Leiviv: Sí... el capítulo que mencionaste antes, creo que es perfectamente compatible con lo que hubiera sucedido en el canon. Y el otro, que hablaba de diferentes vidas, particularmente me gustó mucho traducirlo; muy tristes algunos pasajes, pero pensando que por fin las circunstancias se acomodarían para que pudieran estar juntos de una vez por todas, siendo desconocidos pero al mismo tiempo no. Es lo lindo de este tipo de relatos. Ahora, este capítulo recién publicado también me gustó mucho, y espero que también lo disfrutes. Saludos y gracias!
Tiempo
Cuando lo vi por primera vez, me estaba observando desde el otro lado de la calle. Tenía una expresión molesta en el rostro, amarga de ira e irritación. Fruncí el ceño. ¿Quién era él? La gente se apresuraba a mi alrededor, los cuerpos eran llevados a las ambulancias y los vecinos gritaban. Vislumbré a Hanji varios metros más adelante, mirando a su alrededor con pánico. '¿Petra está bien?' Le escuché preguntar a las personas. Estoy aquí, pensé.
En mi mente todo era confuso, era incapaz de dimensionar lo que había pasado. ¿Acaso no estaba yo en el edificio? Me giré para ver nuestro departamento. Las llamas lamían las paredes desde el 2° piso. Jilly, pensé. ¿Jilly logró salir? Caminé hacia la ambulancia que estaba a mi derecha y traté de mirar por encima de las cabezas de la multitud que rodeaba el vehículo, pero todo lo que pude ver fueron unas sábanas.
'Estúpida,' escuché detrás de mí.
Me di la vuelta y casi choqué con lo que mi mente primero interpretó que era un muro de ladrillos. Pero los muros no usaban abrigos de color azul marino, ni tenían venas en el cuello que parecían explotar del enojo. Retrocedí y miré a la persona que tenía adelante. Era el hombre que estaba al otro lado de la calle, y su rostro lucía mucho más terrorífico e intimidante de cerca que de lejos.
'Ustedes los humanos son unos jodidos alborotadores,' declaró. Pero qué mierda.
'¿Quién eres?' le pregunté.
'¿Acaso no tienes idea de lo que has hecho?' Inquirió él, ignorando mi pregunta.
'¿Qué?' respondí, perpleja.
Levantó una mano hacia mi rostro y me dio un golpecito en la frente. Le di un manotazo.
'A la mierda,' comencé, dispuesta a regañarlo.
'Hoy murieron dos personas por tu culpa,' me dijo, alzando la voz mientras se inclinaba hacia adelante. 'Baka.'
¿De qué estaba hablando? Salvé a Jilly, ¿no? La empujé fuera del fuego.
'La chica está bien,' señaló apresuradamente el hombre,' ¿pero qué hay de las otras dos? ¿Qué hay de ti?'
Podía sentir que se me acababa la paciencia.
'No había nadie más en el departamento. Y yo estoy aquí, ¿no?" dije, segura de que estaba tratando de implicar que estaba muerta.
'No, tú estás allá,' apuntó hacia el edificio en llamas. Los bomberos con sus mangueras trataban de apagar las llamas, muchos de ellos estaban rodeando la entrada.
'No tengo tiempo para esto,' murmuré, 'Tengo que encontrar a Jilly,' Me di la vuelta para ir hacia donde vi a Hanji, pero una mujer apurada pasó corriendo. La fuerza de su empuje debió haberme derribado, pero no lo hizo. Ella pasó a través de mí. Un escalofrío recorrió mi espalda. '¿Acaso ella...?' El tipo del abrigo me agarró de la cabeza y la giró para que volviera a ver el edificio. Un bombero salía de allí, sosteniendo un cuerpo en sus brazos. El cuerpo tenía un suéter verde, similar al que yo llevaba esta mañana. Su cabello cobrizo brillaba bajo el sol y el bombero se precipitaba hacia la única ambulancia restante.
'Esa soy yo,' murmuré.
'Estás muerta,' dijo el sujeto.
En la sala de emergencias, estábamos yo, dos médicos, una enfermera, y el tipo que había girado mi cabeza antes. De mis cuatro acompañantes, sólo él sabía que yo estaba allí. Observamos a los doctores trabajar con mi cuerpo. Llevaba puesta una máscara de oxígeno y una bata blanca, junto con un gorro de plástico que me cubría el cabello.
'No entiendo,' dije al fin. Los médicos no me escucharon, tal y como lo esperaba. 'Si estoy aquí,' me apunté a mí misma, '¿cómo es que sigo viva allí?' Y señalé hacia donde yacía mi cuerpo. El sujeto no me miró al responder, 'Ahora mismo, sólo están cosiendo tus heridas. Según la información que me han dado, para mañana, estarás en coma y con soporte vital.'
Lo miré. '¿Cómo lo sabes?' le solté.
Me devolvió la mirada como diciendo 'simplemente lo sé' antes de dirigirse hacia la salida de la sala. Me indicó que lo siguiera. Abrió la puerta y salió, y como los médicos no parecían notarlo, lo seguí.
Caminó por el pasillo en línea recta para salir del hospital. Considerando el hecho de que él era la única persona que podía verme (no era que nadie lo viera tampoco), no tuve más remedio que seguirlo. '¿Cuál es tu nombre?' Le pregunté, acelerando el paso para alcanzarlo.
'Llámame Levi,' me dijo casualmente, con las manos en los bolsillos. '¿Qué eres?' Le presioné, en busca de respuestas. Un médico me atravesó, deteniéndome en seco durante cinco segundos antes de recuperarme y alcanzar a... Levi.
Salimos del hospital y seguimos caminando hasta llegar a un parque cercano. Finalmente, se dio la vuelta y me miró. '¿Qué eres?' repetí.
'Soy un Corrector,' respondió, su enojo de antes parecía haberse disipado.
Parpadeé. '¿Y eso qué es?'
Levantó la mano y golpeteó mi cabeza de nuevo. En serio eso estaba poniendo a prueba la poca paciencia que me quedaba.
'¿Tienes alguna idea de los problemas que causaste hoy?' me cuestionó, y en lugar de pensarlo, estaba tratando de descifrar si sus ojos eran marrones o verdes, pero volvió a poner la mano sobre mi frente.
'¿Dos personas murieron por mi culpa?' sugerí secamente, pensando en lo que él había dicho antes.
'Exacto. Marie Preston y su abuela murieron a causa de tu estupidez,' me dijo con dientes apretados, los ojos furiosos y su ira reapareciendo de la nada. ¿Acaso dijo Marie? ¿Estaba Marie en casa siquiera? ¿Estaba su abuela en casa? 'No tenía idea,' le dije a Levi, '¿pero cómo que fue mi culpa? Salvé a Jilly, ¿verdad? Ella está viva, lo viste por ti mismo.'
'Te olvidas de que tenías tres vecinas viviendo en el piso que estaba arriba del tuyo, Petra Ral,' dijo Levi. De alguna manera, que supiera mi nombre no me sorprendió, teniendo en cuenta todo lo que sabía.
'¿Qué es un Corrector?' pregunté, poniendo la atención en él. 'Piensa en mí como un ángel de la muerte,' dijo. Fruncí el ceño. '¿Eres La Parca?'
Él suspiró con molestia. '¿Por qué los humanos siempre nos confunden con La Parca? ¿No puedes ser más original? Corrector. Métetelo en la cabeza. Corrector,' se acercaba más con cada sílaba que pronunciaba.
'¿Y qué es?' Me encontré gritando de la frustración. Levi se retiró, esperando a que me calmara antes de contestar, 'Somos creaciones que ayudan a las almas a llegar al otro mundo. Aparecemos en la escena donde una persona está destinada a morir, y enviamos el alma al más allá.'
Hice una pausa antes de replicar, 'no fue tan difícil.'
Él no dijo nada.
'Entonces, ¿eres el Corrector que vino para llevarme?' pregunté. Su expresión de molestia e irritación volvió. '¡No tenías previsto morir hoy!' gritó de repente. Dios, seguramente era bipolar. Tranquilo un segundo y loco al siguiente. Aunque tampoco podía decir nada diferente de mí en esta situación.
'¿Entonces por qué viniste?' Le grité. Me dirigió una mirada que interpreté como '¿Acaso eres estúpida?'
'No nos han llamado Correctores por nada. De vez en cuando, algunos idiotas arruinan el destino y comenten un error, entonces alguien muere antes de lo programado. Y tú eres uno de esos idiotas,' espetó duramente.
'¿Perdón? ¿Entonces tenía que dejar morir a Jilly? ¿Qué hubieras hecho en esa situación?'
'¿Y qué hay de Marie y la abuela Preston? Por culpa tuya, murieron antes de su hora,' repitió.
'Ni siquiera pude salir viva yo misma, ¿cómo es que por mi culpa murieron?'
Levi abrió la boca para hablar, pero lo pensó mejor y la cerró. Entonces, levantó sus manos y cubrió mis ojos. Estaba a punto de apartarlo de un manotazo, pero unas imágenes comenzaron a formarse ante mis ojos.
Me vi a mí misma, con un canasto de ropa en las manos. Lo conocía... había pasado dos semanas atrás. La lavadora que era mía y de Hanji se había roto, así que les preguntamos a nuestras vecinas, las Preston del piso de arriba, si podíamos usar la suya. Marie, quien era responsable de su abuela y su hermana menor, Jilly, accedió. Éramos buenas amigas.
Estaba sacando mi ropa recién lavada de la máquina, cuando me levanté y tropecé hacia atrás. Mi mano alcanzó lo único que estaba cerca; la manija de la puerta. Caí sobre mi trasero, desprendiendo el picaporte, cuyo sonido al caer resonó en mis oídos. 'Mierda,' murmuré, levantándolo y tratando de volver a atornillarlo. No funcionó. Sólo lo dejé colgando allí, levanté rápidamente mi canasta y salí del lugar, casi chocando con Marie. Me vi a mí misma intentando explicarle lo de la manija rota, pero ella no le dio importancia, así que me despedí y me fui.
Levi sacó las manos de mis ojos, y abrí los párpados, el brillo del sol me cegó por unos segundos.
'Eso no prueba nada,' musité, parpadeando un par de veces antes de acostumbrarme a la luz. '¿Sabes lo que sucedió en el incendio?' Preguntó Levi.
Negué con la cabeza. Resoplando, volvió a levantar su mano, y mi primer instinto fue morderle si se acercaba a mi cara, pero empezó a dibujar en el aire, frente a nosotros. Y lo que dibujó estaba en negro, perfectamente legible. Prácticamente, estaba escribiendo en el aire.
Dibujó un plano que reconocí como los ambientes de nuestro edificio de seis plantas, pero este tenía características similares al de las Preston. Dos habitaciones y una cocina, sala, baño, toilette y lavadero.
Levi trazó una 'X' en una de las habitaciones. '11:32 am de hoy, la abuela Preston, de setenta y un años de edad, estaba durmiendo en este cuarto. Tiene una degeneración espinocerebelosa, por lo que no se pudo mover durante el incendio.' Dibujó otra 'X' en la cocina. 'Jilly Preston, de quince años de edad, estaba en la cocina, preparando fideos,' marcó una 'X' final en el lavadero. 'Marie Preston, de veintitrés años de edad, estaba lavando aquí, con la puerta cerrada.' Se detuvo por un momento, asegurándose de que lo estaba siguiendo antes de continuar.
'A las 11:34 am, Jilly Preston, aquí,' apuntó a la cocina, 'estaba encendiendo la estufa con un encendedor cuando se quemó y la dejó caer sobre el banco cerca del tomacorriente encendido, y se incendió. He aquí, la causa de este terrible acontecimiento,' dijo Levi con voz burlona. Era algo terrible, ¿entonces qué parte le parecía una broma como para que se burlara? Levi prosiguió. 'Jilly gritó, haciendo que Marie, en el lavadero, la escuchara y entrara en pánico. Con prisa, alcanzó el pomo de la puerta, sin saber que estaba roto, y tiró. No sería un problema bajo circunstancias normales, pero la fuerza que aplicó rompió la parte interior de la manija. Debido a esto, Marie se quedó encerrada en el lavadero y no pudo salir,' se volvió hacia mí. '¿Entiendes ahora?'
Mis ojos estaban enfocados en donde Marie se suponía que debía estar en el dibujo. No pudo salir debido a que yo rompí el picaporte de la puerta.
'Entonces, si yo no hubiera roto el pomo ese día, ¿ellas hubieran salido vivas? ¿Qué hay de la abuela?'
Levi colocó su dedo donde estaba la 'X' de Marie. 'Según el Destino, Petra Ral, de veintiún años de edad, oiría el grito de Jilly, e iría a salvarla. Marie salvaría a la abuela, y las cuatro saldrían sanas y salvas. Sin embargo,' sus ojos perforaron los míos, brillando con una emoción que no pude identificar, 'arruinaste el Destino, y debido a aquello, no sólo dos Preston murieron, sino que también te pusiste a ti misma en un coma. Tu cuerpo físico tiene muerte cerebral, por lo que se te considera muerta.' Movió una mano hacia el plano, y este desapareció, dejando un rastro de humo.
No dije nada por varios minutos, y Levi no me presionó. Normalmente, digiero rápido la información, pero necesitaba un respiro para esto.
'Entonces, ¿para qué estás aquí?' pregunté al fin, con el ánimo cayendo a mis pies.
Levi suspiró (de nuevo) pero esta vez de alivio, como si por fin me estuviera dando cuenta. 'Los Correctores,' dijo, poniéndose cómodo.
'Cuando una persona es responsable de un cambio en el Destino, también se envía a un Corrector, para ayudarla a arreglar ese error, para que las personas que no debieron morir puedan volver a a la vida,' Me sentí animada. '¿Cómo?' murmuré.
Levi me miró, buscando una sensación de sorpresa mientras respondía, 'Retrocediendo en el tiempo.'
Increíble. Retroceder en el tiempo para corregir el mayor error de mi vida. Totalmente fácil. Levi me dio los detalles. Por lo que tenía tres oportunidades para regresar a cualquier parte del tiempo antes de incendio para intentar cambiar el resultado. Si fallaba las tres veces... bueno, me dijo que el precio a pagar por arruinar las vidas de los demás en el otro mundo sería turbio.
Así que allí estaba, sentada en la mesa de un restaurante, con Levi enfrente de mí, escuchando música por unos auriculares que sacó de la nada. Siendo dos personas invisibles, ningún mozo nos atendió, o se fijó en nosotros.
Levi, siendo grosero, impaciente, irritable como el bastardo bipolar que era, se lo estaba tomando todo con bastante calma, golpeteando el suelo con sus pies al ritmo de la música, asintiendo con la cabeza mientras yo me sentaba como una loca, tratando de decidir a qué tiempo volver. Supuse que al más obvio. De vuelta a la vez en que rompí el picaporte. Aparentemente, en situaciones como esta, siempre que el resultado fuera como el destino había planeado, la forma en que se hacía no importaba. Así que podría ir al incendio y abrir la puerta del lavadero para que Marie pudiera salir. Pero era muy arriesgado.
'Volveré dos semanas atrás,' decidí en voz alta. Levi no me escuchó, mirando a su alrededor. Extendí la mano sobre la mesa y le saqué los auriculares de las orejas. No me respondió, simplemente los volvió a tomar.
'Ya elegí cuándo volver, ¿ahora cómo hago?' le cuestioné.
'Idiota,' dijo por lo bajo, volviendo a colocarse los auriculares en las orejas. Maldito subnormal.
'¿Qué significa eso, de todos modos?' demandé. 'Baka esto, baka aquello. Al menos déjame saber qué me estás diciendo.' Él me miró de arriba a abajo. 'Significa estúpida en japonés,' replicó, inclinándose hacia adelante.
Fruncí el ceño.
'¿Japonés?'
'Sí, japonés. Soy un Corrector. No sólo corregimos a una etnia, ¿sabes? Conocemos todos los idiomas hablados,' su declaración fue seguida de un montón de palabras extranjeras que no pude entender.
Mi nivel de estrés se estaba elevando, y estaba lista para sacarle los ojos, pero un sonido familiar llegó a mis oídos. Me volví hacia la fuente. En el medio del restaurante había un gran piano, y el hombre que estaba sentado allí tocaba una melodía que había aprendido no hacía mucho. Casi de manera automática, me puse de pie, caminé hacia él y observé por encima de su hombro mientras tocaba la pieza. Levi me siguió, haciendo exactamente lo que yo hice.
Todos se detuvieron para escuchar, pues las hermosas notas llegaron hasta sus oídos. Quería extender mis manos y tocar las teclas yo misma, pero la gloria era para ese hombre, no podía interrumpirlo ahora.
'Vamos,' le murmuré a Levi. Él asintió, comprendiendo.
Me llevó fuera del restaurante hasta que ya no pudimos escuchar más el sonido.
Volvimos al edificio de departamentos.
'Dame la fecha y la hora del evento, y te enviaré de vuelta. Si tienes éxito en cambiarlo, despertarás como el destino lo permita después del incendio. Si no, terminarás de vuelta aquí,' se volvió para mirarme.
'Dudo que esto sea un adiós, así que cuando vuelvas, sólo encuéntrame,' me dijo.
'¿Y dónde estarás?'
Él se encogió de hombros. 'Tú sabrás,'
No tenía más remedio que confiar en él, así que procedí a calcular la fecha. '12 de Agosto, alrededor de las 12:30 pm,' dije, recordando que y veinte había ido a buscar mis ropas.
'Adiós,' se despidió Levi.
Y entonces, todo se volvió oscuro.
'¡Gracias por dejarme usar tu lavarropas, Marie!" le agradecí alegremente a mi vecina. Marie estaba en la cocina, preparando café. Me acerqué a ella, sosteniendo un canasto de ropa. Ella guiñó un ojo. 'No te preocupes, Kat,' me dijo. Le sonreí antes de ir al lavadero, pero una sensación rara me llegó, como si lo hubiera hecho antes. ¿Acaso estaba teniendo un déjà vu? Sintiéndome extraña, descargué la ropa de la lavadora, sintiendo la graciosa necesidad de ser cuidadosa con lo que hacía. Pero mis pantalones eran muy largos, y cuando me puse de pie, me tropecé con ellos.
Caí para atrás, y mi mano se extendió automáticamente para aferrarse a cualquier cosa. Todo sucedió tan rápido cuando la manija se salió de su bisagra y caí dolorosamente sobre mi trasero. Pero la manija malograda me hizo entrar en pánico. 'Mierda,' dije, haciendo el esfuerzo por arreglarlo. Fallé. Con prisa, tomé mi canasto y salí, casi chocando con Marie, quien tenía una taza de café en la mano. 'Yo-' pero ella me cortó. 'Mientras no te lastimes, está bien,' me dijo.
Una sensación extraña se apoderó de mí, como si algo no anduviera bien.
'Está bien,' murmuré. 'Gracias de nuevo,' y me fui, con una sensación molesta diciéndome, 'baka, baka,'
Y entonces, todo se quedó en blanco.
Cuando abrí los ojos, estaba frente al edificio, y los recuerdos de lo que había sucedido me inundaron. No recordaba. No recordaba nada de aquello cuando volví, o el hecho de que siquiera volví. El pánico se apoderó de mi garganta. No podía hacerlo. Estúpido Levi.
Seguí mis instintos hasta donde pensaba que estaría un Corrector, y sí, tenía razón. Estaba sentado en un banco en medio de una calle transitada, entre una cafetería y una boutique. Miraba intensamente a algo en la cafetería, con rostro indescifrable.
Me dejé caer junto a él. 'Debiste haberme dicho que no recordaría que había vuelto en el tiempo, o que no recordaría saber que moriría en el futuro,' dije, pero ni me molesté en regañarlo. Hacía un par de horas que lo conocía, pero ya me había memorizado su carácter.
'Debo decirte algo sobre los Correctores' dijo Levi, ignorando lo que le había dicho.
Lo animé. 'Adelante,'
'Durante su vida, un Corrector sólo ayuda a setenta y nueve almas a entrar al otro mundo. Al ser creados, nuestra única semejanza con los humanos es la forma física, pero el ser humano tiene setenta y nueve atributos importantes. Así que cada vez que ayudamos a un alma, ganamos un atributo y nos volvemos más humanos. El último atributo es la inmortalidad. Después de enviar las setenta y nueve almas, un Corrector se convierte en un humano con una vida normal. Un Corrector puede vivir por cientos de años, pero hasta que no ayude a las setenta y nueve almas, jamás podrá ser un ser humano. Ser un humano es le objetivo de vida de un Corrector,' rio entre dientes. '¿No es gracioso ver cómo desperdiciamos una vida eterna para convertirnos en seres que eventualmente morirán? Suena ridículo.'
'¿Cuántos años tienes?' le pregunté
'Ciento veintisiete años.'
Dejé salir un bufido antes de recomponerme. Le palmeé un hombro. 'Pues no pareces tener más de treinta, eso es bueno,' le dije con simpatía. Él esbozó una sonrisa reprimida.
'¿Y por qué los Correctores querrían convertirse en humanos?' inquirí.
Él respiró hondo, mientras se cruzaba de brazos. 'Fuimos creados así, supongo. Estamos en posiciones opuestas, ¿eh?'
Respondí con una sonrisa.
'¿A cuántas almas más necesitas ayudar ahora?'
'Tú eres la última. Las almas a las que ayudamos a corregir sus errores también cuentan en las setenta y nueve,' respondió.
Chasqueé la lengua. 'Así que te mantengo inquieto, ¿no?' le cuestioné. Él se encogió de hombros. 'No importa.'
Asentí en respuesta, y luego me di cuenta de que todo este tiempo que estuvimos hablando, no me miró ni una vez.
'¿Qué estás mirando?' No estaba segura si él había notado cuántas preguntas le había hecho hoy, pero si lo pensaba, no dijo nada. Debía de estar acostumbrado.
'¿Ves a ese tipo de allá? El de la gorra roja,' Seguí sus ojos. De hecho, allí había un muchacho, quizás en sus veinte, sentado en una mesa cerca de la ventana de la cafetería, mirando hacia afuera.
'¿Qué crees que esté mirando?' Preguntó Levi. Me di la vuelta sobre mi asiento, hacia las personas en la boutique, donde el joven miraba.
'¿Ves a la mujer detrás del mostrador? ¿La morena de suéter gris?' Miré a la persona descrita.
'Sí. ¿La está observando?' quise saber.
Él asintió.
'Todos los días durante los últimos dos años, él viene a esta cafetería, se sienta en la misma mesa, ordena la misma cosa y contempla a esa mujer a través de la ventana. Está enamorado de ella, pero siendo el tipo sin pelotas que es, ella ni siquiera sabe que existe.'
Sonreí con tristeza. 'Amor no correspondido,' dije por lo bajo, mirándolo. El hombre tenía una cara seria, con ojos concentrados en la mujer.
'Planeo hacer eso,' declaró Levi. Giré la cabeza hacia él. '¿Qué?'
Finalmente, me miró. 'La vi por primera vez hace ocho años, en el funeral de un alma que ayudé. Habrá sido una pariente lejana. Apenas tenía trece años en ese entonces,' dijo. Me puse cómoda, como si estuviera escuchando una historia interesante. '¿Qué sucedió? ¿Sólo te enamoraste de ella allí y en ese entonces?'
Él negó con la cabeza. 'Atrajo mi atención debido a su pureza. Se veía tan impoluta e inocente. Era difícil encontrar gente así,' agregó con énfasis.
'Después de eso, comencé a seguirla, a mirarla de lejos, interfiriendo si algo malo estaba por pasarle, ayudándola aquí y allá en su lucha, sin que ella lo notara. A medida que los años pasaban, ella fue creciendo, y como una creación que simplemente permanecía del mismo modo... no lo sé, sólo... me enamoré de ella.'
Mi sonrisa se ensanchó.
'No estoy segura de si eso es cosa de acosador o de romántico.' No me respondió.
'Antes de que un Corrector se vuelva humano, Dios le concede un solo deseo para que tengan en este mundo. Esa chica será mi deseo,' dijo.
'¿Cómo? Dijiste que serías un cobarde y que la mirarías de lejos,' le señalé.
Volvió a negar con la cabeza. 'Ella fue un alma que accidentalmente arruinó el destino. Yo era el Corrector que la ayudaría a arreglar sus errores. Así que pasamos tiempo juntos, pero una vez que ella rectifique y vuelva a la vida, no recordará nada. Ni que retrocedió en el tiempo ni que despertó como alma. Debido a que el destino fue perfecto, no habría razón para recordarlo, o de lo contrario, los secretos celestiales serían revelados a toda la humanidad.'
Esperé varios segundos a que continuara, pero no lo hizo.
'Entonces, ¿cuál es tu deseo?' pregunté.
Él respiró hondo, como si todavía lo pensara. 'Ella notará cuando la mire, que estaré allí cada vez que algo suceda, y con el tiempo, recordará quién era yo. Es todo lo que quiero.'
Fruncí el ceño. '¿Por qué no sólo pides que se enamore de ti? ¿Y si te rechaza incluso después de recordarte?' Me dirigió otra mirada indescifrable.
'No obligaré a la mujer que amo a que me ame bajo circunstancias antinaturales. Incluso si me rechaza, sólo saber que ella está viva y sana será suficiente para ser feliz.'
Me di una palmada en la frente. Un cachorro enamorado. Completamente diferente al perro arrogante que era unas horas atrás.
'Baka,' le dije. Él sonrió, golpeando mi frente una vez más. 'Estoy de acuerdo,' aseguró.
Ya que no tenía límite de tiempo, fui libre de aclarar mi mente y trazar un mejor plan para que todo saliera bien. Levi decidió hacerme un recorrido de cómo era la vida de un alma, y así, nuestro día de diversión comenzó.
Primero me llevó al museo, brincamos sobre las sogas y tocamos todas las cosas que estaban prohibidas. Sin ser descubiertos. Fuimos al parque de diversiones y subimos a todos los juegos gratis. Sin ser descubiertos. Fuimos al zoológico y entramos a las pajareras y al área de los monos. Sin ser descubiertos. Y finalmente, a modo de sorpresa, Levi me llevó al estudio de música después de cerrar, donde me senté en el piano del auditorio para tocar y hacer todo el ruido que quisiera, ya que estaba vacío. Me hizo tocar todas las piezas de música que conocía, y me preguntó cosas de las que ya sabía las respuestas, afirmando que quería escucharlas de mi boca.
Él sabía que quería entrar a la universidad en la especialidad musical para convertirme en pianista profesional, porque mi madre fue una antes de que sus sueños se arruinaran cuando se fracturó la muñeca. Sabía que mi mamá murió cuando tenía ocho años, y que mi papá era un adicto al que le costaba cuidarme. Sabía que abandoné mi hogar a los dieciocho con mi mejor amiga Hanji, para comenzar de nuevo. Sabía que trabajaba todos los días en una cafetería cercana con Hanji para pagar las cuotas de la matrícula. Y sabía que nunca había ido a un museo, zoológico o parque de diversiones. Y aún así, me hizo decir cada palabra en detalle. Por lo que ya no era el perro que había sido cuando me habló por primera vez. La idea de que él supiera tanto me provocó una sensación rara en el estómago.
'Levi,' dije mientras nos dirigíamos al edificio para finalmente poner manos a la obra.
'Hmm,' respondió.
'Prométeme que me buscarás cuando te conviertas en humano. Aunque no te recuerde, acuérdate de venir, ¿sí?'
Él sonrió. '¿Por qué?'
Le sonreí. 'Me he encariñado contigo,' le dije burlona.
Él rodó los ojos. 'Todos dicen lo mismo, debo ser jodidamente guapo.'
Reí.
Y luego ya estábamos parados frente al edificio.
'¿Por qué no me dijiste antes que no recordaría nada cuando volviera en el tiempo?' murmuré.
'Tenías que descubrirlo por ti misma. Está prohibido decirle a un alma un secreto como ese. Es por eso que el 97% del tiempo, un alma siempre regresa en el tiempo una segunda o tercera vez.' me explicó.
Asentí, comprendiendo.
'Bueno, esta podría ser la última vez que nos veamos como personas que se conocen,' le dije. Le extendí la mano. Él la estrechó.
'Ciao,' dijo.
'Adiós,' me despedí.
'12 de Agosto, 12:30 pm,' anunció Levi.
Y tal y como ocurrió antes, todo se volvió negro.
'¡Gracias por dejarme usar tu lavarropas, Marie!" le agradecí alegremente a mi vecina. Marie estaba en la cocina, preparando café. Me acerqué a ella, sosteniendo un canasto de ropa. Ella guiñó un ojo. 'No te preocupes, Kat,' me dijo. Le sonreí antes de ir al lavadero. Una sensación de déjà vu se apoderó de mí, como una repetición en mi cabeza. Con cuidado, Petra, me reprendió una voz. Tal vez me estaba volviendo loca. Me arrodillé junto a la máquina y descargué mis ropas, pero antes de levantarme, pude sentir una tela gruesa bajo mis pies. Me percaté de cuán largos eran mis pantalones, así que hice un nudo para evitar pisarlos. Dios no lo permitiera, que tropezara y sucediera algo malo.
Me levanté, agarré mi canasto de ropa recién lavada, y salí de la habitación.
'Gracias de nuevo, Marie,' dije mientras pasaba a su lado.
'Cuando quieras,' respondió ella, despidiéndose. Cuando llegué a casa, una increíble sensación de triunfo superó a la extraña de antes. Había sido un buen día.
4 MESES DESPUÉS
Gracias a Dios, todo el mundo pudo escapar del incendio acaecido casi cuatro meses atrás. Aunque no todos salieron ilesos. Marie tenía una gran quemadura en su brazo, y Jilly y yo quedamos con unas cicatrices. Aunque la de Jilly estaba más cubierta, siendo en el hombro y en la espalda donde se golpeó mientras escapaba del fuego. La mía, sin embargo, estaba más a la vista. Una larga y gruesa cicatriz recorría mi cuello. Apenas recordaba cómo me la había hecho, todo era confuso en ese momento. Pero lo logramos. Lo logramos con recordatorios permanentes, pero estábamos vivas, esa era la parte importante.
Un sábado, estaba trabajando en la cafetería sirviendo unas bebidas, cuando Hanji me llamó desde el mostrador.
'¿Qué sucede?'
'¿Conoces al sujeto de la mesa 4?' Aparentando ser lo más natural posible, me di la vuelta para echar un vistazo. Oh. Ese tipo. Otra vez. Descripción: bajo pero apuesto, de rasgos sombríos y ropa oscura.
'¿Qué pasa con él?' pregunté.
'Ha estado viniendo todos los días durante los últimos tres meses y medio, y ordena exactamente la misma cosa, pero cada vez que lo miro, él te está mirando a ti. ¿Deberíamos preocuparnos?' alegó.
'Relájate, Hanji,' dijo Auruo mientras se acercaba a nosotras. Auruo también era mesero, y era el tipo más egoísta que conocía, pero en el buen sentido. Relajado, tranquilo y pensando que todo el mundo estaba enamorado de él, Auruo era la clara definición de playboy.
'¿Por qué?' Inquirió Hanji.
Auruo rodó los ojos. 'Ustedes la mujeres no saben nada de cómo somos los hombres.' Hanji y yo nos miramos. 'Él no está acosando a Petra, él está interesado en ella,' aclaró.
Y poco a poco, todo volvía a ser recordado...
El museo.
El parque de diversiones.
El zoológico.
El restaurante.
El estudio de música.
Hijo de... mi mente se apagó. Ese baka, pensé.
Cuando salí del trabajo a las siete, noté que Levi se levantaba para salir también. Tan pronto como desaparecí a la vuelta de la esquina de la cafetería, me di la vuelta, y, tal y como lo esperaba, él estaba allí, reprimiendo una sonrisa.
'Eres un idiota,' le dije.
'No es la primera vez que lo escucho,' le tomó unos pocos pasos llegar hasta mí. Golpeteó mi frente.
Fruncí el ceño, pero una sonrisa se abría paso en mi rostro y sabía que él la había visto.
'Baka,' murmuré.
Había una luz en sus ojos que hizo que las mariposas estallaran en mi estómago...
'Esa es mi línea.' fue su respuesta mientras se inclinaba hacia mí.
