Mizu Tamashi: Qué lindas palabras! Muchas gracias :) Uff, hablando del capítulo anterior, estamos tratando con Levi jajaja... él solo no hace una XD Tiene que venir Petra a facilitarle las cosas del corazón. A mí me quedó debiendo la autora un poco más desde la perspectiva de él, porque creo que el relato estaba más centrado del lado y la visión de Petra, supongo que porque es más transparente y por eso, de fácil desarrollo a diferencia de él... pero no dejó de ser bonito. Junto con el capítulo del Corrector es de mis favoritos :). Espero que este te guste! Saludos!
MJ Keehl: Sí, concuerdo! Una historia muy bonita la que planteó ese capítulo! Y... si no se embaraza a la primera, lo hará durante la semana. Supongo que no perderán el tiempo jaja, seguro que ese bebé se concibe en la semana XD. Espero que este capítulo también sea de tu agrado y gracias por el comentario! Saludos!
Turnos
'Auro, deja de ser un acaparador,' se quejó Erd, fulminando con la mirada al hombre que arrullaba al bebé en sus brazos. 'Basta ya, es mi turno.' Dijo él, sin apartar los ojos del infante.
Petra reía, lucía exhausta y yacía en la cama del hospital. Levi acomodó una almohada detrás de su espalda para que estuviera más a gusto, y ella le sonrió, sus ojos hinchados brillaban con gratitud. 'Gracias, amor.'
La habitación de hospital era grande, pero con toda la compañía que tenían, Levi estaba empezando a sentirse innecesariamente claustrofóbico. Erd, Gunter y Eren estaban parados alrededor de la cama mientras Auro caminaba con el bebé cerca de la ventana donde Mikasa se apoyaba contra la pared. Erwin y Hanji estaban sentados en el sofá cerca de la puerta, Hanji se veía emocionada como siempre. Jean, aunque tranquilo, sonreía desde el rincón donde estaba, observando a Auro que trataba al bebé como si fuera suyo.
'¿No crees que el Tío Auro es apuesto, bebé?' Arrullaba él, haciendo muecas.
El bebé gorjeó en respuesta, y Levi bufó. 'Suficiente. Dámela.' A regañadientes, el hombre le devolvió el bebé, y Levi tomó a su hija en brazos, pero Hanji se levantó antes de que él pudiera sentarse a mecerla.
'¡Mi turno!' dijo ella con emoción. Erd hizo una mueca.
'Démela a mí, Capitán,' declaró, abriendo los brazos. Levi les dirigió miradas asesinas a ambos mientras Hanji tomaba su brazo para tomar a la niña.
'Vete a la mier-'
'No maldigas, Levi,' lo reprendió Petra gentilmente. 'No te permito que uses tus malas palabras estando cerca de ella. Y dásela a ellos.'
Indefenso, Levi escuchó a su esposa y le entregó su hija a Erd, en quien confiaba más para cargar a su hija que en la hiperactiva Hanji. Hanji suspiró. 'Soy la siguiente,' dijo con determinación.
'¿Y luego puedo yo, Capitán?' Preguntó Eren tímidamente.
'Pregúntenle a Petra, idiotas. Petra, puedo ser el próximo, ¿verdad?' Gunter se aclaró la garganta al hacer la pregunta.
Qué lambiscón. Levi resopló.
'Ustedes pueden turnarse,' respondió Petra con una sonrisa, como si no tuviera ningún problema con que su hija fuera de brazo en brazo con un montón de soldados que nunca en sus vidas habían lidiado con un bebé. Y realmente ella no tenía problema con eso, pero Levi sí.
Observar a la pequeña Fay siendo paseada como una muñeca, de Erd a Hanji, a Gunter y a Eren era desconcertante para él. Diablos, hasta Jean se acercó para ser el próximo. Incapaz de hacer nada más que fulminar con la mirada, Levi los escuchaba a todos cumplimentar a Fay, jugar con sus deditos y mecerla entre sus brazos.
'Sacaste la cara de tu madre, pequeña,' Hanji sonreía por encima del hombro de Erwin.
'Adoptará el ceño del Capitán en poco tiempo,' bromeó Auro, pero sólo necesitó una mirada punzante para aclararse la garganta. 'Lo siento, Captain.'
Después de lo que parecieron horas de celos agonizantes, una enfermera entró en la habitación. 'La hora de visitas terminó,' anunció.
'¿Puede mi esposo quedarse?' Preguntó Petra esperanzada.
'Por supuesto. Los cónyuges pueden pasar la noche. ¿Le gustaría que le trajera un catre o dormirá en el sofá, Sr. Ackerman?' Le preguntó la enfermera.
Hasta que por fin alguien me reconoció como el padre, pensó con brusquedad.
'El sofá está bien,' respondió.
'Oh, bueno,' suspiró Hanji. 'Volveremos mañana, Petra, y bebé.'
'Nos vemos,'
'Buenas noches,'
'Dulces sueños,'
'No hagan cosas indecorosas con mi sobrina en la habitación.'
Después de reír y despedirse, todos salieron del cuarto, dejando a Levi con su esposa y su hija.
'Por fin,' murmuró él, cargando a Fay de la manera que Petra le enseñó.
Petra rio suavemente. 'Nunca te supe tan protector. Si no te conociera mejor, diría que eres un padre experimentado.'
Levi resopló.
'Será mejor que me la des, tengo que alimentarla.' dijo.
Con un suspiro, Levi entregó a su hija por enésima vez en el día.
Notando su consternación, ella le dijo, 'Más tarde tendrás tiempo de sobra para tenerla tú solo.'
A pesar de su estado de cansancio, resultado de las largas horas de parto, Petra se veía tan hermosa como siempre. Tal vez más. Levi había escuchado alguna vez que las madres primerizas brillaban de cierta manera después de dar a luz. El cabello de Petra era un desastre, sus ojos estaban hinchados y su piel pálida, pero irradiaba un aura reluciente mientras Fay se alimentaba de su madre.
'Sé que quieres hacer esto bien,' le dijo ella después de varios minutos de silencio.
Levi tragó grueso, eligiendo no responder.
'Yo también tengo miedo, Levi, pero superaremos esto juntos. ¿Está bien? Serás un padre maravilloso, así que por favor, deja de mirarme así,' sonrió débilmente, encontrando su mirada.
'Nunca tuve un padre.' Confesó él. 'Ni siquiera una figura paterna. No tengo idea de lo que se supone que deba hacer, o cómo actuar.' Extendió la mano y la posó afectuosamente sobre la suave cabecita de Fay, acariciando los finos mechones de cabello con los que había nacido.
'Sé que lo harás fantástico. Ten fe en ti.' Se movió un poco para besarle en la mejilla. Él se inclinó hasta llegar a sus labios, desviando ligeramente el rostro para apoyar su frente contra la de ella.
'Te amo,' le dijo, porque no sabía qué más decir que fuera más honesto que eso.
Más tarde, mientras Petra dormía y Fay yacía en su cuna, Levi contemplaba la durmiente pequeña forma de su hija. Hacía ruiditos extraños, como tragando y lamiéndose los labios o soplando burbujas en su estado de inconsciencia. Y aunque él sabía que todos los bebés lucían iguales, pensaba que su hija era hermosa, y en un espacio de pocas horas de haberla conocido, ya la amaba tanto como amaba a su madre.
