Renuncia de derechos: Harry Potter y todo su universo son propiedad de J. K. Rowling, empleo parte de ello sin fines de lucro. Por otra parte, la trama sí es mía, por lo que me reservo su uso.
Advertencia: este fic no es canon debido a la naturaleza del mini reto, que implica la ambientación en un AU (Universo Alternativo).
El presente texto participa en el Mini Reto de diciembre de "La Copa de la Casa 2020–2021", del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Lo que esperaba.
Uno de los misterios del mundo mágico es la existencia de los fantasmas.
Otro misterio son las almas gemelas.
Eso Sirius lo sabe desde siempre, aunque de poco le sirve. Así como se le enseñó que únicamente los magos podían, en ciertos casos, convertirse en fantasmas, tiene la certeza de que las almas gemelas son un dolor de cabeza, en todas sus formas.
De todas formas, ocupaba su cabeza lo suficiente como para olvidar lo vacío que se sentía.
—Nunca creí que estaría tan ansioso por un primer día —masculló James, pese a estar sonriente.
Sirius asintió, sin muchas ganas de hablar. También él sentía cierta aprensión, aunque debieran aparecerse en un sitio tan aislado como Stonehenge, donde se hallaba el acceso a la Academia de Adiestramiento de Aurores (también conocida como "Triple A"). A los dos amigos se les daba la acción y el proteger a los demás, por eso habían elegido ese camino, pero últimamente le daban ganas de haber seguido a Remus, aunque lo de acreditarse para ser profesor sonaba aburridísimo.
Todo eso era porque James, de alguna forma, lo consolaba y lo entristecía a partes iguales. El verlo con Evans le hacía recuperar la fe en que habría alguien para él, pero al mismo tiempo, cada día que pasaba solo iba perdiendo la esperanza.
Con la innumerable cantidad de formas que tenían las almas gemelas de manifestarse, ¿por qué él no tenía ninguna?
Sirius sacudió la cabeza mientras dejaba que su mejor amigo les abriera el paso a la Triple A, a través de uno de los arcos de piedra de las conocidas ruinas.
Debía recordar, por enésima vez, que las almas gemelas no lo eran todo en esta vida.
—… Y espero que los rumores sean ciertos, porque de verdad quiero echarles un vistazo.
¡Diablos! ¿De qué se había perdido?
—¿Vistazo a quiénes?
—¡A los Mayores! —exclamó James con asombro, procurando no gritar—. Canuto, amigo, ¿no me estabas escuchando? ¡Los Mayores podrían enseñarnos este año! ¡Los magos más viejos del mundo!
—¿Por qué tanto interés por unos viejos? Mis padres son viejos y no son para morir de alegría.
James hizo una mueca no muy bonita, como cada vez que Sirius mencionaba a la mayoría de sus familiares, antes de regresar al tema.
—¡Los Mayores, Sirius! ¿De Hogwarts?
Esta vez, Sirius abrió los ojos con pasmo.
Había oído las historias, por supuesto. Algunos magos, por extraño que pareciera, tenían una vida más larga que sus congéneres solo para llegar a conocer a su alma gemela. Eran casos bastante raros y causaban controversia si salían al público, pero de los pocos documentados, el de Salazar Slytherin y Godric Gryffindor era el más famoso.
Godric y Salazar ayudaron a fundar un colegio de magia, sentaron varios de los principios por los que se regían actualmente los magos británicos, se decía que discutían acaloradamente al menos tres veces al día y aún así, eran almas gemelas. Más aún, diversas fuentes afirmaban que si no habían muerto, se debía a que eran parte de un vínculo incompleto conocido como "No Binario"; es decir, que no se componía únicamente de dos personas.
Si eso era cierto, ¿qué otra persona podría llegar a complementar a dos de los magos más reconocidos del mundo?
—¡Por allá! —señaló James.
Habían llegado a un jardín interior de la academia, con pastos muy verdes cruzados por senderos hechos de losas de piedra. A Sirius no podía importarle menos, porque no era precisamente el jardín lo que James señalaba, sino a las dos personas que estaban casi al centro, rodeados de gente.
Uno de ellos podría describirse como "grande", en el sentido de que era alto y ancho de espaldas, aunque no resultaba grotesco a la vista, solo un poco intimidante. Su cabello rojizo estaba bien recortado, combinando bien con su tez bronceada y hacía un agradable contraste con sus ojos, que eran de un color muy intenso, aunque Sirius no alcanzaba a distinguirlo bien desde donde estaba.
Curiosamente, el hombre a su lado lucía unos ojos muy similares, al menos en color, porque en el resto de su físico parecía su completo opuesto: era más bajo casi por una cabeza y también se veía más delgado y pálido, lo cual era acentuado por su cabello castaño oscuro, lacio y bien atado en una coleta baja.
Los dos hombres no parecían mayores que su padre, pero si Sirius recordaba bien las historias, esos dos eran los legendarios Mayores, Gryffindor y Slytherin.
Sin perder tiempo, James y él se acercaron al grupo. Si ya estaban acaparando a los Mayores, ¿qué daño hacían dos magos más? Cierto, procuraría no ponerse en vergüenza, pero no metería las manos al fuego por James, con su fanatismo por todo lo relacionado con Hogwarts.
—¡Bienvenidos! —saludó el de pelo rojizo, sonriendo ampliamente—. ¿También son nuevos, muchachos?
—Es obvio, Godric, nunca los había visto aquí —indicó el de coleta con cierta aspereza.
Mientras el llamado Godric se encogía de hombros, Sirius vio mejor los ojos de ambos Mayores.
Recordaba haber visto que Godric era pintado con el ojo derecho azul y el izquierdo plateado, mientras que Salazar lucía verde en el ojo derecho y un curioso dorado en el izquierdo. La Historia afirmaba que era su vínculo de alma gemela, manifestado cuando se vieron en persona por primera vez. Había más al respecto, pero a Sirius no podía importarle menos.
No en ese momento, que esos dos magos tan ilustres de pronto empezaron a mostrar un gris que le era muy familiar justo cuando se le quedaron viendo, al tiempo que el frío hueco en su interior finalmente se llenó.
Fueron necesarios los gritos de feliz incredulidad de James los que le confirmaran a Sirius que sí, aquello estaba sucediendo y que él mismo había sufrido un cambio físico, aunque no comprobaría hasta mucho después.
Tenía una… no, dos almas gemelas, y Sirius no podía esperar a ver el feliz caos que se le venía encima.
Petición sorteada: «Un AU de Almas Gemelas en donde Salazar, Godric y Sirius son pareja. Los fundadores viven en la época actual, es decir, son inmortales.» (Por Yumi Di Vongola).
Bienvenidos sean a mi participación del mes de la Copa.
No, no me equivoqué con las fechas ni con el número de palabras, son detalles que venían este mes porque bueno, era un concepto interesante el de escribir lo que pedía otro participante, como un curioso intercambio de regalos (ajá, queda bien por las fiestas, diría yo). Como pudieron leer, me tocó un AU bastante peculiar, del cual tenía una idea al inicio, pero entre que la vida muggle ha sido una ingrata y que algo parecía no encajar del todo bien, me vi reescribiendo casi todo el fic a último minuto. Ya me dirá Yumi (la creadora de la petición) si le ha gustado, porque siendo sincera, a mí me acabó cayendo bien este Sirius, que se sentía solo sin alma gemela conocida, rodeado de gente feliz (por cierto, ¿cuál creen que sea el vínculo de alma gemela de James y Evans?), ¡para acabar encontrando dos!
Dudas, comentarios, tomatazos y demás, por el medio habitual, por favor (señala el recuadro para el review). Cuídense mucho y les deseo un feliz fin de año. Nos leemos en 2021, si nada lo impide.
