Star Wars y sus personajes no son propiedad mía sino de Lucas Films y Disney, lo único de mi intelecto es la historia aquí presentada.
Regalo especial para mi amiga sorpresa en el intercambio de Reylo Fanfickers en español ¡Te mando un abrazo y espero la historia sea de tu agrado! *heart*
Prompt: Rey se siente desanimada porque piensa que pasará navidad sola, sin embargo su jefa Leia la invita a la cena de navidad en su casa con su familia, todo parece ir bien, omitiendo el hecho de que se peleó en el centro comercial por el ultimo pavo navideño que había en existencia con un hombre alto y amargado. ¿Cómo reaccionará al saber que el hombre con el que se peleó y le gritó que le besara el culo es el hijo de su jefa?
Rey sentía el corazón palpitándole con fuerza mientras un dolor de cabeza amenazaba con aumentar más su malestar, intentó respirar para tranquilizarse, sin embargo el tráfico en Nochebuena era algo que incluso a la persona más paciente la podía sacar de sus casillas.
Maldijo por qué aceptó comprar un auto en lugar de una motocicleta, ella era una chica rápida que usualmente no seguía las reglas de tráfico, y tal vez por eso sus amigos la presionaron a comprar un coche, porque la conocían y sabían a qué riesgos se podría enfrentar. Claro que no le dijeron eso, simplemente la convencieron de que con un coche podría tener más espacio para cargar con cosas en caso de que tuviese una urgencia, además de que así se vería más profesional, e imaginando dar una vista más formal, terminó aceptando la idea de un coche.
Suspiró pesadamente mirando por el retrovisor el pavo y todos los complementos que tenía en los asientos de atrás, era una exageración, pero se había emocionado y al fin aprovechaba todo el espacio que tenía, además, iba rumbo a la cena familiar de su jefa, era obvio que quería impresionar.
Ella amaba tanto su trabajo como a la señora Leia, la mujer había sido su sostén en muchos aspectos, no la menospreció cuando llegó a la entrevista de trabajo con una blusa vieja y un pantalón desteñido, y a pesar de sus bajas posibilidades, la terminó contratando como su asistente personal, no tenía experiencia, su ropa no ayudaba, pero por fin tenía la oportunidad de convertirse en algo mejor y la iba a aprovechar.
Los años en los que había trabajado con ella habían sido memorables, Leia siempre le daba consejos mientras le ayudaba con consejos sobre vestimenta y comportamiento, además de que le daba incentivos para poder seguir creciendo laboralmente. A Rey le rompía el corazón que ella se fuese a jubilar pronto, todavía era un secreto y aún faltaba un poquitín de tiempo para que se retirara, pero el saber que ella ya no estaría a su lado en los próximos meses le hacía recordar un sentimiento de soledad que la acompañaba desde niña.
No sabía si era por la noticia, o porque cuando la escuchó a inicios de diciembre también se le había notificado que a la casa hogar a la que ayudaba cada año en navidad cancelaría su evento de Nochebuena ya que una asociación civil les había pagado unas vacaciones en unas cabañas lejos de la ciudad a los niños y a los trabajadores de ahí. Era bueno para toda la casa hogar, pero Rey que iba como ayudante, no estaba contemplada en el viaje, y entonces así se le cancelaron los planes festivos que siempre hacía.
No dijo mucho, tal vez podría pasar navidad con alguno de sus amigos, así que discretamente les empezó a preguntar qué harían en esas fechas para ver si podía colarse en sus planes.
No podía.
Finn y Jannah si eran trabajadores de la casa hogar en la que asistía, así que ellos sí irían al viaje en las cabañas.
Descartados.
Rose estaba recién casada, así que como buena esposa iría a la cena familiar de su marido Armitage.
Descartada.
Poe ya había pedido vacaciones para irse a algún lugar extraño de aventura, y los boletos que tenía los había comprado con meses de anticipación.
Descartado.
Según Rey tenía más amigos, aunque realmente con los que se sentía más cómoda con ellos eran los que había descartado, así que ahora no tenía planes y su jefa iba a abandonar su puesto, ¿Qué otra cosa le podría suceder?
Entonces pasaron los días y aunque quisiese disimularlo había momentos en que su sonrisa desaparecía, y su jefa se percató de ello.
— ¿Rey estás bien? — Preguntó Leia una vez en la oficina.
— Sí, sólo estoy un poco distraída — Respondió mientras veía a la nada, no podía mentirle y mirarla a los ojos.
— Es por la noticia que te di ¿Verdad? Te siento aislada desde que te dije, te ofrezco una disculpa.
Rey se volteó a mirarla inmediatamente.
— ¡No! No diga eso, no es su culpa, necesita descansar, ya ha trabajado mucho. Claro que me gusta que esté en la oficina, pero la entiendo.
Leia le sonrió de manera dulce.
— Me alegro de saber que a alguien si le guste que trabaje, Han y Ben desde siempre me han reclamado que priorizo mi trabajo sobre ellos.
Rey bajó la mirada, puede que hubiese pasado mucho tiempo junto a Leia, pero de su familia no sabía mucho, su esposo era un hombre amable a primera vista, pero nunca estaba en la ciudad, siempre viajaba, y al hijo nunca lo había visto, ni siquiera en fotos recientes, sólo de niño, que era cuando se dejaba fotografiar.
¿Cómo podían ser tan malagradecidos para menospreciar a semejante mujer que era tan trabajadora y apasionada?
— Pues ahora que tendrá tiempo libre, asegúrese de molestarlos tanto hasta hartarlos. — Respondió con una sonrisa divertida. — Yo la entiendo, pero eso no evitará que me ponga triste, así que espero que ellos la disfruten mucho más de lo que yo lo hago.
— Niña, siempre ves lo positivo a las cosas.
La nombrada levantó los hombros.
— ¿De qué otra forma viviría?
Ambas se abrazaron.
— Rey, te tengo que pedir un favor. — Cambió de tema la mujer.
— ¿Qué necesita? — Preguntó ella, analizando en su mente que era lo que posiblemente necesitaría. Los asuntos del trabajo estaban cubiertos, y los personales, como pagarle el plan telefónico y enviar regalos para la gente cercana suya ya los había programado.
— Sé que es mucha molestia porque seguramente ya tienes un montón de planes divertidos con tus amigos, pero me gustaría que asistieses a la cena navideña con mi familia, yo te siento parte de ésta, y aunque no es muy grande, nos la pasamos bien, además, ahí estará mi hijo Ben, y necesito que se conozcan en un ambiente tranquilo porque él será quien cubra mi lugar.
Rey tuvo sentimientos contrariados, estaba feliz por un parte ya que al fin tenía un plan que hacer en navidad, pero aún estaba a disgusto de que Ben cubriera a su madre en semejante puesto, él nunca se había mostrado interesado en su labor, a comparación por ejemplo de Kaydel Ko Connix, que era un as para el trabajo y estaba mejor capacitada, pero al parecer Leia tenía cierta debilidad por su hijo, aunque no la visitara salvo en eventos estrictamente necesarios.
— De acuerdo, estaré ahí. — Dijo después de pensarlo, que importaba Ben, le importaba pasar un buen momento a lado de una persona que estimaba, y que ya no tendría tanto tiempo para convivir con ella como antes.
— ¡Esa es la actitud! Ya sabes donde vivo, y no te preocupes por llevar algo, puede ser cualquier cosa ya que seremos muy pocos asistentes, enserio muchas gracias Rey.
Y ella asintió un poco más emocionada, aunque contrariada con la frase "cualquier cosa".
¿Qué era cualquier cosa para una empresaria dueña de una empresa?
Días antes de navidad Rey se preocupó en su apariencia, decidió comprar ropa de buena calidad y decente para mostrar todo lo que había mejorado, además de que quería causar una buena impresión sin llegar a ser vulgar en la pequeña familia, consiguió un vestido rojo navideño junto con unas botas negras muy adecuadas para la ocasión, y un par de accesorios a juego. Cuando se vio frente al espejo, viéndose tan "Santa Claus" la emoción la embargó, y por un momento se permitió disfrutar de ser una chica a la que le emocionaba la navidad.
Sin embargo la fuerza no la acompañaba, el día 24 en la mañana, le llegó un mensaje de la persona que le iba a preparar un platillo navideño diciendo que tuvo un accidente en su cocina y toda la comida que había preparado había quedado inservible. Rey enrojeció, no era culpa de la persona, que amablemente le ofreció en regresarle el dinero, sino que ahora no sabía que llevar a la cena.
Su mente empezó a correr, ¿Qué cosa formal y elegante podía llevar a la cena sin que se notase que la compra era a último momento? Se sintió tonta por no prever aquello, en su desesperación le envió un mensaje a Leia para preguntarle cuanta gente asistiría, tal vez podría preparar algo rápido en su casa si se apresuraba y llegaban pocas personas.
El mensaje de contestación la hizo caer en un bloqueo mental.
"Confirmados: Han, Ben, Chewee, Luke, Lando, Treepio, Artoo, Maz Kanata, Amilyn Holdo, tú y yo, y tal vez algunos acompañantes, pero no pasamos de 20 personas, creo yo, Han fue el encargado de enviar las invitaciones".
Rey sintió como el alma se le salía del cuerpo, 20 personas no eran para nada pocas en cuanto alimento se refería y menos cuando el esposo de Leia dejaba abierta la posibilidad de recibir más gente, tal vez ella hubiera podido disimular los alimentos si su pedido hubiese estado listo, pero sabiendo la cantidad de bocas que tenía que alimentar, los nervios empezaron a tensar sus músculos. Una parte de su mente la regañó por no medir a la gente con escala Leia y el legado Skywalker, pero otra ni siquiera la dejó lamentarse, tenía que solucionar su problema, rápido.
Hizo un par de llamadas pero estaba obteniendo el mismo resultado "No tenemos en existencia, debió de separar con tiempo de antelación" Si, ella ya lo sabía, pero por eso estaba marcando a los números que decían "Urgente" porque lo suyo era una emergencia. Después de unas cuantas llamadas se dio cuenta que no encontraría un pedido disponible para la cantidad de gente que esperaba, así que optó por una alternativa que si bien le tomaría más tiempo, le ayudaría.
Compraría un poco de todo para llevar y así tener alimentos variados.
Era un juego de ruleta rusa, pero al menos así podía ofrecerles a unos invitados galletas mientras a otros chocolate caliente, no todos alcanzarían lo mismo, pero habría suficiente para que todos escogiesen algo, además cada quien tendría gustos distintos, así que los conquistaría de maneras diferentes.
Ese día lo había tenido libre, ya era el medio día y tenía hasta las 7 de la tarde para llegar a la cena, pero se tenía que peinar y arreglar y transportar, así que tenía aproximadamente 5 horas para hacer las compras requeridas. Aún estaba en pijama, navideña por cierto, y decidió salir de su departamento así, una chica le había dicho que tenía una charola de galletas libres porque un cliente le canceló a última hora y podrían ser suyas si quisiese, sólo con la condición de fuera al local donde las tenía a recogerlas.
Rey se apresuró mientras hacía la trasferencia para apartar su producto, al fin estaba teniendo algo, y mientras manejaba, discretamente seguía hablando por teléfono para intentar conseguir algo más. Era peligroso hablar mientras conducía, pero con su estrategia ya había conseguido además de las galletas unos brownis, una ensalada de manzana y un puré de papa, bueno, algo era algo.
Condujo por toda la ciudad, a pesar de ser invierno tal vez por el movimiento, o porque el sol estaba en su máximo apogeo empezó a sentir calor, y la pijama afelpada que usaba empezó a causarle incomodidad, si continuaba así empezaría a sudar, y ni siquiera se había puesto desodorante.
En un crucero donde el semáforo le tocó en rojo, un vendedor ambulante se acercó para vender gorros navideños, y ella, sintiéndose aun indigna de la invitación con lo poco que había obtenido, decidió comprar unos cuantos para poder llevarlos a los invitados. Cuando le entregó su pedido en esa compra exprés, le dijo que había hecho una gran compra y que seguramente el anfitrión de la fiesta estaría encantado por recibir el obsequio.
Mierda.
No le había comprado ningún obsequio a Leia.
Quiso llorar de la frustración, ella pensaba que todo sería una cena discreta y familiar con 4 personas, máximo 5. Pero con tanta gente involucrada, seguramente varios llevarían obsequios para agradecer la invitación a la organizadora. Se lamentó, era obvio que debía de comprar algo, pero Leia siempre decía que no quería nada en el trabajo, aunque ya no era el trabajo, era en su casa y debía de causar buena impresión.
Empezó a jugar con sus dedos y entonces decidió comprarle chocolates en un centro comercial, algo común pero que siempre era apreciado cuando era de buena calidad. Condujo a toda prisa mientras evadía vehículos y al llegar al centro comercial, éste estaba abarrotado de gente como ella que hacía las compras a última hora.
Tardó 30 minutos en encontrar estacionamiento, y cuando lo hizo, salió a toda prisa a hacer sus compras. Fue directo a los chocolates y encontró los que le gustaban a Leia, rellenos de cacahuates y frutos secos. Lo bueno de la logística del establecimiento era que todos los estantes estaban llenos, entonces Rey al ver las largas filas para pagar supo que esa será su última parada antes de regresarse a su casa, así que decidió pasearse para ver que más podía elegir.
Tomó tres botellas de vino y una de champagne, eligió rápidamente unas servilletas decoradas con la temática y hecho un montón de refrescos a su carrito de todos los sabores posibles, además de varias frutas de temporada, si se esforzaba, podría preparar bebidas preparadas para los asistentes.
Al ver todas sus compras se enorgulleció, ya sólo faltaba ir a la interminable fila para pagar y podría descansar, sin embargo, al pasar por el departamento de cocina, un olor delicioso le hizo rugir el estómago que tenía en ayunas. Al voltear, vio una mesa rodeada de gente que tomaba a toda prisa pavos ya preparados.
Su estómago volvió a rugir diciéndole que eso era lo que faltaba para dar ese toque formal a su visita. Hizo su carrito de compras a un lado y se acercó a toda prisa a la mesa donde la gente ya se estaba empezando a empujar. Al inicio no lo comprendió hasta que vio las pocas cantidades de producto que quedaban.
Tal vez fue por su estómago, o por el hecho de competir y sentirse como Arnold Schwarzenegger en la película El Regalo Prometido, pero Rey vio una charola de pavo con un poco más de elevación en comparación a todos los demás. Si ese sería el suyo. Empujó un poco más de gente que se estaba llevando las últimas piezas y entonces de puntitas y con el riesgo de que se le cayese el pavo encima decidió tomarlo.
Lo sintió con la punta de sus dedos y lo tomó, pero antes de poder jalarlo, sintió como otra fuerza opuesta intentaba hacer lo mismo.
Levantó la vista.
Había un hombre que también tenía sujeto el pavo justo enfrente suyo. Los demás pavos de la mesa habían desaparecido y sólo quedaban ellos dos y un poco de gente que había observado el hecho y se habían quedado para ver el desenlace.
— Es mío — Dijo ella con voz firme y sin soltarlo. — Yo lo tomé primero.
— ¿Entonces porque yo también lo estoy sosteniendo? — Contraatacó él, y ella inmediatamente identifico que era de ese tipo de hombres que no reciben un no por respuesta.
— Una garrapata se sostiene muy bien del perro que se le acerque. — Atacó ella, usualmente no era así de contestona con desconocidos, pero tenía un propósito y era obtener ese pavo para llevarlo a la cena navideña. — Así que si me disculpas, gracias. — Respondió mientras jalaba la charola con sus dos manos y salía lo más rápido posible de ahí, el hombre se había quedado congelado, seguramente anonadado al ver que era comparado con una garrapata.
Rey echó el pavo al carrito como alma que lleva el diablo y decidió ir rápidamente a las cajas a cobrar, no se había puesto a pensar que simplemente tendría que hablar con algún empleado para preguntar si había un pavo extra o algo por el estilo, no tenía tiempo, debía de llegar a su casa a arreglarse y verse bien para la cena.
Cuando divisó la fila interminable de las cajas y estuvo a punto de ir a la última para que nadie la reconociera, un cuerpo obstaculizó su paso.
En efecto el hombre desconocido era de esos que no aceptaba un no por respuesta.
Y ella también era de eses tipo de mujeres.
— ¿Me dejas pasar? — Preguntó ella de mal humor.
— Por supuesto — Respondió él con una voz grave — Pero antes… Creo que te has llevado algo que no te pertenece — Dijo mientras tomaba de su carrito la charola de pavo. Y entonces caminó en el sentido opuesto al de ella. Rey enfureció, más cuando escuchó por la publicidad del local que eran las 4:45 pm. ¡Qué tarde era! ¡No tendría tiempo de buscar otro pavo en algún otro lugar!
Hizo el carrito de sus compras a su lado y entonces se fue siguiendo al tipo que daba grandes zancadas como pasos y ella tenía que correr para igualarlo.
— Crees mal — Dijo ella cuando logró ponerse a su lado. — Sí me pertenece. — El hombre la miró sobre el hombro, era enorme, ella muy apenas medía 1.65 metros y él casi 2. Si se llegaba a poner violento no había forma de que ella pudiese tranquilizarlo.
— Déjame, tú busca otro. — Respondió, pero ella se puso enfrente de él.
— No tengo tiempo para perder contigo.
— Yo tampoco, así que vete, he tenido un día horrendo.
— Pues yo lo estoy teniendo al ver tu rostro. — Volvió a decir filosa ¡Estaba enojada!
El hombre se volvió a quedar congelado y ella entonces adivinó que no estaba acostumbrado a ser tratado así, seguramente era algún bully que se aprovechaba de su tamaño y su gran voz para intimidar a los demás. Lástima que se había enfrentado con ella que sabía muy bien cómo tratar a los de su calaña.
— Entonces vete y déjame solo.
— ¡Lo haré cuando me regreses mi pavo! — Levantó la voz para igualar el tono grave de él, aunque sintió que consiguió el efecto puesto.
— Alcánzalo. — Respondió él con un temblor en el labio mientras levantaba su brazo, Rey supo que estaba jugando con ella, ella era bajita y menuda, y él al moverse dejó entrever por la playera negra que tenía como una gran musculatura lo cubría.
Rey se sonrojó y no supo si era del coraje o de la idea de tocar sus músculos para poder llegar a su pavo.
— ¡Eres un….! — Se quejó al organizar sus ideas, pero entonces al ver hacia arriba, vio como un muérdago colgaba sobre ellos dos. — ¡Ni creas que te voy a besar, pervertido!
El desconocido pareció confundido con su respuesta y entonces miró hacia arriba, cuando se percató de lo que había visto Rey, inmediatamente bajó el pavo de nuevo a la altura de sus caderas.
— ¡Yo no te quiero besar mujer insolente y vulgar!
— ¡¿Para eso me trajiste mientras robabas mi pavo?! ¡El que está mal eres tu amigo!
— ¡Tú fuiste quien me detuvo en primer lugar!
Empezaron a discutir, Rey ya no sabía si era por el pavo, por el muérdago, o simplemente por quitarse el estrés que tenía encima. Pero su conversación era acalorada, así que antes de que llegasen a los golpes, un empleado de la tienda se acercó a ellos dos, seguramente a causa de sus gritos.
— ¿Ocurre algo en que los pueda ayudar? — Preguntó el empleado nervioso, al parecer el efecto del hombre alto si había hecho efecto en él.
— ¡Este tipo me está acosando! — Sentenció ella. — ¡Se robó mi pavo y me puso debajo del muérdago para que lo besara, ni si quiera lo conozco!
— ¡Así no es cómo sucedieron las cosas!
El pobre trabajador, parecía ir de un lado al otro con los argumentos que escuchaba, sin embargo, por la apariencia inocente de Rey y la dureza del hombre, era lógico a quien se iban a dar la razón.
— Señor, necesito que me acompañe a oficinas — Dijo el empleado y Rey se mordió el labio para no sonreír.
— ¡Muchas gracias! Enserio me has salvado de un mal tipo — Dijo ella mientras le quitaba el pavo de las manos.
— Y tú, si tanto quieres besarme, bésame el culo mejor.
Y con los pasos más largos que podía, se dirigió de nuevo a su carrito de compras para por fin terminar de pagar lo que debía.
…
Llegó a su casa tarde, se maquilló a toda prisa y aún tenía el cabello húmedo, pero al fin iba en camino hacía la residencia de Leia. A pesar de que ya había pasado más de una hora desde su enfrentamiento con el hombre aun lo seguía recordando, la cabeza le pedía a gritos una pastilla, y el tráfico lento sólo la hacía desesperarse más. Ya estaba oscureciendo, pero por fin llegaría al lugar al que tanto había anhelado y al fin podría probar el pavo por el que tanto había luchado.
Tenía dos opciones, o desesperarse más o tranquilizarse para disfrutar el resto de la noche.
Su espíritu navideño salió al ver el gorro de Santa a lado suyo y entonces empezó a hacer ejercicios de respiración, ya nada malo podría sucederle, ya iba a cenar, iba a pasar un buen tiempo con su jefa e iba a conocer a su próximo jefe, así que debía de verse accesible, calmada y profesional como siempre lo era.
Condujo con mucha más calma y por fin llegó a la residencia donde sentía que todos la estaban esperando, aunque sólo había llegado 20 minutos tarde.
20 minutos que había desperdiciado al pelear con el pervertido, le dijo su inconsciente, pero hizo a un lado su pensamiento.
Entró al lugar y Leia la recibió, usando también un conjunto en rojo como el de ella. Rey se animó al saber que había hecho la elección correcta de ropa y entonces comenzaron los saludos protocolarios. A Treepio ya lo conocía al igual que a Chewee, y si bien a Han lo había visto contadas veces, tal como recordaba era muy agradable.
Empezaron a platicar y la única persona con la que tuvo problemas para interactuar fue con Amilyn, porque decía cosas demasiado fuera de tema y de una forma que la ponían a pesar en qué querría decir exactamente. Sin embargo, al parecer todos los presentes tenían ese mismo problema, así que la invitada prefirió hablarle a Leia cada vez que quería decir algo, y ella le traducía lo que quería decir en realidad.
Los demás invitados llegaron y tal como Rey esperaba había más de 20 personas reunidas ya que Lando y Chewee habían llevado a sus familias, sin embargo eso aligeraba el ambiente, y entonces fue cuando la señora de la casa invitó a todos a pasar al comedor. La joven estaba emocionada, al fin iban a probar todas las delicias que había conseguido.
— Un accidente automovilístico siempre es un hecho lamentable, más en estas fechas tan especiales. — Soltó de pronto Amilyn mientras tomaba asiento en una gran mesa que tenía forma de U y estaba bien decorada.
— No fue un accidente automovilístico — Respondió Leia, y fue entonces cuando todos los presentes prestaron atención a la conversación. — simplemente Ben tuvo un incidente en el centro comercial y tuvo que atrasarse, pero bajará en cualquier momento.
— Pues cuando llegó se veía de muy mal humor.
— Siempre está de mal humor — Señaló Han, y Rey podía jurar que la estaba mirando cuando dijo eso.
— A por como cuida su coche pensé que le habían chocado en el estacionamiento, me alegro que no haya sido eso. El color negro es un color caro para la pintura.
Leia asintió mientras decía:
— Ojalá hubiese sido algo de eso. — Y Rey volvió a sentir una mirada sobre ella. — Pero bajará, estoy segura.
Dichas esas palabras los demás empezaron a tomar asiento y empezaron a comer sin esperar al hijo de Leia. A Rey le dio cierta curiosidad sobre cómo era él, tal vez fuese muy estricto con su etiqueta y por eso se tardaba en bajar, para verse presentable. O tal vez era un vago que no se preocupaba por llegar tarde a sus compromisos.
Quien sabe, esa noche lo iba a descubrir.
Siguiendo comiendo mientras Luke y Lando contaban grandes historias de cuando eran jóvenes, todos los asistentes estaban entretenidos y con grandes sonrisas en su rostro cuando escuchaban todas sus aventuras. Rey sabía que esa no era una cena navideña a la que estaba acostumbrada, pero no lo sentía mal, al contrario, se podría acostumbrar a todo ese calor de hogar.
Comieron poco porque Leia había servido un tipo buffete y todos podían elegir lo que quisiesen, Rey se sintió orgullosa al ver que la charola de galletas que había llevado ya estaba vacía, y faltaba poco para que los brownies tuviesen el mismo destino.
Transcurrido el tiempo Rey decidió pasar al postre, cuando dio el primer bocado para probar aquella deliciosa ensalada de manzana, se sintió empalidecer cuando vio a una nueva silueta que se acababa de unir a la reunión.
— Ah, hijo, que bueno que estás aquí. Siéntate y sírvete, aprovecha que la comida todavía está caliente. — Dijo Leia al verlo, y Rey estaba que no se creía lo que veía ¡Era él! ¡El tipo del centro comercial!
Tragó saliva olvidando que tenía comida en la boca y comenzó a toser a causa del atragantamiento. Si quiera anonimato lo acababa de perder mientras todas las vistas se posaban sobre ella a causa del ruido que hacía. Ben lo hizo igual, y entonces sintió una mirada gélida sobre sí.
Cuando Amilyn fue a socorrerla y le ofreció un vaso de agua para que terminara de pasar sus alimentos, las vistas volvieron a ser dispersas como era antes, pero Rey sabía que tenía una llena de coraje sobre ella.
— Hijo ¿Qué esperas? Sírvete — Dijo Han — Tu madre hizo un cocido, tu tío compró pierna de cerdo, y ¡Rey trajo un pavo! Está delicioso.
La nombrada estaba que se quería morir de la vergüenza, estaba sonrojada y con la mirada gacha, no podía levantarla para ver al hombre al que le había pedido que le besara el culo.
— ¿Rey? — Él preguntó, y ella sintió escalofríos recorriéndole por toda la espalda ¿Estaba haciendo más frio o más calor? Su cuerpo todavía no lo decidía.
— Si Rey, la que será tu asistente, tu madre la invitó para que de una vez se conociesen. ¿No es fantástico?
La chica tuvo que levantar la mirada para poder ver a Ben oficialmente, estaba con un traje negro con una camisa a juego, su cabello no estaba tan desordenado como hace unas horas pero seguía teniendo ese porte suyo que intimidaba a los demás.
Inclinó la cabeza ligeramente como gesto de saludo, ¡Era por eso que él no estaba acostumbrado a recibir insultos! No sólo su cuerpo intimidaba, sino su dinero y posición también; era el hijo de los dueños de una gran empresa y seguramente varios se morirían por entablar una conversación con él, pero ella, ¡ella lo había menospreciado y lo había comparado con una garrapata!
Si estuviese en su poder presentaría la carta de renuncia en ese preciso momento.
— No lo creo — Respondió él mientras empezaba a servir su plato. Rey suspiró al escucharlo, aunque ambos usasen otras ropas y ella estuviese maquillada se habían reconocido de inmediato. Y si bien la había ofendido con su respuesta, era lo mínimo que se esperaba por su comportamiento tan peculiar.
Hubo un silencio que rompió Treepio cuando empezó a hablar del beneficio de comer pavo en esas fechas. Rey ya no quería saber nada que le recordaba al hombre que estaba frente suyo, pero el pavo estaba realmente bueno y todos la estaban felicitando por su buen gusto además de que le estaban preguntando donde lo había conseguido… Así que si bien estaba respondiendo con preguntas cortas, y evitando soltar la historia de cómo se peleó por el pavo, sabía que cada palabra le causaba más y más molestia a su nuevo jefe.
— Aun me sorprende que hayas conseguido el pavo al medio día — Soltó Leia mientras intentaba avivar la conversación, ella había intentado disculparse contando su historia de cómo había perdido el platillo que había pedido con antelación, pero Ben no había cambiado su expresión — Usualmente se acaban apenas abren la plaza comercial.
— Sí, y hay que recordar que hay gente que se pone como loca en estas fechas — Concordó Han y Rey sentía toda la cara roja, la mirada de Ben llena de odio era cada vez más evidente. — Es bueno que no te haya pasado ningún altercado.
— Tuve suerte — Respondió intentando cortar toda la conversación, pero la mirada de Ben era demasiado intensa.
— Vaya, y muchos critican a E. L. James por escribir cosas "fantasiosas" aunque lo estoy viendo ahora. — Soltó Amilyn de repente, y si bien al parecer nadie había entendido su comentario, Rey si lo había hecho, E.L James era la escritora de la trilogía 50 Sombras de Gray, y era obvio que su comentario se refería a ella y Ben.
¿Quién más se había percatado de esas miradas suyas?
— ¿Rey estás bien? — Preguntó Luke, seguramente al distinguir que así no era su comportamiento habitual.
— Creo que comí demasiado rápido — Mintió y no se atrevió a mirar al plato que había abandonado desde que Ben hizo presencia. — Si me disculpan un momento… — Se excusó mientras se levantaba para ir al baño, necesitaba controlar su sonrojo, y necesitaba controlar su mente que no paraba de reproducir una y otra vez la imagen de Ben sobre ella.
— Adelante hija — Dijo Leia mientras le indicaba el cuarto más cercano en esa casa que parecía laberinto.
Rey agradeció el hecho de que la conversación cambiara de tema cuando se alejó de la sala, o eso supuso cuando escuchó las carcajadas de Han y Lando a lo lejos.
Suspiró, una vez dentro del baño, ya no podría permanecer más tiempo ahí sin delatarse. Había sido una noche buena extraña, pero por lo menos no se había aburrido en su casa viendo películas, así que tal vez era el momento de dar por terminada la noche, descansaría, dejaría pasar la fecha y luego vería como resolver todo. Ben era de los que no aceptaban un "No" por respuesta, pero aun no sabía que tan rencoroso podría ser.
Tal vez incluso sería bueno revisar unas cuantas vacantes para un nuevo trabajo.
Salió del baño con las orejas humedecidas (porque su rostro estaba maquillado y no se atrevió a tocarse) y empezó a repetirse las palabras que diría para despedirse de la reunión. Iba caminando lentamente disfrutando de los pasillos hasta que vio un gran espejo que abarcaba todo su cuerpo, y al verse tan navideña aún con el gorro rojo que había comprado, decidió tomarse una foto, tal vez en el futuro al verla se reiría de lo sucedido, pero ese día simplemente iba a ser para recordarse que era navidad y todos debían de ser felices, así que Ben no le haría nada malo.
Empezó a tomarse varias fotos mientras aprovechaba lo decorada que estaba la casa, y cuando procedió a revisar las fotos para ver cuál era su favorita. Sintió como una presencia se acercaba por detrás.
— Entonces… — Dijo Ben, mientras veía la decoración del espejo, Rey sintió que las piernas se le debilitaban, no estaba preparada para ese momento. — ¿Quieres que aquí te bese el culo o prefieres que nos vayamos a otro lugar?
Cualquier rastro de serenidad desapareció de su rostro, y Rey al levantar la mirada a donde la tenía él, pudo ver como un muérdago colgaba encima de marco del espejo, así que al verse, estaba justo encima de ellos dos.
Mierda.
— No lo hice de forma intencional — Se intentó defender ella. Él sonrió de forma divertida.
— Yo tampoco lo hice… y henos aquí.
Rey en ese momento descubrió que su nuevo jefe era un rencoroso y orgulloso. Sin embargo, al ver semejante sonrisa salir de sus labios, ya no le tuvo miedo, su estómago empezó a agitarse y su sonrojo creció, si lo veía de cierta forma, iba a ser muy interesante comenzar a trabajar con él.
Y la chica especial a la que me tocó regalarle fue… *¡EVIE!*
Espero que te haya gustado la historia, no soy muy buena en la comedia pero me divirtió escribir esto, es mi primera historia navideña así que espero la disfrutes mucho, ¡Te mando un gran gran abrazo!
Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!
Nos leemos~~
