- ¡Hoy será un gran día!- Un energético Link llega corriendo al campo de fútbol del colegio nacional de Hyrule, el cual estaba rodeado por varias gradas, las cuales se repletaban cuando había algún partido, los alumnos del colegio se sentían bastante identificados con el establecimiento. Pero en esta ocasión las gradas estaban vacías, era domingo y hace solo un día Link había superado el desafío en el lago Hylia, aun así no pudo rechazar la invitación de Terry a un encuentro de fútbol solo por diversión.
El partido estaba interesante Link estaba muy activo, el castigo físico recibido en su entrenamiento como héroe lo había hecho mucho mas fuerte, y había aumentado sus capacidades físicas. Desarrolló un buen papel en su posición de mediocampista, defendiendo y atacando, incluso marcó un gol.
Terminado el encuentro Link junto a todos los chicos que habían disputado el partido se encontraban en los camarines cuando de pronto entran varios chicos con caretas de esgrima, por lo que sus rostros estaban cubiertos.
- Rayos… espero no esté Vaati aquí- Pensó Link mirando cuidadoso para todos lados.
- ¿Te pasa algo Link?- Preguntó Terry notando el nerviosismo de su amigo.
- No, nada…- Link se veía paranoico miraba para todos lados e intentaba ocultar su pulsera de cuero.
- Todos están hablando de lo bien que juegas, te lo digo de nuevo ¡Anda a la selección! – Exclamó
- Podría ser, en estos momentos estoy un poco ocupado, con muchas cosas…- Link pensó en todo lo que estaba pasando y sus nuevas responsabilidades con el pueblo de Hyrule, aunque esa no era la verdadera razón, simplemente no creía en sus capacidades.- Cuando de repente uno de los chicos con careta de esgrima se pone de pie y se dirige hacia Link, el chico apura el paso para cruzar el amplio camarín se saca la careta cuando interrumpe alguien en la sala al que todos dirigen su atención.
- ¡¿Quién es el joven Rohl?!- Preguntó un tipo de mediana estatura, cabello negro y esponjoso, y gafas.
- Yo….pero nadie me llama así, todos me dicen Link.- Dijo un confuso Link alzando su mano.
- ¡No me interesa como le digan todos! Venga conmigo inmediatamente.
Vaati era el chico que se había quitado la careta y se dirigía directo hacia Link, se lanzaron una mirada no muy amistosa y el chico del equipo de esgrima lo apunto con el dedo como diciendo que tenían un asunto pendiente. Link siguió al sujeto al que solo había visto un par de veces en el colegio, este lo condujo por los patios del sector noroeste del colegio, donde ingresaron a la sala de filosofía la que Link conocía debido a que ocultaba el pasadizo secreto hacia el templo del tiempo. El sujeto ubicó una silla cerca del gran asiento que obviamente era para él, se sentó y lo miró unos momentos seriamente a los ojos.
-¿Qué ocurre?- Preguntó Link más confundido que antes.
El tipo esbozó una gran sonrisa dejando ver su dentadura perfecta y le dijo- Por fin nos conocemos discípulo….- Hizo una pausa y sonrío con más intensidad- Quizás solo hayas escuchado hablar de mí y aún no relaciones mi cara con mi leyenda…. Soy el profesor de filosofía, el gran maestro, pero dicen las buenas y malas lenguas que me creo una divinidad, antes que todo no me creo una divinidad, soy una divinidad, me llaman Júpiter.
- ¿Júpiter? ¿Como los dioses griegos?
- ¡Es romano, pues hombre!- Exclamó con intensidad Júpiter- Veo que tienes mucho que aprender.
- Y ¿Cuál es su nombre? Pero más importante ¿Por qué estoy aquí?- Preguntó Link cada vez más convencido que estaba en una
- Mi nombre es Pancho, y estás aquí porque sé tú secreto discípulo eres el héroe que nos salvará de la perdición eterna, a Hyrule y al resto del mundo.-Dijo Júpiter mirando por sobre sus gafas a Link seriamente.- Y yo el gran maestro, la divinidad hecha persona, la perfección, no como todos los seres mortales que habitan este planeta, me encargaré de enseñarte el arte de la mente, la filosofía y cultura general.
- ¿Qué clase de nombre es ese?- Preguntó Link inclinando la cabeza.
- ¿De todo lo que dije fue lo único que te causo duda? Estamos mal…..- Dijo Júpiter con una expresión de molestia en el rostro, como si hubiera comido algo asqueroso.- Mi nombre viene del mundo que está fuera de nuestro continente…..
- Este… pasa que me gusta mucho dormir en las horas de historia….. No entiendo mucho de geografía.- Dijo Link algo avergonzado.
- ¡Rauru que harías sin mí! Verás Hyrule por muchos siglos estuvo protegido por una fuerza mágica de naturaleza intangible, por lo cual no podíamos ser ubicados dentro del mapa del planeta en el que habitamos, el planeta Tierra aunque debería llamarse agua debido a que está constituido principalmente por océanos. En un momento de la historia de nuestro continente al que los científicos de Europa llamaron Athina, la gente dejó de creer en la trifuerza y en las diosas, se derrumbaron estatuas, se dejaron de lado las fiestas, las ofrendas, se trató de derrumbar el templo de tiempo donde intervinieron los sacerdotes del templo para que pareciera que lo habían logrado, todo eso debido a que uno de tus antepasados fue capturado y encerrado, evitando que naciera una nuevo héroe, si no moría el elegido por las diosas no podía nacer otro, y entenderás que alguien con un pequeño trozo de la trifuerza vive más que una persona normal, solo cuando falleció naciste tú, el anterior Link vivió 133 años y fue capturado cuando tenía 21, lo alimentaban bien, pero estaba muy bien aprisionado y había perdido a todos sus camaradas que peleaban junto a él, los historiadores reales definen esos tiempos como los más obscuros del reino. Sus captores no le daban comida al pueblo y lo esclavizaron en gran parte porque estaban construyendo un palacio enorme para el rey de los ladrones Ganondorf el cual fue terminado y está escondido en la región del desierto, es un oasis que el que lo ha visto dice que no hay nada igual.
- No quiero vivir tanto tiempo….- Dijo Link asombrado.
- Hay formas de traspasar la trifuerza, pero ya llegaremos a eso.- Dijo con su perfecta forma de hablar y expresarse Júpiter.- Cuando toda la gente perdió completamente la fé la protección mágica que tenía Hyrule se perdió, llegó gente de otros continentes del planeta, ahora si capaces de entrar, el resto del mundo ya estaba muy contaminado de vicios, guerras y malos pensamientos, Hyrule se llenó de eso, pero también trajeron tecnología, así es como nos volvimos parte de ellos aunque tú vives en una burbuja a la ciudadela de Hyrule no llegan muchos extranjeros, como a otras regiones a las que deberás ir tarde o temprano y conocer otras realidades y nombres tan raros para ti como el mío, si te fijas bien mis orejas no son puntiagudas, mis padres no son Hylians, pero yo nací acá en Hyrule.
- ¡Verdad!-. Link observó sus orejas y eran muy raras, diferente incluso de las pocas personas que no tenían orejas puntiagudas.- Creo que debería poner más atención en historia…. Sobre todo ahora con esta gran responsabilidad.
- Así es, pero ya se hace tarde tengo hambre y cuando tengo hambre me pongo de muy mal humor, ya vete, nos veremos el lunes en el colegio, te mandaré a buscar.
- Está bien, un gusto conocerlo, hasta luego.- Dijo Link saliendo del salón.- (Las cosas se ponen cada vez más interesantes, tengo mucha curiosidad por saber cómo sucedió todo y que debo hacer, creo que este tal Júpiter es alguien de confianza, aparte que es muy inteligente, aunque esté completamente loco, le plantearé mis dudas y haré mi mayor esfuerzo.)
Después de conocer al excéntrico profesor de filosofía Link se iba muy nervioso a su casa, por si lo han olvidado el fin de semana pasado quedó de juntarse con Zelda….
Flashback!
Me alegro, aunque deberías hacerte un tiempo para visitarme un día de estos.- Dijo Zelda en forma coqueta.- El castillo es un lugar mágico, si no vives ahí claro.
- ¡Claro!- Respondió casi de inmediato Link muy emocionado.- Tú me avisas cuando y yo voy.
- ¿Qué te parece el próximo fin de semana? Ya que ahora tienes cosas que hacer.
El único problema es que Link tenía un poco de vergüenza de llamar a Zelda para preguntarle si se iban a juntar, probablemente ya tendría otros planes, o quizás había cambiado de parecer, pero ocurrió algo que disipó toda duda…
- Si pudiera bajarte una estrella del cielo, lo haría sin pensarlo dos veces…-El celular de Link sonaba con el ringtone exclusivo de Zelda.
- Moriré, moriré, moriré.- Link estaba en shock, no creía lo que estaba sucediendo.- ¿Aló? Si, hola Zel, por supuesto que lo recuerdo….-El corazón de Link estaba a punto de salírsele del pecho, latía a todo dar.
- Si fue una semana difícil.- Ilia le había comunicado a Link que Zelda lo sentía muy distante y lo preocupada que estaba, por lo cual se sentía un poco mal con la princesa-
- Está bien nos vemos en una hora….-A penas Link colgó dio un grito de alegría.- ¡SIIIIII! Debo irme a casa y cambiarme por algo más elegante.
Rápidamente el joven rubio volvió a su casa y como nunca se quitó su gorro, se puso unos vaqueros blancos, junto con una camisa azul, era todo un hito, nunca se quitaba el gorro, y mucho menos usaba camisa.
- ¡¿Irás al castillo?!-Deify aparecía de la nada mientras Link iba saliendo de su casa.
- ¿Cómo?...
- Llevas camisa lo cual es muy formal para ti, solo la usarías para causar una buena impresión en los reyes, si es que se encuentran, no llevas tu gorro eso también va con lo de la buena impresión, te echaste mucho perfume por lo que verás a Zelda si o si, y llevas la palabra nerviosismo en la frente.
- ¿De verdad es tan evidente?-La cara de Link era de suma preocupación.
- No, pero te conozco desde siempre.- La verdad es que si, era muy evidente, pero Deify quería darle ánimos a su amigo.
- Uff, no quiero que Zelda se entere de que me gusta, quiero ir despacio.
-¿Despacio? Se conocen hace mucho, hermano, dile lo que sientes, sé completamente sincero ¿Qué puede salir mal?
- Todo…-Respecto a Zelda y al fútbol Link era muy inseguro.
- Relájate, no creo que haya invitado a otro hombre al castillo antes, piénsalo, suerte.- Dijo Deify con una enorme sonrisa y entró a su casa que quedaba al lado de la de Link.
El viaje fue agradable, el día era cálido, durante el camino al castillo Link se detuvo en la tienda de chocolates y le compró unos bombones a Zelda, para los reyes llevaba una botella de vino que su madre le había dado, ya en la puerta se encontró con los guardias, quienes tenían una opinión divida sobre él.
- Ahí viene el delincuente.- Dijo el guardia Vilán a su compañero Gruyo.
- No es un delincuente, míralo se está esforzando por la señorita y tú bien sabes que la hace feliz.
- Solo hemos escuchado eso un par de veces, no sabes si la ha hecho llorar.- Replicó Vilán molesto.
- Hola…- La voz temblorosa de Link interrumpe.- Vengo a…
- Si, no se preocupe joven, estamos enterados, adelante.- Contestó de manera amable Gruyo.- Y confié en usted.- El guardia le hizo un guiño y Link entró en terrenos del castillo.
- Enterados…. Espero no se robe nada.- Agregó entre dientes Vilán.
Link caminaba maravillado por el camino del castillo, era un palacio bellísimo muy imponente, el jardín frontal era simplemente hermoso, mariposas y conejos salvajes se dejaban ver, habían muchos guardias que daban sus rondas, criados limpiando, y unos tipos en un par de torres con unos trajes negros. Al llegar a la puerta una sonriente Zelda lo esperaba.
- ¡LIIIIIINNNNK!- La princesa de Hyrule estaba muy feliz de ver a Link, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla como de costumbre.
- Hola, este….- Link estaba a punto de trabarse, pero recordó las palabras del guardia y se relajó.- Te traje esto, espero que te gusten.- Dijo Link extendiendo los bombones a Zelda.
- Link no debiste, muchas gracias.- Era increíble la forma en la que se le había iluminado la cara a Zelda.- ¿Dónde está tu gorro?
- Me lo quite un rato ¿No te gusta?- Preguntó con timidez Link.
- Me gusta como se ve tu pelo, deberías estar así más seguido.- Respondió la princesa desordenándole el cabello con la mano.
- Y le traje esto a tus padres, no sé si se encontrarán, entiendo que deben ser personas muy ocupadas…
- Si se encuentran, de hecho almorzaremos con ellos, pero primero te daré un tour por el castillo.- Zelda sonrío con muchas ganas y Link se preocupó por saber que almorzaría con los reyes de Hyrule.
Zelda dejó el vino sobre un mesón y tomó la mano de Link para guiarlo por un vestíbulo enorme y alto el cual tenía unas escaleras por las cuales caía una alfombra roja con dibujos de la trifuerza dorados, recorrieron todo el castillo, desde salones hechos para bailar hasta habitaciones que nadie usaba, los numerosos baños, los distintos jardines, salones de juego, salas de cine, el castillo tenía de todo, aunque Link no pudo estar verdaderamente a solas con Zelda, ya que, habían muchos criados y guardias en todo el castillo. Mientras los jóvenes Hylians se encontraban en una sala llena de armaduras y reliquias de guerra irrumpió en la habitación una persona alta, delgada, muy atlética, con el pelo blanco, llevaba un vestido del mismo color, sus facciones eran duras y tenía unos fríos ojos rojos.
- Mi niña, el almuerzo está servido.- Dijo la mujer inclinando su cabeza hacia Zelda.- Buenas tardes joven, mi nombre es Impa y soy la institutriz, la niñera, la amiga y lo que requiera su majestad Zelda que yo sea.- Dijo Impa soltando una sonrisa a Link.- Supongo que eres Link.
- Eeeeehh….Si, soy Link, mucho gusto.- Dijo algo confundido.
- He escuchado mucho de usted, déjeme decirle que lo imaginaba más…como los chicos de ahora, desordenado.- Dijo Impa riendo mientras miraba a Zelda y a Link notando una cierta tensión.
- ¡Impa!- Mejor vamos Link.- Se apresuró en decir la princesa tomando al confundido héroe de la mano.
Zelda y Link en todo momento tomados de la mano, pasaron por un gran comedor, pero estaba vacío y no había comida, atravesaron una puerta y entraron a un comedor más pequeño donde estaba la reina y el rey de Hyrule frente a una pequeña mesa lo suficientemente grande para los cuatro. En cuanto Link y Zelda entraron al comedor de inmediato los reyes se pusieron de pie y se acercaron a él.
- Link, al fin nos conocemos, después de años escuchando historias tuyas…- La reina de Hyrule era muy amable, era increíble lo mucho que se parecía a Zelda, excepto por sus ojos que eran de color marrón, le extendió la mano a Link y le dio un abrazo.
- ¡Mamá!- La princesa Zelda tenía la cara completamente roja de la vergüenza por lo que la reina acababa de decir.
- Jeje…-Link soltó una risa nerviosa y muy caballerosamente le respondió inclinándose.- Es un honor para mí su alteza.
- Tiene razón, sabemos todo sobre ti.- Dijo el Rey de Hyrule acercándose a Link y estrechándole la mano mientras le daba unas palmadas en la espalda. Al mirarlo Link se encontró con los mismos ojos de Zelda, solo que estos no le provocaban esas cosquillas en el estómago, el rey era un poco más alto que el, era blanco pero tenía la piel bronceada, el pelo de un color castaño oscuro y una barba que le cubría el contorno de su cara, se veía un hombre fuerte y decidido.
- Mucho gusto majestad.- Link se inclinó de nuevo un poco ruborizado de que hubieran escuchado de él antes, pero no era nada comparado con lo roja que estaba Zelda de vergüenza.
- Mejor comamos.- Se apresuró a decir rápidamente la princesa.
El almuerzo no era tan lujoso como Link esperaba, por lo que esto tranquilizó sus nervios un poco, aun así había más de un juego de servicio, pero Link sabía que debía empezar por el tenedor de más afuera. También estaba consciente de que terminar primero de comer sería visto como mala educación por lo que se estaba controlando bastante en su velocidad, y no devoraba todo como de costumbre. Durante la comida que fue servida por un par de criadas el rey de Hyrule se mostró muy simpático, Link estaba muy sorprendido no se imaginó que el rey fuera tan relajado, le habló sobre un montón de temas, le contó historias y leyendas antiguas, sobretodo la del volcán de montaña muerte, que para Link parecía imposible que alguna vez ese volcán tuvo algo de actividad. Constantemente Zelda miraba a Link nerviosa por la extensa conversación con su padre, este solo le respondía con una sonrisa a lo que la princesa se ruborizaba, se notaba nerviosa, pero estaba cómoda con la situación.
- ¿Deseas algo más Link? ¿Quedaste con hambre?- Preguntó muy atento el rey.
- No, muchas gracias, estaba todo muy delicioso, gracias por la invitación.
- No hay de que, Zelda nunca nos había presentado a un chico, solo viene Anju y un par de amigas a verla.- Dijo la reina muy amorosa.
- ¡Madre!- Zelda lanzó una mirada más seria a su madre, ya debía reservarse un poco, llevaba toda la tarde avergonzando a Zelda, pero para Link todo era muy divertido y simplemente devolvía una sonrisa.
- Ya hablamos mucho del reino y de nosotros, cuéntanos más de ti.- Dijo el rey mientras una sirvienta dejaba una taza de té caliente frente a Link.- ¿Qué te gusta? ¿Cómo va la escuela?
- Bueno me gusta el fútbol, pero solo lo veo como un pasatiempo, en la escuela me va bien en casi todo pero historia y biología me hacen la vida imposible.
- Que bien, Zelda nos había comentado que eras un buen estudiante, quizás la podrías ayudar con matemáticas.- Le dijo el rey guiñándole un ojo.
Link miró a Zelda, esta le la miro tímidamente esperando su respuesta.- Claro será un placer.- Contestó Link sonriendo, mirando en todo momento a Zelda.
- Gracias Link.- Dijo Zelda sonriente y sin poder evitar el rubor de sus mejillas, pero lo disimuló un poco poniendo sus manos en su cara.
- ¿Sabes de política Link? Tal vez podrías trabajar en un futuro como mi consejero, jajajaja.- Le preguntó el rey tomando té de su taza.
- No mucho, pero creo que sí sé algo, el Colegio Nacional de Hyrule tiene mucha política en sus alumnos.- Dijo Link mirando al rey a los ojos con seguridad.
- ¿Cómo sería eso?- Preguntó el rey con una pequeña sonrisa, Link había acertado.
- No desde hace mucho que todas las razas de Hyrule pueden estudiar ahí ese movimiento fue para no crear discordia con los Zoras y los Gorons.- Dijo Link tomando un sorbo de té.
- Jejeje, muy bien…. Pero…
- Zelda, también es un movimiento político.-Interrumpió Link.- Cuando llegó a la escuela la calidad de esta estaba muy cuestionada, por lo que recuerdo un día viendo las noticias, gracias a eso yo… este…
- Jajaja, bien, tienes razón en todo lo que dijiste.- Interrumpió ahora el rey.- podría preguntarte tu opinión sobre un par de cosas, definitivamente debes visitarnos nuevamente, cuando mi agenda esté libre como hoy.
- ¡¿Soy un movimiento político?!- Preguntó algo enfadada Zelda.
- ¿Prefieres seguir estudiando acá en casa?- Preguntó su madre.
- Tiene razón, en fin, desearía poder controlar mi vida.- Dijo algo sarcástica Zelda.
- Señorita.- Dijo el rey muy sereno.- Si controlas tu vida, pero a esa edad no tenías mucho control, ahora te dejamos hacer todo lo que quieras, en tiempos antiguos bajo ningún propósito podría haberte venido a visitar Link, mucho menos almorzar con nosotros, pero los tiempos cambian, Link es un buen chico y es mucho mejor conocer a tus amigos.
- Más les vale.-La princesa miró a sus padres frunciéndoles el ceño, luego río, se puso de pie y tomó a Link de la mano.- Ya vámonos quizás que más te metan en la cabeza.
- Está bien, muchas gracias por su hospitalidad.- Dijo Link inclinándose siempre sonriente, retirándose del comedor junto a Zelda.
- Que chiquillo más encantador.- Comentó la reina.
- Creo que veo a un futuro rey.- Dijo el rey mirando a su esposa sobre la taza de té.
- Sería maravilloso querido, es muy apuesto y un caballero.
- Invítalo más seguido y envíale flores a su madre.
- A todo esto trajo un vino muy añejo, con lo que te gustan los vinos, guárdalo para tu colección.
- ¡Genial! Que buen ojo tiene Zelda, me encanta este chico
La princesa de Hyrule guío a Link por el castillo y al pasar por el vestíbulo había un militar, alto, fuerte, su cara era pálida, sus ojos casi blancos, era una persona muy extraña, miraba fijamente a Link, quien se sintió incómodo por la mirada notó una vibra extraña, cuando de pronto ve una cara más familiar.
- ¿Profesor Júpiter?- Preguntó Link sorprendido.
- Te dije que debes referirte a mis como tu maestro, o como tu dios, buenas tardes discípulo.- Dijo Júpiter sonriente.
- Está completamente loco.- Dijo Link en voz muy baja hacia Zelda.- ¿Qué hace acá?
- Chico te escuché, la cordura está sobre valorada, y yo debería preguntarte eso es la primera vez que te veo aquí.
- Pancho deja de juguetear y vamos donde el rey.- Le dijo el militar a Júpiter, mirando seriamente a Link y Zelda.- Con su permiso majestad.
- Eres un aguafiestas Zant.- Hizo una reverencia a Zelda y le dio un coscorrón a Link.- Nos vemos en el colegio ¡yiiaa!
- ¿Qué fue ese grito? Está completamente loco.- Dijo Link.
- Si, pero es increíblemente inteligente, es consejero de mi padre y hace clases de psicología y filosofía en nuestro colegio, además de ser docto en casi todas las materias.- Dijo Zelda pensativa.- ¿Cómo lo conoces? No tienes clases con él.
- Este…. Tiene que ver con lo que pasó durante la semana.- Dijo Link tratando de pensar en una mentira que le sirviera como coartada.
- Sobre eso… tenemos que hablar.- Dijo seria Zelda, pero luego le sonrío a Link.- ¡Ven! Quiero mostrarte algo.
Zelda guío a Link a través de pasillos que ya había visitado pero que se le habían olvidado por completo, atravesaron varias puertas, hasta que llegaron a un jardín hermoso, el pasto y las flores eran increíbles, habían unos columpios en medio del jardín, en el que Zelda se sentó y Link ocupó el de al lado.
- ¿Qué te paso durante la semana?- Preguntó Zelda.
- Es complicado…- Link pensó en una mentira rápida.- El profesor Júpiter me está ayudando a estudiar Historia, para subir mis notas, el profesor Lu habló con él, y accedió a ayudarme, por eso estuve tan ocupado…
- ¿Tanto como para no saludarme por los pasillos?- La cara de Zelda mostraba un poco de tristeza, Link la miraba y sentía que su corazón se derrumbaba, se sentía la peor persona del mundo, si ella supiera todo lo que siente en esos momentos ¿Debería decirle?
- Lo siento Zel, pero estaba muy cansado, no volverá a pasar…- Link como siempre que hablaba con Zelda la miraba directo a los ojos, lo cual la ponía muy nerviosa.
- Link eres mi… eres importante para mí, no te puedes desaparecer así como así.- Dijo Zelda ya sin tristeza, sonriéndole a Link.
-(¿Que habría querido decir Zelda de lo que se arrepintió? ¿Le digo que me gusta? ¿Qué siempre está en mi mente y que me vuelve loco cuando me mira con sus enormes ojos azules?)- Los pensamientos de Link llegaban espontáneamente, no sabía que sucedía entre los dos, pero como siempre no tocó el tema.- Tú también eres importante para mí… hagamos algo, el tercer recreo de todos los días será para nosotros dos, sin excusas ¿De acuerdo?
La cara de Zelda se transformó a la alegría extrema.- Me encanta la idea ¿Y cuándo me invitarás a tu casa?- Preguntó la princesa acercándose al columpio de Link, estaban muy cerca, la verdad, nunca antes habían estado así de cerca, aparte que estaban a solas, sin guardias, sin criados, sin nadie en el colegio, frente a frente, mirándose a los ojos, Link no quería que el momento acabara nunca.
- Cuando tú quieras puedes ir, los chicos siempre llegan cuando se les da la gana, entran, abren el refrigerador, se sientan, jajaja, son muy confianzudos a decir verdad.
- Está bien, tú lo dijiste, llegaré nada más, jajaja, te sorprenderé un día de estos.- Dijo Zelda entre risas, su risa para Link era lo mejor del planeta, no había nada más mágico que su risa, su estómago daba un vuelco enorme cuando Zelda se reía.
- Claro, estaré encantado.- Dijo Link con una sonrisa.
- ¿Hoy fuiste a jugar fútbol al colegio?- Preguntó Zelda con una risa malvada.
- ¿Cómo lo sabes?- Preguntó muy sorprendido Link.
- Pues siempre te espío, estás siendo vigilado siempre por cámaras de la familia real.- Dijo seriamente la princesa.- Así que nunca podrás engañarme.-Link miró asustado a Zelda, quien seguía seria, pero luego no aguanto y estalló en risas.- Jajajajaja, debiste ver tu cara.
- Jajaja, fue chistoso…
- Como crees que te espiaría, Anju te vio en el colegio, estaba ahí por no sé qué, harán unas actividades y Anju participa en el centro de alumnos.
El resto de la tarde se la pasaron hablando sobre de todo, Link le preguntaba a Zelda por qué no habían guardias en ese jardín, y la respuesta era que era el único lugar del castillo donde tenía privacidad a parte de su cuarto, pero que Impa la protegía en todo momento, le contó de que Impa era de una raza guerrera que todos creían extinta pero que no era así, Link se sorprendió de que Impa perteneciera a los Sheikah, Zelda al igual que sus amigos le dijo a Link que entrara en el equipo de fútbol, que había escuchado que era muy bueno. Fue una tarde perfecta, Link estaba muy feliz y Zelda también, su "amistad" era mágica.
Ya estaba atardeciendo cuando Zelda se despidió de Link en la reja del castillo, le dio un abrazo apretado y un beso en la mejilla y vio cómo el joven rubio se marchaba no sin antes darse vuelta muchas veces parar mirarla y hacerle señas, hasta que el camino no se lo permitió más.
Día lunes y Link desesperado miraba el reloj para que sonara la campana del tercer recreo para juntarse por fin con Zelda, el día había estado tranquilo, ni señas de Vaati ¿Se habría dado cuenta de que Link fue el que lo humilló frente a todos?
Suena la campana y Link se dirige tranquilo a un balcón junto a Zelda, se poyan en la baranda y empiezan a conversar.
- No veía la hora de que sonara la campana.- Dijo Zelda.
- Que curioso, yo también.- Respondió Link mirando a Zelda a los ojos, ambos dieron una risa nerviosa, el coqueteo ya era evidente.- ¿Cómo estuvo tu clase?
- Bien, pero me cuestan un poco, las matemáticas.- Dijo Zelda mirando avergonzada el piso.
- Pero si dijimos que yo te iba ayudar en eso, si no subes tus notas quedaré mal ante tus padres (mis suegros).- Link se reía para sus adentros de lo que pensaba y no podía dejar de mirar a Zelda, estaba en una fase grave de enamoramiento.
- Gracias Link….- Zelda abrazó a Link sin razón, a quien el corazón le latía más fuerte que nunca, sentía que se le iba a salir, disfrutaba el momento, el cual se sintió muy corto porque fueron interrumpidos.
- ¡Discípulo! ¡Yiiaa!- Era Júpiter que se acercó a la joven pareja en el balcón, con sus gafas y su sonrisa de dentadura perfecta, se veía muy feliz.- Uuuuy los tortolitos.- Mientras molestaba a la pareja pellizcaba a Link.
- ¡Ay Profe!- Exclamó Zelda cubriéndose en Link de la vergüenza quien se tapaba la cara riéndose nerviosamente.
- Pero ¿Que tiene? Si se gustan no se hagan los tontos, tiene que expresarlo, la vida es bella, y todo eso…- Decía burlesco Júpiter.- Si total, después de un tiempo que estén juntos va a empezar a decaer el amor, se van a enojar por cualquier tontera, van a sufrir, a llorar, y se van a separar, pero van a tener un lindo recuerdo o quizás no, depende de ustedes.- Agregó con su perfecta manera de hablar y en tono de burla aún.
- Como dice eso…- Link quedó choqueado y se imaginó toda la historia, en su cabeza, al igual que Zelda que no dijo nada y se quedó callada, escondiéndose aun en Link.
- Es la verdad, yo digo la verdad, tómalo o déjalo y me creerás cuando ocurra.- Se reía aun Júpiter.- No, si es broma chiquillos no me crean, en fin, tu discípulo después de clases debes ir a mis dominios y no se te ocurra llegar tarde ¡yiaa!- Comenzó a darle golpes a Link en la espalda.- Pelea, defiéndete, ¿O le temes a un viejo?- Le seguía arrojando golpes riéndose aun a lo que Link le respondía aun con más risa.- Suerte discípulo y no sigas humillando a Vaati.
- ¡¿QUEEE?!- Exclamó Link preocupado.
- Pfff… estos chicos de hoy, actualízate discípulo, internet móvil, el blog no oficial del colegio dice que según fuentes confiables el profeta reveló que tú fuiste quien humilló a Vaati, adiós discípulo.- Gritó Júpiter mientras se alejaba.
- ¡Rayos!- Exclamó Link.- Tengo un pequeño problema, en fin este profesor cada vez demuestra más su locura, me cae bien, jajaja.- Dijo Link a Zelda mirándola con ternura como preguntando si estaba bien, ya que se había quedado callada refugiada en él.
- Link… lo que dijo el profe… tu…- Link miró a Zelda, estaba sucediendo, iban a hablar claro por fin sobre ellos, pero la campana los interrumpió.
¡RIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNN NGGGGGGGG!
- Creo que después hablamos de esto.- Sentenció Zelda mirando a Link con dulzura.
- Está bien, que te vaya bien, nos vemos mañana, pone atención en clases.- Link abrazó a Zelda, le dio un tierno beso en la frente y se marchó a su sala.
- ¡Cuida tus espaldas!- Exclamó Zelda preocupada.- (No entiendo que pasó con Vaati pero espero no sea nada grave ¿Por qué los chicos tienen que pelear?)
Luego de la última clase terminó el día escolar, y Link se dirigió hacia al salón de filosofía para reunirse con Júpiter.
- Hola maestro.- Dijo Link tomando asiento frete a Júpiter, o por lo menos eso creía él.
- Yo no soy tu maestro.- Dijo muy confundido alguien que se veía exactamente igual que Júpiter.
- ¿Ah?- Link estaba aún más confundido.
- Mi nombre es George y soy hermano gemelo de tu maestro.- Dijo el hombre que se veía exactamente igual, hasta traía la misma ropa.
- ¿Es esto una broma?-Preguntó Link.
- No, nada de eso, necesitas que alguien cuerdo te haga clases y entre nosotros dos, mi hermano está loco.- Dijo George sonriente, pero sin la malicia que tenía Júpiter en la cara y mucho más sereno.
- Creo que todos lo que lo conocen saben eso…- Agregó Link muy confundido por la situación.
- En fin, empecemos joven Link, necesito conocer tus miedos.- Dijo George mirándolo serenamente.
- ¿Mis miedos? No le temo a nada…- Dijo Link mirando para otro lado.
- Haber, empecemos de nuevo, y no me mientas, puedes confiar en mi.- Dijo George con una mirada sincera y amigable.
- Es que… ¿No se supone que deba tener la trifuerza del valor? Debo darle valentía a la gente, ser un ícono.- Algo apenado Link se desahogaba con Geroge.
- Mira Link…- George procuraba usar un tono muy cercano, se notaba que sabía lo que hacía, inspiraba una gran confianza.- Ser valiente no significa, no tener miedo a nada, sino enfrentar tus miedos, es natural sentir miedo, pero la grandeza del valor está en quienes pueden hacerle frente a sus más grandes temores… así que, te preguntaré de nuevo ¿A qué le temes?
- Le temo a las arañas…-Dijo avergonzado Link.- A los temblores, a las serpientes y a los ratones.
- ¡Ajá! Miedos muy comunes… ¿Qué me dirías si te cuento que esos miedos fueron infundados por otras personas?- Preguntó George acercándose a Link con una expresión de que estuviera descubriendo algo sorprendente.
- ¿Cómo es eso?- Preguntó Link confuso, estaba seguro de que él era un cobarde, y eso le causaba bastante inseguridad.
- En psicología la psique del hombre que significa alma está dividida en lo que se llama inconsciente, subconsciente y consciente.- Empezó a explicar George, moviendo muchos sus brazos para expresarse.- El inconsciente almacena los recuerdos más dolorosos que el consciente no tolera, es muy difícil alcanzar esos recuerdos. Tu subconsciente almacena cosas que ves pero que no le prestas atención, como el entorno, por ejemplo sabes que en el colegio hay árboles pero no puedes describir cada uno, para entrar al subconsciente se usan distintas técnicas de hipnosis. Por último el consciente es a lo que prestas atención y puedes acceder fácilmente a esos recuerdos.
- Entiendo, entonces… ¿Cómo me fueron infundados mis miedos?- Preguntó Link que aun sentía vergüenza por haber nombrado las cosas a las que temía.
- Cuando eras un niño pequeño de seguro tu madre vio una araña, y se asustó lanzando un grito. Eso quedó en tu subconsciente y por esa razón es que le temes, lo mismo debe ocurrir con todos tus otros miedos, algo o alguien te los traspasó y estoy aquí para ayudarte para modificar esos recuerdos de tu subconsciente.
- Entonces… ¿Todo esto se debe a que imité los modelos de mis padres siendo bebe?- Preguntó Link sorprendido.
- Más o menos ¿Tus padres le temen a algo de eso?
- Mi madre le tiene miedo a las arañas, y a las serpientes, mi padre le tiene miedo a los ratones y los temblores…- Un sorprendido Link tenía la vista en el piso, luego la levantó mirando a George.- ¿De verdad puede ayudarme profesor?
- Claro, pero continuarás mañana después de clases, ahora vete a descansar, cuídate Link que estés bien.- Dijo George con una amable sonrisa y saliendo del salón, Link se quedó unos minutos sentado pensando en sus miedos, y en lo que significaba la valentía, se puso de píe y se marchó.
El resto de la semana Zelda no fue a clases, debido a que se enfermó, por lo que Link estuvo algo deprimido.
- ¿Y no hablas con ella por internet?- Preguntó Deify a su amigo.
- ¿En qué momento?- Pregunto Link algo molesto.- No tengo tiempo.
- Lo que sea que estás haciendo sé que no me lo dices por una buena razón, no te creo eso de que estudias historia, pero ni modo, confío en ti.- Dijo Deify mirando a su amigo a los ojos quien lo trataba de evitar.- Y si van a ser novios, debes hacerte tiempo como sea…
Respecto a Júpiter, los miedos de Link fueron extraídos de su subconsciente, con situaciones que en su mente solo se ven en borrones, como un sueño difícil de recordar.
- Trae esos recuerdos a tu mente…enfócate en tus primeros días, recuerdos que creías perdidos…- Decía Júpiter mientras Link yacía tendido en una mesa.
- ¡NO!- Link tenía pesadillas, luchaba contra los recuerdos y se movía para todos lados.
- Mantenlo ahí, retén esa imagen… ¿Lo tienes? Ahora reemplazarás lo que te causan esas imágenes por esto.- Júpiter tomó una pluma y le hizo cosquillas en el cuello a Link.
Al final de la semana el tratamiento estaba completo y en teoría Link debía haber perdido sus miedos.
- Entonces ¿Ya terminó?- Preguntó Link.- Y ¿Quién es hoy? ¿Júpiter? ¿George?
- ¿Quién crees tú que soy? – Preguntó su profesor mirándolo interrogante.
- Mmmm…. Júpiter es más arrogante y me llama discípulo, George me llama Link, pero no te has referido a mí.
- No es necesario que lo sepas, así que es hora de la verdad.- El profesor sacó una tarántula de una caja de cartón.
- Definitivamente es Júpiter, George no traería una tarántula.- Dijo Link que al instante en que la vio esbozó una sonrisa.
- ¡Ay! ¿Qué tanto? Si no estás en peligro con la arañita.- Dijo Júpiter con su típica malicia en la cara.- Además te he curado.
- Por alguna extraña razón me provoca gracia la araña.
- Básicamente te hice recordar el momento en que te infundieron el miedo y te hice cosquillas para reemplazar el miedo por risa...
- ¡¿Qué?!- Exclamó Link sorprendido.- Parezco una rata de laboratorio…
- Más bien, te condicioné como a un perro, puedo cambiar más de tus conductas si quieres…- Dijo Júpiter abriendo los ojos y mostrando los dientes.- Discípulo todos los hábitos pueden ser cambiados, sobre todo los malos.
- Maestro…. Está completamente loco, no quiero ser parte de su experimento.
- Ya lo fuiste- Dijo Júpiter abandonando el salón.
- En fin…. La risa no me paraliza como el miedo.
En algún lugar en las cercanías del Colegio Nacional de Hyrule un joven pálido, de cabellos blancos y ojos rojos caminaba con rumbo a su hogar, cuando es interceptado por un militar.
- ¡Alto ahí!- El fornido militar se acercó.- Soy Zant el máximo comandante del ejército de Hyrule y tú vendrás conmigo.
- ¡¿Qué?!- Exclamó Vaati enfadado.- ¿Qué quieres de mi viejo ridículo?
- No te hagas el idiota, eres el elegido por las diosas…. Si es que tales diosas existen, vendrás conmigo, te enseñaré a luchar, sobrevivir y un poco de modales no te vendría mal.
- ¡Ni lo sueñes!- Vaati salió corriendo.
- Eso no lo decides tú.- Dijo Zant dándole la espalda, mientras Vaati era noqueado por un par de soldados.- Cada vez estoy más cerca de la trifuerza…
