Atención, este capítulo contiene contenido fuerte, por favor cualquiera menor de 21 años absténgase de leerlo bajo su propio riesgo. Repito contiene escenas realmente impactantes.
Peligro a flor de piel
Mi odiada voz interior despertó antes que el resto de mí lo hiciera. Su susurro burlón de "¿Cual es esta? ¿La cuarta vez?" actuó como un despertador para mi subconsciente. Si nunca me despertaba como el cautivo de alguien de nuevo, sería demasiado pronto. Entonces, como las otras veces, empecé a evaluar mi situación mientras pretendía seguir estando inconsciente. No más dolor agudo, así que alguien me había sacado la plata. Brazos completamente inmóviles, comprobado. Piernas inmóviles, comprobado. Mano derecha encerrada en algo correoso, comprobado. Sin mordaza, sin embargo, y la falta de cabeceo o vibración significaba que no estaba en un barco, coche, tren o avión. Si eso era bueno o malo, me gustaría descubrirlo pronto.
- ... diciéndote, esta es la mejor manera de impedir que ella use sus habilidades para enlazarse a Sesshomaru. Incluso si ella se las arreglará para conseguir liberar su mano derecha, se toparía con un borrón y cuenta nueva en lugar de un mapa de esencia. - estaba diciendo Maximus.
Cuando abrí mis ojos, lo primero que vi fue a Maximus de pie en el otro extremo de la habitación. Naraku estaba con él, pareciendo intrigado por lo que Maximus había propuesto. Un trípode de una cámara estaba colocado a un par de metros de mí, y en una esquina, un yokai rubio se inclinaba sobre una mesa como si no tuviera ningún interés en nada, excepto su contenido. La habitación en sí no me dijo nada útil. Las paredes, el suelo y el techo eran de piedra, así que estábamos bajo tierra... en alguna parte. Si me hubiera quedado fuera hasta el anochecer, como solía hacer, podríamos incluso ya no estar más en el mismo continente.
Luché contra la desesperación que intentó envenenar mis emociones. Una de las ventajas de ser un cautivo repetitivo era el conocimiento de que siempre había una manera de salir de una situación difícil. Sólo había que seguir buscando hasta que lo encontraras. Entonces el yokai rubio platino se movió lo suficiente para revelar los objetos de su mesa, y mi estómago se sintió como si tratara de meterse en mi columna para ocultarse. ¿La peor parte de ser un cautivo repetitivo? Conocer de primera mano cómo era una tortura insoportable. Debo haber hecho un ruido, o tal vez mi olor cambió con el temor, porque Maximus y Naraku dejaron de hablar para mirarme.
- Hola, querida Rin - dijo Naraku. Las dos palabras ronronearon con exuberante amenaza.
- ¿Qué piensas de mí tomándote de tu cuna ahora? - Rogar sería inútil. Así como lo sería hacer amenazas o tratar de negociar. Tú no capturas a la esposa de tu peor enemigo y la encadenas en una habitación subterránea, con una mesa llena de instrumentos filosos, porque te importaba algo de lo que ella tuviera que decir.
- Creo que conseguir una taza de sangre fresca y calentita está probablemente fuera del tema - establecí. Ser una listilla era la única opción que me quedaba. Además, tal vez un poco de falsa valentía me ayudaría a soportar lo que estaba a punto de suceder. Finge hasta que lo creas, como decía el refrán.
- Estoy empezando a ver por qué Sesshomaru y Maximus se han enamorado de ti. - Naraku sonrió con lo que parecía genuina diversión-
- Dulce. Me sonrojaría si no estuviera no muerta - murmuré. ¿Para qué era ese cuchillo curvo con el bucle parcial en el mango? Naraku captó lo que yo estaba viendo y su sonrisa se ensanchó.
- Tenía la intención de dejar a Harold torturarte de la forma en que normalmente lo hace, pero Maximus me acaba de decir en verdad cómo te seguías escapando a través de mis redes las otras veces que te había capturado. Sabía que podías enlazar a Sesshomaru a través de huellas de esencia en los objetos o de otras personas, pero no sabía que también podías enlazarlo a través de las huellas que dejó en tu piel. - Levanté una mirada llena de odio hacia Maximus. A pesar de lo que él había hecho, Sesshomaru le había dado una segunda oportunidad y yo había confiado en él una vez más, también. ¿No había fin a sus puñaladas por la espalda?
- No tenía elección, Rin. - Sus ojos grises no vacilaron.
- Sí, la tenías. Podrías morir con un poco de dignidad, como tengo la intención de hacer. - escupí.
- Oh, no vas a morir pequeña. He aceptado dejar que Maximus te conserve para sí mismo, eso si él tiene razón y tú acabas con el Imperio de Sesshomaru, claro. Nunca se deje de decir que no recompenso la lealtad de mi pueblo. - dijo Naraku, sonando un poco decepcionado esta vez.
- ¿Es por qué lo hiciste? ¿Todavía estás aferrado a la fantasía de que si Sesshomaru está fuera del cuadro, yo estaré contigo? - le pregunté a Maximus, incrédula.
- Algo así. No me des todo el crédito. Yo fui leal a Sesshomaru por más de quinientos años, pero él me echó de su línea después de un error. Me habría matado, también, si no fuera por la promesa que tú forzaste de él. En un mes, Naraku me ha tratado mejor de lo que Sesshomaru hizo en siglos. - Entonces sus rasgos ásperos se endurecieron.
- Gracias - dijo Naraku ligeramente.
- Lamento tanto haber evitado que Sesshomaru te matara, y espero que consigas la misma recompensa que Shrapnel y Sarah consiguieron por su lealtad. ¿O no sabías que Naraku los explotó cuando derribó el calabozo más profundo? - La amargura hizo vibrar mi voz.
- ¿perdona? Me honras al considerarme tan diabólico, pero esa no fue mi idea - intervino Naraku, en realidad arreglándoselas para sonar ofendido.
- Sarah sabía lo que pasaría si Sesshomaru la atrapaba, por lo que ella quería una póliza de seguros que se duplicara como venganza. Ella es la que tenía a Shrapnel colocando las cargas alrededor de los cimientos de la casa y el calabozo, luego los encantó a ambos, por lo que no podrían admitirlo bajo tortura. Estuve de acuerdo en no explotar las cargas a menos que fueran capturados, lo cual, después de semanas de no saber de ella, se hizo evidente. Derribar la casa de Sesshomaru me servía de poco de lo contrario. No podía hacerlo mientras él estaba allí o habría encendido el fuego justo alrededor de mi pueblo, y yo esperaba que tú estuvieras viajando con él. Qué feliz fue que estuviera equivocado. - Mostró una sonrisa burlona.
Y habría estado viajando con Sesshomaru, si él no hubiera estado tan decidido a mantenerme a salvo que me había dejado atrás. Más ironía: si me hubiera quedado en la sección "más segura" de la mazmorra como él me había dicho, habría sido volada en pedazos junto con Shrapnel y Sarah. Parecía que esta vez, jugar a lo seguro había sido la opción más peligrosa de hacer. Sarah. Perra lista, sabía que si Sesshomaru la capturaba, su única salida sería la muerte. Si ella hubiera adivinado que su plan de respaldo se traduciría en mi captura, habría estado riéndose en lugar de insultarme la última vez que la vi.
- Mi querida, sé que me odias ahora, pero con el tiempo, te darás cuenta de que te voy a tratar mejor de lo que Sesshomaru lo hubiera hecho, una vez que este negocio esté terminado. - Maximus se encogió de hombros.
- Sí, de vuelta a los negocios. Con todas las huellas de esencia que Sesshomaru debe haber dejado en ti, tu piel es tan peligrosa como tu mano derecha. Harold, cuida de ambos, ¿lo harás? - dijo Naraku, su mirada pasando sobre mí con frialdad palpable.
El yokai rubio se acercó a mí, sosteniendo el cuchillo por el que yo había estado preguntándome. Ahora, con repugnante certeza, ya sabía lo que era. Una hoja para desollar. Tiré de mis restricciones, pero por supuesto, no se movieron. Quería decirle a Naraku que mis habilidades no funcionaban porque habían sido sofocadas por el aura de Sesshomaru, pero su expresión dijo que no le importaría. Él no solo estaba haciendo esto por precaución. Quería hacerme daño.
- ¡Oh! Y enciende la cámara. No queremos que su amado Sesshomaru se pierda un momento de la diversión. - añadió Naraku, el gusto en su tono haciendo hincapié que nada de lo que yo dijera iba a parar esto.
Horas más tarde, después de que ellos me dejaron para comenzar la cadena de suministro para sus recuerdos espantosos, miré mi brazo derecho. La cicatriz que se había extendido desde los dedos todo el camino hasta mi sien se había ido. Nunca pensé que extrañaría el conmovedor recordatorio tangible que la línea de alimentación recorrió hace una docena de años atrás, pero lo hice. Ahora, mi reluciente y, sin cicatrices, pálida piel sería para siempre un recuerdo de otro evento alterador de vida. Había experimentado muchas cosas horribles a través de mis habilidades, por no hablar de ser torturada una vez antes. Esto... era diferente. No era el dolor lo que me hacía sentir destrozada por dentro. Ser disparada con una bala llena de plata había dolido horrible, pero cuando ya no te tienes más a ti mismo, ¿en quién se suponía que confíes?
Una vez le había dicho a Sesshomaru que todo el mundo mantenía sus pecados cerca de su piel. El pasado de una persona estaba allí, también, la esencia encuentra recuerdos grabados que nunca se desvanecerían con el tiempo. Cuando él me había desollado, Naraku no sólo rebanó cada huella que Sesshomaru había dejado en mí; también había quitado los últimos eslabones que tuve con mi madre, con mi hermana cuando éramos niñas... cada momento en mi vida que había sido lo suficientemente importante para dejar una huella ahora se había ido, dejándome en lo que parecía ser el cuerpo de una desconocida.
Eso era con lo que no podía lidiar. Podía manejar el cautiverio, el dolor, el miedo, la incertidumbre, pero mi cuerpo estaba ahora tapizado de la venganza de Naraku, cada centímetro de piel nueva un recordatorio burlón de lo que él me había hecho. Me habían dejado desnuda a excepción de mis restricciones, pero en lugar de sentirme expuesta, cada vez que me miraba a mí misma, me sentía como si estuviera viendo una repetición del video desollándome que Naraku había filmado con tan alegre malevolencia. Habían tomado ese video y lo empaquetaron con toda mi vieja piel y al final como un macabro listón, mi brazo derecho.
Naraku lo había arrancado él mismo, maravillándose de cómo este todavía chispeó con electricidad por varios minutos después. Entonces su alegría no tuvo límites cuando el brazo que volvió a crecer sólo tenía la misma cantidad de tensión que el resto de mi cuerpo. No tenía la intención, pero con un tirón salvaje, Naraku había arrancado mi arma más peligrosa, y con esta, mi esperanza de escapar. Incluso cuando Sesshomaru había sofocado mi aura, mi mano derecha todavía había permanecido letalmente cargada.
Ahora, no podía liberarme por la sobrecarga de esa mano hasta que la electricidad atravesara mis ataduras, ni podría usar esa misma mano para manifestar un látigo que reduciría a cualquiera que intentara detenerme de escapar. Incluso después de que el aura de Sesshomaru se desvaneciera, probablemente no sería capaz de discernir impresiones psíquicas, tampoco. Ya no era más mío. Era otra de las obras de Naraku. Había gritado cuando cortaron mi carne, a pesar de mis mejores intentos para no hacerlo. También había lanzado amenazas a Maximus, Harold, y Naraku a pesar de que sólo se habían divertido dos de los tres.
Había tratado de decirle a Sesshomaru que no se perdiera en la forma en que ellos querían cuando viera el vídeo, pero Naraku me había silenciado empujando un puñado de mi piel desechada en mi boca. Ahora que estaba sola y se habían llevado la cámara con ellos, finalmente me permití hacer la única cosa que no había hecho durante la insoportable y degradante experiencia. Lloré.
Mi celda no tenía ventanas, por lo que medí el tiempo por mi ciclo de conciencia versus inconciencia. Cuando abruptamente me desmayaba, eso significaba el amanecer. Cuando me levantaba, el anochecer. De eso, sabía que cinco días habían pasado desde el ataque al castillo. Curiosamente, mis carceleros me habían dejado sola durante ese tiempo. Para evitar ahogarme en la desesperación por Sesshomaru, mis circunstancias, y preguntándome si Jaken había logrado salir con vida, me ocupe a mí misma haciendo dos cosas: probando mis esposas y espiando.
La primera resultó ser un fracaso. No sorprendiéndome, Naraku era un profesional sabiendo como detener a un yokai. Las gruesas abrazaderas en mis brazos, codos, y muñecas fueron tan sólidamente incrustadas en la pared de roca detrás de mí que el muro tenía que haber sido reforzado. La abrazadera alrededor de mí significaba que no podía retorcerme hasta conseguir cualquier retracción, y mis piernas fueron atornilladas en la pared en no menos de cuatro lugares. En breve, podría darme un buen caso de roca quemada por retorcerme, pero no podría liberarme. Podría, sin embargo, decir un par de cosas acerca de lo que me rodeaba de estar escuchando.
Primero, aunque sus guardias hablan Rumano cuando hablan entre ellos, Naraku solo habló con ellos en Novgorod Antiguo, una antigua, lengua muerta de la que yo no podía entender ni una palabra.
Segundo, dudaba que donde sea que estuviéramos fuera su escondite principal. Naraku acababa de regresar después de haberse ido por tres días, y eso era muy largo para estar fuera de la base cuando estaba jugando a el ganado-se lleva-todo con Sesshomaru el Empalador.
Tercero, cualquiera que sea este lugar, estaba definitivamente bajo tierra. La falta de recursos naturales o sonidos urbanos lo confirmaron. Naraku tenía una predilección por las guaridas subterráneas, considerando que su último escondite había estado por debajo del castillo en que Sesshomaru había vivido cuando era humano.
Este no tenía mayor cantidad de gente, por lo que debía ser más pequeño. Era posible que los guardias que Naraku había traído con él fueran muy tranquilos, pero por el número de latidos que había contado, no había suficientes humanos para alimentar a más de una docena de yokais. Desde luego, no caía en aquella suposición. No me habían dado una gota de sangre, como mis punzadas fuertes de hambre podían comprobar. No era que esperara algo diferente. Inanición era una de las primeras cosas que debías hacer con un cautivo.
Supuse que debía estar feliz de que ellos no habían ido a lo otro, una manera segura de debilitar a los cautivos muertos vivientes, envenenamiento con plata. Quizá desollándome y desmembrándome había sido lo suficiente brutal para Naraku en su primera tentativa de agitar en Sesshomaru en hacer un movimiento imprudente. Así como descubrí la noche siguiente, le había dado mucho crédito a Naraku pensando eso. Gritos me despertaron. Por cómo se sentía de pesado todo mi cuerpo, me había levantado antes que cualquier vez que lo hubiera hecho antes. Tal vez aún estaba soleado afuera. Antes de poder celebrar mi pequeña victoria, alcancé a escuchar un poco del argumento acalorado entre Maximus y Naraku.
- ¡... no te voy a dejar hacerle eso a ella! Esto ha ido demasiado lejos - dijo Maximus sonando furioso.
- ... necesitar algo más drástico para que sea efectivo... - Escuché antes de que bajara su voz Naraku hasta que no podía oírlo.
- ¡Piensa en algo más! - replicó Maximus. Hielo floreció desde mi estómago a mis miembros de plomo. Maximus había dado la idea a Naraku de despellejarme. Si estaba consternado por lo que Naraku quería hacer ahora, debía ser verdaderamente horrendo.
- Cuidado, Maximus - dijo Naraku, no gritó, pero podía oírlo claramente porque estaban justo afuera de mi celda ahora.
- Valoro tu lugar en mi operación, pero soy el único que toma las decisiones. No tú. - Maximus no dijo nada, aparentemente no estando dispuesto a poner en peligro su posición argumentando más.
Las esposas que me ataban a la pared se sentían como si se apretaran a pesar de que sólo era mi imaginación. Mi corazón no latía, pero se sentía como si se estuviera exprimiendo del pánico con el que traté de luchar. Si pudiera, estaría sudando. ¿Qué era lo que Naraku va hacerme esta vez?
- Entonces deja que sea yo. Si quieres conseguir el máximo efecto de rabia, es mejor así de todos modos. - dijo Maximus, ahora hablando tan suavemente que apenas lo podía oír a través de la gruesa pared.
- ¿Cómo? - sonó Naraku dubitativo. Las siguientes palabras de Maximus cortaron a través de mis emociones como si fueran maquinillas de afeitar.
- Porque hace seis semanas, Sesshomaru me envió para espiarte. Él no creía que sospecharías de mí porque me había echado de su línea, pero parte de ti debe habérselo preguntado. Sesshomaru pensó que yo quería volver en su favor, pero todo lo que yo quería era a Rin. Eso es por qué no estaba mintiendo cuando me uní a ti, y eso podría enfurecer a Sesshomaru viendo a su peor enemigo violando a su esposa, pero no lo va a volver tan loco como lo haría viéndolo hacerlo al hombre que lo traicionó dos veces. - Aspiré una bocanada horrorizada. ¡¿Ellos estaban peleando por quién iba a violarme?! Empecé a tirar de mis restricciones todo lo que podía.
- También no tendrías que dudar sobre mi lealtad después de esto. Sesshomaru inventaría nuevas formas de torturarme por eso, así que lo necesito muerto ahora más de lo que tu alguna vez. Además, las mujeres pueden perdonar muchas cosas, pero Rin me odiaría por siempre si paso de largo cuando la estás violando. Si soy yo... bien, vamos a decir que no creo que le importe por completo, considerando lo que planeo para nosotros en el futuro. - Maximus siguió hablando, ahora sonando divertido.
- ¡Te mataré yo misma, tu traidor imbécil! - grité.
Sangre empezó a escurrir de mis restricciones a la vez que se abría mi piel más rápido de lo que me podía curar tratando de liberarme de las abrazaderas. Naraku estalló en risas cubriendo mi turbulento pavor con un destello de rabia. Mi mano derecha hormigueo, pero aún no apareció más que una chispa. Nunca había necesitado mis habilidades tanto como ahora, en cambio, estaba completamente indefensa.
- Entonces otra vez, puede que ella necesite un poco de calentamiento. Dame algo de lubricante, no quiero desgárrala más de lo necesario. – murmuró Maximus, abriendo la puerta de piedra.
- No tenemos de eso aquí - dijo Naraku mientras siguió a Maximus en la habitación. Él tenía una cámara trípode, y salto a la vista que lo que iba a pasar iba a ser grabado en vídeo y enviado a Sesshomaru.
- Oh, por favor. Doce hombres, ninguna mujer, ¿y a ellos no se les permite salir? Alguien tiene lubricante. - El bufido de Maximus era desdeñoso.
Naraku se encogió de hombros, desapareciendo brevemente para gritarles algo en Novgorod antiguo a sus guardias. Por el tiempo en que un guardia avergonzado regresó con una botella pequeña, haciendo que Maximus arqueara una ceja en complicidad, Naraku llevó a cabo el acomodo de la cámara. Y yo estaba en un frenesí para encontrar alguna forma, la que sea, para detener esto.
- Estas mal, te odiaré por siempre si haces esto - dije con voz áspera.
- ¿Te pusiste del lado de Naraku por mí? Estás a punto de destruir cualquier posibilidad que tenías de eso. - Él ya no tenía ninguna posibilidad, pero tal vez si lo creía... Maximus vino más cerca y la pared cortó en mi espalda por cuánto presionaba contra ella en un intento inútil de alejarme. No me había sentido desnuda antes en mi nueva piel, pero ahora lo hice. Oh, lo hice ahora.
- Mejor yo que él Rin. Seré suave y dulce, mientras que él descargaría toda su ira hacia Sesshomaru en ti. - dijo él, lanzando un tipo "lo siento hermano" mirando a Naraku, quien gruñó.
- Cien por ciento cierto - dijo Naraku en tono casual.
- Estás en lo correcto Maximus, Sesshomaru inventara nuevas formas para torturarte, ¡y eso es solo después de que yo los haya hecho a ustedes dos los seres más lamentables en la Tierra! - Naraku rió.
- Oh, ella tiene espíritu. Disfrutaré viendo esto. - El odio creció hasta que estaba temblando por ello.
- Tú te estás yendo. He esperado por un largo tiempo para estar con ella. No me importa la cámara, pero no voy a tener audiencia. - dijo Maximus, no quitando los ojos de mí.
- Muy bien. Como había dicho, yo siempre recompenso la lealtad entre mi gente, pero no tomes mucho tiempo. Quiero el vídeo en camino a Sesshomaru para el amanecer. - Naraku resopló.
- No te preocupes, lo tendrás antes de eso. Y quien sabe, puede que consiga de ella algo más que gritos de odio. - Maximus dejo salir una risa baja que provocó que estuviera tirando en mis restricciones hasta que sentí mis huesos quebrarse.
- Me das asco - escupí, mis colmillos cortando mi labio de lo duro que estaba apretando mi mandíbula.
- Oh, antes de que te vayas, haz que alguien me traiga algo de cinta adhesiva también -agregó Maximus, mirando la sangre que salió de mi labio.
- Algo me dice que ella es una mordedora. - Con otra risa, Naraku se fue. Maximus se acercó a la cámara y apretó un botón. La luz seguía brillando verde, indicando que estaba filmando.
- No le den lo que ellos quieren, Sesshomaru. Tienes que ser tan frío como siempre has sido. Sabiendo que no te romperán es cómo voy a salir de esto. - Miré directamente.
- Tks, tks, tks. Tendremos que corregir eso, ¿no? - dijo Naraku, regresando con la cinta adhesiva.
Miré lejos de la cámara, parpadeando fuertemente como la furia mezclada con desesperación amarga dentro de mí. Por supuesto ellos notaron eso. No había nada que pudiera hacer excepto soportar lo que sea que habían decidido hacer conmigo. Con la clara formación de ampollas, entendí como su ex impotencia había provocado que despertara en Sesshomaru una fiera rabia por décadas. Naraku le dio a Maximus un último guiño mientras le entregaba la cinta adhesiva y luego cerró la puerta de piedra. Maximus empezó a quitarse la ropa. Cerré mis ojos, prometiéndome que, como antes cuando ellos me habían despellejado, no lloraría frente a ellos.
No podía parar lo que iba a pasar, pero podía mantenerme para no caer... al menos, hasta que estuviera sola otra vez. Por días, había sentido que este no era mi cuerpo. Ahora, me di cuenta que esa esencia, llena o vacía, armada o débil, eso era. Cada pedazo de mi nueva piel se puso de gallina cuando sentí a Maximus caminando hacia mí. El sonido de la cinta rompiéndose en varias tiras hizo que me estremeciera. No quería mirar a Maximus, pero no ver lo que estaba pasando hizo que me sintiera mucho más indefensa.
Si alguien me hubiera dicho hace una semana que Maximus se encargaría de ser mi desollador viviente y violador, hubiese llamado mentirosa a esa persona. ¿Cómo si no hubiera sentido lo cruel que fue durante el tiempo que pasamos juntos en la carretera? ¿Cómo pude haber confiado en él? Tú sabías lo que era, mi voz interior susurró odiosamente con su habitual veneno. ¡Tú reviviste su peor pecado, por lo que de todas las personas deberías haberlo sabido! Tal vez debí, reconocí con tristeza. En cambio, había elegido creer cuando dijo que su peor pecado también había sido su epifanía que le hizo cambiar su vida. Aún más tonta, puedo ser.
A partir de los sonidos, Maximus siguió arrancando nuevos trozos de cinta, pero no había puesto ninguna sobre mi boca todavía. Estaba lo suficientemente cerca; podía sentir su aura colmar la escasa distancia entre nosotros, haciendo que aumentara más mi piel de gallina. Con lo mucho que estaba arrancando, debía ser que estaba haciendo una mordaza de bola con la cinta, o, ¿era algo peor? No puede evitarlo, abrí mis ojos...
Su mano dio una palmada sobre mi boca antes de que pudiera caer abierta en incredulidad. Como temía, Maximus estaba completamente desnudo. Lo que no esperaba era la cinta adhesiva que pegaba su pene contra su abdomen inferior.
- No pelees conmigo, Rin, solamente hará peor las cosas - dijo eso en un tono severo, y continuó, en su boca las palabras "Muérdeme".
No estaba segura de lo que estaba pasando, pero no dudé. La mordida viciosa lanzó sólo la parte más pequeña de mi rabia, pero lo dejé arrebatar de nuevo su mano mientras una gran parte de ella todavía estaba en mi boca. Escupiendo hacia él, viendo con satisfacción como patosamente lo golpeaba en el pecho. Agarró mi cuero cabelludo recientemente liso y envolvió una larga tira de cinta que partía desde la boca.
- Iba a desencadenarte para que fuera más cómodo, pero ahora sólo estoy liberando una pierna. - Hizo de todos menos gruñir en mi cara.
- Esto es tú culpa, Rin. No lo quería de esta manera. - ¡Lamento si violarme no es romántico para ti!, le gruñí de nuevo, excepto que sólo podía hacer un bufido.
Además, había una temerosa esperanza que estaba empezando a crecer. ¿Por qué Maximus tenía cinta en sus genitales? Hablar anulaba el propósito de sus intenciones. Con su espalda todavía hacia la cámara, Maximus soltó las abrazaderas de la pierna derecha. Luego, agarró la botella lubricante como si fuera un trofeo, untado algo sobre su palma antes de llegar entre las piernas. Lo que la cámara vio era a mí dando patadas en un vano intento de negarle el acceso y el uso de sus rodillas con fuerza para abrir mis piernas. Lo que sentí más que ver fue a él asegurando un pedazo de cinta a través de mi parte más íntima, y luego cuando dejó caer la botella y subió mi muslo hasta su cintura.
- He querido esto durante tanto tiempo - dijo, enterrando su cara en mi cuello y arqueándose contra mí con un fuerte gemido.
Mis ojos se cerraron para mantener las lágrimas a raya, pero esta vez, eran de confusa esperanza. Maximus unió sus caderas a la mía en una gráfica muestra de la penetración, pero la cinta que nos cubría a ambos lo hizo imposible. Todo lo que hizo fue avergonzarme al extremo, y teniendo en cuenta por lo que había pasado la semana pasada, esto era muchísimo mejor de lo que me habría atrevido a esperar.
- Están escuchando - susurró Maximus tan bajo que apenas podía oír a pesar de que sus labios se presionaron a mi oreja. Gruñí en el siguiente empujón que dio con fuerza en mi centro, volviendo la cabeza como si no pudiera soportar la idea de enfrentarme a la cámara. En realidad, estaba tratando de presionar mi oreja más cerca de la boca de Maximus.
- Te lo juro, no sabía lo que Naraku iba a hacer ese día - susurró con angustia Maximus, gimió de nuevo y agarró mi cadera en lujuria fingida.
- En el momento en que voló al castillo, no podía detener el ataque. Sólo podía ver como destruía todo. - Quería creerle, pero, ¿qué si esto era otra mentira?
Si Maximus realmente se había puesto del lado de Naraku por las razones que le había dado, sabía que no podía violarme sin ganarse mi odio, aunque eternamente cómo podría racionalizar que yo le perdonaría por haber matado a Sesshomaru, no tenía ni idea. Una vez más, tiré de mis restricciones hasta que sentí la sangre manchar mi piel. En un tono de voz normal, dijo Máximo:
- ¡Basta, Rin! Sólo estás haciéndote daño a ti misma. - En ese susurro muy suave, dijo:
- Lo estás haciendo mal. No puedes liberarte de esa manera, pero si utilizas la fuerza suficiente, puedes romper tus huesos y luego deslizar los brazos de las restricciones. Una vez que tus manos estén libres, puede desbloquear el resto de ellas. - Me puse rígida, finalmente dejándome esperanzar y creer que Maximus todavía estaba de nuestro lado.
A diferencia de fingir una violación, que no le hubiera gustado, no tenía motivos ulteriores para decirme cómo liberarme a menos que realmente estuviera haciendo todo lo posible para mí y Sesshomaru, incluso en estas terribles circunstancias. Mi oleada de gratitud se volvió vergüenza severa por la forma rítmica en que comenzó a moverse. Luego gimió guturalmente y su mano libre apretó el camino desde mi pecho a mi culo y a la espalda de nuevo. Instintivamente, tiré con fuerza de mis restricciones, pero él me aplastó contra la pared antes de besar mi cuello con un hambre que no se sentía lo suficientemente fingida.
- Ahora no - gruñó bajo.
- Más tarde, cuando Sesshomaru venga. Tendrás que ser libre para protegerte de los guardias. Tienen órdenes de matarte a la primera señal de ataque. - Me quedé inmóvil por un segundo, dando paso a una oleada de emoción. ¿Maximus le había dicho a Sesshomaru dónde estábamos? Mi cabeza empezó a golpear contra la pared de piedra mientras se movía más rápido, sus gemidos sonando más urgente.
- Lo siento. Si no hago que parezca real, Naraku te violara más tarde. No puedo dejar que eso suceda, por tu bien y el de Sesshomaru. - susurró entrecortadamente.
Alivio y gratitud se mezclaron con la vergüenza y la incomodidad, formando un coctel emocional tóxico. Si mis brazos estuvieran libres, me hubiera abrazado a Maximus por arriesgar su vida para salvarme de un destino tan horrible. Al mismo tiempo, no podía dejar de rehuir en vanos intentos de alejarme de él. Agarró mi muslo libre bastante duro para hacer daño, pero me di cuenta de que la forma en que había colocado mi extremidad también mantuvo a la cámara en un ángulo de visión que revelaría que todo esto no era acto. Luego hicieron añicos mis nuevas esperanzas susurrando:
- Estoy siendo observado muy de cerca para llegar a Sesshomaru y decirle dónde estamos. Necesitas vincularte a él y hacerle saber que estás por debajo de la antigua estación de tren de Sujumi en Abjasia. - Volví la cabeza para darle una mirada aturdida. ¿Cómo podía haber olvida algo importante, lo ahogadas que estaban mis capacidades, incluso antes de que él se asegurara de que me habían despellejado?
- No me mires de esa manera querida, sé que no es lo ideal pero ¿No se siente incluso un poco bien, bebé? - dijo eso lo suficientemente alto para nuestros espías, y luego comenzó a moverse más rápido. Esto podría no ser real, pero era tan gráfico e íntimo que no podía siquiera mirarlo más. Si yo fuera todavía humana, mi área pélvica necesitaría una bolsa de hielo después de ser golpeada en varias ocasiones por cierto objeto contundente, pegado abajo o no.
- Naraku no lo sabe, pero cortó el aura de Sesshomaru cuando tomó tu piel. Y no es necesario tocar nada para enlazar a Sesshomaru. Puedes alcanzarlo a través de tus sueños. Se burló de mí con eso cuando me hizo prisionero. - Un susurro que me pareció brillante cuando me di cuenta de sus implicaciones.
No pude evitar que la lágrima se deslizara más allá de mis párpados fuertemente apretados. Había pensado que Maximus había hablado con Naraku para que me desollara para que no usara mis habilidades. En cambio, lo había hecho para reactivarlas. Tal vez, no necesitaba nada más de lo que ya tenía para salvarme. A pesar de que esa esperanza se levantó, mi voz interior viciosa intentó sofocar todo. No has sido capaz de enlazar a nadie desde que te convirtió en yokai, y Sesshomaru no puede oír más tus pensamientos, así que, ¿cómo vas a decirle dónde te encuentras, incluso si haces lo del enlace con él?
Metí esa pequeña voz desagradable abajo. Hace veinte minutos, había pensado que era impotente. En este momento, Maximus me había recordado que no lo era, a la vez que arriesgaba su vida con el fin de no violarme. No necesito explicar cómo de enojado estaría Naraku cuando se enterará que su nuevo video fue sólo de clasificación R en lugar de X, aunque sabía que Sesshomaru, todavía podría matar a Maximus por lo que estaba haciéndome. Empujé ese pensamiento a mi espalda. Me enlazaría a Sesshomaru y encontraría una manera de hacer que me escuchará, y punto. Maximus me había dado la ubicación. Todo lo que tenía que hacer era retransmitirlo. Tenía que ser posible.
Sesshomaru me había dicho que Inuno, el yokai al que Sesshomaru refiere a menudo como su padre "honoris causa", podía hablar directamente en las mentes de otros yokais, y Inuno no tenía la conexión padre/hijo con Sesshomaru. Maximus dejó escapar un sonido agudo, medio gemido, medio grito, mientras se estremecía contra mí. Algo húmedo golpeó la cara interna de mi muslo, y debajo de su nuevo gemido, oí un hurto de la cinta. Entonces sentí la punzada de algo que era arrancado de mi propia carne delicada. No tener ningún vello de regreso en mi nueva piel todavía era una buena cosa.
Cuando Maximus se alejó, dejando que la cámara consiguiera su primera vista sin obstáculos de nosotros, él estaba sin cintas y erecto, mientras que en mí había semen recubriendo el interior de mis muslos y pubis. Martin Scorsese no podría haber dirigido una escena más convincente. Sabía por qué Maximus había ido con el "método" de enfoque ya que nada menos habría despertado demasiadas sospechas, pero esto era todavía traumatizante. Quería bañarme con agua hirviendo, pero ni siquiera podía limpiar las manchas de inmediato.
- Lo siento, tenía que ser de esta manera, bebé. La próxima vez, será mucho mejor – dijo Maximus, rasgando la cinta de mi boca y añadiendo eso a la pila que había ocultado en su puño.
La próxima vez. ¿Se debía repetir este truco para asegurar que Naraku tuviera bastantes vídeos de inmundicia para enviar a Sesshomaru? No pude reprimir un estremecimiento que se rebelaba ante la idea. Iba a encontrar una manera de llegar a Sesshomaru. Tenía que hacerlo. Además, la desesperación podría haberme hecho ajeno a esto antes, pero ahora, me di cuenta de algo muy importante acerca de la cámara en la esquina de mi celda. Tenía un cable que estaba conectado a una toma de corriente.
Continuara…
