Holiiiis! Hoy tuve un día ocupado entre el trabajo y cuestiones familiares, así que no tuve chance de subir esto antes :'v probablemente ya sea 30 para cuando termine de editar esto, pero bueno, mejor tarde que nunca supongo :'v Este regalillo tardillo de navidad es paaaaraaaa StefiLovegood323! Quien este año también fue de mucho apoyo para mi e incluso me ha hecho salir un poco más de mi zona de confort con el asunto de la socialización :'v y me ha hecho ejercitar mi lectura de kanjis XD Gracias por todo y espero que esto sea de tu agrado :'v creo que es uno de los pocos one-shots de esta semana que siento tienen la capacidad de agradar de verdad al destinatario, espero no equivocarme XD

Esto vendría a ser una continuación del capítulo 4 de Tanabata en diferentes eras, de ahí el título XD Por cierto, te amo, StefiLovegood323 por no odiar a Giichi después de lo del tomo 23 :'v

No tengo mucho más que decir excepto que Kimetsu no yaiba le pertenece a la genial pero malvada Gotouge-sensei~

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Planes navideños en la era Reiwa

— Y entonces el desgraciado me dejó, faltando una semana para navidad ¿pueden creerlo?

— ¿Pero no hiciste nada para impedirlo?

— ¿Qué podía hacer? Ya tiene otra y no quiero repetir todos los insultos que me dijo antes de irse.

— Por favor, dime que no te quedaste callada…

— ¡No me dio la oportunidad!

— ¡Arg! ¡Odio cuando hacen eso! ¡Son tan cobardes!

Pese a que la tragedia amorosa reinaba, el grupo de la academia para chicas Sekirei aun hablaba animadamente sobre sus planes para la navidad -o la falta de ellos-. Solo una se mantenía al margen, limitándose a escuchar y sonreír.

— Creo que todas estaremos en el barco de pasar la navidad comiendo pollo frito con la familia. – suspiró una de las chicas – Tú también tienes el mismo plan ¿no, Shino-chan?

— Mmmm… bueno, mi familia no estará completa, ya que nee-san tiene planes. – comentó – Me temo que a este pasó se convertirá en la esposa de un policía. – rio, las otras la acompañaron.

— Pero en verdad Kana-san me da mucha envidia… ¡Yo también quiero tener una cita para navidad! – berreó otra de las chicas.

— ¿Pero es tan importante pasar la navidad en pareja? Yo pienso que una fiesta entre amigos es más que suficiente. – comentó Shino – De hecho, si quieren podríamos organizar una. – propuso.

— ¿Una fiesta de solteras? Eso no suena muy…

— ¡Organicemos una cita en grupo! – propuso otra de manera repentina.

— ¡Sí! ¡Yo voy! ¡Conseguiré un chico guapísimo y luego iré a restregárselo en la cara a ese infeliz! – afirmó la chica a la que acababan de dejar.

— No me parece una gran forma de venganza… – comentó Shino, ocultando tras su sonrisa lo muy tonta que le parecía la idea.

— Shino-chan, tú te das el gusto de rechazar a los pocos chicos que se relacionan lo suficiente contigo como para tener valor de declararse, no estas autorizada a opinar. Es más, solo estas autorizada a atraer chicos guapos a la cita.

— ¿Eeeh? Ni siquiera me gusta la idea de ir a una cita grupal. – protestó Shino, en verdad no quería actuar de cebo.

— Ah~ Es que a Shino-chan solo le interesan los chicos menores. – comentó en tono jocoso otra de las chicas – Te vi en el festival de tanabata caminando con un niño como si fuese tu pareja~

— Oh~ ¿Es por eso que rechazas a todos?

— Shino-chan~ ¿Quién diría que tenías esos gustitos?

Las chicas empezaban a cerrar un circulo malicioso alrededor de ella y normalmente Shino no habría tenido dificultad para dar una respuesta ingeniosa que zanjara el tema, pero aun no tenía del todo claro el asunto de Giichi.

El chico era adorable, cualquiera que se relacionara con él podía verlo. Además no cabía duda de que era guapo, cosa que se acentuaría conforme fuese creciendo. Pero seguía siendo un niño, y a ella nunca le habían llamado la atención de esa manera. Los que siempre le habían llamado la atención eran los hombres de actitud taciturna, de pocas palabras, pero cuyas acciones lo decían todo para quienes sabían leerlas, y sobre todo, que su edad estuviese en el rango de los veinte. Así que aun no comprendía porqué seguía viendo a un menor que era todo lo contario, pues Giichi era un niño muy amigable, con rostro expresivo y que a veces no sabía cuando callar -por ejemplo, cuando le hacía cumplidos empalagosamente vergonzosos-.

Por supuesto, no era que oficialmente fuesen pareja, no había perdido por completo la cordura. Pero era como si un instinto primitivo la impulsara a ir hacia él cada vez que la llamaba. Simplemente era algo que no podía controlar. Aunque el aspecto del control era lo único que le molestaba, ya que en realidad se la pasaba muy bien cuando estaba con Giichi. Su halagos embarazosos en realidad le gustaban mucho y se divertía con cada ocurrencia que tenía. Algunas veces en verdad no podía evitar lamentar que no fuese un poco más mayor. Con tener la misma edad habría sido suficiente.

— ¿Qué pasa, Shino-chan? ¿No dices nada? – rio una de las chicas.

Shino sentía que su rostro empezaba a sonrojarse, así que tomó aire para tratar de defenderse, pero justo en ese momento una conocida voz la llamó.

— ¡Shino-san! – Giichi la saludaba desde el otro lado de la calle. Aunque rápidamente cambió de idea y miró a ambos lados antes de cruzar para alcanzarla – Buenas tardes, Shino-san. – la sonrisa del chico era casi tan brillante como la puesta de sol.

— ¿¡Eh!? ¿¡Shino-chan, no me digas que es él!? – saltó una de las chicas. De inmediato todas las miradas se concentraron en el chico para evaluarlo minuciosamente.

Él se mostró un poco cohibido por el escrutinio, lo cual hizo que Shino sonriera ya sintiéndose serena.

— Chicas, por favor no sean maleducadas. – las reprendió suavemente – Buenas tardes, Giichi-kun, te presento a mis amigas. – señaló a las chicas.

— ¡Ah! ¡Mucho gusto! – él espabiló e hizo una profunda reverencia hacia las chicas. Luego miró a Shino – Shino-san, quería hablar contigo, pero si estas ocupada entonces será otro día... – la sonrisa de Giichi perdió un poco de su brillo y ella sabía que se debía a que era incierto cuando volverían a verse exactamente. Pero antes de que pudiese decirle algo, sus amigas se adelantaron.

— ¡Oh, no te preocupes por nosotras, Giichi-kun!

— ¡Sí, sí! Si tienes algo que decirle a nuestra Shino-chan podemos esperarla.

A Shino no le agradaba la idea, ya que eran evidente que las chicas tenían intenciones de molestarla, pero tampoco quería rechazar a Giichi, así que mostró su mejor sonrisa.

— Ya escuchaste, Giichi-kun, puedes tomarte todo el tiempo que quieras para hablar conmigo.

— Oh, no quería robarte mucho tiempo. – el menor negó con la cabeza – Solo quería preguntarte si podemos pasar la navidad juntos.

Las chicas intercambiaron algunos susurros entre sí, pero Shino decidió ignorarlas y enfocarse únicamente en el chico.

— ¿No tienes planes con tu familia para navidad?

— Ah, en realidad irán a visitar a mis abuelos en Aomori, lo que es genial porque habrá mucha más nieve. – rio – Pero mi hermana dice que va a quedarse y yo… bueno, en realidad te vi y pensé que la nieve sería más genial si tú estás ahí. Pero no se si pueda llevarte a Aomori, así que pensé que podría quedarme también.

Shino estaba francamente conmovida. Era evidente que a Giichi aun le emocionaba la idea de jugar en la nieve, y estando Aomori tan al norte, sin duda era una promesa de mayor diversión. Y sin embargo ese niño estaba dispuesto a quedarse en un lugar que consideraba menos divertido solo porque quería pasar tiempo con ella.

— Awww ¿no es genial, Shino-chan? ¡Ya tienes cita navideña! – comentó una de las chicas sin disimular del todo su tono burlón.

— Espera, espera, el niño es demasiado joven para llamarlo cita. – refutó otra sin el menor disimulo.

— Y seguro solo irán a jugar a la nieve ¿no? – añadió la tercera ya en tono burlón.

Shino las miró con el ceño fruncido y ellas callaron de inmediato. Pero una vez más fue interrumpida antes de que pudiese abrir la boca para hablar.

— Es cierto que soy joven. – respondió Giichi con voz y mirada firmes – Pero ¿Qué tonto querría esperar a crecer para pedirle una cita a Shino-san si estuviera en mi lugar? Shino-san es tan hermosa que parece más una deidad que una criatura terrenal, cualquier chico querría tener citas con ella, así que debo aprovechar cada oportunidad que tenga. Y se muy bien que ella es mayor que yo y que jugar tal vez no sea algo que le atraiga mucho, pero haré lo que ella quiera, porque solo pasar tiempo con Shino-san ya es el mejor regalo que se pueda recibir.

Todas las chicas se quedaron anonadadas durante una larga pausa, procesando el corto pero poderoso discurso del chico. No obstante, el tiempo fue suficiente para que Giichi reflexionara sobre sus palabras y empezara a avergonzarse.

Sin embargo, Shino lo abrazó mostrando una sonrisa cálida que le salía del corazón.

— Gracias, Giichi-kun, por supuesto que quiero pasar la navidad contigo. Te lo dije antes, ¿no? ¿Quién podría resistirse a una cita si se lo piden de esa manera? De hecho soy yo quien debe aprovechar antes de cualquier otra chica quiera robarte. – Shino se inclinó para susurrarle – Y yo tampoco quisiera tener que esperar a que crezcas.

Giichi enrojeció por completo y abrió la boca para tratar de decir algo, pero le fue imposible. Shino soltó una suave risa.

— ¿Está bien si nos vemos en el parque de siempre el día de navidad a las tres? – el chico cerró la boca de golpe y asintió mientras luchaba por no desviar la mirada de ella – Perfecto. – Shino ensanchó su sonrisa – Ahora será mejor que vayas a casa antes de que se haga más tarde.

Una vez más el chico asintió.

— No-nos vemos, Shino-san. – al apartar la vista se topó con las otras chicas que aun no salían de su asombro, lo cual evitó que pudiese disminuir su sonrojo – M-mucho gusto en conocerlas – luego se fue de manera precipitada.

Cuando el niño estuvo fuera de su vista las chicas reaccionaron.

— ¡Waaa! ¡Creí que se me iba a salir el corazón con semejante discurso!

— ¡El amor de los niños es tan puro!

— ¡Shino-chan tienes que preservarlo así de lindo!

— ¡Shino-chan ¿sabes si tiene un hermano?!

— ¡Dinos como encontramos a uno de esos!

Shino se limitó a reír y reanudar su camino. Ya no le preocupaba defenderse de los comentarios de sus amigas o de quien fuera. Todo lo que le importaba era que tenía una cita el día de navidad y que sus sentimientos tomaban una forma más definida.

De hecho, estaba feliz.

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Cortito, pero bonito :'v o eso espero XD Juro que cada que escribo sobre Giichi, y peor en modo galán, me muero de amor :'v Por cierto, las amigas de Shino no es que sean realmente malas, solo estaban despechadas XD Y sí, soy muy perezosa y mala con los nombres para ponerselos XDu Y dados los extras del tomo 23, creo que debo aclarar que este Giichi no es descendiente de Giyuu, sino su reencarnación (o sea, ahorita estoy ignorando dichos extras XD) Siento que tenía que hacer alguna otra aclaración con este one-shot, pero no recuerdo en este momento n_nU

¡Eh! En el reloj de mi computadora aun son las 11:31 p.m. parece que sí voy a poder publicar esto antes de que acabe el día XD

Espero que esto te haya gustado, StefiLovegood323 :'v o que al menos le haya sacado una sonrisa a alguien :'v

Nos leemos~