Hola chicos, siguiente capítulo presente, pero antes quiero comentarles algo, este libro y el anterior son un spin-off de otra saga que tengo entre mis historias llamada de Night Huntress, es un InuxKag, pero se explican muchas cosas espero que les gusten si se animan a leerlo el primer libro es Recknoing y el que le sigue es medio camino a la tumba. Ahora si disfrútenlo.
Sanando traumas
Sobre el chillido de las sirenas, oí a uno de los guardias gritar: "Perímetro violado, yokai desconocido." Sesshomaru estaba atacando ahora, ¡así que los guardias estarían viniendo por mí! Aterrorizada, me precipité hacia la toma de corriente. Mi velocidad causó que mi mano derecha la atravesara, electrocutándome al instante. Voltaje fluyó por mi cuerpo, el efecto similar a mi primera saciedad de sangre después de estar muerta de hambre. Mis ojos se pusieron en blanco y empecé a convulsionar mientras mis células parecían que estuvieran explotando por la sobrecarga de incontrolable, delirante energía. No había sacado electricidad de una toma de corriente desde antes de convertirme en un yokai. Aquel entonces, la había sentido como una dolorosa dosis de adrenalina. Ahora, la sentía como haber sido simplemente alcanzada por un rayo conteniendo puro, exultante poder.
No pude ver al guardia que entró corriendo en la habitación, pero cuando me agarró, lo sujeté con mis piernas, brazo libre, y dientes, todavía sacudiéndome por la salvaje, adictiva dicha extendiéndose en mi cuerpo. La electricidad que absorbí como un desierto empapándose de la lluvia resultó demasiado para el guardia. Con ella transfiriéndose a él desde mi irrompible agarre, gritó una y otra vez, ahora luchando para escapar de mí en lugar de tratar de hacerme daño.
Luego no era solamente la receptora del voltaje: Una salvaje, desconocida parte de mí comenzó a sacarlo de un tirón de la toma de corriente en grandes, codiciosas succiones que drenaron los cables en los siguientes segundos. Sin embargo, no fue suficiente. Como un yokai despertando no muerto por primera vez, estaba llena con un sin sentido, insaciable hambre que nada excepto desenfrenado atiborramiento satisfacerla. Arrojé al guardia a un lado, tan consumido con la necesidad que apenas lo noté chocar contra la pared como una muñeca de trapo. Luego, con mi visión borrosa, seguí el poder que sentía vibrando bajo los muros de piedra fuera de mi habitación. Cuando llegué a la toma de corriente en el pasillo, metí mi mano a través de ella, gritando de alivio ante la nueva oleada de electricidad. En segundos, sin embargo, esa se agotó, también, y mi cuerpo entero enardeció por el dolor de la negación.
Hubiera seguido sin pensar tratando de localizar la siguiente fuente de alimentación de no ser por las emociones que se desencadenaron sobre las mías. Superaron incluso mi voraz necesidad, llenándome de rabia como nunca había conocido. Esa rabia disipó la mayor parte de la neblina que había llenado mi visión, y vi a Harold, mi torturador, intentar correr por delante de mí. Lo agarré, soltando un alarido de venganza cuando descargué mi voltaje en él. Parte de mí no quería liberar la energía, quería acumularla hasta estar rebosante de ella, pero el frenesí manejando mis emociones me dijo que tenía que matar a cualquier cosa que se movía y tenía que hacerlo ahora.
Cuando Harold explotó por la fuerza de demasiada electricidad metiéndose en él, arrojé sus restos a un lado y busqué una nueva presa. Gritos resonaron en mis oídos mientras glaciales sombras parecían fundirse con sólidas formas a mí alrededor, haciendo que se sintiera como si estuviera caminando a través de un helado, horripilante túnel. La pequeña parte de mi mente que era todavía racional me instó a ocultarme, no a agarrar cada guardia que vi y soltar una vertiginosa oleada de electricidad en él, pero tenía que matar.
Desgarrar. Despedazar. Quemar.
Rin. Rin. Rin.
- ¡Rin! - gritó una ronca voz detrás de mí.
Me giré, viendo aquellas horrorosas sombras separarse para dejar una mucho más oscura, aún más grande figura pasar. Fuego rodeaba la figura como un halo, haciéndola parecer demoníaca, mientras mis emociones estallaban con un crescendo de alivio impregnado de rabia que era tan poderoso, que me destrozó. Caí, primero golpeando la pared, luego un dolor de ardientes brazos que me recogieron contra un cuerpo que se sentía como fuego revestido en piedra.
- Vamos ¡Sácala de aquí! - gritó una voz femenina.
La neblina que había descendido sobre mi mente se disipó lo suficiente para ver como la oscura figura nos llevaba volando a través del pasillo. Los guardias que estaban todavía vivos no hicieron ningún movimiento para detenernos. En su lugar, estaban en el suelo, sus cuerpos retorciéndose violentamente mientras lo que parecían infernales sombras los atacaban, los atravesaban, todo mientras emitían ensordecedores, agudos chillidos. El resto de mi bruma mental se disipó cuando la psicótica rabia que me había llenado abruptamente desapareció, dejándome con sólo mis propias emociones. Ahí es cuando totalmente me di cuenta en qué brazos estaba, y un sollozo se precipito fuera de mis labios.
¡Sesshomaru!
No dije su nombre en voz alta. No podía hablar más allá de los sollozos que seguían obstruyendo mi garganta, pero no quería empezar a llorar. Si lo hacía, no sabía cuándo sería capaz de detenerme, y podíamos no estar fuera de peligro todavía. De alguna manera, envolvió un manto a mí alrededor mientras volábamos tan alto que tuve que cerrar mis ojos para evitar enfermarme. Luego, descendió rápidamente para situarnos sobre una colina alrededor de más de un kilómetro de distancia de la estación de tren. Con la más alta elevación y mi mejorada visión, podía todavía ver lo que estaba pasando, y observé con incredulidad mientras las grisáceas figuras que había primero pensado que eran sombras destrozaban los guardias del perímetro como tiburones translúcidos. Más vaporosas figuras emergieron del suelo, uniéndose al espantoso altercado.
No estaba sorprendida cuando algunos de los guardias dejaron de moverse y las criaturas abandonaron aquellos ahora marchitos cuerpos por cualquiera que estaba todavía vivo. Estaba sólo conmocionada que criaturas sin forma sólida podían ser tan letales.
- ¿Qué son? - susurré.
- Remnants - dijo Sesshomaru, arrancando su máscara y peluca.
- No pueden ser asesinados porque ya están muertos, y se alimentan de energía y dolor. Es por eso que ni siquiera el yokai más fuerte es un rival para ellos. - Ríos de cruel satisfacción serpentearon a través de mis emociones antes de que bloqueara sus sentimientos de nuevo.
¿Eran los Remnants lo que Sesshomaru había querido de Kagome? Había pensado que quería decir "poder de ultratumba" como una metáfora. Como para reforzar mi suposición, Kagome camino a zancadas fuera de la vieja estación y hacia a la plataforma del tren. No sólo las horrorosas criaturas se abstenían de atacarla, se balanceaban como en un trance mientras se acercaba a ellos, recordándome a las serpientes y un hábil encantador.
- Eso es... eso es... - Las palabras me fallaron, pero no a Sesshomaru.
- Una aún más atroz manera de morir que ser quemado - terminó, su palma deslizándose a lo largo de mi lisa, calva cabeza antes de ahuecar mi cara.
- No puedo retirar lo que te han hecho, pero vengaré tu dolor por mil. Eso, lo prometo. - Quería arrojarme a sus brazos, no a causa de su promesa sino porque él estaba allí y podía.
Antes de hacer un movimiento hacia él, sin embargo, vergüenza me quemó, haciendo difícil para mí incluso sostener su mirada. Estaba determinado a vengarme por lo que había visto, pero, ¿qué sobre las cosas que no había visto? ¿Las cosas que, a decir verdad, podría haber detenido y sin embargo no lo hice?
- ¿Estamos a salvo aquí? - pregunté, ciñendo el largo manto alrededor de mí en lugar de alcanzarlo. Como si presintiera mi reticencia, dio un paso atrás hasta que su cuerpo ya no rozaba el mío.
- Sí. Incluso Inuno no podría superar a Kagome cuando manifiesta su poder de ultratumba. Como dije, es imparable. Sin embargo, también es memorable. - Con eso, múltiples pequeñas explosiones sacudieron la antigua estación, hasta que oscuro humo se elevó en docenas de lugares.
Justo cuando estaba preocupada por aquellos interesados transeúntes, la estructura entera explotó en una estruendosa detonación que envió una bola de fuego creciendo rápidamente hacia el cielo. Kagome recibió un bombardeo de escombros en llamas antes de que saltara fuera del camino. Luego se volvió y lanzó una exasperada mirada en dirección a Sesshomaru.
- Eso es por no decirme sí inmediatamente - murmuró él sin una pizca de remordimiento.
Luego envolvió sus brazos alrededor de mí, pero no en el abrazo que tan desesperadamente necesitaba. En su lugar, nos impulsó de regreso hacia el cielo, llevándonos tan alto que una vez más, no podía soportar ver. Lágrimas escaparon de mis apretados párpados mientras aseguraba mis brazos alrededor de él. Podíamos estar sosteniéndonos uno al otro sin necesidad, pero su calor todavía me quemó, su esencia llenó mi nariz, y su cabello estaba agitándose que disfruté enormemente mientras mechones azotaban mi mejilla por el viento. Estaba tan abrumada por estar de regreso en sus brazos, que me tomó varios minutos notar que mi mano derecha seguía lanzando pequeños impulsos de voltaje hacia él.
Sesshomaru nos llevó volando a través del aire más rápido de lo que había sabido que era capaz, sin embargo todavía tomó casi dos horas llegar a su avión. No debe haber querido aterrizar en cualquier lugar cerca de la estación para evitar avisar a la gente de Naraku. Con el viento arrebatando todo excepto los más altos gritos, significaba que no tuvimos la oportunidad de hablar. Tenía mucho que decirle, pero nada de ello parecía el tipo de cosa para gritar. Por supuesto, una vez que llegamos a su avión, luego tuvimos una audiencia en los dos pilotos que me recibieron con máximo respeto mientras además se las arreglaron para no mirar hacia el largo manto que era mi única ropa.
Nuestra audiencia se expandió cuando Kagome apareció cuando salí del baño vistiendo el suéter y pantalón que Sesshomaru me había proporcionado. En privado, había también vaciado ambas grandes bolsas de sangre que venían con la ropa, y luego pasé varios minutos combatiendo la respuesta de mi cuerpo a la sangre. Después, traté de asearme, pero no había mucho que podía hacer con el pequeño lavabo y jabón de manos. Cuando finalmente consiguiera tomar una ducha, no pretendía salir durante horas. El avión despegó antes de que regresara del baño a mi asiento. Claramente, Sesshomaru no estaba corriendo riesgos sobre cualquiera que nos siguiera. Esperó por mí antes de sentarse, y cuando extendió su mano como había hecho tantas veces antes, tuve que reprimir una nueva oleada de lágrimas antes de tomarla.
Si notó mi ligera pausa, no dijo nada. En verdad, la electricidad que mi mano derecha actualmente emitía probablemente no podía dañar la aeronave, pero saboreé el simple acto de tocarlo. Cuando pregunté dónde íbamos, Kagome dijo que a Alemania para dejarla. No pregunté dónde después de eso. Donde sea que era, no sería a la casa de Sesshomaru en Rumania. Esa se había ido. Kagome se sentó tan cerca de los pilotos como pudo, tratando de darnos tanta privacidad como el interior permitía. No estaba segura, pero creí entrever al mismo fantasma que me había advertido sobre el ataque allí con ella, también. Luego los olvidé cuando Sesshomaru echó una cobija sobre mí una vez que estaba acomodada en mi asiento. ¿Cómo sabía que quería tantas capas sobre mí como sea posible después de haberme sido negada incluso una sola pieza de ropa por semanas?
- Tienes que tratar de dormir, si puedes - dijo, su voz curiosamente neutral.
- Debes estar exhausta. - Su mano estaba todavía doblada alrededor de la mía, pero aparte de eso, no me tocó.
Además de prometer venganza y responder mis preguntas, tampoco había en realidad hablado conmigo. No sabía por qué y me encontraba asustada de preguntar. Sí, se había vuelto loco de rabia sobre aquellas cintas, pero lo último que había dicho a Kagome en mi visión fue que nunca debería haberse casado conmigo. ¿Qué si no había estado hablando en broma en un momento de frustración sobre mi cautiverio? ¿Qué si estaba todavía pensando eso ahora? No tenía manera de saber. Su cara era inexpresiva y tenía sus emociones bajo un fuerte bloqueo, lo cual no era lo que había imaginado cuando me atrevía a visualizar nuestra reunión.
Tal vez él no podía superar el pensamiento de que había sido violada. En el mundo yokai, era la peor manera que Naraku podía humillar a Sesshomaru, y el orgullo de Sesshomaru era legendario. Prefería no discutir lo que había realmente sucedido con una audiencia, pero algunas cosas no podían esperar hasta más tarde.
- Lo que viste en la segunda cinta... Necesito explicar - empecé, sólo para tener un gesto con la mano de Sesshomaru interrumpiéndome.
- No, no tienes que hacerlo. Nada de eso fue cosa tuya. No tienes nada que explicar porque Maximus fue el culpable, y nada que podrías haber dicho o hecho habría cambiado lo que pasó. - Luego se movió más cerca y apretó mi mano.
En lugar de confortarme, lágrimas brotaron de mis ojos cuando una nueva ola de vergüenza me inundó. Debería haber sabido que Sesshomaru no sería tan superficial como para sentirse diferente hacia mí sobre lo que pensaba que Maximus había hecho, y tenía razón. Si Maximus me hubiera violado, no habría sido mi culpa. Pero había sido cómplice en lo que había sucedido cuando Maximus me dio sangre, y eso cambiaría los sentimientos de Sesshomaru si lo descubría. En ese momento, lo había racionalizado como necesario, sin embargo ahora, me maldije por no pensar de otra manera. ¿Cómo iba a decirle a Sesshomaru que la "violación" que había atestiguado no era real, pero el otro incidente sobre el que no conocía lo era, y lo había permitido? No podía. No ahora y tal vez no alguna vez.
- Eso no es lo que quise decir - dije, incapaz de mirarlo a los ojos.
- Naraku insistió en enviarte un video de violación, así que Maximus sacó a todos, luego utilizó cinta de embalar en sí mismo y en mí para que, ah, nada penetrara pero pareciera real. Mientras él estaba... actuando, me dijo dónde estaba y que me había tenido que desollar para eliminar tu aura así podía usar mis habilidades. - Mi voz se atrapó.
- Fue la primera vez que tuve la sensación de que tenía una oportunidad. - Sesshomaru no dijo nada y sus emociones permanecieron bloqueadas. Después de un momento, me arriesgué a mirarlo, luego deseé no haberlo hecho. Sus ojos estaban enfocados en los míos como misiles con localizadores de calor.
- No tienes que mentir… Soy la última persona para desestimar, juzgar, o calumniar a alguien por ser violado. - dijo, esa mirada fija forzándome a no apartar la mirada aunque desesperadamente quería.
- Lo sé - solté con voz ahogada, otra avalancha de culpa haciendo difícil para mí hablar. Sí, él había sobrevivido a años de auténtica violación mientras se rehusaba a permitir que el abuso lo rompiera, en cambio yo me había vendido después de dos semanas de mucho menos duro cautiverio.
- No estoy mintiendo. Maximus no me violó. Arriesgó su vida al no hacerlo, de hecho. - Mi voz se hizo más fuerte en la última parte.
No podía dejar que Sesshomaru culpara a Maximus por algo que no había hecho. De otra manera, lo asesinaría a la primera oportunidad que tuviera. Por otro lado, como me había preocupado, él podría de todos modos. Tal vez va a matarte, también, una vez que descubra lo que hiciste cuando Maximus te dio sangre, mi voz interior susurró, rompiendo su reciente silencio. No podía soportar pensar en ello ahora.
- Necesito un minuto. - Con un balbuceo me levanté y me metí en el baño.
Luego traté de nuevo de quitar restregando los restos de las últimas dos semanas, pero fue inútil. Había odiado cómo mi cuerpo se había sentido como el de un extraño después de que fui desollada. Ahora, estaba cubierto con la provocativa esencia impresa de lo que no me sentía con el valor suficiente para admitir. Al final, cerré el agua. De los apenas perceptibles susurros que atrapé, había sido el tema de conversación en mi ausencia.
- Eres peor de tosco que Inuyasha. Rin no necesita un guerrero vengador en este momento. Necesita a su esposo, así que ahórrate la destrucción de tus enemigos para oír las lamentaciones de sus mujeres para después. So bruto - estaba diciendo Kagome.
Suspiré mientras limpiaba los restos de agua que había derramado en mi intento de lavar más de los tangibles resultados de mi cautiverio. Entonces, incapaz de retrasarlo más, salí del baño. Kagome se levantó, volviendo a la parte delantera del avión donde, sí, el fantasma con las largas patillas estaba merodeando cerca de la cabina. Regresé el asentimiento del fantasma, esperando que no hubiera una oportunidad de que se convertiría en uno de los homicidas Remnants.
- Rin - dijo Sesshomaru en un cuidadosamente controlado tono cuando me senté de nuevo.
- He visto suficiente sufrimiento en mi tiempo para saber que todos lo manejan de manera diferente. Si quieres hablar sobre lo que pasó, voy a escuchar. Si no, no voy a presionarte. Si necesitas algo, lo tendrás. ¿Entiendes? - Tragué con fuerza y asentí, acostumbrándome al escozor de las lágrimas en mis ojos. Cómo deseaba poder pedir perdón, pero aunque eso era lo que más necesitaba, no tuve el coraje de admitir lo que había hecho. O peor, que lo habría hecho de nuevo.
- Creo que estoy cansada - dije, demostrando más mi cobardía. Luego cerré mis ojos, deseando que me hubiera jalado contra él como acostumbraba hacer, pero aunque su agarre en mi mano se apretó brevemente, se quedó exactamente donde estaba. O 18
Sesshomaru no dijo dónde nos dirigíamos después de que dejamos a Kagome y al fantasma que ella presentó como Fabián en Múnich. Podría haber fingido dormir por unas horas, pero al final sucumbí mucho antes de que el amanecer me golpeara con su habitual nocaut. Cuando desperté para encontrar una araña de cristal un par de docenas de metros por encima de mí, pensé que debía estar en otra de las extravagantes casas de Sesshomaru. No podía preguntar porque estaba sola en la cama con dosel. La grande, ornamentada habitación estaba decorada en reconfortantes tonos de blanco y crema con suaves realces marrones en la alfombra. Un arco abierto con columnas de mármol separaba esta habitación de la otra, así que salí de la cama para ver si es ahí donde Sesshomaru estaba.
No estaba, pero la vista de la gran bañera de mármol en el baño dorado casi me hizo abandonar mi búsqueda. Luego atrapé un vistazo de mí misma en el espejo y me detuve con incredulidad. ¡Mi cabello estaba de vuelta! Tiré de un negro puñado, esperando sentir el ceder de una peluca, pero lo único que sentí fue el tirón en mi propio cuero cabelludo. Incluso tenía cejas de nuevo. Tiré de ellas, también, incluso saqué de un tirón un cabello para confirmación.
¡Ouch!
Sip, real. Un vistazo dentro de mi pantalón deportivo reveló que mi cabello no estaba de vuelta en todas partes, pero en las partes que me hacían sentir como yo de nuevo, estaba. Cómo, no tenía ni idea, y estaba muy agradecida para importarme. Felizmente peiné con los dedos mi cabello mientras atravesaba de regreso la habitación hacia otra puerta que daba a un gran salón de mármol con docenas de jarrones. Parecían griegos, como lo hacían muchos de los otros toques decorativos incluyendo más pilares y columnas. Si no fuera por las ventanas del piso al techo que me permitieron entrever una imponente área de la piscina rodeada de lo que era claramente un hotel, habría jurado que esto era una antigua residencia de un gobernante Romano.
- ¿Sesshomaru? - exclamé, caminando a través del salón del jarrón hacia lo que parecía un elegante pub completo con una sala de estar, mesa de billar y área de bar entera.
- Aquí - exclamo, sonando ligeramente sorprendido.
Me encontró a medio camino a través de la siguiente habitación extravagante, un patio exterior cubierto que tenía vista al área de la piscina. Incluso tenía una tina de hidromasaje al nivel del suelo, pero como Sesshomaru estaba totalmente vestido y seco, no había estado disfrutando de esa comodidad.
- No esperaba que estuvieras despierta ya - continuó, y aunque su mirada vagó sobre mí, no hizo ningún movimiento para tocarme.
- He mejorado en despertar más temprano - dije, entrecerré los ojos ante la luz del sol a finales de la tarde que se vertía sobre el patio. Luego toqué un mechón de cabello.
- ¿Cómo lograste esto? Es incluso de la misma longitud que... antes. - Tartamudeé un poco en la última palabra, no queriendo recordar el desollamiento más que Sesshomaru probablemente lo hacía. Miró mi cabello desde mi cuero cabelludo hasta donde terminaba varios centímetros más allá de mis hombros, pero una vez más, sólo su mirada me tocó. Sus manos permanecieron casi rígidamente a sus costados.
- Magia. No la practico, pero antes que los Guardianes de la Ley la ilegalizaran hace miles de años, Inuno había ya memorizado más de las artes oscuras que la mayoría de hechiceros vivientes alguna vez aprenderán. - Ante mi aturdida expresión, se encogió de hombros.
- ¿Inuno está aquí? - Un asentimiento.
- En la villa más cercana. –
- ¿No se meterá en problemas si alguien descubre que hizo esto? - pregunté, todavía tratando de asumir que Sesshomaru subcontrato un hechizo. No había sido un fan de la magia antes que descubriera que Sarah la había utilizado para manipularlo por décadas, y la había realmente odiado cuando uno de sus hechizos me había matado.
- No lo diré si tú no lo haces. - Exhibió sus dientes en la más breve de las sonrisas.
- ¿Dónde estamos, de todos modos? - Le sonreí de regreso un poco tentativamente.
- Caesars Palace en Las Vegas. -
- ¿Vegas? - ¿Por qué? No podía haber tenido una repentina, incontrolable urgencia de apostar. Sesshomaru se encogió de hombros.
- Naraku podría sólo esperar vencerme con una emboscada más poderosa que la que destruyó mi hogar. Si lo hiciera en el centro de las Vegas Strip, resultaría en pérdidas humanas masivas y suficiente atención internacional para provocar la ira de los Guardianes de la Ley. No puede permitirse enfrentarme además de a ellos, por lo que incluso si anunciaba mi presencia en un cartel publicitario, no podía hacer nada hasta después de que nos marcháramos. - Me reconfortó diciendo "después de que nos marcháramos" en lugar de "después de que me marchara".
No estaba segura dónde las cosas estaban entre Sesshomaru y yo, pero si aún se arrepentía de casarse conmigo, al menos no sonaba como si tuviera algún plan inmediato para dejarme. Lo hará cuando descubra lo que hiciste, susurró mi insidiosa voz interior. Mi mandíbula se molió. Un día, prometí a esa voz, ¡morirás!
- Tengo algo para ti - dijo Sesshomaru, atrayendo mi atención de regreso hacia él. Su boca estaba torcida mientras sacaba un guante revestido de goma de su bolsillo.
- Parece que ya tienes necesidad de él. - Bajé la mirada para ver dos pequeñas chispas emanando de mi mano derecha. Nada comparado a lo que solía manifestar, pero verlas me hizo casi tan feliz como mi nueva mata de cabello.
- Gracias - dije, deslizando el guante en mi mano.
Lo que realmente quería hacer era meter mis dedos en la toma de luz más cercana. Nunca jamás quería sentirme tan indefensa como lo hice cuando pensé que mis mejores medios de defensa habían sido literalmente arrancados de mí. Tal vez, para manifestar el mortal voltaje que solía, necesitaría manualmente recargarlo ahora. ¿O mis habilidades eléctricas, al igual que el resto de mí, sólo necesitarían tiempo para regresar a la manera que eran? Sesshomaru me observaba, su media sonrisa sin humor diciéndome nada de lo que estaba pensando. Con respecto a lo que estaba sintiendo, bueno, tenía eso bajo más fuerte seguridad que Fort Knox. Quería preguntarle, pero desde que no era capaz de darle honestidad aún, no parecía justo esperar lo mismo de él.
- Así que, voy a, ejem, asearme y te veré más tarde - dije, casi tropezando con mis palabras ante la pared invisible entre nosotros.
Su mirada decía que sabía que estaba ocultando algo, pero respondió "Más tarde, entonces" en un ligero tono y regresó a donde había estado sentado en el patio. Me marché, la culpa haciéndome sentir como si llevara una enorme roca en la espalda. Nunca había sido buena para mentir, ni había alguna vez querido ser el tipo de persona que lo era. Ahora, estaba aferrada a una gran mentira por omisión. Aunque estaba aterrorizada ante el pensamiento de perder a Sesshomaru, no podía guardar esto mucho más tiempo. Además, merecía saber todo lo que había sucedido durante mi cautiverio, incluso las partes que podían cambiar sus sentimientos por mí.
Le diré más tarde esta noche, decidí, tratando de ignorar cómo mi estómago se retorció ante el pensamiento. Mientras tanto, realmente quería fregarme hasta haber conseguido cada último vestigio de mí pasada experiencia fuera de mí, y eso tomaría un tiempo. Sesshomaru permaneció fuera de la habitación y el baño todo el tiempo que estuve allí, lo cual resultó ser más de una hora. A pesar de restregar mi piel, todavía no me sentía limpia una vez que salí de la ducha, aunque dudaba que un equipo de forenses expertos pudiera encontrar una sola partícula en mí de mi antigua célula. Debía ser la culpa que me hizo sentir como si estuviera cubierta de manchas invisibles.
Después de mi extensa ducha, me vestí con un largo caftán que encontré en el armario, no sorprendida de ver que Sesshomaru había abastecido esta habitación con ropa. Todo nuevo, por supuesto, desde que todo lo que poseía se había incendiado junto con el resto del castillo de Sesshomaru. El vestido de manga larga hasta los tobillos tenía bastantes botones de concha a lo largo de la parte delantera y su pálido color crema hacia juego con la decoración de la villa. Dejé mi cabello suelto después de secarlo. Sintiéndolo rozar mis hombros era un reconfortante, tangible recordatorio que realmente lo tenía de regreso de nuevo.
Sesshomaru no estaba en el patio cuando fui a buscarlo. No estaba en el salón del jarrón o el lujoso pub, tampoco. Estaba sorprendida de encontrar que la villa tenía dos dormitorios más, un cine interior, una biblioteca, un salón comedor formal, sala de ejercicios, sala de estar, y un gran recibidor con una elegante sala independiente. Cada habitación parecía venir con su propio guardia, también, y estaba aliviada de ver caras familiares como Samir y Petre. Los sorprendí, y a mí misma, por abrazarlos. No vi a Dorian o Alexandru, sin embargo, y tenía miedo de preguntar si eso era porque se habían quedado en Rumania, o porque no habían sobrevivido al ataque del castillo. Para evitar dar vueltas a ese sombrío pensamiento, me maravillé por la villa.
Era tan grande. No podía creer que estábamos en un hotel. Esto podría haber sido una de las alas en el antiguo castillo de Sesshomaru. Seguí la vibración de poder en el aire para finalmente encontrar a Sesshomaru en una sofisticada versión de una sala. Varias personas estaban sentadas en sofás cerca de él, pero todos tenían sus espaldas hacia mí. Inuno era fácil de identificar, su oscuro cabello siendo tan largo y lacio como el mío. Junto a él había una rubia, quien debía haber sido su esposa, Izayoi. Luego una chica con oscuro cabello corto y un hombre calvo que era muy bajito, todo lo que vi fue la parte superior de su cabeza...
- Gretchen, Jaken - dije con alegre sorpresa.
- ¡No sabía que estaban en Las Vegas, también! - Jaken llegó a mí primero, saltando el sofá para envolverme en un abrazo de oso. Mis lágrimas aterrizaron en la parte superior de su recientemente calva cabeza cuando lo abracé de regreso, tan feliz de verlo que apenas noté la mordaz mirada que Sesshomaru me dio.
- El Strip es un constante estruendo sordo, no es extraño que no nos oíste entrar. – dijo Jaken, dejándome ir al fin. Luego observó críticamente el frente de mi vestido.
- Oh, infiernos. Puse manchas en ti. - dijo, sonando avergonzado.
Eché un vistazo a las manchas rosadas que sus lágrimas habían hecho y me congelé. Por un momento, todo lo que podía ver eran las manchas en mis muslos por Maximus, y el recuerdo casi me liquida. Mi hermana no notó mi reacción. Me dio un abrazo después y si respondí mucho más inexpresiva, no hizo ningún comentario.
- ¿No son estas villas lo máximo? - dijo Gretchen con regocijo.
- ¡Finalmente, tu esposo nos aprisiona en algún lugar impresionante! - Su referencia a estar aprisionada también me hizo encogerme, lo cual era ridículo. También era mi reacción a las manchas rosadas en mi vestido, sin embargo no podía quitarme la arrolladora sensación de asfixia y culpa que de repente se apoderó de mí.
- Rin - dijo Sesshomaru, su voz baja atravesó los continuos, entusiasmados comentarios de Gretchen.
- ¿Estás bien? - Gretchen no pareció oírlo. Jaken lo hizo, y me dio una apreciativa mirada mientras mi hermana desvariaba sobre cuán increíble Las Vegas era y ¿sabía que Sesshomaru le había dado una prestación para apuestas?
- No lo sabe, ¿no? - dije con voz ronca.
- No. Te lo dejo a ti decidir si ella puede manejarlo. - Sesshomaru se levantó, su mirada fija nunca vacilando.
- ¿Manejar qué? - dijo Gretchen, todavía sin comprender.
- ¿Mi prestación para apuestas? ¡Infiernos, sí, puedo manejarlo! - Miré a mi pequeña hermana, quien ocultaba tanto del dolor que había atravesado desde la muerte de nuestra madre detrás de un muro de frivolidad y sarcasmo. Se veía feliz ahora, así que sería condenada si iba a ser quien arruinaba eso.
- Bueno. Dispón de tu prestación para apuestas. No lo gastes todo en un día - dije, tratando de reponerme.
- Seguro, hermana - dijo, dándome un beso rápido. Quería tocar el punto en mi mejilla para mantener su beso allí. Sesshomaru no había sido la única persona que había temido que nunca volvería a ver cuándo Naraku me había capturado.
- ¿Dónde está papá? - pregunté, sonando casi normal ahora. Gretchen hizo un disgustado sonido.
- En la villa más cercana, negándose a salir de su habitación. Todavía está enfadado sobre estar oculto, sin mencionar todavía enojado que te convertiste en un yokai contra sus deseos. - No debería haber esperado algo diferente.
Especialmente si, como Gretchen, Hugh Dalton no tenía idea de lo que había acabado de atravesar, pero mis heridas emocionales en carne viva hicieron esto más de lo que podía fingir indiferencia. Era una tontería de mí, una mujer adulta, dejar que el continuo rechazo de mi padre me hiciera sentir como una pequeña mocosa herida, sin embargo así es exactamente como sus acciones me afectaron.
- Oh - dije, y aunque tenía la intención de que sonara controlada, la sola palabra salió más como un sollozo ahogado.
- He tenido suficiente - dijo Sesshomaru en un apenas contenido gruñido.
- ¡Hugh! - luego rugió suficientemente alto para que los cercanos cristales de las ventanas vibraran. Sin esperar por una respuesta, salió a zancadas de la sala.
- Sesshomaru, no - dije, saliendo tras él. No redujo la velocidad y Jaken me agarró, impidiéndome ir tras él.
- No, mocosa. Hugh es tu papá así que Sesshomaru no lo va a matar, pero lo que sea que haga, ese hombre lo tiene merecido. - dijo Jaken, algo oscuro oculto en su tono.
- ¿Qué está pasando? - Gretchen miró entre yo y la puerta abierta que Sesshomaru había casi volado por los aires en su ira.
- Nada sobre lo que necesitas preocuparte - respondió Jaken, su mirada puro rojo escarlata mientras se la quedaba mirando.
Gretchen asintió con una nueva, vacía satisfacción. Miré fijamente a Jaken, tan sorprendida por él hipnotizando a mi hermana como estaba por lo glacial en su expresión. Debía haber estado albergando mucho resentimiento en contra de mi padre, y yo no había tenido idea. No tuve que forzar mi audición para saber cuándo Sesshomaru llegó hasta mi padre. Su orden de
- ¡Siéntate, cállate, y no te muevas! - se oyó sobre el otro ruido de fondo. Luego me estremecí cuando, momentos después, escuché mis propios gritos y los muchos más suaves sonidos de la risa burlona de Naraku.
- ¡Ah no! No te atrevas a apartar la mirada o te empalare - dijo Sesshomaru, cada palabra más mordaz que el azote de un látigo.
- Esto es de lo que tu reclusión los protege a ti y Gretchen porque esto es lo que sucedió cuando Rin cayó en las manos de mi peor enemigo hace dos semanas. - Más espeluznantes gritos cortaron lo que sea que Sesshomaru dijo a continuación, seguido por mi juramento a gritos de que todos ellos pagarían. Apreté mis puños mientras mi mente reproducía una imagen de la expresión de Naraku cuando su nueva carcajada se hizo eco desde el video.
- En cualquier momento, podrían haberla matado - dijo Sesshomaru durante una pausa en mis gritos, lo cual habría sido cuando Harold me reposicionó para quitar mejor la piel de mi espalda.
- No sabes lo que es perder un hijo, pero yo sí. Cuando se van, cada fría palabra que pronunciaste es una marca en tu alma, cada oportunidad perdida con ellos un dolor que nunca sanara. - El nuevo torrente de gritos me tenía meciéndome. Jaken puso sus brazos alrededor de mí, murmurando reconfortantes palabras que no escuché porque estaba reprimiendo el recordado horror de ese momento.
- ¿Me crees un monstruo verdad? - continuó Sesshomaru cuando pude oírlo de nuevo.
- Pues tú eres mucho peor, de hecho mi hijo nunca tuvo que suplicar el amor que tan cruelmente niegas a Rin. Piensa en eso la próxima vez que te digas a ti mismo que tienes motivos para tu continuo emocional abandono de tu hija. - Mis gritos cesaron, lo cual significaba que Sesshomaru había cortado la cinta ya que sabía por el horrible recuerdo que el desollado había durado varios minutos más. Luego oí un duro sonido de arcada y lágrimas hicieron arder mi mirada. Sesshomaru le había ordenado estar en silencio y quieto, pero la hipnosis yokai no pudo impedir que mi padre vomitara por lo que había visto.
- No debería haber hecho eso - susurré, limpiando mis ojos.
- Sí, debería - dijo Jaken en un duro tono.
- Hugh ha sido un padre de mierda para ti desde que lo aprehendiste por engañar a tu madre. Sólo desearía haber tenido la mitad de las pelotas para restregárselo en su cara de la manera que tu marido acaba de hacer. - Gretchen no dijo nada. Todavía tenía la misma despreocupada mirada que había tenido desde que Jaken le dijo que no necesitaba preocuparse. Sin sentidos sobrehumanos, probablemente no había oído la cinta o los implacables comentarios de Sesshomaru, tampoco.
- Todo lo que Sesshomaru dijo sobre perder un hijo es cierto - continuó Jaken con una profunda inhalación.
- Cuando perdí a Vera, quería morir yo mismo. Ochenta años más tarde, me diste la oportunidad de ser un padre de nuevo. Nunca reemplazaré a tu padre, pero te amo como si fueras mi propia carne y sangre, y estoy tan condenadamente agradecido que estás viva así puedo decir eso de nuevo. - Me puse de rodillas así podía enterrar mi cara en su cuello mientras susurraba en una desigual voz que lo amaba, también.
Luego silenciosamente agradecí a Dios de que Jaken me había atrapado buscando comida en un contenedor del carnaval hace años, cuando era una asustada, solitaria adolescente tratando de lidiar con las habilidades que me hicieron una amenaza para cualquiera que tocaba. Si incondicional amor contaba, el hombre abrazándome era mi padre mientras que el hombre en la otra habitación era más como un renuente padrastro. Luego sentí una súbita sensación deslumbrante de intensa emoción, que desapareció demasiado rápido para descifrar lo que era. Miré sobre el hombro de Jaken y vi a Sesshomaru en la entrada, su expresión inescrutable mientras me observaba abrazando a mi más viejo amigo.
- Siento que escucharas eso - dijo en un engañosamente suave tono.
- Después de su continuo rechazo para verte tenía que intervenir, ya sea forzaba a tu padre a ver esa cinta o empujaba mi Tablet por su garganta, y eso habría tenido más permanentes consecuencias. - Eché un vistazo a la computadora que Sesshomaru sostenía, imágenes de ella sobresaliendo como caricatura de cualquier extremo del cuello de mi padre se propagaron por mi mente. Lo peor, no creía que había estado bromeando. Después de todo, era Sesshomaru el Empalador, no Sesshomaru el Farsante.
- Izayoi y yo estábamos a punto de hacer uso de los diversos entretenimientos en este hotel. Estaríamos encantados, Jaken y Gretchen, si se unen a nosotros. – Inuno se levantó, hablando por primera vez desde que había entrado en la sala.
- Seguro, suena genial - dijo Jaken, traduciendo la amable versión de, "dejemos a Sesshomaru y Rin solos ahora". Mi hermana no respondió. Todavía mirando fijamente al frente con esa alegre, despistada mirada en su rostro.
- Gretchen. Despierta. - dijo Jaken, resplandeciente rojo en su mirada.
- ¿Quieres ir de fiesta con un antiguo faraón que no necesita contar cartas porque puede leer mentes? - Después ella parpadeó y la despreocupada mirada la abandonó, él continuó.
- ¡Oh, infiernos, sí! Sólo dame veinte minutos para lucir aún más fabulosa. - dijo Gretchen, casi corriendo hacia la puerta en su entusiasmo, tan rápido que me pregunte si aún era la única bebedora de sangre de la familia.
Continuara…
