MJ Keehl: ¡Sí, jajaja! Un poco invasivo Levi XD. Me alegro que te haya gustado, espero que este también. ¡Gracias!

Kurosagai: Sí, Levi nunca presta atención ni se aviva, y la pobre Petra es la que se tiene que mover, en este caso con un comandante. Pero por suerte Hughes hizo su cometido, hacer que Levi reaccionara. Y sí, fue bastante agresivo e invasivo con esa acusación, pero seguro que Petra ya se lo cobrará XD. ¡Saludos!


Virgen


Petra nunca consideró a su capitán un hombre religioso, teniendo en cuenta su boca sucia y su constante uso de blasfemias. Jamás lo había visto asistir a la iglesia, mostrar respeto a algún sacerdote o pastor que se encontrara, o siquiera levantar la vista al cielo en oración durante las expediciones, de la misma manera que había visto a varios soldados hacerlo.

Por eso se sorprendió tanto cuando finalmente notó la banda plateada en su anular izquierdo. Cuando lo vio por primera vez, un par de posibilidades llegaron a su mente; era casado y no lo había mencionado, tenía predilección por las joyas, o se lo había legado su padre. Pero luego recordó que él mismo había dicho que ninguna mujer lo toleraría, que le disgustaba que la gente en Sina ostentara su riqueza con joyas y que él era huérfano.

Así que, una mañana, cuando le llevó el café que le había pedido hasta su oficina, se puso a contemplar su mano mientras bebía. Y no había ninguna duda.

'No había notado su anillo de castidad antes, Capitán,' dijo casualmente, sorbiendo el café que se preparó para sí misma mientras se sentaba frente a él.

'Escapa a la atención de la mayoría de la gente,' replicó él, sin mostrarse afectado.

'¿Hace cuánto que lo tiene?' Preguntó ella.

'Siete años.'

'Hmm. ¿Cuándo lo consiguió?' Trató de fingir sólo un leve interés, obligándose a apartar la mirada del anillo. Esperó por su respuesta, esperando que contestara con la verdad para así poder calcular su edad. Él no se dejó engañar.

'Cuando entré en la Legión.'

Ella contuvo un suspiro mientras su capitán bebía su café, sin dejar de mirar el papeleo de su escritorio.

'¿Por qué lo preguntas?' Su voz hizo que levantara la cabeza.

'Por nada,' gorjeó, sonriéndole. 'Sólo me sorprendió un poco.'

Él resopló. '¿Por mi paciencia o por el hecho de que un tipo como yo no haya debutado?'

Ella rodó los ojos interiormente. Bastardo arrogante. Él mismo era consciente de lo apuesto que era; incluso si no hubiera ninguna mujer que lo tolerara para siempre, su personalidad ruda no impediría que las prostitutas lo dejaran salirse con la suya.

'¿Está bendecido?'

'En efecto.'

'¿Por qué?' preguntó.

Al fin él levantó la mirada. '¿Por qué qué?'

'En primer lugar, ¿por qué lo tiene?,' hizo una pausa, 'No creí que fuera un hombre religioso.'

Él levantó una ceja, pero se calmó y sus rasgos se tornaron neutros. 'Es por algo más que mera religiosidad.' dijo, con un tono ligeramente divertido. 'En ese momento lo único en lo que podía pensar era en cuántas enfermedades no contraería, en cuántas putas no me iría a follar y en cómo esto me daría un poco de paz.'

Ella estaba sorprendida, cuando menos. Y luego sonrió burlonamente. '¿Y si ninguna mujer quiere estar con usted? Sería virgen hasta su muerte.'

Él la miró, sus orbes ardían con cierta profundidad y aquello hizo que ella se removiera, con su corazón latiendo un poco más rápido.

'No creo que eso vaya a ser un problema,' replicó con calma.

No queriendo indagar en lo que él podría o no haber tratado de decirle, Petra se puso de pie y se aclaró la garganta. 'Bueno,' sonrió, intentando enmascarar el rubor que se apoderaba de su rostro. 'Nos vemos en el entrenamiento, Capitán.'

Y dicho esto, dejó su café sobre el escritorio y salió rápidamente de la habitación.