4

.

.

« La sangre impura del pecado »

.

.

»Por favor… cuiden de ella. Es… demasiado valiosa para… —esa voz moribunda no dejaba de resonar en el interior de la cabeza de Inuyasha, quien se encontraba saliendo del cuarto de su madre, luego de que esta por fin decidiese dejarlo ir.

No es que no le agradase estar con ella, de hecho, cuando ella lo abrazó, él casi se derrumbó como un niño pequeño en busca de su refugio especial. En serio había necesitado de ella, diciéndole sobre su coronilla, que todo saldría bien.

Durante todos estos años que estuvo fuera, Inuyasha se preguntó si el maldito infeliz que tenía como medio hermano estaba cuidándola bien. Era una buena noticia saber que, si bien Sesshōmaru no lo toleraba a él, cuidaba bien de su madre… como si fuese la suya. La había extrañado tanto, que le dolía tener que poner su relación con ella en segundo plano con el fin de deshacerse de Naraku y sus bastardos.

Fuera de poder ver a su madre otra vez, estar aquí no le agradaba, porque sentía el inmundo rechazo que tenía su único hermano para con él, cosa que sus instintos le hacían pensar que lo mejor era estar lejos de aquí. Pero, si tenía que ser sincero, Inuyasha no tendría problemas en quedarse en este sitio, aun con Sesshōmaru repudiándolo, si con ello lograba conseguir más tiempo para terminar sus debes.

Lo cierto era que, en primera instancia; mientras estaban lejos de Naraku, él debía acomodar la historia que tenía que relatarle a Rin.

»No puedo creer que le hayamos mentido así —había dicho Kagome, llena de nervios y culpa.

»Primero hay que calmarnos. Kagome, necesito que te centres —le respondió Inuyasha, tomándola de los hombros.

Se dice que las mentiras a medias son peores que una mentira, sin embargo, tanto él como Kagome habían estado tan estresados que no encontraban modo de decirle a Rin toda la verdad, y que la cabeza de la joven no explotase como consecuencia de eso.

Inuyasha sabía que Rin tendría la capacidad de analizar y en poco tiempo entender su situación real, sin embargo, ¿cómo decirle que había estado viviendo prácticamente en una gran mentira? ¿Cómo decirle que lo que sabía era falso y que ella…?

—Inuyasha —le llamó Jaken a sus espaldas.

Sin sorprenderse, él se giró para ver al demonio-sapo.

—¿Ahora qué quiere? —preguntó fastidiado, refiriéndose a Sesshōmaru. Sus instintos le dijeron que Jaken no quería nada de él, sólo era el mensajero.

—Te voy a dar un consejo: mantén esa sangre fría, porque el amo está muy molesto.

Inuyasha puso los ojos en blanco.

¿Molesto? Vaya novedad. ¿Acaso había día en el que ese malparido del averno estaba feliz? Es decir, durante años, Inuyasha convivió con él y Sesshōmaru siempre estaba irritado, o fastidiado, o malhumorado, o todo al mismo tiempo. ¿En serio Jaken pensaba que a estas alturas Inuyasha le temía estando en su humor natural?

Es decir, sí, Sesshōmaru podría ser un daiyōkai bastante poderoso con quien, ni siquiera Naraku, pelearía frente a frente; sin embargo, eso no lo hacía invencible y, muy para el pesar de su querido hermano mayor: el Inuyasha que Sesshōmaru conocía, también había crecido.

En realidad, a Inuyasha le importaba poco si Sesshōmaru le pedía que se fuese, como le acababa de decir, no planeaba quedarse adentro del castillo haciendo nada. Sólo iba a asegurarse de que Kagome se calmase lo suficiente para hablar bien con Rin, y luego él se iría de vuelta a China donde Sango y Miroku le necesitaban más.

Confiaba en que, mientras Sesshōmaru estuviese aquí, Naraku no intentaría acercarse a las mujeres; sin embargo, por si acaso, Inuyasha tenía un plan B que todavía no le había contado a Kagome. Quería que ese recurso fuese secreto.

Amaba a su esposa, pero Inuyasha sabía que a veces Kagome no era muy hábil mintiendo, u ocultando cosas importantes. El que se haya mantenido callada con respecto a Rin durante tantos años, había sido un gran logro.

Inuyasha se aproximó hasta el despacho de Sesshōmaru, aguantando las arcadas que le provocaba el hedor de la sangre que emanaba de ahí. ¿Qué rayos tenía pudriéndose en ese sitio? No eran cadáveres. Olía a… papel, tinta y sangre. Demasiada sangre, de diferentes personas.

«Tinta» pensó tratando de imaginar qué tipo de fetiche había desarrollado su hermano mientras él estuvo fuera, «sabía que debía estudiar psicología… y psiquiatría» tal vez, así sabría mejor qué tan enfermo estaba Sesshōmaru de su cabeza.

En serio, sólo por esto, le daba ganas de sacar a su madre, a Rin y su esposa de este maldito sitio. Sin embargo, afuera también estaban sentenciados. ¡Y él no podía protegerlas a las tres!

Esto se sentía como elegir tu método de ejecución favorito. Sea como sea, Inuyasha… prefería confiar en que Sesshōmaru, por muy torcido que estuviese, no tocaría a ninguna de las mujeres que él apreciaba. Si llegaba a hacerlo, Inuyasha dejaría a Naraku para después.

—¿Qué quieres? —abrió la puerta sin tocar. Justo un segundo después, Inuyasha pudo atrapar con su mano derecha un cuchillo bastante filoso que logró herirle la mano.

Sin demostrar dolor ni ninguna otra reacción, Inuyasha bajó su mano con el cuchillo, sin soltarlo.

—Has perdido velocidad —musitó viendo a su hermano mirándolo bastante furioso desde la pared de enfrente.

Sesshōmaru estaba cruzado de brazos, sus ojos estaban encendidos en rojo, pero por la energía demoniaca que expulsaba, parecía que estaba a un paso de escupir sangre por la boca.

—¿Qué diablos trajiste a mi castillo?

—Es de nuestro padre —corrigió jugando con el cuchillo, pasando y permitiendo que la puerta se cerrase—, eso lo hace "nuestro" castillo. ¿Y a qué te refieres?

—Esa mujer.

—¿Kagome?

—La otra, imbécil —achicó sus ojos sobre él—. No trates de engañarme. Esa hembra no es humana.

Admitiendo que no se esperaba que Sesshōmaru lo descubriese tan rápido, Inuyasha decidió decírselo.

—Así es, no es humana.

—¿Qué es?

—¿No lo sabes? —sonrió divertido; luego chasqueó la lengua—, ¿ahora entiendes por qué te dije que te hace falta explorar el mundo?

—No intentes joderme —le gruñó, perdiendo poco a poco esa serenidad.

Inuyasha lo sintió enfureciéndose más. Y aunque moría de ganas por enfrentar a Sesshōmaru en ese estado, no quería que su madre, Kagome y Rin perdiesen el sueño con un pleito de medianoche.

—Bien, bien. Te lo diré. —Inuyasha se mantuvo lejos; sabía que, si se acercaba medio centímetro más a Sesshōmaru, los instintos de ambos iban a inclinarlos por pelear entre ellos—. Rin es la hija de una súcubo.

Cerrando sus ojos, como quien rejunta paciencia, para volverlos a abrir todavía más encendidos en rojo, Sesshōmaru lo miró con claras intenciones de destriparlo.

«Qué lo intente» pensó casi divertido.

—¿Trajiste un asqueroso súcubo a mi castillo? —gruñó.

—Nuestro —corrigió Inuyasha. Al siguiente segundo, logró esquivar el látigo venenoso que Sesshōmaru había logrado dominar incluso antes del nacimiento de su medio hermano. La puerta quedó con una marca de quemadura—. Oye, cálmate, ¿acaso quieres despertar a mamá y explicarle por qué vamos a destruir el castillo?

—No le importará si acabo con ese demonio.

Inuyasha se congeló.

Oh, oh. Hablaba en serio.

—Rin no es un demonio —espetó volviendo a posicionarse frente a la puerta. Sesshōmaru se aproximó hasta él para quitarlo—. Es hija de una súcubo, pero su padre es un ángel. Ella no es un demonio.

Sesshōmaru lo tomó de la ropa para apartarlo, pero Inuyasha (arrojando el cuchillo a un lado en lugar de clavarlo en el cuerpo de su hermano) demostró su fuerza, agarrándolo del mismo modo también, quedándose quieto donde estaba.

—Si matas a Rin; si Naraku mata a Rin… —ambos se sujetaron con fuerza, quedando quietos en su sitio—, si la tocas, habrá graves problemas.

—¿Ah sí?

Inuyasha sabía que a Sesshōmaru no le importaba lo que le ocurriese a él o a sus amigos, sin embargo…

»Cuídenla… por favor…

Tanto él como Kagome, Sango y Miroku… todos ellos, habían hecho un juramento.

—Sesshōmaru —musitó Inuyasha, decidiendo por primera vez, dar su brazo a torcer—, no espero que lo entiendas, sólo mantente alejado de Rin, y no tendrás por qué preocuparte por ella.

—No pienso dejar que otro inmundo híbrido camine por los pasillos de este castillo.

—Ya lo permitiste —espetó frente a su cara—, diste tu palabra.

—No lo hubiese hecho de saber al tipo de engendro qué ibas a traer aquí; seguramente tu madre tampoco le permitiría quedarse si lo supiese.

—Sabes que sí. Además, Rin no sabe lo que es.

Manteniendo esa cara de piedra, pero con unos ojos menos rojos, Sesshōmaru lo dejó continuar con su silencio.

—Sesshōmaru, Rin piensa que es un ser humano; y así queremos que permanezca hasta que podamos acabar con Naraku —dijo Inuyasha más relajado—. Su mitad como ángel permite que haya tanta luz como oscuridad en su interior, sin el conocimiento de su verdadera naturaleza, sus poderes permanecen inactivos; al final, no es diferente a cualquier otra mujer. Sólo ignórala. Es todo lo que te pido.

Soltando un bufido parecido a una risa burlona, sin cambiar el aspecto de su rostro, Sesshōmaru lo soltó y se apartó de él. Inuyasha sólo lo dejó ir.

—Mitad-súcubo, mitad-ángel —masculló bajo la atenta mirada de Inuyasha—, ¿acaso me tomas por idiota?

—No te estoy mintiendo, esa es su naturaleza —dijo Inuyasha manteniéndose quieto—, ¿por qué crees que el veneno que atacó a Miroku no le hizo daño a ella? Su propia energía demoniaca le dio la inmunidad que necesitaba, y su mitad sagrada pudo purificar lo que se introdujo en ella. Dudo que puedas comprender qué significa eso.

—Significa que Naraku no va detrás de ti ni de esos humanos, va detrás de ella.

—No. Va tras de Kohaku y de mí; por eso debo encontrar a ese mocoso primero que él.

Permaneciendo físicamente estoico, Sesshōmaru no se convenció de eso.

—Rin es importante, para nosotros. Estamos en el siglo veintiuno, Sesshōmaru. En estos tiempos, ella no es la única híbrida que posee luz y oscuridad en su interior. Naraku ya no necesita ese tipo de gente entre los suyos, así que no va tras ella.

—¿Entonces?

—Kohaku sabe dónde se encuentra Midoriko.

—¿Quién?

—Midoriko es una diosa menor que, reaparece cada quinientos años en un sitio específico, y es capaz de cumplir cualquier deseo que escuche, sin importar si este proviene de alguien bueno o alguien como Naraku.

Relajándose bastante, y encontrando gracioso algo como eso, Sesshōmaru inhaló profundo.

—¿Para algo tan patético está buscándolos?

—Tú no eres quién para juzgarnos —los ojos de Inuyasha se desviaron hacia una pintura grande en la pared de la izquierda, el cual, era obvio que contenía una caja fuerte, y adentro de ésta, se hallaba lo que su hermano ocultaba… y apestaba a muerte—. Has estado demasiado ocupado haciendo estupideces también, ¿o me dirás que has estado buscando la cura para el sessiee?

La mirada de Sesshōmaru se endureció, mas no le dijo nada.

El "sessiee" era una rara enfermedad que sólo les daba a los inu-yōkais.

Desde tiempos inmemorables; esta no tenía vacuna, ni cura.

Lo peor, es que no había una edad en especial en el que se padeciese con más frecuencia. Desde cachorros hasta ancianos; jóvenes y maduros, a todos les daba por igual, y aunque no era tan común como un resfriado, cada año, bastantes de ellos alrededor del mundo morían por esa razón.

Para más inri, no se sabía exactamente por qué un inu-yōkai presentaba esa enfermedad, simplemente un día estabas bien, y al siguiente ya podías estar retorciéndote en el suelo, sacando espuma por la boca de forma compulsiva o atacando a algún familiar y/o amigo sin razón.

Por pura piedad, y para prevenir contagios por medio de mordeduras, era el deber de los familiares del enfermo, matarlo, por medio de la decapitación, y quemar su cuerpo.

Parecida a la rabia en los perros, el sessiee también traía consigo una fiebre descomunal como uno de los primeros síntomas. Los siguientes eran ataques de rabia, descontrol de poder, espuma en la boca, sangre saliendo por los lagrimales, y a veces hasta ataques de temblores incontenibles.

Luego de perder el razonamiento por completo, convirtiéndose en una bestia, aquel que tuviese el sessiee moría en aproximadamente 3 años luego de pasar por mucho dolor en los intestinos, los cuales, se iban derritiendo por dentro dado al calor que llegaba a producir la irremediable fiebre, la cual hacía que literalmente la sangre les hirviese sin control por dentro del cuerpo.

A pesar de la tecnología y magia modernas, todavía no se hallaba la cura o una vacuna contra ese terrible mal que, sin importar qué tan fuerte fuese el yōkai que tuviese la mala suerte de padecerla, muriese en poco tiempo.

Inuyasha, en estos tiempos cuya medicina era tan avanzada, había querido estudiar una carrera universitaria en ese campo, con el fin investigar el sessiee (a espaldas de los humanos, obviamente) y encontrar alguna vacuna, sin embargo, eso tenía que esperar.

»Por favor… cuídenla.

Tal vez, si todo salía bien y derrotaban a Naraku, Inuyasha pudiese cumplir con su objetivo secundario de este año, que era el de evitar más muertes por culpa del sessiee.

Sesshōmaru miró mal a su hermanastro.

—Como sea, exígele a esa híbrida que se mantenga lejos de mí —dijo serio—. A tu mujer, dile que se mantenga lejos de mí, y de mis asuntos también. Y termina con Naraku antes de que mi paciencia se agote y saque a ambas a la calle.

—Anotado —considerando piadoso lo que acaba de escuchar, Inuyasha alzó sus manos, una ensangrentada y herida todavía; en señal de paz y se fue de ahí.

—Continuará…—


Primero que nada: ¡celebremos que ya casi somos canon! ¡Wiiiii, los haters han de estar que arden! En serio, qué sorpresas nos está dando la nueva serie. Ya tenemos la imagen de Rin adulta y es hermosa.

Crucemos los dedos para que no nos salgan con alguna bobada y terminemos quedando nosotros como los payasos T_T ¡el SR puede ser canon, y ojalá lo sea!

Mhm... mhm...

Bueno ya, volviendo al fic. XD

Aclaro que desde el capítulo anterior, el fic pasado y este dejaron de ir de la mano. A partir del anterior, todo es nuevo.

Ahora, sé que lo de la mezcla (extremadamente rara, lo admito) de Rin es casi hasta ilógica, PERO les pido aguantar tantito hasta que puedan presenciar el resto de su historia. Estoy muy imaginativa últimamente, y siendo honesta, buscaba medios para evitar seguir el curso que acaban de leer... pero yo no mando en mis fics, era seguir a mis musas con esto para esta historia o caer en el hiatus definitivo XD la verdad, no suelo hacer estos giros tan inesperados, pero qué diablos, siempre hay una primera vez, ¿o no?

A ver qué tal nos va.

Sin embargo, supongo que algunos ya cayeron en la conexión del porqué Sesshōmaru actuó así cuando Rin se le acercó, ¿verdad? ¿A qué no se lo esperaban, cierto? 7w7 Y hay más.

Uuuuf, sinceramente, tengo mucho por explicar, lo sé, pero para eso estarán los próximos episodios. Ojalá este haya sido de su agrado.

Tengo que insistir. Amo a Sesshōmaru, pero me está enamorando Inuyasha, no sé. Mi niña interior, quien hasta soñaba con él, está resurgiendo jejeje.

¡Saludos y hasta la próxima!

Gracias por sus reviews a:

Cerise Taisho, angel-demoniaca, , LilSykesMixer, R.A. Gorgona, Guest, Any-Chan, Nohe, Nopal Camus, TwiliNeko, sesshoxcris, camiliny25, Kaho - Kazuki, y Guest.


Reviews?


Si quieres saber más de este y/u otros fics, eres cordialmente invitado(a) a seguirme en mi página oficial de Facebook: "Adilay Ackatery" (link en mi perfil). Información sobre las próximas actualizaciones, memes, vídeos usando mi voz y mi poca carisma y muchas otras cosas más. ;)