Leiviv: Fue muy tierno, y de alguna manera él saldó esa deuda que sentía que tenía con ella, sin que se entere, claro. Más que nada para sentirse bien él sin necesidad de confesarse, me imagino que Petra dejaría el asunto en el pasado, pero le daría un pequeño castigo por eso XD. Gracias por tu comentario!

MJ Keehl: Jajaja! Algo es algo, y más vale tarde que nunca. Me alegra que te gusten, espero que esta también. Saludos!


Animales


Petra había traído esa cosa el martes. Era pequeña, roja, y Levi la odió antes de verla.

Todos se enamoraron de esa cosa apenas la vieron, hasta Erwin, y eso molestaba a Levi porque todo el mundo estaba dispuesto a acariciarla.

'Por favor, Capitán.' Se quejó Petra el jueves por la noche cuando fue a su habitación, sosteniendo al animal amorosamente contra su pecho.

'Mantén esa cosa lejos de mí.' Se enfocó en su papeleo.

Ella frunció el ceño, ligeramente ofendida. 'No es una cosa, es un panda rojo.'

'¿Tienes idea de cómo se reproducen esas pequeñas mierdas? Deshazte de él antes de que otro lo huela y estemos infestados de pulgas.'

'Estaba herida, Levi, y todavía es una cachorra, por amor a Dios. Tenemos que ayudarla a mejorar.' Ella levanta al panda a la altura de su rostro, haciéndole pucheros. '¿No es así? Eres una buena chica,' lo arrulló. El panda se movió, y ella le dio un beso entre las orejas.

Levi hizo una mueca de desprecio. 'Eso es asqueroso, Petra.'

Ella rodó los ojos. 'Sólo espera.'

El viernes lo volvió a traer, y Levi se rehusó a prestarle atención mientras Petra se sentaba frente a su escritorio, dándole todo el amor del mundo. Todo el amor que nunca me ha dado a , pensó Levi con amargura.

'¿Por qué no te gusta?' Preguntó ella.

'Odio a los animales.'

'¿Por qué?'

'Son sucios. También asquerosos, y dejan caer pelo por todos lados.' Empezó a enumerar.

'Los pandas rojos no dejan caer pelo,' respondió ella indignada.

'Sólo deshazte de eso. Ya está curado.'

'Bueno, lo estoy disfrutando al máximo, ya que no nos dejas tener una mascota.' declaró.

'Gracias al jodido Dios.'

Tenían el fin de semana libre, y Petra lo volvió a traer el sábado. Antes de que pudiera decirle que sacara a esa pequeña mierda de su habitación, ella lo colocó sobre su escritorio,y le dio a Levi un beso en la mejilla.

'Cuídala por un momento mientras hago tu café.' le dijo y desapareció, dejándolo solo con esa bola de pelos llamada panda rojo.

Lo fulminó con la mirada, y el animalito ladeó su cabeza como respuesta, mirándolo con curiosidad. Se quejó suavemente, y Levi levantó una ceja. Así fue cómo se ganó el corazón de todos, se dio cuenta él. Luciendo inocente y tierno.

Se inclinó hacia adelante en su silla, colocando los brazos sobre el escritorio mientras lo miraba. '¿Qué tienes tú que no tenga yo?' Le cuestionó. 'Soy mejor que tú, pequeño bribón.'

Levantó una mano, y el panda observó cómo se acercaba. Cuando le acarició la cabeza, volvió a gimotear, como complacido, y se acercó. 'Hmm,' reflexionó, volviendo a acariciarlo. Juró que si fuera un gato, ronronearía. Era un pensamiento agradable, complacer a un inocente animal.

Y fue entonces que Levi se dio cuenta de inmediato de que estaba cayendo bajo el hechizo de esa cosa, y retiró la mano.

Petra volvió momentos después con dos tazas de café.

'Aquí tienes.' Las colocó sobre el escritorio y se sentó, levantando al panda y sentándolo en su regazo. 'La liberaremos mañana,' dijo con nostalgia, rascándole detrás de las orejas. Suspiró. 'Fue bueno mientras duró.'

Levi tomó un sorbo de su café, moviéndose en su asiento y aclarándose la garganta.

'Bueno. Si quieres, podemos comprar algo.'

Ella lo miró. '¿Como qué?'

'Ya sabes, un animal. Aunque no un panda. Tal vez un gato, o un pez. Algo así. Pequeño. Que no de mucho trabajo.' Apartó la vista al ver la sonrisa emocionada de Petra.

Ella se levantó repentinamente, rodeando el escritorio para abrazarlo, presionando al panda contra su pecho. 'Gracias,' le dijo con alegría, y la felicidad en su voz lo relajó. Ella volvió a besarle en la mejilla, y miró al panda.

'¿No es hermosa?' preguntó.

Él gruñó. 'Cállate, Petra.'