Choque de avion
Me estaba acostumbrando a despertar en lugares diferentes que donde había caído dormida. Esta vez, era el avión de Sesshomaru, con él junto a mí y un termo de sangre caliente ya esperando.
- ¿Dónde estamos yendo? - pregunté cuando terminé mi desayuno. O cena, considerando que estaba oscuro afuera de las ventanas del avión. Sesshomaru debió haber traído sus nuevos reclutas con nosotros. Muchas personas estaban detrás de la cortina que separaba donde estábamos el asiento más cerca a la cocina, y desde los múltiples latidos, al menos la mitad de ellos eran humanos.
- Eslovenia. Casi estamos allí, de hecho. - contestó.
- De regreso a Europa, eh? -
- Es donde más probablemente está Naraku. Sus guaridas anteriores estaban es Europa y él sabe que estaré regresando a mi propio suelo pronto. Cuando yo lo haga, él querrá estar lo suficientemente cerca para tomar ventaja. - Eso es lo que yo haría, colgaba sin ser dicho entre nosotros. Algunas veces, sus similitudes me ponían nerviosa, pero donde más importaba, Sesshomaru y Naraku no eran en nada iguales. Tomemos, por ejemplo, el inherente nacionalismo de Sesshomaru. Mi propia tierra. Rumania siempre será su hogar, sin importar cuántas casas tenga en otro lugar.
- ¿Mi papá y Gretchen están en el avión? - El olor familiar detrás de la cortina me tuvo inhalando con un simple, penetrante respiro.
- Sí. Él quiere hablar contigo, si estás dispuesta a verlo. - La expresión de Sesshomaru se oscureció.
¿Lo hacía? Como si se hubieran vuelto sensibles, mis manos comenzaron a volar alrededor de mi cuerpo, suavizando mi cabello despeinado por el sueño y cepillando pelusa imaginaria de mi vestido, uno suave y largo ajustado en el que me había quedado dormida.
- No hay necesidad de eso. Eres hermosa, Rin. Siempre lo has sido, sin importar tu apariencia. - Sesshomaru me observaba, pero no pude leer nada de sus cincelados, sorprendentes rasgos.
- ¿No constituye el maquillaje la mayoría de belleza? - le dije, tratando de enmascarar mi nerviosismo con un chiste.
- No. No en las únicas maneras que importan. - Su voz era baja, pero vibro con intensidad.
Me atrajo hacia él, besándome con suficiente pasión para desarreglar mi cabello de nuevo a su anterior, rebelde estado. Para el momento en que levantó su cabeza, mi boca y otras partes de mí estaban hormigueando y podía preocuparme menos de mi apariencia. Sesshomaru elevó su voz y dijo algo en rumano. Traduje la palabra "padre", que fue agua helada sobre mi libido. Momentos después, la cortina separando las dos secciones del avión se retiraron, revelando a Samir y Hugh Dalton.
- Voivode - dijo el guapo, jefe de cabello negro, haciendo una reverencia antes de dejar la cortina caer. Mi padre de pie en este lado de ella, su mirada parpadeando de mí a Sesshomaru y viceversa. Sus rasgos habían sido fijados en su usual máscara de oficial, pero por su olor, estaba más nervioso sobre esto de lo que yo lo estaba.
- Hola, Rin - dijo con incomodidad.
- Hugh - contesto Sesshomaru antes de que yo pudiera decir nada, su boca curvándose en una sonrisa hostil.
- Finalmente has invocado el valor necesario para enfrentar a tu hija. Te sentirás aliviado de saber que se alimentó recientemente, así que no necesitas temer que vaya por tu garganta si vienes más cerca. - Mi mirada se deslizo hacia él con leve sorpresa. ¡Hablando sobre no tratar de suavizar las cosas con una pequeña charla!
- Hola, papá - dije, levantándome por costumbre. Entonces no supe qué hacer. ¿Acercarme y sacudir su mano? ¿Intentar un abrazo o un beso en la mejilla? Ninguna sonaba como una buena idea, así que solo me quedé allí de pie, sintiendo la torpeza arrastrándose en mis huesos. Mi padre aclaró su garganta.
- Tú, ah, te ves bien. - Sonó sorprendido, que era más que un poco insultante hasta que recordé las últimas imágenes que habría visto de mí: calva, desollada, y gritando en agonía. El recuerdo trajo un estremecimiento que no pude reprimir. Sesshomaru se levantó, también, poniendo su brazo casi casualmente alrededor de mis hombros.
- Estás nerviosa por mí, ¿si lo deseas los dejaré solos a los dos para hablar? – resopló Sesshomaru.
- Tu incomodidad personal no significa nada para mí, Hugh... espera, eso no es cierto. Lo disfruto. - Mi padre se enderezo, ya sea por las palabras o porque Sesshomaru había leído su mente.
- Sesshomaru, ¿qué estás haciendo? - le pregunté en voz baja.
No contestó. Solo continuó apuntando su sonrisa jódete hacia mi papá, como si lo retara a ofenderse lo suficiente para irse. Vaya, ¿realmente odiaba a mi padre así? Si es así, ¿por qué lo había traído en el mismo avión con nosotros? No las otras veces que había volado con mi papá y Gretchen a los mismo lugares habíamos estado...
De repente, me di cuenta de porqué Sesshomaru estaba actuando de esta manera. Al provocar mi padre, estaba probando su resolución. Si Hugh no era realmente serio sobre el deseo de reparar algunas vallas conmigo, podría utilizar las burlas de Sesshomaru como una excusa para alejarse. De nuevo. Y así podría hacerlo yo también, por fin entendí. Sesshomaru no sólo estaba haciendo esto para probar a mi papá. También estaba proporcionando un bálsamo para la herida que esperaba mi padre infligiría en mí. Después de todo, si yo me molestaba con Sesshomaru por supuestamente correr a mi padre, entonces no iba a estar tan dolida sobre mi papá rechazándome de nuevo.
Deslicé mi brazo alrededor de la cintura de Sesshomaru. Incluso con su aura contenida y sus emociones cerradas, pulsaba con más energía que un cable de alta tensión. Él podría diezmar al hombre mirándolo, sin embargo, mi padre no sabía lo que hacía: que el amor motivaba a Sesshomaru, incluso en su mala educación actual. Hablar sobre belleza que desafiaba las apariencias.
- Papá - dije establemente.
- Quiero hablar contigo también, pero Sesshomaru se queda. Sé que no te gusta y él no es tímido sobre cuán molesto está contigo, pero es costumbre yokai que un esposo y esposa permanecen juntos bajo todas las circunstancias, así que necesitas acostumbrarte a nosotros siendo una paquete completo. - Los escudos de Sesshomaru se agrietaron y una ola de placer frotó mi subconsciente.
En respuesta, apreté mi agarre alrededor de él. Después de todo lo que habíamos atravesado, quise decir mi declaración de unidad, y eso cubría más que este intercambio con mi padre. No podía leer las mentes, pero el olor de mi padre se agudizó y los músculos de su pierna se tensaron como si se prepara para llevarlo lejos. Me preparé, triste de que su rechazo inminente se sintiera familiar.
- Te amo, papá, y quiero una relación contigo, pero no necesito una, y eso no tiene nada que ver con cambiarme a yokai. Hace un largo tiempo, aprendí que podría sobrevivir sin tu aprobación o tu amor. - Mientras aún tenía la oportunidad, le dije lo que necesitaba ser dicho.
- Rin - comenzó, dando un paso hacia mí.
- No. - Brevemente, cerré mis ojos.
- Podrías querer perdonarme por decirle a mamá que la engañaste, pero profundamente, no lo haces. Ese es el porqué sigues empujándome lejos, pero aquí está la verdad: No causé que mamá te dejara. Hiciste tus propias acciones. Le dije sobre tu infidelidad por despecho y ese fue mi propio pecado, pero ella me perdonó. - Mi voz se fortaleció.
- Nos perdonó a ambos, y aún nos amaba, también. Lo sentí cuando la vi después de que morí y antes de que Sesshomaru me trajera de regreso. - Él tomó una fuerte inhalación, su mano temblando tan duro que el bastón que sostenía comenzó a temblar. Lágrimas comenzaron a caer lentamente recorriendo mis mejillas. No de tristeza esta vez, de alegría al recuerdo de mi vistazo a mi madre.
- Había olvidado las pequeñas líneas que se formaban alrededor de sus ojos cuando sonreía - dije, mi voz más ronca.
- O que olía como agua de lluvia y Fresia. Y no me había dado cuenta de cuánto necesitaba saber que me perdonó hasta que lo sentí dentro de cada rincón de mi alma. Tal vez has necesitado saber eso, también. - Una lágrima se deslizó por su degradado, arrugado rostro, e inclinó su cabeza como si estuviera avergonzado de que yo hubiera visto eso.
- ¿Era ella... donde estaba, era feliz? - dijo con voz áspera. Crucé la corta distancia hasta mi padre, viendo su asombrada expresión cuando levantó la mirada para encontrarme justo enfrente de él. Eso es correcto; mis movimientos serían un borrón para él ahora.
- Sí, estaba feliz - dije, dejando salir la luz de mis ojos.
Lo que sucediera o no en nuestra relación, él necesitaba saberlo, y si significaba implantar ese conocimiento con un control mental yokai, que así sea. Él sonrió con una alegría que no había visto en años, rompiendo mi corazón por causa de esa momentánea transformación en su rostro, la que recordaba de mi infancia. No pude detenerme de tocar su mejilla incluso mientras trataba de memorizar cómo se veía.
- Te amo, papá - susurré, alejando el poder en mi mirada. Eso, él tenía que creerlo por sí mismo. Luego lo dejé y caminé de regreso hacia Sesshomaru.
- ¿Por qué no piensas las cosas por un tiempo? - dije en una normal, voz controlada.
- Tal vez podamos hablar de nuevo en un futuro cercano. - Él parpadeó como sorprendido de darse cuenta que, en efecto, había sido despedido. Luego limpió sus mejillas y asintió una vez.
- Sí. Eso sería... agradable. - Tropezó con la última palabra, probablemente porque Sesshomaru aún estaba sonriéndole en una forma que decía que había disfrutado descubrir cuán rápido mi padre podría sangrar.
- Cuídate - dije, esperando que Sesshomaru no expusiera ninguno de esos pensamientos. Mi padre se giró para irse, luego se detuvo junto a la cortina.
- Sé que lo que has estado haciendo es peligroso, así que por favor, sé cuidadosa. Ese vídeo... morí un poco por dentro viéndolo. Nunca seré el padre que te mereces, pero yokai o humano, aún te quiero. - Dejó caer la cortina detrás de él, no dándome una oportunidad para responder.
Tal vez eso era lo mejor. Ambos prometimos olvidar el pasado antes y no habíamos sido capaces, así que tal vez era tiempo de detenernos de intentar hacer eso y tratar en cambio de aceptarnos el uno al otro por quienes éramos, con defectos, equipaje, y todo. Gretchen irrumpió a través de la cortina segundos después.
- Dile a tu matón que regrese abajo, él no va a escucharme - dijo con un gesto hacia Samir, quien estaba justo detrás de ella. El guardia dijo algo rápidamente en Rumano, y escuché versiones de la misma cosa lo suficientemente antes para saber que Samir estaba pidiéndole permiso para corporalmente remover a mi hermana.
- Déjale, ella está bien - le dije. Samir vaciló un momento antes de hacerme una reverencia, luego fue de regreso detrás de la cortina.
- ¿Qué sucedió con papá? ¿Ustedes dos pelearon? Parecía molesto, y estaba limpiando su rostro. - preguntó Gretchen a la vez.
- No. No peleamos, aunque Sesshomaru podría haber sido un poco grosero con él - resumí.
- Pregúntale a cualquiera de mis ex prisioneros si eso se asemeja a lo que hago cuando estoy siendo "un poco grosero". - Él me dio una mirada sardónica.
- Solo porque no lo torturaste no significa que no fueras grosero, pero sé por qué lo hiciste. Gracias por tratar de protegerme. - Enrosque mis dedos a través de su cabello.
- Prefiero simplemente matar a la persona que te lastima. Es mucho menos complicado de esa forma. - La sonrisa más desnuda tocó su boca.
- Entonces mostraste un montón de moderación - dije, sonriendo de regreso porque sabía que mi papá no había estado en peligro.
- Y porque no te he dicho esto lo suficiente, te amo. - Sus brazos me rodearon e inclinó su cabeza, pero antes de que sus labios rozaran los míos, la voz de mi hermana sonó.
- En caso de que Rin no lo haya hecho claro, no tienes permitido matar a mi papá – dijo Gretchen, sonando agravada.
- ¿Realmente crees que haría eso? - Rodé los ojos mientras me giraba para mirarla.
- Si papá lo molesta lo suficiente. Matar es el tipo de cosa de tu marido, ¿o no te has molestado en googlear "Sesshomaru Dracul" aún? - Fue la instantánea respuesta de Gretchen.
- Al menos no le añadiste una A al final de la palabra D, o estaría hablándole sobre no matarte a ti a continuación - dije irreverentemente.
- ¡Gretchen! Sesshomaru no va a matarte, a papá, o alguien más que le amenace directamente, ¿está bien? Deja de creer todo lo que lees en línea. - A su mirada asombrada, me reí.
- Notaste que él no está de acuerdo con eso - señaló ella. Miré a Sesshomaru, quien tenía su ceño fruncido en falsa inocencia como si dijera, ¿Quién, yo?
- Sesshomaru - murmuré.
- Vamos. Estás asustándola. - Su boca se torció.
- Temer es el comienzo de la sabiduría, y tu hermana necesita comenzar en alguna parte. - Hice un ruido exasperado.
- Él ya me prometió no dañar a mi familia cuando comenzamos a salir. No tienes de qué preocuparte y tampoco papá. - le dije a Gretchen.
- Oh, está bien. Él hace cualquier cosa por ti. Eso lo imaginé. - A eso, su ceño se aclaró.
- Entonces no eres tan ingenua como aparentas - murmuró Sesshomaru, pero agradecidamente. Gretchen no atrapó esa. Estaba sobre el siguiente tema ya.
- ¿Cuándo aterrizamos? Los chicos sin hogar que recogiste se comieron toda la comida hace horas y estoy famélica. - Como si fuera una señal, el avión comenzó a descender, dejándose caer un poco más abruptamente de lo normal, pero tal vez habíamos golpeado una bolsa de aire.
- Parece que ahora... - No terminé mi oración.
El avión fue de una inclinación más pronunciada de lo normal a una zambullida en picada, todo tan rápido que me habría estrellado contra el techo como Gretchen hizo, si no fuera por el agarre de Sesshomaru en mí. Gretchen gritó, golpeando los asientos de al lado cuando el avión brevemente la hizo rebotar tan duro que gritó en dolor esta vez.
-¡¿Ce faci?! - El grito de Samir se elevó sobre los otros gritos de los pasajeros.
Alguna parte de mi mente tradujo eso como "¿Que estás haciendo?" pero el resto de mí estaba demasiado asombrada para preocuparse de lo que estaba diciendo. Todo en lo que pude enfocarme era en lo que estaba sucediendo. Hace segundos, no había visto ninguna luz fuera de las ventanas. Ahora, lo hacía, y parecía como si estuvieran corriendo hacia nosotros. No estábamos aterrizando. ¡Estábamos estrellándonos!
Todo lo que sucedió a continuación fue tan rápido, que me recordó la primera vez que había visto a Jaken moverse con una velocidad inhumana: no podía hacer nada más que mirar, golpeada estúpidamente por lo que mis ojos estaban procesando, sin embargo, mi mente todavía se negaba a creer. El agarre de Sesshomaru sobre mí se volvió de acero, luego nos estaba volando hacia la parte delantera del avión conmigo apretada contra él y Gretchen agarrada en mis brazos. Ni siquiera alcanzamos la cortina antes de que fuéramos bombardeados por cuerpos desplazándose a toda velocidad hacia nosotros por la velocidad de bajada del avión.
El sonido horrible de metal mezclado con gritos, formando un chillido ensordecedor. Entonces los rápidos cambios en la presión de la cabina me golpearon con casi tanta fuerza como los múltiples miembros que nos impactaron cuando Sesshomaru se abrió paso a través de las barreras vivientes entre él y la parte delantera del avión.
- ¡Este prea tarziu! ¡Ne vom prabusi! - gritó alguien. "¡Vamos a estrellarnos!" Sesshomaru gritó algo hacia atrás y me dio la vuelta hasta que yo lo estaba enfrentando.
- Agarra mi cuello. Tengo a Gretchen. - ordenó.
Debo haberlo hecho, porque lo siguiente que supe, es que Sesshomaru agarró a mi padre de la contorsionante masa de gente gritando. Luego fuimos succionados a un lado con tal fuerza, que me sentí como una hormiga que hubiera conseguido ser absorbida en una aspiradora. La oscuridad y la luz brillaron a nuestro alrededor, demasiado rápido para recoger un punto para enfocarse, seguido de un resplandor naranja brillante abajo y una explosión que sentí más que escuché.
Aterrizamos duro unos minutos más tarde, el brillo de color naranja a un kilómetro de distancia, pero el hedor de combustible quemándose ya alcanzándonos. Sesshomaru colocó a Gretchen y a mi papá abajo, y otro olor me hizo darme cuenta de que Gretchen se había orinado, ya sea del terror o el voltaje que había absorbido cuando la agarré. Antes de que pudiera comprobar para ver si ella estaba bien, Sesshomaru me empujó suavemente hacia abajo al lado de mi padre.
- Rin, necesitas aplicarle corriente al pecho de tu padre ahora. Su corazón se ha parado. - dijo en un tono tranquilo.
Eso me sacó de la aturdida inercia que me había agarrado desde que me di cuenta que el avión iba a estrellarse. Con un sollozo ahogado, abrí la camisa de mi padre, dejando al descubierto su pecho. Entonces puse ambas palmas en contra de este y liberé una corriente que hizo que su cuerpo tuviera un espasmo. Cuando presioné mi oído contra su pecho después, el pánico me llenó. Sin respiración, sin latido. Nada.
- Necesitas darle respiración boca a boca, mientras sigo intentando - dije en un jadeo, las lágrimas volviendo todo borroso.
Entonces empecé a empujar el pecho de mi padre de la forma que había visto que la gente hace en las películas, haciendo una pausa para permitir a Sesshomaru meter aire en sus pulmones entre las compresiones. Después de varios segundos, dije "¡Despejen!" por desesperación sin sentido, y le di corriente de nuevo. Esta vez, escuché unos débiles golpes ante de que las cosas se volvieran ominosamente silenciosas una vez más. Comencé las compresiones en el pecho de nuevo, soplando en su boca yo misma porque no podía soportar incluso los breves segundo de no hacer algo. Entonces, le di corriente una vez más, utilizando la corriente suficiente para elevar su espalda por encima de la tierra por unos segundos. Cuando su cuerpo regresó a su posición de espaldas, presioné mi oreja a su pecho de nuevo, orando.
Bu-bum... Bu-bum... Bu-bum... Ahora que su corazón, finalmente, había empezado a latir, puse mi cabeza en el suelo junto a él y lloré de alivio.
- No entiendo. - Samir sonaba tan aturdido como yo me sentía. Tal vez por eso él estaba hablando en inglés.
Por lo general tenía que serle recordado hacer eso a mi alrededor. El alivio por mi padre se había convertido en dolor cuando nos encontramos con el resto de nuestro grupo y vimos cuán pocos de nosotros estábamos ahí. Aparte de mí, Sesshomaru, Gretchen, y mi papá, solamente Samir, Petre, y dos de los nuevos reclutas humanos lo habían logrado. Todos los demás murieron cuando el avión se estrelló contra el suelo después de una inmersión casi vertical. Ni siquiera los yokais podrían sobrevivir a ese tipo de impacto, por no hablar de la bola de fuego resultante que había iluminado el cielo, y Sesshomaru y Samir fueron los únicos yokais que pudieron volar antes de que el condenado avión se estrellara.
Sesshomaru me había salvado a mí y a mi familia, y Samir había agarrado a Petre y a los dos humanos más cercanos en los segundos frenéticos antes de que él hubiera volado por la puerta de salida que Sesshomaru había desgarrado. Para mi gratitud eterna, Jaken no había estado en este vuelo. Su aversión a Sesshomaru le había hecho elegir quedarse con Darryl mientras el nuevo yokai se sobreponía a su hambre.
- Claude y Erin miraron directo a través de mí. Los he conocido por más de doscientos años, sin embargo eran como extraños cuando traté de luchar por los controles para salvar el avión. - continuó Samir.
- ¿Hicieron algo más extraño? - La cabeza de Sesshomaru se levantó de pronto.
- ¿Quieres decir aparte de quitarse la vida junto con varias otras personas? - le pregunté con incredulidad. Sesshomaru no respondió a eso, sólo siguió mirando a Samir.
- ¿Y bien? - le instó.
- No parecían enojados - dijo Samir lentamente, como si tratara de recordar.
- O temerosos, o tristes, o nada de lo que hubiera esperado basado en lo que estaban haciendo. Claude y Erin estaban solo... en blanco, aparte de su determinación de estrellar el avión. - Sesshomaru murmuró una maldición particularmente sucia en rumano.
- ¿Cuando estábamos en Las Vegas, dejaron alguna vez el hotel para alimentarse? - Samir pareció sobresaltado.
- Claro. Era Las Vegas. - Otra sucia maldición más tarde, entendí.
- Yo actué de esa manera cuando traté de suicidarme, ¿no es verdad? Así que piensas que el nigromante encontró una manera de hechizar a los pilotos, también. - Dios sabe que me había sentido en blanco más allá de lo que una mente sencilla necesita, para quitarme mi propia cabeza.
No me había importado nada más, y estoy segura de que había mirado directo a través de Sesshomaru cuando él me detuvo, al igual que Claude y Erin habían mirado directo a través de Samir cuando trató de impedirles que forzaran el avión en la caída fatal.
- Eso explicaría por qué las personas leales a mí por casi trescientos años de repente intentaban matarme. O por lo menos, matar a mi esposa y al resto de mis hombres de mayor confianza, ya que Naraku sabría con quiénes es que estoy viajando. - dijo Sesshomaru entre dientes.
Naraku. Incluso cuando pensábamos que íbamos a la ofensiva contra él, resultaba que estábamos luchando por nuestras vidas de nuevo. ¿Cómo esperábamos vencerlo si teníamos que vigilar a las personas rodeándonos, preguntándonos cuál de ellos podría haber sido el siguiente motivado mágicamente a matarnos? En los ecos de la desesperación, la solución me vino a la mente.
- Todo el mundo necesita beber la poción que hizo Inuno. - le dije a Sesshomaru.
- Si es un hechizo menor, esta los curará. Si es el mismo, los volverá temporalmente azules. De cualquier manera, vamos a saber a quién ha alcanzado el nigromante de Naraku y a quien no. - Sesshomaru sacó su teléfono celular, marcando.
- Inuno. Necesito los ingredientes para tu cura. - dijo segundos después.
Nos estrellamos en Eslovenia, pero no fuimos a la casa de Sesshomaru allí. No es de extrañar, ya no confiaba quién podría estar esperando por él. Confiábamos en Samir y Petre porque habían tratado de salvar el avión, lo que significaba que no estaban hechizados, y los dos hombres supervivientes del refugio para desamparados eran humanos, por lo que el nigromante no se molestaría con ellos. En su lugar, nos fuimos al Lago Misurina, en Italia. En el exterior, el pequeño hotel en el que Sesshomaru se detuvo para meterme era como una gran estructura que el tiempo y progreso había dejado atrás.
Tenía una sensación supremamente gótica, con montañas que se alzaban como gigantes oscuros detrás de él, mientras el lago enfrente reflejaba el hotel y de fondo como si fuera un enorme, espejo vidrioso. En el interior, el hotel parecía impecable y renovado con todas las comodidades modernas. Además no estaba ocupado, se hizo evidente cuando Sesshomaru caminaba directo junto al mostrador de recepción.
- ¿Este lugar está vacío? - pregunté, mi voz haciéndose eco en los altos techos en la enorme entrada.
- La mayor parte del tiempo. Se trata de una casa de seguridad para los miembros de mi línea, así que se ha mantenido por los locales, pero no me acuerdo por qué no se ha vuelto a abrir como un negocio. - respondió.
- Lo que sea, por favor dime que hay un hospital cercano - dijo Gretchen, ayudando a nuestro padre a mantener su equilibrio ya que su bastón había volado con el avión.
- Él necesita un médico. - Además, no me gustaba el tono grisáceo de la piel de mi padre, pero su corazón había sido constante el camino entero hasta aquí, que consistía en conducir y volar a través de vía Sesshomaru Air. Que podría haberle dado a mi papá otro ataque el corazón, si Sesshomaru no lo hubiera hechizado de antemano para que pensara que condujimos todo el camino.
- Estoy bien. Solo necesito recostarme un rato. - dijo mi padre entre dientes.
- Sin doctores. No tendremos nuestra presencia expuesta a más personas absolutamente de las necesarias. Además, lo que tengo sanara a tu padre más rápido y más a fondo. - declaró Sesshomaru.
- No voy a beber tu sangre. - En ese momento, mi padre palideció.
- Y no voy a dejarte morir después de que ensucié mi boca con la tuya respirando aire en tus pulmones. Rin te ama y ha atravesado lo suficiente sin tratar con la pérdida de su padre, así que no te vas a rehusar, Hugh. - contestó Sesshomaru a la vez.
Yo no sabía que pareció sorprender más a mi padre: descubrir que Sesshomaru le había dado respiración boca a boca, o escuchar que no tenía opción sobre beber la sangre de Sesshomaru. Yo aún estaba muy preocupada sobre la salud de mi papá, pero no quería que fuera forzado a hacer algo contra su voluntad. Tal vez si hablaba con él, vería que esta era su mejor opción, y podría ser mi sangre en lugar de la de Sesshomaru, también.
- Papá, creo que deberías... –
- Abre bien la boca - interrumpió Sesshomaru, luego cortó su muñeca con un colmillo y la empujó contra la boca de papá.
Los ojos de papá mostraron fastidio, pero con Sesshomaru agarrándolo desde detrás, no podía empujar la muñeca manchada de rojo de su boca abierta. Solo podría intentar patear a Sesshomaru en silencio, una protesta furiosa, pero con una pierna paralizada, estaba teniendo un momento difícil haciendo eso, también.
- Voy a conseguir eso pronto - murmuró Sesshomaru. Observe esto, desgarrada. Por un lado, odiaba ver a mi padre maltratado. Por otro, esto era por su propio bien y dolería el infierno verlo muerto, como brevemente tuve que ver.
- Esto no va a ser algo habitual, papá. Cuando sea seguro, te conseguiremos un médico y no vas a tener que beber sangre de yokai de nuevo. - dije, tratando de hacer lo mejor de una mala situación para él.
- Por supuesto que no - dijo Sesshomaru, sorprendiéndome al arrastrar a mi papá abajo sobre el piso.
- Al menos, no después de esto. - Con eso, su mano impactó sobre la rodilla mala de mi padre, antes de que yo pudiera gritar para detenerlo. Luego mordió su muñeca de nuevo, dispuesto a derramar sangre en la boca de mi papá que se desbordó por ambos lados de su boca. Mi padre tosió y se atragantó, su grito de angustia cortado por el flujo carmesí.
- ¡Mira! - Gretchen jadeó.
No lo necesitaba porque no había quitado mis ojos de la rodilla de mi padre. Una fracción de segundo después de ver a Sesshomaru aplastarla, me di cuenta de lo que estaba haciendo. Hace meses, había dicho que podía sanar la rodilla de mi papá. Mi padre debe haber recordado eso, también, porque su incredulidad se convirtió en comprensión cuando el sangriento bulto deforme comenzó a tejerse a sí mismo. Si Sesshomaru no lo hubiera aplastado primero, las propiedades curativas de la sangre de yokai no habrían causado nuevo hueso, tejidos y tendones para reemplazar a los viejos dañados. No necesitaba ver a mi papá doblar su pierna en una forma que no había sido capaz de hacer en años para saber que la herida irreparable de la bomba junto al camino que lo había paralizado, se había ido.
- Si crees que esto es imperdonable, espera hasta que veas lo que voy a hacerle a mi otro suegro. - Sesshomaru lo forzó a tragar un último trago, luego lo soltó, dándole una sonrisa encantadora mientras se ponía de pie sobre él.
- ¡¿Eres bígamo?! ¡Rin! ¡¿Sabías esto?! - A eso, Gretchen finalmente encontró su voz.
- Esa esposa murió hace casi quinientos años. Papá, sé que estás molesto... - dije, observando la expresión de mi padre para juzgar si iba a perderlo.
- No lo mimes, si no otra cosa, es un soldado - dijo Sesshomaru, perforando a mi padre con una dura mirada.
- Has visto mis habilidades, aun si el yokai que me engendró estuviera vivo hoy, yo sería considerado débil comparado con él. Eso es cuán poderoso él era, y cuando me di cuenta de ello, estaba aterrorizado, pero renuncié a mi humanidad por él porque era la mejor forma en que podría proteger a mi país y mi familia. - Me miró a continuación, su mirada no menos dura, pero las emociones que derramaba sobre mí cuando dejó caer sus escudos eran oleadas tras oleadas de crudo, amor sin adulterar.
- Ella es mi familia y mi país ahora, así que no hay nada que no vaya a hacer por ella, incluyendo la curación de un hombre que sigue fallándole. ¿Estás molesto porque te di sangre, fortaleciéndote y reparando el daño que sufriste de una batalla anterior? - Su tono se volvió duro declarando un hecho.
- Deberías haberme rogado por ello, al igual que hace cientos de años, rogué a alguien mucho más aterrador que yo para hacer lo mismo. - Una vez que terminó de hablar, me ofreció el brazo.
Me quedé mirando, mis emociones en un torbellino. Una parte de mí estaba molesta con Sesshomaru por su total desprecio de los deseos de mi padre. Aunque mi padre estaba mal, era un hombre adulto que tenía derecho a decidir. La otra parte de mí, ¿yokai? ¿Superviviente?, estaba de acuerdo con lo que había hecho. Mi papá estaba dejando que la terquedad dictara sus acciones, y en una guerra donde ambas hijas se podrían convertir en daño colateral, no debería. Sesshomaru se había asegurado que la salud de papá o ex herida no sería una debilidad que nuestros enemigos podrían explotar, y un hombre de carrera militar como mi padre sabía que ellos lo harían, si dejaba de estar tan molesto sobre sus circunstancias.
Así que, después de sólo dudarlo un segundo, tomé el brazo de Sesshomaru. Como le había dicho a mi padre antes, éramos un paquete completo ahora, lo que significaba que lo temas que teníamos los trabajábamos juntos. Samir tosió para llamar nuestra atención mientras se acercaba a nosotros, Petre y los otros supervivientes del accidente detrás él.
- He estado aquí antes, así que puedo mostrar a dónde ir para conseguir limpiarse. -
- Genial. Necesito una ducha como nunca he necesitado una antes. - dijo Gretchen, apartando la mirada de la rodilla recién sanada de mi padre por fin.
Perdimos todos nuestros ingredientes del hechizo en el choque del avión, así que nuestro plan para hacer versiones mágicas de granadas estaba puesta en espera. En cambio, Sesshomaru me llevó con él para conseguir lo que necesitábamos para la "cura", a lo que yo ahora me refería como un detector a prueba de hechizos.
- Tal vez debería quedarme con mi familia, ver si se puede razonar con papá – había sugerido.
- Ni una oportunidad. Si el hechizo en ti se reactiva, podrías matarlos y a ti misma. Solo yo soy lo suficientemente fuerte para detenerte, así que permaneceremos juntos. - había sido su respuesta.
Egoístamente, yo prefería eso todos modos. La manera más rápida de viajar era al llevarnos él volando, y con la cobertura de la oscuridad, era al menos invisible, también. Aun así, tomó el resto de la noche conseguir todo lo que necesitábamos. La última cosa que vi antes de desmayarme en los brazos de Sesshomaru fue la luz rompiendo sobre las montañas detrás del hotel, el lago reflejando la imagen como si estuviera viendo doble. Lo siguiente que vi fue a Gretchen, mirándome con curiosidad desde su posición en cuclillas a unos metros de distancia.
. Si ella te muerde, es tu propia culpa. Nunca se debe estar así de cerca de un nuevo yokai que acaba de despertar. - dijo Samir en un tono exasperado.
- ¿Qué está pasando? - murmuré, mirando alrededor.
Estaba en una habitación pequeña, sin ventanas que reconocí como una celda de contención de yokai. Mis manos estaban esposadas, pero mi mano derecha también estaba cubierta por unos treinta centímetros de goma, había sido cubierta como un guante de boxeo tamaño de caricatura.
- ¿Dónde está Sesshomaru? - pregunté, despertándome por completo al comprender que solo Gretchen y Samir estaban conmigo.
- Durmiendo después de cinco días. Tuve que forzarlo, pero él no podía seguir funcionando de solo odio y sangre. Ese es el porqué estás atada así. Él sigue quemando tu piel mientras duermes, que parece mantener el hechizo tranquilo, pero si entra en acción de nuevo, te escuchara para el momento en que logres liberarte por herirte a ti misma. - dijo Samir, sacudiendo su cabeza.
- Pareces muerta cuando duermes. - agregó Gretchen, como si incluso quisiera saber eso.
- Gracias - murmuré, sentándome. Tan pronto como estuve vertical, Samir empujó un termo cubierto hacia mí.
- Cortesía de los turistas del siguiente hotel, no que recuerden - dijo, sonriendo.
La sangre ya no estaba caliente, pero bebí hasta la última gota, mi mirada retando a Gretchen a comentar. No lo hizo, solo observó mientras su boca se curvaba en repugnancia. Claro, como si esto fuera más grosero que cuando ella ordena sus filetes cocinados raros.
- Haría totalmente la cosa yokai si pudiera saltarme la parte de beber sangre – declaró cuando termine.
Samir dejó salir un ruido estrangulado, como si casi se tragara la lengua. El ex jenízaro quien había impresionado tanto a Sesshomaru con sus habilidades de pelea que había hecho a Samir parte de su línea, incluso cuando Sesshomaru había odiado a los turcos, al parecer no podía manejar el pensamiento de Gretchen como un yokai. Supongo que allí había algunas cosas que eran demasiado atemorizantes incluso para un yokai de quinientos años de edad quien había capitaneado la Guardia del Sultán tan bien como la de Sesshomaru el Empalador.
- Tenemos que beberla todo el tiempo - dijo Samir, haciendo énfasis en esas últimas tres palabras.
- Algunas veces, cubos y cubos de ella. - Contuve mi risa al ver la expresión en el rostro de Gretchen. Se merecía esa falacia.
- Desde que estoy despierta y no sufro de ningún impulso homicida, ¿puedo salir de esto? - le pregunté, haciendo sonar mis cadenas. Samir miró hacia el techo.
- Cinco horas, eso es un descanso decente - dijo, casi para sí mismo.
- ¿Sesshomaru solo ha dormido cinco horas? No importa. Me quedaré aquí abajo así. - Hice una mueca.
- Está oscuro, así que él bien podría estar despierto ahora de cualquier forma. Verificaré. Si lo está, no hay necesidad de que te quedes aquí abajo. - Samir fue hacia el rincón de la habitación, presionando números en un teclado.
- Gretchen, ve con él - dije a la vez. Ella no debió haberse dado cuenta del estremecimiento de él, no con la rapidez con que lo suprimió.
- Voy a estar de vuelta. Gretchen, la cadena de Rin es de un metro de largo, así que permanece atrás por lo menos eso y estarás a salvo. - prometió Samir.
- Ella dijo que está bien, ve - respondió mi hermana. Una vez Samir se fue, la puerta sólida como la roca se cerró detrás de él.
- No tienes idea de lo irritante que puede ser. - Gretchen rodó los ojos.
- ¿Tú lo dices? - contesté secamente.
- En serio, Samir es más restrictivo que papá mientras estábamos en Las Vegas, y en Nueva Orleans, ni siquiera me permitió dejar el hotel. Quiero decir, estábamos justo en el Barrio Francés, pero Samir ni siquiera me dejó tomar una de esas giras de Historias Embrujadas... lo que me recuerda, ¿me enviaste un mensaje de texto raro el otro día? - Ella se perdió la inferencia.
- ¿Un texto? ¿yo? No - dije, no añadiendo que no envío mensajes de texto por causa de la electricidad haciendo cortocircuito todo, incluso los más elaborados celulares protegidos.
- ¿Eh?, pensé que tenías que ser tú, ya que era un enlace a un artículo sobre un calabozo subterráneo de Drácula siendo fundado... - Ella gruñó.
- ¿Qué? - le interrumpí, alarmada.
- Alguien te ha enviado un enlace sobre cosas de Drácula? - ¿Qué si esta era la forma de Naraku de burlarse para encontrar a mi familia? No podía ser un spam al azar; ¿cuáles eran las probabilidades de alguien accidentalmente escribiendo a la única cuñada viviente de Sesshomaru con un artículo sobre Drácula?
- ¿De qué número de teléfono vino? - presioné. Tal vez podríamos rastrearlo a la fuente.
- Era un número de fuera del país, pero cuando llamé, estaba desconectado ¿No crees que tu esposo lo hizo, o sí? – dijo Gretchen, no atrapando el miedo en mi voz.
- Ni una oportunidad. Sesshomaru se estacaría a sí mismo en el corazón con plata que anunciar cualquier nueva hipótesis de Drácula... - dije sombríamente.
- ¿Rin? - pinchó Gretchen cuando mi voz se cortó y no dije nada por varios segundos.
- ¿Dices que ese artículo era sobre un calabozo subterráneo? - dije, una idea formándose en mi mente.
- Sí, suposiciones históricas o algo que creo encontraron en el lugar donde él fue encarcelado como un niño... - Gretchen suspiró.
- ¿Dónde? - le interrumpí con más urgencia.
- No sé, en algún lugar. - Gretchen se encogió de hombros.
- ¿Qué pasa con los números? ¿Había números después del enlace al artículo? - Resistí mis ganas de sacudirla.
- Eso fue hace dos países y un accidente de avión, así que no me acuerdo. No sabía que tendría que estudiar el asunto porque habría un examen. - Ella me dio una mirada irritable.
- Dame tu teléfono y déjame verlo - exigí.
- No puedo, explotó en el accidente de avión, ¿recuerdas? - Correcto. Ahora estaba tan tensa que me había olvidado de eso.
- No importa, voy a mirar los artículos para obtener la ubicación por mí misma - le dije.
- ¡Samir, déjame salir de aquí! – grité tan alto que probablemente todo el continente me escucho.
Continuara…
