Leiviv: Hola! Puedo decir que la historia del Corrector es una de mis preferidas, hasta parece guión de película XD. Fue muy entretenido de traducir.
Los Rivetra con bebés son lo más, nos dan mil años de vida a sus fans, y estoy segura que Levi hubiera sido un gran padre, con todos sus defectos y virtudes.
Sí, es muy lindo y utópico pensar en que se conocieron mucho antes, avivando aún más el hecho de que tal vez estaban predestinados a conocerse y entablar un vínculo. Confieso que nunca lo creí probable, pero pensarlo se me hace muy tierno y significativo.
Ese último capítulo fue muy triste, concuerdo. Más que nada porque lo veo mucho más real que los demás. Levi nunca fue de expresarse en lo más mínimo, y lamentablemente, creo que el amor no fue la excepción... pero aún así, no se libró de sufrir por la muerte de Petra y el resto del escuadrón, sólo que lleva la procesión por dentro...
Espero que este nuevo capítulo te guste y compense el mal trago que dejó el anterior. Saludos y gracias!

Mizu Tamashi: Hola! Muchas gracias por el comentario. Todos los aplausos para la autora original: se ha mandado unas historias impresionantes, desde temas ya usados muchas veces pero reinventados hasta tópicos que uno nunca se imaginaría o no lo vería tan bien desarrollado. En cuanto a mi trabajo, sólo soy un instrumento para que los demás puedan leerlo, y me alegro saber que lo estoy haciendo decentemente. Totalmente de acuerdo con tus pensamientos del último capítulo, porque además, le agregamos ese trasfondo tan trágico y desesperanzador de ser soldados que se encargan directamente de los titanes, y es entendible que uno no quiera ahondar mucho en sentimientos con un futuro tan desdibujado como el que tienen. Es triste pero real, y muy acorde a lo que hubiera pasado en el canon...
Espero que este nuevo capítulo te guste! Saludos!


Matrimonio por conveniencia


Viéndolo en retrospectiva, Petra no debió haber aceptado.

Había conocido a Levi Ackerman de toda la vida, desde el preescolar, de hecho. Era un niño tranquilo y melancólico y creció siendo un adolescente también tranquilo y melancólico, con cierta rebeldía. En un pequeño pueblo como Rose Marie, era difícil que la gente de la misma edad no fueran amigos, pero sus interacciones con Ackerman eran mínimas, comenzando con un asentimiento al verse y terminando con un silencioso reconocimiento al pasar. Sabía que él vivía con su madre, que sus padres se habían divorciado y que su padre era el CEO de una compañía en la ciudad. Pero no fue hasta la universidad que ambos se vieron regularmente. Levi era varios años mayor que ella, y cuando dejó el pueblo para irse a estudiar, ella ni siquiera sabía adónde había ido. Pero en su primer año, lo descubrió.

Cuando Petra vio a Levi pasar frente a su dormitorio, cargando una caja que sólo podía contener sus pertenencias, se sorprendió. Él arqueó una ceja al verla, igualmente sorprendido por su presencia. Es que en la gran universidad de la ciudad, lejos de su hogar en Rose Marie, era una sorpresa ver a alguien conocido, además, compartiendo el edificio de dormitorios. Pero él sólo la miró por un momento antes de continuar su camino a su cuarto a dos puertas de ella. Y durante cuatro años, Petra vivió cerca de él, viéndole todos los días y a veces hablándole.

Y durante cuatro años, fue testigo del desastre que era su supuesta vida amorosa. Salió con muchas chicas, pero con ninguna duró más de tres semanas, y lo dejaban tantas veces como él las dejaba a ellas. Petra lo atribuyó a su falta de compromiso, a pesar del aire de soledad que desprendía el chico.

Como su padre, solía decir el papá de Petra sobre los hábitos amorosos de Levi en Rose Marie. El Sr. Ackerman nunca cuidó de su esposa, eligiendo invertir todo su tiempo y esfuerzo en su compañía y en su hijo mayor, de quien esperaba que tomara su posición. Debido a ello, la madre de Levi se divorció de él y volvió a su nativa Rose Marie donde estaba el resto de su familia, llevándose con ella a su hijo de tres años. Y por eso Petra sabía que Levi rara vez hablaba con su padre, salvo la llamada anual de cumpleaños. Al menos, eso fue lo que Petra había escuchado.

A pesar de su falta de compromiso, Levi era estudioso y trabajador. Estudiaba para ser un abogado exitoso, descubrió ella en una de sus raras charlas con él. Era una carrera larga; más larga que la de Petra, y para el final del cuarto año, Petra estaba casi triste por tener que irse de los dormitorios.

'¿Así que te vas a graduar?' Le había preguntado Levi la tarde que estaba sacando sus pertenencias de su dormitorio.

'Sí.' Respondió ella con una sonrisa.

'Felicitaciones.'

'Gracias. A ti te queda un año, ¿verdad? Espero que tus estudios estén yendo bien.'

'Van bien.'

Y ese fue el fin.

Petra no lo vio por otros tres años, hasta que escuchó de un nuevo abogado en una gran firma que estaba demostrando ser uno de los más exitosos de su generación.


'Señorita Ral, ¿cree que podré salir de esto?' Preguntó con ansiedad Jenny, alumna de Petra.

Petra tomó sus manos, con una sonrisa tranquilizadora. 'Me aseguraré de ello.'

'Yo no lo hice. Tiene que creerme, me han incriminado. Nunca antes había visto drogas, ¿cómo siquiera podría proveerlas?' La desesperación en la voz de Jenny resonaba en la sala de interrogatorios de la estación de policía.

'Lo sé. Vamos a sacarte de esto. Confía en mí.' Dijo Petra con gentileza.

Más tarde, tomó una guía telefónica para buscar el número de Levi Ackerman, y cuando lo encontró, Petra lo llamó con cierta duda. Sonó dos veces antes de que contestara.

'Hola.'

'Hola. Soy Petra Ral,' hizo una pausa por un momento, preguntándose si la recordaría. 'De Rose Marie. Fuimos juntos a la universidad.'

Hubo un cambio en la otra línea. 'Recuerdo.'

'¿Cómo has estado?' preguntó por formalidad.

'Bien. ¿Y tú?'

'Bien.' Petra movía nerviosamente los dedos de su mano libre, dándose un segundo para decidir si echarse atrás. 'Quería pedirte un favor.'

Hubo un momento de pausa, como si estuviera sorprendido. 'Soy todo oídos.'

'Una de mis estudiantes ha sido acusada de vender drogas. Su familia no tiene mucho dinero y no pueden contratar un abogado,' cerró los ojos, reuniendo un poco más de coraje. 'Me preguntaba si... podrías ayudar en el caso.'

Había silencio desde la otra línea.

'No será todo gratis,' se apresuró a decir ella, 'sus padres están dispuestos a pagar tanto como puedan. No mucho, pero será lo que ellos puedan pagar, y yo también podría ayudar.'

'Y esto es un favor,' hubo una inflexión en la voz de Levi mientras hablaba.

'Si tú aceptas.'

'¿Cuándo quieres concertar una reunión?'

Petra contuvo un suspiro de alivio.


'La han absuelto de los cargos,' anunció Levi dos meses después, entrando a la sala de espera de la estación de policía con una llorosa Jenny.

Petra se puso de pie rápidamente. '¿Cómo?'

'Encontré al culpable,' dijo con simpleza. 'Reconoció que colocó las drogas en su casillero. Fue otro estudiante.'

La madre de Jenny sollozaba con alivio, las lágrimas resplandecían en sus ojos. 'Estamos en deuda con usted, Sr. Ackerman. Muchas gracias. ¿Cuánto le debemos por este enorme favor?'

Levi negó con la cabeza. 'Fue un placer, Sra. Rivers. No necesito pago.'

La mujer sollozó aún más, su esposo la consoló y su hija le acarició un brazo. 'Muchas gracias, Sr. Ackerman.' Le dedicó una sonrisa radiante.

'No hay problema, chica. Ya no le causes más problemas a tu profesora,' le dijo con aspereza. Haciendo un gesto, se despidió.

Petra lo siguió fuera de la estación de policía.

'Levi.' Lo llamó.

Él se volvió. Había crecido en los últimos cuatro años. Nunca había sido el más alto, pero había madurado en muchos otros aspectos. Sus rasgos faciales se habían agudizado, sus ojos eran más oscuros a cómo ella los recordaba. Su cabello, ahora corto, le sentaba mucho mejor de lo que pensaba. Se veía bien en traje; profesional. Su aura irradiaba poder, como ella imaginaba que era la de su padre y la de su hermano. Pero había algo en él que no había cambiado. El Levi Ackerman que había conocido, era el mismo. Se veía solo.

'Gracias.'

'No tienes que agradecerme. Fue un caso estúpido. Se resolvió fácil.'

Petra asintió, pasando de un pie a otro mientras el silencio se cernía sobre ellos. El viento soplaba contra su espalda, una fresca brisa de otoño. 'Los años han sido amables contigo,' dijo.

'Y contigo. Te ves feliz.'

'Soy feliz.'

Él asintió. '¿Has sentado cabeza?'

'No,' dijo sacudiendo la cabeza. 'Y veo que tú tampoco.' No había dejado de notar la falta de anillo matrimonial cuando lo volvió a ver dos meses atrás.

'En efecto.'

Petra sonrió. 'Salúdame a tu madre la próxima vez que le hables.'

'Le haré saber.'


Cuando sonó su teléfono un sábado por la noche, mientras corregía unas pruebas, Petra se sorprendió de ver que era Levi. Se habían intercambiado números cuando acordaron que él ayudaría en el caso de la estudiante, y nunca se le ocurrió a Petra borrarlo. Tampoco se le ocurrió que él no borraría el suyo.

'¿Hola?' contestó.

'¿Estás en tu casa?'

'Sí.' Miró el examen que tenía enfrente, con el bolígrafo rojo en la mano, lista para marcar la siguiente pregunta como correcta.

'Estoy en tu puerta.'

Petra se levantó. Dejó el teléfono en el sofá mientras se precipitaba hacia la puerta de su departamento, destrabándola y abriéndola sin pensar.

Levi estaba allí, celular en mano mientras la miraba. Ella también lo miró, y después de un momento, él guardó su teléfono. '¿Puedo entrar?'

Ella asintió, un poco confundida, haciéndose a un lado para dejarlo pasar. Él entró al departamento, sacándose los zapatos para esperar a que ella lo guiara. Lo condujo hasta la sala de estar.

'Toma asiento,' le dijo aturdida. '¿Te gustaría tomar café?'

'No. Quería hablar contigo.' Ella volvió a asentir y se sentó frente a él. '¿Cómo entraste al edificio?'

'Alguien se estaba yendo mientras estaba por tocar el timbre.'

'Oh.'

El silencio se apoderó de ellos. Pero no era incómodo. Era un silencio en el que no le importaba sumirse, y lo hizo. Hasta que él habló.

'Quiero hacerte una proposición.' comenzó.

'¿De qué se trata?'

'Petra, ¿te casarías conmigo?'

Pasmada, Petra lo miró sin poder creerlo. Su rostro sin emociones se mantuvo impasible mientras ella estaba congelada en su sitio.

'¿Di-disculpa?'

Levi se removió. 'Quiero un matrimonio por conveniencia. Hace tiempo que dejé de relacionarme con mujeres que me interesen románticamente. Quiero compañía.'

Levi estaba... solo. Tal y como lo había sospechado. Solo y viviendo con nada más que con su propia compañía. Tenía todo lo que quería. Éxito, una carrera, una vida estable. Pero había un vacío en su impecable vida que no podía llenar.

'Obviamente, habrá condiciones,' continuó. 'Será una relación platónica y no te impedirá perseguir... otros intereses románticos. Simplemente viviremos juntos.'

'Quieres una compañera de cuarto,' murmuró Petra.

'Quiero una esposa. No una amante o una compañera de cuarto.'

'Una compañera.'

'Si eso te hace sentir mejor.'

Petra finalmente pudo moverse, su mano se posó sobre el cojín a su lado. '¿Por qué me lo pides a mí? Seguramente conoces a otras mujeres que estarían interesadas.' Su voz sonaba suave y curiosa.

'Puede que no nos conozcamos mucho, pero nos llevamos bien sin tener un interés personal el uno por el otro. Eso es lo que quiero. Y además, eres de casa.' dijo.

'¿Casa?'

'Rose Marie.'

Levi se puso de pie. 'Puedes tomarte tu tiempo para considerarlo. El matrimonio es cosa de dos.'

'Claro.'


Petra reflexionó sobre la propuesta de Levi durante una semana. Se cernía sobre su cabeza como una nube, siempre en los recovecos de su mente. Pensaba en todos los pros y los contras, pero no ayudaba.

En realidad, Petra nunca había tenido esperanzas de un matrimonio por amor. Nunca había tenido despliegues espectaculares de amor en la vida real, y pronto concluyó que en vez de la pasión, el sexo y la lujuria, el matrimonio se trataba más de armonía y paz. Se trataba de tener un amigo, alguien con quien llegar a casa. Y eso era con lo que le hubiera gustado conformarse. Estar contenta con otra persona.

Y entonces se dio cuenta de que era eso lo que Levi buscaba. No era un simple matrimonio por conveniencia como él decía. Estaba tan solo como siempre lo había estado, y en el fondo, debía haberlo temido; muriendo solo. Y la verdad , también era el temor de ella. Su madre había muerto por una enfermedad cuando ella tenía doce años, y aunque nunca creyó que sus padres estuvieran realmente enamorados, vio el dolor en los ojos de su padre debido a la pérdida. Porque ella se fue primero, dejándolo solo en el mundo sin una compañera. En lugar de no casarse y sentirse sola hasta su muerte, tal vez podría buscar compañía en otra persona mientras se la pudiera proporcionar. Era lo que Levi quería de ella, y tal vez, sólo tal vez, era lo que ella quería.

Y esa noche, o llamó.

'Petra,' su nombre salió de su lengua con facilidad, sin problemas. Su voz no tenía calidez pero sí familiaridad. Y ella decidió que eso era suficiente.

'Acepto tu oferta.'


La boda fue algo simple, celebrada en Rose Marie sólo con la presencia de familiares. Su padre no estaba muy complacido de que de todas las personas, se fuera a quedar con un Ackerman, pero tampoco ignoró por completo a su yerno.

Cuando decidieron regresar a la ciudad, Petra escuchó que le pedía a su esposo que cuidara bien de ella. Levi asintió. No dijeron nada más.

Después de abrazar a su padre para despedirse, Petra hizo lo mismo con la madre de Levi, quien parecía orgullosa y feliz. 'Bienvenida a la familia,' le dijo con lágrimas en los ojos.

Petra sonrió, contenta de que alguien estuviera de verdad feliz con la situación. 'Gracias.'


Decidieron vivir en el departamento de Levi, ya que era más grande y se ubicaba mucho más cerca de la escuela donde Petra enseñaba. Y por más grande, quería decir que había más de una habitación, algo que ella agradecía. No creía estar preparada para compartir la cama con él, fuera su relación platónica o no.

Vivían en la rutina; se despertaban juntos por las mañanas, y ella preparaba el desayuno antes de irse a trabajar a las 8 a.m. Él desayunaba después de que ella se iba y se dirigía a su trabajo a las 9. Por la tarde, ella regresaba a casa a las 4:30 y tenía la cena lista a las 6, justo cuando él llegaba. Después, se ocupaban de sus propios asuntos. A veces, él se iba a su estudio, a veces salía con sus amigos, y otras veces no llegaba a la casa y ella no le veía hasta el día siguiente. No le importaba tanto como pensaba. Cenar sola no era algo raro para ella, y la falta de su compañía no era algo por lo que pudiera lamentarse.

Ella no usaba la alianza de matrimonio, eligiendo guardarla en el alhajero de su habitación. Levi había dejado el suyo encima del microondas, lugar donde solía dejar cosas tales como su reloj, su teléfono o sus tarjetas. Ella entendía. No le ayudaría en nada llevar su anillo si se interesaba en otra mujer.

Petra pasó sola su primer aniversario de casada, en casa viendo repeticiones de sus programas favoritos. Recibió un mensaje de Levi que decía que saldría con sus amigos, posiblemente al bar, y no se molestó por ello. Para otras parejas, los aniversarios eran especiales. Pero para ellos, no tenía sentido celebrar algo tan innecesario.

Catorce meses después de su boda, Petra conoció a un hombre. Era el padre de uno de sus estudiantes, recientemente divorciado, apuesto y carismático en toda su gloria. Era catorce años mayor que ella, pero la edad no era una barrera, especialmente siendo él el interesado. No le dijo que estaba casada hasta la tercera cita.

'Es sólo un matrimonio por conveniencia,' trató de explicarle. 'Él sabe que te estoy viendo.' Era mentira. Aún no le había dicho nada a Levi.

'Lo siento, Petra, pero si ese es el caso, no creo que pueda volver a verte luego de esta noche.'

Ella trató de no demostrar su decepción. '¿Es porque estoy casada?'

Él hizo una mueca. 'Es que simplemente no puedo verme con la mujer de otro hombre, con o sin su permiso. No va... no va conmigo.'

'Entiendo.' intentó sonreír.

Se sorprendió al ver a Levi en casa esa noche al regresar. Él mismo se había hecho la cena. Un simple plato de spaghetti.

'Estaba en una cita.' se excusó.

'No pregunté.' Replicó él, sin desviar la vista de la televisión.

'Sólo pensé que tenías que saberlo.' Dijo ella.

'¿Te fue bien?'

Sacándose los zapatos y dejándolos a un lado de la puerta, Petra dejó su cartera sobre la mesa. 'Ya no quiere verme.'

'¿Es porque estás casada?'

Ella no respondió.

'Es un idiota. Conseguirás algo mejor.'

'Hmm.' En su habitación, Petra se puso su pijama y se soltó el cabello, cepillándolo frente al espejo antes de salir hacia la sala de estar. No era tan tarde, así que se unió a Levi en el sofá.

'¿Es una buena película?' Quiso saber.

'Mira y descúbrelo.'


La primera chica que él le presentó fue una rubia llamada Amy. Era hermosa en todo el sentido de la palabra, y no era difícil de ver por qué Levi se sentía atraído por ella. Pero su belleza era exterior, concluyó Petra, ya que la mujer la miró con desdén y curvó sus labios con disgusto al entrar en la casa.

Petra simplemente se presentó y decidió irse. Hizo una pequeña bolsa con ropa, se disculpó y se dirigió a la casa de una amiga.

Pero en el camino, recibió un mensaje de Levi.

Puedes volver a casa. Ella se ha ido.

Y fue así que ella regresó.

'¿No funcionó?' Preguntó ella, observando a Levi mientras este trabajaba en su estudio.

'Se fue ella sola, si es lo que quieres saber.'

'¿Fue por mí?'

'Es seguro asumir eso. Debió haber sufrido un poco de complejo de inferioridad.' declaró.

Petra frunció el ceño, desconcertada. 'No entiendo.'

'Dijo que mi esposa era hermosa y se fue.'

Con una pequeña sonrisa, Petra le dio las buenas noches a su esposo y se fue a la cama, pero no sin antes escucharlo murmurar, 'era una perra, de todos modos.'


Dos años y medio después de casados, Petra encontró una rosa en la mesa al levantarse. La levantó y leyó la nota que traía.

Me llamaron temprano. Feliz cumpleaños.

Oliendo la rosa, Petra no pudo dejar de sonreír. Era el primer cumpleaños que él parecía recordar, y ella no recordaba habérselo contado nunca. Debió haberle preguntado a algún conocido suyo. La idea de Levi esforzándose más por saber de ella le hizo sonreír aún más y pasó el resto del día con una sonrisa atolondrada en el rostro por la que sus alumnos le preguntaron hasta que sonó el timbre.


Amy fue la primera y última novia que Levi le presentó a Petra, y si bien ella sabía que él frecuentaba a otras, se sorprendió de la oleada de celos que la invadió al escuchar el teléfono de su esposo sonar una noche, con el nombre de quien llamaba seguido por una 'x'. Llevó el aparato hasta la ducha donde Levi estaba, y se lo extendió.

'Kelly está llamando.' le informó con calma, esperando a que él cerrara la llave de la ducha y se secara las manos. Él tomó el celular, y sin mirar su forma desnuda, Petra salió del baño. Pero eso no le impidió escuchar la conversación desde su habitación. Podía escucharlo hablar, y cuando colgó la llamada, se cubrió y se fue a su propio cuarto.

'¿Es tu nueva novia?' Preguntó ella, tratando de sonar indiferente mientras lo seguía.

'Cliente.' le corrigió él, secándose el cabello.

'Oh. Había una 'x' después de su nombre. Asumí que se trataba de alguna novia.'

'Pongo eso en todos los contactos que son clientes. En caso de olvidarlo y confundirlos con alguien más.' Él la miró con una suavidad en su mirada que nunca antes estuvo allí y que penetró su alma, y ella le sonrió. 'Buenas noches.'


Dos días después, Petra revisó la lista de contactos de Levi. Su marido estaba durmiendo y había dejado su teléfono sobre la mesa ratona. Y por una razón que ni ella sabía, se sintió aliviada al ver que no había ninguna mujer en sus contactos que no fuera un cliente.


Llevaban tres años de casados cuando Levi sugirió compartir habitación. 'Estaba pensando que en vez de trabajar en la mesa del comedor podrías tener tu propio estudio. Mi habitación es suficientemente grande.' Fue su excusa.

'¿Y qué hay de la cama extra? No cabrá en mi habitación,' murmuró Petra, sintiéndose inusualmente tímida ante la situación.

'Pensaba venderla. Si es que compartir la cama no te supone un problema, claro,' desvió la vista, aclarándose la garganta mientras esperaba por su respuesta.

Petra sonrió. 'Está bien.'


Un mes después de compartir la cama, Petra ya estaba habituada a despertar en los brazos de Levi. Dormían separados, pero por las mañanas, se había vuelto costumbre despertar con el cálido aliento de su esposo en su cuello y su brazo sobre su torso.

Donde antes tenían dos alarmas para despertarlos en habitaciones separadas, ahora tenían una sola que sonaba con furia todas las mañanas a las 7.

'Mira lo conveniente que es,' refunfuñó un adormilado Levi mientras desactivaba la alarma la primera mañana. 'Ahora no tenemos que escuchar dos veces esa mierda.'

'Mmm.' Concordó Petra, volviendo a cerrar los ojos. Y un mes después, no había mejor cosa que despertar diez minutos antes de que la alarma sonara y admirar el rostro dormido de Levi; pacífico y contento. Y le reconfortó saber que tal vez, y sólo tal vez, ella era la razón de esa paz.


'¿Q-qué estás haciendo aquí?' Tartamudeó Petra con incredulidad, congelada en su sitio.

Levi estaba apoyado contra su auto. 'Salí temprano hoy. Pensé en venir a recogerte.'

'El transporte público está bien,' logró decir ella. Sentía los ojos de sus estudiantes sobre ella, casi sentía las sonrisas y risas que compartían detrás de ella.

'¿Es su novio, Srta. Ral?' preguntó uno con una risita. Ella sintió que sus mejillas se arrebolaban.

'Esposo,' corrigió Levi con algo de inflexión. Volviéndose al rostro aterrorizado de Petra, se puso los anteojos de sol. 'Bueno, ¿por qué no puedo recoger a mi esposa de vez en cuando?' No esperó por una respuesta, y abrió la puerta del auto para que ella entrara. 'Sube. Comamos afuera esta noche.' le dijo con brusquedad.

Petra no tuvo más remedio que obedecer, ignorando los 'ooh' y los 'awww' de sus alumnos mientras se ponían en marcha.


'No tenías que venir,' murmuró ella mientras él empujaba el carrito.

'No me gusta pasar los domingos en casa.' Respondió Levi, siguiendo a Petra por los pasillos del supermercado.

'Normalmente, sueles pasar los domingos con tus amigos.' Dijo ella, agarrando una lata de piña en rodajas. Le gustaba esta. La colocó en el carrito.

'Estaban todos ocupados.' Se excusó Levi.

Continuaron caminando por los pasillos en silencio, alguna que otra vez decían '¿tenemos esto?' con las habituales respuestas 'sí' o 'no'. Petra estaba a punto de darse la vuelta y preguntarle si quería una marca de galletitas en particular cuando lo vio distraído, contemplando algo. Siguiendo la línea de su visión, su mirada se posó en comida para bebés, del tipo que se guardaba en pequeños frascos. Con la respiración atascada en su garganta, Petra miró fijamente a su marido, captando la mirada de anhelo en sus ojos. Extendió la mano y tomó un biberón empaquetado que colgaba en una rejilla de la góndola. Lo examinó, y si fuera cualquier otro hombre, se imaginó que sonreiría con tristeza.

Tragando grueso, Petra apartó al mirada, con el corazón desbocado. ¿Realmente podría ser que él...?

Ella apartó el pensamiento. Seguramente no.

Matrimonio por conveniencia, se dijo a sí misma. No te hagas ilusiones.


Esa noche, Petra no pudo dormir. Mientras miraba la hora en el reloj, se sintió consternada al ver que casi eran las 2 a.m. Suspiró, dándose la vuelta para sentirse más cómoda. Incapaz de lograrlo, se sentó con un bufido y se levantó de la cama, decidiendo ir por un vaso de agua.

Sentada en la mesada con su vaso, Petra bebió pensativa, sin poder deshacerse de la imagen de Levi mirando la comida de bebé.

'¿No puedes dormir?' La voz somnolienta de Levi llegó a sus oídos, haciendo que ella tuviera un escalofrío. Se volvió en su taburete.

'¿Te desperté? Lo siento,' se disculpó con tranquilidad.

'No importa. Te ves preocupada desde que llegamos a casa. ¿Sucede algo malo?' preguntó.

Ella negó con la cabeza. 'No es nada malo.'

'Hemos estado casados por casi cuatro años. Creo que puedo saber cuando estás molesta.' A pesar de su estado de aturdimiento, Levi levantó una ceja, esperando una respuesta.

'Sólo estuve pensando.' manifestó ella.

'Hmm, puedo imaginarlo. ¿Sobre qué?'

'Sobre ti,' respondió con sinceridad.

Sorprendido, él no dijo nada.

Petra finalmente reunió el coraje para mirarlo. 'He estado pensando en cómo actuaste hoy en el supermercado.'

'¿Hice algo que te ofendiera?' Quiso saber él, apoyándose contra la mesada y frunciendo el ceño.

'No. Es sólo que...' suspiró, dejando su vaso a un lado. 'Te vi mirando la comida para bebés. Y no puedo olvidarlo. Y luego agarraste un biberón. Por un momento, fue como si quisieras...' No se atrevió a decirlo.

'Levi,' volvió a intentarlo. Él la miraba con intensidad, esperando a que continuara. '¿Tú... tú quieres hijos?'

Él se apartó, moviéndose incómodo. 'No te preocupes. Sé que no es parte del trato. No tienes que preocuparte por nosotros teniendo hijos. No espero nada de ti.'

Su corazón se desplomó un poco, pero debería haberlo sabido. 'Lo sé. Pudiste tener hijos con quien quisieras. Podías salir con quien quisieras y nunca fui impedimento.' Tragó grueso.

Él pareció afligido por un segundo. Finalmente, se arrodilló ante ella y tomó sus manos entre las suyas. 'Escucha, Petra.' dijo con firmeza. 'Ya no te volveré a hacer eso. Lo he hecho antes, lo sé, y fui un idiota. No se trata de tener hijos o ver a otras personas. No quiero eso. Eres mi esposa y no quiero a nadie más. Y los hijos son algo que sólo quiero tener contigo. Con nadie más.'

Los ojos de Petra comenzaron a arder, y ella luchó por respirar. 'Si no es algo que quieres, lo entiendo. Sólo quiero que sepas que no esperaba que esto sucediera. No esperaba sentirme así, y lamento romper la condición de nuestro matrimonio.' continuó. Se levantó y le besó la frente. 'Dormiré en el sofá esta noche.'

Se dio la vuelta y caminó hacia el armario para sacar unas mantas, pero antes de poder llegar al pasillo, escuchó que Petra lo llamaba. 'Levi,' su voz temblaba.

Girándose lentamente para encararla, Levi la observó acercarse.

'Te amo,' sus labios temblaban ante la confesión, y como si le hubieran quitado un peso de encima, Levi suspiró suavemente. Sin decir nada más, Petra rodeó su cuello con sus brazos y lo atrajo hacia ella. Se encontraron a mitad de camino, con sus labios chocándose.

Su piel ardía donde él la tocaba cuando sus manos acunaron su rostro, atrayéndola hacia él mientras la empujaba contra la pared. Con sus dedos apretando los cabellos de su esposo, Petra sintió sus manos recorrer por debajo de sus muslos, llevándola a rodear sus caderas con sus piernas mientras sus labios se buscaban frenéticamente.

Levi se apartó y apoyó su frente contra la de ella, admirando la manera en que sus mejillas se sonrojaban. Inclinándose, reclamó su cuello, succionando gentilmente su pulso y prodigando besos por toda su piel.

'Levi,' la escuchó jadear. 'Hazme el amor.'

Era todo lo que necesitaba oír. Luego de cargarla hasta su cama matrimonial, Levi le hizo el amor a su esposa por primera vez, y fue tan glorioso como se había atrevido a imaginar que sería.


A la mañana siguiente, ambos se reportaron enfermos.

'Deberíamos faltar más a menudo,' murmuró Petra contra su pecho, amando el cálido abrazo.

'Hm.' Levi afirmó su agarre, acercándola más a él.