Hola aquí vienen detalles del libro de Kagome e Inuyasha que les comente, si quieres saber de esos detalles pueden preguntar pero ese libro lo publicare también más adelante así que no se preocupen. Espero que disfruten el capítulo y ya saben entre más comentarios dejen más rápido publicare.

Medidas drásticas

Se sentía como que rompí mi cerebro tratando de vincularme mentalmente a Sesshomaru por los siguientes dos días. Hasta ahora, podría haber anulado mi progreso con eso, pero tuve un gran avance en otra área: el dominio del sol. El amanecer todavía me golpeaba como una piedra en la cabeza, pero me despertaba más temprano cada día que pasaba. Mi voluntad estaba creciendo con la fealdad de mis circunstancias, pero mientras tanto, mi cuerpo se estaba volviendo espantosamente débil. Ser despellejada me había hecho perder la mayor parte de la sangre que había tenido en mí en mi captura y no me habían dado ni una gota desde entonces.

Antes, yo había escuchado los latidos del corazón de aquí, en un esfuerzo por averiguar cuantas personas estaban en este escondite. Ahora, tenía que luchar para no escucharlos porque inflamaban mi hambre hasta el punto donde apenas podía concentrarme lo suficiente para intentar vincularme a Sesshomaru. Necesito sangre, le había murmurado a Maximus durante su fuertemente custodiada visita el segundo día después de mi cautiverio.

No había traído la cámara de trípode con él para una repetición, gracias a Dios, pero en su lugar, vino con un cubo y una toallita rosada. Fue más allá de humillante tenerlo dándome un baño de esponja con cuatro sonrientes guardias vigilando, pero al menos sus comentarios intercambiados sobre mi anatomía les impidieron concentrarse en mi boca, por lo que no vieron mi mensaje sin palabras. Maximus si, y su guiño sencillo dijo que haría lo mejor que podía. Tal vez la alimentación me ayudaría a empujar más allá de las barreras de mis habilidades.

Mi vínculo con Sesshomaru tenía que seguir ahí. Nosotros no solo habíamos intercambiado sangre; él me había convertido en un yokai, por lo que en cada célula de mi cuerpo debe haber una conexión intrínseca con él. Sólo que yo necesitaba reactivar esas conexiones y seguirlas a su fuente. Intenté durante el resto de la noche. Cuando el amanecer, finalmente me golpeó con su acostumbrado golpe de nocaut, todavía estaba tratando.

El castillo de Sesshomaru ya no estaba quemándose. Ese no era el único cambio desde la última vez que lo había visto. Las secciones donde este se había derrumbado habían sido limpiadas, revelando espacios huecos que bajaban tan lejos como hasta el sótano en algunos lugares. Enormes pilas de escombros estaban alineadas fuera de lo que quedaba de las paredes de piedra. Grúas y excavadoras estaban disminuyendo esos montones al levantar las cargas hacia los cercanos contenedores de transporte de acero. El castillo había parecido casi desierto antes, pero ahora estaba repleto de personas involucradas en la actividad de limpieza.

Los extremos norte y este de la casa parecían un soufflé caído con la forma cóncava en que estaban. Al lado oeste le había ido mejor, pero había sido reducido a un solo piso. En comparación, el lado sur se elevaba sobre las ruinas, los cuatro pisos intactos y la torreta en desafiante relieve contra el claro cielo de la tarde. Ahí es donde estaba Sesshomaru, con las manos cruzadas detrás de su espalda mientras miraba hacia abajo a los progresos. Inuno estaba allí, también, sentado en un sofá junto a una mesa de computadora. El sofá lo reconocí; el área de la computadora era nueva.

Incluso si no recordaba cómo había sido antes la habitación, la mesa de metal no encajaba con los muebles suntuosos que, como en la torreta y el resto del ala sur, de alguna manera habían sobrevivido al ataque de dos frentes de Naraku. No sé si esto era real o un sueño. Eso no me impidió mirar a Sesshomaru con un hambre que eclipsaba la que me devastaba ahora. Había tratado de no pensar en lo mucho que lo había extrañado, pero verlo destruyó la defensa emocional que había construido. Dolía por tocarlo, pero no podía. Las otras veces que me había vinculado a Sesshomaru en mi sueño, había tenido una versión fantasmal de un cuerpo. Esta vez, no tenía nada. Quizás realmente estaba soñando.

Si es así, lo había soñado viéndose más despeinado de lo que lo había visto nunca. Su cabello plateado estaba enmarañado y sus ropas estaban manchadas de tanto hollín, suciedad y sangre, no podía decir cuál era su verdadero color. Una gruesa capa de vello ensombrecía su mandíbula, haciéndolo más barba que rastrojo sensual, y sus zapatos tenían trozos de carne carbonizada pegada a ellos. A pesar de esto, su postura era majestuosamente erguida, como si estuviera vestido con impecables vestiduras reales en lugar de su sucio atuendo.

- Ven - dijo Sesshomaru en rumano.

Jaken entró en la habitación, provocando que una ola de alegría se estrellara sobre mí. ¡Él había sobrevivido al ataque! ¡Gracias a Dios! Luego, con la misma rapidez, mi alegría fue reemplazado con preocupación. Jaken parecía casi tan mal como Sesshomaru. Ambas patillas se habían ido y sólo tenía unos pocos parches de cabello negro permaneciendo en su cabeza. Su rostro también estaba cubierto de sangre, y me tomó un momento darme cuenta del por qué.

- Esto fue enviado por correo a uno de tu pueblo, como el último vídeo - dijo Jaken, su voz ronca atrapando las siguientes palabras.

- Lo vi en el camino aquí. Definitivamente es ella. - Sesshomaru tendió la mano, pero el resto de su cuerpo se quedó en esa perfecta quietud escultural. Miré el sobre y las lágrimas escarlata mancharon las mejillas de Jaken, entonces un escalofrío de temor pasó a través de mí. No. No lo dejes tener esa cinta...

- Tú no quieres verlo. Ojalá yo no lo hubiera hecho. Ella aún está viva, al final. Eso es todo lo que necesitas... - dijo Jaken con voz áspera, confirmando mis sospechas.

- Dámelo. - Una palabra gruñida que me hizo retroceder ante la violencia en plena ebullición de esta.

Inuno no esperó la respuesta de Jaken. Una fuerza invisible arrancó el sobre de la mano de Jaken y lo flotó por encima hasta Sesshomaru. Entonces el poder de Inuno propulsó a Jaken fuera de la habitación. Una vez que el sobre de manila tocó a Sesshomaru, él fue un borrón de movimiento, dirigiéndose a la mesa de la computadora. Entonces puso el DVD en la computadora e hizo clic en "reproducir". Ahora yo estaba orando porque esto fuera sólo un sueño. Solo en caso de que no lo fuera, empecé a gritarle con mis pensamientos.

¡No lo veas, Sesshomaru! Escucha mi voz en su lugar. Sé dónde estoy, y todo lo que tienes que hacer es escuchar así puedo decirte...

Fuego surgió de sus manos cuando la pantalla se llenó de la imagen de mí, desnuda y luchando tan ferozmente contra mis restricciones que la sangre corría bajo mis amarres. Luego este mostró el culo desnudo de Maximus, mientras caminaba hacia mí sosteniendo una botella de lubricante y varias tiras de cinta adhesiva. Yo estaba tan molesta de que Sesshomaru estuviera viendo esto; que me tomó un momento darme cuenta de que la grabación no tenía sonido, lo cual me sorprendió hasta que recordé a Maximus presionando un botón antes de que se quitara la ropa. Inteligente, el sonido podría haber sido aislado y amplificado hasta que pudieras oír lo que él había estado susurrándome, y no tenía ninguna duda de que Naraku había visto esto antes de enviárselo a Sesshomaru.

No es de extrañar Naraku no hubiera sospechado nada, pensé, sintiéndome enferma mientras veía a Maximus comenzar la mímica de mi violación. Maximus debe haber sido un director en su vida anterior, porque tenía un extraño sentido de ángulos de cámara. Ni una vez vislumbré la cinta que él me había aplicado o a sí mismo mientras se mecía y empujaba contra mí como si estuviera fuera de control con la lujuria. Traté de concentrarme en Sesshomaru en lugar de las imágenes gráficas, deseando que él escuchara las palabras seguí mentalmente rugiéndolas hacia él.

¡No es real, no es real, deja de verlo! ¡Escúchame, estoy aquí y sé dónde estoy!

O yo realmente estaba soñando o no estaba atravesando, porque ni una vez Sesshomaru quitó los ojos de la pantalla. El vídeo terminó con Maximus dejándome esposada a la pared con su semen aun revistiéndome en manchas de color rosa. Sesshomaru no se movió y nada cambió en su expresión de granito, pero las llamas de sus manos crecieron hasta que abarcaban todo su cuerpo. Pronto, ya no podía verlo por debajo de las capas de rojo, naranja y azul, y cuando el fuego siguió vertiéndose de él como el agua brotando de un géiser, Inuno se levantó.

- Sesshomaru - comenzó.

Un muro de llamas arrojó al yokai egipcio al otro lado del cuarto al mismo tiempo que el rugido más furico, dolido y bestial rasgaba la garganta de Sesshomaru. Inuno no trató de hablar con él de nuevo. Corrió, gritando en rumano e inglés para que todos los demás salieran. En los siguientes minutos, miré con incredulidad agonizante como la gente que había estado trabajando para reparar la casa corría del infierno alimentado por la furia que siguió derramándose fuera de Sesshomaru hasta cubrir cada centímetro del castillo. Los que no se movían lo suficientemente rápido fueron arrojados hacia la seguridad por la telequinesis de Inuno, hasta que parecía que la casa estaba arrojando personas fuera de esta mientras se retorcía en estertores de muerte. Incluso el ataque de napalm no había sido tan destructivo. En una muestra impactante de poder, el fuego de Sesshomaru quemó hasta que no quedó nada excepto él en medio de un mar de llamas, piedra quebradiza y brasas girando.

A pesar de los halagos repetidos de Maximus, Naraku se negó a levantar mi prohibición de comer. Después del "sueño" que sospechaba fuertemente había sido una visión psíquica, haría cualquier cosa para fortalecerme lo suficiente para hacer que Sesshomaru me oyera la próxima vez que fuera capaz de conectarme con él. Cualquier cosa. Naraku había alcanzado su objetivo de llevar a Sesshomaru a una rabia psicótica, desde que quemó la casa en la que había vivido durante siglos, por no hablar de casi haber matado a decenas de su propia gente en el proceso. No sabía lo que Sesshomaru haría a continuación, y eso me aterraba. Desde mi "sueño" no había sido capaz de llegar a él de nuevo. Ni idea de porqué.

Vincularme a la gente tomaba mucho de mí, y con la inanición agotando mis fuerzas, era como un coche que se había quedado sin gasolina. Por eso, cuando oí a Maximus negociar una visita "conyugal" no grabada, supe que realmente debía ser una mascarada suya para colarme un poco de sangre. Odiaba la idea de repetir el falso asalto, pero esto era lo único a lo que Naraku había accedido, así que era nuestra única oportunidad. Todavía no estaba segura de cómo lo haría Maximus. ¿Ocultar un tubo de sangre en su pantalón y pretender que el bulto era únicamente él esperando con ansias la Segunda Ronda?

- Si no quieres ser grabado esta vez muy bien, pero te desvistes aquí fuera frente a mí y la puerta permanece abierta y vigilada por un guardia. - Escuché la orden de Naraku y mis esperanzas decayeron. ¿Ahora qué?

- No es que no confíe en ti, Maximus pero las mujeres pueden ser muy persuasivas, especialmente cuando estás enamorado de una de ellas. - continuó Naraku en un tono más amistoso.

- Aw, sabía que en el fondo eras un romántico - contestó Maximus con ligereza, entonces ambos compartieron una sonrisa como si no estuvieran discutiendo una violación inminente.

Bueno, en realidad no estaba a punto de ser violada, pero Naraku no sabía eso. La ira por mi impotencia quemaba mi interior de nuevo, alimentando mi determinación para obtener sangre fuera como fuera. Con ella, no permanecería como el pequeño trofeo de tortura de Naraku por mucho más tiempo.

- ¿Necesitas un rollo completo de eso? - preguntó Naraku, su tono burlón ahora.

- ¿Es ella una mordedora tan mala? - Algo pequeño se oyó justo detrás de la puerta.

- Sólo esto. No me importan los mordiscos, pero podría hacerlo sin todas las quejas. - dijo Maximus.

Una carcajada fue la respuesta de Naraku, y unos segundos más tarde, la puerta de piedra se abrió y Maximus entró. Aparté los ojos porque, según le había sido ordenado, estaba desnudo. Entonces miré hacia él con una sensación de aprensión. Estaba completamente desnudo y sólo sostenía dos pequeños trozos de cinta adhesiva. Ninguno de ellos sería suficiente para cubrir sus activos necesarios, sin contar con los míos también.

- Lo sé, lo sé, me odiarás para siempre por esto - dijo Maximus, entrando y presionando uno de los trozos de cinta sobre mi boca.

- Pero no sabes cuánto tiempo para siempre es. Mil años más tarde, serán como un parpadeo, y déjame asegurarte, Rin, las cosas cambian. - Por encima de sus hombros, vi al guardia asomarse para ver lo que estaba sucediendo. Maximus debe haberlo percibido, también, porque se giró, manteniendo el otro trozo de cinta oculto detrás de él.

- Naraku dijo vigilar la puerta. No dijo entrar a echar un vistazo, y si quisiera una audiencia, habría invitado a todo el mundo - dijo Maximus, su tono más duro que el granito.

El guardia murmuró una disculpa y se fue, aunque la puerta se quedó abierta. Mantuve mis ojos pegados en ese sitio mientras Maximus ponía el trozo de cinta que quedaba sobre mí intimidad. No mirarle mientras lo hacía creaba una falsa sensación de distancia, como si pudiera separar mi mente de mi cuerpo. No podía, naturalmente, y el aroma determinado que emanaba de Maximus me recordó que no estaba actuando por su propia voluntad tampoco. Los dos habíamos sido forzados a esta horrible situación, ¿y para qué? ¡Maldito Naraku! Se había asegurado de que Maximus no pudiera ocultar nada de sangre sobre él, así que ahora teníamos que pasar por esta vergonzosa escena para nada.

Cuando las manos de Maximus se movieron desde mi más íntimo lugar hacia mis hombros y tocó su frente con la mía, un lento suspiro pareció deslizarse desde mi alma. Ninguno de nosotros quería estar aquí, pero justo en este momento, me sentí... extrañamente a salvo. Durante los siguientes minutos, sabía que nadie me haría daño porque Maximus no se lo permitiría. Cuando puedes ser torturado en cualquier momento, la sensación de seguridad, no importa lo breve que sea, era preciosa, y la tuve gracias a él. Como si sintiera mi necesidad en medio de mi temor por lo que iba a ocurrir a continuación, acarició mi cabeza y mi cara con ligeros y reconfortantes toques.

- Está bien - murmuró, su mirada gris transmitiendo todo el soporte y el aliento que no podía decir en alto con nuestros múltiples vigilantes.

- He querido esto durante días, Rin. - Entonces dijo en tono normal.

Mis restricciones crujían mientras luchaba contra ellas, aunque eran más por efectos de sonido que por repulsión cuando la longitud de su cuerpo se presionó contra el mío. No comenzó inmediatamente a actuar para Naraku y todos los demás aunque estaba aquí para eso. En cambio, con una rápida mirada sobre su hombro, sostuvo sus caderas separadas de las mías y me abrazó tanto como las esposas lo permitían.

- No te preocupes. Te daré lo que necesitas. - susurró.

Entonces comenzó a simular lo que el trozo de cinta le impedía realmente hacer. La torpeza se apoderó de mí, aunque no fue tan extrema como la última vez. La superviviente en mí estaba ya pasando a través de la lista de todas las formas en las que esto podría ser peor. Además, Maximus no tenía más remedio que fingir esto porque parecería raro si dijera que no estaba de humor después de haber obtenido la luz rojo de Naraku y, con la puerta abierta, cualquiera podía echar un vistazo para asegurarse de que estaba aquí para sus declaradas intenciones.

Sin embargo, hizo lo que pudo para hacerlo más fácil para mí. Como mantener sus manos en mis caderas u hombros en lugar de dejarlas vagar como hizo la última vez cuando habíamos sido filmados. De la forma más extraña, me recordó a hace meses, cuando Sesshomaru y yo habíamos roto y registré a Maximus en búsqueda de rastros incriminatorios bajo el pretexto de enrollarme con él. Entonces, como ahora, su toque no provocó ningún deseo como Sesshomaru siempre hacía, pero su leve agarre en mis hombros era casi relajante, un recordatorio de que estábamos en esto juntos.

No quería estar con él así y estaba segura de que él preferiría estar en cualquier otro lugar que fingiendo que me violaba, pero todo lo que Maximus estaba haciendo era un testimonio de su lealtad y valentía. En medio de mis brutales y peligrosas circunstancias, tener un amigo como él era un regalo del cielo. Maximus paró sus movimientos, echando una mirada sobre su hombro una vez más para asegurarse de que nadie estaba espiando. Entonces quitó la cinta de mi boca y sus labios cubrieron los míos.

Me puse rígida por la confusión. Nadie nos estaba mirando, así que, ¿por qué estaba haciendo esto? Me tensé realmente cuando su boca se abrió y se inclinó para formar un sello, pero justo cuando me estaba preguntando en qué demonios estaba pensando, líquido caliente se precipitó por mi garganta. Era sangre. Dulce, gloriosa sangre. El alivio me hizo caer en mis restricciones. Había encontrado el modo de obtenerla para mí, ¡incluso cuando había sido forzado a desnudarse por completo! Entonces el hambre se hizo cargo y tragué esa ambrosía carmesí tan rápido, que me habría ahogado si todavía respirara. La pequeña parte de mí que todavía era humana encontró el método natural de él alimentándome repugnante, pero el yokai muerto de hambre en mí le pasó por encima. No me había dado cuenta de cuánta era mi privación hasta que la sangre provocó que todo mi cuerpo quemara de la misma forma en que lo hizo la primera semana que había sido cambiada.

Sin ningún pensamiento consciente, enterré mi boca contra la de Maximus, desesperada por obtener más de esa ambrosía mata-dolor. Cuando otro chorro de sangre me llenó, el frenesí de la alimentación se hizo cargo y nada más importaba. No me importaba que el hombre desnudo que se presionaba contra mí no fuera mi marido. No me preocupaba cómo luchaba contra mis restricciones para acercarme a él y, la última cosa en mi mente era cómo explicaría todo esto a Sesshomaru si alguna vez lo volvía a ver.

Cuando se terminó y Maximus se había ido, mis emociones estaban en tal confusión que me alegré de que hubiera dispuesto su "visita" cerca del amanecer y así no poder intentar enlazar a Sesshomaru hasta el siguiente anochecer. Por un lado, estaba más que agradecida a Maximus. Si hubiera sido atrapado pasándome sangre furtivamente, o simplemente sorprendido en el acto de no violarme, estaría muerto. Lo sabía igual que yo y, sin embargo, siguió ayudándome a pesar de que si yo tuviera éxito y Sesshomaru consiguiera rescatarme, lo primero que iba a hacer era matar a Maximus. Probablemente ni siquiera tuviera tiempo de decirle a Sesshomaru que el vídeo había sido una farsa antes de que él lo mandara al otro mundo. Además, incluso si Sesshomaru supiera que la cinta no era real, podría matar a Maximus de todos modos.

Mató al Joker por mucho, mucho menos de lo que Maximus me había hecho. Por otra parte, después de lo que había sucedido durante mi frenesí, estaba tan disgustada conmigo misma que casi me hubiera gustado ser despellejada de nuevo. Debido a las casi tres pintas de sangre que Maximus había logrado colarme, mi mente se sentía clara, mi cuerpo se sentía rejuvenecido y mi atención se centró de nuevo. No me extraña que el hambre fuera sólo superada por el envenenamiento con plata como la forma más efectiva de mantener a un yokai en cautiverio débil y dócil.

Sin embargo, eso también significaba que tenía un recuerdo completamente claro de todo lo que había hecho mientras estaba atrapada por esa insaciable hambre sin consciencia. Si Sesshomaru se enteraba algún día... Maximus podría no ser el único al que matara. A pesar de mi culpa y dudas, tan pronto me desperté la noche siguiente, canalicé toda mi nueva energía en mi intento de vincularme a Sesshomaru. No necesitaba saber lo que había pasado con Maximus y conmigo nunca y, después de lo que había hecho para conseguir la sangre, no iba a desperdiciarla. Cuando transcurrió más de la mitad de la noche sin que pasara nada, mi frustración creció. ¿Por qué podía alcanzarle en mi sueño mientras estaba hambrienta y débil, sin embargo, no era capaz de conectarle mientras estaba despierta y más fuerte? ¡Porque no te vinculaste antes, era sólo un sueño!, se burló mi voz interior.

Mi mandíbula se apretó. No me importaba si oficialmente me convertía en una esquizofrénica; un día iba a matar a esa perra. Obligué a mi enojo a retirarse para concentrarme de nuevo, en busca de esos rastros de esencia interna que tenían que estar ahí. Pasó más tiempo y todo lo que ocurrió fue que oí a Naraku diciendo a Maximus que necesitaba que lo acompañara en una misión de "exploración" en los próximos días. Eso alimentó mi desesperación. No Maximus significaba no más sangre, además imaginaba que la única razón por la que los guardias no habían aprovechado mi estado de inconsciencia cada mañana era porque sabían que Maximus les mataría si intentaban algo. Si él no estaba allí y pensaran que a Naraku no le importaría...

A medida que los minutos seguían deslizándose sin ningún progreso, empecé a pensar que mi voz interior tenía razón. Tal vez realmente había sido un sueño la última vez. De lo contrario, estaba haciendo algo en mi sueño que no estaba haciendo ahora, y por mi vida, no podía imaginar el qué. No podía estar más centrada en encontrar el vínculo, mientras que cuando estaba dormida, ni siquiera lo buscaba. Todo lo que hice fue echar de menos a Sesshomaru con una ferocidad que no me permito cuando estoy despierta...

Se acercó a través de un denso bosque con Inuno a su lado. La luz del sol asomaba entre los árboles, reflejando una pieza de metal a unos noventa metros por delante.

- ¿Por qué demonios lo has traído aquí? - exigió una voz inglesa, entonces un hombre de cabellos plateados salió de detrás de un árbol, su cuchillo de plata brillando al sol.

- Porque no eres el único yokai que valora como familia. No tengo tiempo para nuestros insultos habituales, Inuyasha, así que llévame ante Kagome. Preferentemente antes de que te deje como una mancha asquerosa en mis botas - respondió Sesshomaru, su tono igual de duro.

La imagen se disolvió, dejándome mirando a mi prisión de piedra con una mezcla de sorpresa, entusiasmo y determinación. Eso no había sido un sueño, ¡así que mis habilidades estaban de vuelta! A la vez, traté de restablecer el vínculo, pero casi una hora más tarde, todavía estaba chocando contra una pared metafísica. La frustración me dio ganas de gritar. Estaba haciendo exactamente lo que había hecho antes, sin embargo, ¡no estaba funcionando! Mis habilidades psíquicas estaban ahí, ¿por qué no podía controlarlas? ¿O eran poco fiables ahora, como un móvil con mala señal? Sesshomaru. Incluso ese pequeño vistazo me hizo golpear la cabeza contra la pared para combatir el dolor interno más fuerte.

Él no llevaba ropas sucias, pero su expresión mostraba el mismo salvajismo que cuando había quemado los restos de su castillo...

- Perdí días buscando en las ruinas de mi casa hasta que me di cuenta de que Rin no estaba enterrada bajo los escombros. Entonces tú me llevaste más tiempo porque no podías molestarte en revisar tus mensajes pedazo de imbécil. Si hubieras devuelto las llamadas de Inuno inmediatamente, podría haber sido capaz de evitar el peor de los sufrimientos de mi esposa. - estaba diciendo Sesshomaru en un tono tan abrasador como él, Inuyasha y Inuno caminaron fuera de peligro.

- ¿Tu esposa? ―preguntó Inuyasha sorprendido.

- Lo explicaré cuando vea a Kagome. - Sesshomaru le lanzó una mirada.

La visión se escabulló y un sollozo ahogado se me escapó cuando finalmente me di cuenta de lo que había estado haciendo mal. Durante todo este tiempo, me había estado enfocando en encontrar un enlace a Sesshomaru, no en el propio Sesshomaru. Lo había hecho al revés. Sesshomaru era mi enlace, no un rastro de esencia oculto dentro de mí. Por eso había sido capaz de llegar a él en mis sueños, tanto recientemente como cuando me había estado escondiendo de él hace meses. Una vez libre de mi voluntad, mi subconsciente se había concentrado en él, formando su propio enlace.

Cerré los ojos y dejé caer los escudos emocionales que había erigido para protegerme del dolor de pensar en él. A la vez, los recuerdos comenzaron a rasgar a través de mí. Su olor, como la canela mezclada con humo de leña. Los anillos escarlata alrededor de sus ojos de color dorado. Cómo el grosor de su cabello se sentía en mis manos. El calor que irradiaba de su piel cada vez que nos besábamos... Las paredes gris oscuro cayeron, dejando al descubierto el panorama de un cielo azul profundo. Dejé que la visión me llevara, hasta que ya no estaba en la celda húmeda y deprimente.

Me puse de pie como una sombra invisible junto a Sesshomaru. Inuno, Inuyasha, Kagome y él estaban delante de una gran y lujosa casa de campo. Los árboles la rodeaban por tres lados y no vi ninguna otra casa a lo largo del camino de grava que desaparecía por detrás de la colina.

- Dile a la niña que salga, sé que está ahí - le decía Sesshomaru a la hermosa yokai pelinegra.

- ¿Se lo dijiste? - Kagome se volvió con una mirada acusadora a Inuno. Inuyasha también le fulminó con la mirada, pero Inuno se encogió de hombros.

- No lo hice. - Ahora que me sentía centrada en la visión, empecé a gritarle a Sesshomaru con mis pensamientos, pero él no parecía oírme.

- Como si necesitara hacerlo. Olvidas que sé muchos de tus secretos, Kagome, como que eres mejor amiga de un demonio cambia-formas. Tan pronto como me enteré de que te habías aislado en el dolor después de que los Guardianes de la Ley "mataron" a tu hija, supe lo que realmente había sucedido - respondió secamente Sesshomaru.

- Entonces también sabes que haríamos cualquier cosa para proteger a nuestra hija de esos que le harían daño si supieran que sigue viva - dijo Inuyasha, recobrándose de la sorpresa antes que Kagome.

- Oh, cuento con eso. - Sesshomaru sonrió por primera vez.

- ¿Qué quieres? - preguntó Kagome en voz baja.

- Cobrar todos los favores que me debes en uno enorme - respondió Sesshomaru sin rodeos.

- Como no espero que eso sea suficiente, también ofrezco a tu hija status honorífico en mi línea. Sé por qué me escondiste su supervivencia y tenías razón. En circunstancias extremas, elegiría a mi pueblo por encima de ella a pesar de nuestra amistad, pero si es parte honoraria de mi línea, no tendrás que preocuparse más por eso. Cuando se canse de ocultarse, y ese día llegará, tendrás otro poderoso aliado en tu lucha por mantenerla con vida. - Preguntarme por qué la gente querría matar a una niña pequeña me hizo detenerme en mis intentos mentales por conseguir la atención de Sesshomaru. Entonces redoblé mis esfuerzos. Tenía un vínculo sólido con él. Todo lo que tenía que hacer era que me escuchara.

- ¿A cambio de qué? - preguntó Inuyasha, su tono acerado.

- Poder de ultratumba - dijo Sesshomaru, y por sus reacciones, sabían lo que eso significaba, incluso si yo no.

- No - dijo Inuyasha enseguida. Sesshomaru le ignoró, mirando fijamente a Kagome.

- Lo siento, Sesshomaru. Para hacer eso, tendría que irme contigo por quién sabe cuánto tiempo, además podría exponerme ante la misma gente de la que nos estamos ocultando. Sé que estás en guerra, pero... - Ella miró a la casa dos veces antes de contestar.

- ¿Has visto alguna vez un animal despellejado? - interrumpió Sesshomaru, su voz fríamente complaciente.

- Es una tarea sangrienta y brutal en circunstancias normales, pero imagina si el animal estuviese vivo y chillando. Entonces imagina que no fuera un animal, sino la persona que amas siendo repetidamente acuchillada y cortada para que su piel sea arrancada más rápidamente de lo que pueda sanar. - Kagome se quedó sin aliento, su mano volando a la boca. Sesshomaru la agarró de los hombros, su tono cortando como una cuchilla.

- Esa es la primera cinta que me envió Naraku para probar que había capturado a Rin durante su ataque a mi casa. La segunda mostraba a mi más viejo amigo violándola mientras estaba esposada a una pared. Ahora, pregúntate si prefieres mi eterna gratitud y el apoyo prometido por ayudarme a salvar a mi esposa de más sufrimiento, o si prefieres tenerme como el implacable enemigo en el que me convertiré si te niegas. - Kagome no apartó los ojos de Sesshomaru mientras le tendía una mano a Inuyasha, a quien Inuno había tenido que frenar tan pronto como Sesshomaru agarró a Kagome.

- No sabía que Rin había sido tomada cautiva. Lo siento mucho, pero lo que quieres que haga... es demasiado arriesgado para hacerlo más de una vez, así que necesitas decidir si lo quieres para ella, o para el yokai responsable de todo lo que le ha pasado. - Entonces su mirada empezó a brillar de rojo.

- ¿De verdad necesitas preguntar? - La boca de Sesshomaru se torció.

- Buena elección. - Kagome le devolvió la sonrisa con la misma frialdad. Sesshomaru la soltó

- Está bien, Tate y mamá, pueden bajar las armas. Katie, sal y conoce a tu tío Sesshomaru... - Ella giró hacia la casa, alzando la voz.

- ¿Durmiendo ya? - preguntó Naraku, estrellándose dentro de mi visión como un visitante no deseado. Mis ojos se abrieron de golpe y solté el vínculo. Naraku estaba frente a mí, con la cabeza inclinada mirándome. Había estado tan dentro de mi visión, que no le había sentido entrar. ¿Y si pudiera decir que había estado vinculándome con Sesshomaru?

- Sólo puedo jugar "Veo, veo" unas cuantas veces antes de que se vuelva aburrido – le contesté, tratando de quitármelo de encima.

- O tal vez te estaba ignorando porque realmente, realmente te odio. - Naraku sonrió, dejando su mirada deslizarse sobre mí de una manera que hizo erizarse mi piel. Intenté escuchar a Maximus, pero ya no lo oía. Por favor, no dejes que se hayan ido ya, me puse a pensar.

- Nunca lo habría esperado, pero eres muy similar a Sesshomaru. Cuando era joven, nada de lo que le hice le rompió, y te he hecho unas cuantas cosas, pero todavía me miras con el mismo desafío en los ojos. - dijo Naraku al fin.

- ¿Por qué lo odiabas tanto en aquel entonces? - pregunté, tratando de mantenerle hablando en lugar de mirar.

- Sé por qué te odiaba, ¿pero qué te hizo ir por él incluso cuando era humano? - La burla de Naraku fue instantánea.

- Ayudé a llevar a Hungría a una grandeza sin precedentes, luché en tantas guerras como él, sin embargo, cuando la iglesia necesitó una defensa contra el ejército de Mehmed, eligieron a Sesshomaru. Más tarde, cuando nuestro sire le convirtió en yokai, Tenoch dio a Sesshomaru los restos de su legado de energía en lugar de a mí. - Celos, me di cuenta con asombro.

En aquel entonces, Sesshomaru había odiado a Naraku por buenas razones, como encarcelarle, lo que le costó su trono, y asesinar a su hijo, sin mencionar lo que él no sabía, que Naraku había matado a su primera esposa también. Y aun así, el resentimiento del otro hombre provenía de algo tan simple como sentirse menospreciado. Habría sido ridículo si las repercusiones no hubieran dado lugar a ríos de sangre derramada.

- Sin embargo, al final sólo importa quién gana - dijo Naraku, su tono volviéndose sedoso mientras arrastraba una mano por mi estómago.

- Tenía mis dudas, pero estoy empezando a creer que Maximus tenía razón. Eres lo que necesito para hacer caer finalmente a Sesshomaru. Parece que destruyó lo que quedaba de su casa en un ataque de rabia el otro día. Me pregunto qué le hizo hacer eso, ¿eh? - La sonrisa burlona de Naraku causó un hormigueo en mi mano derecha, como si estuviera a punto de despertar. Estaba enguantada, pero todavía no me atrevía a tener la esperanza de que se estuviera rellenando de electricidad. Si fuera así, no podía llamar la atención de Naraku. Sólo me cortaría el brazo otra vez.

- Tal vez Sesshomaru sólo quería el dinero del seguro para poder ofrecer una suculenta recompensa por tu cadáver - le contesté en su lugar. Naraku dejó su mano caer por debajo de mi ombligo y la mantuvo allí para hacer hincapié en que no había nada que pudiera hacer para detenerlo.

- Si hay una cosa con la que puedo contar después de las cintas que le he enviado, es que Sesshomaru va a querer asesinarme él mismo - dijo, apartando su mano al fin.

- Lo que deberías esperar es que no me vuelva más creativo con nuevas cintas y así hacerle enloquecer para que cometa un error imprudente que lo entregue derecho a mis manos - Luego sonrió, espeluznante y anticipativo.

Esperé tanto tiempo como me atreví después de que se fuera Naraku, preocupada de que volviera y de alguna forma sintiera que me estaba vinculando con Sesshomaru. Con el amanecer a sólo unos minutos, tenía que intentarlo otra vez o esperar otras doce horas, y no podía hacer eso. Naraku estaría fuera con Maximus en su misión de "exploración", pero, ¿y si había programado otra sesión de tortura en su ausencia? No podía arriesgarme a perder las escasas tres pintas de sangre que había bebido, especialmente ahora que no sabía cuándo obtendría mi próxima comida.

Así que cerré los ojos y me dejé sentir toda la añoranza, el arrepentimiento y el dolor que me acompañaban al pensar en Sesshomaru. Le amaba más que a nada y quería creer que superaríamos esto, pero la parte oscura de mí susurraba que era inútil. Después de todo, nuestra trayectoria era sombría. Si insistía en ayudarle a buscar a sus enemigos, terminaba capturada y torturada. ¿Me comprometía a no ayudar y permanecer en su fortaleza de piedra en cambio? Era capturada y torturada. Habría sido volada, también, si hubiera obedecido los deseos de Sesshomaru y no hubiera dejado el nivel más bajo de la mazmorra. Si yo fuera un extraño, diría que el destino me estaba dando un gran golpe en la cabeza de que esto no iba a funcionar...

- ¡No te sientes ahí! - Kagome se giró, dejándose caer en la silla frente a Sesshomaru en lugar de la de al lado suyo. En Rumania, los pilotos anunciaron que estaban despegando. Momentos después, el Lear jet elegante se inclinaba tras despegar.

- Lo siento. No pretendía invadir su espacio. - murmuró Kagome. Sesshomaru miró al sitio de marfil a su izquierda, con la boca apretada.

- No es eso. Aquí es donde Rin normalmente se sienta para que pueda sostener su mano... - Murmuró una sucia maldición y dejó de hablar. Kagome se quedó mirándole, sus facciones fruncidas con empatía.

- Es fuerte. Va a salir de esto. - dijo en voz baja.

- ¿Y entonces qué? ¿Va a prepararse para el siguiente asalto? Ni siquiera puedo mantenerla a salvo en nuestra propia casa. Incluso si mato a Naraku y a todos los demás que me odian, con el tiempo voy a hacer nuevos enemigos, los cuales sabrán que la forma más eficaz de llegar a mí es a través de ella. Si realmente quisiera mantenerla a salvo, nunca me habría casado con ella. - La risa de Sesshomaru fue dura.

La primera parte estaba tan cerca de lo que yo había estado pensando que me quedé de piedra. Entonces Sesshomaru llegó a la última frase y apenas escuché la respuesta de Kagome por el rugido de mi propia mente. ¡No te atrevas a renunciar a nosotros! ¡No me importa lo que suceda después, nos enfrentaremos juntos!

Nunca aprendes, se burló instantáneamente mi voz interior. ¿Tienes un tipo especial de estupidez o qué? Estaba tan enojada que tuve un destello de claridad absoluta. Como en un sueño dentro de otro sueño, me vi llegar a la oscuridad viscosa dónde vivía ella, tirar de sus tentáculos y rasgar a esa maldita perra en trozos.

¡Te llevaste lejos mi esperanza cuando era una niña asustada y herida!, le grité. Me hiciste creer que había matado a mi madre, me convenciste para abrirme las muñecas y has intentado arruinar cada pedacito de felicidad que he tenido desde entonces, pero eso ha terminado, ¿me oyes? Voy a salir de esto y voy a volver con Sesshomaru y vamos a hacer que funcione, y si oigo una palabra más de ti ¡estás jodidamente muerta! ¿Lo tienes? ¡MUERTA!

- ¿Acabas de amenazarme? - preguntó Sesshomaru, con voz de acero.

- Dije que siempre estaría ahí para ti. A menos que tomes eso como una ame... – Kagome se inclinó hacia delante, su mirada chocolate preocupada.

- Shh - interrumpió él, mirando lentamente alrededor de la cabina.

- ¿Rin? - Entonces mi corazón se sintió como si arrancara cuando él susurró con voz incrédula.

¡Sí, estoy aquí!, gritaron mis pensamientos antes de que pudiera siquiera acabar de procesar que por fin me había escuchado. Las lágrimas se derramaban de mis ojos mientras continuaba. Estoy aquí y te quiero y estoy bajo la estación de tren abandonada de Sukhumi de Abkhazia. No ataques hasta el anochecer. Necesito estar despierta para defenderme. Kagome miró alrededor de la cabina, sus cejas uniéndose con confusión.

- Sesshomaru, ¿qué estás...? - Él se levantó de un salto, tapándole la boca con la mano. Sus ojos estaban desorbitados y ella comenzó a luchar hasta que el espetó.

- Quieta. No puedo oírla ahora, pero creo que Rin está intentando alcanzarme. - ¿Ya no podía oírme? Comencé a repetir-

- ¡Bajo la estación de tren Sukhumi en Abkhazia! - Pero de repente, un letárgico adormecimiento de los huesos significaba que los primeros rayos de sol estaban saliendo. Luché contra la corriente mientras intentaba subir el volumen en una única palabra, esperando que hiciera la diferencia.

- ¡Abkhazia, Abkhazia, Abkhazia! - Entonces la corriente me arrastró hacia la oscuridad.

Mis ojos se abrieron tan de repente que me sorprendió descubrir que estaba sola en mi celda. Intenté no dejar que el hecho de que estaba aún en mi celda me deprimiera. Después de todo, qué había esperado, ¿despertar en los brazos de Sesshomaru porque él me hubiera escuchado y rescatado mientras dormía? Nada había sucedido tan fácilmente para mí nunca. ¿Qué me había despertado, entonces? Forcé mis oídos, pero no escuché nada inusual. Sólo los guardias yendo a realizar las tareas que Naraku les había asignado, lo cual sabía consistía mayormente en asegurarse que nadie se acercaba a la antigua estación de tren soviética y que yo no saliera. Lo mismo de siempre...

Un grito se me escapó cuando una cabeza transparente se apareció cerca de mí ¡a través de la roca detrás de mí! La cara vaporosa frunció el ceño y un único dedo etéreo apareció sobre los labios de la cosa mientras ¿él? negaba con la cabeza como si me advirtiera de no hacer ruido. Para el momento en que uno de los guardias corrió a comprobarme, la cabeza había desaparecido dentro de la roca.

- ¿Qué? - preguntó el guardia en inglés.

- Yo, ah, creí ver una rata - tartamudeé.

¿Qué iba a decir? ¿He visto un fantasma que tenía más patillas que Jaken, pero que parecía haber perdido el resto de su cuerpo? Me llamaría loca a mí misma si lo dijera en voz alta. El guardia, un yokai moreno que parecía tener la misma edad que Naraku tenía cuando había sido cambiado, me dirigió otra mirada sospechosa, pero luego se fue. Tan pronto como lo hizo, la cabeza del fantasma volvió a salir de la roca.

- Prepárate - susurró directamente en mi oreja antes de desaparecer.

No sentí ningún aliento, pero las palabras, aunque suaves, habían sido claras. Entonces, más rápido que un rayo, rabia y determinación fría pasaron a través de mis emociones antes de que ellas, también, desaparecieran. La piel de gallina se extendió por mi cuerpo sin ser resultado del frío perpetuo de mi celda. Esas no habían sido mis emociones. Eso significaba... Dejé que los pensamientos de Sesshomaru explotaran en mi mente. Rápidamente mi celda de piedra se desvaneció.

Estaba de pie junto a Kagome, pero no les habría reconocido a ninguno de los ellos si me los hubiera cruzado en la calle. Ambos tenían máscaras completas increíblemente realistas bajo sus pelucas, de un tono anodino de marrón. Iban vestidos con ropa igualmente indescriptible, camisetas harapientas de manga larga sobre vaqueros que habían visto días mucho mejores. Se mezclaban perfectamente con los otros holgazanes que entraban y salían de los edificios abandonados que se alineaban a los lados de las vías del tren.

De hecho, lo único que destacaba era el fantasma que iba con Kagome, aunque nadie más que Sesshomaru y ella parecía notarlo. Tan pronto como se detuvo, me di cuenta que era el mismo que se había aparecido en mi celda.

- Ella está en la esquina sureste del búnker - declaró el fantasma.

- Hay trece guardias y diez humanos abajo, con siete u ocho guardias más en los alrededores de la estación, y eso sin contar las cámaras de seguridad. - No sabía qué me sorprendía más: que Sesshomaru estaba realmente aquí, o que había enviado a un fantasma a hacer el reconocimiento, sin mencionar la eficiencia con la que el fantasma lo había hecho.

- ¿Le dijiste que se preparara? - preguntó Sesshomaru. Esa cabeza transparente asintió con un movimiento de cabeza. Sesshomaru y Kagome intercambiaron una mirada, pero no esperé a ver lo que hicieron después.

Dejé ir el vínculo mientras explosiones salvajes de emoción y miedo me recorrían. Incluso con el increíble poder de Sesshomaru, si no estaba libre cuando él atacara, los guardias me matarían tal y como Naraku les había ordenado. Sesshomaru no había traído a Inuno con él, así que el yokai telequinético no podría congelar a todo el mundo en su lugar como había hecho en la anterior emboscada con Sesshomaru.

No tenía tiempo de preguntarme sobre la elección de Sesshomaru de traer a Kagome como refuerzo en su lugar. Estiré los brazos, usando las restricciones como soporte. Luego, con una profunda respiración de coraje, me lancé hacia adelante con toda la fuerza inhumana en mí. Me tomó dos veces más mientras me mordía el labio para no gritar, pero finalmente sentí mis huesos romperse suficiente para sacar mis brazos de las restricciones triples. Entonces sentí algo que no había sentido en semanas; la parte superior de mi cuerpo inclinarse hacia adelante, libre de las esposas.

Esperé, apretando mi mandíbula para evitar verbalizar mi agonía mientras mis huesos pulverizados comenzaban a crecer de nuevo en su forma correcta. Al mismo tiempo, escuchaba con fuerza, pero los guardias no parecían conscientes de que algo estaba pasando. Eché un vistazo a las esposas que me sujetaban alrededor de las piernas y la urgencia reemplazó mi anterior entusiasmo. No tenía mucho tiempo. Tan pronto como me arranqué el guante y la cinta de mi mano derecha, me incliné y empecé con las restricciones de mi tobillo. Durante las falsas violaciones, había prestado atención a cómo Maximus había liberado mi pierna. Las cerraduras no requerían una llave y el cerrojo era bastante simple con un pequeño hueco en forma de H.

Una vez que lo había levantado en la dirección correcta y girado, las esposas de mi tobillo derecho se abrieron. Cinco esposas más tarde, y por fin me alejé de la pared. Si todavía fuera humana, habría caído al suelo por la atrofia muscular, por no mencionar el tejido dañado por estar en la misma posición durante semanas. Como yokai, mi cuerpo se ajustó casi instantáneamente. Quería gritar la victoria de ser al fin libre, y buen Dios, ¡quería algo de ropa!, pero no tenía tiempo para nada de eso. Necesitaba recargar para poder luchar por mi vida. Estaba a medio camino de la habitación a la toma de corriente cuando las alarmas se dispararon.

Continuara…