3: Criminales X PeligrOSOs

Los demás miembros de la Brigada Fantasma llegaron caminando juntos a la Avenida Siempre Viva. Era una tarde soleada y pese a la incertidumbre respecto a la guarida que había seleccionado su líder al final todos estuvieron de acuerdo en hospedarse en aquella casa.

- No puedo creer que tendremos que fingir ser turistas y compartir nuestra guarida con una toda una familia. – se quejó Phinks.

- Bueno, es mejor que dormir en iglesias abandonadas, alcantarillas o ese almacén de tequila de la vez pasada. – comentó Machi, tratando de ser optimista.

- Y pensar que los mexicanos siguen culpando a esos almacenistas de el robo que cometimos allí adentro. – agregó Shalnark sin despegar sus ojos de su moderno teléfono celular, el cual mostraba una fotografía de la borrachera que Uvogin, Nobunaga y el se habían dado en ese almacén.

- Un momento… ¿No íbamos a quedarnos en un hotel o algo así? – preguntó Shizuku.

- Shizuku, Nobunaga y Uvogin destruyeron ese hotel anoche. – contestó Franklin.

- Oh, cierto. Lo había olvidado.

- Bueno, quizá si ese hotel no hubiera tratado de vendernos cerveza a cuatro dólares por botella nada de eso hubiera pasado. – se quejo Nobunaga.

- O quizá tu y Uvogin hubieran conseguido sus cervezas en otro lado nosotros hubiéramos pasado la noche en el hotel sin problemas. – se quejó Franklin.

- No entiendo porque teníamos que quedarnos en ese hotel en primer lugar, nosotros pudimos haber dormido a las afueras de esta ciudad, rodeados de las plantas, los animales y el excitante aroma de la intemperie. – exclamó Uvogin estirando sus musculosos brazos.

- Bueno, no todos queremos ser Bear Grylls y pasar la noche siendo picado por mosquitos. – argumentó Hisoka.

- ¿No tienes otro lugar para decir tus payasadas? – gruñó Uvogin.

- No. El día de hoy no. – concluyó el pelirrojo sonriendo.

- Hisoka tiene razón, además en el bosque hay muy mala señal. – dijo Shalnark.

- ¿Ahora tu también apoyas a ese maldito payaso? – reclamó Uvogin sintiéndose traicionado por su amigo.

- Oye, no puedo piratear juegos del Príncipe de Persia ni hackear la cuenta de Netlix de mi exnovia sin electricidad e internet decente. – argumentó Shalnark.

Feitan, volteó a ver los números de las casas, buscando la dirección que les había indicado Chrollo, hasta que finalmente pudo ver los números 742, indicando que aquel lugar era en efecto, el hogar de la familia con la que se hospedarían aquella noche.

- Ya llegamos. La casa es esa. – dijo Feitan apuntando con su paraguas-espada al domicilio de los Simpson.

- Bien, chicos, recuerden que esta es una misión que requiere mucha discreción y sigilo. – aclaró Pakunoda - Recuerden lo que dijo el líder, no hay que hacer nada sospechoso mientras estemos en esta base ni hacer algo que ponga en peligro a…

- ¿Qué hace Kortopi acercándose a ese oso? – interrumpió Shizuku a su compañera, señalando inocentemente al miembro más diminuto de la Araña dirigiéndose hacia un oso que por alguna razón inexplicable caminaba despistadamente por aquel suburbio americano.

- ¡Oh cielos! ¡Kortopi! ¡Aléjate de ese oso antes de que te mate! ¡Santo Togashi alguien salve a ese niño!– chilló Bonolenov horrorizado al ver que el pequeño puso sus manos sobre el oso.

Rápidamente Nobunaga corrió hacia el oso y trato de alejarlo de Kortopi blandiendo su espada para hacer que el oso se retirara.

- ¡Atrás oso! ¡Estoy armado! – amenazó Nobunaga al oso el cual no parecía entender que estaba pasando.

- ¡Es un animal ¡Oso no entender tus idioteces! – gritó Feitan.

El oso, nervios gruñó poniéndose de pie ante el espadachín, sin embargo, antes de que el oso pudiese lastimarlo Uvogin aplastó al oso usando un coche que se encontraba cerca.

- ¡Ahhh! ¡No dejaré que te comas a mi amigo y a Kortopi! – gritó Uvogin mientras volvía golpear al oso con el coche.

- ¡Por favor, caballeros! ¡Hay que calmarse y actuar con decencia! – rogó Bonolenov.

Uvogin y Nobunaga hicieron caso omiso del boxeador vendado pues Uvogin simplemente tiró el auto al piso, dejándolo boca abajo y magullado, para después comenzar a patear a los restos del oso junto a Nobunaga.

- No pueden pasar ni cinco minutos sin que haya un desastre. Shizuku, ve y deshazte de la evidencia. – ordenó Pakunoda, esperando que la famosa aspiradora de Shizuku absorbiera el cadáver de aquel oso, sin embargo, Shizuku procedió solamente a absorber el automóvil, dejando así solamente el cuerpo del oso, el cual seguía siendo pateado brutalmente por Nobunaga y Uvogin.

- ¡No Shizuku, el automóvil no! ¡Tenías que deshacerte del oso! – gritó Franklin.

- ¡Oye no desaparezcan al oso! ¡Yo y Fei también queremos patearlo! – dijo Phinks dirigiéndose junto a Feitan al cadáver del oso.

- Oye yo no quiero patear ese oso, solo quiero acuchillarlo. – gruño Feitan mientras su compañero comenzaba a patear al pobre úrsido.

Shizuku, viendo que todos estaban disfrutando de profanar el cadáver del oso, dejó su aspiradora y comenzó también a patear al oso, uniéndose Hisoka al poco rato a su fechoría anti-osos y pisoteando con sus zapatos de tacón al animal muerto mientras Kortopi se quedaba parado viendo el oso.

- ¡Sonrían chicos! ¡Esto se verá excelente en mi historia de Facebox! – dijo Shalnark mientras comenzaba a tomar fotos con su teléfono aquel momento de estupidez colectiva de la Brigada Fantasma.

- Ugh. Esto parece un circo. – se quejó Machi estampando la palma de su mano contra su frente.

Sin previo aviso un hombre gordo, calvo y amarillo abrió la puerta de la casa 742.

- ¿Quién esta haciendo todo ese alboroto? – gruñó Homero saliendo a la calle, paralizándose del miedo al ver como frente a su casa había un oso y varias personas raras pateándolo.

- ¡Ahhhh! ¡Un oso! – gritó Homero aterrado.

- ¡No, no, se preocupe señor ese oso esta muerto! – dijo Bonolenov tratando de tranquilizar a Homero.

- ¡Ahhh! ¡Una momia!

- Señor, mi compañero Bonolenov no es una momia. – aclaró Hisoka con su típico acento frances.

- ¡Ahhh! ¡Un payaso! ¡Tengo que huir antes de que me asesinen! – chillo Homero.

- Tranquilícese, señor Simpson ellos son mis amigos de los que le hable en la mañana. Sus nombres son Nobunaga, Feitan, Machi, Hisoka, Phinks, Shalnark, Franklin, Shizuku, Pakunoda, Bonolenov, Uvogin y Kortopi. – explicó Chrollo saliendo de la casa de los Simpsons y señalando a cada uno de los miembros de la Brigada Fantasma, quienes simplemente sonrieron y saludaron a Homero con sus manos.

- Oh… ya veo. Bueno, yo soy Homero Simpson y ustedes se hospedarán en mi casa. – se introdujo Homero.

Bart salió de la casa a ver el alboroto que había afuera, gritando de miedo al reconocer al payaso asesino que había visto en la mañana.

- ¡Ahhh! ¡Ese es el payaso que mato a Bob Patiño! – chillo Bart aterrado mientras señalaba a Hisoka.

- Bart, no seas mal educado y llames payasos a las demás personas. – regañó Homero.

- No se preocupe señor, en verdad Hisoka es un payaso. – dijo Machi.

- Mago. Soy un mago. – aclaró Hisoka.

- Mago, payaso, lo que sea… todos son feos y cobran por ir a fiestas infantiles. – contestó Machi.

- ¿Entonces puedo contratarlo para el cumpleaños de mis hijos? – preguntó Homero con curiosidad.

- ¡No! – gritaron los demás miembros de la Brigada Fantasma al unísono, pues incluso seres tan maliciosos y violentos como la Araña comprendía que Hisoka era un peligro y no podía ser dejado al alcance de los niños (o cualquier ser humano para ser más exactos).

- Bueno, parece que ya nos presentamos. Lo mejor será ir adentro para que mis compañeros acomoden su equipaje. – dijo Chrollo calmadamente.

Homero simplemente sonrió, ignorando como Bart huía asustado a su cuarto en el momento que aquel payaso entro a su casa y como Uvogin cargaba en su espalda un oso muerto. Ciertamente los amigos de Chrollo eran interesantes.

XXXXX

Bueno aquí a fines del 2020 disfrutando al escribir otro capitulillo de mi fanfic. Jeje. Agradezco a todos los comentarios que me mandaron, como siempre sus comentarios me hace muy feliz. Agradezco mucho los comentarios de Guest, Rosslie y Monnie´s, tengan por seguro que los tomaré en cuenta para mis próximos capítulos. Les mando muchos besos y abrazos virtuales a todos.