Disclaimer: el Copyright y la marc registrada del nombre y personajes de Harry Potter así como os demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados son propiedad de Warner y J. K Rowling pero la trama desarrollada en esta historia es mía y sin fines de lucro.

2.- Scorpius

Estaba cansado.

Las luces de la discoteca revoloteaban entre la docena de cuerpos que bailaban sin parar al ritmo de la música. Scorpius volvió a mirar su trago casi vacío mientras pensaba en si debía o no pedir otro, una mano se posó sobre su hombro. Levanto la mirada y se encontró con un par de ojos coquetos que lo miraban con picardía.

¿Estás solo, guapo? – preguntó la chica levantando la voz sobre la música.

Scorpius le dio una mirada rápida y educada. Cabello rubio, ojos verdes, figura esbelta y un minivestido de lentejuelas negras que dejaba al descubierto gran parte de su escote y de sus piernas.

-Lo siento- se disculpó-estoy a nada de marcharme.

-Y ¿qué tal si te ofrezco algo par que no te vayas?-replico la chica sentándose a su lado-¿Me invitas un trago?

Scorpius sonrió con cortesía, llamó al barman y se giró hacia ella. La chica sonreía con coquería, a juzgar por la naturalidad con la que lo hacía Scorpius podía deducir que estaba acostumbrada a ello. Era una chica hermosa, en otro tiempo Scorpius probablemente le habría tomado la palabra y habría aceptado pasar un rato agradable con ella en la discoteca. La gente solía pensar a menudo que él, al igual que Zabini, era un casanova que le gustaba llevarse a la cama a una chica diferente cada noche, sin embargo nada distaba más allá de la realidad.

Sacó su billetera, pagó lo que había consumido y el trago de la chica, ella lo miro incrédula pero no dijo nada

-Divierte esta noche-dijo Scorpius antes de irse.

Serpenteó entre la gente hasta la salida del lugar. Zabini lo alcanzo justo cuando estaba a punto de subir a su auto.

-Scor, ¿Te vas tan rápido?

-Sí, me siento un poco cansado-se excusó Scorpious-¿te veo el lunes en la oficina?

-¡Seguro! –dijo Zabini alegremente- por cierto, compre esto para mí pero con el nuevo proyecto creo que será imposible tomarlo y no puedo hacer un rembolso ¿Qué tú lo usas?

Sacó un sobre blanco de su billetera y lo metió en el bolsillo delantero de la camisa de Scorpious.

-¿Qué es? –pregunto intrigado.

-Ya lo veras- contestó Zabini guñandole un ojo- últimamente estas muy raro, esto tal vez te ayude a relajarte un poco. Bueno, me voy, hay un par de nenas que me están esperando. –levanto una mano en señal de despedida y se fue.

Scorpius también levanto la mano y se despidió de él. Le gustaba conducir de noche, la calma nocturna de la ciudad le provocaba una sensación de paz que difícilmente lograba obtener en su día a día. Desde los ajetreados proyectos en los que estaba trabajando hasta la ruidosa vida a la que se veía arrastrado después del trabajo con sus amigos en realidad le quedaba poco tiempo para relajarse.

Zabini y el habían sido muy buenos amigos desde la infancia, con el paso del tiempo sus caminos se habían alejado y cruzado de nuevo, y hasta hacia algunos años Scorpius al igual que Zabini había sido uno de esos chicos que amaba la fiesta, la diversión y las chicas, sin embargo aquel año algo era diferente. Por alguna extraña razón un día se había despertado en su apartamento con un pensamiento en la cabeza

"¿Soy feliz?"

Aquel pensamiento lo había aquejado desde entonces. A la vista de todo el mundo, Scorpious parecía tener la vida perfecta, una carrera profesional como arquitecto en constante ascenso, un auto caro y un departamento propio, sin olvidar por supuesto el atractivo físico que había heredado de sus padres. Para muchos esa era su vida perfecta, no le faltaba nada, no tenía deudas, había hecho la mayoría de las cosas que había querido y parecía tener un futuro brillante por delante. Sin embargo había algo que hacía falta, pero no sabía que. Al llegar a casa cada noche y encontrar las luces apagadas sentía un vacío enorme que no sabía de donde venía. Mientras conducía por la ciudad pensó en lo mucho que había cambiado. Cuando era más joven nunca pensó que se cansaría de aquella vida y ahora, mientras la luz del semáforo cambiaba a rojo se dio cuenta de que muy sutilmente la vida parecía decirle que debía parar y cambiar algo, pero ¿lo lograría? ¿Podría encontrar aquello que estaba buscando?

¿Qué era exactamente aquello que estaba buscando?

¡Hola! Solo quería agradecerte el que te hayas tomado el tiempo de leer esta pequeña historia, mil gracias.

Este es el segundo capítulo de esta historia corta ¿Qué les pareció?

Realmente solo nos quedan dos capítulos más por delante, espero que disfruten esa historia tanto como yo estoy disfrutando escribirla. ¡Cuídense mucho!