MJ Keehl: Sí, jaja, el capítulo anterior fue muy tenso... uno recién respira tranquilo hacia el final. Pero tanto sufrimiento valió la pena... Gracias por tu comentario y espero que este capítulo también sea de tu agrado, ¡saludos!


Acatando las normas


Desde el momento en que Levi supo que veía a Petra como más que una subordinada, miembro crucial de su reducido equipo y soldado de la humanidad cuya vida pertenecía a aquellos que juró proteger, comenzó a contar. Contó cuánto tiempo le tomó considerarlo, la diferencia de edad entre ellos, la cantidad de veces que la sorprendió mirándolo, la cantidad de veces que ella lo sorprendió mirándola y la cantidad de veces que Erd, Auro, Gunter y Erwin los sorprendieron mirándose. Habían pasado siete meses, una semana, y cuatro días desde que ella se unió a su escuadrón, fue durante un entrenamiento en el cual ella lo derribó accidentalmente que Levi supo que lo atraía más de lo normal.

Trece meses, tres semanas y tres días después de que se conocieron, él se dio cuenta de que su atracción hacia ella sólo cubría un sentimiento mucho más profundo. Dos semanas después se dio cuenta de que tal vez no era unilateral.

Se decía a sí mismo que se mantuviera alejado. Ella era inocente, ingenua en el buen sentido y demasiado pura y hermosa para él. Era joven (muy, muy joven) y una de las grandes promesas de su generación; podía llegar lejos sin que un viejo como él la detuviera.

Pero diecisiete meses y dos días después de aceptar que amaba a Petra Ral, él llegó a sus vidas.

William Hughes.

En todos sus años en la milicia, Levi había escuchado cosas de ese joven, como lo prodigioso que era. Uno de los más jóvenes y talentosos de la Policía Militar y un pavo real bien cuidado que alcanzó rangos altos antes de cumplir los treinta. La élite de la Legión de Reconocimiento se encontraba en la Muralla Sina para reunirse con la Policía Militar, y Levi y su escuadrón estaban obligados a asistir. Mejor dicho, él estaba obligado, pero prefirió arrastrarlos con él. Luchamos juntos y sufrimos juntos, eso se sentía extrañamente apropiado.

Pero lo que antes parecía una buena idea ahora demostraba ser el mayor error que Levi había cometido en su vida. Jamás hubiera esperado que el Comandante William se interesara en Petra. Su Petra. Ni se esperaba que estaría tan interesado que comenzó a visitar la Legión de Reconocimiento regularmente, sólo para verla.

Auro estaba admirado con el hombre, tanto como lo estuvo con Levi antes de que Hughes irrumpiera en sus vidas. Erd lo respetaba mucho a pesar de su carácter refinado y Gunter sentía una especie de admiración silenciosa que Levi no hubiera reconocido de no ser su superior. Y Petra. Bueno, ciertamente no rechazaba su comportamiento cercano. Él le coqueteaba descaradamente y ella no mostraba señales de disgusto, a veces llegando a reír en su presencia cuando no había nadie alrededor.

Levi siempre había pensado que era sutil en su comportamiento con Petra, pero cuando William Hughes llegó y lo reemplazó indefinidamente, se dio cuenta de que trataba a Petra diferente a otros subordinados. Así que, ahora que sabía que se la estaban arrebatando, cambió con ella. Se volvió más frío, más duro, más distante que antes. No podía detenerlo. Perder a Petra era algo que debió haber visto venir. No, no estaba bien. Para empezar, nunca la tuvo. Por lo que, cuando ella aceptó tener una cita con él tres meses y tres semanas después de que comenzó a visitarla los fines de semana, Levi intentó racionalizar la situación.

Él era bueno para ella. Era apuesto, acomodado, claramente la adoraba y, tal vez el más grande factor, era joven. Pero al mismo tiempo, era pomposo, arrogante y tendía a despreciar a personas que ni siquiera conocía. Petra merecía algo mejor.

¿Y tú eres ese alguien mejor?

Levi hizo a un lado el pensamiento.


Esa noche, cuando ella volvió al cuartel con un hermoso vestido de verano que la hacía lucir como un ángel enviado del cielo para atormentarlo, Levi se encerró en su oficina, ya que sabía que el bastardo de William Hughes la besaría antes de marcharse. Atiborrarse de papeleo parecía una buena idea para no pensar en ella.

Pero no parecía ser el plan de la chica, ya que llegó a la medianoche con su café mientras él miraba por la ventana, y ya no estaba usando ese vestido (por suerte).

'Pensé que lo necesitaría,' murmuró ella, colocando la taza sobre su escritorio. 'Parece que se quedará despierto.'

'Vete a la cama,' le dijo con brusquedad, no quería verla, no ahora. 'Es tarde. Has tenido un día largo.'

Ella permaneció en silencio por un momento. 'Sí,' respondió, 'un día largo.'

'Parece que se llevan bien,' declaró Levi antes de poder detenerse, con tono acusador.

'Supongo que sí.' concordó ella, mirándolo con ojos cautelosos.

'¿Te lo follaste también?'

Ella lo miró atónita, y él casi se arrepintió de decir eso, no porque pensara que era apropiado, sino porque, mierda, su boca trasnochada revelaba más sentimientos en treinta segundos que su mente cuerda en varios años.

'¿Es por eso por lo que me toma?' le cuestionó ella, '¿Una puta?' Él esperaba que ella se enojara, con los ojos llenos de ira y fuego. Pero en vez de eso, ella lucía sorprendida, casi decepcionada.

Él no respondió.

'Me ha estado ignorando desde hace meses, no me ha mirado a los ojos desde esa reunión en Sina,' comenzó ella. '¿Y ahora decide mostrarse enojado?'

Mierda, pensó él. Ella lo sabía. 'No estoy enojado,' lanzó. 'Puedes salir con quien quieras. Por mí puedes casarte con ese idiota pomposo.'

Ella rio sin humor, dando un paso adelante.

'Es pomposo, ¿verdad?' murmuró.

Se estaba acercando demasiado para su comodidad. Él luchaba por respirar, su corazón empezó a latir el doble de lo normal cuando ella se acercó más. Si levantara la mano, podría tocarla, acercarla aún más...

'Bueno, le dije algo que estoy segura de que será razón suficiente para que no vuelva más. No por mí, al menos.'

Él frunció el ceño, rehusándose a caer en su juego. No seguiría sus pistas. No dejaría que le diera esa falsa esperanza.

'Le dije,' comenzó ella lentamente, levantando una mano hacia el rostro de él. Su corazón comenzó a latir mucho más rápido, estaba seguro de que ella podía escucharlo. 'que estoy enamorada de otra persona. Que lo he estado desde hace mucho tiempo.'

La cabeza le daba vueltas. Podría estar hablando de cualquier otro. Erd, Auro, Gunter, ese chico Jean. Mierda, hasta podría estar hablando de Erwin. Pero sólo bastó una mirada de sus ojos, una mirada de amor que se reflejaba en él, para saber que ella no trataba de engañarlo. Trataba de ser honesta. Por primera vez en años, uno de ellos estaba siendo honesto.

'Soy demasiado mayor para ti, Petra,' balbuceó, con los ojos ásperos mientras le acariciaba la mejilla con el pulgar.

'¿Acaso importa la edad?' inquirió ella con suavidad.

'Dieciséis malditos años impor-'

Ella lo calló juntando sus labios, sus bocas se fusionaron mientras los brazos de ella rodeaban sus hombros. Le tomó dos segundos a Levi rendirse y corresponderle el beso, aferrándose a ella. La besaba con toda la energía de la que podía hacer acopio. La empujó contra la pared, y separó su boca de la de ella para mordisquear su garganta. Ella gruñó de placer mientras jadeaba, sin aliento.

'No quiero al Comandante Hughes,' suspiró mientras él besaba su cuello. 'Te quiero a ti. Todo de ti. Te amo y no puedo imaginarme queriendo a nadie más.'

Él se apartó, apoyando su frente contra la de ella. Sus respiraciones se mezclaron mientras su sangre zumbaba en sus oídos, su cabeza le daba vueltas por el fuerte aroma a flores, durazno y algo puramente Petra. 'Te arrepentirás de pasar tu vida conmigo,' no pudo evitar decir, levantando sus manos para tomar su rostro y volver a besarla, porque nunca tendría suficiente.

'No lo haré,' jadeó ella entre besos, mientras sus dedos apretaban la tela de su uniforme. 'No eres un error.' Lo besó ferozmente, sin rehuir su lengua mientras él lamía más allá de sus labios, raspando contra su paladar, a lo largo de sus dientes.

Ella colocó una mano contra su pecho, apartándolo un poco. 'La próxima vez,' gruñó. 'haz algo con tus celos. Fui tan lejos como para tener una cita con un comandante para que reaccionaras, bastardo.'

No pudo decirle nada. Sentía la boca seca, pero luego pensó que besarla podría remediar ese hecho y la atrajo por más. Nunca, decidió, nunca la dejaría ir. No se había dado cuenta de que estaba contando sus besos hasta que suspiró 'trece,' contra su boca y sintió que ella le mordía el labio inferior. 'Deja de contar. Soy tuya.'