Diclaimer: El copyright y la marca registrada del nombre y personaje de Harry Potter asi comoo los demás nombres propios y personajes, así como todos los imbolos y elementos relacionados son propiedad de Warner y J.K Rowling pero la trama desarollada en esta historia es mía y sin fines de lucro.
4.- Uno en un millón
La galería estaba llena. La exposición fotográfica había sido un éxito y la mayor parte de los asistentes se sorprendían al conocer a Rose y ver lo joven que era. De vez en cuando algún fotógrafo de la prensa le pedía una foto y un reportero se acercaba a hacer preguntas, era el segundo día de exposición y Rose se estaba acostumbrando al ritmo de las entrevistas.
–Vamos, es casi hora de cerrar–dijo Rowena, su mejor amiga. La tomo discretamente del brazo y la condujo hasta la parte trasera de la galería. Tenían que hacer el recuento de las entradas vendidas y cuadrar el inventario con los fondos recaudados. Casi habían terminado cuando Rowena tomó algunas de las fotografías que habían sido descartadas.
–Sigo sin poder creer que no hayas aceptados a este hombre–dijo su amiga con lastima, mirando una de las fotos –. Es tan guapo.
Rose le dio una mirada rápida sin dejar de contar el dinero entre sus dedos y sonrió. Saía exactamente de qué fotografía estaba hablando su amiga.
–Que James no te escuche decir eso, se pondría celoso al instante.
–Vamos Rosie…
– No, no insistas– la frenó Rose, guardando el dinero en la caja y anotando cifras en un papel– ya te dije que eso de que un clavo saca a otro clavo es una mentira grande y gorda como una mansión.
–Pero…
–Nada–dijo Rose sonriend–. Si, Scorpious era un hombre guapo, sí, me propuso salir con el pero había muchas cosas que…bueno, no era el lugar ni el momento. Ni siquiera supe en qué país vive, si tienen redes sociales o si su verdadero nombre era Scorpious, además ya ha pasado un año y la verdad dudo que nos volvamos a encontrar, el mundo es enorme y las probabilidades de encontrarlo frente a frente se reducen a uno en un millón.
–Bueno, ese uno en un millón podría hacerse realidad ¿sabes? Mi madre suele decir "nunca digas nunca" – insistió su amiga, tomando la única fotografía de Scorpious que Rose había tomado y restregándosela en las narices–. Por cierto que tus fotografías son un éxito, las entradas de la exposición se agotaron y las que estaban a la venta casi se han terminado, ese año sabático que te tomaste dio frutos.
–Si pudiera tomaría otro año más –contestó Rose –. No sabía que viajar podría ser tan...tan edificante.
Su viaje había comenzado en México, en aquella playa donde había conocido a Scorpius, y había continuado a lo largo de la costa del Pacifico, descendiendo por latinoamerica hasta llegar a los hermosos glaciares argentinos. Había viajado sola por primera vez, probado comida deliciosa, hablado con gente maravillosa y tomado un montón de fotos. A su regreso a Inglaterra su amiga Rowena, que se dedicaba a curar arte en diferentes museos había sugerido la idea de montar una exposición en su pequeña galería y sin pensarlo las fotos habían sido un éxito.
–Señorita Wood–dijo un empleado de la galería entrando con timidez–Ya hemos cerrado todo.
–Gracias Marco– respondió Rowena – diles a los demás que ya pueden irse, Rose y yo nos iremos en un momento.
–Gracias, buenas noches.
Marco salió tan sigiloso como había entrado. Rose se estiro ampliamente mientras bostezaba.
–Estoy agotada–murmuró–, pero podríamos ir a cenar algo.
–Lo siento, James me está esperando- se disculpó su amiga-. Te daríamos un aventón a casa pero se que trajiste tu auto.
–Oh, no. No te preocupes-dijo Rose y se acercó a abrazarla con fuerza, se sentía tan agradecida por su amistad que no sabía cómo expresarlo–. Wena mil gracias por todo, por apoyarme y por sugerir exponer estas fotos.
–Gracias a ti, por salir adelante y no tener miedo–dijo su amiga abrazándola de vuelta–.Creo que otro viaje no te caería nada mal, ¿qué tal si ahora consideras Asia?
–Lo pensaré – dijo Rose riendo entre dientes.
Estaban cerca de la puerta cuando Rose se dio cuenta de que había olvidado su cartera en el lugar donde habían estado contando el dinero. Rowena le entregó las llaves de la galería y le indicó como cerrar, no podía esperarla porque James ya estaba afuera. Cuando Rose regreso con su cartera en la mano Rowena ya no estaba. Apagó la última luz del interior y salió.
Estaba canturreando una cancioncita mientras cerraba la puerta cuando alguien la llamó.
– ¿Disculpe, podría ver algunas de sus fotografías?
–Lo siento– dijo Rose sin apartar la mirada de su tarea–.Cerramos por hoy, pero puede volver mañana.
La cerradura se cerró con un click y Rose se dio la vuelta con una sonrisa en el rostro. El tiempo se detuvo a su alrededor y su expresión se quedó en blanco, frente a ella un hombre de cabello rubio y ojos grises la miraba con una ligera sonrisa en los labios.
–Hola Rose–dijo–¿Cómo estás?
Si, era él.
La probabilidad de uno en un millón se había hecho realidad y la miraba fijamente a los ojos.
–Hola Scorpius–dijo sonriendo tímidamente y sintiendo su cara enrojecer.
Al parecer Rowena no era solo una curadora de arte, también era una profeta ¿Debería hacerle más preguntas sobre su futuro?, la sola idea le parecía graciosa.
Ambos se miraron a los ojos por unos segundos que les parecieron eternos y sin planearlo sonrieron al mismo tiempo.
¡Hola!
Estoy de vuelta, espero que disfruten este penúltimo capitulo de esta historia corta.
¡Les mando un abrazo enorme!
