Holaaaaaa a todooos :D Perdón por la demora u.u a un par de personas les dije que actualizaría antes de ayer pero surgió un problemita u.u al igual que ayer, pero aquí está el nuevo capítulo recién terminado. Ahora tengo una confusión, no recuerdo que reviews contesté y cuáles no, así que agradeceré generalmente sin hacer una acotación como en el capítulo anterior, perdonen jaja si no respondí algo pregunten de nuevo :D Gracias a Emilia-Romagna, Anytime, Lala y Chica Otaku por sus últimos comentarios que no sé si respondí jajaja, excepto el de Chica Otaku que lo respondí hace poco, gracias por leer mi historia, por seguirla y por comentar :D Espero les guste este capítulo.

Bienvenidos, antentos y listos, porque todo puede pasar o no?

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Fuegos Artificiales

Con horror el anciano Gaepora miraba la caída de Link y compañía debía hacer algo por evitar que esos muchachos impactaran contra el piso, pero no quedaba tiempo ¿Qué podía él hacer? No había absolutamente nada que en un minuto pudiera hacer para evitar la tragedia, ni corriendo alcanzaba a llegar al sitio de impacto.

- ¡Creo que Link no pensó esto bien!- Exclamó Kafei aferrado a Timo.

- ¡Creo que ni lo pensó!

El tiempo era un factor clave y cada vez tenía menos, Navi podría salvarse sin problemas pero él no podía volar, si ponía su escudo debajo se quebraría las piernas y quizás qué más. El impacto parecía la única opción, iba a caer a las faldas de la montaña muerte, su muerte sería rápida al menos, el elegido por las diosas estaba a punto de morir en una tragedia terrible, pensó en cerrar los ojos pero creyó que se vería como un cobarde morir con los ojos cerrados, miró hacia el frente y se encontró con el piso al que se acercaba a toda velocidad. Pero de repente un rayo azul pasó a toda velocidad hacia arriba y Link sintió un fuerte tirón en su cuerpo, de la nada se había quedado suspendido en el aire.

- Idiotas.- De muy mala gana Durián estaba cortando la soga con la que había amarrado a Link y compañía.

- Durián muchas gracias, eres el mejor, me arrepiento de cada vez que alguna broma mía te hizo enfadar dentro de tu ser inexpresivo.- Dijo Timo agradecido de haberse detenido a unos 15 metros del suelo.

- De no ser por ti hubiéramos muerto.- Dijo Kafei- Anju me hubiera matado.

- ¡Idiota! ¡¿Cómo te iba a matar estando ya muerto?!- Exclamó el zora.

- Da igual, prefiero no molestarla.

- Tonto.

Cuando el cuarteto iba cayendo Durián había aparecido de su escondite (recordar que siempre vigila a Link) para enganchar a cada uno de sus ropas y anclarlos a la montaña. Ahora se encontraba asistiendo a cada uno para bajar de la altura en la que se habían detenido.

- Apresúrense, esto es solo el comienzo.- Dijo Durián ayudando a descender a Timo con una cuerda.

- Orejón la próxima vez que decidas lanzarte al vació procura asegurar nuestra supervivencia.

- Lo tendré presente, pero alguien por favor ayúdeme bajar.- Link se encontraba suspendido a unos 10 metros de altura y Navi seguía aferrada a su oreja.

- ¿Ya pasó todo?- Preguntó Navi asustada.

- Tranquila no pasa nada.- Dijo Link.

- Me alegra que estés bien.- La pequeña hada le dio un beso a Link en la mejilla.

- Eso estuvo bastante cerca, gracias por quedarte conmigo, pudiste haber salido volando sin problemas.- Dijo Link a su amiga con ternura.

- Somos compañeros hasta el final, sin importar lo que ocurra.- Dijo Navi ruborizada.

- Compañeros hasta el final entonces.

- Link, para la otra no la contamos.- Dijo Kafei bastante tranquilo ya en el suelo.

Por último Durián ayudó a descender a Link.

- ¡Corran!- Exclamó Durián, aunque no podríamos decir precisamente que lo exclamó pero habló más fuerte de lo normal.- Link, lo que hiciste en parte estuvo bien pero pudiste morir, no siempre estaré ahí para ayudarte.

- ¿Tienes permitido decir tantas palabras?- Preguntó Timo haciéndose el gracioso a lo que Durián ni respondió.

- Lo sé, pero me pareció la única salida.- Respondió el rubio.

- ¿Dónde están las chicas?- Preguntó Kafei.

- Ya están fuera de Kakariko.- Respondió Durián.

Al llegar a la entrada de Kakariko que daba a la Montaña Muerte Durián se detuvo en seco.

- Llévenselos a un lugar seguro.- Le ordenó el sheikah a un par de soldados que andaban en un automóvil.

Pero Link al observar la frontera no le entraron ganas de arrancar de Kakariko, un ejército de gorons junto a varios soldados estaban en ese lugar creando una muralla de piedra para proteger la ciudad.

- No me iré, tengo que ayudarlos.- Dijo Link decidido.

- Nos quedaremos.- Afirmó Navi de brazos cruzados sobre el hombre de Link.

- Esto solo detendrá la lava, el volcán aun no explota por completo, esto no es nada.- Dijo Durián frío.

- Nos quedamos.- Dijo el zora tomando el hombro de Durián.

- A penas empiece la erupción verdadera se van.- Respondió el sheikah.

- Claro.- Dijo Link tomando una piedra y tirándola a la pared.

- ¿Qué pasará con la ciudad goron? – Preguntó Kafei.

- La ciudad goron ha sido evacuada, lamentablemente no sabremos qué pasará con ella, pero todos han sido evacuados, tenemos un túnel secreto para salir.- Dijo un goron que estaba cerca.

- ¡Vamos más rápido la lava pronto llegará!- Exclamó el goron más grande que había allí apilando una piedra gigante a la muralla.

Todos los presentes apilaban rocas sin parar, la tarea ya estaba lista pero faltaba altura, la erupción iba a aumentar y así mismo la presión contra la muralla.

- ¡Falta un canal para que pase la lava!- Exclamó Link.- ¡La presión terminará votando la muralla!

- Tiene razón.- Le dijo Durián al goron más grande que parecía estar a cargo.

- Eso se puede solucionar.- Dijo el goron.- ¡Tú y tú rueden alrededor de Kakariko y hagan que el cauce termine en el río!

- Que inteligente eres.- Le dijo Navi a Link en el oído a lo que su compañero respondió con una sonrisa.

Los dos gorons a los que el goron a cargo había apuntado pasaron por sobre la muralla y comenzaron a rodar creando un cauce para cuando la lava se acumulara.

Tan solo habían pasado un par de minutos desde que los gorons se habían perdido de vista creando el cauce para la lava, todos seguían apilando rocas para hacer la muralla más alta, ya llevaba 3 metros, lo cual en teoría debería ser suficiente para que Kakariko permaneciera "intacta". De repente la tierra se sacudió más fuerte que antes Montaña Muerte pareció inflarse, de un remezón Link quedó en el piso, pero Durián lo estaba levantando para que entrara en el automóvil. Ahora de pasar a inflarse la montaña tomó rápidamente la forma de un globo y reventó, rocas ardiendo caían sobre Kakariko, la lava esta vez venía acompañada de una nube de ceniza que crecía rápidamente arrasando con todo a su paso, Link intentó mirar pero Durián lo empujó al carro junto con Navi.

- Pero y uste…

El rubio fue interrumpido por el sheikah.- Estaremos bien, subió a sus dos amigos y cerró la puerta del automóvil.

De inmediato el auto arrancó a máxima velocidad por las calles vacías de Kakariko , Link miró hacia su espalda, la nube de ceniza había entrado a Kakariko y se acercaba amenazante hacia ellos, miró hacia adelante y Kakariko ya estaba en llamas y seguían cayendo rocas envueltas en llamas por doquier haciendo que el conductor girara el auto en todas direcciones.

- ¡Acelera!- Exclamó Kafei mirando con temor la nube de cenizas.

- ¡Nos salvamos antes, solo para morir aquí!- Timo parecía ser el más preocupado.

- ¡Tranquilízate pescadito, sé un hombre!- Exclamó Navi.

- Rayos, viene la escalera.- Dijo Link.

- ¿Escalera?- Preguntó Kafei.- Pero si cuando entramos…..

- ¡Entramos por el camino de autos que está en llamas!- Exclamó Timo.

- ¡Sujétense!- Exclamó el soldado que conducía.

El carro dio un salto al acercarse a la escalera descendiéndola inmediatamente, lamentablemente al hacer contacto con el piso las llantas del automóvil reventaron, pero ya estaban fuera de Kakariko por lo que se bajaron y cruzaron el puente que los llevaba a la pradera de Hyrule.

- ¿Dónde estarán todos?- Preguntó el rubio héroe.

- Déjame llamar.- Dijo Kafei sacando su celular del bolsillo.

- Veo que trajiste la reliquia.- Dijo Timo al observar que el teléfono móvil de Kafei era muy antiguo.

- Si traía otro podía romperlo, cuando casi impactamos con el piso quizás.

- Por eso no traje el mío.- Dijo Link.

- ¿Aló? Si amor estamos bien ¿Dónde están ustedes?- Kafei hablaba por teléfono mientras el grupo seguía caminando.

- Soldado.- Dijo Link.- ¿A dónde tienes que llegar?

- Tengo órdenes de guiarlos a donde deseen ir ustedes.- Respondió el soldado.

- Al Rancho Lon Lon.- Respondió Kafei guardando su celular.

- No puedo creer que hace unas horas estábamos en Kakariko…- Decía Navi mirando la nube de ceniza que se disipaba en las afueras de la Villa.

- Tranquila Kakariko se levantará de nuevo.- Le dijo Link a su amiga.

Las llamas ardían sobre Kakariko al mismo tiempo que carros de bomberos y policías corrían a toda velocidad para tratar de ayudar lo que se pudiera salvar. Se podía apreciar entre la nube de cenizas el volcán por el cual seguía descendiendo la lava aunque a menor flujo, no se podía distinguir la Villa, solo se veía una nube de cenizas entre las cuales llamaradas se alzaban, incluso en la pradera de Hyrule habían llegado las cenizas aunque en muy menor medida.

Link se quedó inmóvil unos instantes observando el espectáculo que le regalaba la naturaleza, si bien era una catástrofe, se sentía pequeño ante tal magno fenómeno, los bomberos ya habían llegado a los límites de Kakariko y habían creado un perímetro conteniendo así las llamas, pero no podrían entrar a la villa hasta que las cenizas se disiparan un poco.

- Vamos Link, no podemos hacer nada.- Dijo Navi sentándose en el hombro de su amigo.

- Tienes razón Navi, pero volveremos, lo sé.

- En su momento volveremos, pero ahora tenemos que reunirnos con la princesa.

- Es un largo camino, cómo desearía sentarme yo en tu hombro también un rato.

- No te quejes, yo te animo desde aquí.- Dijo riendo la hada mientras Link y compañía emprendían el viaje en rumbo al Rancho Lon Lon.

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Abrió los ojos lentamente, se encontró tendido contra el piso, su cabeza retumbaba y a duras penas recordaba un último momento de lucidez ¿Había sido en Kakariko? ¿En los Bosques Perdidos? Esperen, él había ido en búsqueda de la segunda piedra espiritual, para ser mejor que Link.

- ¿Dónde estoy?- Vaati se puso de pie al momento que se tomaba su cabeza por el dolor.

- Ni se te ocurra mirar por el barranco.- Le contestó una voz desconocida.

Vaati miró a su alrededor, el espacio era muy estrecho, se encontraba en una especie de cueva, al exterior solo se veía el cielo azul y para el interior una pared le imposibilitaba el paso. Acompañándolo había dos individuos, uno muy flaco de cabellos blancos y una mujer

-¿Estamos en altura?- Preguntó Vaati acercándose a la salida.

- Te dije que no se te ocurriera mirar.

Vaati quedó helado, la altura a la que se encontraban era considerablemente alta, todo se veía muy pequeño si es que había algo porque solo veía un vacío enorme y el cielo, ni pensar en saltar o intentar salir de aquella cueva, el menor descuido le haría quedar como puré por la inmensa caída.

- ¿Quién eres tú?- Preguntó Vaati aterrado por la reciente imagen que su cerebro le recreó de una dolorosa muerte.

- Mi nombre es Grahim, y ella es Grusi.- Dijo Grahim apuntando a la chica.

- ¿Y cuál es tu nombre?- Preguntó amable Grusi.

- Soy Aron Vaati, mucho gusto.

- ¿Qué hacías en el volcán de Montaña Muerte?

- ¡¿Qué?!- Exclamó Vaati.- No conozco el volcán.

- Claro que sí, fuimos arrastrados desde ahí.- Dijo Grusi riendo.

- ¿No lo recuerdas?- Preguntó algo molesto Grahim.

- No, ni idea.

- ¿Cuál es tu último recuerdo?- Pregunto Grusi.

- Estaba en Kakariko, entonces decidí que tenía que encontrar la piedra espiritual antes que Link y ….

Por unos instantes Vaati abrió los ojos y cayó en la cuenta.

- Ya lo recordé, todo perfectamente.- Dijo el chico casi como para sí mismo.- El viejo de Kakariko me dijo que el Rubí Goron se encontraba en la cima de la montaña muerte, quería obtenerlo para demostrar que soy mejor que Link, estaba seguro que llegué mucho antes que él, pero cuando llegué a la cima, solo estaba el cráter del volcán, por lo que empecé a descender y de repente lo ví, el Rubí estaba tan cerca, pero no pude cogerlo.

-¡¿QUÉ?!- Exclamó de inmediato Grahim.- ¿Has visto el Rubí?

- Ahora sí quieres escucharme…- Dijo Vaati callando de inmediato.

- Tranquilo, no hay por qué ser hostil, tenemos un enemigo en común, el héroe del tiempo, tú quieres humillarlo y yo quiero su cabeza, podemos cooperar por el bien común.- Trato de convencer Grahim a su compañero de "encierro".

- Como decía, comencé a descender hacia el interior del volcán, no pude explorar mucho ya que de inmediato vi una criatura enorme, con el Rubí Goron incrustado en la frente, no sé qué habrá sido ese animal que desató una gran llamarada, pero nunca antes había visto algo así.

- Aquella criatura era un dragón oriental.- Contestó Grahim.

- ¿Dragón oriental?- Preguntoó Vaati.

- Los dragones orientales son alargados como una serpiente, tienen cuatro patas y poseen un gran poder destructivo.- Contestó amable Grusi.

- Desde ahí no recuerdo nada.- Dijo Vaati.- ¿Y ustedes como llegaron acá?

- El maldito dragón nos atrapó con sus garras y nos trajo hasta aquí.- Contestó Grahim aun furioso con el recuerdo de la escena.

- Debe haber una forma de bajar ¿O no?- Dijo algo asustado Vaati.

- Hasta ahora no se nos ha ocurrido ninguna.- Dijo Grusi.- Y los celulares no tienen señal.

- Espero no seamos la cena del dragón.- Dijo Vaati.

- Debe estar confundido, si nos fuera a comer supongo que ya lo habría hecho.- Dijo Grahim sereno.

- A todo esto ¿Dónde está el dragón?- Preguntó Vaati.

- Lo mismo nos preguntamos, nos dejó aquí y se perdió en el horizonte.- Contestó Grusi con una sonrisa.- Ahora que tendremos que compartir por un rato más, cuéntanos ¿Qué te hizo Link que lo odias tanto?

- Buena pregunta.- Dijo Vaati entusiasmado.- Todo empezó en la fila para comprar helados en el colegio hace nueve años….

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En Kakariko el humo, las llamas y las cenizas lo cubrían todo, quizás que suerte había corrido Durián y compañía, quienes habían hecho todo para evitar la destrucción de la villa. De entre toda la catástrofe un hombre cubierto completamente con ropas negras, removía todo lo que se encontraba dentro del viejo molino de Kakariko.

- En la habitación uno, no he encontrado nada más que un cepillo para el cabello, sospecho que era la habitación donde se encontraba la princesa.- El hombre hablaba en voz muy alta como queriendo ser escuchado.

El tipo registró toda y cada una de las habitaciones del molino, en busca de quien sabe qué, pero solo se encontró con nimiedades que no servían de nada a la persona que lo había enviado a aquél lugar deshabitado en esos momentos.

- Mi general, he concluido la revisión del molino ¿Qué debo hacer?... Copiado, voy en camino.

Por entre las cenizas el hombre se movió velozmente, el calor lo sofocaba, si no fuera por el tanque de oxígeno que llevaba, se hubiera intoxicado con los gases presentes en Kakariko en cuestión de segundos, iba esquivando todo a su paso, bancas, arboles, vehículos, casas, hasta chorros de agua provenientes de las mangueras de los bomberos de Hyrule. Hasta que por fin alcanzó los límites de Kakariko, saltó la muralla que rodeaba la ciudad para dar a la pradera de Hyrule, donde a un kilómetro de distancia, escondida entre unos arbustos se encontraba un gran helicóptero con capacidad para unas treinta personas, el hombre después de su extensa caminata golpeó la puerta del vehículo, en donde fue dejado entrar de inmediato.

- ¡Soldado!- Exclamó el general Zant apenas entró su subordinado al helicóptero.- ¿Está seguro de que no encontró fotos, identificaciones, celulares, cámaras o algo que pueda identificar al chico?

- No mi general, no había absolutamente, nada.

Dentro del helicóptero había alrededor de veinte militares, tres de ellos pilotaban la nave, los otros simplemente se encontraban sentados apoyados en las paredes del vehículo, armados hasta los dientes y alertas.

- General, han encontrado al otro chico.- Dijo uno de los pilotos colocando su mano derecha sobre su audífono.

- ¿Qué otro chico?- Preguntó Zant.

- Vaati.- Contestó el piloto.

- Pon el altavoz.

- Mi general, nos encontramos cerca de la entrada al Valle Gerudo, y el chico está atrapado.

- ¿Atrapado?- Preguntó Zant.

- Si, en una especie de cueva….-

- No diga más, soldado, encienda una bengala y en seguida estaremos allá.

- ¡Si, señor!

- Hasta que lo pillamos, sacaremos de su trasero todo el dinero que invertimos en él ¡Andando!

La nave casi sin hacer ruido encendió sus motores, hizo girar sus hélices y se elevó, a una velocidad increíble se movía por los cielos de Hyrule atravesando de inmediato por encima del Rancho Lon-Lon, donde el héroe favorito de todos se encontraba ocupado en sus asuntos.

- ¡LINK!- La princesa al momento de ver a su amado, corrió con todas sus fuerzas a su encuentro.

- ¡Zel!

La princesa se abalanzó sobre Link casi derribándolo, para luego fundirse en un tierno abrazo.

- Me tenías muy preocupada, tonto.

- Tú también a mí.- Contestó el rubio.

- Se lanzó al vacío por ti.- Dijo Timo rompiendo el momento.

- Lo tengo grabado.- Dijo Kafei.

- ¿Dónde está tu laptop a todo esto?- Preguntó Navi.

- Anju tiene la laptop, pero no supimos hacer funcionar las imágenes en tiempo real.- Contesto Zelda.- Andando chicos, deben tener hambre, el almuerzo está listo.

Al pronunciar esas palabras Timo, Kafei y Navi salieron a toda velocidad al comedor.

- Era mentira, el almuerzo no está listo, solo te quería para mí.- Dijo Zelda besando a Link dejándolo completamente sin palabras.

- Zel…¿En serio?- Preguntó el rubio mirándola fijamente a los ojos.

- No, de verdad es hora de comer, pero si me sigues mirando así, me puede dar un paro cardíaco.

- Jajaja, vamos princesa.- La sonrisa en el rostro de Link demostraba completa felicidad, se había olvidado de todo lo ocurrido, ya no estaba en su mente el desastre de Kakariko, ese momento de completo ensimismamiento, ese momento en que sólo existían ellos dos, ese momento podría resumir todo lo que significaba para Link el amor, esa sensación de que nada más importa, de todo va a estar bien, de que no hay nada más poderoso que el amor de los dos, todo lo que lo hacía sentir ese beso intenso, eso era todo lo que Link deseaba en su vida, y por eso iba a levantar su espada cada vez con mayor fuerza.

- ¿De qué te ríes?- Preguntó Zelda sacando a Link de su lapsus.

- De nada cariño, pero estoy realmente feliz.- Contestó Link con una enorme sonrisa.

- Eres tan lindo.- Exclamó Zelda casi como en un suspiro.

La pareja abrió la puerta al comedor, de inmediato Link se llevó una tremenda sorpresa, estaba repleto, gente por doquier, con caras de no mucho ánimo, por lo que de inmediato se percató de la situación, el Rancho estaba siendo usado de refugio, todo Kakariko se encontraba en ese comedor frente a un plata de comida casera siendo atendidos por Anju, Malon, Impa, Talon, junto a todos los otros empleados del local. Zelda guío a Link hacia una mesa en la que se encontraban Timo, Kafei y Navi frente a un plato de sopa cada uno.

- Cariño, espérame aquí, te traigo tu plato enseguida.- Dijo Zelda, le besó los labios y se retiró a la cocina.

- ¿Qué es?- Preguntó Link mirando a Timo comer como endemoniado.

- Sopa de ladrillos.- Dijo Kafei que se veía un poco más decente comiendo.

- ¿De ladrillos?- Tenían un poco de sentido las palabras de Kafei debido al color rojo ladrillo de la sopa.

- Sopa de tomate.- Respondió Timo acabando su plato.- La próxima vez saldremos después de almuerzo, y definitivamente después de que el volcán haga erupción.

- Pescadito eres un flojo.- Dijo Navi acabando su diminuto plato.

- Claro lo dices porque tienes el estómago enano, con cualquier cosa quedas satisfecha.- Respondió el zora indignado, realmente indignado, los temas de comida siempre afectaban de sobremanera a Timo.

- Estaba delicioso.- Dijo Kafei dejando su plato enfrente.- Pero Timo tiene algo de razón, si hubiéramos salido después de almuerzo ni siquiera hubiéramos subido a la Montaña Muerte, a la cual subimos por nada.

- No podríamos adivinar que eso sucedería, y que yo recuerde en ningún momento les pedí que me acompañaran.- Respondió Link achicando los ojos.

- Si buen punto.- Dijo Kafei.

- Link ¿Hacia dónde vamos ahora?- Preguntó Navi.

- Créeme pequeña que no lo sé.

- Pero yo sí.- Dijo Kenshi apareciendo detrás de Link, extendiéndole la mano.- Cómete esto con tu almuerzo y apenas termines sales de inmediato al corral listo para entrenar.

Link abrió su mano donde encontró una pequeña pastilla redonda y transparente.

- Al parecer el trabajo del héroe nunca termina.- Dijo Timo

- ¡¿Y USTEDES DOS QUE HACEN AHÍ?!- La voz enfadada de Anju, el timbre de voz que más se le recordaba, resonó hasta los oídos de prácticamente todos los presentes.

- Este…. ¿Sobre mesa?- Se atrevió a decir Timo con algo de miedo.

- No tenías que decir nada.- Dijo Kafei completamente inmóvil.- Mientras menos movimientos bruscos hagas y menos hables es mejor.

- ¡¿NO VEN QUE EL SITIO ESTÁ LLENO?! ¡VENGAN A AYUDAR DE INMEDIATO!- Exclamó Anju, provocando la reacción inmediata de levantarse en Timo y Kafei.

- Pero ¿Y Navi no hará nada?- Preguntó el zora.

- ¡¿ACASO CREES QUE NAVI PUEDE LLEVAR UN PLATO?!- La cara de Anju se arrugaba por la rabia que la estupidez de Timo le causaba en ese momento.- ¡APRESÚRATE A LA COCINA!

Raudamente Timo y Kafei desaparecieron, justo al momento en que Zelda llegaba con la sopa de Link.

- Aquí tienes cariño, buen provecho, me quedaría contigo, pero Anju está furiosa y debo ayudar a servir ¿Nos vemos luego?- Preguntó la princesa regalándole a Link esa mirada que tanto le encantaba.

- Después de almorzar debo entrenar con Kenshi, búscame en el corral.- Dijo Link.-

- Está bien.- Zelda besó rápidamente a Link en los labios y sonriendo se abrió paso hacia la cocina.

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- Después de todo lo que Link te hizo no fue tan grave.- Dijo Vaati.- Te quitó a tu chica, que casualmente es mi chica también, pero nada más.

- ¿Cómo que tu chica?- Preguntó Grahim algo molesto.

- Sucede que yo también soy cercano a Zelda, a veces hablamos y si no fuera por Link estaría conmigo.- Dijo Vaati.

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NA: (Recordar capítulo 2 donde ambos tomaban una rupi cola)

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- ¿Y alguna vez te comentó que tenía novio?- Ahora Grahim estaba bastante más molesto, apretaba los puños con fuerza mientras recordaba a la princesa.

- No, ni una sola vez, no tenía la menor idea, ni siquiera lo hubiera sospechado, por el tema de las conversaciones.- Contestó Vaati.- Pero viéndolo de ese modo, Link también me la quitó a mí.

- No pudo habértela quitado a ti, yo era el único oficial.- Dijo Grahim enfadado.

- Parece que a la princesa no le bastó con un triángulo amoroso, tenía un cuadrilátero para ella sola.- Dijo Grusi sembrando cizaña a lo que Grahim sólo respondió con una mirada.- No sé qué tanto le ven a la maldita princesa.

Grahim iba a abrir la boca para responderle a Grusi, de solo observar la expresión de Grusi y cómo hablaba de la princesa se podía intuir que no le agradaba para nada la rubia perteneciente a la nobleza de Hyrule, pero justo en ese momento una ráfaga de viento golpeó al trío de lleno, al girar sus cabezas se percataron que un helicóptero sobrevolaba el lugar.

- Genial, lo que faltaba.- Dijo Vaati.

- ¿Qué te ocurre?- Preguntó Grusi.- Estamos salvados.

- No creo que ese sea el término preciso.- Respondió Vaati.- Estamos cambiando una condena por otra.

- ¿Los conoces?- Preguntó Grahim.

- Algo así.

Del helicóptero se abrió la puerta, para dejar al descubierto al militar de gran estatura con rasgos duros, y unos ojos inyectados en sangre, Zant, se encontraba parado con su capa de alto rango al viento, afirmado solo de una manilla, sus múltiples medallas que colgaban de su uniforme tintineaban con el viento.

- Eres un chico muy escurridizo, pero al fin nos encontramos nuevamente.

- ¿Qué quieren?- Preguntó Vaati sin interés.

- Esa no es manera de referirte a tus superiores.- La sonrisa maliciosa de Zant expresaba su tremenda autoconfianza.

- No soy un militar y nunca lo fui.- Respondió desafiante Vaati.

- Da igual, ven con nosotros, nos debes muchas explicaciones.

- No iré a ninguna parte.

- Al parecer necesitan ayuda, no los veo muy cómodos en este lugar, como sea que hayan llegado, yo puedo sacarlos de aquí.

- Vamos, no seas tan orgulloso, lo necesitamos.- Dijo Grusi dándole una palmada a Vaati.

- Es verdad Vaati, no tenemos otra opción.- Le animó también Grahim viendo la oportunidad de salir de aquél lugar sin una caída estrepitosa.

- Mira chico, una gran cantidad de dinero fue invertida en ti, y no lo perderemos así como así, nos llevarás al elegido por las diosas sea como sea, ya te escapaste una vez, no lo harás de nuevo.- La actitud de Zant era de un negociador, sabía que tenía todas las de ganar y se estaba aprovechando muy bien de eso.

- Vaati, por favor.- Dijo Grusi muy tierna.

- ¿Puedo llevarlos a ellos?- Preguntó Vaati.

- Por supuesto, tus amigos son mis amigos.

- No diría amigos tan rápido.- Se apresuró a decir Vaati con una crudeza increíble.

- Da igual ¿Vienen o se quedan?

Vaati lo pensó por algunos segundos, tendría que buscar otra forma de escabullirse de los militares, aunque también podrían otorgarle recursos que él no poseía, pero confiar en esas bestias era bastante arriesgado.

- Señor, se acerca un dragón.

- ¡¿Qué?!- Exclamó volteando Zant.

- Un dragón señor, directamente hacia nosotros.

- ¡Vamos es ahora o nunca!- Exclamó Grahim.

El tiempo se agotaba, entre Volvagia y el trío atrapado en la cueva, estaba el helicóptero cuyos pilotos solo querían alejarse de ahí, ya que el animal se acercaba a gran velocidad, su cuerpo ondeaba al viento y estaba envuelto por pequeñas llamaradas. De verdad era una criatura majestuosa, y su poder de destrucción aún no era descubierto.

El helicóptero hizo un pequeño movimiento, como queriendo elevarse para luego volver a su posición original, el miedo a la enorme bestia era tremendo, pero Zant no se inmutaba, seguía esperando la decisión de Vaati.

- ¡Está bien, vamos!- A penas Vaati pronunció estas palabras, Grusi y Grahim ya se encontraban en el helicóptero, Vaati tomó carrera y saltó dentro el helicóptero.

- ¡Eleven esta cosa ahora!- Exclamó Zant cerrando la compuerta.

La nave rápidamente ganó altitud, justo cuando Volvagia se disponía a embestirlos, por lo que se dirigía a toda velocidad hacia la cueva, pero el dragón logró desviar en parte su trayectoria y se estrelló contra la montaña golpeándose justo en donde tenía incrustado el Rubí Goron. El animal dio un gran aullido y cayó por el acantilado.

- Eso estuvo cerca.- Dijo Grahim mirando por las pantallas del helicóptero.

- Gracias a la Diosa que ya estamos a salvo.- Dijo Grusi.

- ¿Diosa?- Preguntó Vaati confundido.- Querrás decir las diosas.

- No, nada de eso.- Contestó la chica.

- No entiendo nada.

- Es una historia larga y aburrida.- Dijo Vaati amargo sentándose junto a unos soldados.

- ¿Nos extrañaste?- Preguntó Zant acercándose al joven de cabellos plateados.

- Ni un poco, espero esta vez sean menos estúpidos y se den cuenta que el elegido por las diosas no soy yo.

- Lo sabemos.- Dijo Zant.- Fuimos engañados, sólo nos falta averiguar quién diablos es.

Grahim miró a Vaati de inmediato, este vaciló un momento hasta que por fin se expresó.

- Yo sé quién es.

- ¿Estás seguro?- Preguntó el militar serio e incrédulo.

- Completamente.- Dijo Vaati confiado.- Ahora, les diré quién es, pero me ayudarán a encontrarlo y yo seré quién lo apalee.

- Perfecto, dispondrás de todos nuestros recursos.- Dijo Zant.- Dime el nombre.

- Link Rohl.

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En un gran salón circular del castillo, había dos sillas ocupadas, una era ocupada por un tipo de cabello negro y frondoso, mientras que la otra tenía los cabellos largos que se mezclaban entre negros y plateados.

- Su majestad, la situación empeora cada vez más, primero un terremoto y luego el volcán de Montaña Muerte hace erupción, no sabemos la situación en la que se encuentra Kakariko, las cenizas aun impiden que se pueda tener una visión para hacer un catastro oportuno.- Dijo muy locuaz Júpiter.

- Pancho, no tienes que llamarme majestad, estamos los dos solos.- Dijo el rey muy tranquilo.- Somos amigos, puedes llamarme por mi nombre.

- Daphnes, en el continente de mis padres, a los hombres los mataban por no llamar a un noble por su título, es un tema bastante serio.- Dijo Júpiter en un tono entre serio y entre broma.- Y no me llames Pancho, mi nombre divino es Júpiter.

- De nuevo, te repito, somos amigos y civilizados por cierto.- Respondió el rey dando un sorbo de café.- Y no te llamaré Júpiter, esa historia de divinidad sólo la creen tus alumnos.

- Está bien, acepto, con mis reparos pero acepto.- Contestó Júpiter acomodando sus gafas.- Bien, creo que hay que enfocarse en Kakariko, es un centro neurálgico de comercio, demasiado importante para que esté flaqueando en estos momentos, si Kakariko se levanta, se nos hará más fácil levantar al resto del reino.

- En las afueras de la ciudadela hay un caos, debemos hacer algo también.- El cansancio se hacía presente en el rey, se frotaba los ojos para darles un poco de descanso ante la tensión a la que se enfrentaba.

- Te entiendo, pero tendrás que esperar su turno.- Júpiter hizo una mueca, pensó por un par de segundos y se expresó nuevamente.- Pero podríamos darles una solución momentánea, a todo el reino a un bajo costo que nos permitiría enfocarnos en Kakariko hasta que la moneda del reino esté lo bastante fuerte para poder levantar todo en roca nuevamente.

- ¿Y cuál sería la solución?- Preguntó el rey Daphnes.

- En la región de Calatia, hay una isla en la cual viven unos artesanos en madera, ellos pueden vendernos casas prefabricadas, que nos saldrán a buen precio, deberemos cancelar un par de proyectos que teníamos pensados para este año, pero debería aguantar para solucionar los problemas más urgentes.

- Que no se hable más, irás personalmente a negociar.- Dijo el monarca.

- Y Daphnes, envía a todos los bomberos excepto al primer escuadrón a Kakariko.

- Estoy de acuerdo, son mucho más necesarios allá.- Dijo el rey poniéndose de pie, se notaba bastante nervioso y cansado.- ¿Qué debo hacer con Zant?

- Los militares han sido de gran ayuda a controlar la delincuencia, sólo la tropa de elite de Zant está libre, lo mejor será que permanezcan así, los Sheikah son suficiente para controlar la situación en Kakariko.- Dijo Júpiter.- Si necesitamos la tropa de Zant con urgencia, podremos hacer que se movilicen rápidamente.

- Bien, muy bien.- Dijo el rey conforme.- ¿Crees que más gente emigren de la Ciudadela? Bastantes alumnos se retiraron del Colegio Nacional.

- No hay duda de que algo importante está pasando, un evento que cambiará la vida tal y como la conocemos pronto tendrá lugar, las personas ansían volver a sus lugares de origen para verlos una vez más, la psicosis está instalada, todos creen que se acerca el fin.

- Pero tú no….

- Creo en el muchacho, le he transmitido conocimiento, veo algo en él que me hace sentir tranquilo, su mente y su cuerpo son rápidos.- Júpiter recordaba con a Link con una sonrisa en el rostro.- Cuando Rauru me comentó todo el asunto del elegido por las diosas, no le creí ni siquiera una palabra de lo que me dijo, pero Link me ha hecho creer, no perdía nada con hacer lo que Rauru me pedía de enseñar al chico, pero en el momento en qué lo vi, noté algo distinto, tiene un aura que habla por sí sola, su grandeza le antecede.

- Veo que te cae bien.- Dijo el rey Daphnes riendo.- A mí también, al igual que a todos, es increíble como lo quiere Zara.

- La reina es una mujer muy amable, dudo que alguna persona le caiga mal.- Dijo Júpiter haciendo una observación bastante acertada.- Pero entiendo el punto, Link es un chico excepcional, es difícil encontrar a una persona tan íntegra en estos días, pero eso es fácil de apreciar. Mi verdadera pregunta, radica en una incógnita tremenda, que me causa problema descifrar ¿Te agrada tanto al chico como para que sea rey?

- Jaja.-La risa nerviosa del rey evidenciaba que el tema era algo complicado.- Para que sea rey sólo debe gustarle a Zelda.

- Vamos, no me vengas con eso, ni tú te la crees.- Dijo Júpiter dándole una palmada a su amigo.- ¿Me estás diciendo que Zelda no tendrá un matrimonio con alguien adecuado para ella?

- Sólo si la persona con la que quiere casarse no es adecuada.- Respondió el rey con una sonrisa.

- O sea tiene libre albedrío mientras elija bien.- Júpiter dio un largo sorbo de café.- Eso es muy astuto, debe creer que tiene el control.

- Ahora yo quiero que me respondas algo.- Dijo el rey poniéndose más serio.- ¿Crees que es seguro que Zelda vaya por ahí de aventura con Link?

- No cabe duda que Link es un chico fuerte, o debería serlo al menos.- Júpiter miró a Daphnes seriamente.- En algún momento Zelda tendrá que involucrarse, así ha sido desde siempre, el heredero o heredera a la corona siempre ha participado activamente en la misión encomendada al elegido por las diosas, es mejor que se involucre desde ya. Y probablemente corre el mismo riesgo que correría estando en el castillo.

- Confiaré en tus consejos.- Sentenció el rey.

- ¿Cuándo te he fallado?- Dijo Júpiter con una sonrisa chocando su taza de café con la del rey.

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Ya atardecía en el reino de Hyrule, y en el corral de Rancho Lon-Lon, no había ningún animal, solo se encontraba Link, junto a su maestro de espada.

- ¡Deja de esquivar y comienza a usar tu escudo!- Exclamó Kenshi algo enfadado.

- Pero si puedo esquivar.- Dijo Link.

- No siempre podrás.

- Pero en estos momentos puedo.- Dijo Link esquivando otra estocada de Kenshi.

- Tendré que cortarte para que entiendas que no estoy usando toda mi velocidad.- Dijo Kenshi molesto tomando distancia de Link.

- Inténtalo.- A Link le gustaba el reto de su maestro, sobretodo porque creía que no podía perder, la velocidad era su gran cualidad.

Kenshi cerró los ojos, dio un gran respiro, y en un abrir y cerrar de ojos estaba junto a Link lanzó dos estocadas que el rubio esquivó con mucho esfuerzo, y la tercera fue la vencida que le dio en su brazo izquierdo haciéndole caer al piso.

- Ahora, usa tu escudo, debes aprender a usarlo.

- Creí que me dijiste que si podía sostenerlo, sabía usarlo.- Respondió Link incorporándose nuevamente.

- No quise decir eso, sólo quise decir que no es mi estilo usar escudos, no lo necesito.- Kenshi miraba a Link de manera desafiante.

Link entendía lo que su maestro quería provocar en él, lo inspiraba a superarse a sí mismo.

- ¡Toma esto!- A toda velocidad Link se dirigió al encuentro que realmente se ponía emocionante, estocadas sin parar, las chispas saltaban, pero aun Link no levantaba su escudo.

- ¡Úsalo!- Exclamó Kenshi aumentando su velocidad nuevamente a un nivel increíble.

Link no tuvo otra opción, esquivaba una estocada, repelía otra con la espada y luego su escudo debía hacerse presente, en lo cual no tenía mucha habilidad, al primer golpe se desestabilizaba, por lo que Kenshi lo hizo retroceder un par de metros, le lanzó una estocada ascendente lo suficientemente fuerte que mandó a volar el escudo de Link.

- Lo estás haciendo mal.- Dijo Kenshi dándole la espalda.- No soy un experto como dije antes, pero creo que deberías intentar golpear con el escudo.

- De acuerdo.- Link se abalanzó de nuevo sobre Kenshi, quien de una estocada lanzó nuevamente el escudo por los aires.

- ¿En serio? Ahora fue incluso más fácil.- Dijo algo burlesco el espadachín.

Link recogió su escudo y quiso tomar a Kenshi por sorpresa atacando de inmediato, Kenshi amortiguo la estocada con su espada lo empujó, lanzó una estocada a las piernas de Link, a lo que el rubio giro para posicionarse a un costado de su maestro quien de inmediato arremetió con un ataque giratorio, al que el joven hylian bloqueó con su escudo siendo derribado junto con este.

- ¡Con más ganas!

Justo en ese momento llegaron Zelda y Navi a observar el entrenamiento.

- ¡Vamos Orejón!- Exclamó Navi.

- Parece que te estás juntando mucho con Timo.- Dijo con una sonrisa Zelda.- ¡Vamos Cariño tu puedes!

Link les dedicó una sonrisa para nuevamente enfocarse en su entrenamiento

Pasaron un par de rounds, Link no lograba coordinar bien su mano izquierda para bloquear en el ángulo preciso con la fuerza correcta.

- Creo que es hora de ponernos serios.- Dijo Link con una sonrisa en el rostro, en su sucio rostro, el combate lo tenía bastante sucio y con un par de raspones, al contrario de Kenshi que no tenía ni un rasguño.

- Última oportunidad sorpréndeme.- Dijo Kenshi en posición de pelea, de perfil con un pie adelante del otro y su espada al frente.

- Ahora sí lo logra.- Dijo Navi.

- Se ve tan lindo entrenando.- Dijo Zelda con estrellas en los ojos.

- Me encanta que lo quieras con tanta intensidad.- Comentó Navi sentándose sobre el hombre de Zelda, a lo que la rubia solo sonrió.

Link blandió su espada en el aire para prepararse, se acercó a toda velocidad, atacó a Kenshi por un costado, quien bloqueó el ataque fácilmente. El rubio giró colocándose frente a él, se agachó rápidamente provocando una estocada directo a su cráneo, pero su escudo apareció al rescate.

-¡Técnica de salto sheikah!- Link saltó justo antes del impacto de la espada de Kenshi con su escudo, derribando por fin a su maestro, aunque el impacto hizo que el rubio no se elevara demasiado.

- Muy astuto.- El espadachín se sacudió al incorporarse.- Tienes mucha más fuerza en tus piernas, buen trabajo, ve a descansar, mañana seguiremos.

- ¡SIIII!- Zelda se abalanzó como de costumbre sobre Link esta vez tumbándolo debido a su cansancio.- Eres el mejor cariño.

- Me vuelves loco princesa loca.- Link beso en los labios a la princesa, lentamente.

- ¿Cómo que loca?

- No es normal que te me abalances así siempre.- Dijo Link riendo.

- No olviden que también estoy aquí.- Dijo Navi abrazando la oreja de Link.

- Claro que no pequeña.- Dijo el rubio con una sonrisa.- Vamos, me daré una ducha y comeré algo porque muero de hambre.

- Yo también quiero comer.- Dijo Navi que estaba sentada en el hombro de Link ya incorporado.- Me gustó la sopa de ladrillos.

- De tomate.- Le corrigió Zelda.

- Kafei dice que es de ladrillos.- Comentó ingenua la hada.

- Kafei tiene sus sentidos bastante alterados debido a la bruja Anju.- Dijo Link.

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- ¿Dónde está Link?- La voz de Kafei tenía un tono de preocupación.

En la habitación se encontraba Timo, Navi, Anju y Kafei, cada uno en lo suyo con cara de cansancio.

- Es un poco obvio ¿No?- Dijo Timo tendido sobre una cama.- Falta Link y falta Zelda, obviamente están dando un paseo nocturno por ahí.

- Tiene que ver esto.- Dijo Kafei impactado mirando la laptop, cuando sintió el tintineo de Navi en su oreja, miró hacia atrás y estaban todos mirando la pantalla.

- ¡¿Qué demonios es eso?! ¡Por todas las truchas del universo!- La cara de Timo lo decía todo, nunca había visto anda igual.

- Tranquilízate idiota.- Le dijo Anju molesta como siempre.- ¿Qué es?

- Ni idea, una de mis cámaras lo siguió luego de la erupción del volcán, no sé por qué, debe haberlo considerado un objetivo interesante.

- ¿Las cámaras piensan?- Preguntó Timo ladeando la cabeza.

- El autoenfoque se centra en objetivos que se mueven, debe haberlo seguido por un largo rato.

- ¿Y qué pasó con la cámara?- Preguntó Navi.

- No lo sé, perdí su señal hace rato, estas son imágenes grabadas.

- Dejen a Link tranquilo, ya lo verá mañana, no veo por qué la urgencia.- Dijo Anju sentándose en una cama.

Las imágenes mostraban a Volvagia en todo su esplendor, tomas muy de cerca que dejaban apreciar sus ojos verdes encendidos como luces de neón, su larga figura, cortos brazos comparado con su cuerpo, parecía llevar una especie de casco hecho de hueso en su rostro, sus cabellos estaban en llamas, y encima de él…. ¡¿Estaba Grahim?!

- Creo que ahora sí es urgente.- Dijo Kafei haciendo un acercamiento.

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- Que lindo está el cielo hoy ¿No crees princesa?- Dijo Link acariciando el rostro de Zelda que se encontraba sobre su pecho. Ambos estaban tendidos en el techo de la cabaña donde se estaban alojando.

- Está perfecto para estar junto a ti.- La joven Hylian, se giró para quedar frente a frente con Link.- ¿Por qué eres tan lindo?

- No lo sé ¿Soy lindo?- Pregunto el rubio con una sonrisa, que para Zelda lo hacía ver irresistible.

- No lo preguntes así, que tendré que comerte tu cara.- Zelda comenzó a morder a Link.

- Ah ya déjame jaja, me duele.- Link le hizo cosquillas a la princesa para que finalmente dejara de morderlo.

- ¿Te preocupa algo?- Zelda notó que el rostro de Link ocultaba algo.

- ¿Cómo lo sabes?

- Sólo lo sé.- Dijo Zelda con una sonrisa.

- Me preocupa hacer bien mi "trabajo".- Comenzó Link.- Quizás no estoy listo ¿Por qué no lo hace Durián? El parece ser bastante fuerte.

- No se trata de ser fuerte o no.- Dijo la princesa.- He leído mucho al respecto, conozco varias historias, de varios elegidos por las diosas, y lo que importa es tu corazón, la única arma que no tendrán nunca tus enemigos, será tu corazón, la fortaleza de tu corazón.

- También hay mejores personas que yo respecto a eso….

- Basta de hablar, tú eres el elegido, y sólo tú, has logrado todos los objetivos propuestos hasta ahora, no deberías dudar de ti. Además aprendiste la técnica de salto Sheikah.- La dio un tierno beso en los labios a Link.- Eres el mejor, yo creo en ti, y creo en lo nuestro.

- Si tú crees en mí, nada me detendrá, por ti doy mi vida.- Sentenció el joven héroe besando a su amada apasionadamente, se sentía tan bien, era lo más cercano a estar en las nubes, lo hacía sentir poderoso y tan débil a la vez, tocaba su cintura, que bien se sentía la figura de la princesa, su suave cara era la textura más agradable del universo, sus cabellos eran como de seda, su pelo liso lo volvía loco, cada detalle de la princesa estaba hecho para que a Link le encantara.

- Ejem.- Timo se aclaró la garganta, estaba asomado por una ventana mirando a los tortolitos.- Link, tenemos una situación.

- Estás muy serio, parece ser importante.- Dijo Link sonriendo.

- Lo és.- Contestó el zora.- Y yo nací serio.

- Jajajajaja.- A la princesa la acababa de dar un ataque de risa.

- No le veo la gracia.- Dijo Timo fingiendo indignación.

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Uuuffff ya está! ¿Qué les pareció? Me demoré bastante en escribirlo, mi vida es un una montaña rusa de emociones y deberes, espero no tardar tanto para el próximo ;c Sin más preámbulos bienvenidos... a mis dominios.

Hay una piscinia gigante.

- ¿Estás seguro sobre esto?

- Link, soy tu mejor amigo zora, nunca te he fallado y por supuesto que funcionará el agua es mi elemento.

- No lo sé (Link está amarrado de pies y manos)

- ¿Quieres aprender o no?

- Creo que me estoy arrepintiendo (Link es empujado por Timo)

- ¡LIIIIINKKK! (una mujer zora entra al agua)

- ¡¿QUIEN ES ESA?! (Zelda aparece)

- Pelea de féminas!

En el próximo capítulo una "nueva" personaje hará acto de aparición ¿Hacia donde irá Link ahora? ¿Aprenderá a usar mejor su escudo? ¿De verdad puede saltar como un Sheikah? ¿Grahim unirá fuerzas definitivamente con Vaati? ¿Zant podrá controlarlos? Algunas de estás respuestas las encontrarán en el próximo capítulo, nos vemos en los reviews o en el próximo capítulo :D saludos, gracias por leer.