Steven Universe (y Future) es propiedad de Rebeca Sugar y Cartoon Network

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Advertencias: Uso del OCC (Out Of Character), lenguaje soez y BL (Boys Love)

Antes de leer:

—Bababa(diálogos)

"Bababa" (pensamientos)

Bababa (diálogos en español)


Aquí estoy


Steven suspiro suavemente mientras observaba desde el balcón de la antigua habitación de Diamante Rosa al cielo del Planeta Madre con una expresión nostálgicamente soñadora intentando buscarles forma a las escasas constelaciones del manto nocturno, esa era una de las pocas cosas que genuinamente disfrutaba estando allí.

La contaminación lumínica fue desapareciendo paulatinamente gracias a la introducción y conservación de una variada flora; que ayudó a purificar su aire. Permitiendo que las tonalidades rosas y azules del antiguo firmamento diurno fueran medianamente visibles.

Ese fue uno de los primeros decretos del híbrido; al comprender que ahora ostentaba máximo poder en la jerarquía de la sociedad gema: detuvo el todo desarrollo técnico-bélico. Necesitaba asegurarse que ninguna gema se viera tentada a retomar la antigua filosofía colonialista al tener acceso a tan peligrosa tecnología cada máquina, arma o trasporte terminaba siendo desmantelado o reconfigurado para propósitos más benignos.

Muchas cosas cambiaron desde que la Era 3 cuando el hijo de Diamante Rosa arribo en compañía de las Gemas de Cristal, las matriarcas Amarillo y Azul al centro del Planeta Madre con la antigua nave de su progenitora hacía apenas 4 años terrestres. Todo estaba cambiando, todo estaba mejorando. Steven giro suavemente sobre su propio eje para regresar al interior de la que ahora el debería reconocer como su propia habitación.

Las burbujas ya no se encontraban flotando por allí, los muros internos tenían una tonalidad azul celeste con incrustaciones de mosaico en una tonalidad más profunda que trazaba el oleaje marítimo, el piso hexagonal por su parte era amarillo claro. Así Steven recobraba un poco su playa, el nuevo mobiliario esparcido por su habitación no era menos hermoso; constando de una cama, un mesón y un pedestal de control todos a base de un hermoso cromo pulido.

El propio Steven cambio; nadie le negaría que sus nuevos horarios de ejercicio y dieta no estaban reflejando maravillosos resultados: el sobrepeso era cosa del pasado, su cuerpo se había torteando luego de meses de arduo trabajo y si bien distaba de ser un aspirante a modelo de revista su verdadera prioridad estaba en su salud. Pero una modesta perforación adornaba uno de sus lóbulos de oreja.

La remodelación de la habitación corrió a cargo de Azul, bueno, mejor dicho, una de sus Bismutos. Como último trabajo. Pero la intención era lo importante y genuinamente el príncipe Diamante le agradeció su esfuerzo a la gema constructora junto a otra aclaración casual entre lo que era una "petición" y una "orden".

Con respecto a la propia matriarca del medio, no sabía que pensar para este punto, de las tres antiguas emperatrices, la del medio era la más comprometida a querer crear una verdadera conexión con él, por quien era y no por lo que representaba.

Quedándose quieto entre del cuarto el joven se sumergió en sus recuerdos: al querer poner esa disposición a prueba un día comento casualmente que le gustaría tener su propio espacio en el palacio y que la habitación de Rosa podría ser perfecta para el siempre y cuanto pudiese cambiarla a su gusto; Azul simplemente se sumió en un corto silencio antes de acceder a la petición con una verdadera serenidad.

—Eso no era lo que esperaba — murmuro a la nada casi apretando los dientes, quería que Azul le renegara, le implorara, le impusiera conservar todo vestigio de su pequeña hermana, que se desatara una discusión, que lo doblegara con su Patoquinesis (1) internamenteStevenansiaba una excusa para alejarse de ellas, del Planeta Madre en sí mismo por un largo tiempo indefinido.

—Solo mantente firme Universe, determinación, mantente determinado—No supo cuándo pero ya se encontraba sentando en el piso recargando su espalda en un muro viendo directamente al balcón. Lo sabía, lo que estaba haciendo era manipulación en su forma más pura y mezquina. Lo odiaba. Dolía, pero huir no era una opción, no cuando aún faltaba mucho por limpiar, arreglar. La Era 3 estaba abismalmente lejos de concretarse. Y sería mucho más difícil si las Diamantes no estuviesen de su lado, ahogándose en atención y obediencia devota…mientras él estuviese allí, estarían perfectamente adiestradas, suplicando por un poco de su afecto.

¿Realmente su alma podía albergar semejante nivel de crueldad? …Las Diamantes eran su familia, deseaban serlo ellas estaban dispuestas a cambiar por él (y con el tiempo, quizás cambiarían de parecer, así como su pequeña hermana lo hizo alguna vez…)

Oh, pero el rencor no se iba, era como una herida que no podía cicatrizar. Y lo odiaba; se odiaba a si mismo por ser capaz de odiar de una manera de la nunca se imaginó posible.

De vez en cuando solía darse un momento para pensar sobre cuando las cosas eran ciertamente sencillas: Cuando apenas era un niño ingenuo cuya única aspiración era manifestar algún tipo de magia con tal de acompañar a las chicas en alguna emocionante y épica aventura, donde el curar la corrupción no era más que un sueño maravilloso y luego de vencer a los malos regresarían a casa y celebrarían comiendo Pizza al finalizar el día. Porque solamente serían él y su pequeña familia en un mundo perfecto y feliz.

—Las cosas eran más fáciles cuando las Diamantes solo querían matarme— Una sensación opresiva se instaló en lo más profundo de su pecho apenas soltar su confesión, pero no hizo más que hacerlo reír escuetamente. Ah que hipócrita se sentía pero después de todo; así se trataba mayormente la política ¿cierto? Predicar filosofías que realmente no sentía suyas, hacer promesas incompletas, relacionarse con individuos de las que nunca confiaría al 100%. Al final de cuentas no era más que una inmunda fachada de la cual le costaba salir cada vez y qué no le dejaba respirar tranquilo. ¿Qué pensaría el pequeño Steven de poder hablar con su actual-yo?

Sus ojos finalmente se nublaron, gracias a las lágrimas que emperezaron a surcarle las mejillas, cada gota derramada estaba cargada de una abismal impotencia que terca pero infructuosamente se esforzaba en negar o minimizar tanto como pudiese….

Ignorante de cuánto tiempo pudo estar allí meciéndose en su propia miseria dando un áspero gruñido enjuago sus lágrimas con el antebrazo antes de respirar con dolor en tanto se ponía de pie temblando y con las primeras punzadas de lo que prometía ser una jaqueca monumental.

Necesitaba salir. A veces olvidaba que podía hacerlo.

A pesar de tener las piernas agarrotadas tomo el suficiente impulso para dar un salto por encima del balcón. La noche reinaba ahora con esos destellos lavandas apenas asomándose por el cielo, el viento soplaba gentilmente entre las edificaciones sacudiendo de pasada las copas de algunos árboles exportados de otros Planetas silvestres plantados en la vía. Steven derrapo de una manera tosca por poco y se terminaba dando un golpe contra la primera macetera al aterrizar. Afortunadamente no estaba nadie aparte de el en la calle principal.

El árbol parecía una palmera, el tronco era blanco pero las hojas eran como garras negras, las frutas que colgaban eran tal cual peras terrestres, pero igual de grandes que una sandía, aunque de color fucsia llena de semillas puntiagudas que se abultaban. La fruta fue nombrada como "Zuwan"; En honor al sobrenombre de la Zektzerita que la descubrió en uno de sus viajes más allá de las fronteras conquistadas por Diamante Blanco.

Sonrió de medio lado lo bultitos se veían oscuros al punto de compararse con las hojas de la "palmera" eso significaba que estaban maduras, usando la macetera esculpida en mármol de asiento, solo basto un par de codazos suaves para sacudirlo y hacerse con una de ellas.

Sin parpadear Steven la partió por la mitad una vez que la tuvo entre sus manos, la pulpa era blanda de un amarillo claro y las semillas estaban incrustadas hondamente, antes que nada, tuvo que extraerlas con un delicado cuidado para no pincharse; lo último que necesitaba era un sequito de Zuwan-Steven que se saliera de control por un accidental uso de saliva.

Estar picando la pulpa ocupo tanto su concentración que no se percató de la presencia que se cernía con sigilo, por un lado.

¿Quién soy? —Susurro en la oreja soplando un aire cálido, sacándole un jadeo de sorpresa al hibrido junto con un agradable estremecimiento que recorrió la columna vertebral por completo, reconocería esa voz, ese tono, ese acento en cualquier parte del universo.

Un gallo cantor — Steven soltó una risita traviesa y genuina girando su cabeza con el brillo de las estrellas resplandeciendo en su iris.

Panchito: Un chico guapo con ascendencia mexicana, de piel trigueña, mirada marrón oscura igual que un chocolate, prominentemente alto y un inusual cabello rojo cual braza que simulaba una cresta. Podría parecer como cualquier otro joven humano de no ser por el par de alas flamígeras que sobresalían plegadas de su espalda y la cola emplumada a juego; evidenciando su propia naturaleza alienígena. Sonriendo de esa manera tan alegre y rimbombante que era imposible de ignorar.

El corazón de Steven dio un vuelco entusiasmado, tener al alvatroxallí era reconfortante, tener alguien conocido siempre aligeraba sus pensamientos sus miedos, tristezas e injurias, se esfumaban igual que nubes tormentosas ante los primeros rayos del sol de un nuevo día.

— ¿C-cuando llegaste?, ¿cómo llegaste? —El planeta nativo de los pájaros astrales; estaba en una galaxia recóndita a miles de años luz del sistema solar del Planeta Madre, para llegar a ese punto era estrictamente necesario cruzar un agujero de gusano intrauniversal (2). Lógicamente no podía imaginarse a Panchito surcando el cosmos con nada más que su fuerza de voluntad.

Muy quitado de la pena el gallo soltó un cacareo burlón. Comenzó a explicar con un amplio uso de ademanes pomposos y una modulación diferente en su voz como la de un bardo.

—En ese orden: Me escabullí de la "ascensión" de Donald esa parte del ritual es algo exclusivo entre el líder del Clan y su sucesor; una vez que entran al interior del templofamiliar, José y yo como escoltas ya habíamos cumplido. Donald estaría allí toda la noche recibiendo la bendición de sus ancestros… ¡Por el amor al sol no creí que viviría para ver al tío de Donald jubilarse! —Para ese punto de la narración Panchito temblaba de la emoción mientas una delgada línea de vapor de filtraba de su boca — Todos creíamos que ese maldito avaro sería el último líder del clan Cygnus en existir …Bueno, abreviando…nos fuimos a la playa a festejar con el resto de la muchedumbre, después algunos bailes y bebidas cada uno de se fue por su lado, Zé fascino a un par Frailecillas con sus chidos movimientos de cadera y bueno creo que lo perdí de vista —de nuevo volvió a soltar vapor pero esta vez fue más espeso — Yo me fui a buscar mi mejor tacuche ,una máscara de oxígeno y simplemente alce vuelo vagando por allí hasta encontrar una troca gema ,no me costó acceder a la tripulación y aquí me tienes chaparrito—Concluyoriéndose entre dientes pero con deje de arrepentimiento aunque sin perder su buen humor agregando— Pero creo que llegue en el momento inadecuado lamento haber interrumpido tu cena

Un sonroso coloreo la cara de Steven antes de balbucear apenado recordando estar sostenido una Zuwan a medio pellizcar con las manos llenas de pulpa y jugo, apretando un par semillas con la mano izquierda. Cierto, de estar libre en estos momentos él ya se hubiera lanzando a los brazos del pájaro de fuego para fundirse en un fuerte abrazo.

—Oh, no, e-era más bien un b-bocadillo ligero P-Panchito... t-ten son todas tuyas—extendiendo la mano ofreció las semillas rogando en silencio a las estrellas el lograr persuadir al más grande de querer comprender sus patéticas excusas. Este le agradeció con una sonrisa más modesta y empezó a degustar (triturar). Steven suspiro aliviado a la par que engullía vorazmente su pieza disfrutando de un ameno silencio "bala esquivada". Su querido amigo no necesitaba saber que esos últimos días descuidaba sus comidas. No quería preocuparlo, no quería apagar su buen ánimo y dejarle tras de sí una angustia inherente.

Lo último que deseaba era crear una zanja entre los dos, igual que con Garnet, Amatista y Perla cuando iban de visita al Planeta Madre o cuando él encontraba un espacio para regresar a la Tierra. Steven atesoraba cada uno de esos momentos de un modo descomunal, aunque tuviera que fingir con Connie o su padre cuando uno de estos preguntaba si se sentía bien estando allá.

Eventualmente les pidió a las chicas que lo dejaran de ir a ver. Una cosa era estar con antiguas y posibles nuevas amigas descorrompidas y gemas dispuestas a darle una oportunidad al planeta que había enamorado a la Diamante más pequeña y otra muy distinta era tener a su familia a la merced del otro lado de la población que fue despojada de poder, privilegios y orgullo. Que solo las distinguían como un puñado de aberrantes defectuosas a las que no podían poner en su lugar por la cercanía con el nuevo Diamante supremo.

Las tres sabían que no era bienvenidas, pero no les importaba el menosprecio ajeno y fue por eso que Steven que tuvo que pedirles que dejaran de venir con tanta frecuencia, su hogar estaba en Ciudad Playa ayudando a encontrar a las demás gemas su propia prosperidad. Siendo libres por fin.

El último bocado de la Zuwan le supo particularmente amargo: ¡Solamente las estrellas sabían cuántas veces intento persuadir al gallo a lo mismo! Pero de alguna manera Panchito se las arreglaba para regresar una y otra vez poniendo escusas, encontrando vacíos legales en sus peticiones o cínicamente negándose en su cara.

Era increíble lo tan malditamente testarudo que su amigo llegaba a ser, era como discutir ante una pared, una vez que algo se le metía a la cabeza, no habría fuerza conocida para hacerlo cambiar de opinión. Era su perdición y a la vez su más grande fortuna.

Entonces el mundo se detuvo donde los únicos sonidos distinguibles eran el frentico palpitar de su pobre corazón solo por encima del zumbido ensordecedor de su piedra preciosa, todo gracias a que Panchito poso un pañuelo de seda sobre su mejilla con una particular dulzura limpiando lagrimas desconocidas.

—Eso es nuevo, ¿tienes algo nuevo que quieras soltar, carnal? —Allí estaba; nada más que su amable cortesía dispuesto a escuchar sin juzgar. —digo no es que me esté quejando están muy chulos tus nuevos ojos

Palabras bien intencionadas nunca antes se habían sentido tan nocivas para Steven apenas fueron procesadas; aunque una parte de su mente claramente lo razonaba como era debido eso no amortiguo la avalancha de emociones que en definitiva derribaron las defensas que con tanta necesidad alzo durante todos esos años, donde la predomínate era el miedo en su estado más puro, su mundo se consumió en un nítido resplandor rosado del que quería escapar a toda costa ,la piedra de su abdomen pareció contraerse contra sus intestinos apuñalándolos antes de permitirle cumplir su deseo y correr a todo lo que le daban sus piernas con tal de huir de aquello que le acechaba.

Mientras tanto: Panchito se quedó allí, quieto, era un retrato fidedigno a la conmoción, su mano seguía limpiando un rastro que literalmente se desvaneció tras un borrón de luz rosado; dejando atrás una Zuwan machacada en el piso y una grieta circular.

El primer paso para intentar salir de semejante estupor fue parpadear como loco una señal con efecto retardado de que su cerebro estaba trabajando a su máxima capacidad para intentar darle algo de sentido.

Steven simplemente se desvaneció, ¿había desarrollado alguna técnica para la tele-transportación o era una variante de un poder ya existente? ¿Era su culpa? Todo apuntaba a que sí, debió saberlo en el preciso instante en la que el joven hibrido no hacía ningún comentario con respecto a la ceremonia, independientemente del tipo de información que compartiera con él acerca de su cultura, Steven la consideraba asombrosa y mística llenándole de una enorme curiosidad que el "Gallo" aprendió a disfrutar aclarar.

Y ahora los ojos le cambiaban: ser un par de bonitas y relucientes canicas negras a unos hipnotizantes cristales rosáceos con un rombo en el centro. Los ojos de un legítimo Diamante (3).

Estar preocupado era un eufemismo desmesuradamente pequeño para lo que estaba sintiendo el muchacho pelirrojo.

Cerrando los ojos dejo a todos sus instintos tomar control de su cuerpo, desplego las alas con una fuerte sacudida. Reprimió un cacareo. El dulce marrón oscuro del iris fue intercambiado por una intensa tonalidad rojiza, la pupila se contrajo hasta ser una delgada rendija.

Su raza como cualquier otra pudo logra el evolucionar, pero siempre serian animales y los "instintos" una vez adueñados del cuerpo no volverían a dormir hasta no apaciguar esa punzante necesidad latente que los evoco en primer lugar.

Al batir sus alas ígneas con fuerza algunas plumas ya viejas terminaron desprendidas y calcinadas, al levándose empezó a agudizar el olfato …si su chaparrito quería actuar como una presa entonces que así fuera, no existiría lugar donde el hibrido pudiese ocultarse cuando despertaba al ave rapaz dentro de sí.


Mucho antes de ser "Panchito", he incluso mucho antes de ser de servir al clan Cygnus con devoción y lealtad, el álvatrox de fuego también tuvo una familia a la que amo casi en su totalidad pues fue esta quien le entreno con un verdadero ahínco con tal de sobrevivir y una de las primeras lecciones (si no es que la más importante) que le impartieron fue el siempre sobresobre todas las cosas, seguir a sus sentidos.

Con toda una vida respaldando dicha veracidad, llena de anécdotas donde tanto el cómo sus camaradas estuvieron al borde del abismo, donde su cuerpo sencillamente actuó por su cuenta con tal de lograr ver otro día cuestionar a su instinto para ese punto de la vida era algo para reírse.

Pero el rastro de Steven lo estaba guiaba a las profundidades del Planeta Madre más específico al interior de la Guardería primigenia, lo cual en perspectiva era un plan brillante a nadie en todo caso se le ocurría buscar al valioso hibrido en un lugar olvidado por las estrellas y los ancestros. Y no menos importante el efímero lecho de muerte de Lars Barriga.

El gallo frunció el ceño, su amiguito realmente debía estar tan desapareado como para esconderse en lo que el propio Steven admitía se convirtió en la antesala de sus más horribles pesadillas. Estaba decidido; ese pichón regresaría a la tierra cuando lo encontrara e incluso si era a rastras mientras arañaba el suelo.

Mientras avanzaba por la erosionada estructura que infartaría mortalmente a cualquier individuo con tripofobia tuvo que crear una flama en su palma para alumbrar su camino puesto que la luz de la superficie se terminó más rápido de lo que le hubiese gustado.

Panchito suspiro con una connotación que delataba agotamiento luego de lo que supuso un largo tiempo volando

Finalmente pudo detenerse al borde de una un túnel creado a partir de un enorme agujero, sea cual fuera la bendita gema que emergió de semejante hueco esperaba no cruzarse con ella, plegando otra vez las alas reavivo su flama hasta convertirla en una llamarada danzante. La temperatura bajo considerablemente para hacerlo temblar de frio. Encomendándose a sus antepasados guerreros cruzo el túnel.

Aparentemente a una era digna de la protección de su antigua familia ya que su deseo se cumplió apenas llego al otro extremo vio a Steven en el centro de una ancha caverna circular sentado en una pequeña peña abrazando sus piernas contra su pecho y cara recargada contra sus rodillas.

Dentro de un domo de energía rosado.

Improvisando un andar tranquilo fue a donde estaba el hibrido, de no ser por el campo de fuerza luminiscente estarían igual de juntos como en la calle de las maceteras de la superficie

Un abrazo de oso sería lo mejor. Al menos eso pensaba el gallo. Una vez a frente a la cúpula recargo la mano libre, familiarizándose con la luz solidificada para ir apagando su antorcha

— ¿Sabes? Creo que para estas alturas de mi vida debería estar acostumbrado a todas tus virtudes físicas, mentales y… "geminísticas" pero de alguna manera…siempre encuentras una manera de sorpréndenos, chaparrito, aunque supongo que eso es parte de ti, uno de tus encantos —Aun con Steven sin regresarle la mirada, Panchito mantenía una sonrisa legitima.

Su joven príncipe continuo esquivo, aunque apretó sus dedos contra la mezclilla. Al menos no estaba enteramente asilado ni tampoco uso sus poderes para ahuyentarlo. Bueno, eso era suficiente para él.

El alvatrox medito cuidosamente sus siguientes palabras, en una conjetura que estuvo meditando ahora se sentía como un veredero idiota por no haber notado todas las señales.

—Tú…quieres ir a casa ¿Por qué no vas? ¿Las Diamantes te están reteniendo aquí, ¿verdad? Ellas te obligaron a que cambiaras tus ojos ¿no? —

Steven no dio una respuesta inmediata. Su cuerpo tembló antes de desactivar el domo, pero mantuvo la posición encima de la peña manteniendo un silencio que no hacía más que incrementar el temor dentro del extraterrestre con apariencia humana.

El hibrido lo encaro como era apropiado, frente a frente ahora la única fuente de iluminación era la piedra preciosa incrustada en el abdomen del peli-rizado.

Con todo lo que aconteció en esa noche Panchito ya esperaba descubrir que la distintiva joya estuviese invertida como fue originalmente al ser parte de la controversial Diamante Rosa. Jamás creyó estar tan encantado de ver el corte hexagonal de siempre.

La gema brilla, brilla con la energía de una modesta estrella, era como si intentara compensar la falta de luz en los ojos normales del hibrido; opacos sin vida, el rastro de lágrimas que surca ambos lados de su rostro seguía fresco, escleróticas irritadas, mechones de pelo sobresalen salvajemente como espinan ocultas entre los rolases, puños fuertemente apretados.

Steven produjo un sonido: Una risa una que viene sin sonrisa, sofocada, afilada e incluso mordaz un llanto miserable que trato de forzar a salir como algo opuesto.

Por primera vez el alvatrox se siente morir, por en esta situación no sabe qué hacer, que decir después de estar ante semejante visión, sus intenciones fueron buenas más la ejecución por lo visto no fue la apropiada. Solo empeoro la de por si insólita situación.

Quiere irse a dar de golpes contra un muro por semejante metedura de pata. Quiere irse, pero a la vez acercarse al hibrido, quiere abrazarlo y prometerle que todo irá bien pero igualmente quiere huir y fingir que no vio nada, pero su cuerpo no responde a esos comandos.

Es Steven quien se acerca; ignorante ante el hecho irrefutable de ahora era Panchito quien se sentía rebajado a una presa pequeña y débil.

—Ir a casa—murmura para sí mismo el hibrido —Tienes idea ¿tienen una semejante-remota-idea-de mierda de lo que significa tener una casa? —Ira. Sarcasmo el encasillado en el tono era difícil.

Nuevos ojos, nuevos poderes y ahora soltar insolencias fluidas.

"Donald estaría orgulloso"

—Bueno, si me mi memoria no me falla una casa es "una estructura artificial con la función de ser habitada" —Mejor sonar descarado a delatar su confusión.

—Oh, Francisco ¿No lo entiendes?: Yo ya estoy en mi casa —Esa respuesta desbordante de agridulce cinismo, le calo profundo al más alto logrando descomponer su gesto estoico, pero sin llegar a demostrar lo nervioso que ponía la nueva aptitud del

¿Qué te hizo cambiar de parecer, Steven? —Su ademan fue el de querer sostener y limpiarle las mejillas humedecidas pero el susodicho se apartó, eso definitivamente dolió de una manera tan punzante que ni siquiera logro disimularlo. El hibrido solo usaba el nombre de pila de su nueva identidad cuando estaba enojado o serio. O ambos.

—Soy igual a ellas—Steven profirió otra "risa" lastimera con un diminuto destello rosa claro alrededor de la pupila izquierda. Si las circunstancias fueran otras Panchito podría apostar (sin el temor a perder) la declaración que se trataba de la apertura de un memorable número musical.

—A riesgo de quedar como un idiota, temo que no estoy entendiendo, chaparrito —Panchito mantuvo fijamente su mirada sobre el ¿Quién negaba la posibilidad de no volviera a salir corriendo? —Si me permites el atrevimiento yo creo que eres lo más alejado a un diamante en toda regla y no debo ser el único que lo piensa y por favor no vuelvas a "reírte" así, me provoca "cosa" —

—Poca "cosa" importa si pienso o me comporto diferente, soy un Diamante mi lugar está aquí con ellas…este es único lugar al que pertenezco; la tierra no es una opción para mí, ya no, el Planeta Madre es mi legitima casa siempre lo ha sido, aquí soy alguien —

— ¡Pero tú ya eres alguien! —Grito exasperado el pelirrojo llegando al límite de una paciencia de que de por sí ya era corta la mayor parte del tiempo, sus alas se abrieron liberando cortinas de vapor igual que un sauna sujetando al mitad humano por los hombros —Eres Steven Universe: eres el lugarteniente de las Gemas de Cristal, Un prodigio musical, odias herir a las personas y que hieran a los demás, amas las cosas simples y modestas siempre vez lo mejor en lo demás a pesar de la mayoría realmente no lo valga ,todo lo que hiciste ,todo lo que lograste lo ganaste por mérito propio ya amor a los ancestros!;la tierra es tu hogar ,tu naciste y viviste. Tú vida perten-

— ¡Que vida puedo tener cuando como humano no valgo ni una mierda, Francisco! —interrumpió con el furor rosado regresando para tomar su mirada, era una supernova en plena explosión y aun así era preciosa (o al menos así lo pensaba Panchito), la intensidad del grito fue la suficiente como para hacer temblar la caverna por un micro segundo. — ¡Yo ya no soy ese Steven! —sacudió sus hombros bruscamente buscando apartarse.

En objeción Panchito agito ansiosamente las alas con las plumas de las puntas erizadas, presionaba con más fuerza, un poco más y terminaría perforándole las garras en la piel. Steven pareció estar al tanto de eso ya que detuvo su forcejeo.

—No puedo volver a casa porque no tengo una vida que valga la pena vivir, soy un maldito Don nadie estando allí, todo es ideal, todo es perfecto, el universo está en paz nadie me necesita… todos están…cambiando…menos yo…—musito con vergüenza —Tantos años esforzándome para llegar a una paz que ya siquiera puedo disfrutar porque no sé qué hacer… al parecer soy el único al que le sucede: Las gemas están radiantes administrando al Pequeño Planeta Madre ,Connie tiene todo un esquema para la Universidad a la que por cierto yo no puedo aspirar porque ni a la primaria asistí de echo es bastante gracioso porque yo legalmente no existo ,al parecer mi papá…—Steven se mordió el interior de la mejilla—se tomó en serio la filosofía bohemia …pero creo que cualquier hombre en su posición (relacionarse con chicas de colores exóticos y poderes mucho más insólitos)también se hubiese olvidado de los parámetros de lo socialmente correcto…supongo

Eso último al caballero le sonaba una mentira demasiado piadosa, pero eso se lo guardo para sí mismo entre tanto su agarre paso a un abrazo. Steven no le rechazo, se aferró su saco de seda como si su vida dependiese de ello. (Y todo apuntaba a que era una triste verdad)

A él también le llevo su tiempo captar que Steven NO era una cría normal lo cual en su momento poco le importo; el resto de habitantes de Ciudad Playa, aunque agradables y de buena voluntad eran demasiados…simplones y parecían perfectamente conformes con eso.

Y eso era lo jodido del asunto: si se comparaban el mismo podría restregarle a Steven algunos de sus tranquilos años como un pichón e inclusive cuando sus poderes de fuego despertaron aun tuvo la oportunidad de continuar disfrutando de su tierna juventud mientras lo comenzaba a alternar con el entrenamiento. (Dentro de lo que se podía, claro).

¿Qué hubiese pasado si el hijo de Rose nunca se hubiese llevado esa antigua nevera de Gatogalleta a la casa mientras las Gemas de Cristal estaban encargándose de los esbirros de la madre Ciempiés? Puede que el destino se las hubiera arreglado para encontrar otro detonador para los poderes del hibrido o tal vez estos jamás hubiesen florecido y…con el tiempo de alguna u otra forma la Tierra terminaría destruida.

Nadie le pidió a Steven explícitamente ser un héroe. A los héroes nadie los necesita cuando la odisea finalizaba, todo lo que les quedaba era retorcijarse en la plenitud hasta volver a ser necesitados, Steven nunca fue invulnerable al daño Siempre estuvo allí tratando de ocultarlo.

Chaparrito, mírame por favor —pidió tranquilamente el gallo, sollozando Steven acato la orden, con delicadeza como la que usaría para acariciar el pétalo de una bella flor Panchito se aseguró de limpiarle los residíos de lágrimas.

Podía resistir, cualquier cosa salvo ver a Steven, SU Steven sumiéndose en la peor de las angustias, sufriendo en silencio.

—F-Francisco p-por favor, so…solo vete finge que no viste n-nada—rogo el hibrido con un hilo de voz.

—Si subo, solamente será contigo y eso no está a discusión; Steven. No puedes seguir fingiendo esto, todo esto está bien, vas a romperte s-si no es que ya lo hiciste claro…—Esta vez fue su turno para mostrar un remordimiento que le aplastaba el corazón y de ser posible le hubiese atravesado el pecho. Lagrimas propias estaban aculándose — ¿Lo ves? Guardarte algo así de gordo p-puede ser un poco-bastante jodido —No puedo hacerme loco viendo que mi compañero esta así —

Steven quedó en blanco por aquella última revelación, sus engranajes cerebrales no pudieran girar lo suficientemente rápido para procesar la connotación de Panchito.

—Por el amor a las estrellas, Gallo ¡no puedo ser tu compañero! ¿Tengoque cantarlo para que lo entiendas? —

—Oh, Hmmm tú y Connie deben- —

El más joven se ruborizo — Connie NO es mi novia—pero probablemente eso hubiese sido realidad absoluta en una línea de tiempo alterna; donde los tres caballeros nunca hubieran arribado a la Tierra, en donde el alvatrox rojo no se hubiese quedado atrás en calidad de "fugitivo" y Steven extrañamente no hubiera ido en contra de la voluntad de las gemas para buscar al "pistolero" en son de paz.

Pero esa era una probabilidad en la que no le gustaba pensar. Nunca se arrepentiría en que la jovencita Maheswaran quisiese forma de su Universo, era su mejor amiga, juntos eran el increíble equipo mermelada…

Pero Panchito; Panchito era un verdadero cúmulo estelar, cada estrella era una faceta distinta de la que deseaba, anhelaba saber más: buena, mala e incluso tenebrosa:

La parcial metamorfosis, el gigantesco paralelismo que existía entre los Alvatrox con los Pájaros terrestres, el poder que estos poseían al conseguir "manifestar del alma" (o el manejo de los elementos naturales básicos). Era como regresar en el tiempo a la época donde la explicación más sencilla y hermosa para los tecnicismos de Gemas recaía en la "magia".

Con pasar de los años, ese anhelo se convirtió en cariño y eventualmente ese cálido sentimiento inofensivo se consolido en algo del de que no tuvo precedente: Amor. Término enamorándose del Gallo, solo bastaba pensar en el susodicho para que su corazón acelerara y su piedra preciosa zumbara rítmicamente. Y ni hablar cuando este daba acto de presencia. Siempre parecía irradiar una alegría a la que era imposible negarse o ignorar.

Y ahora estaba siendo correspondido, parecía sacado de un cuento de hadas. Y eso era lo horrible…no podía condenar a alguien así de maravilloso a un manojo de inestabilidades emociones y traumas reprimidos como él.

—Panchito, gallo…no hagas esto, el universo es enorme, debe haber billones de opciones muchos mejores además n-no puedo romperme porque yo-yo ya estoy roto ¡lo estuve mucho antes de tan siquiera saberlo!: Tú puedes creer que soy una ángel, un ser perfecto pero, estoy roto y no creo que exista forma de repararme—tambaleándose para atrás el príncipe se cubrió el rostro —No podemos estar juntos Panchito no de la manera que deseas al menos, soy indigno de tener tu amor lo siento y-ya lo dije y no pienso cambiar de opinión —farfullo agotado.

—…—El silencio fue lo único que obtuvo y al prologarse lo suficiente a Steven creyó que el pelirrojo escuchara a la razón y desistiera de pensar en el como una pareja. Dejándole a merced de sus más caóticos pensamientos.

Entonces cuando la noche no podía ser más visceral, un jalón suave pero firme en su muñeca lo atrajo en dirección a Panchito quien le recibió atrapando sus labios tiernos con los propios ya siendo ásperos en un beso casto apenas permitiendo que las comisuras se rozaran.

De un momento a otro, el hibrido gema se sintió colapsar, las piernas temblaban como gelatinas anticipándose a que sucediese Panchito lo sostuvo rodeándole con un solo brazo alrededor de la cintura. El chillido de sorpresa del muchacho quedo amortiguado.

Aprovechando la vía libre el más alto deslizo su lengua dentro de la boca más inexperta para dar con la suya una vez acostumbrado a la intromisión Steven mando al carajo cada filtro y se entregó a la pasión del momento compensando falta de habilidad con toda la energía que no sabía que aún tenía para intentar ganar el control en ese delicioso viven e incluso tuvo el suficiente valor para llevar sus manos a la nuca ajena para empujarla y profundizar el contacto.

Fue en ese momento que sencillamente todo se desvaneció en una sensación caliente y dulce que lentamente se extendía por cada rincón de su cuerpo estremeciéndolo a más no poder. Allí estaba era una carta muda, algo que solamente podía atenderse con el corazón.

"Aquí estoy. Aquí estoy. Soy yo amor mío, Tú Panchito, Tu Francisco, tu gallo; llámame como quieras mientras me permitas ser tuyo, tuyo y de nadie más pues a nadie más le ofreciera mi eterna devoción solo a mi hermosa rosa estelar. Te protegeré con garras y colmillos, no dejare que nadie te lastime y si pasa estaré contigo para curarte, quiero estar contigo a tu lado. Quiero ser tu compañero. Amarte en la mañana, en la tarde, por la noche de todos y cada uno de los días hasta que nuestra existencia o de la creación misma llegue a su fin"

Oh, grandes estrellas que conformaban a Leo ¿realmente era capaz de resistirse a tal nivel de alegría? Steven jamás tuvo la oportunidad de consumir licor, pero dudaba mucho que quisiera empezar ahora, no cuando Panchito le estaba besando, era embriagador y adictivo. Las lenguas de ambos se movían al compás de un tango muy sensual sin contenerse a la hambruna al buscarse y también morderse guiados por el más primitivo de los instintos.

De poder quedarse para siempre en esa posición ambos sabían que tomarían la opción, pero la necesidad por recuperar oxigeno fue contundente.

Al separarse con un sonoro chasquido lascivo estaban sonrojados, llorosos y jadeaban con una marcada dificultad. Incluso de los labios de Panchito por cada exhalación de aire liberaba una corriente de vapor como si te tratara del pico de una tetera.

El labio inferior del hibrido estaba lleno de ampollas, pero nada que una relamida no pudiese curar por reflejo espero a que panchito terminara de recuperar el aliento antes de propinarle un tímido lengüetazo en la boca curándole un mordisco sangrante. Verdaderamente se dejó llevar.

—Panchito… —A pesar de que su cuerpo se sentía increíblemente liviano y relajado Steven todavía no encontraba las palabras correctas para afrontar a su primer novio (Santas estrellas, era tan bellamente extraño adjudicarle ese título al más alto)

— ¿Si, mi amor? —Susurro este con una modesta sonrisa mientras lo sujetaba de la las caderas dándole una mirada que no manifestaba más allá de una dulzura infinita.

—Gracias…p-por todo…yo también te amo mi gallo, salgamos de aquí por favor, t-tengo tantas cosas que discutir con las Diamantes y tampoco me vendría mal tu apoyo —Con el curso que estaba tomando esa nueva etapa de la vida, el futuro se sentía genial. (4)


EL FIN

Quisiera aclarar que el lugar donde Panchito encontró a Steven NO es mismo en donde Lars falleció. Una disculpa si eso pudo generar dudas en la lectura. ^u^U

El año está a punto de concluir y solo queda decir "¡Vaya qué paliza!" xD, aun así agradezco a mi público el tiempo de lectura y les deseo de todo corazón días de prosperidad. ()

Lista de Anotaciones

(1) La emblemática aura de Dimanante Azul que inducia a las gemas la tristeza. "Pathokinesis" en inglés.

(2) Teoría derivada del Agujero de gusano: conectar una posición de un universo con otra posición del mismo universo en un tiempo diferente de manera que permitiría viajar entre ellas en un tiempo menor que el que tomaría hacer el viaje a través del espacio normal. Un atajo.

(3) Créanme yo amo muchísimo la apariencia de Steven en su modo de Diamante grado "Hola guapo ¿a qué horas vas por el pan?" (͡° ͜ʖ ͡°) pero me hubiera encantando ver sus pupilas de rombos antes, mucho antes.

(4)No gente, no me olvide de Espinela, nunca dejo de llegar a mi cabeza mientras redactaba la primera parte del One-Shot pero realmente no encontré una manera de integrarla a la trama, no se preocupen eventualmente ella hará su debut dentro del FireRose y realmente amare llegar a esa parte.