamente callado... o quizás simplemente más reservado


Algunos podrían decir que su estrategia era desesperada, un último recurso para intentar negar lo obvio.

Y aunque él quisiera defender su punto de vista; con datos muy bien documentados sobre probabilidades, muchas gracias. La verdad es que no podía defenderse.

Su estrategia para encontrar a su alma gemela era un desastre que lo terminaría enviando al hospital más cercano.

—Al mal paso darle prisa —murmura mientras termina de colocar una gruesa capa de mayonesa sobre su panecillo relleno. Lo observa durante un momento y decide que bien podría echarle algo de azúcar para complementar el sabor.

A su lado Pansy suelta una risa.

—¿Otra vez probando recetas raras, Theo? —inquiere conteniendo una mueca de asco.

—Nunca sabes cuándo podría darte hambre —responde envolviendo su raro bocadillo en una servilleta.

A estas alturas debía ser la persona más odiada de los elfos, siempre manchando las blancas telas con sus menjurjes.

—Solo tu paladar toleraría eso —desestima ella guardándose unas galletas.

Theo rueda los ojos pero no la corrige.

Lo odio tanto como tú, piensa.

Pero no tiene otra opción.

No cuando las palabras de su alma gemela eran tan extrañas.

¿Vas a comerte eso? Puede leerse en la parte interna de su brazo.

Theo bufa irritado, ¿quién rayos le preguntaría eso a alguien que acaba de conocer?

Ciertamente no alguien impresionado con sus gustos.

De ahí su brillante estrategia, concentrada en al menos descartar a toda la población estudiantil de Hogwarts en su edad inmediata.

Si no encontraba a su pareja ideal, al menos sabría por sentado que no se encontraba aquí.

A veces se preguntaba si valía la pena que siguiera torturándose a través de sus años de escuela; no es como si quedase un exceso de personas con las que no hubiese hablado aún.

Hace una lista mental y se detiene un momento en un rostro demasiado familiar para sus fantasías.

¿Qué pensaría Zach si me viese comiendo un emparedado de atún con espaguetis?, piensa por un momento. El joven Hufflepuff es una de las pocas personas con las que no ha hablado aún, tan asustado de su reacción.

Si pudiese seguir viéndolo en la distancia, imaginando que por algún extraño milagro el rubio es en realidad su alma gemela, podría graduarse feliz.

Hablarle no está en la cuestión, no cuando hay tantas posibilidades de salir decepcionado.

Le gusta creer que es el perfecto equilibrio entre esperanza y practicidad.

—No vas a acelerar nada así —comenta Daphne viéndolo devorar su peculiar bocadillo frente a un grupo de asqueados chicos de sexto año.

—No todos somos como su alteza —responde obligándose a tragar.

Pese a su actitud, la chica es una excelente amiga. Siempre dándole información de su crush y relatándole sus más extrañas manías.

¿Quién habría pensado que el sexy cazador de Hufflepuff era un coleccionista de estampillas de closet?

En parte la envidiaba, Daphne era una de esas personas con frases peculiares al tener un "Tu belleza es incomparable a la vida misma, princesa" en toda la extensión de su pierna.

—Podrías estar como Draco —contradice la chica, siempre desestimando sus argumentos y recordándole lo idiota que era.

—¿Y ser un amargado condescendiente que se niega a ver que Potter es su alma gemela? — bufa, recordando todas y cada una de las ocasiones en las que su amigo había maldecido su suerte.

Es una mierda, ¿Quién rayos responde "si" a un primer encuentro?, había dicho ofuscado en un día especialmente malo.

¿Y si es Potter?, había preguntado curioso. En más de una ocasión había notado las señales, además de las miradas que se daban cuando el otro no prestaba atención.

Pues que se joda por simplista, le había respondido sin pensar, un error típico de su orgulloso amigo. Con algo de suerte, todo se arreglaría antes de graduarse.

—Te reto a comer puré de papas con jugo de pepinillos y sardinas —comenta la rubia después de observarlo hacer otra mueca.

Theo contiene la risa, cuenta con Daphne para sacarle provecho a su desgracia.

—Solo sólidos, princesa —responde.

Llevar líquidos en su bolso es una pesadilla, ni siquiera quiere recordar la vez que había perdido un ensayo de Snape por culpa de un derrame.

—Le quitas lo divertido —chilla empacando sus cosas, tiene su siguiente clase dentro de poco.

Theo simplemente continua con su trabajo, dejándola ir sin otra palabra, está decidido a sacarse esta traducción de encima.

Aunque pronto se hace evidente que no podrá avanzar mucho.

El único problema de seleccionar un lugar donde puede estudiar y comer al mismo tiempo, es que también permite el ruido. Y vaya que los Gryffindors se aprovechan de ello.

Tantos sonidos, tantos gritos.

¡Es simplemente frustrante!

—¿Vas a comerte eso?

Pregunta alguien en tono coqueto, justo en su oído.

Theo no está nada impresionado, y la migraña que se ha venido formando lo hace soltar la primera idiotez que le llega a la cabeza.

—¡Trágatelo de una jodida vez! —grita ofuscado, señalando al panecillo.

El chico suelta una risa histérica y el solo atina a verlo petrificado, Zacharias Smith lo mira con el alivio escrito en cada parte de su cincelado rostro.

—¡Gracias a Merlín que no era nada pervertido! —suspira sentándose a su lado.

Theo se ruboriza mortificado por el doble sentido, parece que si hay peores palabras que las de Draco.

—Hola hermoso, me alegra que no seas un degenerado. Soy Zacharias Smith —saluda Zach presentándose formalmente.

Y es esa sonrisa sincera, junto con la actitud relajada, lo que logra traerlo de vuelta al presente.

—Yo no estaría tan seguro —responde dejando su libro de lado.

No está dispuesto a perderse la oportunidad de conocerlo, después de todo sus palabras no son tan malas.


N/A: Admitámoslo, si fuésemos Zach andaríamos con el mimso miedo de conocer a la supuesta alma gemela XD no vaya a ser un pervertido