HOLA HOLA HOLAAAAAA! He vuelto, perdonen si han sentido que tardé mucho en actualizar pero tuve una semana de %&/%%!%#/ estoy perdiendo mis poderes futbolísticos ;C además que la universidad es un asco, me enfermé, me duele la espalda y aaah para que amargarlos con mis problemas... o quieren escucharlos? ;C jajaja

Mis agradecimientos a los lectores que comentaron el capítulo anterior , dan9912 y Emilia-Romagna gracias por animarse a comentar y motivarme para seguir con la historia ;D por ustedes estoy actualizando a las 1:35 AM muerto de sueño aunque esta semana no tengo clases ;D pero si tengo mucho que estudiar ;C bueno sin más preámbulos el nuevo capítulooooo!

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Ganando Enemigos

En un recinto militar un general de alto grado se encontraba bajo la lluvia observando a un joven que corría por una pista de obstáculos.

- ¡Ahora!- Exclamó el general a lo que el joven de cabellos plateados se giró sacando rápidamente una pistola con la que disparó y la guardó enseguida en un abrir y cerrar de ojos.

- ¡Ja! Muy fácil.- Dijo el joven pasando junto al objetivo con una clara marca en la cabeza de lo que parecía un esqueleto con armadura hecho de cartón.

- Recuerda soldado Vaati es mucho más efectivo derrotar a los Stalfos tirándoles la cabeza.- Dijo el militar en tono seco.

- ¡Viejo no he visto a ninguna de esas porquerías en mi vida!- Exclamó furioso Vaati- No soy un soldado, no tengo por qué estar aquí, no soy el elegido por nada ni nadie y creo que ya terminamos el ejercicio, ya pueden parar la maldita lluvia artificial.

La verdad Vaati no tenía muy buen carácter, pero la situación no era para menos, hace algún tiempo fue tomado a la fuerza e insertado en el ejército de Hyrule por culpa según él de un idiota que simplemente se le ocurrió que él era el famoso elegido por las diosas. Pero ni modo había intentado varias veces escapar de aquél lugar fallando en todas las ocasiones y siendo controlado por la fuerza. Raramente le trataban de convencer con palabras de que lo necesitaban, el general Zant solo le daba órdenes esperando que las acatara y si no era así el castigo físico lo recibía su espalda con sendos azotes.

- ¡No seas insolente! Si fueras un soldado ordinario ya estarías ejecutado.

- No soy ni siquiera un soldado.- Amenazadoramente Vaati se acercó al general Zant quedando a solo escasos centímetros, el joven no despegaba su mirada del militar expresando todo su odio hacia él.- Tú y todos los idiotas que están jugando al regimiento se equivocaron no soy yo al que buscan.

Molesto Aron Vaati se retiró a su habitación, era increíble como en tan poco tiempo su vida había cambiado tanto, un día simplemente Zant lo había introducido a la fuerza en aquella casa de locos ubicada tras la Montaña Muerte en un lugar desolado. Rápidamente Vaati había aprendido a usar una infinidad de armas, parecía llevarlo en el ADN pero sin embargo estaba siendo retenido a la fuerza, si es que él era el elegido por las diosas esa no era forma de tratarlo aunque él sabía que no era él al que buscaban. Tendido en su habitación miraba con odio la pared cerrando el puño con fuerza.

- Te encontraré elegido por las diosas, todo esto es tu culpa.- Al decir esto el joven dio un gran golpe a la pared destruyéndola un poco, se había vuelto fuerte en tiempo record, pero de seguro se debía a esa droga que le inyectaban antes del almuerzo cada día.-Ja! Espero que el famoso elegido se cuide de mi fuerza.

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El general Zant entraba enfadado a un salón con una mesa en donde discutía con sus oficiales de mayor rango, quienes ya estaban todos sentados en sus puestos, se acomodó su capa y tomó asiento en la cabecera de la mesa.

- Creo que el monje nos ha engañado.- Enfadado el general apretó el puño buscando respuestas en las miradas de sus subordinados.

- ¿A qué se refiere mi general?- Preguntó el segundo al mando quien tenía bastantes medallas en el pecho.

- El chico no es el elegido.- Zant hizo una pausa mientras sus soldados lo miraban con incertidumbre.- Sabía que el monje no me diría quien era el elegido, así que me las arreglé para interponerme en cada encuentro que tenía con el rey, de alguna forma adivinó mis intenciones…

Flashback!

Rauru se dirigía a paso rápido hacia la puerta principal del castillo, se le notaba nervioso debido a que no paraba de mover sus manos, cruzó el umbral y de inmediato le solicitó a un sirviente ver al rey.

- Apresúrese es urgente.- Dijo Rauru mirando para todos lados.

Al momento en que Rauru era escoltado hacia el despacho del rey donde atendía todos los asuntos políticos un guardia del castillo, que había observado al monje mientras llegaba, miraba nervioso para todos lados en busca de alguien que pudiera delatarlo.

- Sí, mi general.- Dijo el guardia con celular en mano.- Acaba de llegar.

Mientras en el despacho del rey Rauru ya empezaba a dirigirse hacia su majestad.- Mi señor…- El monje hizo una pausa, tomó aire y prosiguió.- Me temo que hay un asunto de suma importancia, el chico, el único que podrá quitar la espada de su pedestal para resguardar los intereses del reino…

- ¿Lo has encontrado?- Preguntó el rey casi sin inmutarse.

- En mi clase de historia, alumno del Primero C de secundaria, Aron Vaati, en seguida debemos entrenarlo en el arte de la espada.

- ¿Deberíamos decirle al general Zant?

- No me parece que sea lo más apropiado majestad, el general Zant quiere formar un asesino del chico….

Toda esta charla era escuchada por Zant y sus oficiales en su despacho, hace algún tiempo el militar había colocado micrófonos en el despacho del rey y algunos salones porque sospechaba que el monje quería enseñarle al elegido sus patrañas de honor, tradición y religión. Si el chico tenía un gran potencial lo mínimo que se debería hacer sería formar un soldado perfecto.

Terminada la charla entre Rauru y el rey, Zant se puso de pie.- Esto no quedará así ¡Iré a buscar al chico!- Dicho esto rápidamente se retiró.

Por otro lado Rauru ya a las afueras del castillo hablaba con la nana de Zelda, Impa.

- ¿De verdad crees que Zant está espiando al rey?- Preguntó la sheikah con la mirada fría.

- Estoy completamente seguro.- Contestó Rauru.

- ¿Y Por qué elegiste a ese chico como impostor?

- Me pareció el único capaz de soportar el martirio que le hará pasar Zant…- Dijo el monje algo avergonzado.-… Espero me perdone algún día.

Fin Flashback!

- De todas formas si el monje nos engañó y Vaati no es el elegido, nos hará llegar hasta el verdadero, crearemos la mayor amenaza que podrá tener.- Sentenció el militar abandonando la sala.

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Era un hermoso día en la mañana había hecho mucho frío, pero ahora el sol calentaba a un Hyrule que estaba por el piso, aunque todos estaban cooperando en primer lugar por la remoción de escombros, los esfuerzos no eran suficientes, incluso los caballeros de la orden del rey habían abandonado sus misiones en las regiones lejanas al castillo para llegar a ayudar. A su ingreso la gente los aplaudía y vítores eran recibidos como verdaderos héroes.

Los caballeros de la orden del rey era la última orden de caballeros que quedaba en el reino, anteriormente había habido muchas órdenes enfocadas a distintos objetivos. Acrualmente por el hecho de ser pocos era muy difícil llegar a ser caballero había que estudiar y entrenarse en todo tipo de armas aunque comúnmente los caballeros portaban un rifle en la espalda y un sable en la cintura. Los caballeros eran considerados una representación directa del rey, por lo que su papel en la política era muy importante.

Mientras tanto en el castillo el rey desesperado hablaba por teléfono en una habitación llena de políticos vestidos de traje.

- Envíen a todo el mundo hacia allá…. A los caballeros también.- Sentenció el rey guardando su celular.- Lo que faltaba están saqueando el centro comercial.

- Mi señor las fuerzas públicas hacen lo que pueden, pero hay que declarar el estado de sitio.- Dijo el ministro del interior que era un hombre pálido de gafas.

- Tiene razón.- Dijo Júpiter que también se encontraba en la reunión.- Las mentes incivilizadas no entienden que este debería ser un momento de unión y no de aprovechamiento.

- Está bien, llamen a la prensa para hablar en cadena nacional.- Sentenció el rey parándose de la cabecera de la mesa.

Mientras en otro lugar del castillo otra conversación se llevaba a cabo.

- Lo siento, no puedo estar más junto a ti.- La princesa Zelda se veía segura de cada una de sus palabras.- Ya no puedo seguir con esto.

Los ojos negros inexpresivos que tenía en frente no le provocaban ningún sentimiento, era muy distinto a mirar la marea que Link traía dentro de sus ojos, la hacía estremecerse y que un escalofrío agradable recorriera todo su cuerpo, acompañado del rubor de sus mejillas.

- ¿Es por ese idiota verdad?- Dijo el tipo de cabellos blancos que le cubrían parcialmente el rostro, era extrañamente esquelético, muy alto para su edad y muy pálido.- Ese tal Link…

- No, él no tiene nada que ver en esto.- Mintió Zelda.

- No te creo, los rumores llegan muy lejos, da igual lo encontraré y le daré una paliza tan grande que los dos lamentarán lo que me hicieron, lo juro como que me llamo Grahim.

- Le llegas a hacer algo te juro que te mato.- Le amenazó Zelda frunciendo el ceño.

- Da igual, no creo que me lo tope pronto, tengo unos asuntos que resolver en el bosque kokiri.- Dijo Grahim volteándose.

- Suerte.- Dijo sin expresión Zelda mientras Impa vigilaba todo desde las alturas.

La princesa ya ni siquiera recordaba en que momento se había "enamorado" de aquella persona tan poco humana, tan fría, de facciones tan raras y llegando a la feminidad, es verdad sentía cariño por él, pero no la volvía loca ni sentía esa necesidad de estar cerca de él como lo hacía con Link aunque aun así sentía que quizás lo echaría de menos, al fin y al cabo habían sido novios mucho tiempo, pero todo este tema de Link le hacía revolver sus pensamientos cada mañana, cada tarde, cada noche, a cada momento, evaluaba la idea de estar con Link y cada vez que lo hacía se comenzaba a imaginar su vida junto al rubio, se veía junto a él mirando el atardecer, se imaginaba besándolo, por las diosas había tenido la oportunidad de besarlo ¡Y no lo había hecho! En parte se arrepentía pero sabía que si quería comenzar algo con Link debía comenzarlo bien, aún tenía sus dudas pero esperaría que volviera del bosque Kokiri para contarle que estaba soltera para él ¿Para él? No podía decirle eso, pero le diría que estaba soltera, y esperaría a que se dieran las cosas, pidiendo al cielo que fueran tan mágicas como lo habían sido hasta ahora. Pero para la princesa no había dimensión, época o universo alterno en el que Link no la hubiera enamorado con tan solo pronunciar su nombre.

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Bueno ese ha sido el capítulo de hoy ;D gracias por haberlo leído, sé que es más corto que los otros capítulos pero encuentro que no era necesario extenderlo más, expresé todo lo que quería expresar ;D gracias a los que leen, comenta, siguen, tienen esta historia como favorita, siguen anónimamente, piensan en esta historia en sus ratos libres, piensan en mi cuando la leen jajaja etc.

(Entra Zelda en escena)

- ¿Cuando podré besarte?

- A mi no... :| al Link de la historia...

- Tu eres Link, Link es tú.

- Si pero...

- Pero nada ¡bésame!

- Tú tuviste la culpa de todo, no te besaré, espera a que la historia llegue a su punto.

- No puedo esperar.

- Que irónicas son las cosas...