Ahora sí que ha pasado una eternidad, espero alguien siga por aquí jajaja.

Travesía del Desierto

- ¡Despejen el camino! - Link llevaba en brazos a Durián que en esos momentos era sólo un bulto, mientras Tetra lo perseguía.

- ¡¿Qué hacen con mis navíos?!- Exclamó Tetra enfadada mientras Link cruzaba el umbral hacia el cuarto del capitán.

- ¿Se encontrará bien? - Preguntó Kafei que estaba justo tras de Link.

- Es un Sheikah, no puedes acabar con él tan fácil. - Dijo Navi, mientras Link recostaba a Durián.- Sólo está agotado.

- ¿No puedes hacer algo con tu magia Navi?- Preguntó Link.

- Puedo hacer que se recupere más rápido. - Respondió la hada, volando alrededor y posándose a un metro de Durián.

- ¡Hey tú! - Exclamó Tetra. - ¡¿Qué hacen con mi navío?

- ¡Afuera! - Exclamó Link serio. - Kafei vuelve al timón, Navi cuidará de Durián.

- ¡A la orden capitán! - Al terminar la frase recibió una gran mirada asesina de Tetra, pero Kafei no se inmutó y se fue hacia el timón.

Link estaba bastante enfadado, ya no era una guerra de egos, se había acabado la paciencia para seguirle el juego a esa muchacha tan desagradable.

-Este barco es mío ahora, puedes hacer con los otros lo que te plazca, pero no toleraré tus estupideces mientras mi amigo está herido. -Dicho esto, Link completamente serio le dio la espalda a Tetra y caminó hacia las escaleras para volver a cubierta.

- ¡No tan rápido! -Exclamó la joven tomando a Link del brazo. - ¡No eres quien para tomar una decisión así, he esperado toda mi vida por esto!

-Y todo lo que tenías que hacer era cooperar y llevarnos a nuestro destino, todos aquí nos estamos exponiendo para mantener la paz de Hyrule. - La expresión de Link era de completa seriedad. - Si no estás con nosotros, estás en contra, este barco es mío y nada de lo que puedas hacer cambiará eso.

- ¡Imposible! - Respondió la joven Hylian visiblemente alterada. - ¡Prepárate para pelear!

Para asombro de Link, la chica no estaba alardeando, se abalanzó rápidamente sobre él, intentando darle un puñetazo, pero el rubio sólo dio un paso hacia atrás.

- ¡No pelearé contra ti! -Exclamó Link enfadado, a lo que Tetra arremetió con más golpes que simplemente eran esquivados. -Puedo hacer esto todo el día.

Por medio minuto más Tetra siguió con sus esfuerzos por golpear a Link, todo en vano, para el joven hylian eran muy fácil esquivar todo simplemente moviéndose del camino. Hasta que ya no pudo más y se llevó las manos a las rodillas jadeando.

-Si sigues con este jueguito tonto, te lanzaré por la borda. -Sentenció muy serio Link para darle la espalda y marcharse.

Ya en cubierta Link con cara de preocupación fue revisando que todo estuviera en orden, con la ayuda de Kafei.

- ¿Entonces dices que debería volver la tormenta en unas horas?

-Así es, en un par de horas la tormenta volverá con toda su fuerza y el barco podrá navegar hacia el desierto, no hay duda de eso. -Dijo Kafei deslizando sus dedos por su tablet. -Las velas están dispuestas para ir directo hacia el Valle Gerudo.

-Bien, habrá que esperar entonces. - Dijo Link.

-Mientras deberíamos practicar como usar tu magia. - Dijo Navi colocándose frente al rubio.

- ¡De acuerdo!

-Empecemos por el Fuego de Din. -Dijo Navi. - Lo más importante de este hechizo es controlar tu respiración, no puede haber fuego sin oxígeno. Debes sentir la energía fluyendo y concentrarte en trasmitir tu energía mágica a tus manos.

Link con los ojos cerrados respiraba lentamente con sus manos juntas frente a él, tratando de sentir la energía mágica por su cuerpo.

- ¿No incendiará el barco? - Preguntó Timo.

-Esperemos que no.-Respondió Zelda.

- ¡Ejem! -Ruto se aclaró la garganta interrumpiendo a Link.

-Casi había olvidado que estabas aquí. -Dijo el joven héroe con actitud distraída.

- ¿Olvidado? - Ruto no se veía muy contenta, las palabras de Link eran una puñalada en su corazón.

- (Jajajaja, toma eso). - La princesa Zelda reía por dentro.

- ¿Qué se supone que están haciendo acá? - Preguntó Anju que creyó estar hablando por Zelda.

-Venimos a ayudar ¿No es obvio? -La actitud de Ruto dejaba ver lo mimada que era la princesa de los zoras.

-No era necesario, su majestad. - Contestó Timo algo sarcástico. -Si quiere puede volver a casa.

Ruto buscó la mirada de Link como queriendo que este le dijera que se quedara, pero al no encontrar reacción, sacó la voz nuevamente.

-Estoy segura de que son completamente capaces, pero llegamos en el momento justo, sin nuestra ayuda no hubieran podido maniobrar el barco. - Algo de diplomacia había aprendido la princesa zora.

-Tiene razón. -Dijo Link. - ¿El rey zora sabe de esto?

-Por supuesto, o no me habría enviado con sirvientes. - Replicó Ruto.

-Perfecto, gracias por su ayuda. - Dijo Link refiriéndose a los tres sirvientes.

Cuando acababa toda esta discusión Tetra cruzaba la cubierta para apoyarse en el borde del barco y observar el horizonte, por su cabeza volaban miles de ideas, ya de manera mucho más calma. Hasta que una voz interrumpió sus pensamientos.

- ¿Estás bien prima? - La princesa se notaba bastante preocupada. - A veces Link puede ser un poco duro, generalmente se toma toda esta situación con humor, pero por que tiene que hacerlo, es demasiado para él, siempre he creído que es su forma de enfrentar el miedo y los nervios, pero cuando deja la fachada del humor puede ser muy directo.

-Ni que lo digas. - Replicó Tetra. - Pero creo que tiene algo de razón… aunque ya es un poco tarde para dialogar, el barco es suyo.

-No lo creo, de seguro lo decía en broma…-Se apresuró a decir Zelda.

-Para nada, sus ojos tenían mucha determinación, puedo ver por qué te gusta.

-Link puede ser duro, pero siempre vuelve a la calma, ayúdanos y de seguro te devolverá el barco, no abandones tu sueño. -La princesa le daba palmaditas en la espalda a su prima.

-De todas formas, no tengo tripulación. - El tono de Tetra tenía un aire nostálgico. -Todos se fueron yendo de a poco, se aburrieron de esperar por una leyenda que parecía ser un cuento para que los niños duerman en la noche…

-Pero ahora que apareció la flota, llámalos y vendrán

-No, no me molestaré en llamarlos. -Tetra estaba siendo bastante orgullosa. -Iré con ustedes niñitos, tomaré uno de los barcos y me iré al mar.

- ¿Cómo podrás llevar uno de los barcos al mar? - Preguntó curiosa Zelda.

- ¡Ja! La flota del naufragio no puede naufragar. -Contestó Tetra. - ¿Ya olvidaste todo lo que te enseñé?

-Verdad…-Zelda de repente recordó la imagen de su prima contándole historias antes de dormir, junto a una mesita de noche con una luz tenue, un mapa y un barquito, sus palabras resonaban. - La flota del naufragio no puede naufragar.

-Pero aquí estamos esperando una tormenta.

Zelda prácticamente no escuchaba las palabras de su prima, intentaba recordar cada palabra de las leyendas que Tetra le había contado, todo volvía con facilidad a su memoria muy gráficamente.

- ¡Necesitamos la espada del capitán! -Exclamó al fin la princesa saliendo de sus pensamientos. -La espada del capitán evita naufragar…pero esos son sólo cuentos ¿no?

-Ya estamos en la flota ¿no? Prácticamente es como te la relaté, el resto de la historia no tiene por qué no ser verdadera.

-Iré por Anju, tenemos que encontrar esa espada. - Sentenció la princesa Zelda.

El día siguió su curso bastante aburrido, Zelda y Anju estaban bajo cubierta buscando la espada del capitán por todos lados, mientras Link seguía intentando controlar el Fuego de Din, sin mayores progresos, Timo subía y baja de vez en cuando muy inquieto por el aburrimiento, no quería ayudar a las chicas a buscar la espada, había acompañado a Navi mientras cuidaba a Durián pero también lo inquietaba estar ahí observando a Navi a ocupar su magia en el sheika. Los sirvientes de Ruto también parecían inquietos, de seguro habían salido muy pocas veces de los Dominios Zora, hacía calor y estaban rodeado de arena, era un cambio bastante radical. A su vez Ruto estaba en un trance viendo a Link intentando hacer fuego, pero sólo salía humo. Y finalmente estaba Kafei pacientemente leyendo en su tablet y claro Tetra apoyada al borde del barco.

- ¿Ya viene la tormenta? -Preguntó Timo.

-Que aún no, quédate tranquilo, y no me molestes, quiero controlar esta máquina a la perfección. -Respondió Kafei sin despegar los ojos de su lectura.

- ¡Vamos Kafei, hagamos algo! -Exclamó el zora desesperado. - Es aburridísimo ver a Link hacer humo o vender humo.

- ¡Te escuché, serás el primer incinerado cuando maneje esto! -Exclamó Link sin despegar su vista de sus manos, trataba de sentir el fuego como le había dicho Navi, pero incluso cuando esta lo estaba guiando antes de ir a ver a Durián no había podido hacer ni un poquito de fuego. - ¡Y no vendo humo!

-Liiiink…-Ruto estaba hipnotizada sin despegar su vista del rubio.

-Esa chica tiene problemas-Le dijo por lo bajo Timo a Kafei.

Y así pasaron unos minutos más hasta que al fin Link pudo hacer fuego.

- ¡Lo logré! -Exclamó Link con una pequeña llama en su mano, podía sentir su calor, era tan agradable. -¡Miren!

Pero dicho esto comenzó a llover y la llama no duró más de unos segundos antes de apagarse y que comenzara una tormenta igual de intensa que la anterior.

- ¡Ah rayos! -Exclamó Link mientras corría a un techo que había improvisado Timo sobre el timón para que Kafei pudiera ver algo, fuera del techo sólo había una pared de gotas sin parar.

- ¡Al fin! -Timo saltó de emoción, se acababa el aburrimiento.

Ya con Kafei, Timo, Link y Ruto bajo el techo del timón, comenzaba el desafió de realmente, el de maniobrar el navío en cuanto se creará el mar de lodo nuevamente.

-Ruto, necesitamos a tus sirvientes. -Dijo Kafei con las manos en el timón. -Aunque no sé cómo podrán ver con toda esta lluvia.

-No te preocupes por eso. -Se apresuró a decir Timo, la lluvia es tan intensa que se asemeja a estar bajo el agua, estoy seguro de que podremos arreglárnoslas.

-Iré a buscarlos en seguida. -Dijo Ruto perdiéndose bajo cubierta.

El espectáculo era incluso más intenso que la vez anterior, a Link le emocionaba toda la situación, y a Kafei en parte también, pero estaba más preocupado de hacer un buen trabajo. A los segundos que se perdió Ruto apareció Navi para ponerse frente a su compañero.

-Logré hacer una llama y justo la lluvia arruinó todo. -Se lamentó Link.

-Tranquilo, ya habrá tiempo para eso, buen trabajo.

- ¿Cómo está Durián? -Preguntó Kafei.

-Durián está excelente. -Contestó la hada. -Va a despertar pronto.

- ¡Perfecto! -Exclamó Link.

Ruto volvió junto con sus sirvientes que estaban listos para ponerse bajo las órdenes de Kafei, quien los ordenó en distintas partes del Furia del Dragón Asesino junto a Timo.

- ¡¿Estás seguro de que puedes ver?!-Gritó Link debido al ruido que provocaba la lluvia.

- ¡Que te digo que estoy viendo! -Exclamó molesto Timo. - ¡Ya comencemos!

- ¡Eleven anclas! -Exclamó Kafei.

Un ruido metálico inundo todo el barco, opacado en parte por la lluvia, inmediatamente el barco comenzó a moverse y Kafei comenzó a mover el timón.

- ¡A mi señal abrirán dos velas y sólo esas dos velas! -Exclamó Kafei a todo pulmón.

- ¡Esta tormenta es muy fuerte! -Anju salía a cubierta junto con Zelda y Tetra.

-Sería mejor que volvieran bajo cubierta. -Dijo Link a las chicas.

-Ni hablar, no quiero perderme de esto. -Contestó la princesa Zelda con cara de que no había otra opción.

-Necesitan supervisión. -Añadió Anju.

-No me pasará nada Link. -Ruto alzó la voz tratando de hacer contacto con Link quien ni se percató de lo que le decían, lo que le encantaba a Zelda.

Mientras que Kafei seguía gritando órdenes a su tripulación, la tormenta remecía el barco para todos lados, era un espectáculo increíble. Tetra que se encontraba tras la princesa Zelda moría de emoción por dentro, pero lo disimulaba, no quería involucrarse con la cruzada de Link, aunque le hervían las manos por tomar el timón, Kafei lo hacía bastante bien.

- ¡Ahora! -Exclamó Kafei para que los zoras jalaran unas cuerdas lo que abrió del todo dos de las velas del barco.

Inmediatamente fue como si el Furia del Dragón Asesino recibiera un violento empujón, la velocidad del navío subió considerablemente y todos a bordo debieron afirmarse de algo.

- ¡Esto se pone bueno! - Tetra ya no pudo ocultar más su emoción.

- ¡Princesa sujétese fuerte! – Exclamó Navi aferrándose a Zelda.

- ¡Yo no le llamaría bueno! -Exclamó la Princesa Zelda aferrada a Link.

- ¡Yo menos! -Exclamó Kafei mirando su tablet, inmediatamente su expresión se volvió de desesperación- ¡Zoras a cubierta ahora!

Pero ya era demasiado tarde, el barco se ladeó casi por completo haciendo que todos cayeran. Luego se ladeó hacia el otro lado, lo que aumentaba el castigo. Al principio parecía que todo iba en cámara lenta, todos volaban para después caer y azotarse hasta que hubo algo de calma.

- ¡Chicas, bajo cubierta! ¡Ahora! - Exclamó Link abriendo la puerta para bajar, inmediatamente entraron Ruto, Anju y Zelda mientras gritaban de desesperación.

- ¡¿Qué estás haciendo?!- Exclamó Kafei a Tetra.

-Créeme que necesitarás toda la ayuda posible. -Contestó la muchacha rubia poniéndose tras el timón.

Los zoras rápidamente se colocaron bajo el techo improvisado del timón, mientras la lluvia no cesaba y el barco comenzó a moverse nuevamente hacia todos lados.

- ¡El que quiera ir bajo cubierta este es el momento! -Exclamo Kafei.

Pero nadie más bajó.

- ¡Se viene lo peor de la tormenta! -Exclamó Kafei. -¡Necesito todas las manos en el timón! ¡Menos tú Tetra! - Kafei le extendió su tablet a Tetra.

- Veo lo que quieres hacer. - Dijo Tetra emocionada. - ¡Cuando yo les diga moverán el timón en 60 grados con todas sus fuerzas!

La tormenta empeoraba, la lluvia era impresionante y la marea bajo el navío era cada vez más descontrolada.

- ¡Ahora!

Los cuatro zoras, Link y Kafei usaban todas sus fuerzas para mantener el timón en su lugar.

- ¡Aguanteeeen! -Exclamó Kafei

- ¡Diosas, Link! ¡¿Por qué no tienes super fuerza?!

- ¡Cállate y aguanta! -Exclamó Link- ¡Aaaahhh!

- ¡Ya pasamos! -Exclamó Tetra. - ¡30 grados ahora!

-¡Aaaahhhh!- Todos gritaron dando un último esfuerzo.

- ¡Ya está! -Dicho esto el barco se calmó un poco, la lluvia seguía como una pared de agua, pero el viento ya se había calmado.

Todos cayeron exhaustos al piso.

-Buen trabajo chicos. - Dijo Link sentándose.

-Bien hecho Link. – Dijo Navi en el oído del rubio.

-Vamos excelente. - Dijo Kafei que estaba junto a Tetra mirando el tablet, y ya pasamos lo peor.

Pero al decir esto, apareció una alerta el tablet de Kafei con un fuerte ruido.

-Oh no…

- ¿Qué pasa? - Preguntó Link.

- ¡Remolino! – Exclamó Kafei.

Unos 20 metros frente delante del Furia del Dragón Asesino un gran remolino de lodo rugía y giraba arrastrando todo alrededor.

- ¡Tranquilo! – Exclamó Tetra. – Podemos pasar, déjamelo a mí.

Kafei asintió dándole el lugar en el timón a la rubia parecida a la princesa, de inmediato bajó la vista y notó otro detalle que no había tomado en cuenta.

- Creo que…

Pero Kafei no alcanzó a terminar lo que tenía para decir cuando el navío se remeció al momento que un fuerte estruendo ensordecía el ambiente. De inmediato Link y compañía cayeron al piso.

Bajo cubierta también se pudo sentir el estruendo.

- ¿Qué fue eso? – Preguntó Anju.

- Se sintió como un choque. – Respondió Zelda.

- ¿Estará bien Link? – Preguntó Ruto muy preocupada.

- (Esta chica de verdad me está haciendo enojar). Por supuesto que está bien- Respondió fingiendo amabilidad Zelda.

La princesa Zelda no estaba alejada de la naturaleza del estruendo. Un par de minutos antes a unos cuantos metros del navío los principales enemigos del héroe del tiempo peleaban por abrirse paso entre el mar de lodo.

- ¡Hay que tomar ese barco! - Exclamó Zant.

Zant y su tropa estaban sobre medio casco del antes helicóptero que ahora servía como bote pequeño, apenas quedaban 7 personas incluyendo a Vaati, Grahim y Grusi.

- ¡Allá Vamos! - Exclamó Vaati extendiendo sus brazos del que salieron dos ráfagas de viento que impulsaron el pequeño improvisado bote hasta 20 metros del barco.

- ¡Dale un impulso más! – Exclamó Grahim.

Vaati nuevamente extendió sus brazos expulsando dos ráfagas más intensas que las anteriores lo que impulsaron con gran velocidad al bote improvisado.

- ¡Detente!- Exclamó Grusi.

Pero ya era tarde, ya no podían frenar, se acercaban a toda velocidad al Furia del Dragón Asesino.

- ¡Sujétense! – Exclamó Zant.

El impulso del bote fue suficiente para que este se incrustara en el Furia del Dragon Asesino, de inmediato Zant dio un salto y se posicionó sobre la cubierta.

- ¡Andando!

Al caer en cubierta Zant se giró y pudo divisar a Link, los ojos del rubio se quedaron perplejo mirándolo, mientras la tropa de Zant abordaba el barco. Zant sacó una pistola de su cinto y disparó contra Link y compañía.

- ¡Abajo! – Alcanzó a reaccionar el rubio.

Pero los sirvientes zora de Ruto habían sido más rápidos y habían materializado tres escudos de hielo, los cuales las balas no pudieron penetrar.

- ¡Woow! – Exclamó Kafei. - ¿Por qué tú no puedes hacer eso, Timo?

- Nadie dijo que no podía.

- ¡Pues sería de bastante utilidad! – Exclamó Link tratando de asomarse entre los escudos de hielo, cuando se sentían más disparos.

- Tampoco es que pueda…- Dijo Timo.

Grahim observaba la situación con una mueca de felicidad en el rostro, no tenían como contraatacar, los zoras sólo aguantaban los disparos, mientras Link no hacía nada protegido por los escudos.

- Aquí vamos. – Dijo uno de los zora poniéndose de pie, a continuación, con un rápido movimiento lanzó una lanza de hielo desde sus manos.

La velocidad y el movimiento fueron tan inesperados que impactó a Zant de lleno en el pecho, de inmediato se formó un cubo de hielo en el cual estaba encerrado. La tropa de Zant seguía disparando, pero los escudos de hielo eran irrompibles.

- Es mi turno. - Dijo Grahim.

El delgado chico en un abrir y cerrar de ojos desapareció y se transportó detrás de Link.

- Te tengo.

- ¿Cóm…

Grahim le dio una gran patada a Link en la quijada, enviándolo por los aires, de inmediato se transportó a donde iba a caer, antes que cayera le dio un golpe en la espalda haciéndolo volar verticalmente, se transportó sobre él y lo remató con una patada en el estómago. Grahim reía mientras Link se retorcía del dolor, pero un rayo azul cruzó la cubierta y un fuerte puñetazo le giró la cara de golpe.

- Aaahh. – La mueca era de verdadero dolor ante Durián que estaba aun con el puño en su rostro.

Grahim se teletransportó tras Durián, pero este dio un codazo a donde iba a aparecer, se teletransportó nuevamente, pero Durián lo leyó de nuevo lanzado una patada, aunque antes de conectar nuevamente Grahim se transportó sobre Durián, el sheikah hábilmente lanzó una cuchilla, pero otra vez Grahim desaparecía en un abrir y cerrar de ojos. La velocidad de transportación y los golpes de Durián incrementaban de velocidad, haciendo que sólo se viera Durián moviéndose en todas direcciones y un manchón de las ropas blancas de Grahim.

- ¡Su velocidad es increíble! - Exclamó Timo.

- ¿Cómo sacamos a Link? – Preguntó Kafei.

- Cúbranse y déjenoslo a nosotros. – Respondió un zora poniéndose de pie y avanzando.

Durián seguía batallando con el escurridizo Grahim que se teletransportaba alrededor del sheikah, hasta que Durián recibió un golpe, de inmediato Grahim le dio otro teletransportándose detrás de él, y así Durián pasó a estar encerrado en un ciclo de golpes de teletransportación.

Link a duras penas se colocaba de pie. – Sí que me dio fuerte…- Apenas estaba recuperando el aire del golpe recibido en el estómago, peor pudo divisar a Durián siendo apaleado en una nube de golpes.

- Este es tu fin. – Vaati se colocó frente Link y le lanzó un golpe junto con un tornado que lo mandó volando a la proa del navío.

Link sentía que todo le daba vueltas, parecía que iba a caer fuera del barco, pero logró aferrarse del borde con una mano. Junto con un torbellino Vaati dio un tremendo salto, Link vio su oportunidad e hizo lo mismo.

- ¡Técnica de salto sheikah!

Ambos chicos conectaron un puñetazo en la cara del otro y cayeron como un bulto en la cubierta.

Por su parte Durián seguía perdiendo su pelea.

- Creía que los Sheikah eran más fuertes. – Dijo Grahim con malicia.

- ¡Prisión Sheikah! – Durián paró en seco en el aire, movió sus manos rápidamente y una rupia gigante de color verde se formó en torno a Grahim atrapándolo al tiempo en que Durián aterrizaba en la cubierta. – Deberías hablar menos y guardar aliento para la batalla.

- ¡¿Qué es esto sheikah?! – Grahim no podía mover su cuerpo, todo era muy pesado dentro de esa prisión.

- Bienvenido a la prisión Sheikah, nos vemos en un rato. -Durián se volvió hacia la tropa de Zant que lanzaba disparos y empezó a noquear gente.

- ¡Link! ¡Arriba! – Navi hacía lo que podía por darle ánimos a su compañero.

La cabeza le zumbaba, el golpe de Vaati había sido bastante fuerte, aunque él también había conectado un buen golpe el chico de cabellos plateados fue capaz de incorporarse primero, de ahí sólo veía ráfagas que lo mandaron rápidamente de un sitio a otro, no estaba seguro de donde caía, sentía que se desvanecía.

- ¡Link! - Exclamó Navi. - Está ocupando su magia, ocupa la tuya.

Es verdad él también podía ocupar magia, al menos eso creía cuando pudo encender la llama del Fuego de Din.

- ¡Mira eso! - Exclamó Timo apuntando a Link que caía de los aires con Vaati esperando para recibirlo, mientras Kafei afirmaba la puerta que daba para bajo cubierta.

- ¡Déjanos pasar! – Anju gritaba furiosa.

- ¡Que están más seguras allá abajo! – Respondió el chico con preocupación.

- No puedo perder…- Link habló casi para sí mismo.

- ¡Es tu fin! – Vaati le lanzó un tornado definitivo a Link.

- ¡Fuego de Din!

Con los ojos cerrados y con todo lo que le quedaba de fuerza, Link extendió su brazo derecho y abrió su palma despidiendo una gran bola de fuego que anuló por completo el tornado de Vaati, aunque esté pudo esquivar la bola de fuego, pero quedó desarmado para un golpe de Durián que lo lanzó lejos del barco.

- ¿Ganamos? – Preguntó Link tendido en la cubierta.

- Se podría decir que sí – Respondió Navi.

Al escuchar esto Link pudo descansar

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Luego de un par de horas Link despertó de su siesta.

- Buenas noches capitán, creí que nunca despertarías. – Le dijo Timo.

- Ya me siento mejor. - Link se sentó llevo la mano a su cabeza – O eso creo, Vaati sí que sabe pelear.

- Ni que lo digas, y Durián también, tenemos 6 prisioneros y bueno Vaati escapó.

- ¿Están todos bien? – Link se incorporó de la cama.

Se encontraban en la habitación del capitán, muy bien iluminada, amplia, con un escritorio, una cama y un armario. Además, tenía una mesa en el centro donde había un montón de mapas.

- Todos, tú fuiste el más dañado, como siempre. – Contestó el zora extendiéndole un sandwich. – Supongo que tienes hambre.

- Gracias. – Contestó el rubio echándoselo a la boca. – Pero… ¿Por qué estás acá?

- Te estoy cuidando y ¿Ese es tu agradecimiento?

Link miró al zora que tenía esa expresión de que había algo más.

- Te dieron el trabajo que nadie quería ¿Cierto? – La sonrisa del zora lo delató. – Supongo que debe ser muy divertido tomar prisioneros.

- No es eso. No es para nada divertido tomar prisioneros, pero había muchas decisiones delicadas que tomar, no me querían allí, así que estoy siendo de utilidad aquí.

- Gracias Timo. – Dijo el rubio con una sonrisa.

Link se levantó y comenzó a caminar, las piernas le pesaban y le dolían como nunca, al igual que todo el cuerpo, por lo que se apoyó un poco en Timo. Los chicos abrieron una puerta para dar al comedor, atravesaron la habitación para abrir otra puerta y bajar una escalera donde estaba el calabozo.

En la habitación había varios calabozos en los que estaban encerrados Zant ya descongelado y sushombres, al igual que Grahim que aún seguía en la prisión Sheikah y Grusi.

- ¡Link! - La princesa Zelda corrió hacia el chico y lo abrazo.

-Me alegra que estés bien princesa. - Atinó a decir Link mientras la abrazaba.

- ¡Me alegra que tú estés bien! - A mí no me pasó nada.

-No puedes usar toda tu energía así. - Dijo Navi que apareció revoloteando frente a él.

-Lo siento, aun no sé bien cómo funciona la magia.

-Al menos tu hechizo funcionó. - Le contestó su compañera con una sonrisa.

Durián camino hacia el rubio bastante serio como de costumbre. - Tenemos que hacer algo con los prisioneros.

-Me sorprende que ellos no hayan hecho nada. -Respondió Link.

- ¿A qué te refieres? - Preguntó Kafei.

-Zant es fuerte, podría romper el casco del Furia.

La cara de Tetra, que estaba en un rincón de brazos cruzados, se desfiguró al escuchar que Link le llamaba Furia al navío.

-Tienes razón. - Respondió Durián.

- ¡Ja! - Tetra desde su posición reía.

- ¿Y a esta copia de Zelda qué le sucede? - Preguntó Timo malicioso.

Tetra cambió su expresión a enfado. - Zora idiota. El casco de este barco es inrompible.

- ¡¿Qué?!- Exclamaron todos al unísono.

- Lo que acabo de decir. - Tetra caminó frente a la prisión de Zant. - Y este individuo lo sabe.

-De todas formas, podrían romper los barrotes...-Añadió Kafei.

-Están esperando el momento...- Comprendió Anju.

-Pues opino que los lancemos por la borda. – Ruto levantó la voz de entre su escolta.

- (Y esta desde cuando tiene opinión)- Zelda no podía evitar mirarla de mala forma, era una amenaza a su relación con Link.

- No sería tan descabellado. - Respondió Link.

- Pero... ¿A qué esperan? - Preguntó Navi.

En ese momento la cara de Grahim esbozó una sonrisa y delató lo que pasaba por su mente.

- (Mi prisión sheikah, me queda poca magia y él lo sabe)-Pensó Durián sin expresión. - Lo siento por sus planes, pero debo hacer esto.

Nadie se atrevió a abrir la boca, si estaban vivos era por Durián. El sheikah comenzó a hacer posiciones con las manos a gran velocidad durante unos siete segundos, para extender sus manos y abrir una especie de portal negro bajo de Grahim.

-¡No! ¡Cobarde!- El rostro de Grahim era una mezcla de sorpresa con enfado mientras desaparecía dentro del portal con prisión sheikah y todo.

- ¿A dónde lo has enviado? -Preguntó Navi.

-A los bosques perdidos.

-Al menos eso lo retrasará. - Dijo Timo.

- Pero... ¿Ahora qué? - Preguntó Anju.

- Jaja. - Zant rió con una sonrisa maléfica.

De repente todo pareció detenerse, todos sentían que no se podían mover, era algo desesperante, intentaban moverse con todo su ser, pero nada pasaba. A su vez Zant empuñó su mano para extender su brazo.

Un portal diferente al de Kafei apareció frente a él, era negro también, pero tenía matices de azul electrico.

- Nos volveremos a ver, y será con mi máximo poder. -Zant sonrió y entró por el portal.

Inmediatamente todos cayeron al piso, los músculos les dolían incontrolablemente.

-Pareció como si controlara el tiempo. -Dijo Link incorporándose.

-No fue eso. - Respondió Navi. - Nos paralizó a nosotros.

Durián se acercó rápidamente a Navi.

- ¿A dónde fue? - Había vuelto a su inexpresión habitual.

-Al reino crepuscular.

- ¿Cómo lo sabes? - Preguntó Timo.

-La magia es rastreable pescadito. - Respondió en tono burlesco.

- Entonces... ¿Qué hacemos con los otros? – Preguntó Ruto.

- (¡¿Qué hacemos?! Desde cuándo esta es parte del grupo)- A Zelda le costaba demasiado disimular sus expresiones al menos nadie podía oír sus pensamientos.

- Láncelos fuera del Furia. - Respondió Link.

- Supongo que dejarlos en medio del desierto es suficiente castigo. - Dijo Kafei. - Pero nosotros también estamos varados aquí, a menos que Durián tenga algo de viento.

Kafei miró a Durián pero este sólo cerró los ojos y dio media vuelta, había agotado toda su magia manteniendo la Prisión Sheikah tanto tiempo.

- ¡Claro que no! - Exclamó Anju. - Zelda sabe cómo sacarnos de aquí.

- ¿En serio? - Respondió sorprendido Link.

La princesa sintió la mirada de todos menos Durián.

- Es realmente algo que me contó Tetra cuando éramos pequeñas.

Las miradas ahora se desviaron hacia Tetra que estaba apoyada en una pared de brazos cruzados con cara de pocos amigos, dio un suspiro y comenzó a hablar.

-La flota del naufragio no puede naufragar...- Hizo una breve pausa. - Cuenta la leyenda que la espada del capitán puede generar vientos para que las velas siempre estén infladas.

- Pero no es sólo una leyenda ¿Cierto? – Preguntó esperanzada Anju.

-No veo otra manera que la flota llegara al medio del desierto. - Respondió la muchacha.

- Hasta ahora no hemos podido encontrarla, pero tenemos los planos del navío. - Respondió Zelda entregándole los planos a Link.

- Entonces no hay tiempo que perder. - Respondió de inmediato. - ¡Kafei digitalización!

- ¡En seguida capitán! - La molestia ante las palabras de Kafei fue evidente por parte de Tetra.

Kafei tomó una foto con su tablet de los planos, luego Zelda marcó los sitios que ya habían revisado, y luego le pusieron el nombre de cada uno a los sitios que faltaban.

- Los esperaré en la cubierta. - Dijo Kafei dando media vuelta.

Kafei llegó al puesto del timón, donde estaba Durián de pie observándolo todo.

- ¿Estás bien?

- Sí.

- Siempre tan expresivo.

- Estoy en medio de una misión.

- Lo has estado toda tu vida.

- Es verdad.

- Estás preocupado. - Las palabras de Kafei parecieron sorprender al sheikah, no por su contenido, más bien por la seguridad con la que las decía. - No pongas esa cara, somos compañeros y al contrario de Link y Timo, yo sí puedo notar lo que ocurre al rededor, de todas maneras, ellos dos también podrían verlo.

- Lo dudo.

- No somos tu misión, somos tu familia.

- En cuatro años ya no nos veremos más.

- Puede que más de alguno desaparezca, pero después del colegio seguiremos siendo familia.

- Yo...- Parecía que por fin el sheikah iba a decir algo con contenido, pero se escucharon unos gritos por todo el barco.

- ¡La encontré!- La voz de Timo resonaba fuerte.

El zora llegó rápidamente ante Kafei y Durián con una espada mediana en longitud pero algo ancha, tenía un mango completamente negro con incrustaciones doradas y una leyenda en la hoja que decía "Viento de Vida".

- Necesitamos magia. - Dijo Durián muy serio, parecía que estaba muy cansado.

- ¿Y no te queda? - Preguntó Timo.

La respuesta de Durián sólo fue voltearse en otra dirección.

- Necesitamos a Link. - Dijo Kafei.

Oportunamente el rubio apareció a través del umbral de la puerta.

- Perfecto orejón, es tu turno. - Dijo Timo entregándole la espada a Link.

- ¿Qué debo hacer? - Link tenía una cara de completa confusión.

- Sólo concentra tu poder mágico en tu mano y la espada hará el resto. - Le dijo Navi al oído.

La expresión de Link era como si estuviera intentando, pero nada pasaba.

- Quizás Timo la rompió. - Dijo Anju apareciendo en la cubierta junto a Zelda, Ruto y los sirvientes zora.

- ¡Hey! Yo no rompí nada. - El zora levantó unos segundos la mirada. - Pero...

- ¡Lo sabía!

- Nada de eso reina de la maldad. Iba a comentar que la encontré en un cofre y cuando lo abrí sonó una musiquita muy rara.

- ¿Así como una canción? - Preguntó Kafei.

- No, más bien como una corta melodía y el cofre tenía una luz que no me dejaba ver nada.

- Vaya, que co...

- ¡YA CÁLLENSE! - Gritó Anju.- Esto no ayuda en nada a Link.

- Tus gritos tampoco genio. - Replicó Timo.

- Tranquilos, sé que Link puede con esto. - Dijo Ruto acercándose a Link y tomando sus manos. - Sólo haz tu mejor esfuerzo.

La cara de Zelda parecía que iba a estallar.

- Gracias, gracias. - Zelda rápidamente alejó a Ruto. - Dejemos que Link se concentre.

- ¡Silencio todos! - Exclamó Navi.- Link cierra los ojos.

- Eeehhh...- Link estaba mareado de tanta discusión, así que vaciló un instante. - De acuerdo, pero antes abandonen a los prisioneros aquí.

Durián se encargó de que los prisioneros caminaran un par de metros y se alejaran del navío, completamente sin armas.

- Cuando los piratas abandonaban a alguien le pasaban una pistola con un tiro.- Dijo Timo.

- No somos piratas. - Respondió Anju.- Ahora silencio.

- Concéntrate sólo en mi voz. Respira lentamente, inhala y exhala. Sólo somos tú y yo... Respira, así. – Navi hablaba muy pausado para concentrar a Link.

De repente Link pareció entrar en una especie de trance, todo era oscuridad a su alrededor, estaba consciente de que tenía los ojos cerrados, pero podía ver a Navi volando frente a él. El resto era sólo oscuridad y la espada en su mano.

- Siente tu energía mágica y envíala a tu mano. Tú dominas tu energía, puedes hacer esto.

Link sentía esa llama de poder en la parte alta de su estómago, podía verla en la inmensa oscuridad, la luz azul era intensa. Respiró mientras la llama comenzó a fluir en llamas más pequeñas, subían por su torso, pasaban por su hombro y desde ahí violentamente bajaban a su mano. De repente abrió los ojos de golpe, estos estaban en llamas azules.

- ¡Técnica de salto sheikah!

- ¡Woow! - Atinó a exclamar Timo.

El salto había sido espectacular, uno de sus mejores saltos. Quedó a media altura de las velas, alzó la espada del capitán y la bajó apuntando hacia las velas.

- ¡Aaahhh! - Link gritó con fuerza e inmediatamente fuertes ráfagas inflaron las velas del Furia del Dragón Asesino.

- ¡Excelente! - Exclamó Navi desde la oreja de Link.

- Lo hizo. - La cara de la princesa Zelda era de orgullo total.

- Kafei, sigue a cargo del Timón, lo estabas haciendo bien. - Dijo Durián casi en privado para Kafei.

Kafei miró al sheikah, nunca sus ojos rojos habían estado tan expresivos, las palabras que le había dicho habían surgido algún tipo de efecto.

- ¡Gracias Durián!

El viaje prosiguió con las velas infladas al máximo en todo momento, la magia del barco o de la espada era increíble. Después de un rato de calma Link se dirigió al cuarto del capitán acompañado por Tetra, Ruto, Anju, Zelda y Navi.

- Chicas gracias por toda su ayuda, pero Zelda y Ruto tienen que estar detrás de la línea de fuego siempre, sé que Zelda es muy obstinada.

- (¡Hey! ¿Sólo yo? Ruto también lo es)- Pensaba para sí Zelda.

- Por supuesto Link, que lindo eres- Dijo Ruto coqueteando en todo momento con el rubio. - Por eso Anju, encárgate que las princesas estén resguardadas siempre, si pasa algo así de nuevo.

La mirada de Link era más seria que de costumbre, se notaba que hablaba muy en serio.

- Por supuesto Link. - Respondió Anju con la misma seriedad. - No tienes ni que pedirlo.

- Acepto, pero Anju necesita tanta protección como nosotras. - Dijo Zelda.

- Lo sé, pero la idea sólo es que no les de espacio de hacer algo arriesgado.

- Que lindo eres. - Ruto no paraba.

- Y Tetra gracias por todo, pero el navío sigue siendo mío. - La seriedad sólo aumentaba.

- Lo acepto, pero esto te traerá consecuencias. -Respondió Tetra con una mirada desafiante.

Para Link era muy raro discutir con Tetra, al mirarla a veces creía que estaba viendo a la princesa, era muy raro que esos ojos lo juzgaran con tanta intensidad.

- ¿Y qué hay de esta espada? - Preguntó Link. - ¿Qué debo hacer con ella?

- Lo mejor que puedes hacer es dejarla en el barco, son dos cosas que deben ir juntas, si te la llevas el navío perderá su magia, podría hasta desmoronarse. - Contestó Tetra seca.

- Está bien...

De repente la puerta fue abierta de golpe y Timo cruzó el umbral jadeando.

- ¡Link a cubierta ahora!

- ¿Qué sucede? - Preguntó Zelda poniéndose de pie.

- El... el dragón.

La cara de todos cambió, y salieron corriendo de inmediato. Pero al llegar a cubierta Link no notó nada.

- Pues no veo al dragón.

- Capitán. - Comenzó diciendo Kafei. - Estamos a 5 minutos del dragón.

- Volvagia. - Añadió Navi.

- Bueno Volvagia. - Continuó el chico mostrando el video en vivo de Volvagia grabado por sus drones. -Pero pareciera que está malherido.

Las imágenes eran claras, Volvagia trataba de moverse, pero caía una y otra vez, parecía que tuviera sueño, levantaba su cabeza para azotarla en la arena una y otra vez debido a su peso.

- Es la oportunidad perfecta. - Dijo Timo.

- Hay que recuperar el Rubí Goron. - Añadió Anju.

- Pobre animalito. - Dijo Zelda.

- Es una bestia horrible. - De inmediato Ruto le llevó la contraria a Zelda.

- (Uuuuuyyy la odio).

- Es increíble. - Link admiraba asombrado al dragón. - Navi ¿Qué le pasa?

- La verdad no lo sé, podríamos acercarnos. - Dijo la hada con una sonrisa, sabía que era lo que Link quería.

- Voy contigo. - Dijo Durián.

- Ya está, Kafei detento unos 30 metros antes del dragón, iré con Durián.

- Pero yo también quiero ir, el dragón es hermoso. – Dijo ante sorpresa de todos Ruto.

- Recién decías que era una bestia horrible. – Replicó Zelda molesta. - ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

- Sólo míralo, es increíble.

- Uy sí claro.

Ruto pareció que iba a responder, pero Link se movió a la proa y todos lo siguieron. Al cabo de 2 minutos ya se podía distinguir al enorme animal que cada vez se movía menos y con más torpeza. A unos 30 metros como lo quería Link, Kafei lanzó el ancla e inmediatamente las velas se desinflaron del viento mágico.

- Ten cuidado. - La princesa Zelda le dio un tierno beso a Link que no parecía para nada intimidado. - No es un perro, es un dragón.

- Lo tendré. - Dijo Link emocionado, dio un último respiro del perfume de Zelda y saltó junto a Durián y a Navi hacia la arena que estaba ardiendo.

- Cuando lleguemos a él no hagas nada que pueda asustarlo, movimientos lentos. - Dijo Durián.

- ¿Has lidiado con uno de estos antes? - Preguntó Link sorprendido.

- Claro que no.

- Link de verdad esto es algo inédito. - Dijo Navi en su oído.

De repente el colgante de Link cobró vida y empezó a jalarlo del cuello, hasta que la piedra roja se separó y fue a parar a Volvagia.

- Igual que con la primera piedra. - Dijo Navi.

Ya cuando estaban junto a Volvagia este no podía moverse, sólo sus ojos se movían y se inflaba su cuerpo al respirar. Estaban frente a un animal increíble, lleno de escamas, era enorme parecía que daba vueltas interminables sobre sí mismo, los vigotes de Volvagia parecían serpientes que se movían lentamente, sus ojos eran de un verde intenso y botaba humo al respirar.

- Es increíble. - Link estaba asombrado ante tal espectáculo.

- Ya sé lo que le pasa. - Dijo Navi volando cerca del dragón. - Está agotado, la piedra espiritual le está dando poder, pero ya no tiene combustible, necesita comer y descansar.

- Si me preguntas es el momento perfecto para matarlo. - Dijo Durián frío. - Y llevarnos la piedra.

- ¡¿Matarlo?! ¡¿Estás loco?!- Link juzgaba a Durián con la mirada. - Es el último de su especie, un animal magnífico ¡Por las Diosas es un dragón!

Durián sólo esbozó una sonrisa por respuesta y cerró los ojos como hacía para encerrarse en su mundo.

- Navi ¿Qué comen estos? - Preguntó Link mirando a Volvagia con ternura.

- Primero deberías removerle el Rubí Goron, lo está agotando demasiado.

- Está bien. - Contestó Link tomando aire. - Me acercaré despacio.

- Ten cuidado. - Añadió Durián de brazos cruzados.

Link se puso justo en frente de la cara de Volvagia, lo observó entre asustado y maravillado. El cráneo de Volvagia debía medir unos 5 metros, tenía el casco de hueso con cuernos gigantes, su mirada parecía ser la de un cachorro asustado.

- Tranquilo, sólo quiero ayudarte. - Link hizo una reverencia ante Volvagia y comenzó a acercarse despacio con la mano extendida.

Mientras desde el barco todos miraban expectantes.

- ¿Qué cree que hace? - Preguntó Timo.

- Va a sacarle el Rubí. - Dijo Kafei mirando la transmisión en vivo de su tablet.

- ¡¿QUÉ?! - Zelda perdió el control. - ¡Vayan a detenerlo!

- Es tan valiente. - Dijo Ruto.

- Tranquila, creo sabe lo que hace. - Dijo Kafei serio.

- Tranquila Zel, no le pasará nada. - Dijo Anju abrazándola mientras miraba a Kafei con cara de "más vale que tengas razón".

El ambiente era muy tenso, Link se tomaba su tiempo para acercarse a Volvagia ante las miradas preocupadas de Navi y Durián. Hasta que por fin tocó el hueso, de inmediato notó que el casco no era parte del animal. De a poco apoyó las dos manos y de un impulso subió sobre Volvagia el que sólo lo observó y aceleró un poco su respiración.

- Tranquilo... aquí vamos. - Usando las dos manos Link comenzó a jalar del Rubí Goron. - ¡Técnica de salto Sheikah!

Con un gran salto Link voló por los aires con el rubí en la mano, ante lo cual Volvagia lanzó un débil rugido.

- ¡Bien hecho! - Exclamó Navi para luego girarse hacia Durián. - Hazlo.

Durián abrió un portal azul con unos movimientos de manos.

- Espera. - Dijo Link afirmándose la barbilla. - A ti se te había agotado la magia.

- Sólo a los novatos les pasa eso. - Respondió para desaparecer.

- ¿Y tú lo sabías?

- Claro, la idea era que ocuparas tu magia. – Contestó Navi riendo.

- Me engañaron.

Al cabo de 2 minutos se abrió un nuevo portal y apareció Durián con 2 frascos de agua hirviendo y unos filetes de carne.

- Dáselos.

Link comenzó por el agua caliente, al principio Volvagia no quería cooperar, pero Link acarició su barbilla y el dragón pareció comprender que lo estaban ayudando.

- Vamos, te hará bien... o eso creo.

- Necesita beber el agua caliente. - Dijo Navi. - Le devolverá su energía.

- Te estoy ayudando, soy tu amigo. - Dijo Link esbozando una sonrisa.

Volvagia juzgó un rato al chico hasta que abrió la boca y Link le vertió los dos frascos de agua caliente, para luego lanzarle los filetes de carne.

- ¿Y ahora?

Pero no tuvieron tiempo para dialogar y llamas enormes se prendieron en la cabeza de Volvagia simulando cabello. Sus ojos se prendieron como neón, el casco de hueso se derritió y comenzó a elevarse girando alrededor de Link. Parecía que era infinito, que su cuerpo alargado nunca terminaba, la arena que levantaba obligaba a Link y compañía a cubrirse los ojos como podían. Pero rápidamente esto paró y Volvagia desapareció.

- Eso fue genial...- Link miraba a Volvagia desaparecer en el horizonte.

- Lo bueno es que ya tenemos dos piedras. - Dijo Navi devolviendo a Link a la Tierra.

- Cierto. - Respondió el rubio con una sonrisa de alivio.

El trío volvió al barco donde de inmediato Zelda se abalanzó sobre Link.

- ¡Estás loco! ¡No vuelvas a hacer eso! - Exclamó Zelda como loca.

- Al fin yo no soy el loco. - Añadió Timo. - No vuelvas a hacer eso orejón.

- Perdón. - Respondió Link riendo.

- Eres tan valiente. - Le dijo Ruto guiñándole un ojo, a lo que Link sólo miraba confundido.

- En fin, eleven anclas, mientras antes lleguemos, mejor. - Dijo Anju. - Sólo esperamos la orden del capitán.- Dijo Kafei.

- ¿Cómo sabías que Volvagia no te haría nada? -Preguntó Tetra con asombro.

- Sólo es un animal asustado, no quería hacerle daño a nadie.

- Pero pudo haberlo hecho, aunque no fuera de forma intencional.

- Ahora pareces sorprendida prima. - Dijo Link con picardía.

- Creo que tu disparate de elegido por las Diosas no es tan falso. - Admitió la rubia quitando la mirada.

- Gracias prima, es bueno saber que puedes ser amable.

- No te pases, y no me digas prima. - Cruzándose de brazos Tetra se dirigió al timón.

Link infló las velas nuevamente con la espada de viento del capitán y se pusieron en marcha. Todos iban a lo suyo descansando, el sol ya se ocultaba tras el horizonte hacia el que se dirigían con gran rapidez.

- ¿Te relevo? - Preguntó Tetra a Kafei que estaba tras el timón.

- Por favor, necesito una siesta. - Kafei y Tetra chocaron sus manos.

Mientras Link sentado en un borde sobre la altura del timón.

- ¿Ahora Tetra es parte del Equipo Link? – Preguntó riendo.

- ¿Desde cuándo somos Equipo Link? - Preguntó Timo que estaba sentado a su lado.

- No se me ocurre otro nombre.

- Claro que no.- Respondió el Zora con risa. - Pero a falta de uno mejor.

De repente todos los dispositivos electrónicos de Kafei empezaron a sonar dando alarma.

- ¿Qué rayos está pasando? - Preguntó Link mirando para todos lados, ya de pie.

- No veo nada. - Respondió Timo. - Tal vez se averió todo.

-De repente Kafei abrió la puerta que daba para bajo cubierta, se posicionó donde Link podía verlo, ante la mirada atónita de todos.

- ¡Link!

No alcanzó a añadir nada más cuando todo comenzó a vibrar y desde el cielo descendió mucho más vigoroso y brillante que antes, Volvagia. El dragón comenzó a volar a la par de la velocidad a la que avanzaba el barco, sólo unos metros más alto, mirando a Link con sus ojos verdes sin el brillo de neón.

- ¡Wow! - Exclamó Timo.

- ¡¿Qué es lo que quiere?!- La voz de Anju denotaba mucho miedo.

- Tranquila no pasa nada. - La tranquilizó Kafei.

Link se acercó al borde del navío lo más cerca de Volvagia posible. De inmediato el dragón bajó su altitud de vuelo.

Link se volteó hacia Navi que estaba con Zelda. - ¡Navi!

- En seguida.

Link corrió emocionado hacia Zelda y la besó rápidamente en los labios. - Esto será increíble. - Navi se aferró a su oreja al momento en que corría y de un gran salto se posicionó sobre el lomo de Volvagia justo detrás de su cabeza.

- ¡¿QUE?!- Exclamó Zelda.

- ¡Kafei eres el segundo al mando! - Exclamó Link guiñando un ojo. - Nos vemos en el Valle Gerudo.

Volvagia dio un rugido tremendo que hizo vibrar todo, sus ojos se prendieron en neón y su cabello se encendió en fuego. Y así alzó el vuelo junto a Link y Navi en su lomo.

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- Dime pescadito ¿Cómo podemos mejorar esta historia?

- ¿Y si actualizas más seguido?

- Cállate, no te pido más consejo.

- ¿Qué tiene de malo?

- Me siento muy mal por demorarme tanto.

- Jaaaaaa, fueron años ¿Qué tan mal te podrías sentir?

- Eres un maldito

- Ya cállate tú, necesito poderes.

- Lo pensaré