Temaridono: Ay, sí, fue una muerte muy temprana, pero así y todo ella es un personaje adorable. Le bastó poco tiempo para dejar mella. En lo personal, todavía tengo esperanzas de que la pareja se haga canon, aunque sea post mortem XD. ¡Gracias por tu comentario y espero que disfrutes de este!

Leiviv: ¡Hola! Sí, este es un fic más largo, pero de capítulos independientes. Me encantó y me puse feliz cuando me dieron permiso. El tema de la reencarnación me gusta siempre y cuando ellos sigan siendo ellos, como en este caso, y les queda genial. Ah, de cuánto Isayama se perdió de detallar respecto a la relación de los dos, por suerte hay fickers como esta chica que saben cómo plasmarlo y hacernos sentir mejor. Te agradezco el comentario y espero que disfrutes de este. ¡Saludos!


Encuentro no deseado


'¿Estás aquí?' Preguntó Hanji por teléfono.

'Sí, ¿en qué habitación están?' Miré la recepción que tenía adelante.

'Estamos en el 5° piso, habitación 203, sección de pacientes hospitalizados,' respondió ella.

'Estaré en un segundo.'

'Levi.'

'Qué.'

'No te molestes en traer flores, la habitación está llena de ellas.'

Resoplé. 'No planeaba hacerlo. No pensaba gastar dinero en Erwin.' Colgué y me dirigí al ascensor más cercano, y presioné el botón subir. Cuando llegó, entré en el cubículo, pero justo cuando estaba por cerrarse, una mano se interpuso de la nada y se volvió a abrir. Una mujer joven, vestida simplemente, resopló aliviada.

'Gracias a Dios,' murmuró mientras entraba, y el ascensor se cerró detrás de ella.

Presioné Piso 5, y vi que ella presionaba Piso 7. Sintiéndome satisfecho por llegar a mi piso antes que ella, me apoyé contra el pasamanos, observando mi reflejo por los espejos a los lados. Por un momento, observé los números que parpadeaban sobre los botones.

Piso 2

Piso 3

Y entonces todo se congeló.

El ascensor se detuvo de manera brusca, y la chica tropezó ligeramente, sorprendida en el momento. Frunciendo el ceño, volví a presionar los botones, pero las luces se apagaron y quedamos a media luz.

Estábamos atrapados.

'Al carajo,' murmuré, alcanzando el botón de emergencia y presionándolo duramente antes de que mi mano se dejara caer.

'Eso es mejor,' comentó la mujer con ironía, alternando su peso de un pie a otro. Tenía una expresión de molestia en el rostro, y eso explicaba claramente mis sentimientos.

Busqué mi teléfono y marqué el número de Hanji para luego sostenerlo contra mi oreja. Sonó una vez antes de que ella contestara.

'Te perdiste, ¿verdad?' Fue lo primero que dijo.

'No. El ascensor se detuvo y estoy atrapado. Mueve tu trasero y llama a los de mantenimiento.' le dije enfurecido.

Hanji se echó a reír del otro lado lo suficientemente fuerte como para apartar el aparato a una distancia segura. La mujer me miró con las cejas levantadas por la diversión, claramente escuchando las carcajadas.

'Sólo date prisa,' le dije y di por terminada la llamada, volviendo a meter el teléfono en mi bolsillo y apoyándome contra el muro. La chica prefirió sentarse en el piso. Sus rodillas estaban levantadas y sus brazos descansaban sobre ellas, ella suspiró.

No sé cuánto tiempo estuvimos allí; tal vez diez minutos antes de frustrarme y dejarme caer en el suelo, en la misma posición y apoyando mi cabeza contra el muro, mientras tenía los ojos cerrados. El silencio no era absoluto, con nuestras respiraciones audibles. Hasta que la mujer se movió y abrió la cremallera de su bolso, hurgando un rato antes de sacar algo de plástico. No me molesté en comprobar qué era, hasta que ella dijo, '¿quieres uno?'

Abrí los ojos y mi mirada aterrizó sobre su mano, donde tenía tendida una bolsa de caramelos con forma de serpiente.

Alcé una ceja y ella insistió. '¿Quieres o no?'

'No.'

'Entonces dilo,' retiró su mano, sacando un caramelo y mordiéndolo. Por primera vez desde que entramos al elevador, la estudié. Era bajita, algo sorprendente, en especial porque parecía más baja que yo. Tenía una figura ágil, manos pequeñas y rostro juvenil. Con la luz tenue, su cabello cobrizo parecía castaño, y sus ojos tenían un intenso color dorado. No podía ser tan joven, tal vez estaba en sus veintipocos. Era su figura lo que hacía que cualquiera pensara que aparentaba menos.

Notando mi mirada sobre ella, dejó de masticar, tragando lo que quedaba de su serpiente roja. 'Me llamo Petra,' dijo, '¿cómo te llamas?'

Tenía cierto descaro, pero su tono era casual, poco amenazador.

'Levi.'

Ella asintió. '¿A quién vienes a ver?'

'La curiosidad mató al gato,' comenté, sin molestarme en disimular mi incomodidad.

Ella rodó los ojos, tomándome por sorpresa. Qué mujer tan audaz.

'Quería iniciar una conversación, ya que estamos aburridos. Perdona mis intentos por divertirme.' Dijo ella con sarcasmo y mirándome atentamente. Volvió a extender su bolsa de caramelos, y saqué uno por aburrimiento.

Estuvimos sentados por otros buenos quince minutos, escuchando el trabajo de mantenimiento al otro lado de la puerta. Recibí un mensaje de Hanji diciendo que estaban trabajando en el problema, así que estaba seguro de que saldríamos pronto. Pero media hora después, seguíamos en la semioscuridad, comiendo caramelos en forma de serpientes hasta que el sonido al masticar se tornó irritante.

'Estoy aquí para ver a un comandante. Fue herido en cumplimiento de su deber.' dije al fin.

Petra levantó la vista, sorprendida. '¿Eres soldado?' inquirió, sonando incrédula.

'Ex soldado,' respondí a regañadientes.

Ella sacudió la cabeza, asombrada. 'Eso es genial. Es la primera vez que me encuentro con uno. Encantada de conocerte,' me mostró una sonrisa tímida, a lo que asentí secamente, concentrándome en la serpiente, mientras la masticaba lentamente.

'Entonces, ¿qué haces ahora?'

'Estoy en la academia de policía.'

'Viviendo la vida peligrosa, veo,' reflexionó.

'Es mejor que estar sentado detrás de un escritorio,' señalé, y ella asintió después de un momento.

Alcancé otra serpiente. '¿Y tú a qué te dedicas?'

'Estudio para ser psicóloga.'

'Impresionante.'

'Gracias.'

Permanecimos nuevamente en silencio hasta que un ruido llegó desde arriba. '¡Levi!' chilló una voz. 'Espera un poco más. Ya casi terminamos, ¿está bien?'

Hanji.

'¿Tu novia?' Supuso Petra.

De haber tenido la energía, me hubiera atragantado con la serpiente, pero en vez de eso, resoplé. 'Vieja colega.'

Ella rió con ganas, y el melodioso sonido me sorprendió. 'Suena demasiado salvaje para ser amiga tuya.'

'Es el resultado de circunstancias desafortunadas,' le informé, y decidí cambiar de tema. El actual parecía divertirla demasiado.

'¿Tú qué haces aquí?'

Ella sonrió. 'Una amiga dio a luz ayer, así que vengo de visita.' Se detuvo por un momento, como si estuviera pensando en algo. 'Oye,' dijo, algo insegura.

Esperé a que continuara.

'¿Me das tu número?'

Sonreí. '¿Me encuentras atractivo?'

Ella volvió a reír. 'Bueno, esa no es la razón. Sólo pensé que podría tener buenas conexiones con un ex soldado y futuro policía, ese tipo de cosas. Pero eres atractivo,' añadió como ocurrencia tardía.

Antes de que pudiera responderle, las luces volvieron a encenderse, casi cegándome y haciéndome entrecerrar los ojos, y el elevador volvió a ponerse en movimiento. Tomé un pedazo de papel de mi bolsillo y garabateé un número justo antes de que las puertas se abrieran y Hanji apareciera con una sonrisa en el rostro mientras el encargado de mantenimiento tomaba sus cosas y se iba.

'Hola,' dijo Hanji casualmente, con las manos en la cintura mientras me levantaba, mirándola.

'Se tomaron su tiempo.' observé.

'No te enojes. Vamos, Erwin se está preguntando dónde estás. Ven antes de que Aurou y Gunter tengan que irse.'

Se dio la vuelta, y sin esperarme saltó por el pasillo con toda su gloria ridícula. Miré a Petra, quien ya estaba de pie.

'Fue un placer conocerte,' extendió una mano. La estreché, sacudiéndola firmemente y asegurándome de haber dejado el número en su mano.

'Te veo pronto.' le sonreí.

Sus ojos se abrieron un poco al percatarse del papel en su palma antes de sonreírme de manera traviesa.

'Igualmente.'

Y mientras me encaminaba por donde había visto a Hanji irse, me sentí anormalmente realizado.