Feliz navidad a todos, espero que disfruten la sorpresa bajo su arbolito ;)
Epílogo
Regresamos a Rumania, pero nuestra primera parada no fue el castillo en el que habíamos vivido en el cual Sesshomaru quemó hasta los cimientos. Era otro castillo que había destruido, sólo que no fuimos hasta la cima de la montaña para ver las ruinas derrumbadas de la antigua casa de Sesshomaru cuando fue un príncipe humano. En lugar de eso caminamos a lo largo de las orillas del río Arger. No me di cuenta de la pequeña cruz de piedras en la línea de árboles a lo largo de una curva cerrada en el río hasta que Sesshomaru se apartó para mostrarlo. La inscripción había resistido fuera hasta que fue ilegible, lo que era una cosa buena. De otra manera, la tumba de Clara Dracul habría sido profanada hace décadas, sus restos estarían en exhibición para los turistas junto con las otras piezas "autentificadas" de la historia de Drácula.
Sesshomaru pasó su mano sobre la piedra y un sinfín de sentimientos comenzaron a entremezclarse con los míos. Pena, así como una ola de amor recordando que era tan conmovedor como difícil para nosotros dos de sentirlo. Me preparé para lo que vería una vez que tocara sus huesos, que era eso por lo que estábamos aquí. No sabía qué sería peor para Sesshomaru de descubrir de lo que encontrara: ¿Qué Naraku hubiera dicho la verdad y hubiera matado a Clara? ¿O si ella había saltado a su muerte por su propia voluntad, como él había creído por tanto tiempo?
- No tienes que ser el que la desentierre - dije en voz baja.
- Yo puedo hacerlo. - Él me miró, una compungida, sonrisa casi con auto-desprecio curvando su boca.
- Ninguno de los dos excavara para levantarla. Atrás en la isla, decidí dejar a Clara descansar en paz. Si ella saltó por sí misma, la perdoné hace mucho tiempo. Si Naraku la empujó, ha sido vengada. Como sea que fue, su muerte ocurrió, al igual que mi tiempo en esas mazmorras, eso necesita permanecer en el pasado. - Estuve tan aliviada de escuchar eso, y no sólo por razones egoístas.
Sí, hubiera sido difícil para mí revivir partes de la vida de Clara a través de sus huesos, lo que habría sido necesario para que encontrara los eventos de su muerte. No quería ver a Sesshomaru a través de sus ojos, si ella lo había amado incondicionalmente o había sido impulsada por sus demonios internos para cometer suicidio. El Sesshomaru que ella conoció no era el hombre que yo amaba. Nuestros pasados nos pueden dar forma, pero no eran la suma final de nosotros. Más que nada, estaba feliz por la decisión de Sesshomaru porque significaba que estaba dejando de lado el dolor que lo persiguió por demasiado tiempo.
- Si Clara pudiera susurrar a través de la eternidad, apuesto a que te diría que está feliz de que la estés dejando ir - dije, deseando que las palabras inadecuadas pudieran expresar lo orgullosa que estaba de él.
- Probablemente, aunque también me diría que me había tomado demasiado tiempo para hacerlo. - Él dejó salir una risa corta.
- Usualmente las esposas tienen razón - dije con una sonrisa.
Él rió más natural esta vez, tocando la lápida una vez más antes de darse la vuelta y caminar rápidamente. Lo seguí, sin decir nada. Los sonidos del bosque y el sinuoso río eran los únicos sonidos que nos rodeaban, y eran tan relajantes como palabras tranquilizadoras en la oscuridad. Este lugar merecía un poco de paz después de su larga, sangrienta historia, así como el hombre caminando a mi lado. Después de varios minutos caminando en silencio, las emociones de Sesshomaru llegaron a ser matizadas con firme determinación, como si estuviera preparándose para hacer algo verdaderamente doloroso.
- No solo te traje a atestiguarme dándole el adiós a Clara por última vez dijo.
- Hay algo más que necesito decirte, y esta es un área lo suficiente remota para que no sea escuchado por nadie más. - Eché una mirada al aparente bosque y río interminables. No, nadie podría oírnos aquí. Nosotros éramos las únicas dos personas alrededor por kilómetros.
- Así que... ¿qué es lo que quieres decirme? - pregunté tentativamente. Él cerró sus ojos y cortó nuestra conexión emocional, lo que me consternó. ¿Era tan malo que no quería que supiera lo que el sentía?
- Hace cien años yo… me prometí que nunca repetiría esto a otra alma, aun así, ahora voy a romper esa promesa porque tú mereces saberlo - dijo en voz baja.
- ¿Qué es? - pregunté, una alarma de miedo serpenteó a través de mis venas como si fuera un veneno de rápida acción. Sesshomaru abrió los ojos, tormento reflejándose en sus profundidades cobrizas verdes.
- Soy el responsable de la campaña de Drácula. - Me quedé mirándolo, segura de que debía haberme vuelto brevemente loca y que no lo había oído bien.
- ¿Qué? - Apretó su mandíbula con tanta fuerza que casi podía oír tronar sus dientes juntos.
- A finales del siglo dieciocho, yo estaba en un... estado mental oscuro, lo que probablemente no te sorprende, e hice algo increíblemente estúpido. Conseguí una sustancia conocida como Dragón Rojo, que es sangre contaminada con el equivalente a un narcótico para un yokai. O yo había sobrestimado mi tolerancia a sus efectos o la dosis era más fuerte de lo que decían, porque me puso en un estado de embriaguez de la talla que no había experimentado desde que era humano. - Mis ojos siguieron ampliándose, hasta que probablemente parecía como si estuvieran a punto de explotar de mi cabeza.
- ¿Y? - me arreglé para decir. Él me lanzó una mirada irritada.
- Hice lo que todos los borrachos hacen: algo que lamenté. En un bar, conocí a un escritor que estaba en busca de una figura histórica desagradable en quien basar su nueva novela. En mi estado de embriaguez, pensé que estaba a la altura de hilaridad para relatar las más horribles mentiras de mi pasado a ese extraño. Nunca más toqué al Dragón Rojo, lo que debió haber sido el final de eso. Luego, años después, salió el libro del maldito escritor. Estaba mortificado cuando lo leí, pero pensé que iba a desaparecer en la oscuridad como lo hicieron la mayoría de las obras literarias. En cambio, no dejaba de crecer en popularidad y siguió creciendo hasta más de un siglo después, está infectado en todas las formas que los medios de comunicación han inventado... - Me eché a reír, una parte de mí se sentía mal por tratarse de una enorme revelación de parte de él, aun así si no pude contenerme más de lo que podía detenerse el ceño fruncido que niveló hacia mí.
- ¡Es-eso es por qué no puedes so-soportar oír e-esa palabra! ¡Jajajajajajaja! Eso te recuerda cuando hiciste una es-estúpida, totalmente acción humana. Oh, Sesshomaru, ¡te amo aún más sabiendo esto! - canté, riendo tan fuerte que apenas podía hablar.
- Está cálida mi alma - dijo con voz fría.
- Está cálida mi alma, ciertamente. Ahora nunca dudaré que me amas. Lo probaste más allá de las palabras o en obras diciéndome esto. - Ignoré eso y eche mis brazos alrededor de él, aun riendo.
- Y ya me estoy lamentando de ello - murmuró con menos rencor, aun cuando los brazos que se asentaron a mi alrededor eran posesivos, y los sentimientos que él dejó una vez más fluir en los míos eran cualquier cosa menos enojo o frialdad.
- No te preocupes, no lo diré - dije, finalmente poniendo mi risa bajo control―. Tu oscuro secretito está a salvo conmigo. Una mirada muy extraña cruzó sus facciones. Si fuera otro hombre, yo diría que eso era timidez sobre su antigua fechoría.
- Es mejor que sea así. Tenemos un hechizo nigromante para quitar de ti, y odiaría buscar la solución mientras estás encerrada en la nueva mazmorra que voy a construir. - Solté un bufido ante la amenaza vacía.
- ¿No necesitamos construir una nueva casa primero? - Ese breve atisbo de timidez desapareció mientras sonreía.
- Los mejores lugares para casas y planes empiezan desde los cimientos. - Su sonrisa era tan como él: sensual y aún depredadora, dura y todavía llena de humor.
Ahora si FIN
